Tenía pensado subir esto desde el domingo, pero me lo replanteé y decidí esperar para agregar algunas cosillas más :B
Hoy me siento un poco mejor, así que hay que aprovechar.
Aclarando:
Nop, Scourge no va salir en esta historia. En un inicio tenía la idea de que él fuese el ex-novio abusivo de Amy pero lo consideré muy obvio así que lo descarté, por lo que en su lugar combiné su personalidad con la de Sonic y es por eso que es taaaan desgraciado xD (al fin de cuentas se supone que son el mismo ser) Y en tanto a Mephiles... neh, no me gusta la idea de los sugardaddys, aunque no lo sé, el tiempo lo dirá. Sólo aclaro que seguramente sí va aparecer más adelante y tendrá un poco de relevancia.
Ahora sí, no las entretengo más...
Capítulo Ocho
"Alma piadosa, cuentas engañosas…"
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Sentada en la barra de aquel bar tan concurrido no pudo evitar sentirse asediada ante las miradas poco discretas que muchos de los presentes le dirigían.
Shadow en cambio parecía bastante cómodo y acostumbrado a la situación. Seguramente era un cliente habitual dada la familiaridad con la que el cantinero le atendía.
−¿Algo para la señorita?−Pregunto con amabilidad, dirigiéndole una sonrisa de oreja a oreja.
Y, sin tiempo para poder brindar una respuesta, Shadow se le adelantó.
−Un agua mineral esta bien−La observo por fracciones de segundo y continúo con su pedido−Para mí, lo de siempre−Finalizó.
Amy no se pronunció al respecto; una parte de ella aún no lograba conectar los hilos de los acontecimientos anteriores.
Demasiadas emociones estos días estaban causando estragos en su mente.
Primero estaba Sonic y su aparente interés −principalmente sexual− y preocupación por ella −culpabilidad, por abrir la boca− le provocaba la sensación de querer darle una patada en el trasero y luego un abrazo asfixiante. −Bipolaridad, quizás−.
Después estaba Shadow y su más que obvia intención por conquistarla y convencerla de aceptarle. −Cosa que le hacía sentir incómodamente halagada, había que aclarar−.
Y por último estaba el pobre Silver y todas las cosas que estaban yendo mal en su vida a raíz de ese jodido secreto que le carcomía por dentro. Se sentía tan culpable...
−Aquí tiene, señorita−La voz del cantinero le distrajo brevemente de sus pensamientos mientras le entregaba su vaso lleno del burbujeante líquido.
Bebió un trago y dirigió su mirada hacía Shadow quién bebía en silencio de su vaso de whisky.
Parecía tranquilo y ajeno a cualquier preocupación salvo beber y relajarse con la buena música que amenizaba el lugar. Contradiciendo por completo la imagen del tipo serio que tenía sobre él.
Pues si bien, el no estaba bailando o siendo particularmente efusivo, la expresión en su rostro se había ablandado lo suficiente como para dar a entender que estaba relajado.
Demasiado relajado a decir verdad; incluso parecía haber olvidado su presencia en ese lugar.
Sonrío inconscientemente y pensó en que debería relajarse con mayor regularidad.
−Rose...−La llamo de pronto causándole un sobresalto−Algo te inquieta...−Afirmo, mirándole fijamente, analizándole silenciosamente−¿Qué es lo que piensas con tanta insistencia?−Cuestiono después, dando otro trago.
Quizás se debía al líquido amargoso corriendo por su sistema, o quizás era que esa mujer le había ablandado mas de la cuenta, pero su tono se había suavizado considerablemente.
Ella le miro confundida por breves instantes y suspiró; podía sencillamente aprovechar la oportunidad y ser sincera con respecto a toda la confusión mental, aunque ello implicara hablar también de esa idea descabellada de tener un bebé.
Lo meditó unos segundos, analizando los pros y los contras de esa situación. ¿Qué pensaría Shadow? ¿Creería que estaba loca? A estas alturas no podía asegurar nada.
La mirada insistente y penetrante de su acompañante exigía ferozmente obtener una respuesta convincente.
−Yo...−Titubeo unos cuantos segundos tratando de que su lengua se conectara correctamente con su cerebro−Yo sólo...−.
