Micro anécdota: Hace algún tiempo tuve un pequeño accidente que me generó problemas en mis discos espinales provocando que no pueda levantar cosas pesadas ni agacharme constantemente. (tengo espalda de señora de más de 70 años x3)
Estos últimos dos días han sido un calvario para mi movilidad y en resumen estoy sumergida en un mundo de dolor y entre tanto, me he dedicado a moverme lo menos posible..

Hoy estoy un poco mejor y pues heme aquí de vuelta.


Capítulo Seis
"Las buenas nuevas..."


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−¿De verdad crees que yo sería capaz de algo así?−La mirada de desaprobación que Amy tenía en el rostro no hizo sino aumentar la tensión en el ambiente.

Algo había oído sobre toda esa porquería de lo que decían los chismosos sobre ellos dos. Estaba más que acostumbrado a que hurgaran, criticaran y se metieran en su vida en todos los aspectos, pero realmente nunca creyó que algo como eso le afectaría tanto.

Ella no respondió; provocando aún más el descontento por parte del chico.

Desde luego que en alguna ocasión había presumido con alguno de sus amigos −muy personales− alguna conquista, pero en esta vez, refiriéndose específicamente a ese asunto con Amy, no se había pronunciado al respecto.

Había pasado los últimos días intentando contactarla para hablar más a fondo y llegar a algún acuerdo beneficioso para ambos −y sobre todo que le diera un final feliz−.

−Lo cierto es que no sé qué debo creer de ti−.

Aquellas palabras le hicieron sentir extrañamente vacío; por primera vez en mucho tiempo era genuinamente inocente de lo que se le estaba acusando.

−Amy yo no...−Ella no le permitió continuar.

−No puedo confiar en ti... primero traicionas la confianza de Silver y ahora todo el mundo jura que nos acostamos... ¿No te parece muy sospechoso?−.

Sí, tenía que admitir que ella tenía razón en cierto modo. La había cagado hasta al fondo al hacer a Amy parte de su estupidez, ahora ella cargaba con el peso de algo que no le correspondía y lo peor de todo es que incluso pensaba que podía traicionarla a ella también.

No la culpaba por pensar así, los cuatro eran amigos antes que socios y lo que había hecho había deformado todo ese concepto a un nivel aberrante.

Luego de aquella desastrosa cena había tenido tiempo para reflexionar sobre su comportamiento y como le había prometido, ya no se vería inmiscuido en el asunto de Silver y Blaze −al menos no a propósito−.

Había hablado con ella luego de despedirse de Amy aquella noche y según él las cosas habían quedado más que claras. Creía que había sido lo suficientemente específico cuando le dijo que no deseaba seguir teniendo aquellos encuentros.

Pero al parecer las cosas se habían malinterpretado y todo se venía cuesta abajo.

−Lamento que te hayas visto envuelta en toda esta mierda Ames...−le observó unos segundos mientras le tomaba de la mano−Pero te juro que yo no he dicho nada sobre ti y lo que sucedió esa noche−Le aseguró con toda la sinceridad que le fue posible reunir.

Era más que probable que no le creyese −el tampoco lo creería− pero esta vez realmente no había tenido nada que ver.

Ella solo suspiró. Ya no tenía ánimo de mantener aquella conversación; habían sido demasiadas emociones por un día. Tomó su bolso y celular mientras apagaba el monitor de su computador; Sonic la observó perplejo unos segundos.

Camino hacia la salida de aquella oficina dispuesta a irse a su hogar a descansar mientras Sonic salía tras de ella.

−Ames, lo que te dije, es real...−Le aseguró, en tanto ella le daba instrucciones a Cream sobre lo que debía hacer en su ausencia.

Se giró sobre sus talones observándole sin mucho ímpetu.

−Hablaremos después, Sonic−Le dijo sin más dispuesta irse, cosa que el impidió.

Le tomó de la mano, obligándole a detener su caminar.

−¿Cómo puedo hacer cambiar tu opinión, Ames?−.

Sintió las palabras atorarse en su garganta; la absurda idea de pedirle un hijo vino a su mente de inmediato, pero prefirió controlarse.

Miró a su alrededor unos segundos; notando como el personal comenzaba a congregarse con miradas curiosas, observando aquella escena tan dramática.

Sintió sus mejillas arder y se soltó de su agarre. ¡No iba a protagonizar otra escena delante de todo el mundo!

−Hablaremos en otra ocasión−Se limitó a decir mientras se dirigía a la salida, intentando ignorar las miradas de todos aquellos que observaron la escena, entre ellos estaba Shadow.

