Henos aquí un jueves (al fin) con esta su Sonic-novela. Ya casi se me pasaba subirlo, lo tengo terminado desde el lunes (cosa muy rara debo admitir) pero bueno, heme aquí otra vez...hace un calor de los mil infiernos y la temporada de lluvias no tiene cuando comenzar a hacer efecto (me voy a derretir esperando)


Capítulo Diez
"Cena y recuerdos…"


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−Hey Sonic... ¿Estás seguro de que tus padres nos recibirán a esta hora?−La voz preocupada del joven Tails no hizo sino causarle una mueca de disgusto.

Durante todo el trayecto no había hecho otra cosa salvo interrogarlo sobre el porqué de esa visita tan inesperada −y ya estaba comenzando a fastidiarle−.

Eran amigos, los mejores de hecho. Incluso podía atreverse a decir que era como un hermano menor para él.

¡Pero el maldito preguntaba demasiado! Sabía que no iba a parar hasta que obtuviera respuestas.

−¿Sonic, estás escuchándome?−La mano del menor se poso en su mejilla, llamando su atención−Estás muy distraído...−Se apartó−¿Realmente nada te inquieta?−.

Bufó con molestia y contuvo una breve blasfemia. Este chico sí que podía ser un dolor en el trasero si se lo proponía.

Por lo qué, cansado de fingir decidió que quizás tenerlo al tanto facilitaría los planes que tenía.

−Escucha, yo...−Acarició su barbilla, intentando obtener las palabras adecuadas−Más bien nosotros−lo observo de reojo−Nosotros iremos a la boda de uno de mis ex-compañeros de secundaria−.

No obtuvo respuesta por parte de su acompañante. En su lugar, una de sus miradas inquisitivas tomó parte de la acción.

Era hasta risible que pensase que alguien como él se creyese una excusa tan tonta como esa, pero no perdía nada con intentar.

−No creí que te costase tanto trabajo admitir que estás celoso de que Amy esté aquí con Silver−Menciono tomando su maleta, alejándose a pasos lentos de su amigo.

Le tomo alrededor de diez segundos poder reaccionar ante lo que acababa de escuchar. ¿Él? ¿Él enamorado de Amy? Dios claro que no. Era su amiga, la apreciaba y podía pasar tiempo de calidad con ella, pero ¿Enamorado? ¡Ni en sus peores pesadillas! El sólo quería evitar que ese idiota de Silver se acercase a ella porque... porque...

¡Rayos! Ni siquiera él tenía claro el porqué había decidido partir apresuradamente hasta ese lugar y evitar que Silver se atreviese a tocar a su mujer.

Espera un segundo... ¿Su mujer? Oh no, no, no. Eso definitivamente no era verdad.

−Sonic−La voz de su amigo capto su atención−¿Nos vamos?−.

Y, sin atreverse a emitir palabra alguna, comenzó a caminar lenta y torpemente detrás de su mejor amigo en un intento acallar aquellas voces que le daban la razón.

¿Realmente le gustaba Amy Rose?

Al parecer sí...

Qué horror.


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−Y entonces, cuando era niña era taaaaaaan torpe que incluso pensábamos que iba a casarse con el piso−Mencionó una de las primas de Amy y todos los presentes comenzaron a reír a carcajadas.

Todos menos la aludida que no pudo hacer otra cosa que encogerse en su lugar intentando que la tierra se la tragase en ese momento.

Silver por otro lado estaba disfrutando completamente la velada. Estar rodeado de otras almas le hacía sentir muy cómodo.

Ya se había acostumbrado a comer en silencio y rara vez hacía algún comentario cuando compartía la mesa con Blaze.

−Cuando éramos niñas, la abuela tenía que ponerle casco y rodilleras para que no se hiciera algún raspón−Comentó otra de las primas.

−Cierra la boca, Amanda−Farfulló iracunda la menor−¿O debo recordarte a Pedrito el lobito?−Y el tono de burla en su voz, hizo callar a la prima chismosa.

−Basta−La voz del patriarca Rose se hizo imponer, guardando todos silencio−Y dígame, joven Vincent−Silver sudó frío al ser llamado por su nombre de pila−¿Cómo conoció a nuestra querida Amelia?−.