−Estás pensando en el Faker... ¿No es así?−El tono despectivo con el que pronunció la última frase le hizo sonreír suavemente.
Quizás era momento de dejarse llevar y que las cosas tomaran un rumbo a su favor. Tomó otro trago de su bebida y se cruzo de piernas seductoramente.
−¿Pensar en Sonic? −Rio suavemente−Claro que no... ¿Por qué pensaría en él?−.
−Yo también me pregunto lo mismo−Respondió irónico.
Estaba más que claro que no podría engañarlo ni persuadirlo de pensar o hacer nada a su favor. Con Shadow siendo tan dominante y precavido las opciones se veían limitadas nuevamente.
Ahora, presa de aquella mirada insistente y penetrante debía buscar algún motivo convincente para su aparente falta de interés durante toda la noche.
¿Qué decir? Podía simplemente limitarse y decirle abiertamente que buscaba solamente una noche de pasión con él y que esperaba que su ADN fuese lo suficientemente bueno para darle hijos hermosos, sanos y fuertes.
Pero no quería espantarlo −Ni que se riera en su cara por reverenda estupidez− aunque era verdad que pensaba en Sonic también, después de todo ese piropo vulgar que había dejado en su fotografía aún daba vueltas en su mente haciéndola sentir ligeramente alagada.
Y pensar en Sonic inevitablemente y muy en el fondo estaba Silver y su conversación de ese mismo día. −Y toda la culpabilidad que cargaba a cuestas que la hacía sentir cucaracha−.
Lo observó dubitativa y suspiró; aunque fuese lo menos obvio, igual le molestaba y tal vez hablarlo con Shadow le ayudaría a sentirse un poco mejor.
−Estaba pensando en Silver−Respondió al fin.
Y, para su sorpresa, la mirada en los ojos de su acompañante no pareció comprender del todo su respuesta.
−¿Por qué te preocupa ese alfeñique?−Cuestionó sin comprender, haciéndole señas al cantinero por otra bebida.
La verdad era que, de todas las respuestas que pudo haber esperado esa no figuraba en su lista de respuestas mordaces y elegantemente elocuentes.
Sabía que ella y Silver eran cercanos, durante el último año analizo silenciosamente aquella relación buscando indicios de cualquier posible atracción que pudiese llegar a entorpecer sus planes y ahora, dadas las circunstancias en las que el joven se encontraba −Porque los chismes volaban y todos en la oficina sabían que lo había dejado su mujer− era plenamente consciente de que no estaba pasándola precisamente bien.
Y, aunque era ligeramente extraño no era del todo ilógico que Rose siendo la noble pero entrometida que era, le preocupara el destino amoroso del sujeto en cuestión.
−Es un hombre y saldrá adelante−Trato de sonar lo más animoso que le resulto posible.
Poco o nada le importaba los asuntos amorosos del resto, ya tenía suficiente con el lío que tenía consigo mismo.
Ella, por otro lado no pareció muy conforme con su respuesta.
−Silver es nuestro amigo, Shadow... y está pasando por una crisis tan grande que no puedo quedarme de brazos cruzados sabiendo que no tiene un lugar donde dormir−Manifestó haciendo amago de tomar su bolso y alejarse del lugar.
Pero la mano de su acompañante fue mas rápida y le obligo a regresar a su posición inicial.
Si bien, era verdad que la idea de lidiar con un corazón roto por una mujer que le había engañado le parecía completamente risible, el hecho de que no tuviese un lugar donde establecerse si que le hizo ablandar el gesto.
Silver era el tipo de sujeto que podía pasar horas bajo la lluvia con tal de no incomodar a nadie, aunque ello significara arriesgarse a una pulmonía.
No le parecía algo que fuese productivo, pero lo respetaba.
−No tenía idea de ello−Admitió, sin reservas.
Y aunque en un inicio le pareció la excusa −Que tenía pizca de verdad al fin y al cabo−mas convincente que se le ocurrió, ahora que lo analizaba con mayor detenimiento no podía evitar sentirse abrumada.
Pensar en ese pobre chico solo con su dolor en algún lugar de la ciudad sin un techo que cubriese su cabeza y un lugar donde estar tranquilo le inquietaba de sobremanera.
