Feliz 2020 c:
Capítulo Dos
Sonic soltero, ¿comienza el juego?
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Luego de media hora esperando su orden, regresaron hasta la oficina en un incómodo silencio. Realmente deseó poder entablar algo de conversación, pero la cara de pocos amigos que Sonic tenía en ese momento le indicaba que no estaba de humor. Era de esperarse que estuviera así, después de todo tenía sentimientos como todos o eso parecía. Realmente en todos los años que tenía de conocerle, eran pocas las veces en que le había visto con un semblante de esa magnitud.
Desde luego que siempre fue consciente de las "actitudes" y comportamientos que había estado llevando a cabo los últimos años y que seguramente de haberle sucedido a ella también le habría roto el corazón. Entendía perfectamente ese asunto y había decidido mantenerse completamente al margen de ello, después de todo no era asunto suyo.
Él nunca le contaba nada respecto a su relación, seguramente porque luego de haber pasado tantos años enamorada de él lo correcto sería evitar esos temas, ya que siempre solían tornarse bastante incómodos. Aún podía recordar como en antaño estuvo loca e irremediablemente enamorada y como incluso había llegado a acosarlo en algunas ocasiones.
No era algo que le hiciera sentir orgullosa, era muy joven y bastante tonta. Había confundido aquella actitud amable y juguetona con un coqueteo y se dejó envolver con el carisma y encanto del chico de ojos verdes.
De cualquier modo nunca se sintió lo suficientemente fuerte mentalmente para preguntarle algo con respecto a eso.
Ni a él le interesaba decirle, ni a ella preguntárselo, quizá por eso realmente su amistad había perdurado.
Ambos habían hecho como si nada hubiese pasado y quizás eso era lo mejor.
∙.
Ni bien llegaron a la oficina todos comenzaron a comer en silencio, realmente a estas alturas todos tenían demasiado en la mente como para intentar tener una conversación cordial.
Los observaba de cuando en cuando, todos sumidos en sus propios pensamientos ni siquiera prestaban atención en la cara de idiota que estaba instalada en su rostro.
Nuevamente, ese pensamiento vino de golpe. Seguido de un pensamiento lúcido y cargado de sentido común.
¿Es qué acaso estaba loca? Silver tenía una pareja estable y estaba demasiado enamorado de Blaze como para siquiera pensar que podría llegar a pensarlo. Hacerlo parte de su plan significaría arruinar su vida, destrozarlo, dejarlo sin esperanzas y sueños y sin duda alguna no querría volver a hablarle nunca más.
Eso, aderezado al hecho de que la novia de Silver tenía un carácter de los mil demonios y meterse con él, significaría un mundo de dolor. Quizás realmente era una mala idea tenerlo a él en mente.
Tomando en cuenta ese pequeño inconveniente aún quedaban Shadow y Sonic, ambos solteros y lo suficientemente desprendidos emocionalmente como para tomarla como una aventura de una sola noche y que ella pudiese seguir con su vida como si nada.
Quizás ellos dos eran mejores opciones y muchísimo menos complicadas.
―Hay más alegría en un cementerio―Comentó Silver de pronto, con media sonrisa en el rostro.
Nadie se pronunció al respecto.
Miró el reloj en la pantalla de su celular, faltaban 10 minutos para media noche y no tenían ni una cuarta parte del trabajo que se supone que deberían de tener. Ahora debía de renunciar a la idea de dormir en su cama al menos 8 horas.
Le dolía el cuello y cada hoja que tomaba entre sus manos le resultaba igual de insulsa que la anterior. Dirigió su atención hacia Shadow quien tecleaba con suma concentración todos los datos que había recopilado y al parecer llevaba un conteo mental de todo lo que analizaba.
Silver acomodaba por fecha y orden de prioridad cada hoja que tenía en sus manos; tenía alrededor de seis tipos diferentes de montones de papeles todos ordenados y estructurados de tal modo que su área de trabajo era la más limpia de las cuatro.
Y al final estaba Sonic, quién era el más desordenado de todos los presentes, realmente dudaba que estuviese concentrado en lo que estaba haciendo, su expresión de pocos amigos seguía instalada en su rostro.
Ella en cambio hacía anotaciones en su tableta de todo lo que analizaba y colocaba a un lado todo lo que terminaba de utilizar, quizá no era el mejor sistema, pero consideraba que dada las circunstancias y su falta de sueño podría ser menos productiva.
―Voy por un café. ¿Alguien quiere uno? ―Preguntó mientras se ponía de pie, los cuales le estaban matando debido a la falta de movilidad.
Todos asintieron sin mirarle, realmente no hacía falta decir más.
Conocía sus gustos casi tan bien como los suyos; Shadow bebía café negro, sin azúcar ni ningún otro aditivo; Silver solía tomarlo bastante dulce, era fanático de dicho sabor; por último estaba Sonic, del único quien podía robar un sorbo pues solía beberlo prácticamente igual a ella.
Nuevamente en la oficina y cada quien con su café en mano, continuó releyendo algunas notas con lo que podía deducir eran los regalos caros que Silver compraba para su novia. Miró con interés como en el último mes habían gastado alrededor de 1000 dólares entre hoteles, cenas y lo que ella suponía eran preservativos.
