Disclamer: Digimon y Digimon 02 no me pertenecen, son propiedad del grupo de creativos llamado Akiyoshi Hongo (que son: Aki Maita, Akihiro Yokoi y Takeishi Hongo.) al igual que todos los personajes de esta obra son propiedad de ellos y Toei animation.
N/A: Él día de la boda llegó.
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Cap 6: No es un error
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La posada.
Había amanecido, tanto los chicos como las chicas habían dormido en habitaciones por separado, pero eso no significa que la noche fue tranquila.
Para los chicos, haber tenido que oír a Joe balbucear toda la noche, Daisuke roncar a más no poder y escuchar a Takeru levantarse cada 20 minutos para ir al baño, la volvió una noche bastante movida
Con las damas las cosas fueron igual, pues Meiko no paraba de levantarse a cada instante de forma espontánea, gritando "Sigamos bailando chicas" o a veces comenzando a llorar extrañando a Mieccomon (Algo que las chicas no podían ignorar al sentir su pérdidas también) por lo que Mimi y Sora quienes eran las mayores se mantenían despiertas también para poder calmarla o hacerla dormir de nuevo, pero Miyako no apoyaba mientras hablaba dormida, hablando sobre su ansiada luna de miel con Ken, lo cual incluía algunas fantasías subidas de tono que esperaba cumplir con su marido.
Y ademas, claro, la resaca en algunos había sido bastante inminente,
— Ay, es la última vez que bebo así… — Decía Daisuke mientras tomaba café en un rincón de la habitación.
— Dímelo a mi, no se si me duele la cabeza por el alcohol o por ese golpe que lleve en la cabeza por esos tipos – Decía Takeru sonriendo mientras buscaba su ropa para cambiarse.
— ¿Oigan, alguien sabe dónde está el superior Joe? – al preguntar eso Ken, se pudo escuchar a Joe vomitar de manera muy exagerada en el baño.
— Ah si… Esta en el baño… – Respondió Takeru
— Oigan, ¿Dónde están Taichi y Yamato? – Cuestionó el chico con cabello marrón.
— Parece que salieron temprano, quizás estén abajo desayunando – contestó Ken.
— Ay… Eeegh… no volveré a tomar así… – Joe apareció en la puerta del baño, recargado mientras su aspecto realmente se veía mal.
Mientras tanto, en la habitación de las chicas, la cosa era casi igual, aunque la única que no podía despegar la cara de la almohada era Meiko, pues su vergüenza ante su actitud ayer no la dejaba ver a los ojos a las chicas.
— Perdón… que vergüenza… perdón por arruinarles la noche – Decía la chica estando sentada abrazando sus piernas y con la almohada apoyada en sus rodillas para esconder ahí la cara.
— No tienes que decir eso Meiko, no arruinaste nada — Hikari estaba a su lado sentada acariciando su espalda.
— Así es, solamente se te pasaron las copas… – Decía Catherine con una sonrisa
— Pero fue solo una… – Dijo en voz baja Kazumi ante la divertida situación.
— De verdad, lo siento… Siento que estoy avergonzando a Taichi… no debería de hacer esos desplantes como su acompañante – Decía apenada la chica con cabellera negra.
Al decir esto, Mimi quien salía del baño luego de cambiarse y lavarse los dientes, en ese momento escuchó ese comentario y no pudo evitar una mueca que no notó nadie afortunadamente, pero regresó nuevamente para mejor terminar de peinarse en el baño.
Al entrar escuchó como Sora terminaba de ducharse después de entrar cuando la castaña salió antes, y Sora la vio entrar de nuevo para terminar de peinarse.
Sora reconoció esa expresión con la que la castaña entró al baño para seguir peinando su cabello, y supo de que se trataba, ya que después de la situación de anoche ya no le quedaba duda alguna del porqué la actitud de su amiga.
Mientras tanto, el líder del valor y el lobo de la amistad desayunaban ambos con un café en el comedor de la posada mientras intentaban ver la televisión, pero Taichi estaba nuevamente disperso en sus pensamientos mientras Yamato lo veía, hasta que Taichi se incómodo.