Estar ahí con Shadow disfrutando de una velada mientras uno de sus mejores amigos sufría le hizo sentir de lo peor.
−Soy una pésima amiga−sacudió la cabeza frenéticamente intentando detener el derramamiento de lágrimas−El pobre debe estar ahí afuera, solo y hambriento...−.
Shadow simplemente la observo en silencio; su rostro preocupado y sus intenciones nobles eran una de las razones por las cuales se había sentido atraído en primer lugar.
Y aunque eso fuese en contra de su naturaleza de autosuficiencia, sabía que no podía ver a esa mujer triste ni por asomo.
Suspiró derrotado y tomo su cartera rebuscando algo con calma; jamás creyó tener que recurrir a esos extremos, pero si eso calmaba sus inquietudes, lo haría.
Lo observó con curiosidad y antes de que pudiese cuestionar cualquier cosa alusiva, el se adelanto.
−Déjamelo a mí−desbloqueó su celular y comenzó a colocar unos números−Me encargaré de ese asunto−Sentenció con serenidad y se alejo unos cuantos metros para hablar por teléfono.
El resto de la noche transcurrió sin contratiempos.
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Luego de que Shadow le dejo en su casa había pasado la noche en vela pensando en lo sucedido durante la cena. Se sentía culpable por haber utilizado a Silver como una excusa para aligerar el ambiente.
Además de aquellas fotografías en donde todos los contactos de Shadow les felicitaban por su noviazgo. Realmente deseó que la tierra se la tragara. ¿Ahora cómo saldría de semejante confusión?.
En el fondo, la idea de ser considerada la novia de Shadow no le desagradaba del todo, pero en circunstancias como esas y dado a su necesidad impetuosa de obtener una criatura de carne y hueso su juicio se nublaba.
Suspiró con apatía y se levanto de la cama en dirección a la cocina con la intención de tomar un desayuno ligero y volver a dormir. Ya había decidido no ir a trabajar.
Encendió la estufa y comenzó a preparar un par de huevos con jamón. Sentada en la isla de la cocina comió lentamente.
Sin duda alguna su vida se había vuelto muy complicada. ¿Debía renunciar entonces a la idea de concebir? ¡Absolutamente no! Todo menos eso.
Ella no era el tipo de personas que re rendía ante las adversidades. Siempre se esforzaba al máximo y daba lo mejor de sí −Aunque ello significara tener aún más problemas−.
El sonido de su celular le hizo distraer sus absurdos pensamientos; el nombre de su mejor amiga apareció en su pantalla.
−¿Qué quieres, Rouge?−Atendió de mala manera el llamado de su amiga. Aún estaba molesta por la sucia artimaña a la que la había sometido.
−¿Qué formas son esas de agradecerme la mejor cita de tu vida?−Reprocho falsamente ofendida y rio estrepitosamente−Oh vamos Pinky, necesitabas ese empujón−Se justificó.
Rodó los ojos en señal de fastidio y pensó en al menos cuatro insultos distintos como respuesta.
−Te lo he dicho antes, no deseo tener una relación con nadie−Respondió mientras tomaba su plato y lo colocaba en el fregadero−Fuiste demasiado lejos esta vez, Rouge−.
Y aunque hubiese querido sonar mas molesta, su tono no logro amedrentar ni un poco a su mejor amiga.
−Oh bueno...al menos lo intenté−El sonido de un envoltorio se escucho por breves segundos−Vístete, te espero en media hora Pinky−masticó fuertemente−¡Hoy sabremos el sexo de los bebés!−Añadió con alegría.
Eso era un motivo suficiente para dejar de estar molesta; le gustaban los bebés −demasiado− y prácticamente desde que supo que Rouge estaba en la dulce espera no pudo evitar ofrecerse para acompañarla en todas las citas prenatales.
Estaba incluso más informada del crecimiento de esos bebés que su propio padre.
−Ok, ahí estaré−.
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En menos de quince minutos ya se encontraba rumbo a la casa de su mejor amiga con todo el ánimo y actitud que creía perdido cuando despertó aquella mañana.
La idea de ver aquellos pequeñitos le entusiasmaba; sobretodo tomando en cuenta que la cita anterior ninguno de ellos estaba de ánimo para mostrarse y definir si eran niños, niñas o ambos.
