CAPITULO 12
AL DÍA SIGUIENTE.
LUGAR: EL INSTITUTO VOLCANO
El sonido de los múltiples alumnos era intenso, el grupo que llego por detención se alejó fastidiado de la escuela. Era comprensible en cierto modo, pasar el día libre dedicándose trabajo al aire libre no era de su agrado.
Pero era difícil negarse a faltar a estas detenciones, más cuando Spears amenazaba con un castigo cruel si no asistían al club de jardinería los sábados. Seria mentira decir que esas palabras del Director no iban enserio, ya estaba más que comprobado que eso era terrible idea, de alguna manera, el cavernícola tenía tiempo de ir a las casas de los estudiantes, romper sus puertas y traerlos a la fuerza.
Pero todo ese sufrimiento terminaba cuando llegaba la tarde, más de uno mostraba una sonrisa alegre, no era precisamente porque tuvieran el resto de la tarde libre. Era por sentir que estaban siendo liberados, ya que en ese lugar estaba la única más aterradora que Spears en cuestión de castigos.
—¡Chicos buen trabajo, no olviden que pueden servirse de la comida que les traje! —La voz animada de la jefa del club de jardinería se escuchó en el lugar, esto llamo la atención de los alumnos que aún no aprovecharon para escapar.
No muy lejos se acercaba una Anquilosaurio de tono Naranja, en sus brazos traía consigo una enorme olla de mole poblano, la mayoría de los alumnos tuvieron un drástico cambio en su rostro, el notar el aroma dulce y picante de la comida Rexicana los detuvo de inmediato. Algunos estudiantes murmuraron por lo bajo "Malditos Latinx", lo suficientemente bajo para no ser escuchados por Rosa, ya que más uno había visto las consecuencias de referirse de a su gente de esa manera.
Usualmente su repudio por las personas de otras culturas era muy evidente, pero el gruñir de sus estómagos los traicionaba al final, y terminan dándose la vuelta para para comer a regañadientes del exótico platillo. Ya que no importa la etnia o las clases sociales, nadie podía decirle NO a un poco de comida gratis después de un día difícil de trabajo.
Nadie en el lugar se ofrece en ayudar a la chica a cargar la pesada cacerola, pero no hace falta, la vista de sus potentes bíceps hace ver que esa tarea es algo muy sencillo. Posiblemente si se ofrecieran a ayudar cosas malas sucederían, como dejar caer la comida por ejemplo… y por JesusRaptor que nadie quería a ver a la chica Latina enfadada.
—Por favor, cada uno tomen un plato y no olviden comer despacio esta vez —Ella sonríe gentilmente, el grupo que fue designado al trabajo de Jardinería empezó a juntarse alrededor de la gran cacerola.
El ambiente se volvió agradable, la mayoría de los alumnos devoraban la mezcla de las tierras extranjeras, a pesar de su apariencia de aspecto dudoso, y que fácilmente podía confundirse con aguas residuales, el sabor de la comida de Rosa era legendaria. En secreto, más de uno opto por quedar atrapado en detención al verse desprovisto de una buena comida Rexicana, si bien esto era una terrible idea, la recompensa del final del día hacía que valiera la pena.
Siempre estaba la opción de comer en TacoRex, pero comer con Rosa evitaba un dolor de estómago fulminante.
—Bien… eso debería ser todo para terminar este día —La Anquilosaurio hablo con satisfacción, luego paso a limpiar el sudor que se formaba en su frente. Si bien estaba acostumbrada al trabajo duro y las altas temperaturas del sol, este día fue algo más caluroso de lo normal.
Eso ocasiono algunos problemas, el trabajo por mantener el control de los alumnos se apodero de la mayoría de su tiempo, por suerte ella, tenía a Stella que se encargaría de asignar las tareas a los alumnos más "responsables". En mejores palabras, la Estegosaurio era quien se encargaba de los que querían acabar rápidamente con su trabajo asignado, eso era mejor alternativa que discutir con la chica latina.
Pero muchos de estos chicos eran demasiado conflictivos, casi siempre tenía que hacer uso de la fuerza para hacerlos entrar en razón, no por nada la jefa de jardinería estaba orgullosa de sus fuertes brazos para tratar con estudiantes problemáticos. Y si eso no llegaba a funcionar… Rosa tendría que hacer uso de otras tácticas más inteligentes, pero no siempre tenía suerte con ello.
Había casos donde alguno de estos chicos quería pasarse de listos, al grado de arruinar algunas flores para mostrar rebeldía ante Rosa. Y eso ayudaba mucho en realidad, una buena paliza ayudaba a remarcar que con sus jardines no se juega.
Ella era como una clásica madre latina, repartiendo amor a base de golpes y Rosa tenía mucho amor que dar.
Estos alumnos entendían que era mejor el cumplir su labor, así como no maltratar sus plantas y flores. Porque la jefa del club tenía una muy excelente puntería, y un brazo fuerte a la hora de lanzar su CHANCLA a los alumnos indisciplinados.
Pero no todo era siempre de esa manera, a pesar de ser detención… no todo era castigo
Incluso ya sea plantando nuevos brotes, regando los jardines, cargando los materiales de jardinería o simplemente arrancar malas hierbas, era bueno hacerles saber que el buen trabajo honesto trae recompensas. Para eso ofrecía comida a estos chicos, si bien sus cuestionables acciones ocasionaban que tuvieran que venir a ayudar en los fines de semana, ella no haría la vista a otro lado cuando hacían un trabajo para los hermosos jardines del cual estaba orgullosa.
Era esencial que todas las plantas estuvieran en buen estado, no importaba realmente el método… la ayuda siempre era apreciada. Pero en su opinión, estas actividades ayudaban a relajar a estos alumnos, muchos de ellos cargando problemas personales… incluso en algún momento, ellos decidían probar suerte como miembros de su club.
Cosa que duraba poco en realidad, esto requería tiempo, responsabilidad y compromiso, cosas que espantarían a la mayoría de primer ingreso. Pero eso no desanimaba para nada a Rosa, ese buen ánimo y optimismo latino siempre sacaba lo mejor de ella.
Después de todo, esto era cosa de cada fin de semana, no tendría problemas de tratar con ello. El fin de semestre se acercaba en cada semana, y eso significaría decirles adiós a todas las hermosas flores, era mejor concentrarse en lo importante por ahora.
"Dejar mis hermosos jardines… solo es una parte mala de acabar esta etapa de la vida"
Rosa dio una sonrisa triste, recordar que pronto tendría que dar el siguiente paso en la juventud, y adentrarse en lo que significaba ser un adulto joven no siempre es fácil. Tal vez… no volvería a ver a muchos de sus compañeros que conoció a través de los años, pero de eso no quitaría los recuerdos que compartió con todos ellos, incluso si solo fuera por detención, ella apreciaba eso.
—Eh… Rosa, tenemos un problema —La voz de una nueva persona se escuchó en el lugar, la chica latina volteo para encontrarse con su amiga más cercana.
Justo delante de ella se encontraba una Estegosaurio de color verde, su mirada de preocupación contrastaba mucho de su usualmente actitud feliz y un tanto inocente. Ella tenía sus manos detrás de su espalda y su cola se enrollaba en sus piernas, esa postura le indico que el problema de los que hablaba, era algo que no podía resolver por sí misma.
—¿Que sucede Stella? ¿Algunos de los estudiantes de detención está causando algún problema? — Rosa pregunto de manera directa. Usualmente sería más relajada con la chica de gustos paganos, pero algo que incomodara a su amiga debía ser tratado debidamente.
—S-si, bueno… no, no realmente, es de nuevo el hermano de Fang —Stella dijo de un tono decaído.
—¡Oh por JesusRaptor en su cruz de piedra!, De nuevo este chico —La chica latina se reprendió a si misma por decir esas palabras. No era usual de ella jurar en el nombre de su salvador en algo tan trivial, pero solo él todopoderoso sabía que tratar con el excapitán de atletismo se estaba volviendo algo frustrante.
—Yo me encargo, ¿Podrías asegurarte que mantengan el orden mientras terminan de comer? —La chica de pelo castaño miro a su amiga, la Estegosario asintió más animada sabiendo que Rosa se encargaría del problema.
—¡Ah y una cosa más! Evita acercar tus cosas del diablo a la cacerola, no quiero que tus cartas de caricaturas chinas se manchen con mole otra vez, no pienso en volverte a acompañar a esos sitios paganos para que las compres nuevamente… huele raro estar en esos lugares —Una advertencia bastante fuerte salió de la chica católica. Lo cual no fue bien recibida por la peliverde, ella ya tenía en sus manos un juego de cartas de tarot con temáticas de Anime.
—Pero era una edición limitada, cartas de tarot de JoJo's Bizarre Adventure: Stardust Crusaders, incluso mi mamá se molestó mucho por que gaste bastante dinero en ello, y no huele raro en esos lugares… al menos no todo el tiempo —Stella hizo un pequeño puchero antes de guardar sus cartas como lo indicaba la Anquilosario.
Rosa dio un suspiro, siempre tenía que tratar con las cosas del diablo con las que le gustaba jugar a su amiga. No comprendía como la Estegosaurio no se había dado cuenta que esas cosas no eran de dios, pero podía tolerar eso, ya que finalmente eran asuntos de Stella, en todo caso solo eran por cosas de entretenimiento.
Por el momento dejaría esos pensamientos de lado, ahora tenía que tratar con algo que había estado viendo pasar en estas semanas. Esto llego a un punto que le hacía preguntarse si era buena idea tratar con el excapitán de atletismo, lo único que podía hacer por ahora era dirigirse al sitio donde usualmente se encontraría trabajando el Ptero.
Naser había sido un caso muy especial en las últimas semanas, en ningún momento pensó que el mejor atleta del instituto terminara en los días destinados a la detención. Siendo que este chico era un alumno ejemplar, era impensable que el terminara en ese lugar... incluso en algunas ocasiones este chico la había socorrido en asuntos menores del club de jardinería.
Y eso era de agradecer, no había muchas personas que ayudaran de manera desinteresada, el Ptero no esperaba algo de ello, ni reconocimiento o un trato especial por que fuera novio de la presidenta del consejo estudiantil en ese entonces. Naser siempre era así, Rosa personalmente lo consideraba buena persona, aunque su opinión se quedaba en lo que podía confirmar de por sus propios ojos… y vaya que había visto demasiado al Ptero últimamente en detención.
En su primer día, se había centrado en hacer todas sus actividades, tan diligente y acomedido como lo había sido siempre. Pero el estar al lado de su hermana resulto un desastre tras otro, las discusiones eran constantes, aunque eso se resumía en que Fang siempre reclamaría a su hermano por meterse en sus asuntos.
A Rosa le hubiera gustado detener el conflicto de los hermanos, pero esa era una discusión familiar, si algo podría asegurar, era que los asuntos familiares solo pueden ser resueltos por ellos mismos. Y con una familia tan grande como la de la Anquilosaurio, era inevitable saber que la intervención de extraños en temas tan delicados era mala idea.
Pero las peleas iban en una sola vía, con Fang siendo agresiva la mayor parte del tiempo, su mal humor afectaba a los demás estudiantes. La chica latina tuvo una idea en las primeras sesiones, tal vez se sentiría más cómoda con alguien como su hermano para ayudarla en sus labores.
Lo cual fue una pésima y terrible idea, eso desencadeno lo peor de la actitud de la Ptero, siendo casi imposible controlar sus acciones. Rosa no comprendía esto… creciendo en lo que era el centro de una típica familia Latina, sabía que las peleas entre familia podrían volverse constantes.
Usualmente discutir con un hermano, podría ocasionar que se dejaran de hablar por varios días. Pero solo eran eso… una discusión, ambos comprendían que la unión familiar era un vínculo sagrado, solo otorgado por el todo poderoso en el cielo, algo que no podía negarse y tenía un valor increíble al final del día.
Era obvio que Naser estaba consciente de esto, él nunca había devuelto una mirada de enfado, ira o frustración por las acciones de su hermana, el atleta era la viva imagen de "Dar la otra mejilla", como lo demostró JesusRaptor en los escritos evangélicos. Y eso llamo mucho la atención de la Anquilosaurio, mirar como ese hermano dedicado y trabajador se veía confrontado tan agresivamente por su propia hermana, siendo que solo él quería ayudar en las actividades que trabajaban juntos… por alguna razón la hizo sentirse mal.
Rosa intento hablar con Fang para saber cuál era el problema, a nadie le gusta estar sus días libres en detención, incluso pensó que cambiando sus actividades por unas más relajantes podría ser de ayuda. Lo cual fue mala idea, la Ptero estallo en insultos cuando intento conversar con "ella", la hermana de Naser empezó a decir cosas de algo relacionado al no binarismo y terminando por alejarse… no sin antes pisar un par de flores de su jardín.
Ese día la Ptero supo porque era muy mala idea hacer eso, después de todo Rosa no era una santa… era una ferviente creyente de JesusRaptor, pero no una santa en vida. La latina debía recordarle a Fang quien estaba al mando, cosa que trajo una mirada de enfado en el rostro de Naser.
