Capítulo doble, en compenzación a mi ausencia la semana pasada. Lo siento, tuve que hacerme cargo de algunas diligencias y con esta espalda dándome guerra (sin posibilidad de ir al doctor, debido al virus mugroso) pues termino tardándome el triple de lo normal... sin mencionar el calor de los mil infiernos que hace en esta zona del país (Im a mexican, of course xD)

Oh bueno, no los entretengo más, lean.


Capítulo Siete.
"Celos, tulipanes y cosas ajustadas..."


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Por lo regular no acostumbraba llegar temprano a la oficina; básicamente porque era bastante perezosa y le costaba bastante poder ponerse de pie todas las mañanas.

Pero ese día en particular había decidido que por salud mental lo ideal sería evitar a todo el tráfico de personas a su alrededor y simplemente concentrarse en sus pendientes.

Luego de haber terminado aquella vídeollamada con su abuela se había dedicado a buscar vestidos acordes a la ocasión.

Decidió que no tenía caso martirizar a su mente con ideas absurdas por lo que se limitaría a disfrutar del proceso.

Camino a su oficina se encontró con Cream quién se había sentido extrañada al notar su presencia en el lugar.

−Señorita Amy... buenos días. ¿Hay algún pendiente extra?−Cuestionó extrañada. Ni siquiera su asistente creía en su puntualidad.

−Está bien, Cream... sólo deseo ganar un poco tiempo−Le informó mientras se disponía a entrar en su oficina.

Lo único que necesitaba en ese momento era un poco de café y sumergirse en sus citas pendientes. Todos esos correos acumulados del día anterior nunca le parecieron tan interesantes como en ese preciso momento.

Giró el pomo de la puerta abriéndole lentamente; la oscuridad mañanera le hizo sentir un suave escalofrío mientras buscaba con la palma de su mano el interruptor.

Y entonces; tras menos de dos segundos de asombro miró a su alrededor.

Docenas de tulipanes adornaban los rincones de su oficina.

Eso genuinamente le hizo sentir extrañamente feliz.

Sobre su escritorio ya hacía una nota cuidadosamente doblada; la tomó con rapidez y dudó un momento si leer su contenido o no

"Lo siento, lo siento, lo siento...
¿Ya mencioné que lo siento...?
"

Detuvo su lectura mientras fruncía ligeramente el ceño. Sabía quien la había enviado y toda la emoción anterior se había esfumado.

Bufó con molestia al recordar la razón del porque estaba tan molesta con él. Aunque debía admitir que la intriga que le generaba el resto de la nota era mucho mayor en ese preciso instante.

Y, como la curiosa empedernida que era decidió continuar su lectura.

"Sé que he sido un idiota Amy...
Merezco que me odies, es un asco lo sé...
Y te pido aceptes este humilde obsequio
Como muestra de mi arrepentimiento.
¡Dios Ames! Soy un asco escribiendo...
¡Lo siento! ¿Sí?..."

Contuvo una ligera risilla al imaginarle haciendo caras y gestos mientras escribía dicha nota. Si lo pensaba con detenimiento, esto era más de lo que había hecho por ella en cualquier ocasión especial −él nunca le regalaba nada, ni siquiera en su cumpleaños− y estas eran demasiadas atenciones para alguien como él.

"Los tulipanes siempre fueron tus favoritos...
Recuerdo que lo mencionaste cuando éramos niños...
Oh rayos Amy ¡no sé que más escribir!
¡te juro que jamás podría decir nada malo sobre ti! Eres grande Ames... nunca te lastimaría.
Y cuando estés lista para hablar, te espero"
StH (Sonikku para tí, baby ;D)

Terminó su lectura y sonrío suavemente. Era un idiota sin remedio.


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Luego de una mañana ajetreada con cientos de correos y papeles por llenar decidió que era hora de tomarse un breve descanso para comer algo y despejar su mente.

Había estado pensando bastante en lo que Rouge había dicho y aunque de cierto modo sabía que no tenía motivos para mentirle, no podía creer que Shadow, prácticamente de la noche a la mañana se sintiera interesado por ella.

Era irreal pensar en él en modo romántico después de tanto tiempo. Luego de la muerte de María, había entendido que el estaba profundamente afectado y que lo más probable es que no volviese a abrirse al amor nunca más.

Lo conocía lo suficiente para saber que no era la clase de sujeto que iba por la vida buscando un prospecto para novia.−ligues de una sola noche sí, pero algo serio jamás−.

Aunque ya habían pasado alrededor de cinco años −o inclusive más, su memoria fallaba con frecuencia− y quizás, tan solo quizás el tiempo había sanado heridas.

Era lógico, pero se negaba a aceptarlo.

Por otro lado estaba la disculpa de Sonic y su aparente intensión de querer arreglar las cosas le hacía sentir confundida.

¿Aquellas disculpas eran sinceras? No podría definirlo al cien por cien.

Aunque no podía pasar por alto que hubiese recordado esa especial predilección por los tulipanes aún después de tantos años de haber tenido esa micro conversación días después de la muerte de sus padres.

De cualquier modo lo mas importante en estos momentos era comer un poco y saciar ese vacío estomacal que le aquejaba.

Se dirigió entonces a la sala cafetín de aquel edificio que, para su sorpresa estaba relativamente vacío. Menos de cinco personas estaban instaladas en distintos sectores.