Alfred Rose era alguien a quien definitivamente no te gustaría ver enojado −característica que irónicamente también había heredado la querida Amelia− Un hombre de la vieja escuela con gustos simples y tradiciones bien marcadas.

La mirada de ambos masculinos se cruzo por breves segundos aumentando el nerviosismo en el joven.

−Pues verá...−

−Nos conocimos antes de que me mudara aquí−Amy tomó el rumbo de la conversación para sorpresa de Silver−Éramos inseparables en nuestra época de adolescentes... mamá y papá lo conocían y les agradaba−Añadió después intentando aligerar el ambiente.

Sintiendo la mirada fría del señor Rose, Silver suspiro. No se sentiría bien sino le aclaraba que sus intenciones con Amy solo eran amistosas.

−Efectivamente, señor... Amy y yo somos amigos desde ese entonces−Sonrió con nostalgia−Después del divorcio de mis padres lamentablemente me mude lejos con mi madre, pero siempre la he considerado mi mejor amiga−Admitió el joven y algunos suspiros enternecidos por parte de las féminas en la mesa le hicieron abochornarse.

Alfred rodó los ojos en señal de fastidio; este chico era un rarito.

−Vale... −Suspiró sonoramente y tomó una pieza de pollo−Sólo hay una cosa que debes saber y es que en esta casa y como "amigo" de mi nieta menor debes tener en claro que te castraré si te atreves a propasarte con ella−mordió el pollo y lo observó amenazadoramente−¿Queda claro?−.

Silver asintió por inercia y buscó con la mirada a Amy quien ya hacía presa del bochorno y la incredulidad.

−Oh Alfred, basta... ¡Asustas al chico!−Fue la abuela de Amy quien intervino, mientras los demás reían y esperaban alguna riña entre los mayores.

−Esa es la idea, mujer−Se limitó.

Y ahora, presa de la vergüenza a la que su familia le había sometido no le cabía en la cabeza como podría mirar a Silver a los ojos después de esto.

Vale, sabía que debía sentirse avergonzada por pensar obscenidades referentes a él y sobre todas las cosas por tenerlo como un posible candidato para padre de su hijo.

¡Pero su familia se sacaba el premio mayor! Primero sus primas imprudentes contando anécdotas de su infancia y ahora su abuelo amenazando a Silver.

Joder, que si tenía alguna esperanza de que el aceptase de buena manera, su familia se lo acababa de echar a perder.

Suspiró derrotada.

Ya nada podía ir peor.

−Entonces si no eres novio de Amy−La voz del idiota esposo de Amanda se manifestó−Me imagino que tienes una linda novia, para nada loca e histérica como Amy, ¿No?−.

Se equivoco, sí podía ir peor.


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Abrió la puerta de su enorme clóset y miró sin mucho interés las prendas que ya hacían perfectamente ordenadas en él.

Aún no podía creer que haría esto. Ir a una boda sin ser realmente invitado solo para evitar que el idiota −adefesio de la creación− del Faker se atreva a tocar a Rose era un extremo que nunca considero.

Era tan patético. Él, Shadow The Hedgehog −nombre autoimpuesto, pues se negaba a utilizar el nombre que su padre le había designado− estaba actuando como un estúpido por una chica.

Nunca creyó que caería tan bajo.

Joder, esa mujer le había vuelto completamente loco. En menos de una semana había tomado por lo menos una veintena de malas decisiones sólo porque ella lo provocaba.

Dale, quizás no era su culpa ¡pero pensar en ella le generaba estupidez!

Quiso negarse muchas veces ante ese impulso impetuoso de seguirla a todas partes, de escuchar su voz chillona y risa escandalosa, pero imposible.

Ese aroma, esos ojos...

¡Esa mujer le tenía completamente sometido!

Tomó algunos de sus trajes realmente sin prestar mucha atención en cuales eran y los aventó sobre la cama.

En estos momentos poco o nada importaba que llevase o que se pusiera, solo debía empacar y comenzar a conducir rumbo a la dirección que Rouge le había facilitado y llevar a cabo su plan.

Un plan poco ortodoxo y que bajo otras circunstancias jamás hubiese prestado oídos si quiera, pero a situaciones desesperadas, medidas desesperadas y esta era una de esas situaciones.

El no iba a quedarse fuera del juego, no sin darle una digna batalla al estúpido del Faker.