—Esta chica necesita hablar con alguien para sacar toda esa frustración… aunque, puedo decir que tanto ella como Naser se parecen mucho en ese aspecto, ambos son muy cerrados —La Rexicana apresuro su paso, no muy a lo lejos se podía distinguir los almacenes escolares, lugar donde se guardaban los materiales del club de jardinería.
Ella supo que el Ptero de tono oscuro se encontraría en ese lugar, ya que era el único que se ofrecería como voluntario para hacer las labores más duras. Al principio fue más que sorprendente, incluso agradable saber de qué alguien se tomara el tiempo para colaborar con el club… pero ahora era un problema.
La chica latina no pudo ignorar el aroma fresco de las flores, la brisa suave que acaricia el lugar la embriagara con sus atractivos aromas, ella podía quedarse ahí por horas, sintiendo esas agradables sensaciones al cruzar por la gran cantidad de rosales muy bien cuidados. Pero por más que Rosa quisiera detenerse a observar los jardines, aun tenia cosas que atender, no podía dejar que esto se repitiera semana tras semana.
Solo tuvo que dar un par de pasos, la figura de Naser se encontraba cerca del área de almacenamiento, estaba concentrado en llenar los costales con tierra para el cultivo de las plantas. El trabajo que estaba realizando era arduo y constante, el Ptero no se detenía para tomar un respiro, incluso con el implacable sol, seguía tomando la pala para tomar una generosa porción de tierra y meterla en los costales.
Para ello, el chico se había quitado la chaqueta de pésimo diseño, incluso Rosa creía que era una prenda bastante mala en realidad, siendo una latina de corazón, ella no era muy exigente con los atuendos… y eso ya era decir mucho. El atleta también se había retirado su camisa oscura, dejándolo solo con una ligera playera sin mangas blanca, posiblemente para evitar manchar sus ropas con algo difícil de lavar.
El Ptero estaba continuando con su labor, enterrando la herramienta en el montículo de tierra, empujándolo con fuerza con el pie, usando sus fuerzas de los brazos y espalda para retirar la pala repitiendo el proceso. La vista del adolecente haciendo gala de su fuerza, hubiera sido agradecida para cualquiera de las muchas fanáticas que tenía en la escuela, sobre todo con su reciente popularidad por su estatus de "chico rebelde".
En su rostro había un ceño fruncido, casi agresivo a la vista, sus manos llenas de suciedad mostraban que no tenía miedo en trabajar con la tierra, los músculos de sus brazos estaban tensos por cada movimiento. Incluso el sudor se estaba comenzando a filtrar por su ropa, dejando ver el cuerpo definido que había forjado a base de su tiempo en el club de atletismo.
Rosa solo pudo alzar una ceja ante esto, ella no se dejaba impresionar fácilmente, había visto cosas similares casi todos los sábados en detención. Un montón de chicos creídos y tontos, muchas veces con más músculos que cerebro, creían que terminarían su trabajo de manera sencilla gracias a su fuerza, así como intentar impresionar a las chicas del club de jardinería con eso.
Esos mismos alumnos quedaban en ridículo al subestimar las labores del club, el trabajo que estaba haciendo el Ptero era programado para los más problemáticos dino-adolescentes, solo con esa labor podrían calmarse y agotar sus energías. En caso de Naser, era totalmente distinto, el chico había comenzado esa labor desde la mañana, centrándose simplemente en terminar su arduo trabajo sin pedir ayuda o presumir al respecto.
Y en lo que respecta a la chica latina… este hombre tenía una resistencia increíble, solamente por ver la gran cantidad de bultos formados aun lado suyo, la forma en que estaban organizados, el amarre firme en todos ellos, era digno de admirase. Pero aun con eso Naser no se veía cansado, al menos no como lo esperaría de un estudiante común y eso llamo mucho la atención de la chica de pelo castaño.
Bajo otras circunstancias, encontraría "interesante" a Naser, tampoco Rosa era ciega… ella podía apreciar a un hombre trabajador de su misma edad, responsable y honrado en hacer labores de agricultura. Todo bajo el ojo atento de JesusRaptor, él era el único testigo de que ella nunca pensaría en algo impuro y fuera de las reglas de dios.
Pero… ¿Porque pensaría que este chico trabajador era un problema?
Eso era fácil, debía haber un problema cuando Naser venía a trabajar los sábados sin estar sometido a detención. En un principio, solo el chico tuvo que cumplir un par de fines de semana como castigo, y fuera de los reclamos de su hermana no hubo otro problema con su actitud.
Pero el día de hoy… Naser simplemente llego con Fang, la chica había ganado una detención, no estaba escrito los motivos en su lista de Spears. En un principio la guitarrista no tuvo ningún problema con Naser, incluso se veía como si "tolerara" a su hermano, eso cambio demasiado pronto, justo cuando Rosa empezó a repartir los trabajos.
La actitud de la chica dio un cambio drástico, ella parecía voltear un lado a otro, como si su vista tratara de ubicar a alguien en específico, demasiado centrada en esa acción como para escuchar las labores que fueron asignadas. Al principio Rosa pensó que buscaba a sus amigos de la banda, pero su actitud marcaba que no eran ellos a quien buscaba realmente.
Incluso Fang tuvo el valor de preguntar si habían llegado todos a detención, cosa que hizo que la Anquilosaurio se sorprendiera. Ya que esta chica nunca se había preocupado por otra cosa, más que terminar su labor del día e irse después de ello.
Así que Rosa, con su más amable actitud accedió a buscar en las listas, tal vez con ello pudiera ser que al menos ese enfado de la guitarrista disminuyera. Hacer eso estaba estrictamente prohibido por el director, pero no afectaba hacer eso si ayudaba a tranquilizar a Fang… ¿Verdad?
Ciertamente no lo fue.
La chica estaba más enfadada que otros días, se marchó frustrada lejos de Rosa, incluso le grito a su hermano que estaba esperando pacientemente a que Fang terminara su día. Lo cual para la chica de pelo castaño no tenía sentido, estuvo tentada a sacar su chancla para "hacer en entrar en razón" a la chica de gustos paganos.
Desconocía el problema de Fang, pero ella se había alterado cuando en las listas no encontró lo que esperaba. Rosa fácilmente podía intentar hablar con la chica, pero en esos momentos la Ptero estaban molesta, era casi imposible entablar unas cuantas simples palabras para solucionar el asunto.
La Anquilosario solo pudo soltar un suspiro y asignar las labores, cuando se dio cuenta, Naser de igual manera se había retirado para comenzar un laborioso trabajo, del cual ella no le había asignado o pedido ayuda en lo absoluto. Esta era una de esas pocas veces que había necesitado algo de paciencia, había rogado por ello a JesusRaptor, ella tenía muchas cosas de las cuales hacerse cargo, y con la ayuda de Stella apenas podían ponerse al día en vigilar a los estudiantes en detención.
Y ahora estaba aquí, con el detalle que el día estaba por finalizar y por alguna razón este chico no quería detenerse. Con el pasar de los segundos, ella se acercó lo suficiente como para estar a poca distancia del Ptero de cresta anaranjada, pudo notar su gesto serio que ocultaba una frustración bastante grande.
—Naser querido, aunque agradezco tu ayuda… debo insistir que al menos debes informarme que estas tomando estas acciones por tu cuenta —La chica latina hablo de forma animada, una suave sonrisa se formó en su rostro para tratar con el adolecente.
Por unos momentos Naser se detuvo, luego prosiguió a dar un gruñido al ser interrumpido por la Anquilosario. Solo pudo continuar con su acción de llenar más de esos costales e ignorando el llamado de la chica latina, Rosa por su parte sintió una vena formarse en su cabeza por ser ignorada.
"Bien, paciencia… Naser no ha hecho nada malo"
—Me temo que el tiempo ha acabado por hoy, pero… ¿Has pensado en unirte al Club de Jardinería?, Así podrías venir y hacer estas labores cuando quieras —Rosa trato de mantenerse optimista frente al Ptero.
Ella estaba consciente de que Naser estaba haciendo esto por algún motivo. Pero… no perdía nada en ofrecerle unirse al club, esas actividades parecían estar relajando al atleta después de todo.
—Rosa con todo respeto, el regar plantas y cortar malas hierbas no es lo mío… solo estoy aquí por Fang —Una voz sorda y rasposa salió del atleta, aunque a su parecer declino cortésmente la invitación de la chica latina, no pudo percatarse de la vena palpitante en la frente de la Anquilosaurio.
"¿Regar plantas y quitar malas hierbas?… Este cabron"
La jefa del Jardinería resistió el impulso de darle una lección al ExDeportista, bien podría quitarse la Chancla y mostrar porque su club era más que solo regar las plantas, pero decidió que no era el momento apropiado. Aún tenía la paciencia para no actuar de manera precipitada, el chico era honesto en sus palabras, aunque era más por frustración que por otra cosa.
—Está bien Naser… pero ya sea que quieras o no inscribirte en el club, no es razón suficiente como para venir aquí y comenzar a trabajar por tu cuenta, recuerda que hay normas que obedecer antes de dejarte siquiera en hacer algo de trabajo aquí —Rosa dijo en un tono más autoritario.
En un principio el chico no dijo nada nuevamente, solo se limitó a mover tierra en las grandes bolsas e ignorando totalmente a la Rexicana. Pero antes que la chica pudiera agacharse para tomar su calzado y convertirlo arma mortal, algo cambio en el Ptero, un suspiro pesado salió del hombre, dejo la pala a un lado, tomo la bolsa casi llena para dar un amarre rápido, y su mirada se posó nuevamente en Rosa.
—Yo… supongo que tienes razón, me disculpo contigo Rosa, pensé que al tener muy pocas personas en tu club no causaría ningún problema en ayudar. Solo quería acabar esos pendientes que he visto desde que asistí a detención por primera vez, ya que ni los de tu club o en detención querían hacerse cargo de esto —Naser dio una explicación, que para sus estándares resumía sus motivos… para la chica latina solo hizo que su paciencia llegara a sus límites.
"Este pinche gringo…"
"¿Cómo que mi club tiene pocas personas que no quieren hacer el trabajo?"
Rosa se sintió ofendida por el comentario del Ptero, estaba consciente de que el Club de Jardinería tenía pocas personas y que Naser no dijo lo decía con mala intención, de lo contrario esto podría haber terminado en una masacre. Con eso la chica tuvo suficiente de la actitud lamentable que estaba teniendo el atleta por ocultar sus frustraciones, ella debía hablar muy seriamente con este chico.
—Ok Naser, mira intentaba no ser grosera, pero… —La peli castaña estaba a punto de confrontar una vez más al Ptero, pero fue interrumpida por un estridente sonido.
¡CRASH!
El sonido de muchos sonidos de la cacerola y platos rompiéndose se escuchó a la distancia, lo cual hizo que Rosa se alertara al instante. Sus pensamientos viajaron a su amiga Stella, si tuviera que adivinar era que no pudo mantener quietos a los estudiantes de detención, probablemente derribaron la cacerola con mole al abalanzarse todos a la vez por algo de comida.
—Oh diosito… dame fuerzas, ya tengo suficiente con tratar con este pendejo —Ella no pudo evitar hablar en su idioma natal. La chica sentía que hacer eso estaba justificado, ya que solo lo hacía cuando necesitaba soltar su frustración sin llamar la atención.
—Mira Naser, solo… quiero que termines aquí y te retires, sé que quieres ayudar, pero esto es estrictamente para los alumnos en detención, y como estas escuchando necesito ver que problemas están ocasionando los demás estudiantes —Con eso la Anquilosario se dio la vuelta para dirigirse donde la estaría esperando Stella, pero fue detenida por la voz del Ptero.
—Está bien, me iré… un favor ¿Puedes decirle a Fang que me espere en el coche? Yo aun debo meter estos costales al almacén —Naser se dio la vuelta para tomar uno de los pesados bultos y dirigirse a la entrada más cercana.
Un tic nervioso se vio en el rostro de Rosa, no solo este chico estaba ignorando sus peticiones como encargada del club, también la estaba tratando como si fuera su criada, para mandar mensaje a su hermana. Solo porque Stella necesitaba su ayuda no se había quedado a darle una lección a Naser, estaba más que dispuesta a pagar penitencia por dejarse llevar por el pecado de la ira en esos momentos.
Con pasos apresurados tomo rumbo donde estaban los alumnos, le tomo unos minutos llegar donde se encontraba la Estegosaurio verde. No le sorprendió que hubiera un desastre en la escena, la cacerola estaba en el suelo, unos cuantos platos estaban rotos, una cantidad considerable de su comida estaba se había desperdiciado, y todos parecían haber escapado dejando a Stella en el suelo.
La otaku tenía un gesto de dolor, junto unas cuantas lagrimas que salían de su rostro. No muy lejos de ella, una enorme figura se alzaba sobre la chica, a la vista de Rosa era como si este misterioso sujeto estiraba una mano amenazante por agredir a Stella.
Lo cual solo termino por acabar con el ultimo rastro de calma que tenía en su cuerpo.
—¡¿QUE LE HACES A MI AMIGA?! ¡ALEJATE DE ELLA, PINCHE PUTO GRINGO! —La Anquilosaurio comenzó a gritar y lanzar insultos hacia el "aparente" atacante de la chica.