Y aunque fuesen lo que fuesen los amaría, estaba segura de que Rouge preferiría que ambos fuesen niñas para tener con quien compartir su buen gusto y técnicas de belleza.
Knuckles en cambio quería varones para no ser el único desdichado en soportar el malgenio de su mujer. −Cosa que tenía que admitir, era graciosa−.
Se plantó frente a la puerta del hogar de la susodicha y llamó un par de veces anunciando su llegada. No pasaron ni dos segundos cuando ésta se abrió de golpe dando paso a la enorme barriga de Rouge fuera de la morada.
−Muy bien Pinky, que sea rápido... después de la cita quiero que me des todos los detalles de tu cita y más te vale que no te saltes ninguno−.
Amy solo suspiró derrotada; esa Rouge nunca cambiaría.
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Miró a su alrededor con suma atención; el consultorio estaba repleto de mujeres y parejas de todo tipo.
Barrigas y más barrigas era lo que podía observar hacía donde dirigiera la mirada y eso la abrumo un poco.
Deseaba ser madre pero; ¿Realmente sería una buena? ¿Podría soportar todo ese proceso sola? Definitivamente eso le agregaba otra preocupación más a la lista de situaciones absurdamente complicadas a las que ella sola se había sometido.
−Número sesenta y nueve−La voz de la recepcionista le hizo observar a Rouge ponerse de pie y por inercia le siguió.
Dentro del consultorio el Doctor les recibió cortésmente. Y dado a que no era la primera vez que acudía, Rouge se acomodo rápidamente en aquella camilla sin rodeos.
−Muy bien Roxanne, ¿Cómo se encuentra el día de hoy?−Preguntó el doctor mientras comenzaba a acomodar sus instrumentos de trabajo.
Por otro lado; no pudo evitar soltar una ligera risita al escuchar a ese sujeto llamar a Rouge por su verdadero nombre; prácticamente a veces olvidaba ese dato.
−Lo de siempre... mis pies están matándome−
Los escucho hablando sobre preguntas rutinarias y situaciones específicas en tanto al embarazo que en ese momento poco o nada le parecían relevantes.
Estaba ansiosa por saber el sexo de los bebés y no podía evitarlo.
−Muy bien−tomo el envase del gel 5d y lo esparció sobre el estómago de Rouge−Muy bien, veamos como están este par de angelitos−Movió sensor de un lado a otro y en la pantalla frente a ellos dos pequeños "bultos" se manifestaron.
Los observó fascinada unos momentos aunque no podía distinguir al cien porciento las características de las criaturas.
−Veamos... −movió el sensor una vez más−el gemelo A es...−lo movió nuevamente un poco mas rápido−es un varón−Anunció y Rouge hizo un suave puchero.
−¿Y el otro?−Se sorprendió de ser ella quien lo cuestionara.
Tras otros tantos movimientos el Doctor sonrío.
−Bueno, tal parece que el gemelo B es un varón también... −Alejo el sensor y comenzó a teclear algunas cosas en su computador−Felicidades Roxanne, tendrás dos lindos y saludables varones−.
El sonido de su celular resonó por todo el consultorio provocando que sus mejillas se tornaran rojas de vergüenza. Observó el aparato, notando como Shadow era quien llamaba.
−Anda cariño, atiende−.
Asintió apenada y salió del consultorio.
−¿Qué...?−No pudo terminar de formular la pregunta.
−Rose, te quiero en la oficina, ahora−Exigió con voz autoritaria provocando el descontento en la chica.
¿Ahora le hablaba rudo y descortés? Vaya incongruencia.
−No puedo, estoy acompañando a Rouge a su cita prenatal−Aclaro intentando no alzar la voz. Estaba rodeada de mujeres embarazadas y lo último que quería era causar un alboroto.
−No discutas y trae tu ser aquí y ahora, hay asuntos que tenemos que resolver−Finalizó, terminando la llamada.
Maldijo para sus adentros y suspiró derrotada.
Adiós a su idea de ir a tomar un café con su mejor amiga.
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Le había costado bastante lograr que Rouge le dejara ir después de salir del consultorio. Estaba bastante furiosa y fue gracias a la llamada inesperada de Knuckles que logro escabullirse del foco de atención de la chica y salir huyendo.