Camino lentamente hasta el mostrador con una sonrisa mientras la mujer encargada le devolvía el gesto.

−¡Oh Amy! Que sorpresa tenerte por aquí ¿Cómo has estado?−Preguntó cortés la mujer mientras le sonreía otra vez.

−No puedo quejarme−mintió−Pero bueno, quisiera la especialidad de hoy y un jugo de durazno−Pidió observando a detalle quien se encontraba a su alrededor.

En su mayoría empleados de distintos sectores con los cuales tenía poca o nula comunicación. Y, casi como si fuese un mal chiste; en la mesa mas retirada de todo y todos distinguió a Silver sentado con un semblante serio y lastimero.

−¡Oh cariño! El pobrecillo tiene el corazón roto−Apareció de pronto con su pedido en mano y observó también al muchacho−Necesita la compañía de una buena amiga−Sugirió.

La observó unos segundos y asintió. Absorta entre sus propios pensamientos. Ella sabía la verdad y se sentía culpable.

Lo sucedido con Sonic aquella desastrosa noche le daba vueltas al verle tan visiblemente afecto. Era incluso triste verlo tan deprimido.

−Anda, cariño... habla con él, tal vez tu compañía le haga sentir mejor−Le ánimo la cocinera mientras limpiaba el mostrador.

−Es que yo no...−

−Amy querida, sé que eres buena escuchando... Cream siempre dice lo buena y comprensiva que eres...−La codeó, suavemente−Además, una madre nunca se equivoca−Finalizó, guiñándole el ojo.

Suspiro resignada y negó con la cabeza. ¿Qué podía decirle? Sabía que con la debida presión terminaría soltando todo y su vida se complicaría aún más −Si es que aquello podía ser posible− pero en el fondo su necesidad de aliviar el dolor de un amigo era aún mayor.

¡Al diablo todo! Silver estaba sufriendo y debía ayudarlo.

−Gracias, Vanilla...−Le agradeció mientras comenzaba a caminar lentamente hasta la mesa en que Silver se encontraba.

Mil ideas cruzaron por su mente; ¿y si decía algo que le hiciera sentir peor? ¿Y si Silver sabía que ella sabía del engaño? O peor aún ¿y si se le escapaba decir algo que no debía?

Se detuvo de golpe y meditó los pros y los contras de acercarse a él. Fuere como fuere tenía claro que su moralidad y compañerismo eran mucho más grandes y que debía sentarse ahí.

Suspiró sonoramente y apresuro el paso; debía actuar rápido y sencillamente dejar que las cosas fluyeran.

Frente a ella, la imagen de un deteriorado Silver quien comía lenta y tortuosamente un sándwich de jabón le hizo estremecer ligeramente. Él ni siquiera había reparado en su presencia.

Tomó asiento frente a él, colocando su bandeja y bebida con suma delicadeza y elegancia.

−Hola, Silver−Le saludo, aparentemente animosa.

Él ni siquiera le miró.

−Hola...−Contestó casi en un susurro apenas audible.

La cosa era mucho más grave de lo que podía haber imaginado y lo triste era que no se le ocurría nada inteligente que decir.

Tenía ojeras visiblemente marcadas y una apariencia desaliñada, podía casi asegurar que no se había tomado una ducha y que había estado llorando incesantemente.

No podía juzgarlo; luego de la ruptura con su novio ella también había caído en una profunda depresión en la que no podía hacer nada sin llorar cual magdalena.

Era difícil terminar una relación, más aún una tan larga con la que él había mantenido.

−Sé que nada de lo que te diga puede borrar el dolor que sientes... −calló un momento, seleccionando sus palabras−Pero no debes dejar que la tristeza consuma tu alma−.

No obtuvo respuesta de parte de su acompañante.

Este únicamente se limitaba a comer mecánicamente y de cuando en cuando daba ligeros sorbos al refresco de naranja que le acompañaba.

−Y comprendo cómo te sientes... mucho mejor de lo que crees−Admitió dándole un trago a su jugo.

Eso capto poderosamente la atención del muchacho quién dirigió su mirada hasta ella, en señal de interés.

No dijo nada al respecto, pero ese intercambio de miradas era suficiente para ella.

Recordar era difícil y su pasado era algo que le había marcado profundamente; la muerte de sus padres, sus constantes rechazos amorosos y el posterior fracaso de su última relación estaban revoloteando por su mente.

Pero el necesitaba escuchar que aún había esperanzas, incluso cuando crees que tu vida termina y que el dolor te consume lentamente. Ella era el claro ejemplo −quizás no el mejor, pero uno al fin y al cabo−.

−A mí también me rompieron el corazón...−Confesó, dándole una mordida a su propio sándwich−Con cinco chicas distintas−Agregó.

Silver, visiblemente sorprendido la observó un segundo sin poder creer lo que decía.

−¿Cinco has dicho?−.

Ella asintió con simpleza.

Le había dolido mucho, pero había aprendido a vivir con ello.

−Bueno, esas fueron las que pude confirmar−se encogió de hombros, dando otro bocado−Seguramente hubo más... pero bueno, ese es otro asunto−Lo observó directamente a los ojos−Sé que duele y que es difícil, pero saldrás de esto... eres fuerte−.

Sus miradas se cruzaron por interminables segundos, casi como intentando descifrar que diría el otro a continuación.

