Henos aquí de nuevo, con otro capítulo de su Sonic-novela en turno... vuelvo con otro de mis delirios mentales, fresquitos. Con un día de retraso (sorrynotsorry) el internet últimamente va faltal x3
Manu: Me preguntas que si me animaría escribir un Sonaze o Silvamy y siendo muy muy sincera al respecto, estoy planeando un SilverxAmy próximamente (dado que es mi ship favorito) y planeo subirlo en unos cuantos días.
Ahora, sin más que agregar, lean :3
Capítulo Nueve
"De parientes ociosos y situaciones incómodas"
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Cuando Amy Rose tomaba una decisión muy pocas cosas podían hacerla cambiar de opinión; y ahora, a poco más de media hora de partir en el viaje en carretera por más de cuatro horas rumbo a la boda de su primo repaso por enésima vez el plan que había trazado.
Llegarían a casa de la abuela, saludarían, comerían y respondería ocasionalmente alguna pregunta referente a su relación actual con Silver con monosílabos. De ahí en fuera solo quedaría esperar a que la ceremonia se llevara a cabo sin contratiempos.
Sonaba más sencillo de lo que podía imaginar y eso le produjo la sensación de que algo no terminaría precisamente bien.
Suspiró; debía pasar a la oficina a recoger algunos de sus dispositivos para posteriormente encontrarse con Silver en la cafetería Chaotix.
Frente a la puerta del edificio pudo distinguir a Sonic acercarse a paso veloz desde su izquierda.
−Hey Ames−Le grito desde lejos y ella deseó que la tierra se la comiese viva en ese momento.
No estaba lista para entablar una conversación con él; no estaba molesta −quizá solo un poquito− sencillamente no deseaba compartir el mismo espacio. Porque, aunque había decidido aceptar sus disculpas, eso no significaba que podía hablarle con suma naturalidad.
Frente a ella, el chico de ojos verdes se acomodó los lentes de sol y sonrió ladinamente.
−Vaya Ames... no creí que fueses la clase de chica que no le gusta tomar descansos−Trato de parecer gracioso, pero ella no se rió.
No estaba para bromas baratas ni coqueteos absurdos, tenía prisa y hablar con el retrasaría sus planes.
Dentro del edificio comenzó a caminar con rapidez, casi tratando −inútilmente− de liberarse del chico en cuestión. Entró en su oficina y comenzó a rebuscar entre sus cosas.
Necesitaba su tableta y los cargadores de sus cámaras de vídeo y fotografía. Pretendía documentar por completo la boda de su primo como un gesto de amabilidad.
Desde la puerta Sonic le observaba ir y venir de un lado a otro, rebuscando y tirando cosas sin mucho reparo. Entornó los ojos visiblemente consternado al notar desde su posición como algunas de las flores que había comprado para ella ya hacían en la basura sin muchas contemplaciones.
La observó por unos segundos; reprochándole en silencio tal acción. Ella ni siquiera parecía notar su presencia. Por lo que, decidió aclararse la garganta en busca de ser notado.
−Ames−Su tono de voz se torno serio−Creía que los tulipanes eran tus favoritos−.
Se detuvo unos segundos intentando descifrar que era lo que estaba tratando de decirle. Lo observo dubitativa, seguido de una rápida mirada por toda su oficina buscando alguna cosa fuera de lugar.
¡Las benditas flores!
Lo había olvidado por completo; el incidente con Shadow y el posterior viaje que estaba a punto de realizar habían logrado borrar de su mente el minúsculo detalle de que él le había regalado flores.
Ligeramente apenada, trató rápidamente de buscar alguna explicación medianamente razonable. Sabía que no debía, pero se sentía en la obligación dé.
−Estaba molesta−Se excuso−Gracias de igual forma, lo aprecio mucho−Agregó después para continuar buscando algunas cosas.
El bufó con molestia y negó con la cabeza; se sentía verdaderamente ofendido pero no iba a externarlo abiertamente ya que eso no le haría ver cool.
−Y... ¿qué se supone que haces, Amy?−El caos en su oficina era demasiado evidente para dejarlo pasar.
Pero eso a ella poco o nada le interesaba, ya se encargaría de limpiarlo al regresar. Colocó en su bolso algunas de las cosas que estaba buscando y negó con la cabeza; se le hacía tarde y no tenía tiempo para charlas.
−Tengo un proyecto y necesito algunas cosas−Fue su escueta respuesta.
