¡Y aquí está! Les traigo el capitulo final de este compilado especial que se terminó convirtiendo en mi especulación personal de cómo sería el crecimiento de Blitz y Stolas en su camino juntos a convertirse en pareja.

Espero que les guste el desenlace con la temática asociada y... ¡Muchas gracias a los reviews de ehiven2021, genesis y GinnyWings! Ustedes me dieron la confianza de concluir este compilado de Stolitz.

Y ahora sí... ¡A leer!


07- Abrazos

A pesar de encontrarse en una etapa de prueba previa a formalizar una relación de pareja, existía un hábito que Blitz jamás había abandonado desde las noches de Luna llena cuando solo se guiaban por la lujuria de forma mensual; escalar hasta el balcón de la habitación de Stolas para sorprenderlo y causar más excitación al ambiente.

Claro, si bien ahora no buscaba incrementar la euforia previa al sexo y solo quería tomar por sorpresa al príncipe con su mera presencia, eso no le quitaba lo divertido a su estrategia. Incluso el mismo Stolas aseguraba que aquello resultaba romántico si lo pensaba bien; como un caballero que escalaba la torre para llegar a salvar al príncipe cautivo en las manos de una bruja malvada.

¡Ese idiota adinerado y sus delirios de cuentos de hadas!

Si bien al diablillo le parecían que esas ideas eran demasiado cursis, nunca cuestionó la perspectiva del príncipe búho. Después de todo, era un romántico por naturaleza y a Blitz no le parecía una mala idea seguirle sus juegos. A veces le divertía imaginarse en la posición de un caballero de brillante armadura… en contraste con la realidad donde parecía tener el lugar de un mercenario de mala muerte.

Aquella noche pensaba nuevamente en repetir su estrategia de escabullirse para darle una sorpresa a Stolas. Habían cerrado la oficina de I.M.P un par de horas antes debido a la baja cantidad de clientes de ese día y el jefe de la empresa lo vio como una excusa perfecta para ver a su… ¿Casi algo?

Aunque tampoco podía negar que la idea de ir a ver al heredero de Ars Goetia después del trabajo había sido una sugerencia otorgada por todo su circulo de cercanos. Moxxie y Millie insistían en que se trataba de un detalle simple, pero significativo. Loona lo usaba como excusa para poder tener el departamento para ella sola. Fizzarolli lo persuadió con que no había nada mejor que terminar su exhaustiva jornada durmiendo en los brazos de un poderoso príncipe infernal. Rosanna le insistía que, si quería mostrar interés, debía tener gestos como aquel para probarle al búho que iba en serio.

¡Maldición! Se estaba ablandando demasiado con todo el asunto de intentar algo más con Stolas.

No es que no le agradara poder comenzar a abrirse con él… sino que el miedo a salir herido de nuevo todavía lo atormentaba a pesar de sus avances. Era un dolor de muelas persistente con el que todavía luchaba cada día, no solo para no dejarse consumir, sino también para evitar cometer alguna estupidez que causara daño a Stolas.

Haciendo un esfuerzo por empujar sus inseguridades al fondo de su cabeza para que no estorbaran en su visita improvisada, Blitz utilizó su cristal de Asmodeus para dirigirse directamente a casa del príncipe y dejando la camioneta de la empresa a manos de su hija para que fuese a dejar a M&M a casa como solía hacerlo él a diario. Tras ser despedido por ella con un gesto de levantar el dedo medio por dejarla a cargo de los dos tortolitos, el diablillo cruzó el portal alzado por la valiosa joya de Lujuria y llegó en un par de segundos a las afueras del palacio de Stolas, justo bajo su enorme balcón. Sonriendo con arrogancia, comenzó a trepar de memoria el camino alzado hasta las ventanas de su objetivo, riendo internamente de lo sencillo que esto se tornaba con la práctica. Una vez estuvo a salvo en las baldosas del balcón, se dirigió con prisa a las ventanas, comprobando que estaban abiertas para su facilidad. Cortesía de su príncipe.