Suspiró derrotado y masajeó sus sienes buscando alivio momentáneo. Vaya mujer tan complicada.

Tomó su celular y comenzó a teclear algunos dígitos mientras caminaba de regreso a su oficina, ajeno a la mirada de desaprobación y molesta que su autonombrado jefe le dedicaba en la lejanía.

Presionó la tecla marcar y espero del otro lado.

−Fiona, cancela todas mis citas el día de hoy. −Le pidió a su secretaria, pasando por alto que esta pintaba desinteresadamente sus uñas.

−Como digas, primor−Contestó sin mirarle.

Entro en su oficina y tras unos intentos infructíferos, la llamada conecto.

¿Aló?

−Tails, hermanito−Sonrío al mencionarlo−¿Cómo va todo?−Cuestionó mas tranquilo tomando asiento en el diván.

Todo tranquilo, Sonic... ¿A qué se debe tu llamada? ¿Sucede algo malo?− Cuestionó el joven del otro lado de la línea con preocupación.

Sonrío de lado y dio un sonoro fastidio masajeando suavemente el puente de su nariz.

−Creo que la he cagado hasta el fondo, Tails.−

Segundos de silencio se instauraron.

¿Qué has hecho esta vez...?−Realmente no parecía sorprendido ante las palabras de su mejor amigo.

Ya no era una novedad que cometiera tonterías y después buscase desesperadamente una salida mediante su ayuda.

−Amy está molesta conmigo−Anunció con aparente tranquilidad.

Y el que ella estuviese molesta tampoco era del todo una novedad; acostumbraba tener un trato rudo y repleto de bromas pesadas y de muy mal gusto en las que ella se molestaba unos días y después retomaban sus pláticas como si nada hubiese sucedido.

Tal vez te has excedido esta vez... ¿Has pensado en pedir disculpas y dejar de usarla como tu blanco para bromas absurdas?−Sugirió el chico con tranquilidad.

Sonic solo suspiro, dubitativo.

−Amy sabe lo de Blaze...−Confesó sin rodeos.

No iba a perder el tiempo buscando excusas, con Tails podía ser sincero y sin filtros. Por otro lado, el muchacho del otro lado de la línea se mantenía en silencio, asimilando lo que acababa de escuchar.

Te dije que tarde o temprano alguien lo descubriría y estarías en problemas−.

Se chupo los dientes en señal de fastidio y resoplo con fuerza. Aunque no le gustaba, él tenía razón

−No es solo eso... −Retomó el hilo de la conversación. −Cree que he expandido rumores sobre ella y yo aludiendo a que...−calló un momento buscando las palabras adecuadas para referirse a dicha situación−"tuvimos algo"−Mencionó, haciendo énfasis en la última frase.

Tails sólo suspiró; ¿realmente hacía falta que dijese algo? A estas alturas todo lo que rodeaba a su mejor amigo ni le sorprendía ni tampoco era novedad. De un tiempo a la fecha se había vuelto una costumbre lidiar con los problemas que sus aventuras sexuales le acarreaban. −como aquella vez en que casi le arrestaban por exhibicionismo−.

¿Y no fue así?−Pregunto, tratando de sonar sereno.

Conocía a Amy y sabía que ella no era la clase de mujer por la que Sonic se sentiría atraído. Además de que era plenamente consciente de la amistad que ambos mantenían por años; después del rechazo que la chica había sufrido no había mostrado señales de interés en él.

Sonic, por otro lado no pudo evitar fruncir el ceño, visiblemente ofendido. ¿Ahora él, su mejor amigo dudaba de sus palabras? ¡Eso era lo único que le faltaba! al parecer todos estaban su contra.

−¡CLARO QUE NO! −trató de recuperar el control− Sé que he sido un cabrón muchas veces, pero jamás he dicho algo sobre ella−Admitió.

Y era verdad; por muchos años no pudo verla como algo más allá de una amiga o quizás una hermana menor, pero ahora, después de aquella cena su opinión se había visto ligeramente alterada. Amy era una mujer atractiva y sí, seguramente si ella hubiese dado luz verde habrían hecho muchas cosas aquella noche, pero no sucedió. ¡Y aunque hubiese sucedido no habría dicho nada! La respetaba y apreciaba lo suficiente como para respetar que ella seguramente se habría sentido apenada por aquella situación.

Joder.

¿Por qué a todos les era tan difícil creer que también tenía sentido común?

Dale, te creo... no es necesario alterarse−La voz de Tails le hizo volver a sentirse tranquilo− ¿Y de dónde salió esa absurda idea, entonces?−Cuestionó el chico.