Un silencio incómodo recorrió el lugar. Sabía muy en el fondo que él no creería en algo como eso, pero no tenía ni el tiempo ni las ganas para explicar nada.
Y ahora que lo pensaba con detenimiento; ni siquiera estaba obligada a hacerlo. Sonrió con superioridad para sus adentros, mientras sacaba a Sonic con ligeros empujones de su oficina y procedía a cerrar con seguro.
−Oh vamos Ames−la tomo de la mano y le obligo a girarse−No puedes estar enojada toda la vida−carraspeó−Además, tú y yo tenemos un asunto pendiente−Agregó seductoramente haciéndola retroceder unos cuantos pasos hasta chocar con el escritorio de Cream.
La cercanía de sus cuerpos le hizo sentir débil. Deseó apartarlo de un golpe, pero la invasión a su espacio personal era algo a lo que le había perdido la costumbre y ya no sabía reaccionar asertivamente.
Ambas miradas verdes se conectaron por fracciones de segundos antes de que él se decidiese a dar el siguiente paso; impactó sus labios con los de ella en un beso que claramente la tomó por sorpresa.
Sintió sus mejillas arder y cómo cada una de sus extremidades habían decidido desobedecerla y mantenerse estáticas. Sólo era capaz de sentir cómo Sonic devoraba sus labios con desesperación y fiereza.
Ni siquiera le había dado oportunidad de intentar corresponder; cuando el sonido de unos pasos acercándose les hizo apartarse.
−Faker, Rose... ¿Qué hacen ustedes aquí?−Fue Shadow quien, con el ceño visiblemente fruncido exigió una respuesta ante tal muestra de exhibicionismo.
Tuvo que hacer un esfuerzo casi divino por no lanzarse sobre él y partirle la cara por atreverse a tocarla.
Ella por otro lado estaba lo suficientemente confundida como para no poder entender la discusión acalorada que ambos masculinos estaban teniendo en ese momento.
−Eso no es asunto tuyo, Shadow−Escucho decir a Sonic, tan altaneramente que incluso a ella le sorprendió.
Por lo regular era Shadow quien gritaba y perdía el control en las discusiones. Sonic en cambio, era quien mantenía una actitud relajada sin tomarse en serio las palabras que salían del moreno.
Pero esta vez, incluso podría jurar que estaban a punto de matarse. Eran como dos perros rabiosos a punto de lanzar el primer mordisco.
−Te advertí que no te quería cerca de ella, Faker−Los puños fuertemente cerrados y la mirada de profundo desprecio en su rostro eran un claro indicativo de que las cosas no saldrían bien.
El peligro era inminente.
−Me importa una mierda lo que tú digas Shadow, Amy es una mujer adulta y ella cree que beso fantástico, ¿No es así, Ames?−La codeó, en busca de obtener su afirmación y destruir a Shadow en el proceso.
Los observó a ambos unos segundos intentando procesar que era lo que estaba sucediendo; por un lado estaba Sonic y su completo desinterés por el espacio personal y después estaba Shadow quién aparentemente volvía a la actitud celópata de hace unos días.
Todo era tan irreal, tan absurdo que ni siquiera en las novelas melosas que le encantaba leer había sucedido algo así.
Ambos jóvenes la observaban expectantes, esperando una respuesta.
Ella en cambio lo único que quería era desaparecer. No le gustaban las confrontaciones.
−Yo...−
−¡Maldita sea, Shadow! ¡La has asustado, bastardo!−Reprochó el de ojos verdes mientras hacía amago de querer abrazarla, cosa que ella rechazó.
−El que la ha asustado es otro, imbécil−Contraataco.
Podía escucharlos discutir, cientos de palabras altisonantes yendo y viniendo de un lado a otro sin un verdadero propósito salvo el ganar una discusión absurda.
Y, a todo esto; ¿Por qué peleaban en todo caso? De Shadow podía entenderlo, después de todo ya había dejado más que en claro sus intenciones de pretender tener algo con ella, pero ¿y Sonic? ¿Realmente estaba haciendo tanto lío por un simple acostón? Los observó perpleja unos segundos, éstos ya estaban completamente ajenos a su presencia en el lugar.
−Eres un estúpido, Faker−.
−¡Vete al infierno, Mephiles Jr.!−
Y entonces, tras breves segundos de estupefacción comprendió que la había cagado hasta al fondo.
−Shadow, tranquilo... yo no−
El tono estridente y molesto del caramel dance resonando por toda la habitación provocó que ambos masculinos se miraran extrañados.