No le agradaba la idea de dejarla sola y en ese estado; pero al fin y al cabo el trabajo era el trabajo y sus labores y las de Shadow estaban conectadas.
Frente a su oficina se abrió paso notando a unos cuantos empleados cuchicheando sin mucho disimulo algo referente a ella.
Deseó poder partirles la nariz a unos cuantos, pero no era el lugar ni el momento. Se dirigió directamente a la oficina de su autonombrado jefe y entro de golpe sin ser invitada.
Este ya hacia sentado en su escritorio con un montón de papeles y lo que podía asumir eran facturas, mientras las ojeaba una a una.
Tosió brevemente, llamando la atención del joven quien le dirigió una leve mirada y continúo con sus lecturas.
−¿Para qué me has llamado con tanta urgencia?−Cuestionó sentándose en una de las sillas frente al escritorio.
El no respondió, provocando que su molestia creciera considerablemente.
Era extraño que luego del aparente interés que había mostrado la noche anterior hoy nuevamente le tratase tan fríamente como los últimos años.
Eso le hizo sentir extrañamente vacía y contrariada. ¿Es qué a caso había malinterpretado las cosas? Lo observo, tan sereno y concentrado en leer aquellos papeles con premura, sintiendo un extraño nudo en su garganta.
Era el mismo Shadow de siempre después de todo.
Minutos silenciosos les acompañaron en aquella oficina; el absorto en sus conteos mentales apenas parecía reparar en la presencia de la joven. Ella, por otro lado sólo estaba ahí, deseando haberse quedado en compañía de su mejor amiga.
Le era difícil de comprender como es que podía cambiar de actitud de un día para otro.
−Muy bien Rose−Hablo de pronto levantando la mirada dirigiéndola a ella−Estos son los estados de cuenta de los últimas semanas−Tomo algunos y se los entregó−¿Notas algo?−.
Observó con detenimiento aquellas facturas llenas de números y datos referentes a la empresa y sintió un escalofrío recorrer su espina. Nuevamente había faltantes y no solo faltantes de unos cuantos dólares que podían fácilmente ser pasados por alto.
Había pérdidas de cientos que sencillamente no cuadraban. Miró con horror a su acompañante; la mirada serena pero inquisitiva que tenía en su rostro no le inspiraba nada bueno.
−¿Tienes idea de lo que esto significa?−Cuestionó, igualmente sereno.
Y, aunque directamente aquellos números no se relacionasen con ella, dado a que en su labor tomaba las citas y presupuestos y lo demás era aprobado por Shadow, significaba que alguien estaba teniendo acceso a esos informes.
−Pero... ¿Cómo?−
El negó, intentando no alterarse.
El sonido de la puerta le impidió poder dar una respuesta; dejando entrar a Silver unos segundos después con algunas memorias USB en sus manos.
Éste los observó intrigado unos segundos; el aire tenso en el ambiente era difícil de ignorar incluso para alguien tan despistado como Silver.
−Aquí están los últimos proyectos del mes, como me pediste.−los observó consternado unos segundos −¿Sucede algo malo?−no pudo evitar preguntar.
Shadow guardo silencio y ella deseó poder darle una respuesta clara. Ni siquiera podía entender que era lo que estaba pasando, pero por fortuna Shadow se adelanto.
−Vamos a necesitar un contador−Aclaro tomando las USB−Hay flujos de dinero que no cuadran−.
Una mueca de horror se instaló en el rostro del recién llegado, aunque el no entendía de administración y esas cosas, la cara de Shadow era una señal inequívoca de que algo malo estaba sucediendo.
Consciente de que no podía emitir una opinión relevante salió de aquella oficina dejando nuevamente solos a Shadow y Amy.
−No dejes que nadie tenga acceso a tu computadora−Sentenció fríamente.
Se limitó a asentir en silencio y salió de la oficina presa de la incertidumbre. Camino rumbo a su oficina en silencio, siendo interceptada por Silver en el trayecto.
−¡Amy!−Le llamó y ella se detuvo−¿Qué ha sido eso?−El tono de preocupación en su voz era más que evidente. Y por mucho que hubiese deseado tener una respuesta, ni siquiera el mismo Shadow podía entender que estaba pasando.