Si no había sido él −y ella muchísimo menos− ¿Quién podría haber abierto la boca y decir esas cosas? Era consciente de que muchas personas le habían visto salir aquella noche, pero no por ello significaba que pudieran corroborar que algo había sucedido entre ellos −porque ni siquiera había pasado− jamás habían dado indicios de que algo más allá de una amistad entre ellos tuviera lugar.

¿De dónde habría venido tal información entonces? Alguien que seguramente le odiaba bastante había malversado aquella salida amistosa −porque en un inicio solo había deseado cenar con su mejor amiga

−No lo sé...−

La puerta de su oficina se abrió de pronto dejando entrar sin ser invitada a Fiona quién tenía una sonrisa coqueta en el rostro. La observó un momento intrigado, comprendiendo casi al instante lo que acontecería momentos después.

−Tails...−titubeó, un momento−hablaremos después−Cortó la llamada justo después de sentir como besaba su cuello y se posicionaba sobre sus piernas.

Oh rayos... se iría al infierno, no cabía duda.


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Bebió un sorbo de café y suspiró suavemente; luego de un día de idas y venidas lo mejor para su salud mental era compartir una buena taza de aquel líquido glorioso en compañía de su mejor amiga.

−Y bien Pinky... ¿Qué es eso tan urgente que querías decirme?−La voz de su mejor amiga la distrajo de la ensoñación que el café le brindaba.

Pensó unos segundos en como empezar aquel viaje de explicaciones sin un verdadero sentido; quizás lo mejor sería empezar por lo que más le molestaba.

−Estoy molesta con Sonic−

La chica simplemente se limitó a asentir sin mucho ímpetu.

−Vaya, que novedad−Mencionó, sarcástica.

La conocía lo suficiente como para sentirse familiarizada con las típicas quejas que solía hacer cuando se reunían. "Oh, Sonic es un imbécil, no sabe cuando parar" "Sonic es tan rudo conmigo" "Sonic cortó mi cabello cuando estaba distraída" −razón por la cual lo utilizaba corto hoy en día− ya todo lo había escuchado.

Amy por otro lado bufó visiblemente ofendida por la apatía de su mejor amiga.

−¡El muy maldito se ha pasado de la raya, Rouge! No te imaginas lo que me enteré hace unos días−.

Le dedico un gesto con la cabeza, indicándole que continuara.

−Sonic se acuesta con Blaze−Soltó de golpe, sin ningún tapujo. Sabía que si intentaba contenerse no podría decirlo −¡Y después de que me enteré de una manera muy idiota, el muy maldito va por ahí diciendo que también se acuesta conmigo!−Añadió, bastante molesta.

Silencio...

Pues aunque hubiese deseado sentirse genuinamente sorprendida por la confesión de la que acababa de ser testigo, ya estaba enterada del asunto. Y su cara seguramente era lo suficientemente elocuente pues Amy pudo notarlo al instante.

−¿Lo sabías?−La incredulidad en sus palabras era genuina.

Ella sólo asintió.

Era un secreto a voces que Sonic realmente podía llegar a ser un verdadero hijo de puta cuando se lo proponía; y después de años de conocerlo y tener amigos en común los chismes corrían como el agua del río. Nunca se había atrevido a decírselo a Amy pues sabía que ella era la clase de persona que los problemas ajenos solía convertirlos en algo personal.

Pero, la parte en la que la involucraba a ella, eso sí era algo nuevo, pero no por ello sorprendente.

−Big blue es un idiota−Le dio un sorbo a su café−Lo que si me sorprende es que hayas tardado tanto tiempo en darte cuenta−Añadió, frunciendo el ceño, realmente no le agradaba mucho ese chico petulante− Por otro lado, ¿de verdad te enrollaste con él?−Eso si le parecía difícil de creer.

Negó abochornada; Rouge tenía la capacidad de hacerle cambiar su estado de ánimo en un abrir y cerrar de ojos.

−Desde luego que no−cayó un momento−No tuvimos nada que ver−Prefirió omitir por completo todo el drama que aconteció después de su desastrosa cita−Pero todos en la oficina suponen que me acosté con él−.

Una sonora carcajada se escapo de sus labios mientras se ponía de pie caminando rumbo a la cocina. Desde lejos pudo observar con detenimiento como el abultado vientre de su mejor amiga parecía a punto de estallar.

−¿Cómo están los gemelos?−Cambio drásticamente de tema.

Con un plato enorme de aperitivos, tomó asiento nuevamente.

−Oh, rayos Pinky... ¡Jamás te embaraces! No puedo dejar de comer como un cerdo−Se lamento mientras tomaba algunos panecillos y los comía.