Era difícil revelar aquella información tan privada para ella, pero si eso servía para hacerle sentir ligeramente mejor, estaba dispuesta a seguir hablando un poco más.

−Cielos Amy... lo siento mucho−Lo escucho decir, en tanto sorbía unos cuantos mocos que amenazaban con salir de su nariz.

Era tierno verle preocupado; con todo y su desgracia se esforzaba por ser correcto y condescendiente.

−No importa, ya paso...−le tomo de la mano−Sólo quiero decirte que si necesitas hablar y un oído dispuesto, yo estoy para ti−Le dijo con una sonrisa sincera en el rostro.

Y aún en su dolencia, se permitió sonreír débilmente.

−Gracias, Amy−.

Continuaron comiendo en silencio y ocasionalmente el sonido de los débiles sollozos de Silver podían escucharse.

Necesitaba desahogarse y soltar todo el dolor que tenía en su interior. Ya ni siquiera le importaba en donde o quien estaba, solo quería dejar todo afuera.

Y si ello significaba llorar hasta que sus ojos se quedasen secos y tan hinchados que se le dificultase siquiera ver las palmas de sus manos, lo haría.

Amy, simplemente se limitaba a observar la escena sin poder tomar parte de la misma pues no se sentía con la autoridad moral para decirle que no debía hacer escenas como esas.

Ella había llorado tanto que la hinchazón de sus ojos había durado más de tres días.

−El amor apesta−Dijo de pronto, más para si mismo, pero lo suficientemente audible para que ella pudiese escucharle.

Y era verdad; el amor le había traído más problemas que placeres a su vida y siendo franca, el hecho de tener veintitantos y no tener novio, realmente no ayudaba mucho.

−Tienes razón...−rió suavemente−Somos dos veinteañeros engañados y solteros... ¿quién no nos querría?−Bromeó la chica intentando aligerar el ambiente.

El sólo sonrío.

Bueno, al menos eso era algo.

−Mi antiguo novio me engaño y cuando lo confronté me dejo con la excusa de que no le gustaba mi comida−guardo silencio unos momentos−¡El cabrón se devoraba cada plato! ¿No te parece absurdo?−.

Ligeramente más relajado, el asintió.

−De acuerdo Amy, a ti te botaron peor que a mí...−concedió, dándole otro trago a su bebida−Me siento del asco... ¿Sabes? Mi vida entera era esa chica−Confesó−Incluso iba a pedirle matrimonio−de su bolsillo sacó el pequeño estuche con un anillo sencillo pero elegante dentro−Y ahora... tengo una deuda de 8 mil dólares, no tengo casa y todas mis cosas están en mi auto en bolsas para la basura−.

Amy guardo silencio, permitiendo que se desahogara.

−Y ahora... ¿Qué se supone que haga con esto?−Observó el estuche−Anoche dormí en el asiento trasero de mi auto−rascó su mejilla suavemente− Y esta mañana desperté con cinco infracciones por estar mal estacionado...−.

Sí, no iba a externarlo abiertamente, pero era un hecho que su vida estaba muy lejos de ser un lecho de rosas.

−Gracias, Amy−Lo escucho decir de pronto.

Arqueó una ceja visiblemente sorprendida sin comprender a que se refería. No creía haber hecho nada relevante para ayudarle.

−¿Por qué me agradeces?−.

Se puso de pie, tomando su bandeja y el resto de su comida, dirigiéndole una mirada seria y tranquila.

−Por escuchar...−Contesto mientras se dirigía a la salida del cafetín.

Momentos después, aún sin comprender del todo que había sucedido ella también se fue. Definitivamente Silver podía ser igual o aún más enigmático que Shadow.


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La conversación con Silver le había dejado mucho en que pensar. Empezando por el hecho de que el pobre estaba pasando una situación bastante precaria al ser echado de su propia casa y su reciente "ex-relación" −y ese secreto que indirectamente le unía con la situación− no hacían sino aumentar su sentido de empatía.

Quería ayudarlo de alguna manera, pero no estaba segura de cómo hacer eso.

No era una experta en el tema y Rouge estaba demasiado embarazada y hormonal como para darle buenos consejos.

El pobre Silver era un buen chico y no merecía nada de lo que le estaba sucediendo.

Nuevamente el pensamiento de Sonic actuando como un completo imbécil vino de nuevo a su mente haciéndole fruncir el ceño inmediatamente. Saber que él era el causante de todo esto le hacía rabiar.

−Estúpido Sonic−Murmuro para sus adentros mientras tecleaba en su computador.

Aunque debía admitir que el detalle de las flores realmente le había gustado. −Sí, así de cursi era−.

Observó en dirección al racimo de flores y sonrío inconscientemente; si tan solo estas cosas se hubiesen suscitado de un modo distinto. En antaño, habría dado lo que fuese para que él si siquiera la volteara a ver y ahora él le enviaba flores y le pedía disculpas. −Irónico, ciertamente−.

Sabía que no podía estar molesta toda la vida −aunque debería, no podía− el tenía la particularidad de hacerle olvidarse de pensar.

Aunque claro, el hecho de que lo disculpara no significaba que no le haría pagar por su crimen, no claro que no. ¡Se las cobraría! Pero no sabía cómo, realmente no era buena pensando en venganzas.

Tal vez debía jugar el mismo juego que él y ver hasta dónde llegan las cosas.

