Hinata sonrió al mozo al darle la tarjeta y espero tranquilamente que se cobrará mientras miraba por el gran ventanal que estaba al lado de su mesa.

Había disfrutado de una buena cena, con una gran vista de la ciudad y la noche oscura. El ambiente era tranquilo y la luz estaba levemente baja, como si tuviera un ambiente más que nada romántico. Hinata notó que la mayoría de las mesas eran de parejas, y si, le daban miradas, probablemente preguntándose por qué estaba sola. Pero no le prestó atención y agradeció al mozo cuando él le devolvió su tarjeta.

Le habría gustado invitar a alguna de sus amigas allí, pero desde que había empezado la pesadilla con los Uchiha, había alejado a todas. Sacó su teléfono y entro a la aplicación de Instagram, buscando el perfil de Ino. Suspiró al ver que ya no se seguían, no podía culparla. Hinata se había vuelto una perra fría para alejar a todos sus seres queridos, buscando la forma de mantenerlos a salvo, lejos de ella.

Estaba mirando las fotografías de su amiga cuando le llegó un mensaje en la aplicación de WhatsApp. Hizo una mueca cuando vió que era Toneri. Si, había ido a visitarlo porque estaba preocupada, pero él había querido besarla a penas la vió. Hinata tuvo que explicar, de una manera muy delicada, que ella no estaba lista para una relación o para volver con él.

Hizo una mueca mientras abría el mensaje. Ella era una hipócrita, le había dado sólo excusas porque en realidad, ella no quería volver con Toneri. Si, lo había amado, pero ella había madurado desde que se habían separado. Él era su primer amor, un amor puro e inocente. Pero, Hinata había sido testigo de lo cruel que podía ser el mundo y se dió cuenta que no quería a alguien como Toneri a su lado. Él era bueno, amable, educado, pero.. había algo que ella sentía que le faltaba.

Era un gran chico, pero ella quería un hombre..

Toneri: Hola Bonita, ¿cómo fue tu día? Te extraño.

Hinata se rascó distraídamente la ceja con un suspiro mientras pensaba qué responderle.

Hola Toneri. Todo fue bueno, acabo de terminar de cenar.

Ella bloqueó el teléfono y volvió su vista a la ventana. Intencionalmente, no pregunto nada ni dijo que lo extrañaba. Ella lo había hecho apenas se separaron, pensando en él, pero rápidamente creció un resentimiento al ver que él no hacía nada para buscarla. Tal vez estaba pidiendo mucho, se dijo cuando él respondió rápidamente.

Leyó el mensaje sin abrirlo.

Toneri: Me alegra tanto hermosa ¿cuándo me visitarás de nuevo? De verdad, te extraño.

Hinata giró los ojos y dejó el teléfono. Si tanto la extrañaba ¿por qué ella tenía que ir? ¿Por qué él no iba a su casa? Él edificio tenía rampas y elevador, no tenía escusas si era por su pierna rota..

Luego se sintió una perra por pensar en eso. Los sentimientos se revolvieron en su cerebro y apretó la cabeza con sus manos, intentando ponerlos en orden.

Ella jamás había dicho que no a Toneri, él siempre era tan cariñoso que ella siempre había corrido cuando él le decía que quería verla. Pero, ahora sentía que era un idiota empalagoso y demasiado cómodo, que siempre esperaba que ella fuera a su encuentro.

¿Qué otra prueba necesitaba para darse cuenta que ya no lo amaba? Se preguntó si alguna vez lo había hecho. Después de todo ellos habían empezado cuando ella tenía 16, casi 17. Habían pasado muchas cosas juntos, primeras experiencias para ambos. Y Hinata creyó que él era perfecto, aunque sus amigas le decían que él era muy ñoño. Ella siempre hacia odios sordos, pero haber tenido contacto con hombres como los Uchiha y como Naruto le abrió los ojos y los oídos.

Ahora le molestaba escucharle decirle los estúpidos apelativos que él usaba y su tono meloso. Le molestaba ver sus expresiones de niño mimado.

¿Algo estaba mal en ella?

Probablemente, se debía al hecho que tenía algo hacia Naruto.

El rubio era un cambio muy drástico con respecto a su ex novio. Él se movía con seguridad, haciendo lo que quería pero sin pasar los límites de Hinata. Puede que le dijera "cielo" todo el tiempo, pero no le molestaba.. por alguna extraña razón. Sus ojos eran inteligentes, su voz profunda, sus movimientos peligrosos. Y, mientras más lo veía, sentía como si él fuera un gran agujero negro que la estaba impulsando a acercarse más y más, hasta que estuviera totalmente perdida en su oscuridad.

Y, por más loco que pareciera, Hinata quería experimentar eso.

Sabía que Naruto no era un hombre que buscará una relación, por lo menos con ella. Tal vez, él sólo le ofrecería unas noches de pasión. Pero Hinata quería saber lo que era experimentar esa naturaleza. Saber lo que era ser tocada por un hombre y no por un niño como Toneri.

Tenía sentimientos encontrados por eso. ¿Eso la convertía en una mala persona? O ¿Tenía derecho a experimentar?

Jamás se había sentido tan excitada como con Naruto, y él no tocaba mucho su cuerpo. Sólo con una mirada, una sonrisa traviesa, sus ojos apasionados y su voz profunda podía lograr que se mojara. Ella había tenido una probada de él, con ese corto beso que le dió en la casa de Kushina.

Pasó los dedos por su labio inferior, con la vista perdida en la noche oscura. Si se concentraba lo suficiente, podía sentir el hormigueo. Si cerraba los ojos, aún podía sentir su lengua entrando en su boca, recorriendo su interior con sensualidad, haciendo que todo sus poros se abrieran y un escalofrío bajara por su columna.

Ella lo había evitado, porque sabía que era débil con él. Pero después de ver a Toneri, se dió cuenta que la Hinata que había tenido que casarse con Uchiha ya no era la misma que se había divorciado de él. Entonces decidió, que la vida podía cambiar con rapidez y que debería aprovechar cada oportunidad que tuviera.

Con eso en mente, agarró su teléfono y se levantó de la silla, dejando el restaurante. Sus pasos fueron seguros, yendo al departamento que compartía con Naruto. Si no hubiera sido por la hermana de este, tal vez para ese momento ya se habrían acostado.

Pero, se dijo, mientras tomaba el ascensor, que no se enamoraría. Sólo debía experimentar la sensación y alejarse.

Tenía un mes, luego ella se iría a empezar su nueva vida independiente.

Continuará...