¡Hola! Lo sé, lo sé, estoy llegando tarde esta vez y lo siento :C. Hice de todo para recuperar la mitad del capítulo perdido (Se perdió cuando explotó la computadora de mi trabajo) Pero no lo conseguí y lo reescribí muchas veces porque no me gustaba para nada el resultado.

Este es el acepté y de ahora en más subiré los capítulos a mi drive o ya veo que volverá a pasar otra tragedia D:

Espero disfruten y… ¡COMENZAMOS!

Capítulo 21

La historia de NATSU DRAGNEEL.

Escuchar la historia en silencio fue más difícil de lo que creí, pues podía ver el miedo en los ojos de Lucy mientras me contaba a quien vio esta mañana durante su paseo con Levy. Decirle la verdad sobre que ya había mandado a investigar su acoso, también me costó muchísimo. Ella me dijo que no estaba molesta, y contrario a lo que esperé, me pidió ver a la persona que reunía los datos. La llamé y a pesar de su sorpresa, acepto vernos en una cafetería cerca de su casa. Zeref odia que su esposa se dedique a esto, ya que varias veces le llegaron amenazas de muerte y casi se divorcian a causa de eso, pero la anciana es condenadamente buena consiguiendo información.

En el camino estaba preocupado por ella, pero necesita cerrar ese capítulo en su vida para ser feliz y si puedo ayudarla, claramente lo haré. Comenzó a hablar del tipo, se me llenó el cuerpo de rencor puro al saber lo cerca que estuvo de Lucy todo este tiempo y mucho más al cargarla inconsciente a casa de mi cuñada, luego de que se desmayó.

-August, quiero que vigiles a la señorita y nos avises ni bien despierte – Mi sobrino asintió, sentándose junto a Lucy con un libro en su mano.

-¿No deberíamos llamar a un médico?

-Si cuando recobra la conciencia se siente mal, lo haremos.

-Pero – Mavis frunció el ceño.

-Acaba de tener un shock muy fuerte. Es algo que ya he visto muchas veces Natsu – Aun así, me sentiría más tranquilo si alguien la revisa – No vas a llamar al abuelo Makarov.

- ¡Si algo le pasa, te hago enteramente responsable! – Rodó los ojos y salió de la habitación. Yo miré a la rubia por unos minutos y seguí a la anciana. Pues aún había cosas que quería preguntar.

- ¿Quieres escuchar toda la información? – Me leyó la mente.

-Sí.

-Entonces toma asiento.

Los datos de Mavis solo hacían todo el asunto del acosador, aún más preocupante. Trabaja en una de las empresas familiares de los Heartfilia, para colmo es la que se encarga de todo el sistema de seguridad de las demás. Recibido en informática con honores y no tiene un solo delito previo al de acosar a la rubia, al menos que se sepa. Por las fechas conseguidas por mi cuñada, está siguiéndola por más de diez años. De esa manera es que conseguía ingresar en cada ámbito de su vida. Si me la tengo que jugar, apostaría que sabe más sobre los Heartfilia que ellos mismos.

-Ciertamente a ella la sigue por más de una década, pero hay algo raro en todo esto y – La voz de su hijo la sobresaltó.

- ¡Mami, mami! – Mi sobrino entró corriendo a la sala – La señorita está despierta.

Fui lo más rápido que pude hasta su lado. Se veía fatal y por como expulso el contenido de su estómago, supuse que se sentía igual. Lo único que alcancé a hacer por ella fue sujetar su cabello para que no se ensucie – Lo siento – Me dolió el alma, cuando escuche su voz. Sonaba rota.

-No te preocupes – Comenzó a llorar y ya no lo soporté. La abracé con fuerza de nuevo, a pesar de su insistencia en la soltara.

– Te puedo ensuciar la ropa – Apreté su cuerpo contra mi pecho y se encogió en el lugar.

-Estás a salvo conmigo, prometo que no te pasará nada – Hipo, incapaz de detener sus espasmos a causa del llanto.

Estuvimos un largo rato en esa posición, ella incluso se subió a mi regazo y se acurrucó ahí. Esta es una Lucy que no conocía, parecía una niña pequeña, aterrorizada de un monstruo que podría salir de su armario en cualquier momento. Acaricie su espalda, bese su frente, todo en un intento de calmarla. Por fin logró recuperar la compostura luego de un rato, deslizándose fuera de mi abrazo. Bajo de la cama y se dirigió al baño que había dentro de la habitación para asearse un poco.

La acompañé todo el camino, mirándola desde la puerta que había dejado abierta - ¿Te sientes mejor?