O quizás no, lo ideal sería que no. No quería comprometerse en una relación amorosa; ella solo quería un bebé. Además, dudaba mucho que Sonic pudiese comprometerse si quiera a tener una relación seria y sin engaños. Con Sally estuvo saliendo media vida y perdió la cuenta de cuantas veces que se vio obligada a contestar el teléfono y asegurar que el chico en cuestión estaba trabajando hasta tarde en la oficina. −Sí, estaba trabajando a alguna mujerzuela−.

Suspiró; no podía asegurar a dónde iría todo ese asunto, pero estaba segura que no saldría bien librada de ello.

De golpe, la puerta de su oficina se abrió dejando entrar a Shadow sin invitado; detrás de él una Cream preocupada por lo que su jefa podría pensar.

−¡Señorita Amy! ¡Lo siento tanto, no quiso escuchar!−Trato de excusarse la chica.

Negó suavemente con la cabeza, restándole importancia al asunto.

−No hay cuidado, Cream... ¿Podrías dejarnos a solas un momento?−Pidió y la chica salió cerrando la puerta tras de sí.

Miradas retadoras se entrelazaron por breves instantes; ninguno dijo nada. Sólo se dedicaban a observarse el uno al otro, aniquilándose mutuamente.

−¿Quién te dio esas flores?−Cuestionó con el ceño fruncido y una mueca de asco visible en su rostro. Sí, no le gustaba para nada la idea de que otro sujeto le enviase flores.

Y, aunque no tenía nada de malo que dijese que Sonic las había enviado, decidió encogerse de hombros y negarse a responder.

−Mi admirador secreto−Respondió con simpleza continuando su trabajo.

Lo escuchó maldecir; la mirada estupefacta seguida de Shadow tirando al cesto de basura aquellos racimos de flores le hicieron enfurecer.

−¿¡Pero qué rayos te pasa!?−Gritó, profundamente ofendida por la acción del masculino, quién sin siquiera inmutarse continuó desechando todas las flores.

La mirada de pocos amigos que tenía el rostro no hizo sino aumentar el enojo creciente en la chica; ¿Quién rayos se creía para disponer así de sus cosas? Sí, sabía que no había disculpado a Sonic por su estupidez, pero las flores eran bonitas y el no tenía ningún derecho ni autoridad para decidir si debía conservarlas o no.

−El estúpido del Faker cree que las flores solucionan años de obscenidades−Murmuró por lo bajo, recobrando la compostura−¿Vas a disculparlo así cómo así después de lo que hizo?−Y aunque no lo quisiera, el tono en su voz denotaba celos y rabia mal disimulada.

Aquello la sorprendió ligeramente, si tenía alguna duda de que Shadow decía la verdad, esto no dejaba lugar a ninguna. Esa escena de celos era demasiado obvia, incluso para alguien como ella.

Pero eso no significa que no le hubiese molestado lo que hizo.

−Eso no es asunto tuyo−Se cruzo de brazos, haciendo un puchero infantil−No tienes derecho a decidir que debo conservar y que no−.

Y por mucho que quisiese dar réplica a lo que ella argumentaba, sabía que tenía razón. Bufó con molestia y rodó los ojos con fastidio; odiaba perder bajo sus propios términos. Últimamente se había descubierto así mismo actuando como un completo idiota; y sabía perfectamente que la razón de ese comportamiento era nada más y nada menos que Amelia Rose.

La observó; podía decir muchas cosas sobre ella, era fastidiosa, ruidosa y sobretodo una mujer loca que iba por la vida dando buenos sentimientos a quien sea que se le pusiese por enfrente. Tan diferente a lo que alguna vez pensó era el amor de su vida.

Y no se malentienda, él amó profundamente cada aspecto de María, desde los más sencillos hasta los más escondidos que ni ella misma conocía; y cuando la tragedia azotó su vida creyó que el amor y los sentimientos no tendrían cabida en él nunca más.

Pocos lo supieron; porque no era alguien que externara abiertamente.

Realmente había sido una sorpresa aquella mañana en la que la vio entrar con ese vestido con estampado de girasoles saludando a todos alegremente, sin ningún tipo de preocupación en el rostro. Simplemente siendo ella; ese día, ese bendito día algo despertó.

Tenía años conociéndola, había hecho amistad con ella más que nada por el hecho de que parecía congeniar bastante bien con María en ese entonces y dejando de lado el hecho de que a veces era una mocosa irritante, había aspectos de ella que genuinamente le agradaban, como esa constante necesidad por hacer sentir bien a los demás.

No lo olvidaba, lo tenía muy presente en el fondo de su alma, que ella había sido la única persona −fuera de Rouge, a quién ya no consideraba algo menos que una hermana fastidiosa− que se había preocupado genuinamente por él.

Lo agradecía; sabía que no tenía porque insistir en cada oportunidad que se presentara para "ayudarlo" ni tampoco tenía que soportarlo después de todos los desplantes que le había hecho a lo largo de los años, pero lo hizo. Y se sorprendió así mismo cuando consideró a fondo lo que verla diariamente le hacía sentir.

−Ahora, si no es molestia... necesito continuar mi trabajo−

−Sí, hay algo más−.

Ella hizo un movimiento con la cabeza indicando que le estaba escuchando.

El, simplemente suspiró.

−Vas a acompañarme a una cena de ejecutivos esta noche−Le informó con seriedad.

Arqueó una ceja sorprendida, casi dudando de que lo acababa de decirle no fuese una broma sin chiste.