Un ligero tono carmín se instaló en sus mejillas, realmente no quería imaginar dichas escenas.
Aunque debía admitir que seguramente sería interesante tener algo con él. No lo negaría, pensar en lo dulce y delicado de Silver haciendo contraste con lo que seguramente hacía con Blaze en esos hoteles; y a juzgar con la cantidad de preservativos que compraban al mes, seguramente sería una experiencia digna de realizar.
Sonrió estúpidamente y bebió un sorbo de su bebida. Debía comenzar a deshacerse de esos pensamientos o terminaría de confirmarles que estaba muy pero muy loca. Después de todo la idea de imagina a Silver en una situación comprometedora era realmente un suicidio si tenía en cuenta que la novia de éste último podía llegar a ser aún más peligrosa que ella enojada.
Lo observó de reojo por unos instantes y suspiró de manera casi imperceptible, era tan lindo; de los tres era con quien más solía conversar. Podía pasar horas hablando de temas triviales y siempre le parecía bastante fructífera su manera de ver el mundo.
A estas alturas y a causa de tanta estupidez mental había comenzado a dibujar tonterías entre sus apuntes dejando completamente de lado la razón por la que estaba ahí en primera instancia.
―Eh, Amy...―La voz de Sonic le hizo salir de su ensoñación―¿Tienes las facturas de enero-marzo?―Preguntó mientras la observaba garabatear algo que no pudo distinguir desde su sitio.
Miró los papeles que tenía entre sus manos y se los entregó sin realmente darse cuenta de que estaba haciendo.
La mirada de consternación que su compañero le brindó fue algo que, de haber estado completamente en sus cinco sentidos le habría hecho salir corriendo en ese preciso instante.
―...¿S, corazón S?―Fue lo que pronunció, con un ligero tono de diversión en su voz. ―Parece que nuestra linda Amy está enamorada.―Obvió, en tono burlón mientras le tendía la hoja a Silver quien era el más próximo.
―Vaya Amy... eso es bueno ¿Quién es el afortunado?―Cuestiono con una sonrisa mientras ambos le observaban fijamente esperando una respuesta.
Los observó sin comprender a que se referían.
―¿De qué estás hablando?―Cuestionó, tratando de parecer poco interesada.
Nuevamente con el montón de papeles entre sus manos, notó con horror y vergüenza que efectivamente había garabateado corazones y una jodida "S" entre sus apuntes. El tono carmín que acompañó a sus mejillas no pasó desapercibido por sus compañeros, quienes burlescos continuaron con los cuestionamientos.
―Venga... ¿Lo conocemos? ¿Es tan guapo cómo yo? ¡Si sales con el idiota de las copias, me has decepcionado Amy Rose!―El tono burlón que Sonic tenía en sus palabras era casi imposible que no la hiciera reír y al mismo tiempo avergonzada. ―Vaya Shadow, parece que alguien ha robado el corazón de nuestra dulce y tierna Amy... ¿Qué opinas al respecto?―Cuestionó, intentando integrarlo a la conversación.
Observó a sus compañeros por breves momentos; no entendía porque buscaban cualquier excusa tan tonta para dejar de trabajar y mejor aún ¿Por qué les interesaba saber su opinión de algo como eso?.
―Supongo que felicidades Rose, mereces ser feliz―Fue lo único que dijo y continuó con su trabajo.
No era que realmente esperara que se integrara a la conversación, pero de alguna extraña manera aquello había sonado bastante irreal.
Podía escuchar a Sonic y Silver hacer conjeturas sobre la identidad de quien podría ser el nuevo dueño de su corazón.
¿Debía aprovecharse de la situación? Podía buscar algún hueco argumental entre ese ambiente de burlas y camaradería para intentar llevar a cabo su absurdo plan. ¿Era prudente hacerlo? Desde luego que no, pero de todos modos lo haría porque no sería ella misma si no tomase decisiones estúpidas y precipitadas.
―No, no es Sebastián el de las "copias"―Admitió intentando mantenerse lo más tranquila y segura de sí misma que le fue posible. ―Es alguien que ustedes conocen muy bien―Agregó con cierta malicia mientras retomaba su trabajo.
Luego de esto, sus tres compañeros la observaron curiosos. Incluso Shadow pareció genuinamente sorprendido por esa aclaración.
―¿Ah sí?―Silver fue quien intervino de repente. ―Pues, sea quien sea es bastante afortunado, Amy... espero que seas correspondida y muy feliz―Le dijo mientras sonreía sinceramente. Sonic solo suspiró y asintió mientras dirigía su atención nuevamente a su trabajo y Shadow continuaba tecleando.
El resto de la noche continuó sin contratiempos.
∙.
Resaca.
Oh bendita y jodida resaca.
Habían logrado poner todos los papeles en orden, milagrosamente y para fortuna de todos podían arreglar los desperfectos en alrededor de un mes o dos. Pero ahora Shadow debía aprobar y monitorear todos los "prestamos" personales que se tomasen de ahora en adelante, al menos los que Sonic y Silver se atreviesen a pedir.