— ¿Que? – dijo de forma exasperada el moreno.
— Te dire algo… A veces extraño a ese Taichi decidido y que se lanzaba sin pensar a hacer las cosas… era un dolor de cabeza, pero era agradable que siempre inspiraba
— ¿A que quieres llegar? – Preguntó el chico mientras bebía su café.
— ¿Porque tú y Mimi no son sinceros? – Soltó nuevamente Yamato
— Demonios, ¿Otra vez con eso? – Dijo Taichi mientras dejaba su taza de café
— Ya deja de negar las cosas… te conozco lo suficiente para saber cuando algo no está bien para ti, y desde que llegaron, tú y Mimi, los dos no han parado de mostrarse falsos e incómodos cada vez que algo se relaciona con ustedes… anoche nos quedó claro a Sora y a mi y creo que incluso Hikari… dios eres tan idiota.
— Yamato, no se que hayan visto ustedes… pero créeme que si hay algo que nunca pasaría, es que yo sienta algo más que amistad por Mimi… — Esto último lo dijo Taichi con una voz elevada ante su incómoda situación.
Pero justamente en ese instante Mimi junto a Sora bajaban las escaleras y llegaban al comedor, en el instante exacto en que Taichi decía esa frase, a lo cual enseguida Mimi se detuvo en seco al sentir como si le dieran una patada en el estómago y con su amiga pelirroja detrás de ella observando esa reacción.
— Somos tan diferentes, ridículamente diferentes, tanto ella como yo no estamos ni cerca de tener algo y la verdad es que aunque yo sintiera algo… estoy seguro que ella no sentiría nada por mi, porque… nunca debería ser así… porque no funcionaría – Mientras Taichi decía esto, vio como Yamato miraba detrás de él donde estaban las escaleras con una mirada que claramente decía, "Ya deja de hablar"
Taichi volteó enseguida y al ver que Mimi lo estaba observando con una mirada que él no pudo soportar, sintió como su estómago daba vueltas y su garganta sentía un nudo.
Los ojos de Mimi tenían una mezcla demasiado obvia, entre furia, vergüenza y… dolor… Mimi miró a los ojos a Taichi mientras esta se estaba girando, y tuvo el ademán de tratar de ponerse de pie, pero en ese instante la puerta principal de la posada se abrió y la campana sonó.
— ¡Buenos días a todos! – Michael apareció por fin, cambiado de ropa y al parecer ileso de la noche de la pelea.
La aparición del joven rubio, llamó la atención de los cuatro, por lo que Mimi miró a Michael para después volver a ver a Taichi, algo que notó el muchacho y enseguida vio como Mimi le dio una sonrisa a medias, una que… él ya conocía, la vio en el digimundo cuando ella… "Princesa"… fue lo que pensó Taichi, recordando la malicia de Mimi.
Entonces la chica de cabello castaño rápidamente se dirigió a Michael para poder recibirlo acto que Taichi no pasó por alto.
— ¡Michael! ¡Que bueno que ya llegaste! – Mimi exageró su reacción alegre, pero era buena en eso y sonó a tan "ella" mientras abrazaba a Michael.
— Hola Mimi, si, jeje gracias – Dijo Michael mientras correspondía al abrazo.
Mientras esto pasaba Taichi miró la situación y solamente pudo gruñir y darse vuelta para seguir bebiendo su café, esto ante la mirada de Sora y Yamato quienes solo negaron con la cabeza por la actitud de ambos.
— ¿Porque llegaste hasta ahora? ¿Donde estuviste? – Preguntó la chica mientras se mantenía aún sonriente frente a Michael.
— Bueno, ayer que tuvimos esa situación en el bar tuve que negociar con el dueño, y bueno, convencí a los chicos que me dejaran hacerlo jeje así que negocie una publicidad a bajo costo de mi empresa
— Woow, eso fue increíble Michael, eres tan bueno, tener que arreglar las situaciones tan tontas en las que otros tontos te metieron… – Al decir esto Mimi giró levemente la mirada para mirar a Taichi.