−¿Aló?−escucharon algunas palabras del otro lado de la línea−¡Oh, lo siento tanto Silv! Voy enseguida−Finalizó tomando su bolso y caminando en dirección a la salida con paso apresurado.
Había olvidado por completo al pobre Silver y que este le esperaba desde hacía quince minutos. Les dedicó una última mirada de desaprobación y bufó con evidente molestia.
−Par de infantiles−Vociferó.
Y salió sin más dejando al par de amigos completamente cuestionándose que haría ella con Silver con tanta urgencia.
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−Siento la demora Silver, tuve un par de contratiempos−Se excuso la chica mientras tomaba asiento en la mesa junto a su amigo.
−No hay cuidado Amy−Sonrió suavemente−Me tome la libertad de ordenar un té para ti−Agregó después.
Ella lo acepto gustosa; después del mal rato que le habían hecho pasar aquellos dos necesitaba relajarse y quitarse la sensación de aquel beso malhabido. Unos minutos después el dependiente se acercó con ambas bebidas.
−Aquí tienen, Silver−.
−Gracias, Espio−.
Ambos intercambiaron miradas de complicidad. Realmente desconocía la amistad que ambos mantenían.
−¿Y cómo va todo, Espio?−bebió un sorbo−Oh, lo había olvidado... ella es mi amiga Amy Rose−la señalo cortésmente−Amy, el es mi mejor amigo, Espio−Les presentó.
−Un gusto−.
−Igual−.
Honestamente se sentía cómoda con Silver; era bueno volver a los viejos tiempos en los que sencillamente hablaban y hablan sin repercusiones. Aunque siendo completamente honesta, una parte de ella aún no creía del todo que él estuviera en óptimas condiciones para salir de su entorno. Ella había pasado al menos un año sin ganas de querer ver a nadie.
Aunque, el verle tan animado le hizo desechar cualquier otro pensamiento que no fuese aprovechar el fin de semana.
−¿Nos vamos?−.
Ella simplemente asintió.
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Por cuestiones de comodidad −e insistencia de Silver− habían decidido que él conduciría. Las próximas cuatro horas y −con mucha suerte, dado a que el joven manejaba como tortuga− estarían en casa de la abuela antes del anochecer.
−¿Tienes todo listo Amy?−Cuestionó mientras acomodaba algunas cosas en la parte trasera; ella asintió con simpleza y subió al asiento del copiloto. Comenzó a cerciorarse −como el perfeccionista y don seguridad que era− de que cada cosa estuviese en su lugar, aire suficiente en las llantas, el tanque de la gasolina lleno, ningún cable suelto. Todo parecía estar en orden.
Y, momentos antes de poner un pie en el auto, el sonido de su teléfono celular le hizo detenerse. Observó el remitente extrañado y atendió.
−Buena tarde, Sonic... ¿Qué sucede?−Cuestionó, extrañado. Por lo regular, Sonic no solía dirigirse a él y el que le llamase en ese momento era fuera de lo usual. ¿Algo malo estaría pasando?.
Unos ruidos se escucharon del otro lado de la línea.
−No, no sucede gran cosa Silv, ¿Qué haces?−.
−Me preparo para salir fuera de la ciudad−respondió, tranquilamente−Amy y yo saldremos a visitar a su familia en Green Hill, su primo va a casarse el domingo−Agregó, con ese tono inocente que le caracterizaba.
Y, tal y como había iniciado, la conversación se cortó. Observó el aparato unos segundos; quizá era un error de red.
−Oh bueno−se subió al auto y se colocó el cinturón−Bien Amy... andando−.
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Guardó el dispositivo en su bolsillo mientras una cara de pocos amigos se instalaba en su rostro; ¡ese hijo de perra de Silver! ¿Qué no se suponía que estaba sufriendo porque Blaze le había mandado al diablo? Joder, el tipo era todo un maestro.
−¿Y bien?−La voz impaciente de su contrario le hizo regresar a la realidad. −¿Qué te dijo?−.
Se chupo los dientes en señal de molestia y suspiró.
−Van camino a Green Hill, a la boda de uno de los tantos primos de Amy−.
Shadow asintió, bueno al menos ya sabía a dónde se dirigían pero, la cuestión era saber exactamente el lugar. No podía ir y aparecer como si nada a una boda sin ser invitado −sin mencionar que él no tenía ni idea de donde vivía la abuela de Amy− tenía la suficiente elegancia y buenos modales como para no irrumpir así como así.