-No, aun siento nauseas – Miró algo en el espejo y giró sobre sus pies – Lo siento, usé tu baño.

-Es de mi sobrino – Apuntó algo tras de mí. Al girar, tuve que mirar hacia abajo para ver a August.

- ¿Comió algo feo? – Él no tenía problema alguno en hablar con extraños, pues su pregunta iba dirigida a Lucy.

-Tal vez – Me hice a un lado para que pudieran verse mejor y para mi sorpresa completa, este se acercó a la rubia, tendiéndole un antiácido - ¿Qué es? – El pequeño sonrió.

-Mami lo toma cuando le duele la panza – Ella se encontraba en cuclillas para estar a la altura de mi sobrino y me miró preguntando con los ojos qué era.

-Un antiácido – Una "o" se dibujó en sus labios.

-Muchas gracias – August metió una mano en su pequeño bolsillo y le entregó un pañuelo también.

-Mami dijo que está bien llorar, solo las personas fuertes pueden hacerlo – La sonrisa de Lucy fue genuina, me dejó una sensación en la piel que me encantó.

-Tu mami es una persona muy lista – Su cabecita afirmo repetidas veces y le dio toda la razón a la rubia, antes de salir corriendo de la habitación – Es un niño muy dulce.

-Herencia materna, te lo aseguro – Ella negó, sonriendo y tomando la ayuda que le ofrecí para levantarse. Trastabilló un poco, pero logró ponerse en pie.

-Gracias – Aun se veía enferma, pero al menos ya no tan asustada – Por estar aquí.

-Siempre estaré para ti.

Tenía sentimientos encontrados con todo lo acontecido esta tarde. Estaba preocupado por el tema del acosador, furioso por el hecho de que este le causa tanta angustia a Lucy, asqueado ante la posibilidad de que pueda acercársele tanto, triste por lo mal que la había visto y muy feliz, al ver que era tan amable con los niños. Debido a nuestro primer encuentro, creí que no le gustarían. Pero por como trato a August y Wendy, estoy seguro de que me equivoque.

Wendy tiene tres años y August cinco, ambos son hijos de Zeref y Mavis. Mamá en su momento se había opuesto fervientemente al matrimonio, ya que mi cuñada no viene de una buena familia. Ella siempre se ha mostrado amigable y toleró bastante las actitudes estúpidas que Porlyusica suele tener, hasta que una vez dijo algo que no debía y mi sobrino no la quiso volver a ver. Llevó mucho esfuerzo por parte de su madre, que siquiera considerará estar bajo el mismo techo que su abuela, y esa actitud, fue la que se ganó el afecto suegra.

Mientras Lucy tomaba una ducha, obligada por Mavis para que se le pase el malestar, yo jugaba con los pequeños. Pues su madre había salido a traer al abuelo Makarov para que revisara a su invitada. Wendy estaba sentada sobre mi pierna, de la cual se bajó de un salto nada ortodoxo y corrió hasta la puerta de entrada a la sala - ¿Ya podemos jugar?

La rubia estaba secando su cabello con una toalla, se agachó hasta quedar a su altura y asintió - ¿Qué quieres jugar?

-Te duele la panza, así que no podemos jugar al té – August camino hasta un mueble, abrió un cajón y sacó una caja de este.

- ¿Sabes armar un rompecabezas?

-Por supuesto – Volvió a meter su mano y sacó otro.

-Me ayudas a armar este y a Wendy la ayudará tío.

- ¡Yo quiero jugar con Lucky!

-Puedo ayudarlos a ambos, soy buena en eso – Sorprendido, el pequeño corrió hasta ella.

- ¡¿De verdad?! – Asintió, ganándose una sonrisa por parte de los dueños de casa.

Ambos gritaron al unísono de felicidad, yo me sentí relegado por un momento, aunque esa sensación quedó en el olvido, al ver la expresión de calma en la cara de la mujer que tiene completo control sobre mi cerebro. Ella se disculpó conmigo y dejó que la guíen hasta la mesa para ayudar a los pequeños rateros de chicas. Yo decidí acompañarlos en silencio, admirándome por los divertidos comentarios de los niños.

La pequeña mientras armaba su rompecabezas, acariciaba el pelo de Lucy suavemente, casi con devoción. Ahí se me vino el comentario de Lissana a la cabeza "su cabello era espectacular" – Tío Natsu está loco – Miré al rubio buscando una explicación, pero rápidamente centró su atención en su hermana – No existen los perros voladores.

- ¡Claro que sí!

