Y bueno, regresé del doctor después de cinco horas de espera (para que el hombre viera mi radiografía y me dijera algo que yo ya sabía de antemano) en fin, estoy de vuelta con pocos ánimos, aunque la suficiente motivación mental para entregarles otro capítulo más de esta su Sonic-novela en turno...

Tengo sueño, me duelen los pies y casi me deshidrato... ¡Pero, hey! me sirvió de inspiración para un nuevo proyecto... la enfermera que estaba de guardia me vio bien aburrida y muy linda se acerco y me dio hojas blancas y una pluma porque según ella, tenía cara de que me gustaba dibujar xD... y bueno, a raíz de eso inicié un comic, o al menos eso estoy intentando, llevó ocho páginas y me siento bastante conforme (dejaré algunos bocetos en mi página de facebook, próximamente)

Y así...


Capítulo Trece
"De cena y recuerdos"


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−Realmente no sé que voy a hacer contigo, amiguito−De regreso a casa de los abuelos, el pequeño chao se aferraba con fuerza a la cabeza de su nueva y amada mamá.

La pequeña criatura de escasas horas de nacido se había encariñado rápidamente con el joven mientras que su acompañante y mejor amiga moría de la risa y ternura.

Eran simplemente adorables.

−¿Has pensado en un nombre?−Cuestiono mientras retiraba la criaturita de la cabeza de Silver y lo colocaba en su regazo acariciándolo en el proceso−Eso es pequeñito−Lo apretujó−Debe ser algo claro y con estilo−.

−Realmente no tengo ninguno...−mordió su labio inferior, indicando que pensaba−¿Tienes alguna idea?−.

Ella sonrío suavemente y pensó.

El pequeño chao en sus brazos, de ojos azul profundo la observó, curioso.

−Me gusta Orion−acarició su cabecita−Sus ojos parecen dos galaxias infinitas de amor y ternura−.

Silver asintió, gustoso. Eso sonaba más profundo de lo que hubiese podido imaginar.

−Eres buena con esto, yo había pensado en llamarle puchy−Admitió risueño, mientras el pequeño ser se removía incómodo ante semejante nombre−Pero Orion es fantástico−Añadió después.

Decidido el nombre, Amy continuó haciendo mimos al bebé entre sus brazos. Honestamente no sabía mucho sobre los chaos y sus cuidados, pero sabía que Silver se las arreglaría bien.

Era alguien con una paciencia casi infinita, así que cuidar de una pequeña criatura no sería un problema.

−Sabes, Cream también tiene un chao−Recordó de pronto−Quizás puedes pedirle algunos tips y consejos de crianza, Cheese es un gran chico−Añadió después y Silver asintió gustoso.

−Es una gran idea−Se detuvo ante una luz roja−Tendrás un compañero de juegos−le acarició suavemente−Y serás un gran roomie−dijo después.

Había olvidado que Silver tenía un departamento de soltero; ahora tendría un pequeño amigo que le acompañaría por las noches y eso seguramente haría su vida más tranquila.

Aunque quedaba pendiente el asunto de Blaze y su posible paternidad y eso no podía pasarlo por alto.

La duda le carcomía, aunque decidió que no era el lugar ni el momento para hablar sobre el tema, más aún tomando en cuenta que él parecía bastante tranquilo y feliz.

−Hey Amy−La voz de su acompañante le distrajo−Quería agradecerte por todo esto, sé que quizás en últimas fechas no fuimos tan unidos...−una punzada de culpabilidad le invadió−Pero en serio agradezco que me hayas invitado a pasar tiempo contigo y tú familia−sonrió sincero−No me había divertido tanto en años−Aseguró.

Sin saber exactamente que contestar ella sólo le devolvió la sonrisa. Era extraño que algo cómo eso fuese tan significativo para él, pero realmente la conmovió bastante.

−No hay de que, Silv... somos amigos después de todo−respondió con aparente tranquilidad aunque aquello le sonó bastante irreal.

En su interior albergaba sentimientos tan confusos con respecto al chico que no podía definir como la hacía sentir con exactitud.