Sonic, por otro lado tenía las coordenadas exactas pues su madre y padre aún vivían en el sitio. Una sonrisa ladina se apoderó de su rostro; sus padres eran vecinos de la señora Rose y si bien recordaba, ella y su madre participaban en las colectas de la iglesia y por ello eran buenas amigas.
¡Oh, bendita sea su madre y sus pláticas de café!
−¿Por qué sonríes como un imbécil?−
Estaba tan contento con el plan que acababa de urdir que ni siquiera el amargado de Shadow podría arruinarlo.
−Lo siento Gerald−se burló−Debo prepararme para una boda−Añadió maliciosamente, poniéndose de pie con intención de salir del edificio.
−Tú no tienes cómo ir a ese lugar−.
Una sonora carcajada se escapo de los labios del menor, provocando una ira asesina instalarse en su ser. ¿Cómo se atrevía a burlarse de él?.
−A diferencia de ti−lo miró de arriba a abajo despectivamente−Mis padres son vecinos de la señora Rose y voy a hacerles una pequeña visita sorpresa−.
Touché.
Ese bastardo...
−Bien Shadow, ¡Que tengas un lindo fin de semana−Se burló nuevamente mientras caminaba a la salida.
A solas y en silencio sintió como la ira comenzaba a apoderarse de cada fibra de su ser; deseó masacrarlo a golpes, pero eso solo complicaría las cosas. Suspiró sonoramente y masajeó sus sienes; debía ser más inteligente.
Pero, ¿cómo? Se negaba rotundamente a ir y pasar un fin de semana con su madre y ese hombre al que llamaba esposo. −era el responsable de haber procreado al Faker y eso era suficiente para que no le agradara−.
Y entonces, ¿qué podía hacer? no podía ir y simplemente plantarse en la boda como una telenovela dramática, ese no era su estilo. Además, si el estúpido de Sonic había ideado un plan de manera rápida el también podría hacerlo mucho mejor.
Tomó su celular y dudó un momento en marcar; sabía que se burlaría de él, pero realmente estaba desesperado.
−¿Qué quieres, Shadow?−La voz adormilada de Rouge se escucho del otro lado de la línea.
−Necesito tu ayuda−.
La escucho resoplar y el ruido de algo cayendo le acompaño.
−Espero que sea algo de vida o muerte, porque acabo de lanzar fuera de la cama a mi Knuckles para poder estirarme y pensar−Respondió monótonamente.
−Rose va camino a Green Hill, con el idiota de Silver−respondió toscamente−Y ahora el estúpido del Faker va camino también a Green Hill para "visitar a sus padres"−Agregó, esperando que ella atase los cabos sueltos.
Ella solo bostezó. Ya se estaba volviendo una costumbre salvar a Shadow de sus propios sentimientos; porque aunque él no lo admitiese abiertamente, estaba ardiendo en celos.
Por tanto; y por mucho que ella quisiera salvarle esta vez, realmente se la estaba poniendo difícil, después de todo, ella ni siquiera podía ir a la boda debido a lo avanzado de su embarazo. Su adorado marido era uno de los mejores amigos de la infancia del futuro novio y en su lugar, su hermana iría en representación.
Oh, bendita coincidencia.
−Oye Shad, tengo una idea...−
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No supo exactamente cuánto tiempo había pasado pero su estómago demandaba algo que comer; miró de soslayo a Silver el cual parecía muy animado mientras conducía y tarareaba alguna de las canciones que tenía en su reproductor.
−Hey Silver−Le llamó mientras tocaba suavemente su hombro.
Se sacó uno de los auriculares y la observó de reojo, él la creía dormida.
−Lo siento Amy, ¿Te he despertado con mi canturreo?−Pregunto el muchacho mientras bajaba la velocidad.
−No, no... Sólo tengo hambre, ¿No quieres comer?−.
Asintió con la cabeza, la verdad es que si tenía hambre y por lo que había visto en los señalamientos, había un restaurante a poco menos de cinco minutos del lugar donde se encontraban.
−Sí, sí... me parece perfecto−.
Cinco minutos después, ya se encontraba aparcando el auto en una pequeña fonda para camioneros y viajeros de paso; realmente no habría sido su primera opción, pero era lo más cercano que encontraría en esas instancias. Ella por otro lado, estaba demasiado silenciosa.
No podía dejar de pensar en lo que había sucedido en la oficina; ese beso con Sonic le había traído muchos recuerdos y ninguno de ellos era particularmente feliz. Pues, por mucho que se estuviese esforzando por actuar con naturalidad, era casi imposible. Tenía la mala costumbre de dejar que sus emociones tomaran el control y ésta era una de esas veces.