El podía aceptar que Rose no se sintiese atraída por el −cosa que dudaba enormemente dado a las reacciones que había tenido durante su cita− pero dejar que ese bastardo sencillamente se aprovechase de ella era algo que no iba a permitir.

Y si debía castrarlo −cosa que rezaba secretamente porque fuese el caso− lo haría gustoso con tal de que ella no se viese involucrada con tal escoria.

Tomó su maleta y colocó metódicamente las prendas −su lado perfeccionista lo obligaba a ello− cerrándola de mala gana unos minutos después.

Miró a su alrededor unos segundos analizando silenciosamente que todo estuviera en orden y salió de la habitación con maleta en mano.

Le esperaba un fin de semana bastante largo.


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Después de aquella −incómoda− cena la interrogante de donde dormiría Silver se hizo presente en el ambiente. Lo más lógico −y cómodo− sería dejarle dormir en la sala y que el resto de la familia se fuese a sus respectivas habitaciones.

Pero, para sorpresa de todos los presentes la abuela Rose se adelanto a la repartición.

−Amelia querida, en vista de la escasez de lugares decentes donde dormir, lo ideal sería que le ofrecieses hospedaje en tu habitación−.

Y, antes de que pudiese negarse ante tal petición Alfred intervino.

−¿Es qué estás loca, mujer? ¿CÓMO PIENSAS QUE PUEDEN COMPARTIR LA MISMA HABITACIÓN SIN ESTAR CASADOS?−.

Silver sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal, la abuela en cambio, ni siquiera se inmutó.

−Oh vamos Alfred, no seas tan anticuado−una sonrisa se instaló en el rostro de la mujer−¿No recuerdas todas esas noches qué...?−La mano de su esposo le impidió continuar.

−Dios, no tienes por qué ser tan vulgar, Aretha−Le regañó.

Y, lejos de sentirse amedrentada, la mujer continuó.

−Ya los oíste, ellos sólo son amigos−recalcó−Debemos confiar en nuestra Amy−Añadió después.

Ambos se miraron por interminables segundos; Alfred sabía que a la loca de su esposa no podría ganarle una discusión por lo que suspiró resignado.

−Además, la cama de Amelia es una cama doble, ¿no lo recuerdas?−.

−Abuela esto no es necesario, en serio... −Intervino la joven, completamente convencida de que si no hacía algo las cosas se saldrían de control.

−Tonterías hija, yo confío en ti y en que este muchachito respetará este hogar−Esto último lo dijo dedicándole una mirada enigmática al joven aludido.

Visiblemente incómodo, el solo atino a mover la cabeza en un gesto afirmativo. Esa señora era aún más intimidante que Amy y su abuelo juntos.

−No se diga más entonces ¡TODOS A DORMIR!−Ordenó mientras los más pequeños se levantaban rápidamente de la mesa y corrían escaleras arriba los dormitorios asignados.

Los demás le ayudaron a la abuela a recoger los platos de la mesa.


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Dentro de la habitación no pudo evitar observar con detenimiento todo lo que estaba a su alrededor. Honestamente las paredes de tonalidad turquesa estaban bastante alejadas al color rosa pastel que cubría su habitación en la gran ciudad.

Podía reconocer algunas de las cosas que ella había decidido conservar tales como algunos peluches, premios y fotografías.

La Amy que vivió en la ciudad era bastante diferente a la que seguramente paso sus noches entre esas cuatro paredes. Y sin pensarlo un sentimiento de nostalgia le invadió.

−Muy bien, ayúdame a jalar esto−Pidió la chica mientras hacía un esfuerzo por tirar del mecanismo en la parte posterior de la cama. Él, prácticamente sin ningún esfuerzo logro sacar una cama individual, segundos después.

Después de todo la abuela no mentía. Ella comenzó a colocar sábanas limpias y un par de almohadas.

La expresión en su rostro demostraba seriedad, más de lo que cabría esperar en una situación así.

−¿Sucede algo, Amy?−.

Terminó de colocar las sábanas y le sonrió.

−Sí, sí... es solo que lamento tanto las estupideces de mi familia−Se disculpó.

−¿Bromeas? ¡Tu familia es genial!−Aseguro el chico.

Ambos intercambiaron miradas por breves instantes. En el fondo, ella sabía que él era demasiado bueno como para admitir abiertamente que su familia era un dolor de cabeza, pero apreciaba su condescendencia.