Lo quería, sí −Era de algún modo su mejor amigo− pero también estaba esa parte morbosa y calenturienta que lo consideraba como un buen prospecto a marido y padre de sus hijos.

Porque sabía que si podía considerarlo como un candidato era porque le gustaba cuanto menos un poco, aunque muy en el fondo intuía que no tenía una verdadera oportunidad.

El la veía como una buena amiga con la cual desahogar sus penas. Y estaba completa e irremediablemente convencida de que terminaría regresando con Blaze en algún momento.

Pero soñar no costaba nada, ¿no? En su imaginación podía imaginarlo como ella quisiera aunque no se atreviese a hacer nada al respecto.

O eso era lo que quería pensar. Se quería convencer así misma de que las cosas debían ser así. Y, aunque una parte de ella le gritase "hey, él es el indicado" había otra que gritaba al mismo tiempo que no era así.

Podía ser cierto −o tal vez no− pero no iba aceptarlo. Al menos no tan a la ligera. Aún estaba pendiente el asunto con Shadow y cómo se derretía con sólo una mirada. Y después estaba Sonic, quien la desarmaba con una sonrisa ladina.

Su interior era un caos, Dios era su testigo de que cada uno de esos tres condenados muchachos que se decían sus amigos poseían características que ella apreciaba en un hombre.

Shadow era misterioso y elegante −atractivo, cual Adonis− Sonic era divertido y tenía un exceso de confianza que le engatusaba y después estaba Silver que era el más caballeroso y detallista que había conocido en toda su vida.

Todos tenían un aspecto que le volvía loca y eso dificultaba aún más su elección.

¿Quién podría ser la mejor opción? Shadow no quería bebés, Sonic ni siquiera quería una relación medianamente decente y Silver... bueno, el quería a Blaze.

Suspiró; no tenía mucho sentido cuestionarse esas cosas en ese momento, lo importante era concentrarse en la boda. Tenía el vestido listo y el ánimo y la actitud para usarlo y opacar a sus primas en el proceso.

La vibración de su teléfono le hizo estremecerse brevemente; miró el aparato notando como su abuela le llamaba.

−¿Qué sucede, abuela?−.

¿En dónde están? ¡La cena de ensayo de tu primo es en una hora! ¡¿A CASO LO OLVIDASTE?!−Gritoneó la mujer.

Amy se removió incómoda después del ensordecedor grito en su oído y pensó con detenimiento las palabras de la mujer del otro lado de la línea, efectivamente, lo había olvidado por completo. Miró a Silver y éste le devolvió la mirada, preocupado. No había escuchado el contexto de la conversación, pero el grito de Aretha le hizo sentir un escalofrío.

−Ya vamos en camino, abuela... estaremos ahí en 10 minutos−Y dicho esto finalizo la llamada.

−¿Sucede algo, Amy?−El tono de voz del muchacho era de preocupación.

Ella negó con simpleza; no era para hacer tanto escándalo.

−Olvidé que habrá cena de ensayo−Confesó−Espero que hayas traído un par extra de pantalones elegantes−Añadió divertida y Silver relajó el gesto.

−Cielos, pensé que algo había sucedido−.

La chica simplemente se limitó a encogerse de hombros, restándole importancia al asunto, la abuela gritaba siempre.

−Aunque sería buena idea que aceleraras un poco, digo... si no quieres escucharla gritar otra vez−Sugirió.

Definitivamente no quería ver a esa señora enojada nuevamente.


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De regreso a casa de sus padres, Sonic no pudo evitar sentir cómo el ambiente se volvía cada vez más tenso. El silencio antes de la tempestad indicaba que su mejor amigo comenzaría con alguno de sus sermones.

Y siendo franco al respecto aún no podía entender qué era lo que le molestaba tanto con respecto a esa situación. Vale que eran amigos y que se preocupara por su integridad, pero esto era algo que estaba completamente fuera de la jurisdicción de cualquiera que no fuese Shadow o él.

Era algo muy personal; entendía que cualquiera que desconociera la naturaleza de su relación pensaría que sólo eran dos tipos que se caían mal −Algo no muy lejano de la realidad había que admitir−.

