Me he propuesto subir un capítulo por semana... así que espero poder cumplirlo x3

Me preguntaban si esto será M más adelante y siendo muy sincera no sabría definirlo. No se me da escribir lemmon, pero no descarto la posibilidad de intentarlo y quizá en futuro se quede... yo les avisaré. Tengo escrito hasta el capítulo 7... aún puedo cambiar de opinión.

Por cierto, quiero aclarar que cada uno de los masculinos tendrá su momento con la chica pinky, no se desesperen.

Ahora sí, no los entretengo más... lean.


Capítulo Cuatro
"El héroe, el cambio y la nota"


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No podía dar crédito a lo que sus ojos acababan de ver. Frente a ella ya hacía la imagen completamente explícita de la novia de Silver en el celular de Sonic.

Y no era que pudiese simplemente pensar que aquello fuese algo que se prestaba a malas interpretaciones. La imagen de Blaze como Dios la había traído al mundo en una pose completamente sugestiva no dejaba lugar a dudas.

Eso, sumado al hecho de que ella seguía mandando mensajes solicitando imperativamente que él hiciese lo mismo en ese instante.

Un escalofrío recorrió su cuerpo y las ganas de devolver todo lo que había ingerido se hicieron presentes.

Conocía a Sonic desde hacía años y sabía perfectamente que era alguien cuya moral no era precisamente la más recta y confiable; pero nunca, ni en un millón de realidades alternativas lo creyó capaz de algo como eso.

Sí, era consciente de que engañaba a su entonces novia con quien sea que se le pusiera enfrente y estuviera "buena". Pero esto ya era un asunto completamente distinto, pues involucraba a uno de sus mejores amigos y él siempre había manejado una actitud de compañerismo-hermandad sumamente marcado.

En palabras textuales "los amigos son la familia que tú escoges y no vas por ahí jodiendo a la familia" ¡oh! qué hipócrita resultaba ahora que lo veía desde otra perspectiva.

Suspiró; realmente nunca terminas de conocer a las personas y eso le quedaba más que claro.

Ahora bien, el asunto iba inclusive más allá de una simple aventura calenturienta como las cientas que había tenido con anterioridad. Esta vez no podía hacerse de la vista gorda e ignorar el hecho de que uno de los involucrados era su compañero y amigo.

Eso era ser un cabrón con ganas y ni ella misma podía justificarlo esta vez. Había llegado demasiado lejos y nada de lo que dijese podía justificar dicha traición.

Porque; aunque no hubiese tenido relaciones con Blaze −Cosa que dudaba completamente a estas alturas− El simple hecho de hablar de manera sugestiva ya era lo suficientemente incriminatorio para juzgarlo.

Aunque aquí la cuestión era si ella debía interferir en esta ecuación. Lo sabía, no era asunto suyo y aunque creyera que Sonic era un completo hijo de la gran puta por lo que estaba haciendo, también era su amigo y lo último que deseaba era crear tensiones en el ambiente de trabajo.

Suspiró resignada mientras dejaba el teléfono sobre la mesa y masajeaba sus sienes en busca de alivio momentáneo. No sabía qué pensar, decir o hacer cuando él regresara del baño.

−Dios... ¿Qué se supone que haga ahora?−Hablo para sus adentros visiblemente compungida.

Definitivamente hoy no era su día.

Todo era tan raro y jodidamente antinatural que ya hasta estaba comenzando a creer que estaba en uno de esos programas de cámara escondida. No quería alterarse y hacer una escena en un lugar como ese. −Ya le habían prohibido el acceso a otros lugares y definitivamente este no iba a agregarse a la lista−.

Podía escuchar el celular de Sonic vibrar incesantemente; al parecer la "gatita picante" realmente demandaba con urgencia su compañía. Pues esa era la quinta llamada perdida en menos de dos minutos.

−Vaya que es intensa−Refunfuñó.

Estaba asqueada, molesta pero sobre todo profundamente decepcionada. Una parte de ella aún no podía dar crédito a lo que había leído. Realmente deseaba que aquello no fuese sino un malentendido, pero no. Todos esos comentarios que había escuchado a lo largo de los años acerca de él y de que era un completo y reverendo imbécil acababan de confirmarse.