Empujándolas con impaciencia, entró de una vez a la habitación de Stolas y se dispuso a avisar su presencia de la forma más escandalosa posible…

Solo para callar de golpe ante el deprimente espectáculo dentro de ese espacio.

En medio del lugar a oscuras y apenas alcanzado por la luz de una luna incompleta en el exterior, Stolas yacía sentado en el suelo con la espalda recostada contra el costado de su enorme cama matrimonial. Estaba únicamente vestido con su reconocida bata bermellón, apoyando sus antebrazos sobre sus rodillas y escondiendo su rostro encima, temblando de forma notable mientras que en un angustiante sonido se escuchaba su llanto escapar de forma entrecortada y asfixiante. El cuadro de infelicidad se condecoraba con el detalle de una botella de absenta medio vacía y derribada en el suelo cerca de los pies del príncipe.

El escenario le rompió el corazón en el acto a Blitz y sin pensarlo demasiado, se aproximó al contrario, arrodillándose frente a esto y sin tocarlo por el temor a asustarlo.

- Oye… Stolas – musitó en voz queda y consternada – Stolas… soy yo.

Su voz detuvo de forma abrupta el llanto del príncipe, quien alzó la mirada con rapidez, agregando más elementos deplorables a su estado; la comisura de sus ojos yacía enrojecida por el llanto y además se notaban ligeras líneas de rímel corrido por las lágrimas que todavía no se detenían.

La imagen era desoladora.

- ¿B-Blitzy? – balbuceó nervioso de verse descubierto – ¿Q-Qué haces aquí?

- Quería asustarte, tonto – respondió Blitz como si fuese algo obvio, pero pronto suavizó su expresión – Oye ¿Qué pasa? ¿Por qué te ves como un desastre?

- N-No es nada – se excusó de mala forma el príncipe – Y-Yo solo… s-solo estaba…

- A mi con esa mentira no me engañas – lo cortó el diablillo con expresión severa – Dime… qué pasó.

Stolas lo miró a los ojos por unos cuantos segundos mientras permanecía inmóvil, antes de volver a romper en llanto y cubrir su boca con sus manos, escondiéndose de la presencia de Blitz. Acción que solo asustó más al contrario y lo obligó a intentar acercarse más.

- O-Oye Stolas – balbuceó inseguro y temeroso de haber dañado una vez más al búho - ¡Lo siento! En verdad lo siento. No debí pedirte que…

Sus disculpas anticipadas se vieron interrumpidas cuando sintió como Stolas cambiaba su posición y pasaba a permanecer arrodillado, para posteriormente extender sus brazos hacia delante y capturar al diablillo en un abrazo intenso contra su pecho. La sorpresiva acción causó que Blitz se congelara en su lugar mientras sentía la cálida sensación de las plumas de Stolas contra su rostro.

- ¿Stolas? ¿Qué carajos estás…?

- ¡Por favor abrázame! – pidió el susodicho alzando la voz sin querer debido a la desesperación – Blitz, por favor hazlo.

- Stolas… ¿Qué fue lo que…?

- Te prometo que después responderé a tus preguntas. Solo… ¡Por favor necesito que me abraces!

La voz hecha añicos del príncipe fue suficiente para remecer el corazón de Blitz y tragándose el nudo en su garganta, rodeó el cuerpo contrario con sus brazos en un gesto protector y dejándolo llorar a cascadas sobre su hombro izquierdo. Podía sentir como se aferraba a su cuerpo como si fuese un salvavidas en medio de una tormenta mientras él mismo subía una de sus manos y le acariciaba las plumas de la cabeza en un intento delicado de aliviarlo, pero sin la seguridad de creer que podía funcionar.

Blitz no servía para consolar el dolor, solo para provocarlo.

- Tranquilo – musitó inseguro – Stolas, tranquilo por favor. Todo está bien.

- ¿N-No vas a irte? – inquirió este en medio de su llanto incesable.