Y aunque Shadow no fuese santo de su devoción, no es que lo odiara o algo así; definitivamente le desagradaba esa actitud pedante y engreída y que el muy bastardo se creyese la octava maravilla del mundo. Que si bien, el tipo había crecido colmado de lujos −cosa que le sorprendía y hasta cierto punto, siempre envidió− eso no le daba el derecho a comportarse como un engreído.

Pocas, pero significativas fueron las veces en su niñez en las que había tenido la oportunidad de convivir con Don −en ese entonces Jr− Perfección andante. Afortunadamente para él y sus hermanos mayores, el padre de Shadow rara vez dejaba que este conviviera con ellos y así se evitaban los pleitos. Y no era que de pequeños el joven de tez morena fuese por la vida presumiendo los lujos que poseía viviendo con su padre; sino más bien aquella actitud huraña y de apatía ante todos y todo lo que le rodeaba.

Rara vez hablaba y cuando lo hacía, sólo eran frases cortas como "sí" o "no". Podía recordar que en más de una ocasión intentó acercarse a él y ser buen hermano; después de todo estaba acostumbrado a que sus otros hermanos mayores jugaran con él y lo tratasen como el niñito que era. Con Shadow siempre fue distinto; él ni siquiera se molestaba en dirigirle una mirada.

El muy bastardo, con 6 años ya era el amargado y odioso que era hoy día.

Pensar en esas cosas inevitablemente le hacía sentir extraño; si bien cuando era un niño no comprendía qué era lo que estaba sucediendo a su alrededor, podía intuir que algo sucedía. Ningún hijo podía aborrecer a una madre como Aleena −y no porque ella fuese su madre− sino más bien porque aquella mujer era un amor. Todos quienes la conocían hablaban maravillas de ella y el que Shadow la odiara con cada fibra de su ser le indicaba tantas cosas que, debido a la poca poca prudencia que poseía −y la renuencia de Shadow a contestar− había preferido obviar.

Quizás era lo mejor, después de todo había cosas que no debía saber.

−Hey Sonic−Tails le llamó de pronto−Fue divertido, lo admito−aseguró, con una sonrisa de oreja a oreja−Me divertí mucho, es un parque muy divertido−.

−Tienes razón−sonrió, risueño como era costumbre−Tenía años que no pisaba ese lugar−Recordó.

La última vez que estuvo en Twinkle Park fue en su cumpleaños número 17, fue ahí dónde Sally y él comenzaron a salir formalmente y tuvo oportunida de enterarse que Amy gustaba de él de manera directa. Fue algo incómodo, pero paso.

En ese entonces no le dio demasiadas vueltas al asunto; la chica era linda y agradable pero no era su tipo; era una niña para su gusto −una muy impetuosa y escandalosa niña que iba de un lado a otro siguiéndole− pero buena chica después de todo y aún cuando declinó su oferta ella siguió siendo buena con él.

El verano siguiente estaba listo para empacar sus cosas y comenzar su etapa universitaria al lado de su adorada novia y un par de amigos de la preparatoria, entre ellos Knuckles.

Dando inicio a una de las etapas más alocadas y extravagantes de su vida. No era algo que le hiciese sentir orgulloso, había sido un completo desastre de pies a cabeza y siempre le resultó curioso como es que había logrado graduarse y obtener su título en Diseño gráfico y marketing en medios audiovisuales, cuando la mayor parte del tiempo la paso ahogado en alcohol y toda clase de excesos.

Fue durante esta época en la que se reencontró con Amy y debió reconocer que la chica había crecido. Era guapa, de curvas delicadas pero apetecibles para aquellos con gustos petite.

−Estás muy callado−Tails nuevamente le distrajo de sus pensamientos de un pasado no tan lejano−¿Estás bien?−.

−Por supuesto que sí, ¿por qué no habría de estarlo?−Trato de restarle importancia al asunto, no deseaba otro sermón.

−Porque te acabas de pasar un alto−Le informó señalando la clara infracción que acababa de cometer−Esto es por Amy, ¿no?−.

Lo veía venir, aunque ya no había marcha atrás.