Cuando se acercó lo suficiente, pudo ver claramente que el sujeto era el mismo Capitán de Futbol, el tiburón estaba un poco sorprendido por el arrebato de Rosa. Stella por su parte, estaba sorprendida y horrorizada porque la chica latina había confundido completamente la situación.
—¡Me voy unos minutos y los estúpidos chicos creen que pueden tomar ventaja de la pobre Stella! —Con un grito más exaltado, Rosa se interpuso entre la Estegosauiro y el Megalodon.
A pesar del gran tamaño del capitán, un leve temor surgió cuando vio a la musculosa chica latina enfada, tuvo que poner sus manos enfrente suyo, el sentir la presencia amenazante le recordaba a su propia madre enfadada. La peliverde estaba trabándose con sus propias palabras, esa dificultad para hablar aumento, al ver que su amiga se estaba retirando su chancla.
—¡Oye, espera! Creo que estas malinterpretando todo… ¡OUCH!—Chet comenzó a hablar, pero se vio interrumpido por el golpe de Rosa que impacto en su rostro.
—¡Espera Rosa! ¡El solo estaba intentando ayudar! —La otaku empezó a gritar y tratando de hacer lo posible para detener a su amiga, solo fue cuando Stella comenzó a tirar de la falda de Rosa que esta detuvo su arremetida contra el Megalodon.
Al pasar unos momentos, la jefa del club de Jardinería pudiera calmarse lo suficiente, no sin antes darle unos golpes extra al capitán de futbol. La Estegosaruio comenzó su explicación tan pronto como la chica latina se pudo calmar, no había mucho que decir así que la historia fue corta.
Los estudiantes comenzaron a pelearse por tomar una segunda ronda de la comida de Rosa, Stella intento poner orden, pero los más rudos y grandes adolescentes les importo poco las palabras de la otaku. Lo cual termino en desastre, con la olla de la comida cayendo al suelo, los dino-idiotas corriendo por evitar la furia de la Rexicana y pasando sobre Stella en el proceso.
Al final la peliverde se quedó sola en el suelo, con sus pantalones cortos llenos de mole casero y su autoestima con el mismo destino que la comida de Rosa. Aunque su suerte cambio al ver a lo lejos la alta y musculosa figura del Capitán de Futbol, el tiburón estaba buscando a Naser para intentar reclutarlo a su equipo, pero se detuvo a dar una mano a la chica otaku para levantarse.
—¡Hey no te preocupes!, cualquiera puede equivocarse… —Chet intento calmar a Rosa, que en ese punto ella no parecía muy arrepentida de sus acciones.
—Te pido una disculpa Chet, te golpee sin justificación, solo que han pasado muchas cosas en este día … ahora incluso los platos de mamá se han roto —La chica latina no pudo evitar poner su mano en su rostro por la tensión que estaba teniendo, el pensar que tendría que hacer frente a su madre por romper su vajilla era aterrador.
—Y-yo lo siento Rosa, no pude hacer lo que me pediste —La Estegosaurio en el suelo tenía un rostro deprimente al ver por ella misma los platos rotos en el suelo.
—¡Tranquila!, solo son platos rotos, lo importante es que tu amiga se encuentre bien… y por los golpes no hay problema, me recuerdan mucho a los que me daba mi madre —Una sonrisa de confianza volvió al rostro del capitán, al mismo tiempo estaba acomodándose los lentes oscuros.
Por su parte, el escuchar esas palabras no tranquilizo ni poco a la Anquilosaurio, solo deseaba que no sucedieran más malentendidos. Pero el recordar que esa vajilla gastada era una de las favoritas de su madre… bueno, ya tenía suficientes problemas con ello.
Pero lo que llamo la atención de la chica latina en esos momentos, fue la actitud del hombre, por alguna razón a pesar de ser Chet… no lo recordaba de esa manera. Aunque no había conocido mucho a este sujeto, hubo momentos en lo que podía jurar que era muy parecido a sus compañeros que terminaban en detención, pero de alguna manera el capitán siempre escapaba del castigo en la mayoría de ocasiones.
—Oigan… ¿Pueden darme una mano?, el suelo esta muy resbaloso —La voz de Stella interrumpió a los dos adolescentes, ambos voltearon al suelo, solo para ver que la chica no podía levantarse por sí misma.
—Oh claro —Rosa inmediatamente ofreció su mano a la peliverde, de igual manera la mano del capitán se posó enfrente de la otaku.
Para sorpresa de la chica latina, la mano de Stella tomo la del tiburón, el chico levanto a su amiga en un rápido movimiento. La Estegosaurio parecía estar muy feliz por ello, casi tanto como para olvidar que sus pantalones cortos estaban manchados de mole casero.
"¿De verdad Stella?, Apenas lo has conocido por unos minutos…"
—Bueno chet, es raro verte por estos lugares… no desde que estuviste en detención el año pasado —Los ojos entrecerrados de la chica latina se posó en el Megalodon, Rosa estaría mintiendo si no admitiera que se sentía un poco resentida por las acciones del equipo de futbol.
—¿Aun recuerdas eso? Te juro que he mejorado mi actitud desde entonces… y mi grupo manda disculpas por ello, no teníamos idea que esas flores eran parte de tus jardines —La mano nerviosa de capitán se posos en su nuca, no estaba orgulloso de su actitud pasada.
—Eso espero… aun así es bastante raro verte por aquí un sábado por la tarde —A pesar de que estaba dispuesta a aceptar las palabras del Chet como ciertas… aun le causaba curiosidad del porque el capitán estaba en el lugar.
—Andaba buscando a Naser, me dijo que estaría esperando a que su hermana termine su detención, tengo unos asuntos pendientes que tratar con el —El chico trato de disimular su nerviosismo detrás de sus lentes oscuros, se sentía incómodo con la mirada minuciosa de la chica latina.
—Fang ya se fue… —La voz de Stella llamo la atención de los dos estudiantes, tanto como la Anquilosaurio y el Megalodon hicieron una mueca en el significado de eso… y no era bueno.
—Rayos… que problema —El pelinegro puso una mano detrás de su cabeza, conociendo a su amigo y por lo que estuvieron platicando el día anterior, esto no mejoraba en nada su situación.
—¡Qué! ¿Así sin más? Dime que dejo un mensaje para Naser al menos —Rosa no pudo evitar sentir un cierto enfado por la actitud poco fraternal de Fang.
—Nada que me atreva a decir enfrente tuyo Rosa… —Con las palabras de la Estegosaurio, todos supieron que tipo de cosas dejo dichas, no era un secreto en cómo se refería en ocasiones Fang con su hermano.
Los tres quedaron en silencio, todos con sus pensamientos propios, pero para Rosa ya era suficiente. Aun tenia algunos fines de semana con Fang, lo cual significaba que esta situación de pelea familiar se repetiría nuevamente y eso tenía que parar ahora.
—Debería hablar con Naser, puede que no se lo tome a bien ¿Sabes dónde está? —El Megalodon giro su cabeza buscando señales del Ptero.
—Está en los almacenes del club de Jardinera… aunque para este momento ya debería estar aquí con nosotros —Stella no pudo evitar decir sintiéndose incomoda por la situación.
—Entonces supongo que yo… —Chet intento caminar hacia la ubicación donde le indico la Estegosaurio, pero la chica latina interrumpió el avance del tiburón.
—Me temo que no puedo dejarte ir, ya tengo suficientes problemas con que Naser ingrese a ese lugar sin mi permiso… ¿Puedes esperar mientras vuelvo con él? —La pregunta de la chica latina fue contestada por una mirada positiva del pelinegro.
—Mientras tanto… Stella ¿Puedes ir con el conserje para pedir unos baldes y escobas?, Debemos limpiar este desastre antes de irnos —Una sonrisa salió del rostro de la Estegosaurio, ya que no parecía ser de todo malo la situación.
La Anquilosauiro se dio la vuelta, nuevamente sus pasos empezaron a encaminarse hacia el lugar donde se encontraba la estrella deportiva. Pero antes que pudiera avanzar, se detuvo por la conversación detrás suyo.
—Creo que no nos presentaron apropiadamente Chet, soy Stella mucho gusto… ¿Crees que puedas acompañarme por las cosas que me pidió Rosa? —La voz animada de la otaku se escuchó más feliz de lo usual.
—Un placer Stella, ¡Claro no hay problema! —El tiburón se encogió de hombros, ya que no parecía ser muy complicado, la bodega de no estaba muy lejos y seguramente el asunto con Naser tardaría más de lo esperado.
Rosa dio una mirada discreta, su atención se posó en las dos figuras que se alejaban del lugar, charlando casualmente de cosas que no alcanzo a definir bien. Solamente el hablar de Stella diciendo "¿Te gustaría que te leyera la fortuna?" y un "Claro, se escucha interesante" por parte de Chet, fue suficiente para saber que ella no regresaría en un buen rato con las cosas de limpieza.
"Al menos… debí avisarle que tenía los pantalones cortos llenos de mole"
Dejando de lado eso, se dispuso en ir nuevamente con Naser, el chico se estaba tardando más de lo usual, ella no reclamaría por eso, después del trabajo que realizo es lo menos que ella podía hacer. Pasaron unos cuantos minutos, a la vista nuevamente se vio los almacenes del club, los bultos de tierra habían desaparecido casi por completo.
Ella se encontró nuevamente con el chico, aún tenía esa mirada de frustración, cosa que le molestaba en esos momentos. No porque esto parecía ser un acto de rebeldía ante la autoridad de Rosa, era porque este chico tonto tenía una idea equivocada, trabajar hasta el agotamiento no le ayudaría a ignorar los sentimientos que estaba ocultando.
—Creí haberte dicho que dejaras esto y te retiraras, las horas de detención ya han acabado —Aunque el tono de la chica latina no fue agresivo, pero fue bastante directa en sus palabras.
—No podía dejar todo esto que hice sin terminar, no me parecía correcto… además no llevo prisa, mi hermane no le gusta regresar a casa tan temprano —El Ptero tomo uno de los últimos costales y se entró en el almacén.
Rosa giro los ojos al saber que este chico estaba ignorándola nuevamente, sin esperar, siguió al atleta dentro del sitio. Ella mentiría si digiera que no estaba impresionada, todo lo que estaba trabajando el chico estaba en un perfecto orden, nada fuera de lugar, incluso había acomodado todas las herramientas después de usarlas.
—Naser, tu hermana ya se fue —Ella no quería alargar más esto, así que simplemente hablo para ver la reacción del hombre.
En primer momento no dijo nada, el chico se detuvo y dejo caer el costal de tierra, un gruñido de verdadera frustración salió del atleta. La actitud calmada se vio afectada totalmente, comenzó a murmurar por lo bajo, pronto la chica latina vio algo que jamás pensó ver en el rostro de Naser… el chico estaba lleno de ira.
—¡¿Y DEJASTE QUE SE FUERA?! —El hombre lanzo un grito, no se dignó en voltear a ver a la chica, se adentró más en el sitio donde había dejado el resto de sus cosas.
—Q-que… ¡¿QUE CHINGADOS TE PASA PENDEJO?! —En un acto reflejo, la chica latina grito en protesta en su idioma natal, no perdió el tiempo y siguió el rastro del atleta.
Algo en Rosa la motivo a enfrentar a Naser, no le gustaba que le gritaran y de ninguna manera iba permitir que ese pendejo descargara sus frustraciones en ella. La ira se apodero de sus pensamientos, así que siguió al deportista, no podía dejarlo ir sin decirle lo que pensaba al respecto.
¡BAM!,!BAM!,!BAM!
El sonido de metal siendo golpeado llego a los oídos de Rosa, era como si alguien estuviera golpeado a puño limpio las paredes de metálicas de almacén, lo que fuera que estuviera pasando era obvio que el Ptero estaba descargando su furia en ese lugar. La chica no perdió el tiempo, se preparó mentalmente para incluso noquear al chico de ser necesario, nadie se metía con las cosas del club sin consecuencias.
—¡¿Por qué siempre me hace esto?! —El chico estaba luchando por ponerse su horrible chaqueta, sus torpes movimientos se veían interrumpidos cuando se detenía para golpear la pared metálica.
Su respiración se volvía pesada a cada momento, el trabajo duro no le había causado problemas, pero este arrebato de ira estaba desgastando demasiado al adolescente. Con cada golpe dejaba abolladuras en la pared de material ahora dudoso, pero a pesar de que estaba destruyendo los espacios dedicados al club, Rosa opto en no hacer nada.
En un momento a otro la ira de la chica latina desapareció, aunque deseaba darle una paliza a este chico por hablarle de esa manera, se detuvo al ver que eso venia de algo que estaba guardando en su interior. Nunca había escuchado siquiera que Naser mostrara alguna emoción similar, el que estuviera descargando su ira en la pared ya decía mucho sobre su estado de ánimo.
—A pesar de todo lo que hago por ti… —Sus palabras se deslizaban por su mandíbula apretada, reclamando a una figura invisible. Pronto esos gruñidos y su expresión endurecida se veían traicionados por el tambalear de su voz.
