Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 54
Edward
Un jadeo cadencioso se escapa de mis labios cuando llego al último escalón.
Billy espera por mí en la oficina.
Está observando con atención el desastre que hay por doquier, es producto de mi jocoso encuentro con Bella. La última vez no me dispuse a ordenar y tampoco permití que nadie lo hiciera.
―No vuelvas a entrar sin mi permiso ―espeto, cerrando la puerta de golpe.
El sonido que se produce es sumamente violento y ruidoso porque veo que se estremece y atolondrado voltea hacia mí, sus ojos oscuros me enfocan mientras camina a la silla frente al escritorio, se desliza, ocultando su preocupación.
―Mi hijo está en la cárcel.
Elevo las cejas. ¿Acaso cree que me importa?
―No soy un sacerdote para que vengas a confesarte conmigo.
Billy murmura para él.
Me apoyo en el respaldo de la silla mientras no pierdo de vista sus torpes movimientos. La vejez le está jugando en su contra.
―Jacob quiere que pague la fianza para poder quedar libre.
Sus medias palabras me exasperan. Nunca he sido paciente con nadie que no sea Bella.
―Sé directo. Habla ―insto―. Al menos hazme saber que valió la pena salir de casa y verte la cara, Billy.
―Puedo dejarlo ahí y ayudarte a hundirlo a cambio de ser el albacea de sus acciones ―propone.
Me enderezo y descanso las manos en la mesa del escritorio. Le sostengo la mirada.
Es gracioso cómo la vida nos da a cada uno lo merecido. Jacob solo está consiguiendo lo suyo y nada menos que por parte de su padre. El hombre en que ciegamente confía.
Rio para mis adentros.
La vida es simplemente hermosa.
―Dime exactamente lo que quieres ―lo invito a hablar. Quiero que sea él quién mueva cada pieza del ajedrez.
―Quiero el lugar de mi hijo en lo que corresponde a los bares. A cambio te prometo ayudarte en todo lo que necesites para nunca vuelva ver la luz del día. Tengo pruebas sobre algunos malos negocios, ya sabes, estafas y sobornos.
―¿En serio? ―es imposible hablar sin sarcasmo.
―Nunca estuve de acuerdo con su forma de tratar a Isabella, nunca lo apoyé en nada que fuese a lastimarla.
Restrego la punta de mis dedos en la frente, estoy tratando de ser paciente y no explotar.
―Billy, perro no come perro. No pretendas jugar con mi inteligencia, por favor.
―Ponme a prueba. Estoy dispuesto a lo que sea con tal de ganar tu confianza ―expone.
Sacudo la cabeza.
―Odias a Jacob porque es la misma porquería que fue Sarah ¿no? Digo, por todos los fetiches que tiene tu hijo, es el mismo retrato de su madre. ¿Por qué le inventaste qué murió? ―pregunto―. ¿Por qué no decirle que está recluida en un centro psiquiátrico?
Billy está conteniendo su furia. Por su mirada asesina, intuyo que quiere lanzarse sobre mí, tal vez imagina que podrá golpearme y hacerme pagar por hablar de su pasado.
Quiero que lo haga. Necesito que deje de contener toda la mierda que tiene preparada contra mí.
―Te estoy dando la oportunidad para deshacernos de Jacob ―gruñe―. A ninguno de los dos nos beneficia que esté afuera.
Frunzo los labios.
Confiar o no confiar, es el dilema.
Hola. Si estas en el grupo sabes que estoy a nada de publicar los capítulos restantes hasta su epílogo. La idea es que ustedes me ayuden y participen. El juego es así: cada veinte reviews yo publicaré un nuevo capítulo, ¿están listos?
Te agradezco con mi corazón que te hayas unido a esta aventura, que me apoyes y que permanezcas con lo nuevo que viene. Li, gracias por ser esa fuerza que necesito y ustedes gracias por nunca dejarme sola. Les quiero.
Empecemos...
Gracias totales por leer ✨
