® The Witch and the Beast es propiedad de Kousuke Satake
Aroma
Guideau tenía el sueño pesado, de eso no cabía duda. Solo había una cosa que podía despertarla, y esa era el penetrante olor de la carne frita, método que Misha y Ashaf habían aprovechado todo este tiempo cada vez que necesitaban sacarla de la cama.
Guideau localizó un olor familiar entre sueños. El aroma cosquilleó en su nariz, y antes de darse cuenta, estaba abriendo los ojos y olfateando el aire. Una tenue luz se colaba por entre las persianas de la habitación, anunciando el amanecer. Guideau parpadeí ante la luz intrusa, y se sentó sobre la cama, masajeándose el cuello.
—¿Ya despierta? —inquirió la muñeca mágica, bastante sorprendida.
Guideau dio un gruñido bajo a modo de respuesta. Se calzó las pantuflas, y se dirigió al comedor en un andar mecánico, aprendido. La sala estaba vacía, y Guideau se detuvo en seco, confundida por lo anormal de la situación. Normalmente, se despertaba al olor de la comida, pero esta vez Misha ni siquiera había llegado.
No había sido el olor a carne lo que la había despertado, y por un momento se sintió confundida de que hubiera sido ese otro olor lo que la sacó de sus sueños.
—¿Qué demonios...?
La cerradura hizo click, y Guideau le lanzó una mirada de reproche a la muñeca desde la sala. Esta se defendió con su voz aguda, como la de un pajarito.
—No me mires así. Tú también lo detectaste y no me dijiste nada.
—Ugh...
—¿No fue por eso que te despertaste?
No tuvo tiempo de replicar.
—¿Guideau?
Ashaf se quedó parado en el umbral con aspecto desconcertado. Guideau le miró de reojo, sus ojos casi ocultos bajo esas pestañas oscuras y tupidas. Le tomó unos segundos encontrar su voz.
—No esperaba verte despierta tan temprano. ¿Dónde está Misha?
—No la he visto —la bestia tomó asiento a la mesa del comedor, dando un gran bostezo.
Ashaf se quedó en silencio un momento, analizando la situación.
—¿Me estás diciendo que te despertaste tú sola, un domingo por la mañana, antes de las 12 del medio día?
Guideau le lanzó una mirada irritada, y Ashaf levantó sus manos en gesto de rendición.
—Ya, ya, no te enojes. Solo que no me esperaba esto. ¿Café?
Guideau esperó que se diera la vuelta, e inhaló. El olor era más intenso ahora que la fuente del mismo estaba presente. La trajo de vuelta a la primera conversación verdadera que habían tenido.
«Como has oído, mi nombre es Ashaf. Trabajo para la Orden Mágica de Resonancia, y te ayudaré en tu búsqueda a cambio de tu apoyo. Por favor, asegúrate de recordar mi olor. No queremos accidentes.»
Se había acercado y había olfateado su cuello, de donde su olor era más potente. Era un aroma amaderado y a la vez mentolado, difícil de describir, pero en un viaje que hizo más adelante a una de las regiones más frías, había descubierto que se asemejaba al olor de ciertos pinos.
—Huele bien —murmuró en voz baja, de manera reflexiva.
—¿El café? —Ashaf se volvió hacia ella, poniéndole una taza humeante al frente.
—Eso también —respondió de manera ausente, distraída por la agradable mezcla de olor a cigarrillos y pino que despedía el hombre junto a ella.
Ideita que tenía en mente hace un rato, y que por fin logré plasmar!