Se encogió de hombros y negó con la cabeza.
−Sea lo que sea, Shadow lo solucionará...−Aseguró.
Realmente hubiese deseado creer al cien porciento en sus palabras, pero para Silver eso fue suficiente.
−Seguramente sí−Asintió suavemente−Ven, tomemos un poco de té, estoy terminando un proyecto−Le tomo de la mano y le condujo hasta su oficina.
Una vez dentro encendió la cafetera para calentar un poco de agua y coloco el par de tazas frente a la mesita de meriendas que tenía para ocasiones como esa.
Tomó asiento y espero a que terminara con lo que estaba haciendo. Realmente no estaba de humor para tomar el té, pero el ver a Silver tan animado le hizo aceptar de igual forma.
Los restos de ojeras aún eran visibles en su rostro, pero había algo en su semblante que le hacía lucir más animado.
Vertió un poco de agua y colocó un sobrecito de té en la taza mientras se la entregaba con delicadeza y, luego de repetir la acción con una para él, tomó asiento a un lado de ella.
Dio un ligero sorbo y sintió el calor bajar por su garganta; ambos en silencio bebían tranquilos.
Tenía muchas cosas dándole vueltas; y ahora con la reciente conversación con Shadow no era la opción.
Tantas cosas, todas juntas una tras de otra; no hacían sino aumentar su inestabilidad emocional.
−Amy... ¿Cómo va tu día?−Cuestionó en un intento de entablar conversación.
Dudo un momento en que responderle; no quería abrumarle con sus pensamientos tontos. El ya tenía suficientes problemas.
−Bien−dio un sorbo a su té−Hoy acompañé a Rouge a saber el sexo de los bebés...−
El sonrío genuinamente emocionado, también le encantaban los bebés.
−¿Y qué son?−.
Verle sonreír le dio un ligero sentimiento de tranquilidad.
−Ambos varones−.
Silver hizo un mohín y segundos después bebió un sorbo de té.
−Rayos... yo esperaba que ambas fueran niñas−Admitió resignado.
Rio suavemente, abochornándolo.
−Sonaste igual a Rouge−.
Ambos soltaron una carcajada después de eso. Por breves instantes había olvidado por completo todos esos asuntos que le tenían tan preocupada.
Era agradable hablar con alguien y que sus problemas se vieran reducidos. Silver tenía la capacidad de transmitirle una paz inmensa que siempre le daba ánimos.
−Bueno, de cualquier modo en tanto sean sanos y fuertes todo estará bien−Añadió con tranquilidad mientras le tendía unas cuantas galletas.
Tomó una y dio un mordisco.
−¿Cómo estás?−Ahora fue ella quien cuestionó interesada en el estado anímico del chico.
Y, para su sorpresa el no pareció perder su semblante calmado. Los últimos días habían sido caóticos pero al fin había conseguido algo de paz.
−Estoy bien... conseguí un departamento y lleve mis cosas esta mañana−le informo mientras comía una galleta−Sólo debo acomodar cosas, ya sabes... lo usual cuando te mudas−.
Eso le emociono bastante; las cosas parecían estar mejorando y eso era buena señal.
−Que bien... ¿Dónde vivirás?−.
Pareció pensar unos segundos, como si recordara algo.
−Al oeste de Station Square, en los nuevos departamentos que el papá de Shadow acaba de abrir al público−.
Papá de Shadow.
Bien, definitivamente eso si que era algo nuevo para ella. Nunca había tenido la oportunidad de conocer a ese sujeto y Shadow no solía hablar de él.
Por lo qué ¿Cómo rayos Silver iba a vivir ahí? Tras unos segundos de estupor, la respuesta se instaló en su mente como un balde de agua fría.
"Yo me haré cargo" fue lo que Shadow había dicho y lo había cumplido.
Realmente había cumplido y no supo si eso le reconfortaba o le aterraba en ese preciso momento.
−Eh, Amy...−La voz de Silver le trajo de nuevo a la realidad−Me preguntaba si quisieras−guardo silencio un momento, escogiendo las palabras adecuadas−Me preguntaba si podrías ayudarme a desempacar−Pidió, apenado.