El Ptero tenía problemas para coordinar sus movimientos, incluso casi se tropezaba mientras buscaba su celular. Su mirada no cambio cuando encontró el objeto que buscaba, solo atino a llamar a Fang, su semblante cambio a uno más tranquilo al realizar la llamada, pero para cualquiera que viera su arrebato de ira anterior podría decir que era solo una fachada.
Naser: Fang ¿Dónde estás?... Sabes que nuestros padres me exigieron que volviéramos apenas terminaras tu detención… No estoy jugando, ¿Dime donde estas?... Tu sabes bien lo que me harán si no te llevo a casa… No te atrevas a colgar… Fang… FANG… ¡DEMONIOS!.
Apenas se escucho el tono de línea muerta, Naser soltó otro golpe en la pared mas cercana, nuevamente esa ira inundo su cuerpo. Pero no pudiendo más con la presión, se recargo en esa misma pared donde lanzo el golpe y se dejó caer al suelo por el agotamiento.
El colapso del Ptero no fue gradual, es como si una oleada de sentimientos retenidos lo abrumaran, doblegando a una persona que ha intentado tener el control, siendo sobrepasado porque lo ha estado martirizando de tiempo atrás. Ahora Rosa ve como este chico desinteresado está sentado en el suelo, diciendo un montón de cosas que ella desconoce, todas ellas referente a su hermana… y aunque no puede entenderlo, sabe que esto es mas terrible que solo por una pelea entre hermanos.
—¿Qué es lo que te hice para que me aborrezcas tanto? ¿Qué hay de malo en mí? —El atleta en el suelo se encorva para apoyar sus brazos en sus piernas, toma una posición para ocultar su rostro, una solitaria lagrima se resbala por su mejilla.
"¿Está llorando?"
Rosa no sabe que decir al respecto, es demasiada información para ella, hasta ahora pensaba que al menos todo estaba bien de un lado de esa familia, que el Ptero estaba teniendo dificultades, pero eso lo dejaba salir con el trabajo duro como todos los hombres hacían. Aun no sabe todo lo que ha pasado en la vida del atleta, así que, no perdiendo el tiempo Rosa toma rumbo en dirección al hombre.
Naser estaba haciendo un increíble esfuerzo por guardar esas lágrimas, pero en ese punto era demasiado para seguir guardando esos sentimientos. Pero antes de que pueda sumergirse mas en su miseria, un suave tacto rodea su cuerpo, puede sentir como unos cálidos y fornidos brazos lo rodean.
—Así que por esto estabas tan frustrado… Chicos estúpidos, siempre escondiendo su propio dolor y comportándose como idiotas por ello —La voz reconfortante de la chica latina intenta calmar a Naser, ella lo abraza con suavidad y hace que su cabeza se recargue en su generoso pecho.
—No tienes porque guárdate lo que sientes, solo déjalo salir… Rosa está aquí para escucharte —Ella insiste en un tono amigable, aunque el chico no dice nada, puede sentir como las lagrimas salen de su rostro, lo sabe por los sonidos guturales de este hombre que intenta no mostrar esa debilidad.
"¿Por qué los hombres no pueden comprender que no pueden cargar el mundo en sus hombros?"
Aunque ese es un pensamiento constante en la mente de Rosa, sabe que hay más de ello oculto aquí, no puede evitar sentir lastima por Naser. El chico siempre esta dispuesto a ayudar a toda persona necesitada… y ahora que lo piensa, no recuerda que alguien le devolviera el favor por sus esfuerzos.
Siempre era ver a este atleta ser un ejemplo para todos, ser la mano amiga que toda persona necesita en la vida, cosa con la que se puede sentir identificada. Pero… posiblemente nadie le ha preguntado si se encuentra bien, nadie le ha preguntado si toda esa responsabilidad que ha estado cargando sobre sus hombros no es un lastre en su corazón.
—¿Por qué mi propia hermana me odia tanto? ¿Acaso mi amor y preocupación por ella no es suficiente? —Las últimas palabras del hombre tocan un punto sensible en el corazón de la Anquilosaurio.
Esas palabras no deberían ser dichas por nadie en este mundo, el sentir que una persona que puedes llamar familia te aborrezca a un nivel tan grande… debe ser una tortura, incluso para quebrar a alguien como Naser. Sin decir más, ella no suelta al hombre que en silencio llora, el solamente se acurruca en los suaves tarareos latinos que hace la chica para calmar un poco el dolor que ha cargado durante años.
EN OTRA PARTE
LUGAR: ALGÚN LADO DE LA CIUDAD.
La pacífica tarde en Volcadera era constante y animada, el sonido de los coches, el alboroto de la gente trabajadora de la zona y las voces de las personas que disfrutaban de su día libre daban vida a la ciudad. El potente sol se filtraba entre los edificios altos, reflejándose en todos los cristales, iluminando con tonos dorados las calles pavimentadas de la ciudad.
Una suave brisa mecía las hojas de los árboles, filtrando un relajante aire fresco que intentaba dar tregua al imponente sol. Pero aún con eso, se notaba el calor incluso en las áreas donde las sombras daban cierto cobijo.
Esto no había pasado desapercibido por Naomi y Anon, que caminaban por las aceras poco concurridas. La incomodidad estaba presente en el humano, ya que estaba constantemente respirando de forma pesada, algunas gotas de sudor se estaban resbalando por su calva.
El humano intentaba disimularlo, limpiando constantemente los residuos con un pañuelo de papel, pero estaba obteniendo muy poco éxito. La Parasaurio tenía una sonrisa tranquila, pero incluso ella estaba mostrando algunos signos de agotamiento por el implacable sol.
Volcadera siendo una zona costera, proporcionara el calor necesario para la vida diaria de los dinosaurios, pero incluso días como estos, eran una prueba para cualquiera que mencionara que "un poco de calor no hacía daño". Solo bastaba ver el rostro jadeante de algunos vendedores callejeros, estos daban muestras de que ese día en especial ya era demasiado caluroso, incluso para un dinosaurio.
—¿Vez Anon?, Te dije que no todas les detenciones tenían que ser malas —La presidenta dijo con una sonrisa, en su voz tenía un tono de ligero agotamiento, pero aun así ella intentaba sonar un poco animada.
—Bueno… esto difícilmente podría llamarlo "malo" —El calvo paso una vez más el pañuelo por su cabeza, su rostro mostró un ceño fruncido, podía sentir como el trozo de tela sería insuficiente para mantener a raya el sudor en corto tiempo.
Los dos adolescentes continuaron caminando por las calles de la ciudad, esto a simple vista podía dar la idea equivocada, no eran dos personas que salían para disfrutar de su fin de semana, pero incluso Anon apenas podría describirlo de esa manera. El esfuerzo que estaba poniendo ese día era mínimo, pero el sentir calor y cansancio por recorrer esas calles, era lo suficientemente agotador como para realmente considerarlo un verdadero "castigo" por parte del director.
—Yo… no pensé que el día de hoy hiciera tanto calor —La voz reseca del chico se escuchó, al mismo tiempo que ganaba un gesto afirmativo de la presidenta.
—Bueno, no es que haga tanto calor… esta zona de la ciudad en realidad tiene una reciente arquitectura modernista, solo que un mal diseño en los edificios hace que muchos de los rayos del sol se reflejen en el pavimento y aumente la temperatura, pero… ¡Eso solo es un pequeño precio a pagar por estas maravillosas calles de la ciudad! —La chica comenzó una extensa explicación, pero incluso ella misma le costaba hablar con su garganta apunto de secarse.
Anon levanto una ceja ante las palabras de la presidenta, luego con una mirada rápida, pudo visualizar mejor la zona donde estaban caminando. La hilera extensa de edificios se extendía por varios kilómetros, cada uno de ellos marcando la opulencia de ser construido en una zona bastante actualizada de Volcadera.
Pero el pequeño detalle, era que estos edificios estaban pésimamente construidos, con grandes ventanales curvos que reflejaban la luz solar y reflejándolo a las aceras de la ciudad, terminando por convertirse en un pequeño rayo letal de calor en el mejor de los casos. Pero al parecer, los dinosaurios que diseñaron los edificios eran muy orgullosos, tanto como para no aceptar que se habían equivocado y remodelar un poco mejor la zona.
Eso le hacía pensar, que ese fue el motivo por el cual Naomi había insistido en ir por esa ruta en específico, el bullicio no era tan constante, incluso podría decirse que era relajante esa tranquilidad. Hasta ahora gracias al calor y la poca cantidad de gente, ambos habían compartido una caminata realmente serena… pero incomoda por el ambiente.
—Lo siento Anon, debe ser algo complicado para ti, he leído que a los humanos les afecta mucho los lugares calurosos, los fríos… y casi todos los climas en realidad, según los libros en los que he investigado sobre el tema, no pueden exponerse a muchos entornos distintos —La rubia dio una mirada de disculpa, al mismo tiempo que también sacaba discretamente un pañuelo para limpiarse el sudor de su frente.
El humano levanto una ceja al respecto, siempre se preguntó de que libros estaba hablando la presidenta, en especial por aquellos de que hablaban de una manera realmente mala de los humanos, siempre haciéndolos ver como una especie inferior. Aunque dudaba que ella se tomara enserio esa información, pero al menos no lo usaba como una ofensa en su contra.
Pero… ciertamente ella tenía razón, en ese punto se había sorprendido que no estuviera hecho un desastre por ropa empapada del oloroso liquido corporal. Incluso había resistido la necesidad de quitarse su chaqueta, la incomodidad que le causaba la temperatura no había llegado a tal extremo.
Aunque el calor lo estaba sofocando, el desodorante estaba haciendo maravillas por salvar su dignidad. Pero podía asegurar por todo el shitpost del mundo, que primero el infierno se congelaría, antes de que se tuviera que quitar la chaqueta y Naomi viera su cuerpo flácido.
—¡Hey mira! ¿Qué dices si vamos por un helado? —La chica soltó una sonrisa animada, mientras sus ojos se posaban en un local no muy lejos de su posición.
La atención de Anon se centró en un local con grandes ventanales, estos dejaban ver el interior lleno de luz y algunas personas charlando animadamente. Un anuncio colorido sobre la entrada con las letras llamativas que decía "Helados y Postres: Sabor Vegano".
En cualquier otro momento, las palabras del letrero lo hubieran hecho considerar en no entrar en ese sitio. El calvo no tenía aprecio por las comidas veganas y menos por las mezclas que imitaban aun sabor real, pero… no podía negar que el escuchar sobre postres refrescantes atrajo mucho su atención.
"Tal vez deba darle la oportunidad a esa imitación de helado, pero no se ve como un sitio cualquiera, puede que sea muy costoso… Tomar un Helado o comer una semana ¡Qué difícil elección!"
—Eso suena bien Naomi, solo que no tengo lo suficiente para… —El calvo fue interrumpió, pudo sentir como la mano de la chica agarraba la suya y lo arrastraba hacia el local de helados.
—¡No te preocupes, conozco este lugar! Los precios no son muy elevados, no creo que se te dificulte pedir algo del menú —Al igual que en otras ocasiones, esas palabras pegaron en el ego del calvo.
Pero en este punto, ya se estaba acostumbrando a que ella se expresara de esa manera.
Sin energías para discutir, dejo que la chica lo guiara de la mano para adentrarse al en el sitio, lo cual no fue malo en realidad. El lugar no era muy ostentoso, no había lujos o estaba destinado a gente de nivel económico alto.
La atmosfera simple y minimalista, no lo diferenciaba mucho de algunas otras cadenas de café como el StegoBucks o alguna otra cadena similar. Solamente las decoraciones simples y las mesas personalizadas daban cierto aire de privacidad, lo suficiente como para pasar un agradable rato ya sea solo o con una pareja.
Al entrar, el aroma a especias y café recién molido llenó sus sentidos, esto se incrementó mientras se acercaban al mostrador, este estaba adornado con frascos repletos de ingredientes frescos. El agradable ambiente daba una sensación de frescura… pero no era mucha en realidad, lo que confundió a los adolescentes, ya que solo era "ligeramente" más fresco adentro que afuera.
Al llegar al frente del mostrador, se toparon con el rostro de una de las empeladas del lugar, la cual no parecía muy contenta con la situación que estaba pasando en su puesto de trabajo.
—¡Buenas Tardes! ¡Bienvenidos al "Sabor Vegano"! —La chica trato de ocultar su incomodidad, lo cual paso inadvertida para la presidenta, pero para Anon ese gesto era algo que conocía muy bien de las personas que odian su día laboral por completo.
—Le ofrecemos una disculpa a usted y a su… acompañante. Nuestro aire acondicionado no está funcionando correctamente, eso incluye nuestra sección de helados por el día de hoy —Anon frunció el ceño al escuchar que esta chica dijo eso de manera despectiva y frustrada.
Al principio, pensó que era porque estaba atendiendo a un humano, en este punto ya esperaba ese tipo de cosas por estos esquivadores de meteoritos, cada comercio donde el pusiera un pie era lo mismo. Pero eso se vio en duda, detrás de la encargada, un grupo de torpes adolescentes mal pagados miraban como el helado se desparramaba de la máquina expendedora.
Posiblemente el día de esta chica no era el mejor de todos, y dejaba soltar su frustración sin que se diera cuenta.