Dentro del local, tomaron asiento en una de las mesas más alejadas del tumulto de viajeros y esperaron a la camarera.
−¿Te encuentras bien, Amy? Has estado demasiado callada y pensativa todo este tiempo−Por mucho que hubiese querido intentar no parecer entrometido, era muy difícil no preocuparse por su amiga.
Le preocupaba bastante su integridad y su estabilidad emocional; no era que el fuese el hombre más feliz de la tierra –de hecho, todo lo contrario, aún se sentía fatal desde lo sucedido con su ex-novia− pero eso no era motivo para descuidar su vida y amistades.
Era verdad, se había sentido desfallecer después de lo sucedido, pero luego de aquella plática con Amy había decidido que no podía dejar que eso le dominara. Había pasado la mitad de su vida detrás de esa mujer y le había pagado de la manera más cruel que pudo haber imaginado.
Por ello; y aunque el corazón le doliese, no iba a dejar que eso le afectara. Saldría adelante, era difícil, pero debía hacerlo.
Amy, consciente de que no podía permanecer más en silencio, decidió que quizás debía abrirse un poco con él. Lo conocía lo suficiente como para saber que no dejaría de insistirle hasta que le dijese lo que quería escuchar. Silver tendía a ser demasiado observador y persistente cuando se lo proponía.
Y sabía que si lo permitía; hurgaría y hurgaría y seguramente podría descubrir sus pensamientos. –Cosa que desde luego no quería que eso sucediera−.
−Estoy bien, de verdad… sólo un poco nerviosa por la boda−mintió.
El pareció aceptar la respuesta y asintió sonriente.
−Ah bien, ¿y qué deseas comer? –cambio drásticamente de tema, para fortuna de Amy−Tengo tanta hambre que me podría comer cinco hamburguesas−bromeó hojeando el menú.
Rió levemente y asintió.
−Dale, Silv… te reto a comer la hamburguesa más grande que tengan−lo observó directamente a los ojos, retadoramente−el primero que termine−pensó un momento algún premio adecuado−Le cumplirá un caprichoso al otro−Finalizó triunfante.
¿Un reto? Lo pensó un momento, hacía años que no apostaba tonterías. Pero, le pareció divertido y no había motivos para negarse.
−Hecho−.
Después de esperar pacientemente que trajesen su comida −y de advertencias poco sutiles de parte de la camarera sobre que no podrían terminar el plato− la hamburguesa Monster Piggy −nombre que no hacía justicia, había que agregar− se presento frente a ellos.
Una delicia llena de colesterol tapa arterias que olía asquerosamente delicioso.
Asombrado; observó aquel enorme manjar y pensó, por breves instantes si realmente sería capaz de cumplir ese reto.
Amy por otro lado comenzó a comer tranquilamente. Verla comer de ese modo le hizo sentir deseos de reír, era como ver a una niña pequeña devorar un tazón de helado por primera vez −aunque, aquello de helado no tuviese nada−.
Tomó aquella hamburguesa entre sus manos y la analizó, la salsa de tomate y los pepinillos estaban comenzando a escurrirse por lados, mientras la grasa del tocino corría libremente por sus dedos. Aquella escena le mareó un poco, pero Amy parecía disfrutar enormemente aquella bomba de colesterol tapa arterias que no vio más remedio que rechazar a su sentido común y dar el primer bocado.
¡Por el amor de Dios! Era la cosa más estúpidamente deliciosa que había probado en toda su vida. Dio otro mordisco rápidamente en un intento de verificar que su paladar no le estaba jugando una mala pasada y ahí estaba, ese mismo sabor único y grasiento que no hizo sino aumentar su deseo por consumir hasta el último trozo de esa hamburguesa.
− Esto es delicioso−Mencionó después del quinto bocado y ella solo le sonrío.
Sabía que aquello lo emocionaría.
−Mucho ruido y pocas mordidas, anda que aún está en pie el reto−.
Observó a su amiga y a diferencia de él, ella parecía bastante empeñada en ganar. Llevaba poco más de la mitad e iba en aumento.
Vaya que podía comer; le recordaba aquellos días en los que pasaba las tardes en casa de Amy y la madre de ésta les dejaba porciones gigantes de comida.
Amy siempre había tenido un gran apetito, por lo que supuso que eso no habría cambiado con el paso de los años. El en cambio se había acostumbrado a comer más saludable.
