Notarán que este capítulo es mucho más largo de lo usual... sucede que muy posiblemente la semana entrante no suba un nuevo capítulo.

Sucede que al fin voy a ir al doctor por aquello de mi espalda y dado la contingencia y todo lo que conlleva ir a un hospital, lo más seguro es que no me de tiempo ni ánimos de subir algo. Por esta razón les dejo lo que normalmente serían dos capítulos (incluso hasta tres) en uno solo xD... no se desesperen, quizá y si me presente, quizás no... todo depende de cuan cansada regrese :)


Capítulo Doce
"Twinkle Park"


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−Entonces, ¿qué tienes para mí, Vector?−su tono de voz era neutral, pero la emoción en su interior era evidente.

El sujeto del otro lado de la línea suspiró sonoramente y carraspeó.

Tengo fantásticas noticias, encontré un posible sospechoso...−.

Un presentimiento le invadió casi al instante; el fugaz pensamiento de que el Faker estuviese involucrado se cruzo por su mente.

Y aunque era un idiota −Muy en el fondo−esperaba que no tuviese nada que ver.

Los registros muestran actividad inusual proveniente de la cuenta de Sonic The Hedgehog−el ruido de algunas hojas removiéndose se escucho−Aunque admito que es extraño... todas estas micro-transacciones son, cuanto menos extrañas para un hombre de su edad−La voz de su contador se volvió mas aguda−Te enviaré los recibos para que puedas comprobarlo por ti mismo−Y sin más, la comunicación se corto.

Shadow, tras unos segundos de estupor solamente pudo atinar a retomar su camino; el tiempo apremiaba y aún tenía mucha carretera que recorrer.

Aunque la noticia de que el Faker era el principal sospechoso no le sorprendía, le parecía difícil de creer. Era un idiota impulsivo que no pensaba en lo que hacía, eso lo tenía más que claro pero, ¿un ladrón? Aquello nadie podría creérselo.

Pero, todo cabía dentro de lo posible; después de todo Vector lo había encontrado. Aún así, en el fondo de sus pensamientos seguía sin creerlo.

De igual modo debía esperar a que todas las piezas del rompecabezas se unieran y así poder tomar una decisión adecuada.

Masajeó el puente de su nariz y le dio un trago a su café; definitivamente la vida estaba empeñada en jugarle malas pasadas.

Primero su padre y su insistente manía en joder todo a su paso, la muerte de su novia y el largo proceso de duelo que enfrento para posteriormente darse cuenta que se encontraba estúpidamente interesado en la impetuosa Amelia Rose, quien por alguna extraña razón se negaba a aceptarle.

Y ahora, por si eso no fuese poco tendría que lidiar con la idea de que −Posiblemente− su estúpido hermano menor haya cometido fraude y que la empresa se fuese en picada otra vez.

Eso era demasiado para su salud mental; no tenía caso darle mas vueltas al asunto, el Faker definitivamente tenía muchas explicaciones que darle y toda esta información podría utilizarla en su favor.

No acostumbraba jugar sucio, lo consideraba una salida de cobardes, pero esta ocasión era distinta; más allá del hecho de que Amy fuese uno de los motivos de la disputa entre ambos, estaba convencido de que ella no se tomaría a bien lo que estaba sucediendo con Sonic y la malversación de fondos.

Debía informarle y, si eso ayudaba a que ella decidiera definitivamente mandar al diablo al Faker sería un bono extra.

Sonrío con superioridad y se convenció así mismo de que eso era lo mejor. Hablaría con ella al regresar a la oficina y dejaría que las cosas siguiesen su curso, si era culpable actuaría legalmente y si no, le patearía el trasero por preocuparle de esa manera.


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Continuaron comiendo en silencio; por mucho que la curiosidad le estuviese carcomiendo por dentro, Tails no se atrevió a decir una palabra al respecto.

Conocía a Sonic y sabía que fuera de la pose de chico despreocupado y buena onda, existía alguien hermético y bastante reacio a hablar de sus sentimientos.

Los años de convivencia le habían enseñado a que había cosas de las que sencillamente no se enteraría. Y que había otras en las que debía ser un testigo mudo de lo que estaba aconteciendo.

Por otro lado; y por mucho que se estuviese esforzando por mantener una actitud serena al respecto, la mente del chico de ojos verdes no dejaba de darle vueltas al asunto con su madre.

Una de las razones por las cuales solía evitar visitar a sus padres era que su madre tendía a ponerse mal al cuestionar sobre Shadow y toda la indiferencia que este demostraba.

Siempre lo bombardeaba con preguntas sobre el moreno y aunque trataba de responderlas todas con naturalidad y tranquilidad, se volvía una tarea casi imposible pues ella siempre terminaba encerrada en su habitación, llorando amargamente por un rechazo que no merecía.

Muchas fueron las veces en las que discutió con Shadow por este motivo, las cuales siempre terminaban en agresiones físicas donde despertaba en el hospital con algunas contusiones.

Nunca lo entendió; aunque estaba convencido que solo estaba siendo un bastardo desinteresado como siempre lo había sido.