—¡Oh vaya, eso es terrible!, ¿hay algo frió y fresco que puedas recomendarnos? —Naomi hablo un tanto desanimada, ya que realmente esperaba compartir el dulce postre con el calvo.
—La sección de Malteadas está disponible, cualquier producto ya sea lácteo o vegano está a mitad de precio por el día de hoy, pero no incluye sabores combinados, pueden tomarse su tiempo para… ¡No que estás haciendo idiotas, no se coman el producto! ¡Eso saldrá de nuestros salarios! —La dinosaurio dio una sonrisa de disculpa, para después ir con el grupo de adolescentes que no se veían culpables de sus acciones de devorar el helado derretido.
La Parasaurio y el Humano se miraron unos momentos, preguntándose si eso era normal… pero no le dieron importancia, ya que estaban más preocupados por refrescarse en ese caluroso día. Sus miradas se posaron en una gran pizarra donde se mostraban todos los sabores disponibles en el menú, en ese momento Anon deseo no haber entrado al local al notar el precio de los productos.
"Sin duda estoy de suerte que esto a mitad de precio"
Su pensamiento de angustia se incrementó, haciendo cálculos rápidos, pudo saber que no le alcanzaría para gastar en sus excéntricos gustos en Anime de las próximas semanas. Aunque en retrospectiva, ese era un pequeño costo en realidad, ya que en muchos de sus problemas se habían resuelto por Naomi.
Algunos gastos futuros como el del nuevo celular quedaron en el pasado, solo el pensar que hubiera que tenido que ahorrar por meses, solo para comprar el modelo más barato, le causaba malestar. Pero ahora solo tenía que preocuparse por pensar en que forma podía devolverle el favor a la presidenta, no podía imaginar una forma rápida de hacer eso en primer lugar.
"Tal vez… ¿Pueda yo pagar por todo esto?"
Al momento de entrar en este local una idea llego a su calva cabeza, esa idea era que al menos podía invitarle algo a Naomi. La comparación podía parecer ridícula, ella había hecho demasiadas cosas por él, en cambio… él no tenía nada que dar y eso lo deprimía bastante.
—Anon, ¿Listo para ordenar? —Naomi dijo con un entusiasmo infantil, por unos instantes el humano podía jurar que la chica estaba salivando por probar este tipo de postres fríos.
—Claro… —Anon soltó un susurro pesimista, ya que esto sentenciaría nuevamente su billetera a una jornada de hambruna del preciado papel verde.
No paso mucho tiempo antes que la encargada regresara, ella estaba cubierta de rastros de helado derretido, solamente una sonrisa ocultaba la mirada de frustración por el querer matar a sus compañeros por lo idiotas que eran. Pocos momentos después, tomo las ordenes de ambos jóvenes, siendo una malteada vegana de melocotón para Naomi y una de Plátano para el humano.
—Perfecto… serian quince dólares —Antes que la presidenta pudiera buscar su cartera para pagar, unos billetes maltratados se vieron sostenidos en la mano de Anon, esto sorprendiendo a la Parasaurio de gran manera.
—Mmm… bien, pueden tomar asiento donde gusten, en seguida los llamare cuando este su pedido —La dependiente del lugar miro con ojos entrecerrados el dinero que tenía en la mano, más que nada por la pésima calidad en que venía el efectivo, pero termino aceptando el dinero, ya que no tenía energías para discutir con los clientes el día de hoy.
Ambos caminaron buscando un buen lugar, lo cual no costo mucho ya que el sitio no era muy grande. Se acomodaron en una mesa cerca de la ventana, lugar donde podían observar la tranquilidad de la ciudad que se extendía más allá de los cristales del local vegetariano.
—Anon… No tenías por qué hacer eso, yo insistí en traerte aquí, mi intención era pagar por todo en primer lugar a pesar de lo que mencionara afuera —Una mirada de leve preocupación salió del rostro de la Parasaurio, realmente no era su intención hacer que Anon derrochara su dinero de esa manera, no con sus problemas financieros.
—Y-yo… No hay problema, la verdad es que desde que salimos fuera del instituto pensé en invitarte algo, ya sabes… después de todo lo que has hecho por mí, creo que esto es lo mínimo que puedo hacer en estos momentos para agradecerte —El calvo no pudo evitar poner una mano en su calva, y concentro su atención en otra dirección que no fuera la chica.
En parte porque le avergonzaba de que ese gesto fuera demasiado pequeño para alguien como Naomi, después de todo ella le había dado un Celular el día anterior, no se imaginaba que comprarle una malteada significara algo en realidad para alguien de su nivel económico. Aunque el pagar esa cantidad realmente afectaba a su billetera, el pensar que era para invitar algo a la Parasaurio… le hacía sentir que no era para nada malo, incluso podría hacer eso de nuevo.
Aunque por momentos desearía tener algo de cabello, solo para arrancárselo por pagar un costo tan excesivo… y eso era peor al recordar que alcanzo una promoción de mitad de precio. Solo podía esperar que al menos ese gesto llegara un poco a la chica, mostrar su agradecimiento con algo más que solo palabras.
Para Naomi, ese simple gesto no tenía nombre, ella estaba consiente perfectamente que este chico estaba limitado de forma monetaria, él no tenía la obligación de invitarle algo en primer lugar. Que el humano se ofreciera para pagar por las malteadas fue inesperado… pero no podía evitar sentir como el palpitar en su pecho, cada momento se volvía más intenso al pensar en ello.
Al mismo tiempo, en su rostro surgía un leve sonrojo, que fue disimulado por el calor constante del día. Naomi no ignoraba el motivo, pero el que Anon hiciera eso por ella… hacia que se sintiera rebosante de felicidad.
Ajenos al mundo exterior y sumergidos en sus propios pensamientos, no pudieron notar las reacciones del resto de comensales y empleados del lugar, siendo totalmente mixtas en la mayoría de los casos. Algunas de las personas más comprensivas y maduras, solo murmuraban sobre el "amor joven", otros de los menos tolerantes hablaban de cómo debían prohibir la entrada a los arrojadores de lanzas y a las amantes de los humanos.
La Parasauiro no se había dado cuenta, pero ella estaba soltando una sonrisa tímida de felicidad, Anon por su parte estaba tan absorto en mirar a otro lado, que ninguno se dio cuenta de cómo los veían el resto de la gente. Y eso era bueno, ya que podían dar casi por finalizado su día con algo que no fuera percatarse de los pensamientos de otras personas… solo era un momento de ellos dos y nada más.
Pero… ¿Cómo habían terminado en esa heladería en primer lugar?
Siendo que esto en particular estaba contando como la "detención", era bastante irónico que estuvieran fuera del instituto sin mayores preocupaciones. Pero no habría que indagar mucho para saber que ese día había sido algo especial, no todo el tiempo el humano podía decir que su castigo se convirtió en un día relajante.
La simple respuesta de porque se encontraban en ese lugar, era algo que le sorprendió totalmente.
Al principio Anon estaba enfadado de tener que cumplir la detención en su día libre, incluso la caminata matutina no fue de mayor ayuda para despejar su mente, a lo mucho, esperaba que Spears lo pusiera a realizar trabajos que atentaban contra su poca dignidad que aún conservaba. Había escuchado a Naser decir, que el sábado era común que el Club de Jardinería estaría tomando a los alumnos en detención y enviarlos para el trabajo físico.
Mentalmente se preparó para un día quitando malas hierbas bajo el sol extenuante, llenarse de tierra y ser presa de los insectos molestos que pudieran causarle alguna picadura molesta. Eso sin mencionar, que posiblemente tendría que tratar con algunos estudiantes que no tuvieran el mejor aprecio por los humanos, con suerte solo serían algunos idiotas que no le dirigirán la palabra, y no algún malnacido que intentara algo más drástico como los del club de atletismo.
La sorpresa que tuvo fue al presentarse con el director, este le informo que no tendría que tomar su detención con el grupo de jardinería, sus actividades serian dirigidos en asistir a la Presidenta del Consejo con sus labores programadas. Anon no se encontraba bien del todo, mucho menos con el estrés del día anterior por su encuentro en el tejado, pero podía decir con seguridad que ya no se acordaba de que Naomi le menciono que podía intervenir con Spears para aligerar su carga.
"Era obvio que Naomi movió algunos hilos para esto… ¿Pero volverlo su asistente por un día?"
No sabía si en ese punto eso significaba más trabajo o algo completamente aburrido, no era por menospreciar a Naomi y sus buenas intenciones, pero el solo pensar en que ella pudiera asignarle un trabajo del cual no estaba preparado, era algo que no le entusiasmaba en lo más mínimo. Aun así, guardo silencio y se dirigió donde Spears le indico que estaría esperando la Parasaruio, que no era otro lugar más que la propia oficina del director.
No había tardado mucho en llegar, entrar al lugar fue recibido por una muy Animada chica, la cual estaba rodeada de muchos documentos. A pesar de los voluminosos de los archivos, ella no perdió tiempo en dejar eso de lado, terminando por ir al lado del humano para preguntarle si se encontraba en condiciones para trabajar ese día sin problemas.
Por unos momentos, pudo ver en los ojos de la chica cierta preocupación y eso sacudió un poco al calvo, últimamente había tratado de descifrar el significado de muchas de las expresiones de Naomi. La voz relajante de la presidenta apaciguo la inquietud del humano por unos momentos, pero no podía dejar de notar que ella había lanzado un tsunami de preguntas sobre si se encontraba mejor este día.
Era extraño…
El sentir que alguien se preocupaba por él era cuando menos… Agradable.
El humano no era ajeno a esos sentimientos, no era como si nunca le hubieran mostrado ese sentimiento antes. Pero había sido demasiado tiempo desde que sus propios padres mostraron algo similar a lo que él llamaba como "preocuparse", derivado del amor paternal en el mejor de los casos.
Con el tiempo y al distanciarse de la vida de su propio hijo, esa preocupación se convirtió en indiferencia. Anon desconocía el motivo de eso, pero dolía el saber que esa falta de interés tuvo su cúspide al momento que lo enviaron al otro lado del país.
Lo peor, era que él podía asegurar que esa falta de interés estaba en su propia persona, siempre alejándose de todas las cosas que detestaba, incluso si eso le hacía daño en un futuro por ser alguien muy antisocial. Evitando darle ese cuidado a su cuerpo, dejando que su actitud empeorara por estar pasando mucho tiempo en internet con las personas incorrectas, que de alguna manera eso le convirtiera en una persona detestable… y eso no le importaba mucho.
Pero ahora con esta chica, a pesar de que hablaron un día anterior por telefono, de igual manera ella hacia las suficientes preguntas para mostrar su preocupación. Y mientras ella hacia eso, él no podía evitar mirar fijamente esos ojos esmeraldas. D
De alguna manera en ese momento se veían… hermosos.
"Es… Linda"
En esos momentos Anon agito su cabeza para olvidar esas palabras, su mente fue invadida por esos pensamientos solo con ver a la chica y no podía evitarlo de ninguna manera. Buscando una rápida solución, le aseguro a Naomi que todo estaba en orden y que era mejor empezar las labores del día.
Cosa que confundió mucho a la chica en primer momento, pero como buena presidenta responsable, se vio animada por el "entusiasmo" de Anon por empezar el día. Sintiéndose aliviado porque ese pensamiento no saliera de su boca en esa ocasión, no puso objeciones cuando la Parasaurio le comento que tendrían que hacer muchas cosas antes de pensar en ir a casa.
Así que estar con Naomi no afectaba de ninguna manera su "detención", de alguna manera ya tenía en mente que esto sería igual de agotador que trabajar en el club de jardinería. Solo podía esperar que no fuera lo suficientemente malo para ser categorizado como "un día de mierda".
Pero no fue nada de eso en realidad, fue bastante relajante, aunque por momentos aburridos, pero había aprendido muchas de las cosas de lo que significaba un día en la vida de Naomi como presidenta. El trabajo de la chica ese día estuvo destinado a visitar muchos de los clubes escolares, su deber era el ver si acataban las reglas establecidas para que el club fuera viable en seguir en funcionamiento.
Naomi tendría que revisar y cuestionar si aún debía darle el acceso a una de las aulas, ver si el material y gastos enviados a ellos era suficientes, determinado si debían el darles ciertos porcentajes de los gastos escolares, así como revisar si los miembros de cada club eran los suficientes como para seguir existiendo. Anon no se había molestado en pensar la gran cantidad de clubes pequeños que existían en la escuela, supuso que eso era el motivo por el cual la Parasaurio le insistía preguntarle si estaba interesado en algún.
Para su suerte, todo el trabajo se centró en revisar los clubes relacionados a las artes y ciencias, los clubes deportivos quedaron excluidos por alguno motivo, pero no mostraría quejas por ello, menos cuando los problemas con los imbéciles de atletismo eran grandes. Así que ambos pasaron la mañana visitando diferentes clubes, desde los de ciencias, matemáticas, pintura, ajedrez, música, teatro, lectura y otros bastante comunes.
Él tuvo que levantar una ceja cuando visitaron clubes bastante extraños, como los de tejido, apreciación al cine, apreciación a los video juegos, incluso uno de "apreciación a la cultura japonesa". En el cual, tuvo que hacer su autocontrol más poderoso para no mostrar su nivel de poder a los iletrados dinosaurios que se jactaban de ver "animes de culto", no habría manera en que se delatara frente a Naomi, aun si la tentación de hacer eso fuera increíblemente alta.