−Muy bien−tomo su maleta y comenzó a buscar una pijama−Espero que no ronques demasiado−Añadió divertida, el imitó el gesto−tomo su pijama y aparto la maleta−Bueno, voy a cambiarme, espera un momento−Dijo mientras se dirigía al pequeño baño personal en la habitación.

Nuevamente solo, se permitió seguir inspeccionando la habitación. Era de tamaño mediano, bastante acogedora pensó.

Tenía un librero repleto de libros que no podía reconocer, pero a juzgar por los títulos, Amy era amante de las novelas de terror y misterio. A la derecha estaba el tocador, en estos tiempos vacío debido a la inactividad de la habitación.

−Ya estoy aquí−Regreso la chica−Es todo tuyo−señalo la puerta del baño y se recostó.

Escuchó la puerta del baño cerrarse. A solas suspiró sonoramente y se recostó en la cama, intentando relajarse.

¿Realmente esto estaba sucediendo? ¿Iba a compartir la misma habitación con Silver? ¿No estaba loca, drogada o soñando? Dios esto era tan irreal.

Tantas emociones rodeándole, tantas ideas idiotas que ya a estas alturas no podía controlar y ahora, como un giro cruel del destino compartiría un mismo espacio con Silver.

Confiaba en él, sabía que él jamás –ni en esta vida, ni en la otra− podría atreverse si quiera a ponerle un dedo encima –y eso no sabía si le agradaba o le entristecía− sabía que estaba a salvo. Pero aún así no podía evitar sentirse completamente ansiosa.

Había perdido por completo la costumbre de convivir con otro ser vivo. Después de salir de la casa de sus abuelos e independizarse no había compartido espacio con nadie.

Exceptuando quizás a su ex-novio quién ocasionalmente se quedaba a dormir con ella.

El sonido de la puerta abriéndose le hizo girar la cabeza hasta dónde se encontraba Silver, vistiendo unos shorts y camiseta corta a modo de pijama.

−Lindo baño−se acerco a los pies de la cama y se agachó a tomar su maleta−La casa de tus abuelos es muy bonita−Agregó después, recostándose en la cama individual.

Silencio.

Incómodo y bendito silencio.

Sabía que, de encontrarse con Sonic o Shadow tendría que pasar la noche en vela intentando frenar cualquiera de los intentos de alguno de ellos de aprovecharse de la situación, con Silver la cosa era distinta, el era decente. Lo tenía tan en claro que incluso le sorprendía la incomodidad que le invadía.

No es que se sintiese insegura; era algo distinto.

¡Temía por la integridad del pobre! ¿Y si se despertaba sonámbula y le hacía algo? Quizás estaba exagerando, pero aún así; debido a su visible inestabilidad mental −loquera, pues− no sabía si sus más bajos instintos pudiesen tomar el control.

Vale, que seguramente no era el caso; pero de todos modos no podía evitar preocuparse.

−Amy−Susurro el chico intentando llamar su atención−¿Estás dormida? –Preguntó levantando un poco la cabeza para cerciorarse−No quiero sonar quisquilloso, pero ¿tienes alguna luz de ambiente para mantenerla encendida? –Pidió, levemente sonrojado.

Lo pensó un momento; ¿luz? ¿Para qué querría Silver una luz?

−¿Luz? Sí, espera un segundo−Se puso de pie y comenzó a caminar hasta el tocador abriendo algunos cajones.

−Aquí está−la enchufó en el toma corriente−¿Así está bien? −.

El asintió tímidamente.

−Lo siento… debes pensar que soy un infantil−.

−No realmente, pero es un poco extraño, siendo sincera−Admitió recostándose nuevamente en la cama.

Era algo que no solía externar abiertamente, pero desde que su padre había muerto, desarrolló un miedo inmenso a la oscuridad. Su terapeuta le dijo que era a causa del estrés que le generó el estado deteriorado de su padre.

Nunca se lo comentó a Blaze; sabía que ella le diría que era tiempo de dejar de vivir en el pasado y vivir en el ahora.

Cosa que, aunque cierta; no dejaba de afectarle. Cinco años de terapia desperdiciados cuando se fue a vivir con Blaze y tuvo que dormir a oscuras por primera vez.