−Sonic−Tails decidió que había tenido suficiente silencio−¿Cuál es el plan?−Cuestiono con una mirada seria en el rostro, confundiendo al mayor−Con respecto a Amy y la boda−Obvio después para su tranquilidad.

Pensó por un momento y rasco su mejilla con un deje de nerviosismo; había llegado a la casa de sus padres de manera tan apresurada que no había tenido tiempo de planear que pasaría después.

−No lo sé−Admitió levemente avergonzado y Tails solo sonrió suavemente ante esto.

No le parecía sorprendente que no hubiese pensado con detenimiento antes de salir de su departamento y correr rumbo a la terminal de autobuses.

Tampoco le resultaría extraño si le dijese que había olvidado empacar.

−Pues, creo que sería buena idea que pienses en algo... la boda es mañana−dio un trago a su zumo de naranja−Aunque si me lo preguntas, yo creo que deberías dejar todo esto−.

Enarcó una ceja con visible extrañeza y le dedico una mirada inquisitivamente silenciosa, exigiendo una respuesta.

Tails, completamente consciente de lo que estaba pasando en la mente de su mejor amigo, continuó su monólogo.

−Con este juego−Menciono como si fuese lo mas obvio del mundo.

Y, aunque lo era, Sonic evidentemente no pensaba así.

−No entiendo cual es tu punto, Tails−el tono serio con el que pronuncio su nombre le hizo estremecer un poco−Así que, explícate−Exigió.

No le gustaban las metáforas y los juegos de palabras. Tails tenía la manía de hablar enigmáticamente y eso le exasperaba.

−Lo que quiero decir es que−lo observo brevemente a los ojos−Es que creo que deberías dejar de competir con Shadow−.

¿Competir? ¿Desde cuando querer evitar que Amy cometiese el peor error de su vida era competir?.

−No sé en que te basas para decir algo como eso, pero te aseguro que no es así−.

Podía engañar a todos, incluso así mismo con la falsa seguridad que su imagen de chico cool y poco interesado en la vida le brindaba. Pero lo conocía lo suficiente para atreverse a afirmar que todo eso era una fachada y que sólo buscaba fastidiar a Shadow.

Después de todo no sería la primera vez que hacía algo así; siempre terminaban peleando con cualquier cosa que se le pudiese ocurrir.

Dinero, mujeres, comida. Todo era una competencia constante por demostrar superioridad y estaba seguro que esta no era la excepción.

Desconocía los sentimientos de Shadow, no eran ni por asomo cercanos, pero podía inferir que como mínimo debía sentirse atraído por Amy como para que se prestase a los juegos absurdos de Sonic.

−Yo sólo digo que deberías dejar de pelear con él−Le dio una mordida a uno de los muffins caseros que Aleena había horneado anteriormente−O vas a terminar arrepintiéndote−.

El arrepentimiento no era algo que estuviese en su vocabulario, el no se arrepentía de nada en su vida, las cosas buenas las apreciaba y valoraba internamente y todo lo malo le servía de lección −Y como un recordatorio de no cometer el mismo error dos veces−.

Consciente de que aquella conversación no les llevaría a ningún lado, decidió dar por terminado el tema.

Y, antes de que pudiese formular alguna otra oración, Sonic se puso de pie, marchándose sin más rumbo a su habitación.

A solas y nuevamente en silencio Tails solo suspiró. Sonic era alguien sumamente complicado.


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Después de una mañana peculiar el conducir por la ciudad era un respiro de aire fresco para Silver, quien miraba fascinado los comercios y restaurantes.

No se comparaba con la gran ciudad, pero de igual modo era bonito y pintoresco. La gente les sonreía a lo lejos y eso le agradó.

Amy por otro lado permanecía silenciosa observando por la ventana todo a su alrededor. La sensación de que algo estaba jodidamente mal le invadió de pies a cabeza.

Se sentía culpable por haberle gritado a Silver por la mañana aunque más que nada aún seguía sumamente molesta por la idiotez y el atrevimiento de su prima.

La había avergonzado tanto; además de que un deje de celos le invadió. Si lo pensaba con detenimiento, realmente le gustaría poder expresar tanta seguridad y desinterés para obtener encuentros casuales.

Sabía que Silver no era la clase de chico con la cual podría tener un encuentro casual, pero Sonic y Shadow sí.

Aún se reprendía mentalmente por no aprovechar las oportunidades que la vida le había obsequiado. De haber aceptado acostarse con Sonic seguramente su útero ya estaría contento.

Aunque, si eso no hubiese funcionado, estaba segura que Shadow definitivamente tampoco se habría negado a estar con ella. Aquella noche después de dejarla en su departamento estaba segura que de haberle permitido entrar, habrían terminado haciéndolo en el piso.

Incluso se había abofeteado así misma al cerrar la puerta y verse tentada a abrirla segundos después y rogarle que la fecundara con toda su esencia masculina.

Recordar eso indudablemente le teñía las mejillas de carmín y por mucho que se empeño en ocultarlo Silver lo notó.

−¿Estás bien, Amy? ¿Te duele algo?−La preocupación en su rostro era evidente.