Mientras que el moreno simplemente pudo apretar con fuerza su taza de café y suspirar exasperado.
— Ven Michael, debemos ir a ver que puedes pedirte para desayunar… — Mimi tomó del brazo al muchacho y lo llevo hacia la cocina.
Taichi miró de reojo a los dos mientras veía como ella iba del brazo de Michael, lo cual le revolvió el estómago y a su vez se molestó consigo mismo al haber dicho lo que dijo.
— Cielos… que idiota… — Dijo Yamato mientras negaba y se ponía de pie — Recuerda que debes preparar tu traje para la boda… y no arruines eso
Yamato se levantó y se dirigió con Sora mientras, la chica veía a Taichi con ojos de lastima para después ver a su novio.
— ¿Todo está bien? – Preguntó la pelirroja.
— Ahora no, esos dos no van a resolver esto ahora…
El día paso con calma, por así decirlo, todos los elegidos estaban cada uno por su parte en la posada, pero con una misión en especial, la cual era prepararse para la boda.
Las chicas habían estado todo el día probándose los vestidos que deberían llevar, mientras que Hikari junto a Sora apoyaban a Miyako para poder probarse su vestido de novia, a la vez que los chicos estaban también viendo todo lo que debían ponerse para asistir también.
Un par de horas después, todos estaban reunidos en un jardín enorme con un precioso lago y adornado por árboles de flor de cerezo el cual daba una atmósfera romántica y llena de alegría, donde los invitados se encontraban todos reunidos, familia, amigos del trabajo y de la escuela y por supuesto el grupo de elegidos donde estaban ya todos en la ceremonia, sentados en una mesa especial para ellos.
— Vaya, el lugar si que es hermosos – Comentó Kazumi sentada al lado de Joe.
— Si, muy bien ambientado, la verdad está increíble – Concordó el chico de gafas.
— Si, Sora misma se encargó de toda la decoración y arreglos florales, hizo un gran trabajo, ¿Verdad hermano? – Dijo Takeru mientras le daba codazos suaves a su hermano.
— Si, Sora se ofreció ella misma
— Que precioso, la verdad está increíble – Catherine también admiraba el lugar
— ¿Y los demás chicos? – Preguntó Daiske.
— Mimi y Hikari estaban ayudando a Miyako a prepararse, ya saben, nervios de la novia jeje — Michael estaba sentado también esperando mientras que Diasuke parecía desesperado por ver a Hikari.
— ¿Y Sora Hermano? – El chico rubio se dirigió a su hermano de nuevo.
— Supongo que ayudando también… no me dijo más
Mientras tanto, dentro del edificio donde estaban los banquetes y llegaban las personas de la recepción, Taichi estaba arreglando su corbata frente a un espejo, cuando sintió una palmada en el hombro.
— ¿Se puede saber que planeas hacer? – Sora era quien le dio la palmada
— ¿Hacer de que? – Comentó de manera amargada el moreno.
— Genio, no creas que no es obvio, Yamato y tu hermana tampoco son unos tontos… deberías de hablar con Mimi sobre lo que hay entre ustedes
— ¡Que no hay nada entre ella y yo! – Dijo exasperado el muchacho – No tengo nada de que hablar con ella, además ella debe darle atención a Michael… parece que es su prioridad
La actitud testaruda del líder del valor era muy típica en el, y Sora sabía bien eso, pero tampoco podía darse por vencida cuando se trataba de la felicidad de sus amigos, y más cuando ambos estaban cometiendo un gran error.
— Taichi Yagami, tú y Mimi tiene la cabeza más dura de lo que pensé… la peor parte es que están involucrando a Mei y Michael en su tontería, y eso no es Justo.