−¿Disculpa? –

Era extraño que él precisamente hiciera una proposición como esa, dado que todos los asuntos de relaciones públicas siempre eran resueltos única y exclusivamente por él mismo.

Tenía la creencia –y no se equivocaba− que si alguno de ellos tres –especialmente Sonic− se plantaba frente a potenciales socios comerciales su imagen como una agencia seria y bien posicionada se iría al cuerno.

−Vas acompañarme−Respondió con simpleza− ¿Hay algún inconveniente?−.

Lo pensó un momento y dudó en responder. No le agradaba la idea de estar rodeada de gente que no conocía y mucho menos si esa gente podía juzgar cada uno de sus movimientos.

−¿Por qué yo? ¡Puedes llevar a Sonic o Silver! –Se quejó infantilmente.

−El Faker es un imbécil sin remedio que seguramente terminará jodiéndolo todo a su paso… −guardo silencio un segundo, masajeando sus sienes−Y bueno, Silver y su etapa corta venas no me sirven en este momento−suspiró sonoramente−Así que solo quedas tú… −la miró de arriba abajo y sonrió−Pasaré por ti a las nueve, ponte algo bonito−Y dicho esto, salió de la oficina sin esperar una respuesta.

Lo maldijo por lo bajo; aunque sabía que tenía razón no le gustaba la idea de tener que ir a lugares como esos.

Y bueno, como su abuela siempre decía, al mal tiempo buena cara. –además que la idea de salir a cenar gratis nunca debía ser desperdiciada− aunque fuese con Shadow.


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Miró el reloj en la pantalla de su celular y suspiró con frustración; tenía menos de media hora para terminar de arreglarse. Conocía a Shadow lo suficiente para saber que era el ser más puntual que existía y que debía darse prisa.

Odiaba estar apresurada; y sumado al hecho de que realmente no tenía demasiadas prendas que no fuesen casuales.

El sonido de una llamada entrante le hizo maldecir por lo bajo; tomó el aparato y contesto de mala gana.

−¿Qué? –encendió el altavoz− Estoy ocupada Rouge, no es un buen momento−Agregó después mientras se hundía en su clóset mientras rebuscaba por enésima vez entre sus prendas.

−Oh Pinky… ¿Mala noche no? –una risilla se le escapo−Sal, hay una sorpresa para ti afuera−Le escucho decir antes de cortar la comunicación.

Contuvo las ganas de refunfuñar y camino hasta la entrada de su hogar abriendo la puerta de golpe de mala gana. Frente a ella ya hacía el esposo de Rouge con un vestido cubierto con una bolsa de tinterorería perfectamente planchado.

−¿Pero que rayos...?−.

−No te molestes en buscar respuestas con esa loca mujer−negó con la cabeza entregando la prenda de manera apresurada−Me hizo salir del trabajo con la alarma de emergencia para los bebés−Masajeó su sien, exasperado−Y ahora me tienes aquí...−Finalizó.

Contuvo la risa solo por respeto. Knuckles era un hombre terco y malhumorado, pero tenía un corazón de oro del cual Rouge solía abusar de vez en cuando −siempre− para salirse con la suya.

−Gracias Knux, te juro que yo no tuve nada que ver−.

El solo suspiró con apatía.

−No necesita cómplices en sus maquilaciones−rodó los ojos con fastidio−Casi lo olvido, también me pidió que te diera esto−Agregó, mientras le tendía una caja de zapatos.

Los observó curiosa y ligeramente sorprendida. Jamás había utilizado unas zapatillas tan altas y con un tacón tan delgado.

−Yo me voy... mi loca mujer no tarda en...−el sonido de su celular lo hizo callar−¿Qué sucede ahora, mujer? ¡Sí, sí! Acabo de entregarlo−guardo silencio unos segundos−¿Huevos verdes con jamón? ¿¡Dónde rayos voy a conseguir algo así!?−Lo escucho decir mientras se alejaba.

Sonrío de lado cerrado la puerta tras de sí. Ese par nunca cambiaría.

Dirigió su atención al vestido frente a ella; lo sacó de la bolsa y lo analizó unos segundos. Era negro, corto, demasiado corto para su gusto y ajustado a ambos lados. Pensó en negarse a la idea de utilizar algo tan poco apropiado para una cena de inversionistas, pero el tiempo no estaba de su lado y no tenía mas opciones.

Por lo que, mas a fuerza que de gana se lo colocó. Caminó hasta el espejo en su armario y se observó detenidamente. Aquello era demasiado ajustado y revelador para su gusto.

El escote en "v" no era tan pronunciado como los que su mejor amiga solía utilizar −porque ella tenía atributos de sobra− pero sí estaba lo suficientemente acentuado como para resaltar su evidente falta de busto.

De giró unos momentos para observar la parte trasera y sintió como sus mejillas cambiaban de color. Ese vestido le hacía ver el trasero enorme y no le gustaba para nada.

Maldijo internamente a Rouge pensando en que seguramente lo había hecho a propósito; lastimosamente ya no podía darse el lujo de despreciar lo que tenía puesto.

Se sentó en la orilla de la cama y se colocó las zapatillas con algo de difícultad. Caminó nuevamente hasta el espejo y, pese a a que no estaba para nada cómoda con su atuendo −porque no podía respirar− tenía que admitir que eso la hacía sentir sexy.

Pero no sería algo que admitiría en voz alta.