Enternecida y levemente abochornada, Amy negó con la cabeza.

−Estoy bien, no te preocupes...−Guardo silencio unos segundos−Lamento haberte gritado en la mañana.

El negó tranquilamente y sonrió felizmente.

−Está bien Amy, estabas alterada−Le restó toda importancia el chico.

La vibración repentina en su pierna izquierda le hizo estremecer por unos instantes. Metió la mano en su bolsillo y contesto de manera rápida.

−¿Diga?−Amy no pudo distinguir la voz del otro lado de la línea−La verdad es que no estoy en la ciudad en este momento−La mirada serena, pero preocupada en su rostro intrigó a su acompañante−Escucha, Blaze yo no...−su semblante se volvió mas serio−Pero me echaste de casa−Murmuró.

Lo observo asentir en silencio, casi como si la mujer del otro lado de la línea esperase que eso fuese lo que hiciera.

La conversación continuó por unos minutos más, Silver ocasionalmente pronunciaba frases cortas, pero en general solo se había dedicado a escuchar a su ex-novia.

Era extraño, pero no sorprendente. Ella ejercía un control casi absoluto en el chico y estaba segura de que lo estaba convenciendo de volver con ella al ver su planes con Sonic frustrados.

Silver corto la comunicación y suspiro sonoramente. Había algo en su mirada que no pudo definir, pero podía intuir que no eran buenas noticias.

Amy no se atrevió a pronunciarse al respecto. El fugaz pensamiento de que Silver hubiese regresado con Blaze le provocó una punzada en el pecho. Lo apreciaba demasiado −Mas allá del hecho de considerarlo como parte de su plan− como para desear que volviese a un lugar donde habían traicionado su confianza y lastimado su autoestima.

Había sufrido suficiente, aunque sabía muy en el fondo que ella no tenía injerencia en sus decisiones.

−Blaze está embarazada−Pronunció de repente sin apartar la vista del camino−O al menos, eso es lo que cree−Se corrigió así mismo.

No pudo evitar soltar una risa nerviosa. Eso debía ser una jodida broma de mal gusto.

−¿Es broma, no?−Se sorprendió así misma al escucharse pronunciar esas palabras−Quiero decir, ¿estás seguro que no lo dice para convencerte de regresar?−.

Aquello era tan ridículamente absurdo, que de no ser porque Silver era una persona sensible, se habría echado a reír histéricamente.

El pensamiento de que Blaze mentía le vino a la mente, pero también existía la posibilidad de que lo que ella decía fuese verdad, después de todo ellos eran una pareja.

Aunque también estaba el asunto de Sonic y el total desconocimiento de si había tenido o no la delicadeza de cuidarse en esos encuentros.

Silver sólo negó con la cabeza incapaz de procesar la información que acababa de recibir. La idea de ser padre y formar una familia siempre estuvo en sus planes, siempre deseó con todas sus fuerzas que Blaze aceptara su propuesta, casarse y tener tres bellos hijos.

Pero, después de aquella noche en donde muchas verdades habían salido a luz, su opinión se había visto dramáticamente alterada.

Su corazón albergaba profundos sentimientos por Blaze y todo lo que compartieron en el trayecto de su vida pero ahora, justamente ahora se sentía extrañamente vacío ante la posibilidad de ser padre.

−¿Silver?−Amy acarició el dorso de su mano, tratando de llamar su atención−¿Cómo te sientes al respecto?−.

Habría deseado poder decir que estaba feliz, o por lo menos algo que se le pareciera, pero no.

La vocecilla dentro de su cabeza le decía que no debía aceptar esa verdad.

−Estoy bien, supongo−Admitió sin reservas−Aunque debo confesarte que no sé como debo tomarme todo esto−se rasco la cabeza como señal de nerviosismo−Primero me echa de casa, hiere mi ego, sentimientos y mi estúpido corazón... −Aprieta fuertemente el volante del auto−Y ahora, sin más ni más sospecha que está embarazada y quiere que viaje cinco horas al hilo, para que la lleve al laboratorio a hacerse los análisis−.

No emitió ningún comentario esperando que el continuara con su relato.

−¿Soy un idiota por no querer hacerlo?−La mirada suplicante en su rostro le indicó que tenía un conflicto con sus ideales bastante apremiante.

Consciente de esto, se apresuro a intentar ayudarle a tranquilizarse.

−Claro que no, estás en todo tu derecho de dudar y no querer hacerlo−apretó fuertemente su mano, animosa−Sé que es difícil Silver, pero trata de no pensar en eso por ahora, ¿sí?−Sonrió tiernamente−El lugar al que quiero llevarte sé que te animará−.

Y, aunque menos animado, el joven asintió. Decidió que no era momento de preocuparse por cosas que no podía solucionar, así que se dejo envolver por Amy y sus palabras tranquilizadoras.


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Movía uno de sus pies desesperado; estaba profundamente aburrido. Después del incidente del desayuno había corrido escaleras arriba a refugiarse en su cuarto.

Aunque era imposible huir de su mente, al menos podría huir de Tails y sus preguntas incómodas.