Contuvo las ganas de reír y pensó en lo tierna que resultaba; Rouge siempre fue una mujer coqueta y matadora que podía tener todo el mundo a sus pies con una sola mirada; y ahora verla así, tan tranquila con una enorme barriga de embarazada, preparándose para decirle adiós a toda su vida de ejecutiva esclavizada a la oficina le resultaba enternecedor.

−Creo que es un proceso maravilloso−Comentó tratando de aligerar el ambiente−Además para ser un embarazo de gemelos, te ves magnífica−.

Ella solo sonrío con autosuficiencia; los cambios tan drásticos de humor que tenía ya eran algo habitual.

−Oh bueno, eso no puedo discutírtelo−.

La observó brevemente y no pudo evitar recordar que aquella absurda idea viniera a su mente. Pensar nuevamente en el hecho de ser madre se estaba volviendo una necesidad.

Y ahora ver a Rouge bastante plena y feliz con su matrimonio y próximo alumbramiento no hacía sino aumentar ese deseo de formar su propia familia.

Aunque, dadas las circunstancias en las que sus candidatos se veían envueltos, sus posibilidades se veían reducidas considerablemente.

Con la reciente confesión de Shadow −Que aún no podía creer del todo− la desfachatez de Sonic −y su completa idiotez− y ahora, la reciente depresión de Silver, sencillamente se veía en una encrucijada.

Bien podía simplemente aprovecharse de la situación, tener una noche con alguno de los tres −el que cediera primero− y sencillamente esperar que la naturaleza y su organismo hiciesen lo suyo.

Pero estaba ese pequeño margen de error en el que nada podía asegurarle que quedaría embarazada con el primer intento. ¿Y si no pasaba? ¿Y si debía intentarlo más de una vez? Todo cabía dentro de lo posible y eso no le gustaba para nada.

Lo último que quería es que alguien tuviese la mínima sospecha de lo que sucedía en su mente.

−Y ahora dime... ¿hay algún prospecto en tu apretada agenda?−El tono coqueto que Rouge utilizó le hizo avergonzarse ligeramente.

Porque sí, tenía tres. ¡Pero no podía atreverse a decirlo!

−Desde luego que no, estoy enfocada en mi trabajo−.

−¡Oh vamos, Pinky! Han pasado años... ¿No crees que es hora de buscar a alguien con quien compartir todo?−.

Bueno, quizá Rouge tenía un punto. Había pasado el tiempo suficiente para poder tener una relación con quien ella quisiese, pero no se sentía capaz.

Lo cual podía llegar a ser contradictorio; cualquiera en su sano juicio y con una mentalidad sensata pensaría en conseguir una pareja, ser feliz, casarse y tener hijos.

Pero ella deseaba ahorrarse todo el proceso de las relaciones afectivas y sencillamente concebir. −porque no estaba en su sano juicio después de todo−.

−Quizás...−Fue lo único que se sintió capaz de pronunciar.

Tenía muchas ideas revoloteando por su mente, en su mayoría absurdas y otras tantas racionalizando el hecho de que ella solita se estaba complicando la vida.

−Creo que deberías buscarte un buen tipo... −masajeó su abultado vientre−Un tipo como Shadow sería ideal para ti−Agregó divertida.

Un tipo como Shadow le haría sentir protegida y como una princesa en un cuento de hadas porque el era un caballero y...

Espera... ¿Qué rayos? ¿Había escuchado bien?

−¿Qué intentas decir?−Cuestionó, incrédula.

Era demasiada coincidencia que justamente ella trajera a colación ese tema.

Por lo que simplemente se limitó a sonreír con superioridad.

¡Lo sabía! Estaba confabulada con Shadow.

−¡¿También sabías eso y no me lo dijiste?!−Reprochó, iracunda.

Era su mejor amiga y debía informarle de ese secreto.

−Oh... lo siento−Mordió una galleta−Él me pidió expresamente que no te dijese nada−se encogió de hombros y negó con la cabeza−Ya conoces a don cubo de hielo "son mis asuntos, no te metas"−Agregó imitando la voz de Shadow.

Una ligera risita se escapo de sus labios, era gracioso pensar en ambos discutiendo. Rouge podía considerarse como una hermana para él y siempre solían discutir sobre cosas inverosímiles.

−¿Hace cuánto lo sabes?−Se sintió obligada a cuestionar mientras analizaba cada uno de sus movimientos.

Pues aunque aquello fuese un tema que no tenía asimilado del todo y que su personalidad y la de él no congeniasen −sumado al hecho de que prácticamente la ignoraba todo el tiempo− debía admitir que era la opción más lógica para sus planes.