Lejos quedaron las tardes de pizza y las bebidas azucaradas desde que compartía el mismo techo con Blaze, puesto que ella creía firmemente en la idea de que el cuerpo era un templo y no debías llenarlo con basura y grasas saturadas.
−Listo, terminé−Exclamo la chica, quien para su sorpresa no había dejado ni un solo trozo de alimento en su plato.
Algunas cosas no cambiaban y Amy Rose seguía siendo la misma glotona de siempre. Algunos de los comensales les observaban curiosos y divertidos, al parecer su derrota contra una chica era bastante interesante.
"Que monos son esos dos" "Quien diría que su novia come más que él" escuchó una conversación a lo lejos y sintió un leve escalofrío recorrerle.
¿Novia? No, definitivamente eso no estaba dentro de sus planes a futuro. Su reciente ruptura le había dejado con muy pocos ánimos para confiar en el amor. Aunque no negaría que Amy era una chica linda y bonita, definitivamente no estaba listo para esa clase de compromiso.
Era su amiga, joder.
Ella en cambio, se permitió fantasear nuevamente con su absurda idea de concebir a su futuro heredero. Un niñito de ojos color miel y piel blanca. ¡Oh que bonito sería!.
Era una lástima que Silver estuviera demasiado ocupado sanando sus propias heridas como para considerarle parte de su plan de un acostón de una noche −aunque eso la hiciese sonar como Sonic−.
−Bueno, creo que me ganaste, lo acepto−
−No he perdido el toque, lo sabes y lo sé−Se jactó−Pensaré en algo para cobrar mi victoria−Agregó con tono cómicamente malicioso.
Ambos rieron divertidos ante la idea.
El pensamiento de exigirle un hijo en ese instante −dado a que había ganado y él era un hombre de palabra− invadió su mente por unos segundos, sería sencillo y mucho más práctico, sabía que podría convencerlo y luego de eso estaría tan apenado que no querría volver a hablar del tema nunca más.
Aunque ello significaba renunciar a su reciente restaurada amistad.
Era una decisión bastante difícil −en realidad no− por lo que decidió dejar ese asunto para después.
−Creo que es hora de irnos−Hablo nuevamente el chico mientras le hacía señas a la camarera para pedir la cuenta−Muy bien, mi lady, permítame liquidar el monto de los alimentos que ingirió durante esta visita−Fingió hablar elegantemente mientras sacaba su billetera y colocaba el monto sobre la mesa.
Realmente no esperaba que se ofreciera a pagar su comida, pero era un gesto tierno de su parte y lo agradecía bastante.
Camino a la salida notó como un tipo de aspecto intimidante les observaba desde el otro lado del local mientras se ponía de pie y caminaba en su dirección.
−Oye preciosa... ¿Qué haces con este pobre diablo?−Se dirigió a ella tomándole del brazo− ¿No te gustaría estar con un hombre de verdad?− Añadió, acercándola hasta él con firmeza.
−Su-suéltame−Trató de zafarse−¡Aléjate de mí!−Forcejeó después.
Situaciones como esta generaban un estrés excesivo en ella y era bien sabido que no terminaría bien.
−La dama ha dicho que la sueltes−el tono fuerte y autoritario con el que lo dijo no pareció amedrentar al sujeto.
−¡Jah! ¿Vas a golpearme, nenita?−Se burló− Quisiera verte intentarlo−.
Por lo general él no era alguien que buscase confrontaciones. Había perdido la cuenta de todas las veces en las que había "huido" de una pelea. Pero ahora y en vista de las circunstancias actuaría conforme a la situación.
−Lo diré una vez más, suelte a la señorita−Demandó por segunda ocasión con el semblante aún más serio.
Amy, quién se mantenía estática debido al estrés generado con lo que estaba sucediendo observo a su acompañante sin poder dar crédito a la expresión en su rostro.
En todos los años que tenía de conocerle, jamás le había visto tener una mirada tan seria y molesta.
−Dame tu mejor golpe, nenita−.
Y, casi como un chiste cruel y de mal gusto el joven propinó un certero puñetazo en la nariz del sujeto mandándole al suelo al instante.
Tomó de la mano a su compañera y salió de aquel local ante la mirada atónita de los que aún estaban presentes.
Dentro del auto, nuevamente con rumbo a Green Hill, el silencio reinó en el ambiente.
Visiblemente apenado por tan reprobable comportamiento pensó en cómo debía disculparse con ella.
−Amy yo...−
−¡Eso estuvo genial, Silver!−chilló emocionada−¿Dónde aprendiste a hacer eso?−.