−En parte, sí−Confesó levemente avergonzado al sentirse expuesto.

Cosas como estas provocaban que se regodeara internamente al saber que tenía razón; Sonic era alguien bastante curioso, había muchas facetas que podía descifrar sin el mínimo esfuerzo, podía incluso a atreverse a apostar su trasero de ser el caso.

Aunque había ocasiones −Como esta− En las que no tenía ni la menor idea de que era lo que estaba pasando por su mente. Quizás si era por Amy, quiźas no; no se atrevía a asegurar nada en este momento porque las señales eran contradictorias.

Era todo un caso; alguien complicado que se esforzaba por mantener una pose de naturalidad que eventualmente perdía fuerza.

−Cielos, realmente debe gustarte mucho para que te haga pensar tanto−.

Detuvo el auto de manera brusca provocando un sobresalto en el muchacho a causa de la sacudida.

La mirada amenazadora en el rostro del conductor le provocó un escalofrío.

−Ella es como una hermana para mí−El azulado recalcó sus palabras con un tono de seriedad pocas veces visto−Somos buenos amigos, la aprecio y no quiero que el bastardo de Shadow le haga daño−Confesó después evitando su mirada.

Tails por su parte solo resopló aliviado al sentir el semblante de su mejor amigo más relajado. La aparente preocupación que mostraba por la chica reforzaba su teoría de que se sentía atraído por ella y que usar a Shadow como excusa era su incapacidad total de aceptar sus sentimientos.

Quizás si presionaba con las palabras correctas podría hacerle aceptar sus sentimientos y con suerte lograr que sentase cabeza. Consideraba a Amy como una chica con el suficiente carácter y paciencia para tolerar a alguien como Sonic.

−Suenas celoso−Su tono serio no le gustó para nada al cobalto−Ella es una adulta y dudo que se preste para juegos absurdos... −Hizo una pausa intentando buscar los ojos de su mejor amigo fracasando en el intento−¿No será que te molesta que Shadow pueda ganarse a la chica que te gusta?−Le provocó directamente esperando algún tipo de respuesta afirmativa.

Y, casi como si hubiese sido dotado con un don en clarividencia, la actitud de Sonic cambió drásticamente.

−¡JAMÁS MENCIONES QUE ESE BASTARDO PUEDE GANARME EN ALGO!−Chilló perdiendo momentáneamente el control−Todo esto lo hago por Amy ¿Entiendes?−Trató de serenarse y recuperar el control−Sólo sé que el maldito quiere usarla para llenar el vacío que dejó María... quiere sustituirla−Afirmó.

Si lo pensaba con detenimiento eso tenía algo de sentido; la muerte de un ser amado es algo que golpea de distintas maneras a quienes lo experimentan y era completamente normal intentar encontrar situaciones que le recordasen aquello que se ha perdido.

Pero atreverse a afirmar que Shadow tenía algún tipo de obsesión con su ex-novia muerta y que pretendía llenar un vacío con la impetuosa Amy Rose era ir demasiado lejos.

Después de todo no tenía sentido que hiciese algo como eso, pues era esa clase de sujeto que difícilmente se abriría con alguien a no ser que tuviese fuertes sentimientos por dicha persona.

−Me parece que estás exagerando, Sonic...−

Por mucho que se esforzase diciendo que Shadow tenía problemas no podía tomarlo en serio; viniendo de alguien a quien claramente no le agradaba aquello perdía credibilidad.

Sonic podía ser un tipo muy astuto en muchos aspectos, pero diagnosticar arbitrariamente a los demás no ayudaba en nada.

Eso, sin duda alguna le exasperó de sobremanera; odiaba estar equivocado y definitivamente odiaba todavía más que insinuaran que lo estaba.

Por ello, aún tratándose de Tails y su más que obvia intención de enjuiciarlo, no lo conseguiría. Y si para ello debía revelar algunas cosas, lo haría para demostrar su punto −Porque así de impulsivo era−.

Tomó una gran bocanada de aire y exhaló sonoramente mientras se frotaba la sienes buscando aliviar la jaqueca que le estaba iniciando.