−Pero considero que es válido−Se puso de lado−Después del accidente, no puedo ver ni una gota de sangre sin sentir que desfallezco−Confesó.

Fue entonces que, sintiéndose más en confianza al escuchar eso, decidió abrirse un poco. Después de todo nada perdía con ello. Confiaba lo suficiente en ella como para revelarle uno de sus más oscuros secretos.

−El día de la muerte de mi padre−calló un momento, dejándose envolver por los recuerdos−había una tormenta eléctrica, mamá estaba en el hospital cuidando de él, porque no tenía a nadie más−sintió un nudo formarse en su garganta−Estaba recostado en mi cuarto; esperando alguna noticia… lo que fuese−susurro.

Sintió un escalofrío recorrerle; sabía lo difícil que era para Silver hablar de esas cosas.

−Silver, no tienes que hacer esto−Trato de frenarlo.

Pero ya no había vuelta atrás.

−El teléfono sonó a media noche y yo corrí escaleras abajo a contestarlo, incluso me caí a medio camino−sonrió levemente−llegué a la cocina y la lluvia a duras penas me dejaba escuchar a mamá−su corazón latió con fuerza−Y justo cuando mamá me confirmo que había muerto, la luz se fue en ese momento−.

−Oh Silver, no tenía ni idea...−Trató de encontrar las palabras adecuadas para lograr reconfortarle por lo menos un poco.

−Y entonces estuve ahí, sólo en la oscuridad durante horas esperando a que mamá terminara los trámites de defunción−Finalizó, mientras unas cuantas lágrimas de amargura corrieron por sus ojos.

Dolía, dolía como si fuese aquel chico que acababa de perder a su padre; dolía estar en la oscuridad y sobre todas las cosas, le dolía no haber podido hacer nada por él. Estaba furioso consigo mismo por no poder ser de más utilidad.

Porque lo sabía, sabía que no era su culpa ser un niño en ese entonces y que realmente el dolor y sufrimiento que esa enfermedad le generó no eran su culpa.

−¡Oh Silver!−Chilló la chica abalanzándose sobre él−Lamento tanto que hayas tenido que pasar por todo eso tu solo−le abrazo fuertemente mientras se recostaba junto a él−Pero ahora, todo estará bien...−Se aferró a él como si la vida se le fuese en ello−La oscuridad no puede dañarte−Le susurró, mientras le hacía mimos y arrullos cual niño pequeño.

Y el solo se dejo ser; en tanto las lágrimas corrían libres por sus mejillas. Dejándose envolver por aquellas atenciones que ella le regalaba.

Era extraño; pero le hacía sentir tan bien. Que casi sin darse cuenta, cayó rendido en los brazos de Morfeo.


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−Yo sigo creyendo que esto es una mala idea−La voz monótona de Tails le generó un estrés que pocas veces en su vida había sentido.

Llevaban una hora dando vueltas entre las calles, casi como si el mayor nunca hubiese caminado por esos lugares −prácticamente había olvidado como llegar a la casa de sus padres−.

−Te digo que sé lo que hago−Le aseguró.

Las calles vacías debido la hora no hacían sino aumentar la tensión en ambos jóvenes que caminaban al descubierto en la noche fría con muchos de sus objetos de valor.

Sonic, aunque su orgullo no le permitiese externarlo, se sentía desorientado; las calles habían cambiado bastante desde su última visita y francamente, debido a la oscuridad y la poca iluminación éstas le parecían incluso más irreconocibles. Pero debía se optimista, seguramente ya no estaba tan lejos.

Tomó su celular y abrió el gps tratando de determinar en donde estaban parados; suspiró con apatía al notar que aún les faltaba por lo menos media hora para poder llegar a su destino. Y no había ni siquiera alguna señal de algún taxi aproximarse. Era como si no hubiese vida en ese lugar.

Y no le sorprendía realmente, muchas de las personas que vivían en ese lugar eran gente mayor que se dormía temprano.

La luz de un auto a lo lejos les hizo girarse; el conductor les hizo un cambio de luces, pero ambos estaban demasiado cansados mental y físicamente como para intentar interpretarlo. El sonido del claxon les hizo dar un sobresalto.

−¿Pero qué rayos?−.

La puerta del conductor se abrió y de su interior un hombre de edad madura salió con una mirada de confusión en el rostro.