A este punto; ¿Quién no le podía asegurar que no sería capaz de aprovecharse de ella en algún momento? O peor aún, si llegase a poder concebir un hijo con él nadie podía asegurar cómo iba a reaccionar. Ahora que conocía esa faceta tan deplorable y traicionera las posibilidades de intentar algo con él se veían dramáticamente reducidas.

De acuerdo, quizás y estaba siendo un tanto extremista pues después de todo el nunca se había mostrado interesado en ella de ese modo y al menos −directamente− a su amistad nunca le había fallado. Sabía que no tenía derecho a reclamarle absolutamente, pero aún así no podía evitar sentirse profundamente ofendida. Ambos −tanto Silver como Sonic− eran sus amigos y ambos le dolían por igual −y de haber sido al revés, estaría igualmente ofendida−.

Suspiró; ya no sentía deseos de permanecer ahí y lo mejor que podía hacer era irse; se conocía lo suficiente y sabía que no podría controlarse.

Tomó su bolso dispuesta a marcharse, más fue interceptada por su acompañante en el intento. Éste al verle con el ceño visiblemente fruncido intuyó que algo no estaba bien.

−Eh, Ames... ¿Te encuentras bien?−Cuestionó, visiblemente nervioso, algo poco natural.

Sabía que él sabía que estaba pasando, pero no iba a darle el gusto −tan fácilmente− de saber el porque estaba molesta −así de dramática era−.

Ni siquiera se molestó en contestar; le observó unos segundos y le fulminó con la mirada mientras emprendía el camino dejándole confundido y aún más nervioso. Salió del restaurante con la firme intención de irse a casa a tomar un baño y reflexionar sobre lo estúpidamente absurdo que había sido ese día.

Miró el reloj en su celular y suspiró; tendría que conseguir un taxi, aunque a estas alturas lo mejor sería caminar y despejar su mente un poco. Debía calmarse y pensar fríamente en seguir o no con sus intenciones y sobre todas las cosas debía pensar en qué hacer con las nuevas noticias de las que acababa de enterarse. No quería ser una perra chismosa e ir con Silver y decirle todo lo que había leído −porque no iba a creerle− pero tampoco quería fingir que no era consciente de nada de lo que estaba pasando.

Tenía un dilema moral bastante grande ahora que lo pensaba con detenimiento. ¿Qué hacer? ¿Qué decir? Joder, todo estaba complicándose. No tenía idea de cómo iba a salir de esta situación. Porque aunque sabía que se lo estaba tomando demasiado personal sin una verdadera necesidad, no podía evitarlo. Ese trío de idiotas eran una parte muy importante en su vida y más allá del hecho de querer que alguno de ellos fuese el padre de su hijo, los quería y no deseaba que algo como lo que Sonic estaba haciendo estropeara la relación de amistad que tenían los cuatro.

Sabía que Shadow no comentaría nada al respecto, pero tomaría partido de lo que creía correcto y en este caso era estar del lado de Silver, el cual se ofendería mucho y entraría en depresión. Habría tensión y la empresa por la que habían trabajando tanto se caería y tendría que volver a trabajar en la imprenta de su tío Mark lidiando con clientes molestos.

¡No! definitivamente no le diría Silver. −Básicamente porque no tenía manera de probarlo

Pero no dejaría las cosas tan sencillas, debía haber algún modo de lograr que Sonic pagase −un poquito− por lo que estaba haciendo. Aunque no tenía del todo claro el cómo hacerlo pero ya pensaría en ello después.

Continuó caminando abstraída en lo complejo de sus pensamientos; inconsciente del tiempo y del mundo a su alrededor. Sintió un escalofrío recorrerle, la temperatura había bajado considerablemente durante el trayecto de su caminata y el viento −y su vestimenta poco abrigadora− favorecía el descenso de su calor corporal. Apresuró el paso, aún quedaban unas cuantas calles para llegar a su hogar.