Nunca se había sincerado con él respecto al asunto de Shadow y su hermandad. Había decidido guardar el secreto porque no creía que fuese algo digno de saber.

De igual forma ni siquiera tenía una relación con amargado o al menos una de hermanos normales.

−Joder−Murmuró para sus adentros, apático.

Estaba aburrido y sabía que de seguir así su mente seguiría hostigándole con pensamientos abstractos de su vida en general.

Era consciente de que se había portado como un completo bastardo con Silver. Era su amigo y él le había fallado. Razón por la cual decidió cortar todo tipo de contacto con Blaze.

Había recibido algunos mensajes insistentes, pero no les tomó importancia. Lo que sea que quisiera esa mujer ya no era su problema. Había terminado una relación de muchos años y lo último que quería era encadenarse a otra más.

Aunque si lo pensaba con detenimiento salir de vez en cuando con Amy no le molestaba para nada. Y no era que se sintiese ansioso por calmar su ímpetu sexual −Mujeres con las cuales podía tener un acostón de una noche tenía por montones− Sencillamente disfrutaba su compañía.

Tomó su celular y miró la pantalla un momento, llamarle y preguntarle como estaba se le paso por el pensamiento. Seguramente para este punto ella y Silver ya deberían estar en casa de la señora de Rose.

El beso fugaz que habían compartido había sembrado la espina de la duda con respecto a sus verdaderas intensiones con respecto al tema de Amy y Shadow, pero no lo admitiría abiertamente, mucho menos frente a Tails y su insistente manía de decir te lo dije.

El sonido de alguien llamando a la puerta le distrajo de sus pensamientos, segundos después la figura femenina de su madre se manifestó frente a él.

−Hijo, siento mucho lo de esta mañana−.

−Esta bien, mamá... no hay cuidado−.

Aleena dio dos pasos hacía él.

−Tu padre y yo hablamos y creemos que sería divertido que lleves a Tails a Twinkle Park a disfrutar de la tarde−.

No era algo que hubiese pensado, pero no le desagrado la idea.

Necesitaba distraer su mente y que mejor manera que ir a un parque de diversiones y comer algodón de azúcar hasta vomitar.

Se puso de pie rápidamente y escaleras abajo llamó a gritos a su padre.

−¿Qué sucede, Maurice?−.

−Necesito tu auto−.

Jules sólo sonrío. Definitivamente había cosas que nunca cambiarían.


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−Es aquí, Silver−Señaló la chica, sonriendo feliz y contenta.

Frente a ellos, la entrada a Twinkle Park resplandecía cual árbol de navidad en plena noche buena. Bajaron del auto, llegando hasta la fila en la entrada.

Familias enteras, parejas y algún que otro inadaptado conformaban las filas. Amy se sintió feliz de recordar viejos y mejores tiempos en los que solía pasar horas entre las atracciones de ese lugar.

Silver por otro lado, aunque honestamente se estaba esforzando por no demostrar su preocupación, su semblante decaído estaba ganándole la batalla.

−Estoy segura que te encantará−El tono decidido en la chica le dio un leve toque de ánimo. Nada podía doblegar el espíritu de Amy Rose y eso era algo que admiraba profundamente de ella.

Por otro lado, aunque no lo demostrase abiertamente, estaba sumamente preocupada por la noticia que Silver acababa de darle. Sería muy triste si el tuviese que volver a aquella vida en dónde su espíritu no brillaba tanto como ahora.

Pero sabía que fuese cual fuese su decisión debía respetarla. Ella no estaba en condiciones de brindar críticas referentes a relaciones ajenas −Tomando en cuanta cuán desastrosa era su vida amorosa−.

Por fortuna para ambos, su turno en ventanilla no tomó demasiado tiempo. Frente a ellos, la cara de una mujer de mediana edad los observó minuciosamente.

−Nombres−Pidió la mujer mientras tecleaba algo en su computador.

−Silver y Amy−Dijo la chica mientras tomaba su bolso para sacar su monedero y el dinero de las entradas.

Cosa que se vio interrumpida por el estridente sonido del computador de la vendedora.

−Las parejas guapas entran gratis−La mujer les miró un momento y desde la ventanilla les entrego un par de boletos en forma de corazón−Disfruten su estancia−

Confundida; la joven estuvo a punto de objetar pero su acompañante se adelantó.

−Muchas gracias−Tomó los boletos y condujo casi a rastras a la chica dentro del parque.

Una vez dentro, la mirada de estupefacción en su rostro era lo suficientemente elocuente para que él entendiera que quería una explicación.

−Lo siento−Le entregó su boleto−Pero era una buena oportunidad para entrar gratis y no pasar más tiempo en el rayo del sol−Se excuso el joven.

Si lo veía desde esa perspectiva, tenía que admitir que el estaba en lo correcto. Por mucho que la afirmación de esa mujer y su opinión de verlos como una "guapa" le hubise hecho sentir rara, la idea de evitar gastar dinero era ideal.

−Bien Amy... ¿qué recomiendas que hagamos primero?−Cuestiono el chico dándole un vistazo rápido a todo a su alrededor.