−Si te digo que el cabrón está obsesionado con una pobre chica que murió hace cinco años, es porque me consta−Aseveró.

Segundos de silencio se instalaron entre el par de amigos; por mucho que hubiese deseado que aquello diera por terminada la plática, el drama apenas comenzaba.

−¿Por qué no sólo admites que estás celoso?−Siguió presionando−Me parece bastante inmaduro que sólo por estar celoso digas esas cosas de alguien que murió, Sonic−Le reprendió.

A veces −Casi siempre− Tails podía ser una molestia en el trasero y está claramente era una de esas veces. El muy maldito buscaba colmarle la paciencia y tristemente lo estaba logrando. Sabía que hablar de María era incorrecto, pero eso no significaba que lo que decía no era verdad.

Gerald Dennis The Hedgehog tenía problemas graves.

−Tails... lo mejor es que dejemos este tema−Apretó fuertemente el volante en una señal silenciosa de autocontrol.

Pero definitivamente no dejaría las cosas fácilmente, no sería Miles Prower si dejaba que Sonic se saliera con la suya.

−Sólo admite que estás celoso, Maurice−Le presionó por tercera vez−Admite que te preocupa que Shadow pueda conquistar a la chica que pasó años enamorada de ti−Continuó el hostigamiento verbal−No necesitas usar los problemas emocionales de alguien a quien no conoces−.

Definitivamente ese no era su día.

Primero Amy y su incapacidad de aceptar sus disculpas y ahora Tails y su maldito hábito de presionarlo hasta el hartazgo.

Golpeó violentamente el volante del auto y soltó una blasfemia, había colmado su paciencia y cuando eso pasaba, jodía todo a su paso.

−¿QUÉ NO LE CONOZCO, DICES?−Rió con ironía, incomodando al menor−Pase toda la puta vida detrás de un bastardo que se dice mi hermano mayor y sé perfectamente que sólo quiere a Amy porque le recuerda a María−Hizo una pausa, recobrando el aire−Lo sé porque yo mismo lo escuche cuando se lo dijo a Rouge hace unos días atrás−Finalizó, consciente de que había activado la caja de pandora.

Tails, quien se había quedado mudo ante las recientes palabras de su mejor amigo lo observó incrédulo y vacilante.

−¿Tu hermano?−.

Definitivamente eso sería una larga historia.


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Después de horas de viaje lo único que su cuerpo necesitaba era descansar. Llegó al hotel sin muchos deseos de entablar conversación con nadie que se le cruzase por enfrente.

En la recepción, había una chica de cabello morado y en cuyo gafete de identificación se podía leer Mina, le recibió muy animada.

−Buenas tardes señor, ¿tiene una reservación?−.

Él asintió, sin más.

−Shadow The Hedgehog−Se adelantó a que ella se lo cuestionara.

Sonrío suavemente y asintió; ese hombre era muy guapo. Tomó sus datos y le entregó las llaves con un gesto coqueto, pero él ni siquiera se inmutó.

−Vaya tipo tan amargado−Murmuró para sus adentros viendo como se perdía entre los pasillos con su maleta a cuestas.

Se sentía cansado y hambriento, seguramente después de tomar un baño ordenaría algo para comer; miró sin mucho interés la llave que tenía entre sus manos y notó como esta tenía el número 18 grabado en ella.

Caminó unos cuantos metros más y llegó hasta su habitación; entró de manera rápida y arrojó su maleta sin mucha delicadeza sobre la cama dispuesto a sacar algo más cómodo y se encaminó hasta la regadera abriendo la llave del agua fría.

Dio un suspiro de relajación y dejó que el agua corriera libre por todo su cuerpo; siempre le gustó la sensación que el agua fría le brindaba, le hacía sentir más despierto y recuperar algo de energía.

Mientras el agua corría por su cuerpo, nuevamente la imagen de la chica rosada se instaló en sus pensamientos. Se preguntó qué era lo que podía estar haciendo con ese papanatas de Silver y la pregunta del porqué había decidido llevarlo a él a casa de su familia le invadió.

¿Es qué acaso se sentía atraída por él? Eso era ridículo, Silver era una especie de amigo afeminado −no necesariamente gay−que las mujeres buscaban.