- ¿Qué? ¡No! – soltó sorprendido y apartándose un poco sin romper el abrazo para mirar al príncipe a los ojos – ¿Por qué haría eso?

- No sé ¡No lo sé! Yo solo…

- Stolas, mírame. Estoy aquí contigo. No estoy en ninguna otra puta parte. Solo aquí… ¿bien?

El príncipe parpadeó un par de veces dejando caer más lágrimas y finalmente juntó su frente con la de su amante mientras intentaba frenar sus sollozos.

- Blitzy – musitó con la voz rota – Mi Blitzy

- Por favor dime qué pasó Stolas – suplicó Blitz – ¿Crees que no me aterra llegar aquí y encontrarte ebrio y llorando de esa forma?

Stolas entreabrió ambos pares de ojos y acunó el rostro del diablillo entre sus manos de manto nocturno mientras luchaba por mantenerse firme al menos por un momento.

- Fue Stella – confesó con miedo en su voz – Llamó de repente para exigirme más compensación por el divorcio… y entonces…

- ¿Qué fue lo que dijo esa perra? – exigió saber Blitz mientras le sostenía las muñecas a Stolas, mirándolo con firmeza y espíritu protector.

- D-Dijo demasiadas cosas horribles sobre mí y que…– el búho volvió a temblar y a derramar lágrimas antes de proseguir – Y que esperaba con ansias… q-que un día tú también te hartaras de mí.

Blitz se tensó ante la pronunciación de esa burla tan cruel y luchó contra todos sus impulsos asesinos para concentrarse solo en el pobre hombre que tenía al frente y que tanto lo necesitaba.

- Esa maldita arpía ya se quedó sin neuronas – dijo finalmente evitando destilar la ira en su voz – Pasa que esa vaca estúpida terminó por perder lo poco que le quedaba de cerebro.

- ¿Blitz? – inquirió de forma indirecta el príncipe, sin entender a dónde quería llegar.

- Stolas… ¿Por qué putas yo me hartaría de ti? – prosiguió el diablillo mirándolo directamente a los ojos e intentando mantenerse fuerte – Con toda la mierda que tuvimos que pasar para darnos una oportunidad… ¡¿Por qué yo me echaría para atrás ahora?! ¿Para qué me iría si quiero quedarme aquí… contigo?

Stolas no ignoraba lo difícil que era para Blitz admitir algo como aquello. Reconocer que sentía algo por el búho y que siempre había querido intentarlo de verdad con él, eran verdades que el diablillo luchaba a diario por poner en palabras. Su corazón estaba tan dañado por su pasado, sus errores y sus malas relaciones del ayer, que volver a jugársela por amor era algo que lo aterraba hasta los huesos. Y sin embargo estaba allí junto a él; un desastre de príncipe que se derrumbaba por las palabras de quienes buscaban dañarlo adrede y dudando de su querido Blitzy.

¿Cómo podía merecer su amor si dudaba de su lealtad?

- Blitz, lo siento tanto – musitó con la voz ahogada de nuevas lágrimas – ¡De verdad creo en ti! Es solo que… y-yo…

- Estás tan jodido como yo ¿Verdad? – interrumpió el contrario mientras deslizaba sus manos hasta alcanzar las mejillas mojadas de su enamorado – No soy el único aquí con una vida de mierda.

Stolas solo pudo balbucear un par de incoherencias antes de volver a aferrarse a su amante, temblando por el llanto atemorizado y rogando por no estar soñando.

- Por favor no me dejes – suplicó entre lágrimas – Creo en ti, querido ¡En verdad lo hago! Confío en ti. ¡Te amo tanto!

- Maldita sea, Stolas – musitó Blitz con la voz rota – Lo sé, idiota. Yo también lo hago.

- Blitz…

- ¡También te amo, carajo!