−¿Maurice, qué estás haciendo aquí?−La voz inconfundible de su padre le terminó de convencer.

−Señor, Jules−Tails se adelantó−Estábamos de camino a su hogar, pero terminamos perdidos−Admitió.

Una sonora carcajada se le escapó; no podía creer que ambos fuesen tan despistados.

−Oh bueno, suban al auto...−

Y ambos subieron cual niños pequeños recién descubiertos a mitad de una travesura, Tails en la parte de atrás y Sonic de copiloto.

−Y bien, ¿Por qué no nos avisaste que vendrías?−Pregunto el hombre mientras emprendía el camino nuevamente.

−Era una sorpresa−Medio mintió−Pero bueno, nos desorientamos al final−.

−Tu madre se va reír mucho cuando le cuente cómo los encontré−Comentó divertido el hombre, deteniéndose en un semáforo en rojo.

Definitivamente le esperaba un largo fin de semana.


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Lo escucho respirar pausadamente y comprendió que se había quedado profundamente dormido; se levanto lentamente volviendo a su propia cama; realmente nunca imagino que Silver se sintiese así; no lo ponía en duda, sabía que la pérdida de un ser querido era algo doloroso y difícil de aceptar, pero nunca había mostrado indicios de sentirse así.

Y, siendo franca, se sentía bastante agradecida de que el se hubiese abierto con ella. Eso dejaba más que claro que su amistad ahora era mucho más profunda y sincera. Lo cual era contradictorio; pues si eso los acercaba más, realmente le imposibilitaba la opción de escogerlo para llevar a cabo su plan.

Aunque bueno, si lo tomaba por el lado amable, al menos él sería el tío favorito de su posible bebé. Eso era bueno, ¿no? −realmente no− y si no lo fuese, pues al menos se reducían sus opciones y le facilitaba la opción de escoger.

Sonic o Shadow.

Shadow o Sonic.

Definitivamente, aunque se hayan limitado sus opciones, no le ayudaba mucho.

Sonic era un idiota −el cual le encendía con la intensidad de mil soles− y Shadow le aterraba y fascinaba al mismo tiempo.

Definitivamente su intención de ser madre le traería consecuencias graves −pero no le importaba− estaba dispuesta a todo, realmente.

Lo cual le avergonzaba un poco; ¿realmente estaba tan desesperada cómo para embarazarse de uno de sus compañeros en vez de buscar a su verdadero amor?

Definitivamente sí; sí lo estaba.

Era triste y patético, pero en ella era normal. Después de todo Silver no era el único con problemas existenciales y de autoestima.

Tomando en cuenta que creía que un bebé solucionaría todos sus problemas. Bien o mal, el asunto era que independientemente de que creyera que aquello le ayudaría a solucionar sus vacíos, lo verdaderamente preocupante era el hecho de que, escogiese a quien escogiese su vida laboral se vería considerablemente afectada.

No lo había pensado con detenimiento; pero era una realidad −una que no le gustaba aceptar−.

De cualquier modo, lo importante era tomar una desición y comenzar a actuar; porque en cualquier momento alguno de sus amigos podría comenzar una relación y todo estaría perdido −ella estaba loca, pero no era roba novios−.

Aunque...

¡No definitivamente no! Podrían acusarla de muchas cosas, pero sabía lo que se sentía y no se lo deseaba a nadie.

Así que, en resumidas cuentas lo único que le quedaba esperar y tomar la mejor desición posible.

Cosa que sabía era risible, pero ya se las arreglaría después. Lo importante en este momento era planear cómo, cuándo y dónde debía actuar.

Y para eso necesitaría la ayuda del buen Silver...

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Continuará...

Pues casi casi deja de ser jueves pero aún lo es así que todavía cuenta xD...

Silver aparentemente sale del juego ¿o tal vez no? Quién sabe...

Shadow y su manía de ser tan posesivo no se quedan atrás... y el Sonic... bueno, le viene una buena ahora que estará en casa de sus padres... en tanto a la Amy, bueno... la emoción inicial de actuar estúpidamente se acabó... pero ahora debe pensar fríamente que debe hacer o sí no... gameover xD

Dispensen errores y otras cosillas que se pudieron haber ido por ahí...

Se cuidan y gracias por leerme.

Atte.

Gri.