Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 52

Jacob

―Hijo, cálmate. Estás demasiado alterado.

Lanzo por los aires todo lo que veo a mi paso. Tumbo sillas, sofás y pateo todo lo que me estorba. Necesito destruirlo todo.

―¡Lárgate! No quiero verte ―mis lágrimas caen, en este momento no sé si los golpes son los que me duelen o el engaño de mi padre es lo que me destroza―. ¡Quiero que te largues de mi casa!

―Jacob, tienes que pensar fríamente. No puedes darte por vencido, tienes todo para ganarle a ese infeliz, ponle una demanda, ¡mira cómo te dejó!

Miro a mi padre. Es tan cínico que ni siquiera le ha dado importancia a mis palabras.

―Te pregunté sobre mi madre ―le recuerdo―. ¿Dónde está?

De nuevo evade mi pregunta y camina a la cocina, va hacia el refrigerador en busca de una bolsa de vegetales congelados que me ofrece.

Tomo la bolsa de chícharos con brusquedad y la pongo en mi ojo derecho.

―¿Por qué el imbécil de Cullen sabe de mi madre? ―gruño―. ¿Por qué?

Mi padre camina hacia el rincón de la cocina, parece desesperado y por esa razón pasa sus manos por la cabeza.

―No puedes creer lo que ese idiota dice ―masculla―. Tu deber es enfocarte en destruirlo, tienes todo para hacerlo. ¡Mírate!

Vuelvo mis manos puños mientras mis fosas nasales se expanden, estoy a punto de perder la cordura y lanzarme contra mi padre. Quiero que deje de tratarme como si fuese un crío.

―Dijo que mi madre me había abandonado ¿cómo puede mentir en algo tan delicado?

―No lo sé. Cullen es experto en envolver cuando quiere destruir, tiene labia y una habilidad impresionante para cambiarlo todo. Es un hombre astuto, por eso hoy nos tiene discutiendo sandeces para desviar nuestra atención. No podemos permitirlo, hijo.

Dudo de sus palabras, pero estoy tan confundido que quiero creer que tiene razón. No debo desviarme del tema principal, que es tener de vuelta a Bella conmigo.

―Quiero denunciarlo ―musito.

La ira está cubriendo mis sentidos como si fuese un bálsamo que recorre mi sistema nervioso.

―Lo hundiré ―añado fríamente―. Y será la razón para obligar a Bella a venir conmigo, ella y mi hijo.

―¿Sabes que esta es la forma de atraer de nuevo al cordero? ―Mi padre inquiere―. Sé inteligente, Jacob y usa todo esto a tu favor, tienes el arma secreta para presionarla y volverla al lugar a donde pertenece.

Isabella no sabe lo que le espera. No tiene idea qué está a punto de conocer el verdadero infierno.

Estoy tan perdido en mi odio hacia ella que no me doy cuenta que el timbre ha sonado hasta que mi padre abre la puerta: hay dos policías en la entrada.

―¿Señor Jacob Black? ―pregunta uno de ellos.

―Soy yo ―desconcertado doy un paso hacia adelante.

―Queda usted detenido por intento de homicidio en contra de la señora Isabella Swan.

―¿¡Qué!? Eso no es verdad, el imbécil de su amante me atacó, míreme cómo estoy.

Uno de los policías se acerca detrás de mí, poniéndome unas esposas que se presionan con fuerza excesiva en mis muñecas. Suelto un gemido lastimero, me rehúso a caminar y empiezo una lucha de empujones.

―¡Esa perra me engañó con otro! ―exclamo―. Ella y su amante me agredieron, ¡tienen que creerme!

―Todo lo que diga puede ser usado en su contra, señor Black ―dice un oficial mientras tira fuertemente de mi cuerpo, guiándome a la puerta.

Me resisto.

―¡Papá! ―grito―. ¡Tienes que ayudarme, tienes que buscar a Isabella y hacerla pagar!

Alcanzo a distinguir una sonrisa burlona en los labios de mi padre. Su gesto apacible me desconcierta y no logro entender su actitud indiferente a lo que me está sucediendo.


Oh, si, ahora quiero saber sus teorías sobre el comportamiento de Billy. ¿Qué piensan ustedes? Les agradezco con mi corazón su apoyo para la historia, nos leemos muy pronto.

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