Stolas se congeló en su lugar al escuchar esas palabras. Desde hace tantos años que había deseado escucharlas de la boca de su amante y desde que ambos habían acordado darse una oportunidad para intentar tener una relación de pareja, soñaba cada día con escuchar esa declaración por parte de Blitz. Luchaba contra sus inseguridades con la certeza de que a pesar de no decirlo, el diablillo si correspondía a su corazón y que si no lo decía en palabras era debido a sus propios fantasmas del pasado que aún lo torturaban.

Y ahora… a su propia manera, Blitz acababa de decir que lo amaba.

Y con ello… todos sus temores sin fundamento murieron junto a las voces crueles de Andrealphus y Stella en su cabeza.

Todo en su vida volvía a iluminarse.

- Blitz – musitó su nombre sin borrar el asombro de su rostro empapado – ¿En verdad dijiste…?

- ¡Si lo dije, pájaro idiota! – gritó el diablillo, abrumado por sus propias declaraciones, pero sin la intención de retractarse – Lo dije y lo repito ¡Te amo!

- Por favor, repítelo.

- Te amo

- No dejes de decírmelo.

- ¡TE AMO! ¡Y no me pidas que lo repita de nuevo porque estoy aterrado hasta el culo!

Stolas soltó una risa entrecortada y sostuvo a Blitz en sus brazos con toda la devoción y amor que sentía en ese momento, y acercándose a su cama, se recostó sobre las suaves mantas de esta, llevándose a Blitz consigo, buscando acurrucarse con él en un acto protector y algo posesivo.

- Eres lo más maravilloso que me pudo pasar, Blitzy – musitó acunando su rostro con una mano para mirarlo a los ojos – Te amo tanto mi dulce querido.

- No lo merezco, Stolas – confesó el diablillo mientras apoyaba su mano contra la del príncipe que aún acunaba su mejilla – Pero en verdad… quiero sentir que soy digno de ti.

- No es necesario – lo interrumpió el heredero de Ars Goetia – Siempre has merecido mi amor. Desde que te conocí ese día en el circo… siempre has sido tú.

Blitz se tragó un sollozo atorado en su corazón y acercándose más, se aferró a su enamorado en un abrazo anhelante de cariño, siendo correspondido en el acto por el príncipe, quien acarició su cabeza y besó su frente en un gesto devoto.

Pero…

Aquella amorosa instancia se vio cortada de manera irritante cuando el celular de Stolas comenzó a vibrar y sonar en alerta de una llamada. El dueño de dicho objeto suspiró con frustración mientras usaba su telequinesis para transportar el objeto a sus manos.

- ¿Quién nos jodió el momento? – se quejó Blitz igual de irritado.

- Es el arrogante de mi cuñado – respondió Stolas rodando los ojos mientras le mostraba la pantalla de su celular – Bueno… ex cuñado.

- ¿Acaso a la perra de tu ex esposa no le basta con joderte y ahora le pide a ese aspirante a muñeco de nieve que te rompa las pelotas? – inquirió Blitz cruzándose de brazos tras sentarse en la cama al mismo tiempo que Stolas.

- Esos dos son paquete completo – respondió el príncipe – Si uno insulta, el otro lo hará también.

- ¡Pues dame eso!

Blitz no premeditó nada y solo le arrebató el celular a Stolas y respondió la llamada, pero activando el altavoz para que ambos escucharan al tarado de turno del otro lado. El búho prefirió no cuestionar al respecto y solo rogando que Blitz no hiciera algo demasiado estúpido.

- Stolas, mi querido cuñado – se mofó Andrealphus apenas respondieron – Lamento interrumpir tu deprimente existencia, pero debo decirte que fue muy grosero de tu parte el cortar la llamada de mi hermanita mientras ella…

- Mientras ella se buscaba que le den una bala entre los ojos – respondió Blitz para asombro de Stolas y del otro miembro de la llamada. El príncipe quiso hablar, pero su diablillo lo interrumpió con un gesto de sus manos.

Esta vez, él se haría cargo.

- Oh, así que eres ese imp sacado de la basura con el que Stolas engañó a mi pobre hermanita – prosiguió el otro Goetia con un tono degradante – Me sorprende que tengas el valor de responderme.