Una de las cosas que le había dejado la convivencia con su ex-novia era un cinturón negro en karate.
−Oh... −un ligero rubor se instaló en sus mejillas−Practiqué karate en mi época de la preparatoria y para sorpresa de todos, era bastante bueno−.
Vaya, eso era algo que no sabía. ¿Qué tantos secretos ocultaba este chico?
−Pues, muchas gracias...−Acarició suavemente su hombro en señal de gratitud.
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Movía uno de sus pies desesperado mientras esperaba a su mejor amigo con los boletos de autobús.
No se había molestado en hablar con sus padres sobre su próxima visita, ni tampoco le había cuestionado a Tails si tenía algún otro compromiso para el fin de semana.
Después de salir de la oficina había corrido a casa a empacar una maleta y llamar a Tails para que hiciese lo mismo.
Lo único que importaba en este momento era partir rumbo a Green Hill y evitar a toda costa que el inútil de Silver se aprovechara de Amy.
Miró el reloj en su celular y suspiró con fastidio; eran las siete treinta de la tarde, a este ritmo llegarían de madrugada y sería complicado conseguir un hotel a esa hora.
Su fiel compañero ya hacía conversando con la joven que entregaba los boletos. Bueno, al menos ya estaba ahí y eso ya era una ganancia.
Suspiró sonoramente y estiró los huesos haciendo crujir su espalda.
−Ya tengo los boletos, Sonic−.
−Gracias viejo, te debo una−.
−Sabes, aún no entiendo cual es la urgencia de ir a Green Hill...−los ojos del joven se posaron en los suyos−Creía que no te gustaba ese lugar−.
Y era una verdad a medias; había crecido en ese lugar. Incluso ahí mismo había conocido a Amy, pues cada verano la chica iba de visita con sus abuelos y pasaba horas jugando a las muñecas con su hermana Sonia.
Ahí fue cuando notó que la chiquilla mostraba un interés en él. Su madre solía bromear con que la pequeña Amelia Rose sería una excelente nuera y sus hermanos secundaban el comentario.
Era un niño sensible a las burlas y aquello le molestaba intensamente. Así que decidió ignorarla.
−No me gusta, Tails... pero a veces es bueno volver a tus raíces... ¿No lo crees?−.
El jovencito, no muy convencido asintió con la cabeza dando por terminada aquella conversación. Él no creía para nada eso que acababa de decir.
Lo conocía lo suficiente para intuir que algo tenía entremanos. Y ese algo debía interesarle mucho pues él no era alguien que se tomase tantas molestias para obtener, en este caso un par de boletos de última hora.
Pero eso era algo que ya averiguaría después.
"Pasajeros con destino a Green Hill, su autobús ha arribado" escucharon la voz del altoparlante y caminaron en dirección a la salida de autobuses.
Sin duda alguna este sería un fin de semana muy largo.
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−Da vuelta a la izquierda− la voz adormilada de su acompañante le produjo un poco de gracia, estaban a pocos minutos de llegar a la casa de la familia de Amy y ella parecía bastante cansada por el viaje.
El en cambio, se sentía fresco como una lechuga. Amaba viajar, siempre le relajaba mirar los paisajes. Y, el conocer una parte de Green Hill aumentó su emoción.
−La casa color pistache, esa es−Le dijo y el detuvo el auto a unos cuantos metros de la entrada.
Ambos se observaron unos cuantos segundos y bajaron del auto. La hora de la verdad había llegado. ¿Cómo reaccionaría la abuela cuando la viera llegar con Silver? ¿Lo tomaría bien? Muchas preguntas inundaban sus pensamientos, pero la mano fuerte y decidida de su compañero le brindo paz.
−Tranquila Amy, todo estará bien−Trato de animarla.
Y francamente no le preocupaba mucho lo que ellos pudiesen hacerle. Sino más bien lo que él pensaría de ella cuando los conociera.
−Escucha Silver, mi familia es...−
−Amy, todo estará bien, sé que serán geniales como tú, no te preocupes por eso−.
Y antes de que pudiese dar una respuesta la puerta de la entrada principal se abrió de golpe dejando ver a una mujer de edad madura y cabello rojo observándolos con una mirada alegre.
−¡ALFREEEED, AMELIA ESTÁ EN CASA!−Grito la mujer con voz chillona. Se detuvo unos segundos y observó a Silver, sorprendida−¡Y TRAE UN CHICO LINDO CON ELLA!− Grito después avergonzando por completo a ambos jóvenes.