Me habré perdido esa parte de la conversación también – Que no, solo los pájaros, bichos, aviones y ovnis vuelan.

- ¿Qué es eso? Om. Ob…

-Ovnis.

- ¡Eso!

-Son los aviones de los extraterrestres – La confusión en cara de Wendy me sacó una carcajada, esta me nació del alma. Lucy termino riendo de mi risa – Ahora contagio a Lucy de su locura.

Ambos tuvimos que esforzarnos al máximo para dejar de reír o terminaríamos asustando a los niños. Aunque nunca escuché un sonido tan placentero, como la alegría de desbordante de mi Lucy.

La historia de Lucy Heartfilia.

A pesar de lo devastada que me sentí hace pocas horas, la dicha que me daba compartir con esos pequeños fue diez veces mayor. Me encantan los niños, más si son así de adorables como los sobrinos de Natsu. Me hacen pensar en lo diferentes que son con respecto a mí, con sus sonrisas sinceras y comentarios sin malicia. Cuan feliz podría haber sido, en un ambiente normal. Tal vez, la verdadera Lucy, nunca terminó de salir del cascaron, ya que desde niña tenía una máscara para defenderse.

Mavis había vuelto con un pequeño señor, el médico de la familia según entendí. Me recomendó una dieta liviana por el momento, pero que en líneas generales no veía nada malo en mí – Puede ser estrés niña – Asentí. Estábamos sentados en la habitación de August de nuevo, la cual por suerte Natsu, había limpiado luego de mi accidente.

- ¿Qué tenemos que hacer abuelo?

-Debería descansar por ahora, mantenerse lo más relajada posible y si vuelve a tener algo parecido, llévala al hospital para hacerse unos análisis – Natsu tenía mi mano sujeta cuando le dio las gracias al señor – No travesuras cerca de tu novia.

Antes de que alguno de nosotros pudiera decir algo, este se puso de pie y se marchó sonriente. Deseándonos una linda noche, pues ya eran cerca de las ocho - ¿Te sientes mejor?

-Sí. Aunque creo que es gracias a los niños – Wendy ingresó corriendo y me pidió que la levante.

–Mami dice que cenaremos pasta ¿Puedes comer pasta?

-El doctor dijo que no es buena idea – El gesto que hizo con su boca me resultó adorable – Pero puedo acompañarte mientras comes.

-¡Eso! ¡Lucky viene August! – Natsu recargó su cabeza en mi hombro y se quedó callado hasta que la pequeña desapareció por la puerta.

-Lo siento, tendría que haber sido un buen día – Mi mejilla descansaba en su cabello, el cual hacia cosquillas a mi nariz.

-Empezó mal, pero va a terminar bien – Saltó sobre el suelo y se colocó frente a mí, con ambas palmas apoyadas en mi hombro.

-Prometo que los próximos días serán mejores, yo me encargaré de eso. Is breá liom tú (Te quiero/te amo) – No entendí esa última parte.

- ¿Qué? – El solo sonrío y acaricio mis mejillas - ¿Qué idioma era ese?

-Irlandés – Siempre hablamos en inglés, por lo cual me sorprendió gratamente conocer algo nuevo de Natsu.

- ¿Me puedes decir algo más?

-Tá tú go hálainn (Eres hermosa) – Fruncí el ceño - ¿Qué?

-No me estarás diciendo palabrotas ¿verdad? – Su risa me hizo reír a mí - ¡Lo hiciste!

-Tentador, pero no. No es una palabrota – En eso Mavis entra a la habitación y nos invita a acompañarla al comedor.

-Disculpa, ¿por si acaso hablas irlandés?

-No, entiendo algunas cosas al menos – Natsu cubrió su boca y cargo con ella hasta la cocina, mientras yo los seguía y trataba de repetir las palabras. Me eran tan desconocidas que ni siquiera sabía cómo pronunciarlas.

- ¡Es un secreto de estado!

En la mesa le Natsu le hizo prometer a toda su familia presente, que no tenían permitido traducir nada para mí, ya que eso sería traición, los niños por supuesto que aceptaron, Mavis solo se rio. La señora de la casa me había preparado pollo, ya que supuso que la pasta me caería pesada y entre conversaciones de libros, rompecabezas y anécdotas, la noche transcurrió sin ningún otro inconveniente.

Quería saber sobre el acosador, pero no tenía fuerzas para afrontar las verdades ahora. Si pensaba en lo ocurrido, probablemente volvería a vomitar y esa no era una opción válida - ¿Quieres volver al hotel? – No, lo más lejos que pudiera estar de ahí me parecía una mejor idea.