Tomó su bolso y comenzó se dirigió hasta la sala. Shadow seguramente no tardaba en hacer acto de prescencia y sabía que no era alguien a quien le gustase esperar.

Tomó su celular y encendió la cámara frontal, observando con coquetería que ese maquillaje natural y ese vestido ajustamente asfixiante le hacían verse genial. Tomó unas cuantas selfies y escogió la mejor de la sesión para colocarla en Mobiusface.

Estaba demasiado concentrada en sus asuntos que el sonido de alguien llamando a la puerta le hizo sobresaltarse. Recobró la compostura y caminó lenta y elegantemente hasta la puerta abriendola tranquilamente, intentando verse lo más natural posible.

−Buenas noches, Rose−Saludo galantemente el recién llegado −¿Estás lista?−Cuestinó mientras le observaba de arriba abajo sin disimular tal acción.

Aquello evidentemente no hizo sino causar un gran bochorno en ella.

−¡Hey! −puso ambos brazos en su pecho cubriendo su escote−Vámonos antes de que me arrepienta de haber aceptado−Se apresuro a salir de su hogar y caminó rápidamente, deleitando enormemente al masculino con aquella vista privilegiada.

Algo que al parecer había olvidado por completo, para mayor fortuna de Shadow.


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Camino al auto de su acompañante no pudo evitar notar aquel sútil pero embriagador aroma masculino que este desprendía. Nunca había notado que éste usara perfume. Y si era sincera, olía delisiosamente masculino.

Contuvo las ganas de hacer cualquier comentario referente a su aroma y subió al auto en silencio y torpemente debido a la poca lúcidez de sus pensamientos.

Por enésima vez el pensamiento absurdo de ser madre se apoderó de ella al ver a Shadow vistiendo un traje elegante y desprediendo un perfume embriagador era difícil que no le resultase atractivo.

Porque podía estar loca, pero no era ciega y ese amargado podía ser muchas cosas, pero feo no era ni por asomo.

Pensó un momento en las palabras de Rouge y analizó la situación; quizás con el debido tiempo y ganas si se lo planteaba como algo personal podría convencerlo de cambiar de opinión y formar una familia.

Aunque conociéndolo eso era casi imposible. Estaba al tanto de la situación familiar de Shadow y realmente entendía porque no quería convertirse en padre en un futuro.

La relación con su padre era lejos de ser buena. Mephiles era un ser ruín y despreciable −por palabras del propio Shadow en una de sus pláticas de antaño− y según había escuchado de María, sus padres se habían divorciado cuando el tenía 6 años y se había visto obligado a permanecer con un padre verbalmente abusivo y distante.

Lo observó brevemente por fracciones de segundos y sintió un hueco en su estómago. Cuando sus padres se divorciaron el pobre se había quedado solo en una enorme casa llena de reglas y exigencias a las que un niño pequeño no debería ser expuesto.

María decía que el tiempo le había vuelto alguien frío y apático ante el mundo, pero que en el fondo era un buen chico después de todo.

Tenía sentimientos como todo el mundo después de todo.

−Dilo−Lo escucho decir de pronto, en tanto apartaba los ojos del camino un momento para oberservarla−Sé que estás pensando en preguntar algo, sólo hazlo...−.

Sonrío para sus adentros; las ganas de reír ante la estupidez de preguntarle si quería hacerle un hijo en ese momento por poco le hacían perder la compostura.

Se limitó a encogerse de hombros y negar con simpleza.

−Sólo quería saber sobre qué se hablara en la junta−Mintió descaradamente con el tono más monótono que pudo utilizar.

−Lo sabrás cuando estemos ahí−Respondió enigmático como siempre.

El resto del viaje transcurrió en silencio.


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La sensación de haber vivido algo jodidamente similar le estaba consumiendo en este preciso momento. Sentada en la mesa de ese restaurante tan elegante, lleno de personas de clase social evidentemente mucho mas elevada que la suya era un deja vú bastante incómodo.

Si bien, no era el mismo restaurante al que había ido con Sonic, la sensación y ambiente que éste le generaba prácticamente igual. Observó a su acompañante bastante sereno y sin inmutarse de nada a su alrededor y pensó que seguramente para él nada de lo que estaba pasando era extraño.

No pudo pasar por alto que, dada la hora y al evidente falta de sillas, la idea de los inversionistas haciendo acto de presencia estaba comenzando a difuminarse en su mente.

Y casi como por arte de magía todas las piezas del rompecabezas parecieron encajar al instante.

¡La muy ladina de Rouge había confabulado con Shadow para traerla a una cena! Y había caído por completo.

Punto para los mentirosos, tenía que aceptarlo.

−Esto no tiene nada que ver con inversionistas...−Afirmo mirándole directamente a los ojos sin titubear.

El sonrío, viéndose descubierto.

−En efecto, Rose−.

Y, pese a lo romántico de la situación, no le gustaba para nada que le hubiesen mentido en sus narices y no iba a pasarlo por alto.

−Bien, entonces...−No le permitió continuar. La mano fuerte de Shadow se entrelazo con la suya, haciéndola sonrojarse de inmediato.

−Sabía que si te lo pedía directamente, habrías dicho que no−Afirmó, soltándole−Sólo disfruta de la cena−.