El frío de la noche y la soledad de las calles le hacían sentir un tanto vulnerable. Continuó caminando, atenta ante cualquier cosa fuera de lugar. Por ello, cuando comenzó a escuchar unos pasos tras los suyos no pudo evitar girarse dramáticamente en dirección al sonido, sintiendo un poco de alivio al notar que solo era su imaginación jugándole una mala pasada. −Debía dejar de ver tantas películas de terror, definitivamente−.

Dio otros cuantos pasos, asegurándose de que solo sus pasos fueran los que se escucharan. Ligeramente más tranquila continuó su andar; desde lejos pudo distinguir la silueta de un tipo fumando un cigarrillo en una de esas bancas para esperar el autobús.

Aquel complejo de paranoia le hizo apresurar el paso, evitando cualquier contacto visual con ese sujeto.

−Buenas noches, linda damita−Le saludo el hombre, aparentemente cortés. Mientras exhalaba el humo de su cigarrillo.

−Buenas noches−Se limitó a contestar con una falsa sonrisa de amabilidad mientras continuaba su camino intentando no parecer grosera.

−Oh, linda... ¿Tendrás la hora?−Pregunto de nuevo el hombre, mientras comenzaba a caminar unos pasos tras de ella.

Se giró un segundo observando curiosa las facciones de ese sujeto; era alto, mucho más que ella. Delgado y definitivamente tenía un semblante de malvibroso que no podía pasar por alto. Además de que ese sombrero le hacía notar un tanto peculiar.

Agachó un segundo la mirada para verificar la hora en su teléfono celular.

−Son las 11:39−Le dijo mientras levantaba la mirada, sólo para ser testigo de como un arma se presionaba fuertemente contra su frente, paralizando todo a su alrededor.

−Bueno muñequita, cáete con todo lo de valor y no habrá necesidad de volar ese bonito rostro tuyo−Le dedicó una sonrisa torcida, quitando el arma de su frente, pero sin dejar de apuntarle directamente al rostro.

Todo era tan irreal que francamente le tomó más de cinco segundos poder mover las manos hasta su bolso y entregarlo; aún sin poder comprender qué era lo que estaba sucediendo. Lentamente las lágrimas de desesperación y terror comenzaron a correr libres por su rostro, mientras aquel sujeto hurgaba entre sus pertenencias, tirándolas al suelo sin mucho cuidado.

Se sentía impotente; no podía gritar pues sabía que nadie la escucharía; no podía correr porque seguramente le dispararía en menos de dos segundos. Solo podía estar ahí, siendo testigo silencioso de cómo le robaban su dinero, teléfono y las tarjetas de crédito que tanto le costaba pagar mes con mes.

−Vaya linda, tenías más de lo que pensaba...−Tomó el dinero en efectivo que tenía en su monedero y lo guardó en sus bolsillos.−Oh... eres una pollita jugosa−Le dijo, mientras tomaba su identificación y la observaba unos segundos. −Mucho gusto, Amelia−Le dijo burlesco mientras tiraba la identificación al suelo.

Continuó sollozando en silencio, temblando ligeramente mientras intentaba contar mentalmente cuando tiempo podía seguir ahí sin desmayarse.

Maldijo con todas las maldiciones que conocía a su estúpida necesidad de hacer drama; de no haber sido tan dramática se habría quedado en el restaurante con Sonic, él le habría acompañado a casa y esto no estaría pasando. Sintió aún más deseos de llorar y observó al sujeto que tenía frente a ella hurgando hasta el último rincón de su bolso.

Se giró hacía ella y le sonrió nuevamente, con perversión.

−Aún no es suficiente linda−se acercó peligrosamente hasta ella−Creo que tu y yo podemos pasar un buen rato... −La observó de arriba abajo unos segundos y se relamió los labios−Oh sí, el gran Fang se dará un gran agasajo esta noche.−La tomó fuertemente del brazo, conduciéndola a un callejón. −Ahora linda−Dirigió su mano hasta su pantalón−Demuestra que no solo eres una cara bonita−Dijo, mientras acercaba la mano a la bragueta de su pantalón.

Oh, no... eso no.