La gente a su alrededor iba y venía de un lado a otro, los niños reían y el aroma a comida inundaba el lugar. El sonido de los juegos mecánicos era un tanto hipnótico.

Lo pensó unos instantes y chilló con emoción.

−¡Vamos al colisionador!−lo tomo de la mano arrastrándole entre la multitud−¡Vamos, vamos!−Canturreó animosa.

Silver no era alguien muy veloz; en poco tiempo el cansancio le invadió y tuvo que detenerse un momento a recuperar el aliento. Seguirle el paso a Amy era muy complicado.

−Mira, hay poca fila ¡vamos, vamos!−Le tomó de nuevo y corrieron unos cuantos metros más hasta quedar frente a frente con lo que Silver describiría como la trampa mortal más aterradora que había visto en toda su vida.

Frente a ellos ya hacía una montaña rusa; 325 metros de pura adrenalina que Amy disfrutaba enormemente y Silver se cuestionó como es que fue a parar ahí.


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−Muy bien Tails, andando−Subió al auto rápidamente y esperó a que su joven amigo se despidiese de sus padres −Vamos, vamos ¡el día es muy corto!−Apresuró al chico.

Dentro del auto, el mayor encendió el motor y dio reversa para salir de la cochera de sus padres. Miró a ambas direcciones por seguridad y poco antes de estar en la acera una figura familiar le hizo un saludo con la mano, captando su atención.

−Oh, pequeño Maurice... ¡Cómo pasan los años! Te has vuelto un joven apuesto−La voz femenina lo hizo apenarse.

−Gracias, señora Rose−.

La abuela de Amy había formado parte de su infancia al ser muy amiga de su madre no era extraño que frecuentara su casa con postres deliciosos.

−Mi querida Amy llegó anoche y me trajo fantásticas noticias−Chilló emocionada la mujer−¡Me trajo un prospecto a novio muy interesante!−Añadió alegre.

Tails rió por lo bajo mientras Sonic simplemente sintió el estómago revuelto ante las inocentes palabras de la mujer. Pensar en Amy y Silver le daba náuseas.

−Son fantásticas noticias señora Rose−Mintió−Ansió ver a la feliz pareja−Mintió doblemente.


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−¡Eso fue grandioso!−Exclamó extasiada la chica al bajar de la atracción−Había olvidado lo genial que era todo esto−Agregó después acomodándose el cabello revuelto.

Silver en cambio se sentía un poco mareado y con el cabello hecho un lío, pero sí, debía admitir que fue divertido.

Se giró hacía él y sonrío feliz. El cabello alborotado del albino era algo digno de recordar; tomó su celular y sacó una fotografía para atesorar el momento para la posteridad haciendo caso omiso a las quejas del chico.

−Ven, déjame ayudarte−Le haló de la camisa color turquesa y comenzó a acomodarle los mechones devolviéndolos a su estado natural−Listo, ahora hay que ir al splash mountain−Lo jaló nuevamente hasta la atracción y resignado se dejó guiar.

Decidió que lo mejor sería disfrutar el día y subirse a cuanta atracción le fuese posible, pues al volver a su hogar las cosas seguramente cambiarían drásticamente.

No había podido dejar de pensar en Blaze y esa llamada telefónica en dónde le reprochaba su posible paternidad y lo molesta que eso la hacía sentir.

"Sabes que no quiero un bebé, mi carrera está en ascenso" ella le gritó, encolerizada. Estaba plenamente convencida de que había sido obra suya. Creyendo que él habría adulterado los preservativos.

Cosa que era ridícula porque nunca, en todo el tiempo que insistió en tener un bebé con ella se le había ocurrido algo como eso −No era tan listo en ese aspecto−.

En la fila de la atracción pudo distinguir como del lado contrario quienes bajaban estaban en su mayoría empapados. Miró a Amy un momento, cerciorándose de que ella no hubiese pasado por alto ese pequeño detalle.

Ella por otro lado estaba lo bastante emocionada como para no notar la insistente mirada de su amigo sobre ella. Estaba feliz y contenta y eso era tan evidente como el verde de sus ojos.

No podía evitarlo, estar en ese lugar le recordaba los veranos con sus padres, solían venir cada verano y disfrutarlos enteramente subiendo y bajando de cada atracción.

−¿Estás segura de esto, Amy?−Cuestionó el chico, con un tono levemente preocupado.

Ella asintió sin alterarse.

−Te va encantar−Le guiñó un ojo, con coquetería−Confía en mí−.

Sabiendo que no podría convencerla de lo contrario, nuevamente se dejo ser. Cuando era su turno de subir a la atracción el adolescente encargado de dar las instrucciones les proporcionó un par de bolsas de plástico para que protegieran sus pertenencias.

Sentando en el carrito al lado de Amy y con los cinturones de seguridad bien posicionados éste comenzó a avanzar lentamente. Miró a su alrededor tratando de asegurarse que todo estuviese en orden.