No entendió del todo porque aquello le apenaba pero asintió a manera de contestación. No le veía un problema a ayudar a un buen amigo, además de que disfrutaba la limpieza y el orden.
Eso le ayudaba a liberar a tensiones y le hacía olvidarse de pensar estupideces, como el que Silver tenía unos ojos tan bonitos que parecían dos soles resplandecientes en un día caluroso de verano.
Dios... eso sonó tan cursi.
Si que se estaba volviendo loca.
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No supo exactamente cuanto tiempo tenía ahí pero de una cosa si estaba segura; tenía hambre. Había pasado toda la tarde ayudando a Silver a mover de aquí allá cientos de cosas muy básicas pero igualmente laboriosas.
Después de haber dejado su antiguo hogar había salido con cosas mayoritariamente de uso personal. Aunque, para su fortuna los departamentos eran semiamueblados y por lo menos tenía una estufa, refrigerador y una cama donde dormir.
Tomó una de las bolsas menos espaciosas y observó el contenido; estaba repleta de fotos de Blaze y demás situaciones en la vida de Silver.
Una de ellas captó su atención; en ella aparecía un pequeño Silver −que dicho sea de paso, casi la hace derretirse de ternura− junto a lo que ella supuso eran sus padres.
Nunca había tenido la oportunidad de conocerlos; por lo que había escuchado, se habían divorciado cuando él era pequeño y su padre había muerto años después debido a una enfermedad congénita en el corazón.
−Tenía seis años en ese entonces−No supo en que momento se había plantado a su izquierda.
Apenada dejo la fotografía en su lugar.
−Lo siento, no quise ser entrometida−Se disculpo.
El sonrío comprensivo y negó con la cabeza. No le molestaba pensar en sus padres, los amaba profundamente aún después de los malos ratos que pasaron en su vida.
−No hay cuidado Amy−tomo la foto entre sus manos, observándola nostálgico−Ese día me llevaron a una pizzería llena de juegos y animatrónicos−frunció ligeramente el ceño−Odio a esos muñecos−Refunfuñó.
El gesto infantil que se instauró en su rostro le provocó ternura seguido de unas ganas de reír incontrolables. Le parecía muy divertido que aún tuviese miedo a esas cosas.
−Eres cruel Amy−fingió estar ofendido−¡Esos desgraciados querían robar mi alma!−Se justificó.−En fin... ¿Quieres pedir algo para cenar?−Cambio de tema y tomo su celular−¿Pizza de pepperoni con extraqueso?−.
Ella asintió gustosa, se estaba muriendo de hambre también.
Luego de una hora de espera ambos devoraron la pizza casi al instante.
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Sentada en su escritorio no pudo evitar sonreír al recordar el momento agradable que había pasado con Silver la noche anterior. Realmente se había olvidado por completo de cualquier asunto que no fuese disfrutar de un buen trozo de pizza y un alguna remembranza de un pasado ya distante.
Debía admitir que tener de vuelta al viejo Silver lejos de la influencia de su amor casi obsesivo y desgastante por Blaze era agradable.
Era como volver a ser adolescentes compartiendo mensajes de texto y escuchando viejos cd's de música que ahora le daba vergüenza admitir que le gustaba.
Habían sido muy unidos hasta el divorcio de sus padres y que el tuviera que mudarse al otro lado de la ciudad. Y aunque seguían en contacto las cosas se habían enfriado un poco.
Aunque de vez en cuando siguiesen compartiendo alguna ida al cine poco a poco pudo notar ese cambio tan notorio en el chico.
"Conocí a alguien" le había dicho una vez y entonces todas sus esperanzas de conquistarle se vieron reducidas a cero. El estaba demasiado entusiasmado con la idea de conocer a esa chica misteriosa que no vio más remedio que aconsejarle y desear que todo le saliese bien.
Porque era su amigo después de todo y su felicidad siempre fue más importante.
Suspiró suavemente al recordar aquello y no pudo evitar sentir la nostalgia invadir cada fibra de su ser. Años habían pasado pero aún se sentía rara al pensar en eso.
Después de la muerte de sus padres había partido de nuevo al pequeño pueblo dónde residían sus abuelos y atrás dejo a Silver y a su nueva novia.
