Capítulo 15
- Amor mío, no corras, te caerás.
Mi pequeño tropezó en un borde, cayendo estrepitosamente, no pude evitar su dolor, corrí hacia él para mirar su herida en la rodilla, limpie sus lágrimas y le di un beso en su frente, lo lleve en brazos a su habitación para que se calmara dándole un caramelo que llevaba en mi bolsa que lo contentó un poco.
- Papi cuéntame de nuevo como te enamoraste de mamá.
- Pequeño te lo he contado 100 veces.
Hizo cara de decepción y percibí que de nuevo lloraría, por lo que empecé:
- Fue en un barco, había mucha neblina y…
En ese momento mi ángel entró por la puerta.
- Richard, deja que tu papá vaya a descansar, mañana tiene mucho trabajo.
- Pero mami, papá me está contando cuando se conocieron .
- Será otro día chiquillo granuja, Terry por favor ve a descansar.
Al entrar a nuestra habitación siento que la felicidad me inunda, amo tanto a mi esposa, a mi Candy, no importa que tenga que ser duque, amo poder ayudar a mi padre y amo poder financiar todos esos proyectos teatrales que me enorgullecen, pero ahora mi rubia pecosa tiene un contrincante por mi amor y es ese pequeño que corre sin parar como su madre, aparentemente es una réplica mía, pero en el carácter es idéntico a ella, me encanta su espíritu libre.
Hoy soy feliz, soy el hombre más afortunado de este mundo, porque los tengo a ellos, ahora mi existencia tiene sentido.
Siempre le estaré agradecido a Albert, el cual se casó 5 años después que nosotros, ahora él también es feliz, aunque debo confesar que su esposa tiene un mórbido parecido con Candy, pero en el carácter es más una muñeca de alta sociedad, creo que se complementan a la perfección.
Aún recuerdo el día en el que funciono el plan que mi padre me ayudó a armar, fue el primero de mi nueva vida, Candy y yo abrimos un nuevo ciclo que está lleno de felicidad, en ocasiones sueño con ese día y que ella se niega a volver conmigo y por más intentos que hago, ella se aleja más y más de mí, luego despierto agitado, pero para mí tranquilidad y fortuna mi dulce rubia duerme a mi lado.
Soy feliz, insuperablemente feliz, como nunca lo hubiera imaginado, la vida me ha recompensado toda esa falta de amor que tuve en mi infancia, también recompenso esos dos años en compañía de Susana y esos terribles días en que creí perdida a mi Candy en manos del que fuera mi mejor amigo.
No cabe duda de que la vida es una rueda de la fortuna, a veces estamos arriba y otras veces estamos abajo, doy gracias a dios de que ahora en esas "bajadas" no voy a estar solo y es por eso que soportaré cualquier cosa. El tenerlos a mi lado me hace feliz, aunque existen mil problemas por enfrentar.
Ahora vivimos en Londres, en la casa Grandchester, hemos sido los benefactores del San Pablo desde hace varios años, la hermana Grace esta retirada y ahora está al frente, otra monja que tiene un carácter más dulce, mi hijo irá a este colegio, pero de ninguna forma estará internado.
Candy es voluntaria en el hospital principal de Londres, quiere seguir estudiando, pero el pequeño Richard no la deja ni a sol ni a sombra, ella sonríe y dice que para todo hay tiempo, seremos los duques más recordados de la historia por lo inusual de nuestro comportamiento, pero eso le cae en gracia a la reina y mientras gocemos de sus favores, nada nos impedirá hacer lo que queramos.
En fin, mi vida actual ha recompensado con creces todo mi sufrimiento del pasado, amo a mi esposa, amo a mi hijo y espero que pronto tengamos una mini "tarzán" pecosa, trepando por todos los árboles del jardín.
fin de la historia
Agradezco a todas las personas que siguieron este mini-fic, así como los comentarios que realizaron del capítulo anterior:
Guest
Australia 77
Mia Brower Graham de Andrew
Espero sus últimos comentarios y espero que le den oportunidad a mi otra historia, que retomaré a la brevedad.