Amy tomó su mano y con un gesto dulce le dio a entender que todo estaría bien. Los años en su antigua relación le habían vuelto alguien precavido y exigente con todo lo que llegaba hasta él, pero ahora frente a una situación de adrenalina pura lo único que podía hacer era dejarse llevar.

Sintió el cambio de velocidad en el carrito y cómo el viento golpeaba su cara a tiempo que los giros de 360 grados le ponían de cabeza y sentía sus ojos cerrarse debido a la velocidad.

Amy gritaba feliz haciendo coro con los demás pasajeros.

−¡ESTO ES GRANDIOSO!−Chilló emocionada en una de las curvas de la atracción −¡Ya viene, Silv ya viene!−Le anunció tomándolo de su mano mientras cerraba los ojos emocionada, esperando la mejor parte de la atracción.

Incapaz de controlar la situación observó a lo lejos lo que el supuso era a lo que se refería Amy; una caída libre de más de cien metros con litros de agua esperándoles. Cerró los ojos fuertemente y se dejo caer.

La sensación del agua impactándose con su cuerpo fue algo que sólo pudo definir como increíble.

Abrió los ojos al sentir como la atracción se detuvo, lentamente notó a su mejor amiga empapada con una sonrisa de felicidad en el rostro.

No podía negarlo, eso había sido divertido.


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Después de salir del vecindario Sonic y Tails habían mantenido un viaje relativamente silencioso.

El mayor, consciente de que Tails esperaba el momento oportuno para bombardearlo con preguntas incómodas trato de pensar en posibles excusas que le ayudaran a quitárselo de encima.

−Sigo creyendo que lo haces es infantil−Hablo de repente el chico provocando una mueca de desagrado en el conductor−Piénsalo por un segundo Sonic, venir aquí de manera brusca para colarte a una boda sin ser invitado solo para "ganarle" a tu rival ¿no te parece infantil?−.

El hecho de que le llamara rival le provocó ganas de reír. Hacía mucho tiempo que nadie los consideraba de ese modo.

Por otra parte, debía concederle un poco de razón. Su plan había sido apresurado y si, no lo habían invitado a la boda, pero no lo hacía sólo por Shadow −Quizás solo un poco− Sino más bien por Amy, no deseaba que la tierna y dulce Amelia Rose se viese involucrada con alguien como Shadow.

Lo conocía lo suficiente −más de lo que le gustaría− y sabía que ningún hombre que se comportara como un bastardo con su propia madre era alguien digno de atención. Conocía a Amy más de lo que podría creer y sabía que ella era alguien sensible y cosas como las que hacía Shadow la afectarían de sobremanera.

Shadow era un inestable emocional −Y viniendo de alguien como él, eso era decir mucho− Estaba completamente seguro de que sólo quería llenar el vacío que la pobre María había dejado con su partida.

−Hay cosas que sé que no puedes entender, Tails... −Calló un momento−Pero puedo asegurarte que esto es única y exclusivamente porque Amy me preocupa−Aseguró.

El resto del trayecto al parque transcurrió en silencio.

Luego de media de hora de camino, se encontraban frente a la entrada del parque, que para su fortuna contaba con pocas personas haciendo fila.

−Let's go Tails−Bajó de auto emocionado seguido de su joven amigo.

Frente a la ventanilla la mujer que atendía los observó un momento, curiosa.

−Nombres−Pidió la mujer.

Arqueó una ceja confundido, en todas las ocasiones en las que había visitado el parque, jamás le habían hecho una pregunta como esa. Pensó que la modernidad los había alcanzado y tomó su billetera dispuesto a pagar las entradas.

−Sonic y Tails−Mencionó animoso, como siempre.

La mujer tecleó los nombres y antes de que pudiesen cuestionar algo más el sonido de la máquina la hizo estremecer.

−¡Felicidades! Son la pareja más guapa que nos ha visitado en el mes−Les entregó los boletos en forma de corazón, para estupor del par de amigos −¡Disfruten su estancia!−Finalizó la mujer.

Ambos amigos, incapaces de atreverse a pronunciar palabra asintieron silencios y procedieron a entrar al parque.

Una vez dentro se dirigieron miradas de estupor.

−¡NI UNA PALABRA DE ESTO!−Gritaron ambos al unísono.

Definitivamente ese sería un momento nada digno de recordar.


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Con las ropas mojadas, la joven Rose decidió tomar un descanso y caminar por el parque de diversiones en busca de algo delicioso para comer.

−No sé tu, pero tanto reír me dio hambre−Comento, tratando de persuadirlo para comer−¿Quieres una banderilla o alguna otra cosa?−.

−Una soda para mí esta bien−.

Ambos caminaron por entre los puestos de comida y luego de unos cuantos minutos la chica tenía en cada mano tanto una banderilla como una manzana acaramelada que iba intercalando de cuando en cuando.

No parecía importarle que algunas personas le observaran extraño, ella estaba feliz.

Continuaron caminando un rato más hasta llegar a la zona de juegos donde obtienes premios.

−Mira Silv−Amy señaló un puesto a lo lejos donde había una gran tina de agua−Vamos a ese−Caminaron hasta ahí y un tipo gordo y de mirada perdida les atendió.