Aunque el detalle de su nulo interés en los infantes le restaba prácticamente todo el encanto que había planteado con anterioridad.

−Tal vez un año... sabes que soy mala recordando fechas−Mordió un cupcake−Pero dejando de lado todo eso, el buen Shad es todo lo que necesitas−Le codeó, animosa−Si me lo preguntas, creo que son el uno para el otro−.

Enarcó una ceja visiblemente contrariada. Hasta ella misma era consciente de que si había una persona completamente diferente a ella era Shadow.

Mientras ella era ruidosa y animosa, el era serio y reservado; ella adoraba el dulce y el lo detestaba.

Ella era tan rosa y el bueno... podía casi asegurar que su color favorito era el negro.

Negó suavemente con la cabeza restándole mérito a lo que su amiga decía.

−Dudo que eso sea posible Rouge... somos completamente diferentes−.

−Oh vamos... ¿Has escuchado alguna vez ese dicho que reza "los opuestos se atraen"?−.

Podía brindarle un gramo de credibilidad, pero se negaba a aceptarlo y más aún frente a ella −pues no le dejaría olvidar que tenía razón−.

−Desde luego Rouge... y supongo que luego de tantos años de considerarme una molestia, de la noche a la mañana va a tolerarme−.

No quiso sonar ruda, pero era una realidad que cruzaba por su mente. Por años él simplemente se había limitado a hablarle lo justo y necesario y ahora, de la noche a la mañana debía creer que se sentía atraído por ella.

Ni siquiera en sus sueños más fantasiosos podía considerar que aquello pudiese llegar a suceder.

−Vale, cariño... supongo que tienes un buen punto−dejo de comer para dedicarle una mirada comprensiva−Pero hablamos de Shadow, no es la clase de sujeto que va por ahí haciendo bromas o mintiendo sobre cualquier cosa−obvio la chica, continuando su festín.

Bueno, eso también era verdad; el no era para nada dado a hablar de sus sentimientos y mucho menos a mentir sobre ellos. Pero aún así la vena de la incredulidad estaba latente.

No deseaba involucrarse sentimentalmente en algo que pudiese herirla de nuevo.

−Pero bueno, lo conozco desde hace muchísimos años... −Arrugó el entrecejo brevemente al pensar en lo vieja que le hacía parecer aquella frase−Vale, lo conozco desde hace suficiente tiempo como para notar cuando miente y si me lo preguntas, yo lo sentí bastante sincero−.

Sabía que ella buscaría la manera de convencerla, era bastante persuasiva cuando se lo proponía.

−No intentes jugar a la casamentera conmigo, Rouge−Se puso de pie, emprendiendo la retirada forzosa−Ahora, si me disculpas debo ir a casa, la abuela llamará−.


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Si era sincera hablar con Rouge no le había hecho sentir de todo mejor, pero le había ayudado a aclarar algunos pensamientos y entender dos cosas fundamentales en su situación.

Número Uno: Sonic The Hedgehog −Maurice, en estos momentos pues estaba muy molesta con él− era un cabrón y ella era la única que no lo sabía.

Y número dos: Shadow The Hedgehog era su alma gemela según Rouge. Y aquello le hacía sentir tan conflictuada. Pues bien podía tomar el consejo de su mejor amiga quién, además de ser una mujer empoderada con amplio conocimiento del tema −casada, próxima a convertirse en madre− conocía a la perfección al sujeto en cuestión.

Era complicado por donde lo viese y por mucho que quisiera tomar una decisión enteramente racional era algo imposible −tomando en cuenta que su idea era completamente absurda en primer lugar−.

Suspiró derrotada y tomó su teléfono para mirar algunos de sus mensajes. La gran mayoría eran de Cream y sus constantes informes con respecto al trabajo y alguno que otro de familiares y amigos con los cuales no solía tener mucho contacto.

Pensó un momento en las palabras que Shadow había utilizado en su conversación; un revoloteo en su estómago le alertó al instante.

Oh no, claro que no.

Nada de interés amoroso durante todo ese proceso.

El sonido de una llamada entrante le hizo recobrar la compostura; su abuela solicitaba una videollamada.

Sonrío suavemente y acepto la solicitud, conteniendo una carcajada al notar a la mujer acercar demasiado el lente de la cámara a su cara.

¿Amelia? Amelia querida ¿puedes oírme?−Hablo fuertemente mientras sacudía el aparato.

Ella solo asintió, tratando de serenarse.

−Te escucho abuela−.

−Ay querida, estaba comenzando a creer que este aparato estaba roto o algo así−.