Al diablo si la mataba en ese instante, no iba a permitir que ese tipo se aprovechará de ella.

−¡NO!−Gritó histérica.

El sonido de una bofetada retumbó entre los botes de basura; se tocó la zona afectada, logrando que más lágrimas salieran de sus ojos. Ese tipo le había abofeteado y ahora parecía más molesto que antes, abalanzándose sobre ella, derrumbándole en el proceso.

Sabía que ya no tendría escapatoria...

Oh Dios, la vida no era justa.

Cerró los ojos fuertemente al sentir la mano de aquel sujeto presionar su pecho con fuerza.

Sí, todo se iría al cuerno.

−¡AYUDA!−Fue lo único que salió de sus labios, mientras hacía el vano intento de aferrarse a su propio cuerpo para evitar que le tocara.

−Si no te resistes no te doler...−Cayó de pronto acompañado de un sonido sordo y muchas maldiciones e improperios.

Abrió los ojos lentamente; notando con sorpresa y alegría que ese sujeto estaba recibiendo una paliza por parte de Sonic.

Espera... ¿Sonic? ¿Él estaba golpeando a ese sujeto? ¿En qué momento siquiera...? Muchos pensamientos invadieron su mente, pero ninguno le daba crédito a lo que sus ojos estaban contemplando.

−Ahora, eso es...−Le tomó de la cabeza y le obligó a levantarse−Entrega todo y discúlpate con la señorita−Le obligó, con una mirada gélida. Eso era algo que pocas veces en el tiempo que tenía de conocerle había sido testigo. El estaba molesto. Demasiado molesto.

La ira en sus ojos era tal, que hasta podía jurar que habían cambiado de color.

Aquel sujeto comenzó a sacar las pertenencias de Amy de entre sus bolsillos; observó curiosa como hilitos de sangre se escapaban de sus labios y nariz.

−Discúlpate con la señorita−Demandó, nuevamente visiblemente iracundo, torciendo uno de los brazos del sujeto mientras este soltaba un chillido ensordecedor.

La mirada de dolor en él rostro del ladrón le hizo sentir incómoda.

−Lo-lo siento−Murmuró entre jadeos. Logrando que Sonic le soltara; propinándole una patada alejándolo del callejón.

−Eso es... ¡AHORA LARGO DE AQUÍ! O te meteré ese juguetito por el culo, maricón−.Haciendo referencia al arma que ya hacía en el suelo.

Seguido de esto, solo pudo ver a aquel tipo salir corriendo; segundos de silencio se hicieron presentes entre ambos, ninguno sabía qué decir.

Incómodo e interminable silencio.

−Ames...−La voz de Sonic le hizo girar su mirada hasta la de él, mientras las lágrimas corrían por sus ojos, pues aún no se sentía capaz de asimilar lo que acaba de pasar. −¿Estás lastimada? ¿Ese cerdo te hizo algo?−Le pregunto mientras se acercaba hasta ella.

Le tendió una mano para ayudarla a incorporarse, pero ella no se atrevió a mover un músculo.

Su mente no podía dar crédito a lo que pasaba; hacia menos de una hora había estado pensando lo peor de él, al grado de pensar en cortar toda comunicación; y ahora le debía la vida.

¡Que irónica puede ser la vida a veces!

Demasiados pensamientos y emociones para un solo día.

−Ames... todo estará bien−Le tendió de nuevo la mano, con una sonrisa sincera.

Realmente hubiera querido aceptarla esta vez, pero antes de que siquiera pudiese extender su mano, todo se oscureció.

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Despertó de golpe sobresaltada; el dolor en su nuca le hizo retorcerse unos segundos. Miró a su alrededor con detenimiento y extrañeza notando cómo que se encontraba en su hogar, recostada sobre su cama. No recordaba haber llegado ahí.

−Que bien que despiertes, Ames...−Se giró sorprendida notando como Sonic estaba sentado a los pies de su cama, observándola.

Deseó preguntar qué rayos había pasado pero el se adelantó.