−Buenas tardes−Hablo en un tono calmado y monótono−¿Desean intentar atrapar a froggy?−.

−Amy yo no...−Ya iba articular una excusa para no gastar su dinero en vano pero ella le detuvo.

−¡Yo quiero intentar! ¿Qué debo hacer?−Estaba decidida a ganar.

El tipo gordo le entregó una caña de pescar y se la entregó a la chica.

−Pesca a Froggy y conseguirás un premio−.

A estas alturas sabía que no tenía caso intentar convencerla de lo contrario.

−Silver, cuida mi comida−Le tendió la manzana a medio comer y se dispuso a lanzar el azuelo a la enorme tina.

Nada sucedió.

Miró frustrada hacia la tina notando como la rana seguía en el fondo sin intenciones de acercarse a su anzuelo.

−No es tan fácil como parece...−El tipo la observo un momento−Todo buen pescador debe ser paciente y ser uno con el anzuelo−.

La palabrería no era lo suyo, pero estaba más que dispuesta a conseguir una de esas bonitas y gigantes perlas decorativas que había como premio.

Tras dos intentos fallidos y con evidentes deseos de mandar todo al diablo consideró que no podía rendirse tan fácil, mucho menos frente a Silver. De su monedero sacó otro billete y se lo entregó al encargado, la tercera era la vencida. Tomó la caña y observó el objetivo a lo lejos, nadando sin preocupaciones.

Entornó los ojos, sumamente concentrada; quizás era tonto esperar ganar en un juego que lógicamente estaba amañado, pero no sería ella misma si no hacía uso de esa terquedad tan característica.

Resopló sonoramente y lanzó nuevamente el anzuelo notando con sorpresa como para su fortuna la rana se estaba acercando. Al sentir el tirón, haló tan fuerte como le fue posible provocando que el pobre animal saliera disparado al rostro de Silver.

−Ay, lo siento−se sintió levemente avergonzada por el desastre que había ocasionado.

−A Froggy le agradas−El dueño del puesto retiro el animal de la cara de Silver−Elige tu premio−.

Una cantidad de perlas decorativas se presento frente a ella; pensó en escoger una rosada y brillante pero las molestias que ella y su familia habían causado en Silver le hicieron cambiar de opinión.

−Escoge la que quieras Silv, quiero que conserves el premio−.

Y, como el caballero que era, ya iba a negarse amablemente a la petición de la chica, pero la cara de pocos amigos con la que ella le observó fue suficiente para entender que debía aceptarlo.

Miró el montón de −gigantes− perlas con detenimiento y escogió una del medio decorada con lunares color turquesa −Obviamente su color favorito−.

−Gracias, Amy−.

Emprendiendo nuevamente la caminata, se decidieron detenerse a observar las mercancías alusivas a las festividades que se aproximaban. Amy incluso compro algunos collares para sus amigas. Con la perla entre sus manos, sintió un leve movimiento desde dentro del objeto.

Lo observó un momento, esperando ver si se repetía tal acción; nada sucedió.

Dejando de lado eso, el día era divertido, incluso había dejado de lado la llamada de Blaze y su presunta paternidad. Sólo quería divertirse y estar en paz consigo mismo.

−¡HEY AMES!−La voz de Sonic se escucho en la lejanía, ambos se giraron para observar al par de amigos que se acercaban hasta ellos.

Sonic tenía entre sus manos un super chilidog mientras Tails tenía una gorra con las iniciales del parque temático.

No les sorprendió del todo verlos ahí, pero casi por acto de reflejo la escena de aquel beso se instaló en su mente.

−Que coincidencia que estemos todos aquí−Silver fue el primero en hablar, ajeno a todo el drama mental que la chica cargaba a cuestas.

−Vaya que sí...−Mordió un trozo de chilidog−¿Qué les parece si nos subimos al quebrantahuesos todos juntos?−Sugirió emocionado.

Ni Silver ni Tails estaban dispuestos a subir a una atracción que se denominara de esa manera.

−Debo cuidar mi premio−Aseguró el de ojos ámbar.

−¡Ni loco me subo a esa cosa!−Tails ni siquiera se molestó en mentir.

Al verse claramente rechazado frunció el ceño a manera de reproche.

−Cobardes−Refunfuñó−¿Qué me dices tú, Ames?−.

Honestamente no le agradaba para nada la idea de estar a solas con Sonic, pero su amor por las emociones fuertes le ganó.

−Dale, el primero que grite como una nenita pagará las bebidas−Le retó.

−Reto aceptado Amelia Elizabeth Rose−.

Mientras ellos hacían fila; Silver y Tails decidieron quedarse a descansar un poco. Ninguno de los dos era particularmente elocuente por lo que el silencio se hizo presente; Tails observaba su celular con sumo interés, mientras Silver se dedicaba a analizar el premio entre sus manos. Había algo en ese objeto que se movía y podía casi asegurarlo.

Por otro lado; Amy y Sonic se mantenían unidos por un silencio incómodo mientras los demás visitantes del lugar conversaban y reían animados, ajenos a todo el drama entre el par de amigos.