El poco conocimiento de tecnología de su abuela le resultaba cómico y enternecedor. Hacía años que había dejado de vivir bajo su techo; pues luego de la muerte de sus padres ella se había convertido en su guardián.

−¿Cómo va todo?−Preguntó mientras colocaba su teléfono en la isla de la cocina y se disponía a prepararse un sándwich.

Un par de ruidos estruendosos se escucharon del otro lado de la línea, en tanto la mujer mayor parecía recuperar el control de su aparato.

Todos estamos bien... te extrañamos−.

−Yo también los extraño...−cortó dos rodajas de tomate−Pero sabes como es la vida en la oficina... a veces apenas y tengo tiempo para comer−

La señora Rose asintió con la cabeza, complacida con el hecho de que su nieta tuviese éxito en lo que se había propuesto.

Es bueno saber eso cariño−hubo una ligera interferencia−¡Pero debo contarte las buenas nuevas!−Anunció la mujer entusiasmada.

¿Buenas nuevas? Aquello pintaba para ser interesante. Y no era que fuese una chismosa −tal vez un poco− pero era bastante reconfortante enterarse de las cosas que sucedían en el pueblito donde pasó la mayor parte de su vida.

Toda su familia aún permanecía ahí.

Tu primo Robert va a casarse−Anunció entusiasmada.

¿Boda? Su primo favorito iba a casarse. ¡Genial! Ahora la única soltera en la familia.

−Eso es genial abuela... en hora buena−Realmente estaba feliz por su primo, pero aquello era un balde de agua fría. Ahora era la única en su familia sin una pareja o algo que realmente se le pareciera y aunque aquello no fuese la gran cosa, le hacía sentir extraña.

Era como ser un bicho raro entre todos los que crecieron con ella. Vale, quizá y estaba siendo un tanto dramática, pero aquello le hacía replantearse su vida en todos los sentidos.

Todos estaban sentado cabeza y ella... bueno, ella trabajaba y se superaba constantemente, que si bien, era algo de lo que se sentía orgullosa, también deseaba llenar otros tipos de vacíos.

Oh querida ¡estamos tan felices! La boda será dentro de tres semanas, nada muy ostentoso, solo familia y amigos cercanos−.

Aquello no le sorprendía, conociendo a su primo, lo extraño era que desease una celebración.

−Me parece perfecto... muero por estar ahí−.

Escuchaba a su abuela hablar de trivialidades referentes a la boda y aunque quisiera verse completamente interesada −porque si lo estaba, pero no tanto− no dejaba de darle vueltas al asunto. Era raro convertirse de pronto en la única prima sin hijos y sin novio.

Rió suavemente ante lo idiota de sus pensamientos y suspiró. Ya habría tiempo para seguir con sus problemas existenciales. Ahora lo importante era afinar detalles como que ponerse para la celebración.

Porque sí, estaba muy emocionada por aquello.


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La observó encender un cigarrillo mientras acomodaba un poco la falda a cuadros que tenía puesta.

−Vaya, fuiste toda una bestia salvaje, Speedy−Una sonrisa burlona se instaló en su rostro.

No obtuvo respuesta por parte del aludido.

Había algo en toda esta situación que simplemente no parecía encajar. No era la primera vez que tenían relaciones, lo hacían con bastante frecuencia; y por lo regular solían pasar un buen rato.

Pero esta vez algo no terminó de encajar. Esas piernas torneadas y trasero de ensueño parecían tan ajenos a lo que estaba acostumbrado.

Y aunque no le gustase admitirlo, no podía dejar de darle vueltas al asunto con Amy. Antes, durante e incluso ahora mismo la chica de ojos verdes se coló en sus pensamientos y aquello le estaba frustrando tanto.

¿Desde cuando pensaba tanto en una chica? Dale que era Amy, su mejor amiga y todo eso, pero jamás en todo el tiempo que tenían de conocerse había pensado en ella con tanta insistencia.

Quizás esa era la manera de subconsciente de decirle que la había herido y debía disculparse con ella.

Acomodó el asunto entre sus pantalones y subió el cierre de estos, poniéndose de pie para abotonarse la camisa.

−Estás muy serio Speedy... ¿qué sucede?−Cuestionó la chica exhalando el humo de su cigarrillo.

−Nada−Se limitó, cortante.

Tomó algunas hojas de su escritorio y comenzó a buscar algo con que escribir, Fiona en tanto lo observó divertida. Era muy poco usual ver a Sonic The Hedgehog tan serio.

Estaba garabateando cosas que no podía distinguir desde donde se encontraba, pero a juzgar por su rostro, debía ser algo muy importante.