En opinión propia, mucho de los últimos clubes solo eran excusas para que los estudiantes pasaran un rato juntos, cosa que era apoyada por Naomi ya que eso fomentaba el sano desarrollo entre estudiantes. Aunque incluso con ese pensamiento, la Parasaurio hizo una mueca al salir del club de Anime, entre murmullos ella decía que nunca podría acostumbrarse al extraño olor de esos estudiantes.
En todo caso, el último grupo que pudieron evaluar fue el club de títeres, el cual estuvo en duda si era realmente necesario el mantenerlo como un club oficial, ya que solo tenía dos miembros. Si bien las chicas eran demasiado extrañas, eso no resto valor a su intento de mostrar una de las mejores obras a base de títeres que ambos habían visto en sus vidas.
Aunque podía categorizar como extraño el drama que presentaron esas chicas, sobre una historia de amor entre un títere humano y una ptero, de una trigga entrometida y un raptor que siempre parecía estar en otro plano existencial. Por momentos evito girar sus ojos sobre el drama exagerado, más al ver que el títere humano tenia cierto parecido con alguien que no podía identificar en esos momentos.
Al final, ese espectáculo había valido lo suficiente como para que Naomi soltara un fuerte aplauso, solo les daría una pequeña advertencia sobre tener que traer más miembros en su club, así para evitar problemas futuros. Cosa que dio un alivio a las chicas del club de títeres, con eso pudieron dar por terminada la mayor parte del trabajo del día.
Eso había traído ciertos pensamientos en Anon, la presidenta se aseguró de remarcar las reglas en cada club en designado, pero también se vio su preocupación por hacer que ninguno se viera afectado. Ella buscaba que ninguno tuviera problemas, ella deseaba que estas personas pudieran seguir con esos aspectos que los apasionaban, incluso si a su consideración eran demasiando extrañas o sin sentido.
Tan extraño como pareciera, el tiempo haciendo esa labor consumió mucha de su mañana, pero el calvo no se sentía cansado o fastidiado, incluso ver a Naomi tratar con tantos estudiantes no provoco que su ansiedad se activara por estar en lugares concurridos. El estar al lado de la chica, mientras ella le explicaba casa aspecto de los clubes fue bastante gratificante, de alguna manera esa pasión de la chica lo estaba afectando lo suficiente como para ser más tolerante al tratar con varias personas.
"Aunque claro… es más fácil cuando Naomi es la que se encarga de hablar la mayor parte del tiempo"
Eso los dejaba con las ultimas de sus labores, la cual consistía en entregar algunas peticiones en partes de la ciudad, donde algunas clases de primer año habían programado ir en una salida escolar. Cosa que sorprendió al humano, el saber que Spears confianza tanto en Naomi que le daba vía libre para encargarse ella misma del asunto, eso significaba el poder salir de la escuela y adentrarse a la ciudad para ir a los sitios destinados para programar las excursiones.
Aunque era obvio que la parasaurio no abusaría de esa tarea para deambular por la ciudad, todos lo contrario, la chica había marcado rutas apropiadas para acelerar el tiempo para hacer su labor de manera más eficiente. Lo que no esperaban ambos, era que el calor les causara disminuir y cambiar sus rutas establecidas, ir a los museos y centros de investigación que marcaban las salidas escolares se volvió bastante agotador.
Lo que parecieron horas bajo el implacable sol, no se comparaba con la plática realmente extensa de Naomi, ella se tomó la libertad de hablar en todo ese tiempo sobre hechos y curiosidades de Volcadera. Anon se tomó el tiempo para escuchar cada palabra de Naomi al respecto, eso le recordó que simplemente esto no era una salida recreativa, seguía siendo un "castigo" impuesto por Spears… aunque en ese punto no se arrepentía de su día y pasarlo al lado de esta chica.
"Ayer me sentía como la mierda... y ahora estoy en este sitio con Naomi, esperando por una refrescante malteada de fruta"
Anon no era tan estúpido como daba la primera impresión… bueno, probablemente sí lo era. Pero incluso él podía ver que Naomi estaba haciendo un esfuerzo, para que su frustración y pesadez del día anterior no lo afectaran tanto.
—Vaya día ¿Verdad? He de decir que fue uno de los sábados más agitados y satisfactorios que he tenido… — Naomi intento iniciar una conversación en lo que esperaban el llamado de la encargada del sitio.
—¿Usualmente haces estos todos los sábados? —La pregunta de Anon causo una sonrisa en la chica.
—Bueno, esta es la primera vez… de hecho mi trabajo, siempre se resumía en acomodar el papeleo que involucra el administrar los clubes, hacer formatos, redactar los presupuestos para algunos de los grupos y entregarlo al director. Lo del día de hoy, siempre era realizado por los otros miembros del consejo, ellos siempre tienen que hacer esto en un lapso de unas cuantas semanas, aunque en esta ocasión la labor fue más sencilla gracias a mis habilidades como presidenta si me permites decirlo, no entiendo porque los miembros del consejo se tardaban tantos días en hacer todo lo que hicimos hoy —Ella dijo con verdadero orgullo, mientras daba un gesto de satisfacción por poder realizar esas labores en tiempo récord.
"Seguramente porque te dejaban todo el trabajo duro y ellos se iban a divertir… malditos bastardos"
Esos pensamientos rondaron la mente de Anon, debió suponer que esos imbéciles estaban tan empeñados en hacerle la vida imposible a Naomi, siempre se aprovecharían cualquier ventaja que pudieran sacar de ello. Pero ahora, seguramente Spears había cambiado los roles y ellos estarían haciendo el trabajo extenuante de la presidenta… de ninguna manera Naomi estaría en un lugar como este, sabiendo que aún quedaba trabajo por hacer.
—Ya veo… supongo que te debo agradecer el no estar trabajando bajo el implacable sol —Una pequeña sonrisa salió de Anon, al menos podía ser sincero consigo mismo, el día lo estaba disfrutando bastante, más que quedarse en su casa haciendo Shitpost.
"Pero supongo, que solo pienso esto porque estoy teniendo un mejor trato que los demás… que se jodan, esta es la mejor detención del mundo"
—No tienes que agradecer, me alegra que pudieras acompañarme en hacer todas estas labores, sé que todo esto puede parecerte repetitivo y aburrido, pero son cosas que debo hacer como presidenta —Ella dio un gesto suave y sincero, pero la chica aun tenia algunas palabras que luchaban por salir de su pecho, de verdad necesitaba a alguien que la escuchara en ese momento.
Por un instante Naomi se quedó en silencio, algunos instantes dudo en hablar de este pensamiento que tenía en su cabeza, después de todo no quería sobrecargar a Anon con problemas que a su parecer no eran relevantes. Pero… por algún motivo el estar cerca de este chico, le hacía que sentir que podía ser más libre y sincera con ella misma.
—¿Todo bien Naomi? —Anon pregunto a la chica, que había cambio su alegre actitud de manera repentina.
—Y-yo… perdón, es que es la primera vez que me hago cargo de estos asuntos, y siendo sincera… tenía un poco de miedo por como saldría todo el día de hoy —La presidenta admitió dejando que ese peso dentro de ella misma saliera a flote.
—No me lo tomes a mal Anon… Sé que dije que podría hacer que tu día en detención fuera menos agobiante, pero siento que incluso te use como excusa para no sentirme mal al tener que visitar todos los clubes de la escuela, solo no quería estar sola al tener que interactuar con los demás compañeros estudiantes —Ella miro hacia abajo, apenada por decir libremente esa inquietud que sentía en esos momentos.
Anon miro un poco sorprendido la declaración de la chica, hasta este momento ella había manejado toda su labor de manera magistral. Naomi era casi un sinónimo de profesionalismo y eso lo demostró en cada momento que interactuó con los representantes de los clubes escolares.
No paso por alto que algunos la miraban con cierto descontento, el desagrado fue muy obvio en otros lugares, en el mejor de los casos, solo trataban con ella de forma indiferente. La mayoría tenía en común el tratar con la presidenta de forma rápida y cortante, haciendo lo posible para interactuar lo menos con Naomi.
Pero en todos esos momentos, no vio a la chica alterarse o verse afectada, esas reacciones de los estudiantes simplemente no parecían afligir su semblante profesional. Pero ahora comprendía que, a pesar de todo, Naomi aún no se sentía muy segura consigo misma, probablemente uso la detención y hacer que el estuviera presente, para no sentirse desprotegida al hacer su trabajo de este día.
—Yo no lo veo así Naomi —Anon dijo con una voz tranquila, pronto vio que ella le devolvía la mirada expectante por lo que el calvo tuviera que decir.
—Todos necesitamos algo de apoyo de vez en cuando, a mi parecer ambos nos beneficiamos de todo esto… siendo honesto, yo esperaba un día bajo el sol, arrancando mala hierba hasta quedar agotado, pero en realidad ha sido un día bastante agradable —Las palabras del chico hicieron que la rubia perdiera ese gesto de inseguridad en su rostro.
Sin saberlo, de forma instintiva la mano del Humano se acercó bastante a la de la Parasaurio.
—No tenía idea de la gran cantidad de Clubes hay en la escuela, incluso tomando en cuenta a los imbéciles con los que tuviste que tratar, aun hubo cosas que valieron la pena ver, como el Club de títeres… si, era muy extraño, pero al menos pudimos pasar un buen rato en ese lugar —El escuchar al humano de hablar de esa forma tan natural, hizo que la rubia soltara una pequeña sonrisa.
Naomi quiso reprochar por la forma en que Anon hablaba de sus compañeros estudiantes, pero en ese momento, ella solo estaba concentrada en el roce de sus manos. Ella apenas estaban lo suficientemente cerca para decir que estaban teniendo contacto, pero un cosquilleo en sus escamas le exigía que completara el contacto con el chico.
Y eso… no había sido un pensamiento nuevo en la mente de Naomi, el que se tomaran de las manos, simplemente había sido tan constante en estos días que se estaba volviendo una costumbre. En este punto ya había perdido la cuenta de cuantas veces sus manos se habían entrelazado, pero en ese instante el sentimiento era distinto.
Ya no era por buscar la seguridad que le faltaba, ahora estaba surgiendo una imperiosa necesidad de sentir el tacto de las manos del humano entre las suyas. Y en este momento esa exigencia estaba aumentando, casi tanto como un cuerpo necesitaba oxígeno, como las plantas necesitan la luz solar, como la que tiene una persona de desear un mejor mañana.
Llegando al punto, de que ella era feliz por tenerlo a su lado en cada instante.
—Y bueno… ya sabes, si necesitaras en algún otro momento algo de compañía para estas cosas puedes llamarme… intentare meterme en problemas para poder estar a tu lado —La mano libre del chico paso por su calva cabeza, la frase que salió de su boca era tan cliché y tonta que incluso sintió bastante vergüenza de decirla.
Lo único que pudo hacer la presidenta fue soltar una suave risa, la tensión en su cuerpo se fue disipando, pronto la preocupación que estuvo cargando todo el día desapareció. Por momentos, sintió la libertad de por primera vez decir esos pensamientos, no se quedarían rondando su cabeza todo el día como anteriores ocasiones.
Había sido raro en cierta manera soltar sus pequeños problemas, pero el tener a alguien que la escuchara era más que gratificante.
—No te pediría jamás que te metieras en problemas, incluso yo creo que es muy mala idea, ya que el director estuvo en dudas de permitirte ser mi ayudante en esta ocasión —Naomi hablo con un tono más animado.
—Pero si quieres podemos volvernos a pasar un rato juntos, no necesariamente por que estés cumpliendo un castigo… la verdad disfrute pasar el día contigo Anon —Las últimas palabras de la chica casi salieron en un susurro, pero era lo suficientemente alto para que el calvo pudiera oírlas.
"Eso… Seria fantástico"
Aunque esos pensamientos estaban destinados a quedarse en la cabeza del humano, no pudieron evitar salir con naturalidad, haciendo que una sonrisa saliera en la Parasaurio. Inconscientemente la mano de ambos estaba a punto de entrelazarse una vez más, solo eran separados por una diminuta distancia que se fue acortando en cada instante.
—¡ORDEN DE MALTEADAS LISTAS! —La voz de la encargada de lugar interrumpió el momento, lo cual trajo a la realidad a ambos adolescentes.
—C-creo que será mejor que vaya a ver eso —Anon hablo rápidamente, su rostro enrojecido apenas era notable, pero el humano podía jurar que podía sentir que estaba en llamas.
—C-claro… yo aquí te espero —Naomi hablo torpemente, su mirada nerviosa por el calor del momento intentaba pasar disimulada ante la vista del chico.
"¿Que rayos fue eso?"
Anon no pudo evitar hacer esa pregunta mientras iba al mostrador, pero al dar unos pasos se dio cuenta de los murmullos y las risas de los comensales, cada uno había visto la escena y no podían dejar de hablar de ello. Cosa que el calvo intento ignorar por completo, pero era difícil cuando solo había comentarios de "Sucios humanos, solo vienen a robarse nuestras mujeres" o los peores como "El ser joven y estar enamorado".