−Te desmayaste y te traje aquí−Le aclaró. −Recupere tus cosas−Le entregó su bolso−Siento mucho lo que sucedió Amy... realmente lo siento−.

Quiso llorar, pero no podía evitar sentirse culpable; de no haber sido tan dramática nada de eso hubiese pasado.

−Muchas gracias, Sonikku−Le susurro con una pequeña sonrisilla en el rostro.

El solamente levanto el pulgar en señal de que aceptaba su agradecimiento. Aunque no podía evitar sentirse incómodo con la situación que se dio después de salir del restaurante.

La observo salir echa una fiera y no supo como reaccionar asertivamente. La había visto enojada cientos de veces pero esta vez había algo diferente en su rostro que no tuvo tiempo de identificar.

Sabía que seguramente aquello tenía que ver con su teléfono, pero se negó a aceptarlo en ese momento.

−Sé que debí seguirte luego de que saliste del restaurante, pero tenía que ocuparme de un asunto−. Trato de excusarse.

Y ese asunto era calmar a la otra fiera que estaba jodiéndole mediante su teléfono. Quien para su suerte había conseguido alguien más a quien molestar.

Pero Amy no sabía eso...

¡Oh, para ella eso había matado por completo el momento! −una confirmación no verbal de que había estado con ella− Lo observó unos segundos; no se sentía con ánimos de hablar, pero lo haría, porque sabía que debía enfrentarlo o aquella información la consumiría por completo.

−Sonic...−Las palabras se atoraron en su garganta−¿Desde cuando?−No encontró la forma adecuada para referirse a ese asunto.

Había tantos pensamientos abrumándole que no sabía que decir.

−¿Desde cuándo qué?−.

Debía ser directa y eso haría; tomó una gran bocanada de aire y soltó, sin más.

−¿Desde cuando te acuestas con Blaze?−.

Aquello lo descolocó por completo unos breves segundos. Realmente no esperaba que ella preguntara algo como eso tan directamente.

Y ya iba a articular una excusa, pero la mirada de preocupación en el rostro de Amy le hizo callar.

−Sé que lo haces−Afirmó, seriamente−Lo que no entiendo es porque de todas las mujeres en este mundo, tenías que estar con ella−Su voz disminuyó su intensidad−Realmente has llegado demasiado lejos−.

No se sintió capaz de articular alguna clase de excusa después de eso.

Ya en este punto era imposible negarlo. Pasaron unos cuantos minutos de silencio en el que ambos simplemente se observaron. No tuvo el valor de terminar con esa conversación pues el huir cómo un cobarde no estaba dentro de sus posibilidades.

−Lo triste es que pensaba que eras mejor que eso...−guardó silencio un segundo, recordando−¿Has pensado en las consecuencias de lo qué estás haciendo?−Le preguntó, tristona.

Realmente había querido mantener el control, pero estaba demasiado emocional como para siquiera intentarlo.

−Escucha Amy, las cosas... las cosas no son como tu crees−.

Aquello realmente le ofendió. ¿Es qué acaso ella era una tonta que no sabía leer?

−¿Entonces vas a decir que no te has acostado con Blaze?−.

Se sorprendió un poco por el tono que había empleado en aquel reclamo, pero ya lo había dicho y no había marcha atrás.

El no contestó, dándole la razón silenciosamente. Confirmado lo que ya sabía muy para su pesar.

Sí, realmente estaba decepcionada, enojada y otras cosas más. Pero el ver la cara de consternación en el rostro de Sonic le hizo disminuir su intensidad. −Pero no demasiado−.

−Estoy tan decepcionada... ¡Silver es nuestro amigo! ¿Has pensado en él y en lo devastado que estará cuando sepa que su mejor amigo se acuesta con su novia?−Chilló, histérica. Porque así de cambiante podía ser su ánimo.

Intentó articular alguna oración, pero ella se lo impidió.

−¡Y todavía tienes el descaro de que me haga pasar por ti y conteste tus mensajes!−Reprochó, ofendida. −Créeme que no necesitaba ver a Blaze desnuda −Aseguró, abochornada. El sólo sonrió −Y todavía te ríes, cínico−.