−Fiona−le llamó, sin levantar la vista de la hoja de papel que garabateaba−Quiero que llames a la florería de quinta avenida y pidas tres docenas de tulipanes rojos−Pidió aún sin despegar la vista de aquello que escribía con tanta premura.

Una sonrisa torcida se formó en el rostro de la pelirroja. Apagó el cigarrillo y caminó unos pasos hasta su "jefe".

−¿Qué sucede, Speedy? ¿Problemas con tu noviecita?−Preguntó, burlesca.

El solo se limitó a negar con la cabeza aún sin mirarle directamente al rostro.

−Ya no tengo una novia−Le informó−Ahora, llama a la florería y ordena lo que pedí−levantó la vista y la observó con desinterés−Pídelas y que las traigan mañana a primera hora a mi oficina−.

Incrédula ante la idea que su mente estaba planteándose, se atrevió a cuestionar.

−¿Vas a enviarme flores al fin?−Cuestionó con una risa sardónica.

La observó visiblemente desinteresado y negó con simpleza.

−No−.

Aquello la ofendió profundamente. ¿Qué se creía para tratarla así?

−¿¡A quién vas a enviarle flores!?−Cuestionó, iracunda y obviamente celosa.

Sonic simplemente se limitó a encogerse de hombros.

−No es asunto tuyo−Dijo sin reservas−Ahora, por favor has lo que te he pedido−Finalizó mientras continuaba escribiendo.

Oh no, eso si que no.

A ella no iba hablarle de ese modo.

−¿¡Vas a enviarle flores a esa perra de Rose!?−.

Despegó la vista de su lectura unos cuantos segundos y la observó desinteresado. No era la primer escena de celos −sin motivo, pues no era novia− que ella le hacía.

−¿Algún problema?−Inquirió con voz monótona. No estaba de humor para discutir con esta mujer y no tenía ningún reparo en hacérselo notar.

Se creía con la suficiente autoridad para cuestionar he indagar en su vida como si fuese su novia oficial y eso no iba a permitirlo. No necesitaba otra loca posesiva y controladora sobre sus talones.

Ya habían establecido la naturaleza de sus encuentros y no estaba para nada interesado en profundizarlos y sí ella pretendía ir más allá, era momento de mandarla al cuerno.

−¡Eres un...!−No le permitió continuar.

−Sabes tan bien como yo que no tienes ningún derecho a exigir respuestas sobre mi vida, así que evitemos una escena y has lo que te he pedido−guardo el trozo de papel en uno de los cajones de su escritorio−No quiero volver a repetirlo, Fiona... no agotes mi paciencia−.

Frunció el ceño ofendida pero mayormente dolida por aquella actitud tan frívola y desinteresada, hubiese deseado objetar, pero en el fondo sabía que él tenía razón. Desde un inicio habían establecido los puntos sobre las ies en su relación y ella había estado de acuerdo −claro que nunca pensó en encariñarse tanto con ese idiota−.

−Eres un cabrón−Fue lo que dijo antes de salir hecha una fiera de la oficina con un portazo tras de sí.

Quizás había sido bastante rudo con la chica, incluso el podía reconocer que se había pasado un poco de la raya, pero debía mantener una distancia. Lo suyo era sexo sin compromiso y ella se estaba olvidando de ese asunto.

Suspiró sin ganas mientras tomaba su teléfono y revisaba sus redes sociales con desinterés. Pensó nuevamente en Amy y en lo molesta que estaba.

¿Era correcto llamarla? ¿Ella querría hablar con él? Sabía que debía darle su espacio y esperar que las cosas en su mente se calmaran un poco, pero no podía sacarse de la mente aquella mirada de decepción.

Era un idiota, un reverendo idiota.

¿En qué momento se le había ocurrido que era buena idea pedirle que contestara sus mensajes? Joder, había estropeado todo.

Las cosas aquella noche estaban yendo tan bien, tan naturales y agradables. Sencillamente no podía dar crédito a su estupidez.

Masajeó sus sienes en busca de un alivio momentáneo; la idea de llamar Amy pasó nuevamente por su mente pero la deshecho al instante. Ahora lo importante era dejarla tranquila y mañana por la mañana buscaría arreglar el asunto, o al menos intentarlo.

Abrió nuevamente el cajón de su escritorio y tomó aquel trozo de papel en el que garabateaba con tanta insistencia.

La puerta de su oficina se abrió de golpe; pero estaba demasiado escribiendo como para prestar atención a las intromisiones de su impertinente secretaria.

−No estoy de humor para tus dramas, Fiona... vete de aquí−Ordenó sin despegar la vista de su escritura.