Esa respuesta le sorprendio bastante. Honestamente nunca, ni en sus fantasías mas profundas hubiese imaginado si quiera qus se pudiese tomar la molestia de buscar una excusa para pasar tiempo con ella de ese modo.

Era lindo, no podía negarlo. Nadie nunca se había tomado tantas consideraciones en invitarla a salir.

−¿Te gusto el vestido?−Cuestinó dándole un trago a si copa, observándola.

Lo extraño de esa pregunta no hizo sino encajar otra pieza más al rompecabezas mental que se había formado esa noche.

−Así que fuiste tú...−

No obtuvo una respuesta verbal por parte de Shadow, el silencio que le precedió era respuesta suficiente.

Demasiadas atenciones provenientes de alguien cómo él lograrían que cualquier chica heterosexual cayera rendida a sus pies. Y de no ser porque estaba loca ella seguramente también hubiese caído rápidamente.

En su interior la idea de que todo lo que estaba sucediéndole no era sino obra de alguna loca novela barata y sin mucho sentido le daba vueltas una y otra vez; pero de ser el caso, debía únicamente disfrutar el momento hasta que el golpe de realidad le llegara nuevamente.

−Pues... gracias, Shadow... no era necesario nada de esto−Le dijo, ligeramente abochornada. La sensación de ser colmada de atenciones, aunque bonitas, le daban ligera incomidad.

Ese aspecto de quererlo como candidato y al mismo tiempo considerarlo como no completamente apto la estaban volviendo aún más loca de lo normal.

Se contradecía así misma y no podía evitarlo. ¿Shadow le atraía? Evidentemente sí, ¿Podía ser su donante? Eso sí era un misterio.

La vibración en su celular le sacó de sus pensamientos; tomó el aparato de su bolso, bajo la atenta mirada de Shadow, quién no parecía nada contento con tal acción.

Desbloqueó el dispositivo para encontrarse con el siguiente mensaje:

"Epa, Ames...

Quien fuera cemento, para sostener ese monumento" terminó de leer aquel comentario en la foto que subió antes de salir de su hogar y, por mucho que hubiese querido ocultar, una mezcla de vergüenza, enojo y diversión se apoderaron de ella.

−Estúpido...−Murmuró para sus adentros mientras guardaba su celular. Shadow, quién era bastante perspicaz, no le tomo mucho tiempo comprender que estaba sucediendo.

Decidió no comentar nada al respecto para no incomodarla. Ya había tenido suficientes arrebatos pasionales frente a ella y francamente le gustaba mantener su pose de tipo duro.

Por lo que, la siguiente hora y media transcurrió silenciosa y sin contratiempos. El no era particularmente elocuente y ella parecía tener un debate mental en el cual no se sintió capaz de participar.

La observó comer lenta y tranquilamente; no iba mentir, esa mujer le estaba volviendo cada día mas loco y esa mañana cuando vio entrar al imbécil de Sonic a su oficina con cientos de tulipanes, tuvo que sacar fuerzas casi divinas para no romperle la nariz por su osadía.

La idea de invitarla a cenar fue improvisada unos segundos después de haber tirado esos cientos de dólares en flores que el Faker había gastado. −Cosa que había disfrutado enormente, había que agregar− y el asunto del vestido y zapatos era algo en lo que Rouge había participado activamente.

Y, con todo y el silencio que parecía mantenerse firme entre ambos, en el ambiente no pareció tornarse incómodo. Disfrutaban de alguna manera de la compañía del otro. Mientras la buena comida y la música agradable le daban un plus a la velada.

Aunque por mucho que disfrutase del silencio sabía que Amy era una mujer expresiva la cual siempre tenía algo que decir, por lo que decidió iniciar un tema de conversación.

−¿Disfrutas la cena?−.

Ella asintió, tranquilamente.

−Es delicioso−.

Nuevamente el silencio pareció reinar el ambiente. Le era difícil expresarse y ella parecía bastante ajena a todo lo que le rodeaba.

Quizás estaba aburrida; pensó para sus adentros algo que francamente le causo un cierto deje de preocupación.

−Los contratos han aumentado un 0.2% este mes, Rose... sigue así−.

Ella solo asintió. Luego de ese comentario evidentemente con doble sentido que Sonic había dejado en su fotografía no pudo evitar sentirse extraña. La idea de que alguien −o mejor dicho él− le hablase así no le desagradaba como se supone debía hacerlo, muy por el contrario, incluso le parecía divertido.

Sabía que estaba mal, que era vulgar y de mal gusto, pero también era tan gracioso y por alguna extraña razón eso le había gustado un poco, esa sensación de ser atrayente para alguien.

Porque no solo Sonic había dejado un me gusta en su publicación, mas de 100 personas estaban sumándose a la lista y eso −a riesgo de sonar pretenciosa− subía su autoestima por los cielos. Y por mucho que quisiese concentrarse en Shadow y la aparente cita que estaban teniendo, era casi imposible.

Aunque, consciente de lo grosero que podía ser estar tanto tiempo en silencio, decidió dejar de lado sus pensamientos y concentrarse en lo que estaba sucediendo frente a ella.

Terminada la cena, Shadow pidió la cuenta y salieron del restaurante sin un rumbo el particular. La noche era joven y dado a que no sabía cuando podía volver a prestarse una situación así, no quería desaprovechar la oportunidad de compartir el mayor tiempo que le fuese posible.

Lo pensó unos momentos, tal vez una ida al cine o al bar mas cercano era lo que necesitaban para poder abrirse un poco y poder mantener una conversación más fluída.