Sí, definitivamente era una loca bipolar −pero ese no era el tema−.

−Me atrapaste, Ames−Habló al fin. −Sólo ha sido una vez−La mirada que ella le lanzó le hizo sentirse nervioso−De acuerdo, un par de veces−Nuevamente aquella presión visual le obligó a confesar−¡Ok, han sido muchas veces!−Admitió al fin, con un ligero sonrojo al verse descubierto ante ella.

Bueno, al menos era honesto.

Negó con la cabeza y suspiró. Si, esperaba algo así, pero aún así no paraba de sorprenderse.

−Blaze es una mujer... −Pensó un momento, buscando las palabras adecuadas−Con una llama difícil de apagar−Masajeó el puente de su nariz, tratando de no dar a notar lo incómodo que le resultaba hablar de éste tema en particular −Silver no puede apagar ese calor−Agregó después.

Aquello había sonado bastante despectivo y su rostro lo manifestó, por lo que se apresuró a decir.

−No soy el único que tiene cola que le pisen−La observó directamente a los ojos−Ella era mi novia y él me la quito−Confesó.

De acuerdo, eso era algo nuevo para ella, ¡pero aún así no justificaba nada! ¿O si?.

−¿Entonces es una especie de venganza?−.

Él negó suavemente.

−Bueno, al menos a estas alturas no−Admitió−Fuimos novios en secundaria, la chica me gustaba y tal... pero no lo suficiente como para hacer un drama porque me dejara−Jugueteó con uno de los adornos del cubrecama− Pero el cabrón sabía que era mi novia y bueno... el hirió mi ego−.

De acuerdo, eso tenía un poco de sentido, pero no compartía su opinión.

−Oh vamos, eso fue hace años... ¿No has pensado en lo malvado y ridículo que es todo esto?−.

Sonrió de lado; sabía que ella no estaba entendiendo lo que trataba de decir.

−Sé que es malo, pero no soy el único que ha estado con ella−Admitió.

Joder; ¿De cuántos más secretos se enteraría el día de hoy? Eso ya era el colmo.

−Sabes qué, ¡No quiero saberlo! Sólo sé que está mal y Silver saldrá herido... −se puso de pie− Sólo te pido que reconsideres tu actitud, por el bien de la empresa−.

Bufo resignado pues sabía que en parte ella tenía razón.

−Vale Ames... tu ganas, dejaré este juego absurdo−Dijo sin mas mientras tronaba sus dedos uno a uno.−Igual es ella quien está obsesionada conmigo−Agregó después.

−Fuiste muy malo Sonic. ¿Imaginas el daño que le habría hecho a la empresa si Silver se enterara? Te aseguro que incluso yo querría colgarte−.

Porque su amistad y la empresa eran muy importantes, aunque aquello la hacía sentir avariciosa.

El solo sonrió, aparentemente divertido. Sí, en algún punto pensó que debía parar pues los encuentros comenzaban a tornarse cada vez más y más intensos; y aunque el fuese un tipo de mente abierta capaz de probar cosas nuevas, la chica estaba comenzando a darle un poco de miedo.

Estaba siendo bastante insiste con la idea de verse aún en días en los que corrían mayor riesgo de ser descubiertos y por mucho que le gustara el riesgo y las emociones fuertes él no era un idiota que no pensaba en las repercusiones.

O al menos eso quería creer.

Por otro lado estaba el hecho de que ahora Amy era consciente de todo y que seguramente querría decirle a Silver todo lo que estaba sucediendo.

¿Realmente esa dulce y tierna chica era capaz de delatarlo? ¡Nah! Ella por años supo de muchas de sus travesuras y nunca fue con el chisme a Sally. Realmente se sentía cómodo con la idea de que ella lo supiera. Era como quitarse un peso de encima.

Y si, definitivamente ella no era una chismosa; pero tenía un fuerte sentido de la justicia y tenía más que claro que las cosas no iban a quedarse así como así.

−Sonic, debido a tu imprudencia ambos estamos involucrados en un asunto marital que sinceramente no me gusta para nada−.

El asintió; aunque no entendía del todo a donde quería llegar con ello.