Un golpe en su escritorio le hizo sobresaltase; observó con molestia como Shadow se había plantado frente a él con su típica mirada de pocos amigos.

−Faker−.

−¿Qué rayos quieres? ¿No sabes que es de mala educación entrar en la oficinas ajenas sin llamar primero?−.

Contuvo las ganas de partirle la cara, no estaba de humor para pagar cuentas en el hospital.

−Eres un imbécil−.

Sonic solo se limitó a rodar los ojos en señal de fastidio.

−¿Sólo vienes a joder?... Lárgate, tengo cosas que hacer−.

−¿Cogerte a tu secretaria te puso de mal humor, Faker?−Lo observó, brevemente−¿O estás pensando en un nuevo chisme que inventar?−Espetó, de manera venenosa.

Estaba molesto y no iba a ocultarlo; pero eso a Sonic poco o nada le importaba.

−Vete al diablo, Shadow−.

No podía mirarle a los ojos; tenía ya suficientes problemas a cuestas como para encima lidiar con ese amargado.

−¿Qué te traes con Rose, Faker? ¿Vas a decir entonces que no fuiste un imbécil al decir que te acostaste con ella?−

¿Qué rayos? ¿Desde cuando tenían esta clase de conversaciones? ¿Qué a caso tenía quince años? Era un adulto y no le debía explicaciones a nadie −salvo quizás a Amy, la cual no quería ni verlo−.

−¡Yo jamás he dicho algo como eso!−Por mucho que quisiese mantener la paciencia, era casi imposible.

Tras unos segundos de silencio y miradas retadoras, Shadow continuó.

−Voy a decírtelo una sola vez y espero que te quede claro... −hizo una breve pausa, endureciendo aún más su gesto− Como te atrevas a lastimar, yo mismo voy a encargarme de castrarte−Le advirtió.

Aquella amenaza, lejos de provocar algún sentimiento de terror en él, le hizo enfurecer.

−¡NO TENGO QUINCE AÑOS SHADOW! ¡Ya no puedes meterte en mi vida!−cayó, al sentir que el aire le faltaba −¡Soy un adulto y hago lo que se me de la gana!−Finalizó, intentando recuperar la compostura.

La mirada burlesca en el rostro de su contrario, le desconcertó levemente.

−Te comportas como un crío de menos de quince...−ironizó−Pero esto no se trata de ti...−Le aclaró.

Bueno, si no se trataba de joderle la vida, ¿Entonces que pretendía? ¿A caso se preocupaba por Amy? ¡Jah! eso si que no se lo podía creer.

−Y sino vienes a joderme con tu doble moral, ¿Qué quieres entonces?−.

−Que no te metas con Rose...−Puntualizo−Puedo pasar por alto que te cojas a tu secretaria en las instalaciones...−hizo una mueca de asco− Incluso puedo pretender que no sé nada sobre ese asunto con Blaze−le señalo con el dedo− Pero Rose es mía, ¿te queda claro?−.

Vale, aquello le hizo sentir genuinamente sorprendido. El gran Shadow The Hedgehog estaba pretendiendo marcar territorio.

Una sonora carcajada se escapo de sus labios, no pudiendo evitar que la "amenaza" le resultara completamente risible.

−¿Tuya?−rió, sarcástico−No me hagas reír, Shadow... ¿desde cuando te importa lo que Amy haga con su vida?−Cuestionó, sin poder creer en aquellas palabras.

Solamente un idiota −como Silver− podía no darse cuenta que el bastardo de Shadow había pasado años −literalmente− ignorando a Amy y tratándola como si fuese una peste en su vida. Y ahora venía decir que era suya y una sarta de idioteces. ¿Qué rayos se creía?.

−No lo repetiré nuevamente, Faker...−se giró dispuesto a salir de aquella oficina−No te atrevas a acercarte a ella otra vez, no me hagas recordar los viejos tiempos... hermanito−Finalizó, cerrando la puerta de un portazo.

Así que el buen Gerald Dennis The Hedgehog quería guerra.

¡Pues guerra iban a tener!

Todo esto pintaba para ser interesante.

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Continuará.
Sonic no es el único con nombres que le avergüenzan. (xD)
Aclaro, antes de que lo pregunten, Shadow y Sonic son medios hermanos, por parte de madre
(algo que a ninguno de le gusta mencionar, obviamente) ya sabrán más adelante porqué.
Aparece Fiona en el juego... cosas buenas se trae entre manos...
Y sí, Sonic es un hijo de la "#$"# (creo que todas hemos tenido al menos una pareja así de cínica, siéntanse identificadas xD)
Se cuidan y gracias por leerme.
Atte.
Gri.