- ¿Tengo otra opción? – Él enderezo la espalda, carraspeo y con una voz seria volvió a hablar.

-Mi casa está cerca. Bueno, no es tanto como una casa, sería algo así como un departamento grande. Tengo una cama extra por si no quieres dormir conmigo, en el mismo lugar y… ¿Qué te parece? – Estaba nervioso, es raro verlo así. Aunque es algo adorable.

-Gracias, quisiera quedarme ahí hoy – No me miro, aunque eso no disminuyo mi alegría al ver su sonrisa.

El lugar era bonito, sería el clásico apartamento de un soltero y eso me causo gracia. Aunque ahora cobra sentido lo que dijo sobre ser un coleccionista. Había un cuadro en cada pared disponible, de todos los tamaños, formas y colores. Uno de ellos me resultó precioso, era un hada sentada sobre agua, aunque el reflejo en esta era un demonio – Puedes ponerte esto… - Regresó a la habitación con una muda para mí – ¿Te gusta?

-Sí, las dos personalidades de una persona – Se colocó a mi lado.

-Dependiendo de donde esté, puede ser una belleza o tu peor pesadilla.

- ¿Quién es el artista? – Busqué su firma, pero no la encontré.

-La hizo un viejo amigo, lastimosamente fue la última – Era melancolía lo que expresaba su voz y algo me dijo, que ya no estaba entre nosotros.

- ¿Cómo se llamaba?

-Reedus Jonah – Tome las prendas que aun sostenía – No pude hacer nada para ayudarlo, la depresión le ganó.

- ¿Era artista?

-No, trabajaba en una gran empresa. Solo pintaba cuando estaba triste – Giró su rostro para encontrarse con el mío – Tiene muchísimas obras.

Eso quiere decir que siempre estaba triste – Lo siento.

- ¿Tú crees que, si le hubiera preguntado sobre su estado, habría cambiado algo? – Tengo que ser sincera, pero esto le dolerá.

-Era una posibilidad, aunque estoy segura que se lo dijo a alguien. Siempre lo hacem – Me corté a la mitad de mi afirmación y corregí – Hacen.

Se rascó la cabeza y suspiró – Espero que no haya sido a mí, pues si fue así, no lo note.

-El tomo la decisión, no guardaba rencor contra ninguno de sus seres queridos. Tampoco querría que se culpen por nada, solo estaba cansando.

Natsu me mostró donde quedaba el baño y se quedó admirando la pintura solo cuando fui a cambiarme. Me sentía rara, todo parecía demasiado íntimo. Está no es la habitación de un complejo de departamentos o un hotel, estaba metida en el lugar que el peli rosado consideraba su hogar. Usando ropa que era suya y compartiendo una historia que le resultaba dolorosa.

Al salir lo encontré de cuclillas frente a un mueble, agaché la cabeza para ver que hacía, pero como es bastante grande, no puede apreciar demasiado. Logré esquivarlo a duras penas cuando se colocó de pie y si el no tuviera tan buenos reflejos, habría terminado con el trasero sobre el suelo - ¿Te lastime?

- ¡No! Esquive el golpe a tiempo – Me removí entre sus brazos - ¿Vamos a tomar?

- ¿Quieres? – Asentí y él sonrió – Te dejo un minuto, iré a bañarme y ya vuelvo.

-Claro.

Me quedé admirando su sala mientras, estaba todo bastante ordenado, no parecía un lugar abandonado por meses. Si soy sincera, nunca pensé demasiado en cómo sería el lugar privado de Natsu. Mientras lo esperaba, me quedé absorta mirando las pinturas. Podía sentir las emociones del artista a través de sus obras, todas reflejaban el dolor por el que atravesaba.

- ¿Estás bien? – Me sobresalté al escuchar la voz tan cerca. No me percaté de su presencia hasta que hablo.

- ¡Si! – Estaba apoyando su mentón sobre mi cabeza – Solo las admiraba.

-Sabes, no sé si recuerdas a ese pintor que tanto me gustó allá en – Se refería a mí, pero fingí no recordar – El que firma con un hada sus obras.

-Ahhh. Sí.

-Me recuerda un poco a Reedus, creo que eso fue lo llamó mi atención en primer lugar – Me abrazo por la espalda, yo me tensione. No tenía idea de cómo reaccionar.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Hasta acá el capítulo. Me quedó corto a mi gusto, pero tampoco quería hacerlos esperar más ¡Gracias por la paciencia!

¡Nos vemos en el siguiente capítulo!