−¿Quieres algo de beber?−Cuestionó mientras caminaban rumbo al auto, a lo que ella asintió. La observó caminar tranquilamente bajo la luz de la luna y una idea absurda invadió si mente. Tomó su celular de última generación y encendió la cámara −Rose, voltea hacía acá−Le llamó sorpresivamente para sacarle una foto sorprendida y espontánea.

Y, contrario a lo que se podía creer, la foto lucía bastante bien, cosa que a ella poco pareció importarle cuando invadió completamente su espacio personal tratando de arrebatarle el teléfono para ver la foto que acababa de tomarle. La diferencia de estaturas era bastante evidentes y ni aún tacones fue capaz de alcanzar la mano en alto de Shadow.

Bufó con molestia y aún con ambos cuerpos pegados otra idea poco convencional surco su mente.

−Hay que capturar este momento−bajo su mano y la aprisionó por la cintura, causándole un sobresalto−Ahora, mira a la cámara y sonríe, Rose−Mencionó mientras colocaba su cabeza sobre la de ella debido a la diferencia de estaturas.

Y sin saber a ciencia cierta porque obedeció, miró de reojo dos de las cuatro fotos que había tomado y sintió sus mejillas arder. El ligero rose −ojalá que por accidente− de una de sus manos con su trasero hizo que el mundo se detuviera a su alrededor.

Habían pasado años desde la última vez que tuvo contacto tan cercano con algún chico y aquello la había sacado por completo del juego.

−Bien, nos vamos−Dijo soltándola lentamente mientras empezaba a caminar nuevamente hacia el auto con su teléfono en mano.

Le siguió lentamente, aún sin comprender que rayos había pasado y porque se había quedado completamente desarmada ante tal acción.

Shadow por su parte hizo algo que jamás en todo el tiempo que tenía utilizando las redes sociales había realizado.

"¿Estás seguro que deseas realizar la siguiente publicación?" Leyó por breves instantes y sonrío con sorna mientras aceptaba segundos después. "Tu publicación se ha cargado correctamente" y ambas fotos, acompañadas del siguiente mensaje le hicieron sentir un revoloteo en su interior.

"En compañía de mi dulce Rosa, esta noche todo florecerá..."

Oh bendita y dulce mujer... le había vuelto completamente loco.


.


No había recibido ninguna respuesta por parte de Amy y no sabía si eso era una mala señal o no. Le había preguntado a Cream si ella había hecho algún comentario al respecto después de recibir los tulipanes y ante la negativa de esta no sabía si debía dar un paso adelante o continuar esperando que ella decidiera buscarle.

Suspiró sonoramente y encendió su teléfono para ver algún vídeo divertido en Mobiusface; en su inicio, lo primero que pudo notar para su sorpresa era la leyenda de "Shadow The Hedgehog ha publicado 2 fotografías" cosa que le extraño enormemente, ese emo amargado ni siquiera contestaba los mensajes.

Decidido a restarle importancia dado a que seguramente se trataba de algún tema que no era de interés estaba decidido a pasar de largo aquella publicación; pero, irónicamente aquella frase resonó en su mente y tuvo que leerla varias veces para asimilarla por completo.

Aquella foto de Amy con ese vestido ajustado que había elogiado hacía poco mas de dos horas estaba en el perfil de Shadow recibiendo corazones y comentaros elogiando a la "feliz pareja".

Oh jodido y cabrón Shadow, esta vez si que había ido muy lejos.

Observó nuevamente aquellas dos fotografías mirándo con asco y repulsión como la mano de ese malnacido hijo del demonio tocaba descaradamente el trasero de Amy.

Esperen un segundo, ¿ella realmente permitiría algo así? Algo no estaba bien en ese escenario y Dios sabía que no iba a dejar las cosas así, oh no, ese jodido había ido demasiado lejos.

Porque aunque ella no fuese su novia, era su amiga y ese bastardo no era digno de ella.

No claro que no, nadie era digno de alguien como Amy. Ella debía de conseguirse un tipo carismático y galante que la hiciera reír.

Un tipo como él...

Esperen, ¿qué? ¿Había realmente atado bien los hilo de sus pensamientos? Mierda...

Ya incluso hasta estaba desvariando.

Miró por última vez la publicación antes de bloquear su teléfono y sonrío con autosuficiencia. Fuere como fuere, esto no iba a quedarse así, sabía que lo había hecho a propósito, para joderle. Y, con todo y que lo había logrado, la venganza es un plato que se sirve frío y claro que se serviría.

Oh sí...

Lo haría o dejaría de ser Maurice legalmente.

.

.

.


Continuará...

Muy muy muy largo...

Se reveló un poquito del pasado de Shadow... (no lo suficiente, lo sé) ¡Llegó el buen Knux! Y en tanto a Sonic y Shadow... es más que obvio que acaban de entrar en un juego de ver quien puede más xD... el próximo capítulo será dedicado al buen Silver... quise tomar un orden, dado a que, el pobre esta deprimido, debe tener sus momentos de abstinencia y soledad sin que nadie lo moleste.. y bueno, ese Shadow es todo un romántico cuando se lo propone x3...

dispensen las faltas... en mi teléfono escribo y escribo y a veces se me van sin darme cuenta.

Se cuidan y muchas gracias por leerme.

Atte.

Gri.