Ella evitaba su mirada; podía sentir esa tensión y enojo evidente.

−Hey Ames... ¿cómo va todo en casa de tu abuela?−Trato de empezar una conversación.

−Bien−.

Evidentemente la cosa no estaba bien; y aunque en otros tiempos hubiese mandado al diablo a cualquier otra mujer, ¡Amy no era cualquier mujer! Suspiró derrotado y comprendió que debía disculparse.

−Escucha Ames−ella le observó de soslayo−Lo siento mucho, ¿sí? Soy un idiota y sé que no debí besarte sin tu permiso...−.

−De acuerdo, acepto tu disculpa−se giró hasta él y lo observó un momento−Pero ahora no es momento de hablar sobre eso−.

Definitivamente Amy era una mujer temperamental.

−Muy bien, aún así.. creo que no estás aceptando mis disculpas−.

−¿Me estás llamando mentirosa?−

Previniendo el peligro, se apresuro a decir.

−¡NO! ¡NO! Sólo, que siento que debo hacer algo para compensar tu molestia−Se excuso.

¿Compensación? Lo pensó un momento y la vocecilla pervertida en su mente clamó por la fecundación instantánea. Lógicamente no lo diría abiertamente, por mucho que se viese tentada.

−Lo pensaré...−

Volviendo con Silver y Tails, ambos jóvenes mantenían nuevamente el silencio. Silver seguía creyendo firmemente que algo dentro de la perla gigante se movía de cuando en cuando y comenzaba a sospechar que era algo que explotaría en algún momento. Alguno de esos juguetes con truco, pensó.

Miró un momento a Tails quién seguía escribiendo muy animado en su celular.

−Tails...−Lo llamó y el chico le dirigió una mirada indicándole que le estaba escuchando−¿Podrías sentir esto? ¡Juraría que algo dentro de acaba de mover!−Le tendió el objeto al extrañado chico y puso cara de confusión−Estoy seguro de que explotará y me soltará slime o alguna sustancia asquerosa−Añadió.

Lo tomó con ambas manos y sintió esa ligera vibración a la que Silver hacía alusión; pensó por un momento que quizás el tenía razón y la perla explotaría debido al calor.

−Quizás tengas razón, digo... es una feria después de todo−le devolvió la perla a su dueño−Aunque...−

El sonido de un crack se manifestó entre ambos; extrañados y por acto de reflejo Silver dejó caer la perla al piso, quebrándose en muchos pedazos. Segundos de estupor entre ambos se hicieron presentes, dándole paso a una pequeña criatura azulada emerger de entre los restos de aquella perla.

−Debí sospecharlo desde un inicio−Tails fue el primero en comprender lo que estaba sucediendo.

La pequeña criatura los observaba con sus ojos azulados fijamente, parecía que iba a echarse a llorar en cualquier momento. Confundido, Silver miraba embobado al pequeño ser aún sin comprender que era lo que acaba de pasar.

−¿Eso es...?−

−Es un chao−la voz de Amy se manifestó, ella y Sonic regresaban de la atracción a la que habían subido minutos antes. −¿De dónde ha salido ese chao?−Pregunto acercándose hasta el pequeño recién nacido dispuesta a tomarlo en brazos, pero fue frenada por Tails.

−No lo toques Amy, está reconociendo a su mamá−se puso de pie y observó con curiosidad a la criatura−El decidirá con quien quiere quedarse−.

Dicho esto, el cuarteto de amigos se mantuvieron expectantes ante la idea de quién podría ser el afortunado. El pequeño Chao los observaba con confusión, pero tras unos segundos deliberando internamente decidió que Silver sería su nueva mamá.

−Vaya, al parecer ya eres padre−Se burló Sonic.

Tails rió ante lo estúpido del comentario, Amy y Silver sólo se removieron incómodos al recordar el incidente de la mañana.


.


Miró por tercera vez el papel que sostenía entre sus manos y suspiró de manera casi imperceptible.

La chica a su lado la observo temerosa, temiéndose lo peor.

−¿Y cuál es el resultado?−Cuestionó visiblemente ansiosa.

Arrugó el papel entre sus manos y lo lanzó al cesto de la basura, apática como siempre.

−Negativo−Formuló con neutralidad−Tanto para nada−.

Marine suspiro aliviada.

−Bueno, quizás no es tu momento para ser madre, Blaze...−.

Ser madre...

Dios, aquello si que le daba acidez en el estómago.

.

.

.


Continuará...

¿Esperaban una Blaze embarazada? POS NO. (Verdad que los engañé xD)
Blaze es una pieza importante en este rompecabezas y eventualmente tenía que aparecer...
Con respecto a Sonic y las malas decisiones financieras... ¿será un ladrón? Quizás si, quizás no... todo puede ser.
Sé que quizás Twinkle Park no es propiamente como lo citado en la historia, pero pos.. así me gusta imaginarlo a mí xD
Lo mismo con Chaos y su naturaleza c:

Dispensen las faltas, recuerden que mis ojos miopes no dan para más...
Se cuidan y gracias por leerme.
Atte.
Gri.