— Sora, no se porque crees eso, invite a Mei porque quería que ella también se uniera, no estoy inmiscuyéndola en nada, ¿De acuerdo? Ahora iré con ella para sentarnos en la mesa
— Si sigues haciendo eso solo vas a lastimarte Yagami… No puedes simplemente ignorar eso que sientes – Al decir eso, Taichi paso de largo a Sora de forma enfadada
— Sora… ya no somos niños, no es lo mismo… como cuando yo creía sentir algo por ti, no es el mismo caso…
Sora sintió enojo, pues era claro que no era lo mismo, en aquel entonces ellos eran dos chicos que aprendían a conocer sus sentimientos y que al final entendieron que su amistad era más fuerte que cualquier otra cosa, y haberlo confundido con algo más habría sido una tontería, pero la forma en que Mimi y Taichi estaban actuando no era para nada igual.
— ¡Esuchame Taichi! – Sora lo detuvo y se puso frente a él – Si vas a actuar como un cobarde, esta bien, pero no confundas sentimientos de dos niños con los de dos adultos hechos y derechos… si tú y ella no son lo suficientemente maduros, no tienen derecho de usar a dos buenas personas como sus armas para darse celos…
Dicho esto, la portadora del emblema del amor se giró enseguida y dejó a Taichi ahí, caminando velozmente con la furia en su cabeza.
Taichi meditó las palabras, y era verdad, pero así como Sora lo decía, no podía arriesgarse a perder a Mimi por querer llegar a algo que él no sabía si ella también sentía, no estaba seguro y le daba miedo meter la pata y arruinar ese lazo que lo unía con Mimi.
En otra habitación, Mimi y Hikari ayudaban a arreglar el cabello de Miyako, mientras esta se miraba al espejo con su vestido blanco y su ramo de rosas en las manaos.
— Ya casi queda listo, te ves hermosa Miyako – Decía Hikari mientras sujetaba bien el peinado
— Gracias Hikari… creo que olvide un broche que va en mi fleco, lo olvidé en el baño ¿podrías ir por el?
— Claro – respondió con una sonrisa su amiga
Hikari fue enseguida, mientras que Mimi se tomaba el tiempo para acomodar los pliegues de la falda del vestido, admirando lo bella que se veía su amiga con su vestido de novia al fin.
— Vaya que estás quedando hermosa Miyako… — Dijo con honestidad Mimi, pero entonces escuchó que la chica de cabellos lilas estaba llorando.
— Miyako, ¿pasa algo? ¿Está todo bien? – Preguntó Mimi angustiada al ver las lágrimas caer del rostro de la chica, mientras sujetaba sus mejillas para limpiar con sus pulgares esas lágrimas.
— Mimi… tengo miedo… mucho, Mimi… No se si, sea lo correcto… ¿Y si estoy precipitándome? ¿Y si Ken se aburre de mí después? No quiero que después nos dejemos – Miyako comenzó a llorar más y más.
— No no no, ey mírame cariño – Mimi acaricio sus mejillas – mírame, no pienses en eso, no puedes sentirte de esa manera ahora, mírate, te vez, extremadamente hermosa, y Ken lo sabe…
— Es que… lo amo tanto… no podía simplemente soportar la idea de perderlo, de verlo con otra… o de que él no sienta lo mismo – Las palabras acompañadas de lágrimas de la chica tocaron a Mimi en su interior, ante lo que ella decía y claramente Mimi también sentía eso.
— Escucha Miyako… Se que Ken y tú, se aman con todo su corazón y sin importar que, jamás habrá algo que que los separara, porque lo suyo es tan real… – Mimi sintió un nudo en su garganta antes de decir lo último – Que nunca tuvieron miedo de demostrarlo… Jamás se acobardaron ante nada para poder estar juntos.
— Entonces… ¿Si lo amo, me puedo casar con el?… ¿crees que es lo que debemos hacer?…
— Creo que ambos están hechos el uno para el otro… y no hay una sola razón por la cual no deban casarse – Mimi hablo de forma consoladora y con una sonrisa enorme.
— Gracias Mimi… de verdad gracias – Miyako la abrazo y Mimi hizo lo mismo.