En todo caso, todos esos comentarios estaban malinterpretados, solo eran dos conocidos que se preocupaban mutuamente entre ellos. Solamente eran eso… dos personas que por asares del destino compartían un momento agradable juntos, no había sentimientos involucrados de algún tipo… ¿Verdad?
Al llegar, pudo notar el aspecto desinteresado de la encargada, ella está viendo su teléfono y no le presto ni un poco de atención al humano. Lo cual no molestaba en lo más mínimo al chico, estaba agradecido que al menos no lo vieran con algo de desprecio, o que le preguntaran cosas incomodas sobre la relación con la presidenta.
El humano no tardo en tomar las malteadas y regresar a su asiento, sus pasos acelerados hicieron lo posible por evadir todos los comentarios de las personas, no tenía energías para tratar con ellos en esos momentos. No paso mucho tiempo antes de que llegara a la mesa junto al gran ventanal, casi al instante su mirada se cruzo con la de Naomi, un sonrojo salió de ambos por alguna razón que no podían comprender.
—Hey… mira este es el tuyo —Anon miro las bebidas intentando diferencia cual eran los sabores correspondientes, al ser una orden "económica" los encargados no se tomaron la molestia de usar vasos con mas distinciones.
"Que hijos de perra…"
Un pensamiento fugaz cruzo su mente, en los vasos blancos estaban pintadas unas figuras bastante peculiares, cada uno con marcas para identificar a que persona pertenecía la malteada. En la bebida de plátano estaba pintado un dibujo de un mono, en el de melocotón el de un dinosaurio con pelo y gafas de nerd clásico, cosa que no necesitaba mucha explicación para identificar a quien pertenecía cada malteada.
Sin decir mas al respecto, el humano entrego su bebida a la Parasaurio, tal como lo esperaba la chica no se dio cuenta. Anon no menciono nada de los dibujos, ya que en realidad no tenía tanta importancia, solo era el juego de un par de dino-idiotas, por lo que simplemente tomo asiento al lado de la rubia.
—Gracias Anon… bueno, ¡Ah refrescarse entonces! —Naomi dijo bastante entusiasmada, el calor era constante y ella necesitaba ese refrescante sabor en esos momentos.
El humano solo asintió ante esas palabras, luego paso a tomar una de las pajillas que estaban disponible en la mesa y dio un sorbo a su malteada. En primer momento pensó que esa bebida… no estaba tan mal, no justificaba su precio claramente, pero al menos era un producto con un conveniente descuento ocasionado por el calor.
Pero mientras disfrutaba su bebida, no pudo evitar mirar de reojo a Naomi, la chica estaba realmente feliz de estar en ese lugar y tomando algo tan delicioso junto a él. En su rostro se mostraba una sonrisa verdadera, cosa que hacia resaltar la belleza natural de la chica.
Y… Anon no pudo evitar admirar eso, no sabia si era por el resplandecer de la luz del sol. Pero los mechones del cabello de la chica brillaban como hilos de oro, y sus ojos esmeralda centelleaban con una luz propia llena de vida.
No pudo evitar sentirse atrapado por la belleza que emanaba de la Parasaurio, era como si ella estuviera envuelta en un aura de encanto. Y fue así por algunos momentos, haciendo que el calor intenso inundara su rostro al darse cuenta de la belleza de esta chica delante de sus ojos.
"Vaya, es realmente… hermosa"
Esas palabras se escaparon de la mente del humano, Naomi lo había escuchado sin problemas, un gran sonrojo salió en su rostro que paso disimulado por el brillo del sol. Ambos adolescentes se quedaron disfrutando de sus malteadas por largo tiempo, viéndose abrumados por la comodidad de su compañía mutua.
Sin saberlo, un auto a la distancia estaba mirando la escena, no hubo necesidad de que los ocupantes bajaran del vehículo, puesto que sus objetivos estaban a plena vista en los grandes ventanales. Por ahora no entrarían en acción y solo observarían, pero mantendrían a su contacto adinerado informado de toda la situación.
Así continuaron Anon y Naomi, sin saber que había mas ojos puestos sobre ellos de los que pensaban en primer lugar, ya sea para buenas o malas consecuencias.
LA NOCHE
LUGAR: PARQUE DE VOLCADERA
La noche había caído sobre el parque local cerca del instituto Volcano, la luz de algunas farolas estaba iluminando los caminos trazados, lugar donde podían caminar las personas que se aventuraran a dar un paseo nocturno. Las sombras se extendían por los rincones creando una sensación agradable al contrastar con las luces, pero a diferencia de otros días, no había personas que caminaran en un relajado ambiente.
Cualquiera pensaría el lugar estaría concurrido por personas con negocios sucios o malas intenciones, esto no era equivocado… muchas cosas pasaban en el interior del parque en ciertas horas pasada la noche. Pero en las áreas verdes, que correspondían a las zonas más concurridas como las canchas deportivas y la zona infantil era muy vigilada por las autoridades.
Ahora precisamente, lo que correspondía a la zona deportiva estaba llena de ruido y mala actitud dela mayoría de los ocupantes, a tal grado que incluso algunos de las personas encargadas de cuidar el sitio habían abandonado su labor. No sería extraño pensar, que esa sería una actitud normal en los adolescentes llenos de hormonas, pero sería acertado el decir que no era una mala opción mantenerse alejado.
—¡Maldita sea! ¡Ya lo tenía en mis manos!, si no fuera por el idiota de Chet… le hubiera dado una lección a ese maldito mono —La voz molesta del lagarto perteneciente al club de Atletismo se escuchó en el lugar.
—Si… ya te escuchamos las primeras cien veces, ¿Podrías dejar de comportarte como un marica y dejarnos terminar con nuestro entrenamiento? —Otro de los estudiantes refunfuño, mientras daba unos cuantos estiramientos en una zona cercana al primer chico.
—¡Pero no puedo olvidarlo! ¡Creí que Chet era uno de nosotros!, no solo me impidió darle su lección al "Trepa arboles", también me revoco mi permiso para ingresar al gimnasio —La estridente e infantil voz del atleta, hizo que la mayoría rodara sus ojos en dirección hacia arriba.
Para los demás integrantes del club de atletismo, escuchar esas palabras eran difícil de ignorar, pero ya tenían suficiente con tener que entrenar a esas horas de la noche por culpa de las acciones de su compañero. Por lo que simplemente trataron de continuar con el entrenamiento al verse impedidos de usar los terrenos escolares, no les hacia la mínima gracia que una noche para su disfrute personal fue usado de esta manera.
—Creí que te enfadaría más el hecho de que Chet fuera el que ocasionaría tu situación actual, no que le echaras toda la culpa a ese mono —El tono dulce e infantil de una Ptero rosada se escuchó detrás del lagarto, la chica no disimulaba en nada en ver el brazo lastimado y vendado de su compañero.
—Mi brazo sanara en dos semanas al menos, no es muy diferente a una lesión deportiva, debo agradecer a los genes de mi madre en todo caso… —El adolescente soltó un sonido de molestia, el pensar que, durante ese tiempo, no podría realizar ninguna actividad sin arriesgar mas su brazo lastimado le hacía hervir la sangre.
—Yo me refería, que si no te molestaba que el lindo capitán de fútbol te dejara en ridículo cuando rompió tu brazo, como si de una ramita se tratara —La chica puso su mano enfrente de su hocico para soltar una risa burlona, cosa que ocasiono las carcajadas de sus compañeros atletas.
El lagarto trato de darse la vuelta enfurecido y afrontar a la Ptero, pero el impulso de un pie en su espalda lo empujó hacia el frente, la fuerza era lo suficientemente fuerte para aventarlo al suelo y caer en un ruido sordo. Un quejido se escuchó del atleta al sentir que su cuerpo fue derribado, ahora estaba sobre su brazo lastimado en una posición muy incómoda.
—Puta madre… ¿Quién fue el maldito? —La voz enfurecida de Billy se impuso, pero fue detenida por que el mismo pie que lo empujo al suelo, ahora estaba sobre su espalda impidiéndole levantarse.
Justo por arriba suyo, se encontraba una Alosaurio que le miraba con un gesto frio, sus brazos estaban sobre su pecho, ella solo levantaba una ceja en vista de las acciones del imbécil que tenía en sus pies. No tardo en poner un poco más de presión en su pisada para lastimar al lagarto, muchas veces ella tenía que hacer eso para tratar con idiotas de su club.
—Ya cálmate Billy, no nos tienes nada contentos con las estupideces que has hecho, tienes suerte que se te permita aun venir a los entrenamientos, después de todo es tu culpa que estemos en esta situación —La chica fría retiro su pie de la espalda del atleta, este se levantó en furia y dolor poniéndose enfrente de ella.
—¡No quieras pasarte de lista solo porque eres amiga de la nueva capitana! —El chico se acercó peligrosamente a la Alosaurio y mostró su hocico lleno de colmillos, pero la mujer solo levanto una ceja ante el estúpido acto del adolescente.
—Vaya… ya sabía que solo eres un jodido imbécil —La Alosaurio puso su mano en su frente, tratando de no perder el control por las acciones imprudentes de su compañero.
—Seré un jodido imbécil, pero aun soy tu novio y tú tienes que hacer lo que yo te diga… —El lagarto se detuvo de repente al sentir un dolor en sus bolas, al instante perdió las fuerzas que tenía en el cuerpo y cayó al suelo por una patada de su novia que impacto en la entrepierna.
En esta ocasión, una corriente de dolor cruzo por su cuerpo y se retorció por varios segundos, no pudo evitar mover su única mano disponible hacia sus bolas tratando de aliviar el sufrimiento. A diferencia de cuando fue pateado en sus genitales por el humano, en esta ocasión incluso sentía que podría vomitar en ese lugar, pero a pesar de su sufrimiento, nadie en el club se dignó a ayudarlo.
Que idiota.
Vaya que este imbécil sabe cómo tratar a una dama.
¿Cuántas veces van ahora que le pasa lo mismo?
Perdí la cuenta hace tiempo…
Mejor consíganse una habitación para discutir y luego follar a gusto.
Las frases de los demás miembros del club, solo pudieron criticar a la pareja de la Alosaurio, ya al menos, eso era lo más tranquilo que se comportaban en los horarios de entrenamiento. En ese punto solo era una actitud normal, empezando con una idiotez del lagarto y terminado con la chica poniendo en su lugar al imbécil de su novio, cosas que traía más estrés que diversión a sus compañeros.
—Kayla no sé lo que le vez a este tipo… Pero me imagino que es porque es muy gracioso —La Ptero rosada se reía de ver al tipo retorcerse en el suelo.
—Yo tampoco sé que le vi a este perdedor —La Alosaurio de tono gris dijo un tanto molesta, y no hizo nada para ayudar a la situación del atleta.
—Según tengo entendido… ¿No dijiste que era porque la tenía grande? —Una nueva voz burlesca de una chica se escuchó entre los miembros del club, a lo que todos voltearon inmediatamente a ver a la recién llegada.
La figura de la nueva capitana de atletismo se acercaba con una actitud relajada, junto a ella, un grupo bastante numeroso de prospecto a unirse al club seguía su paso. Estos se veían visiblemente agotados por el entrenamiento nocturno que acabañan de realizar, algunos con bastantes problemas para respirar.
La chica a diferencia de los otros, se veía animada y con bastante energía. Gotas de sudor se resbalaban por las escamas verdes de su cuerpo, estas eran visibles gracias a la pequeña ropa deportiva que estaba usando.
Con cada paso, su cuerpo esculpido por el ejercicio se movía con gracia y confianza.
Sus cabellos oscuros ondeaban con el ir del viento, esto le daba cierta frescura al raptor, podría definirse como la belleza clásica que se buscaba en las atletas de hoy día. Pero a pesar de ello, asi como lo increíblemente bella que fuera esta chica, un aura amenazante siempre se manifestaba en la nueva capitana del club.
—Eso no le quita que sea un gran imbécil… ¿Cómo estuvo el entrenamiento Zula? —La fría chica intento cambiar la conversación, de alguna manera ya sabía lo que venía a continuación con la volátil raptor.
—Pésimo… no me había dado cuenta de lo patético que son la mayoría de estos inútiles, al menos Naser era un buen compañero de entrenamiento, pero aquí los restantes son una vergüenza para el club —La raptor pelinegra hablo con desprecio, luego procedió arrebatar el termo de agua que traía consigo la Alosaurio.
—Pedo ver eso… —Con un suspiro la dinosaurio de tono gris omitió decir algo a la chica, ya era costumbre de ella tomar las cosas que no le pertenecían, incluso si eran amigas de la infancia, siempre tenía la misma actitud.
—Por suerte, tenemos el resto de la noche para no perder nuestro ritmo actual… ¡Ah sí! Y eso se lo debemos al idiota que tiene el cerebro más diminuto de nuestro club, ¡Así que denle las gracias a Billy muchachos! —Con ello el abucheo del resto del club no se hizo esperar, al mismo tiempo aventaban vasos de papel repletos de agua, el desdichado adolecente aun sufría por el dolor en sus partes íntimas, así que no pudo evadir nada de lo que le aventaron sus compañeros.