−El tiempo es veloz−Murmuró para sus adentros disponiéndose a revisar las nuevas solicitudes.
Poco o nada podía concentrarse después de aquella conversación con Shadow y la revelación de los fondos desviados. ¿Quién podría ser tan osado? Lo pensó un momento analizando sus acciones minuciosamente en búsqueda de algún error en su comportamiento.
Nada… el problema venía desde otro lado de la empresa.
Alguien estaba facturando sin ser detectado y debía averiguar de quien se trataba.
−Señorita Amy−La voz de su asistente le sacó de sus conjeturas−Su abuela está en la línea cuatro−.
Agradeció a su asistente y contesto el llamado sin muchos ánimos, tenía demasiado en su mente en ese preciso momento como para encima lidiar con los desvaríos de su querida abuela.
−¡Amy querida!−La voz melosa de la abuela le relajó un poco−Llamo para avisarte que hubo un cambio de planes y la boda será dentro de cuatro días−Hablo con naturalidad.
¿Cuatro días? Eso debía ser una broma.
−Abuela… ¿cuatro días? ¿Cuándo sucedió algo así? −.
−Ya conoces a tu primo y sus ideas extravagantes… Dice que hay que aprovechar el descanso por las festividades a Chaos−aclaro su garganta−Dice que es una ocasión perfecta para que su matrimonio sea bendecido con la luna azul y que su familia y amigos cercanos estén presentes sin contratiempos−.
Rodó los ojos en señal de fastidio. Había olvidado por completo todo ese asunto del fin de semana largo que estaba próximo debido a todos los pendientes y preocupaciones que tenía a cuestas.
−Cielos… está bien abuela, gracias por avisarme−Se despidió rápidamente alegando mucho trabajo.
Nuevamente en silencio se detuvo unos momentos a replantearse la idea de ir a la boda de su primo como la solterona y poco agraciada socialmente que era. Presentarse frente a sus primos, ya todos casados y con hijos no hizo sino provocarle un nudo en el estómago.
Definitivamente no podía llegar sola a la casa de su abuela, pero ¿quién podría acompañarla?
−Amy ¿Podemos hablar un momento? −La voz de Silver desde afuera de su oficina se hizo audible. Abrió la puerta lentamente mientras entraba con un montón de polaroids entre sus manos y silbaba una canción que no pudo identificar. −Quiero mostrarte algunos escenarios y necesito tu más sincera opinión−La observó tranquilamente.
Realmente hubiese deseado estar prestando atención a lo que estaba diciendo pero en su interior la idea de llevar a un acompañante no dejaba de darle vueltas en su cabeza.
Entonces lo observó absorta por unos interminables segundos que incluso a él le parecieron extraños y sonrío victoriosa.
−¿Sucede algo, Amy? −Cuestiono contrariado ante la actitud extraña de la chica frente a él.
Ella simplemente se limito a sonreír de oreja a oreja ante la idea que acaba de tener.
−Silver, por favor acompáñame a la boda de mi primo−Soltó de golpe mientras le tomaba de las manos y le miraba suplicante.
Sorprendido y ante la insistente y suplicante mirada de su amiga no encontró manera de no aceptar tal petición.
−Eh, claro Amy ¿cuándo es? −.
−En cuatro días−.
Oh bien… ¿En qué rayos se había metido ahora? Definitivamente Amy le debía muchas explicaciones.
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Continuará…
Les dije que este capítulo sería el de Silver :B
Lentamente sale de su depresión y la vida comienza a sonreírle… siendo el afortunado acompañante a la boda... ¿cómo lo tomarán ambos hermanitos? :B
Por otro lado, eso de que Shadow quiere con la Amy es en serio xD… la revelación del sexo de los bebés me recordó a cuando acompañé a una de mis amigas a hacerse un ultrasonido (y curiosamente la doctora que la atendió se llama Roxanne x3)
Hoy Sonic no hizo acto de presencia, decidí que debía descansar de tanto odio recibido y recargar energías porque viene algo muy grande para él…
Pd:dispensen las faltas, cariños y abrazos virtuales (sin virus mugroso)
Se cuidan y gracias por leerme.
Atte.
Gri.