— Bueno bueno, deja de llorar, que tu maquillaje se correra… – La castaña limpió sus lágrimas – Debes verte hermosa para tu gran día
Mientras le decía esto con una gran sonrisa, Hikari había llegado y también veía con una gran felicidad como Mimi había logrado calmar a Miyako.
El momento había llegado, todos los presentes en el lugar estaban por tomar sus asientos para la ceremonia de los novios, y Taichi se había unido con los demás.
— ¿Donde estabas viejo? – Preguntó Daisuke al ver llegar a Taichi, para después mirar por detrás.
— Oye mira, ahí viene Mei – Dijo el chico de cabello marrón.
Mei había llegado por fin después de no haber querido salir por pena ante cómo se vería con ese vestido japonés que había llevado, adornado con flores y su cabello recogido.
Al verla, Taichi sonrió y pensó en las palabras de Sora, las cuales resonaron en su mente, y quizás no debería de usar a Mei solo como excusa, así que por lo menos podría hacer que ella se divirtiera, terminara pasándola bien de la mejor forma, así que se acercó a ella.
— Hola Mei, te vez muy linda – Dijo el chico sincero.
— ¡ah!… M-amuchas gracias Taichi… disculpa que tardara – Se disculpó con una reverencia.
— No pasa nada, vamos con los demás ahora… – Dijo Taichi tendiendo su brazo para que Mei lo tomara, un poco nerviosa pero sonriendo ante la actitud amable de su amigo.
Al tiempo que esto ocurría Mimi y Hikari salieron del edificio para unirse a los demás, pero en ese momento Mimi vio como Taichi y Mei iban tomados del brazo sonriéndose mutuamente y ver eso le trajo a la mente las palabras de Miyako.
"Es que… lo amo tanto… no podía simplemente soportar la idea de perderlo, de verlo con otra… o de que él no sienta lo mismo"
Mimi se vio atacada por una punzada en su pecho, y acto seguido suspiro, tratando de calmarse para así no demostrar ese dolor en un día especial para la amiga la cual ella misma acababa de consolar.
Estas reacciones no pasaron desapercibidas para Hikari, pues enseguida miró eso y no pudo esconder la expresión de desánimo al ver a una amiga y su hermano perder el tiempo con sus actitudes cuando no había un camino más obvio.
Hikari y Mimi entonces se dirigieron con los demás, para así ya estar todos listos para la boda, mientras que Ken ya estaba en el altar, esperando con el padre.
— ¡Ahí viene! – Dijo Disuke al ver a Hikari venir, a lo cual Taichi volteó y cuando miró a Mimi, sus ojos no pudieron esconder su asombro.
Mimi estaba con un vestido pegado, muy elegante en un color rojo, con detalles floreados en color oro, unas zapatillas rojas y el cabello suelto pero arreglado.
Taichi no pudo perder detalle de esto, algo que quizás debió percatarse, pues Sora y Yamato lo veían con una sonrisa algo graciosa.
— Mimi se ve hermosa – Dijo con honestidad Mei
— Si… Hermosa… — Taichi dijo esto sin dejar de verla, el gesto lo notó Mei y lo vio extrañada, aunque también se dio cuenta de la situación y sonrió.
— Ay, Hikari, eres tan linda – Dijo Diasuke al momento en que la chica llegó a su lado.
— Y tú un halagador y barbero – Le dijo ella para después darle un beso en la mejilla – Ahora vamos, tú eres el padrino del novio y yo de la novia.
Hikari y Diasuke fueron directo al lugar que les correspondía como padrinos de los novios mientras que los demás tomaban asiento.
Mimi pasó frente a Taichi y Mei para después ir hacia Michael y poder tomar asiento junto a él, a lo que acto seguido Michael se puso de pie para cederle el asiento a Mimi
— Te vez increíble Mimi, vaya que si – Le comentó amable el chico
— Gracias Michael… – La forma tan animada de contestarle no pasó desapercibida por el moreno.