−Si Silver se entera que yo soy consciente de esto y que no se lo dije también estará molesto conmigo−Le observó, inquisitiva− ¡Y Dios sabe que no voy a tragarme toda tu mierda! Así que debes buscar alguna solución a este problema o te llevaré personalmente ante él para que le expliques porque te cogiste a su novia−Hasta ella se sorprendió del lenguaje que utilizó, pero ya no había marcha atrás.

Debía ser firme y buscar una salida que le dejase bien librada. Ella no quería para nada ser parte de esa sucia mentira. Sonic y sus porquerías podían irse al cuerno.

Aquello también le tomó ligeramente por sorpresa al joven de ojos verdes pues nunca imaginó que sería tan difícil convencerla de guardar silencio. Había algo en ella que definitivamente no era usual.

Y no le desagrado para nada.

Esa Amy retadora y con semblante serio era atrayente, no iba a negarlo. Con los años y aún después de todo el drama del enamoramiento obsesivo que ella tuvo para él, nunca pudo pasar por alto que la chica le resultaba atractiva, era linda, femenina y tenía un particular aroma floral que siempre le ponía de buen humor al pensar en ello. Pero tenía un gran defecto; estaba loca. −No era sorpresa para nadie−.

Quizás podía apelar un poco a ese sentimiento pasado y tratar de ablandarla un poco.

−Dulce, tierna y linda Amy...−se acercó unos centímetros hacia ella, haciéndola retroceder suavemente−Sé que no quieres contarle nuestro pequeño secreto a Silver, tú eres muy buena y considerada−La tomó de la barbilla mirándole directamente a los ojos, retándola.

Quiso moverse y cachetearlo; pero su cuerpo pensó que no era momento para ello. La lucha interna entre su orgullo y la locura de su plan dictaminaron un ganador.

−Puede ser querido Sonic−Lo empujó suavemente−¿Qué ofreces para comprar mi silencio?−Le dijo al fin, sin perder esa mirada retadora.

Acababan de iniciar un juego en el que seguramente no saldría bien librada pero no iba a retractarse.

Al menos no en este punto; pues aunque las cosas podían tornarse a su favor y bien podría simplemente aprovechar la situación para su plan, consideraba que lo que él había hecho estaba mal y debía recibir una pequeña lección.

−Oh vamos, Ames... tu, yo y esta cama tenemos un juego pendiente−Sugirió, pervertidamente. Esa era su arma maestra, seducir a las mujeres y aprovecharse de la situación.

Ella era su mejor amiga en el mundo y ahora que tenía una información potencialmente peligrosa en su contra por lo que debía encargarse de silenciarla de la única manera en que sabía hacerlo.

Dándole la mejor experiencia sexual de su vida.

Mentiría si dijera que aquello no le resultaba extraño; tantos años y que ahora mismo la viese como la mujer que era realmente le causaba un ligero escozor.

Era algo completamente nuevo para él y si había que ser honestos, estaba completamente seguro que ella no podría resistirse. −Creía firmemente en que era una santurrona frígida y muy necesitada

Y no era que no tuviese razón; bajo otras circunstancias no lo habría pensado dos veces. Pero debía ser fuerte; no quería ceder tan fácilmente.

Su plan debía y podía esperar por lo menos esta ocasión.

−Siento decepcionarte, pero no esta vez−lo alejó unos centímetros−Ha sido un largo día y quiero descansar... lo discutiremos en otra ocasión, lindo−Le dijo, mientras apretaba su mejilla de manera juguetona.

Arqueó una ceja visiblemente confundido y contrariado. Jamás en toda su vida una mujer había rechazado estar con el y ahora ella −quien por cierto estuvo obsesionada por años con el− decía "no" como si nada era algo completamente nuevo para el.

Realmente no podía dar crédito a lo que estaba pasando en esos momentos.

−¿Estás rechazándome?−.

Y con todo el autocontrol que pudo guardar afirmó tranquilamente con un movimiento de cabeza.

Quizás se arrepentiría de dejar ir la oportunidad pero su moral estaba por encima de sus estupideces mentales.