- Oh, tú no me conoces, bastardo – atacó Blitz mientras una sonrisa engreída se dibujaba en su cara – ¡Soy el demonio más jodido, desquiciado e hijo de puta que podrás encontrar en toda tu miserable existencia!

- Hablas demasiado para…

- ¡Cierra tu maldita asquerosa boca y escúchame bien! – Blitz alzó la voz como no lo había hecho en muchos años – ¡Si te atreves a volver a joder a MI hombre con tus excusas de mierda para defender a esa vaca psicópata que tienes por hermana, TE JURO por todo lo malo que te sacaré los putos ojos y me los echaré por el pantalón para que veas como te pateo el culo! ¡¿Entendiste bien, pedazo de basura?!

Un silencio horriblemente tenso se formó en la habitación tras esa amenaza escupida con todo el odio que Blitz sentía contra aquellos hijos de puta que habían hecho la vida de Stolas una miseria absoluta. Respiraba con ansiedad y trataba de recuperar el control de sus emociones, pero no se arrepentía.

- ¡No voy a perder mi valioso tiempo contigo, escoria! – respondió Andrealphus claramente alterado por lo anterior – Cuando ese cobarde de Stolas decida dejar de esconderse detrás de su putito, entonces tal vez podamos hablar de forma civilizada.

La llamada finalizó y la tensión comenzó a disiparse de forma muy lenta. Finalmente Blitz exhaló un gruñido de rabia sin soltar y arrojó el teléfono móvil a alguna parte de la habitación.

- ¡Que bien se sintió hacer eso! – exclamó pellizcándose la piel entre sus ojos – Lamento si eso no está en tus estándares Stolas, pero alguien debía…

Su justificación no pudo ser terminada cuando sintió como el príncipe se abalanzaba sobre su cuerpo y lo rodeaba con sus brazos, derribándolo sobre la cama y atrapando su boca en un beso fogoso.

- ¡Eso fue estúpido! – habló Stolas antes de besarlo otra vez – Fue peligroso – Y otro beso más – Y lo más ardiente que he visto hoy.

- ¿En serio te mojaste solo porque le cerré el pico a tu cuñado de mierda? – respondió Blitz con la respiración agitada y apoyando sus manos en los hombros opuestos, aferrándose a las cálidas plumas bajo sus palmas.

- No tienes idea lo que me haces, Blitz – respondió el príncipe antes de volver a besarlo con hambre – Es tan excitante que me defiendas de esa forma.

- Estás totalmente loco, Stolas.

- Loco por ti, mi querido Blitzy~.

Una vez más volvieron a besarse con un hambre voraz, aferrándose mutuamente al cuerpo del otro. Y cuando Blitz sintió como las manos de Stolas comenzaban a recorrer desde su cuello hacia abajo, entendió que esa noche nuevamente no iban a dormir.

Pero lejos de quejarse del libido de Stolas, solo pudo suspirar y sonreír ante la idea misma. Esa misma noche iba a demostrarle a Stolas el alcance de sus sentimientos de la única forma en que ambos se comunicaban mejor; teniendo relaciones sexuales.

No.

Haciendo el amor.

Por más cursi que sonara a los oídos de Blitz, ese era el verdadero alcance de sus sentimientos.

El amor irrevocable que sentía por Stolas.

Y por quien estaba dispuesto a mover todo el infierno con tal de protegerlo de la crueldad de aquellos que envidiaban su nueva felicidad.


Y con esto finaliza este compilado especial para ustedes, corazones. Fue todo un desafío porque escribí estos one-shots en un momento muy delicado de mi vida debido a muchos cambios en todos los aspectos posibles. Me ayudó a lidiar con mi ansiedad y con la tensión que me está generando el próximo episodio de Helluva Boss a estrenarse. ¡Nos matarán de ansiedad!

Tal vez me vean de nuevo por aquí para la Stolitz Week 2024 que será dentro de poco este mismo mes. ¡Prepárense!

Los adoro, corazones!