−¡Abuela, baja la voz!−Pidió completamente abochornada−Él es...−
−Mi nombre es Vincent, señora−estrecho su mano e hizo una ligera reverencia−Pero todos me conocen como Silver, es un placer conocerla− Le saludó amablemente.
Dentro de la casa la mujer les guío a la sala de estar donde muchos otros parientes compartían tiempo juntos.
−¡Familia, la pequeña Amelia está aquí! Y trajo a este lindo muchacho, su novio−Anunció feliz la mujer y algunos de los presentes se acercaron a saludar a un sorprendido y apenado Silver.
Era la segunda vez en el día en que alguien suponía que eran novios.
−Oh pero que guapo eres... −Una de las primas mayores de Amy se acercó hasta él y le apretó las mejillas−¿Cómo es que alguien tan atractivo se ha fijado en la loca Amelia?−.
−Hey, hey−sintió un tirón en su pierna−Si eres el novio de mi tía, debes saber que yo soy su favorito−una sonrisa maliciosa se formo en el rostro del chico−¡Llévame por un helado!−.
Y, sin tener tiempo a reaccionar, alrededor de siete niños −quizás más, quizás menos−gritaban y bailaban invadiendo su espacio vital. En tanto otros adultos, quienes supuso eran los padres de los chicos estaban ahí, hablando muy cándidamente de la nueva adquisición de la familia.
−Te sacaste un diez, Amelia−Otra de sus primas se unió al desastre.
−¡Tendremos otra boda!
Y ahí fue cuando todo se descontroló.
−¡BASTA!−La voz autoritaria de la chica resonó por todo el lugar−Stephen, Ricky, Johnny, Michael, Julie, Mark ¡Dejen a Silver, AHORA!−ordenó, iracunda y a los niños no les quedó más remedio que obedecer−A nadie le comprarán helado ni habrá una próxima boda, Silver y yo sólo somos amigos−Informó.
Algunos cuchicheos resonaron en la habitación y Amy le dirigió una mirada de absoluto horror. El sólo sonrió divertido, pues a pesar de la confusión, la familia Rose era cálida y agradable.
−Ay Amelia−Su abuela se pronunció−Niña, me he emocionado sin razón−se lamentó−Oh bueno, de cualquier modo ¿Alguien quiere cenar?−.
Y todos los presentes se dirigieron rápidamente a la cocina dejando al par de recién llegados solos nuevamente.
−Entonces... esta es tu familia−.
−¡Dios! LO SIENTO TANTO−se disculpó−¡Se han pasado de la raya!−.
Contrario a lo que pudiese creer, aquel asalto de parientes emocionados no le había molestado −aunque si tomado por sorpresa− crecer en una familia dividida, dónde solamente convivía con una madre trabajadora le hacía ajeno a tantas demostraciones de atención que, aunque efusivas, no eran desagradables.
−Estoy bien, tu familia es genial−Observó la casa con detenimiento−Entonces, ¿Aún tienes espacio para la cena?−Comento divertido.
Ella solo asintió.
−Muy bien, en esta casa hay 8 sillas y 15 personas...−.
−Entonces tendremos que esperar−.
−Tengo mis trucos, espera un momento−Y subió las escaleras dejándole solo en la sala de estar.
La cual estaba llena de fotografías de momentos familiares. En una de ellas pudo distinguir a Amy en su graduación de la preparatoria al lado de sus abuelos, quienes tenían una mirada orgullosa en el rostro.
Del otro lado, estaba lo que supuso era una adorable y pequeña Amy de aproximadamente dos años al lado de los señores Rose.
−Ya estoy aquí−La observó bajar las escaleras con dos banquillos que serían perfectos para sentarse a la mesa−Muy bien, a cenar−detuvo su andar para mirarlo a la cara con seriedad−No importa lo que te digan, sólo sígueme la corriente...−guardo silencio un momento−Y aléjate de la salsa picante−Le advirtió.
Sin lugar a dudas esta sería una noche memorable.
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Continuará...
Dale, al fin conocimos a algunos de los muchos parientes de Amy... y al parecer el buen Silver ha congeniado muy bien con ellos...
Y el que sepa karate es algo que hace contraste con su personalidad...
Sonic regresa con un plan simplemente brillante (hay que aceptarlo)
Y el buen Shadow esta preparando el suyo, porque no se puede quedar atrás xD
(dispensen las faltas, y demás dedasos...)
Se cuidan y gracias por leerme.
Atte.
Gri