−Absolutamente querido, al menos por hoy−le guiñó un ojo−Aún debo pensar en como comprarás mi silencio... así que dejemos este asunto pendiente−.

Quiso objetar pero ella le observó tranquilamente, negándole suavemente con la cabeza. Sabía que no podría convencerla, al menos por ese día.

Así que la propuesta seguía en pie..

Oh vaya que esperaría con ansias la oportunidad.

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Bebió un sorbo de su té y observó la pantalla de su computadora; con el paso de los días la carga de trabajo se había aligerado bastante y ya su mente se encontraba lo suficientemente tranquila como para analizar lo que había pasado entre ella y Sonic la otra noche.

Lo había estado evitando; no se sentía capaz de mirarle a los ojos luego de haberle rechazado. Era una sensación agridulce; pues por un lado se alegraba de no haberlo dejado salirse con la suya y por el otro estaba esa voz en su cabeza que le recriminaba el hecho de que había podido haber llevado a cabo su plan sin necesidad de esforzarse.

Pero no, a ella le gustaba complicarse la existencia y sufrir a causa de todas los posibles escenarios que se formaban en su mente. Era una mujer fantaseosa y eso no lo podía evitar.

De igual modo era más la satisfacción de haber desarmado por completo al chico mas coqueto y mujeriego que había conocido en toda su vida y eso compensaba todo lo demás.

El sonido de su celular la sacó de sus pensamientos; tomó el aparato entre sus dedos notando que tenía un mensaje de texto del muchacho anteriormente mencionado.

"HEY AMES NO TE QUEDES EN LA CUEVA, AUN HAY ASUNTOS QUE DEBEMOS ATENDER ;) ;) ;)" leyó el mensaje y no pudo evitar sentir que el estaba gritando debido a tantas mayúsculas juntas. Sonrió para sus adentros dejando el teléfono de lado.

Lo había estado ignorando deliberadamente desde aquella noche debido a que aún estaba considerando si era una buena idea o no aceptar su propuesta.

Podía aprovecharse de la situación, aceptar y en nueve meses tendría un lindo y rechoncho bebé; pero no quería pecar de oportunista ni que el supiese que era su única opción y posible candidato a padre de su hijo si se daba la concepción.

De solo imaginar lo histérico que eso lo pondría le hacía sentir escalofríos. Lo mejor sería pensar detenidamente los pros y los contras para jugar sus cartas sabiamente. No quería dejar cabos sueltos y actuar impulsivamente.

Sabía que de tener éxito, la gente cuestionaría de quien era su bebé y estaba preparada para ese tipo de comentarios, incluso tenía una respuesta para ello.

Diría que fue una inseminación artificial.

Los demás detalles los iría inventando sobre la marcha. Realmente lo único que le preocupaba era tomar la oportunidad perfecta para llevar a cabo su plan.

Tal vez sonaba estúpido −y lo era− pero si iba acostarse con alguno de ellos lo mínimo que esperaba era que fuese en un ambiente cómodo y sin interrupciones de ninguna índole.

Y sobre todas las cosas.

¡La mayor discreción posible!

La puerta de su oficina se abrió de golpe dejando entrar a Shadow sin ser invitado. Lo fulminó con la mirada debido a la intromisión y suspiró.

−¿Qué quieres?−Cuestiono de mala gana.

La observo a los ojos breves segundos y de su bolsillo trasero saco un trozo de papel arrugado que colocó sobre el escritorio.

Lo observó sin entender que estaba sucediendo.

−Lee−Ordenó, con mas seriedad de la usual.

Tomó el trozo de papel con ambas manos y leyó el contenido detenidamente sin dar crédito a lo que sus ojos estaban viendo.

"Amy Rose... la puta de Sonic The Hedgehog" leyó escrito en letras rojas "Amy se la come toda" decía otro enunciado.

Dios...

En que se había metido.

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.

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Continuará..

Dispensen las faltas, escribo y escribo y el teléfono y

Mi mente ya no dan para más...

Se cuidan y muchas gracias por leerme.

Atte.

Gri.