El espectáculo siguió por algunos minutos, un gesto de la capitana fue suficiente para que el resto del equipo se abstuviera de sus acciones. Era como si sus compañeros tuvieran miedo combinado con respeto, incluso el más rebelde de ellos no había tenido más opción que seguir las ordenes de la cruel capitana en ese punto.
Y eso le encantaba a la chica llamada Zula, después de volverse capitana del club de atletismo por el vacío de poder que dejo la partida de Naser, no perdió tiempo en poner su voluntad competitiva. Al grado que, si alguien desobedecía alguna de sus órdenes, se exponía a ser "retado" por esta chica en algún deporte, cosa que ella usaría a su favor para humillar a su oponente, y no ella no tenía miedo a usar tácticas sucias para ganar a cualquier costo.
Pero lo que más temían… era su actitud agresiva, los primeros días algunos imbéciles aprendieron a base de fuerza bruta, que era muy mala idea tratar de retar a esta chica. No solo obtendrían algunos hocicos y huesos rotos, también una advertencia de que su "papi" usara su influencia para hacer su vida imposible.
Aunque ciertamente decir "Papi", no era referirse a su padre biológico por decir menos…
—¡Okey imbéciles, se acabó el calentamiento! ¡Para iniciar quiero que den 50 vueltas a esta cancha de inmediato! —La chica ordeno a sus compañeros que estaban terminando los preparativos correspondientes.
La mayoría solo asintió, haciendo lo posible para que la raptor no descargara su mala actitud sobre ellos, otros cuantos refunfuñaron por tener que realizar sus ejercicios en esa hora de la noche, pero resignándose a cumplir con las ordenes. La pelinegra se quedó viendo al grupo que había estado entrenando con ella anteriormente, cada uno de ellos respiraba aun pesadamente por la actividad física.
—¿Acaso no escucharon? ¡COMIENCEN A CORRER AHORA! —Con un gruñido, la capitana se acercó a los atletas correspondientes a los primeros años los cuales solo atinaron a escapar por miedo.
—¿No crees que estas siendo muy dura con ellos? Apenas son sangre nueva… —La Ptero rosada pregunto con un tono inocente, aunque en sus ojos, se veía el deleite que se daba al ver a los jóvenes de primer ingreso sufrir por las ordenes de la raptor.
—Ellos saben que tenemos que dar el máximo posible para los próximos eventos de atletismo estatal, si no pueden con un simple entrenamiento… entonces deberían buscar otro club donde puedan ser patéticos —La radiante sonrisa de Zula no expresaba el tono de desprecio con el cual se dirigía a sus compañeros.
Ella soltó una sonrisa relajada, luego dio otro sorbo de agua al termo de la Alosario, al ver que el contenedor estaba vacío, solo atino a tirarlo en el cesto de basura más cercano con un ágil movimiento. La dinoasaurio de tono gris solo pudo soltar un suspiro y se encamino al basurero para rescatar su termo, no podría darse el lujo de perder más de sus cosas solo por el capricho de su amiga.
—A lo que nos lleva también a este idiota de cerebro diminuto… —La raptor se encamino al lagarto que aún estaba en el suelo, lo tomo por su camiseta y lo levanto sin esfuerzo alguno.
—Oh, Z-zula... no había notado que ya estabas aquí… Linda noche ¿Verdad? —Billy hablo con nerviosismo, sabiendo que la raptor no estaba nada contenta en lo más mínimo.
—Billy… ¿Que te había dicho de pasar desapercibido, hasta por lo menos terminar la temporada de competencias? —Aunque la voz de la chica era calmada, había algo en ella que prometía mucho dolor si no le agradaba la respuesta.
—¡P-pero tenia que hacer algo al respecto! El mono y la perra estaban planeando invadir nuestras instalaciones… —Antes de que pudiera terminar, el lagarto sintió el impacto de un puño en su hocico, solo pudo soltar un aullido de dolor antes de que un rastro de sangre saliera de sus cavidades nasales.
—Eres un imbécil… el gimnasio no es nuestro territorio, es un sitio neutral que está disponible para todos los clubes deportivos, ahora por tu culpa la mayoría de nuestros miembros no pueden moverse libremente por ese lugar sin que Chet los este vigilando —La pelinegra mostró sus colmillos muy cerca del rostro del atleta.
—¿Sabes cuánto dinero me costó hacer que el guardia nocturno accediera a borrar las grabaciones de ese día? Y aun con eso, Spears nos está pisando los talones con respecto al caso de la perra de Naomi —La chica agarro el brazo lastimado del atleta y lo apretó tan fuerte que el chico solo soltó un grito de verdadero dolor.
—Tenemos suerte de que ese estúpido mono o el tiburón sin cerebro no avisara al director sobre el asunto… Ahora dime ¿Qué vamos a hacer hasta que se termine la temporada deportiva? —La chica dijo con furia, mientras miraba con desprecio al idiota de su compañero.
—¿M-mantenernos al margen? —El adolescente hablo con esfuerzo al sentir que el dolor de su mano rota le hacia nublar sus pensamientos.
—¿Y que mas querido Billy? —Con una sonrisa engreída, la chica miro a los ojos temerosos del sujeto.
—¿No ser un imbécil? —Al terminar la frase, la chica soltó la playera del lagarto, este cayó al suelo en un ruido sordo.
—¡Exacto! ¿Vez? No es tan difícil comprender eso, Ahora... quiero que vayas a la jodida pista y des el doble de vueltas que los demás, antes que de verdad me ponga de mal humor —Zula dio una encantadora sonrisa ante el gesto incrédulo del lagarto.
—¿Q-que? ¡Pero estoy lastimado! — Un reproche salió del hocico sangrante de Billy, luego pudo ver como la capitana se cruzaba de brazos y daba una sonrisa maliciosa ante su respuesta.
Con algo de temor, lanzo una mirada suplicante a su novia, la Alosaurio solamente veía muy desinteresada la escena, como si fuera algo cotidiano. No viendo más opción, se levantó y se dirigió a la zona de canchas del lugar, no pudo evitar soltar un gruñido al voltear a ver de nuevo a la sádica capitana y a su novia fría como el hielo.
Por momentos estuvo tentado a gritarle "Maldita perra" a la raptor, pero incluso su instinto de supervivencia le gritaba que no debía hacer algo tan estúpido como eso. Viéndose humillado se alejó de la vista de las mujeres, a las chicas no les dio la importancia de ver al sujeto sangrante soltar claros bufidos de inconformidad.
—Wow Zula, me sorprende verte tan indulgente, ¡hoy sin dudas estas de buen humor! —La Ptreo rosa dio una suave risa, mientras veía con ojos de admiración a la capitana.
—Estoy de acuerdo, no quiero que pienses que defenderé a ese idiota solo porque soy su novia, pero el imbécil se merecía una justa golpiza… también es extraño verte tan llena de energía, incluso con lo que ha sucedido recientemente en el club y las cosas con la mascota de Spears —La Alosaurio dijo desinteresadamente, a si misma tenía un cierto interés en el comportamiento de la chica usualmente competitiva y cruel.
La raptor no dijo nada en los primeros instantes, el silencio en esa persona era usualmente signo de problemas, pero en esos momentos no era el caso. Una sonrisa maliciosa recorrió su hocico y miro con fascinación a sus compañeras, las cuales, a pesar de estar acostumbradas a la actitud de la chica, no pudieron evitar sentir que su amiga estaba tramando algo de verdad cruel.
Y no se equivocaban, últimamente sus pensamientos se centraron en cuanto quería hacer sufrir a la presidenta del consejo, no solo eso… cuanto deseaba de verdad verla en la miseria absoluta. Cada momento que había pasado desde los sucesos en la biblioteca, fueron una extraña mezcla de deleite y furia descontrolada, esa sensación de placer por ver llorar a la Parasario era algo que ansiaba volver a probar.
El problema surgió cuando el director empezó a entrometerse por ese incidente, hasta ahora no había logrado obtener nada, ella misma se había encargado de chantajear y amenazar al guardia nocturno del instituto para que borrara las grabaciones de ese día. Cosa que permitió darles un poco más de algo de tiempo, determinando que ellos habían hecho un movimiento muy impulsivo en atacar directamente a la zorra de Naomi por el calor del momento.
Aun así, la presidenta estaba claramente asustada, tanto que no había soltado ni una sola palabra de lo ocurrido y esas eran buenas noticias. No le sorprendía que incluso Spears comenzara una investigación, incluso si la niña rica no decía algo al respecto, el problema es que Spears era algo insistente y el imbécil del novio de su amiga no podía dejar de hacer gala de su falta de cerebro.
Pero lo que realmente le sorprendía, es que el capitán de futbol fuera quien viera las acciones del miembro del club de atletismo, defendiendo al humano y rompiéndole una mano a Billy en el proceso. No había contemplado que Chet pudiera ser capaz de proteger a un humano, siendo que el hasta hace unos semestres era un idiota sin cerebro que molestaba a Nerds por diversión, algo que era muy común en el círculo de jugadores de futbol.
—Bueno, ¿Por qué no estaría de buen humor? Me acabo de volver capitana y los eventos de atletismo están realmente cerca, es el lugar perfecto para llamar la atención de las universidades y formar mi futura carrera al éxito —Zula dio una risa burlona, a lo que sus amigas simplemente asintieron al respecto.
—Tiene sentido, pero… ¿Que pasara con la reina de azúcar? ¿La dejaras irse así nada más? —El dinosaurio gris se mostró escéptica ante esa actitud de la chica.
—Eso es muy raro de ti Zula, pensé que estarías realmente enfada, a pesar de lo que le hiciste, aún sigue paseándose por la escuela de la mano con el humano… se ven muy felices juntos, ¡La verdad hasta yo creo que hacen linda pareja! —La Ptero rosa no pudo evitar soltar una adorable risa, ella era honesta al pensar los adorables que parecían el humano y la Parasaurio en cada momento.
—¡Oh, en eso te equivocas! No he olvidado a esa perra y al cara de mono… sin dudas los próximos eventos deportivos les ha dado algo de tiempo, suficiente para mantenernos alejado de esos dos por un rato —La chica dijo con cierto toque de rencor y enfado, pero en todo tiempo mantuvo su sonrisa.
—Incluso… puede que tenga al imbécil del capitán del Club de Futbol y al director de su lado, pero hasta cierto punto es bueno… no sirve de nada hacer que la diversión se acabe tan pronto, ella pagara lo que nos ha hecho y la forma que nos trató en el pasado —El puño de la raptor se cerró con fuerza y dejo escapar un hilo de sangre.
—No hay diversión si se rompe un juguete en los primeros momentos… dejemos que se recupere, que sane aquellas heridas que le hice. Que piense que la vida es buena por andar de mirando con ojos de amor a ese estúpido trepador de árboles, entonces le haré una visita de nuevo para abrir esa herida nuevamente —Un tono cruel salía de las palabras de la atleta.
—Y bueno, ya sabes lo que dicen, cuando abres una herida recién hecha y que no ha sanado por completo… lo único que obtienes es sangre y dolor —Con esas palabras un tono de felicidad pura salía de la Raptor.
El silencio se hizo presente una vez más, lo cual no tardo mucho antes de ser interrumpida por el grito de asombro de la Ptero rosa, seguido de un gesto de negación por parte de la Alosaurio. Sin duda las chicas sabían que la capitana nunca dejaría escapar una presa cuando la tiene en la mira, era claro que ella no dejaría escapar a la presidenta del consejo tan fácilmente.
—¡Wow eso es fantástico! ¡No pensé que la odiaras tanto! ¿Qué rayos te hizo para que la trates así? —La animada chica de tono rosado alzo los brazos, en sus ojos podía verse la admiración infantil.
—Si zula… no creo que sea porque hizo que Naser abandonara el equipo, al final te beneficiaste de eso —Un tono de aburrición salió de la Alosaurio, aunque estaba intrigada por el actuar de su amiga, nunca antes la había visto así de entusiasmada.
—¿El motivo? No necesito ningún motivo para arruinarle la vida a quien yo quiera, solo es una perra que llego en el momento equivocado y se volvió mi juguete temporal. Pero ustedes saben que siempre rompo mis juguetes tarde o temprano… y no hay mejores juguetes para romper que los que sangran —Con esa respuesta ambas amigas de la pelinegra asintieron, luego fueron contagiadas por la ya no tan inusual actitud positiva de la raptor.
—Ahora, ¿Porque no mejor le mostramos a estos idiotas de primer año, lo que es pertenecer al club de atletismo?... después de todo, no todos podrán ir a los eventos deportivos y tenemos que sacar a los menos aptos del camino —La capitana mostro una sonrisa amigable que ocultaba su sádica actitud competitiva.
Con una última sonrisa cruel, las tres chicas se encaminaron hacia las canchas deportivas del parque de volcadera. Por el momento, solo se dedicarían a su meta de aplastar a la competencia en los próximos eventos de atletismo, pero se asegurarían que la presidenta supiera lo que era de verdad verse sumida en la desesperación, ya que después de todo… Naomi era un juguete divertido, no podían esperar a ver en cuanto tiempo se rompiera esta chica.