Bostezó con pereza mientras masajeaba sus sienes. Había dormido alrededor de tres horas antes de regresar a la oficina a trabajar. Tenía ojeras, le dolía la cabeza y seguramente cualquier ruido fuerte le haría estallar la cabeza.
―Amy―La voz de Cream desde fuera de su oficina le hizo fruncir el ceño. ―El señor Sonic solicita su ayuda―Le informó su asistente antes de regresar a su lugar de trabajo.
¿Sonic necesitaba su ayuda? Eso no era algo usual en él. Normalmente si deseaba decirle algo iba directamente hasta ella y lo pedía sin más. Dudó un momento en acudir, pero quizás tendría algún problema con su papeleo, lo cual sonaba mucho más lógico.
Luego de meditarlo unos momentos, acudió a su llamado, después de todo eran amigos y le gustaba ayudar.
Ya en su oficina, la mirada seria que Sonic tenía instalada en su rostro le hizo sentir una extraña sensación de que algo malo sucedería.
―¿Necesitas mi ayuda?―Cuestionó mientras entraba y tomaba asiento en una de las sillas que tenía su compañero.
El asintió con tranquilidad.
Tras unos segundos de incomodo silencio, Sonic decidió hablar.
―Escucha Amy... lo que sucedió anoche...―Dudo un momento en continuar. ―Con respecto a Sally y todo ese asunto de la ruptura yo...―Y antes de que pudiese continuar decidió interrumpirlo.
―No hay nada que explicar, Sonic... sé que lo que pasó anoche mientras íbamos a comprar comida fue algo muy personal y comprendo si no estabas de humor para seguir conversando conmigo... ―guardo silencio un momento, buscando las palabras adecuadas― Sé que las rupturas son difíciles, tienes mi apoyo incondicional. ―Le dijo después.
Una media sonrisa se instaló en su rostro.
―Eres muy buena Amy... pero, creo que no entiendes... no estoy triste―Admitió sin más.
Vaya eso si que no se lo esperaba.
―¿Ah no? ―Preguntó con genuina sorpresa.
Luego de la cara de pocos amigos que había tenido casi toda la noche anterior después de la ruptura telefónica que había tenido realmente se creyó que estaba arrepentido.
―No... Bueno, sí... ¡es decir! sé qué debería estar triste... pero no lo estoy y eso es lo que me hace sentir jodido, ¿Sabes?―
Honestamente no tenía una respuesta para eso.
Y su cara bastante obvia por lo que Sonic continuó.
―Es extraño Ames… he pasado tanto tiempo con Sally que creí que si las cosas terminaban en algún punto estaría realmente devastado… ―hubo un momento en el que pareció recordar algo―Pero lo cierto es que me siento libre…―Se sinceró.
Y el que estuviese loca no significaba que fuese una desconsiderada, realmente podía comprender el sentimiento de "aparente libertad" del cual era presa su compañero, después de una relación tan larga las cosas le parecían tan extrañas.
―Es algo normal, no creo que seas alguien malo por sencillamente sentir un alivio momentáneo. Quizás solo debes relajarte unos días y esperar que las aguas se enfríen. ―Le animó.
Porque por muy rara que sintiera esa conversación ella era plenamente consciente de que si el podía tener una y mil aventuras con las chicas con las que solían trabajar era porque realmente no estaba muy enamorado de la chica que había sido hasta ese entonces su pareja formal.
Le resultaba incluso lo más saludable que podía hacer. Dar por terminada al fin una red de mentiras en las que la hacía partícipe sin desearlo.
―Supongo que tienes razón… ―una sonrisa se instaló en sus finos labios―Gracias Ames…―finalizó, coqueto como solo el sabía hacerlo.
Había pasado mucho tiempo desde la última vez que le había sonreído con esa intensidad. Realmente era todo un chico encantador, no podía siquiera atreverse a negarlo.
Esa facilidad de palabra y la habilidad de restarle importancia a situaciones de estrés siempre le habían encantado de él. Siempre lograba hacerla olvidar sus problemas y al mismo tiempo lograba reconfortarla en sus momentos más oscuros.
Después de todo él le había acompañado en una de las etapas más difíciles de su vida; la muerte de sus padres.
―Eh, Amy…―la voz de su acompañante le hizo salir de su ensoñación―¿Quieres ir a cenar? ―Cuestionó de pronto tomándole por sorpresa. ―Necesito un descanso de tanto papeleo―.
Eso también le tomó por sorpresa.
Realmente hizo un esfuerzo casi bestial para guardar compostura y contestar con naturalidad.
―Claro…―
Y por mucho que quisiera negarlo, aquello realmente le había llegado como anillo al dedo. Las cosas de algún modo se estaban acomodando a su favor.
¿Sería prudente entonces hacer a Sonic partícipe de su plan?
Quizás no, pero de igual modo lo haría, después de todo el destino le estaba sonriendo.
―De acuerdo, nos vemos al salir…―
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Continuará…
Se cuidan y gracias por leerme.
Atte.
Gri.