El momento había llegado, todos se habían puesto de pie, para recibir a la novia, entonces, Miyako apareció con su vestido de novia, acompañada por su padre, mientras la marcha nupcial sonaba y todos la veían avanzar mientras Ken la esperaba con una gran sonrisa.
La novia llegó al fin, y al llegar frente a su futuro esposo, todos estaban muy emocionados, pues por fin uno de ellos comenzaba a sentir el momento de formar su propia familia.
Joe lloraba disimuladamente de la emoción mientras Kazumi solamente lo trataba de calmar, Takeru sonreía junto Catherine mientras ambos se tomaban del brazo, Sora y Yamato estaban tomados de las manos alegres y también emocionados ya que quizás ellos eran los siguientes, después Mimi y Michael también estaban tomados de los brazos al igual que Taichi y Mei.
El momento había llegado, Ken tomó el velo de Miyako y lo levantó, dejando ver así a su hermosa prometida la cual estaba igual o más emocionada que el.
— Te vez, tan preciosa, realmente preciosa – Dijo el muchacho de cabello negro.
— Y tú, eres tan guapo – Dijo la chica.
El padre comenzó la ceremonia en presencia de todos, mientras que los presentes veían con alegria lo sucedido.
El momento de los votos llegó.
— Miyako… desde el día en que te conocí, no imaginé lo mucho que llegarías a significar para mi – Comenzó Ken – Pero con el paso del tiempo, la vida me fue dando poco a poco las señales que me dieron a entender que, la persona indicada estaba frente a mi… y enamorarme de ti fue la más bella casualidad que tuve, porque no sabía que el amor de mi vida siempre estuvo ante mi…
Escuchar las palabras de Ken tenían emocionada a Miyako quien estaba a punto de llorar nuevamente, pero alguien más escuchaba esas palabras, ese era Taichi quien poco a poco sentía que… algo así sentía el… y vio de reojo a Mimi quien sonreía… sonreía bastante hermosa como ella era.
— Amarte, fue la mejor elección que eh tomado, y te prometo, que no habrá un solo día en que no te amare… eres la mujer de mi vida – Finalizó el muchacho con una gran sonrisa, era el turno de Miyako.
— Ken… jeje a dios que nervios… Yo, yo nunca pensé que alguien como tú se fijaría en mi, desde que te conocí, me di cuenta que eras el tipo de chico que quería a mi lado… no sabía si eso sería posible pero cuando me di cuenta que te amaba, no dudé que había elegido bien con mi corazón y estoy tan feliz, de haberlo escuchado y haberte atrapado con mi belleza jeje – Los presentes rieron.
— Y ahora… sólo puedo decir – Las lágrimas volvieron – Que nunca voy a arrepentirme, de haberte elegido, y nunca voy a arrepentirme de haber escuchado a mi corazón porque nunca fui más feliz que contigo.
Las palabras de Miyako conmovieron a todas sus amigas, pero más que nada, a Mimi, quien entonces sentía que esas palabras le daban una lección… ella quizás debió escuchar o debería escuchar su corazón… Mimi miró de reojo Taichi quien estaba ahí parado, mirando con una sonrisa, con su cabello alborotado… su piel morena y con ese traje en celestes… tan guapo.
Entonces el padre dio el final de la ceremonia con la pregunta del "Si, aceptó" y coronando todo con el "Puede besar a la novia" y sin más tiempo que perder, Miyako y Ken se besaron con amor mientras todos aplaudían y sus amigos estaban de igual modo alegres.
La feliz pareja había logrado entrelazar sus vidas, y ahora quedaba la apertura a eso para los demás, pero en especial, la emoción y el ambiente de la situación había dejado a dos castaños con un sentimiento a flor de piel…
"Quizás… no sea un error"
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Hola, disculpa, me costo mucho sintetizar este asunto de la boda y más que nada tratar de no exagerar con los detalles o iba a quedar larguísimo, espero les guste y esperen con ansias mañana si se Puede el siguiente cap.