Cerró la llave del agua y salió cubierto únicamente con una toalla. Se permitió explorar con la mirada aquella habitación notando como no era ni por asomo la mitad de ostentosa como muchas de las habitaciones en las que se había hospedado, pero eso era irrelevante.

El no estaba para criticar la estética del lugar, aquí lo fundamental era evitar que el Faker se atreviera a interponerse entre él y Rose.

Lo conocía lo suficiente como para atreverse a asegurar que el maldito planeaba algo, sabía que se traía algo entre manos y no le gustaba para nada la idea de que estuviese cerca de ella.

Que si bien, no tenía reparo en admitir que eso le ponía celoso, eso no era todo lo que le molestaba. El Faker no era un tipo de fiar, los años de conocerlo −Obligatoriamente− Le habían enseñado que era alguien de quién debía cuidarse y la reciente revelación de Vector no hizo sino aumentar su recelo.

Si bien no podía decir que lo odiaba −Aunque el hecho de que respiraran el mismo aire no le venía en gracia− No era alguien que le resultase particularmente agradable.

Recordar sus años de niñez no solía hacerlo con frecuencia, pues consideraba que no era algo digno de mención, pero dejando de lado ese aspecto, pensar en el Faker de tres años chillar por su madre a cada paso y que aquellos lambiscones que se decían sus "hermanos mayores" corrieran de un lado a otro tras de él mocoso malcriado no hacía sino aumentar su apatía.

Y no es que hubiesen compartido muchos años juntos, fueron pocas las veces en que Mephiles le permitió pasar un fin de semana con su madre y su "inmunda familia" cómo éste la denominaba.

Suspiró suavemente y se vistió únicamente con bóxers a tiempo en que se recostaba en la cama mirando el techo color melocotón. Pensar en su pasado le traía recuerdos, recuerdos que no eran precisamente felices y prefería evitarlos.

Recordar su infancia no era algo bonito; porque inevitable le venía a la mente la mujer que amó con locura y perdió de manera trágica.

El tiempo cura las heridas, pero las cicatrices son el recordatorio de aquello que dolió. Y le dolía, le dolía pensar en la rubia de ojos azules y le dolía aún más pensar en que murió tan joven.

Tanta planeación, sueños de gloria, deseos por cumplir, lugares por visitar, hijos por tener. Todo fue cortado de golpe y eso dolió. Dolió tanto que francamente pensó en morir. Deseó morir y alcanzarla, pero fue muy cobarde, no se animó.

Frunció el ceño y cambió de posición en la cama; odiaba esa sensación.

Cerró los ojos con fuerza y trató inútilmente de conciliar el sueño, a este punto sabía que no lo conseguiría.

Tomó su celular de mala manera y tecleó el número de su mejor amiga, llamándole.

¿Qué sucede, Shad?−La voz de Rouge se escuchaba somnolienta.

−Ya estoy aquí−Dijo con simpleza.

Pero su tono aún más apagado de lo normal no paso desapercibido por la fémina. Si había algo que debía reconocerle era esa capacidad casi divina entender su comportamiento.

Era algo así como una especie de instinto maternal y protector que ella había desarrollado con la intención de protegerlo. La apreciaba, pero no podía entender cómo es que alguien como ella se preocupaba tanto por él.

Algo te pasa...−Afirmó con seguridad−Otra vez estás pensando en ella, ¿no?−No hizo falta que él respondiera para que le diese la razón silenciosamente−Hemos hablado sobre esto, sabes que ella querría verte feliz−.

Y aunque sabía que las palabras de Rouge estaban cargadas de una verdad de la que era consciente, aún así no se sentía capaz de lidiar con ese razonamiento.

En su interior el anhelo de ver nuevamente a la rubia latía con intensidad; y por otro lado los ojos resplandecientes de Amelia Rose le volvían loco.

Todo era tan extraño; tan jodidamente antinatural.

Sabes que no fue tu culpa, Shad−La voz de Rouge nuevamente se manifestó−Lo que pasó fue producto de una desafortunada y triste coincidencia del destino y no puedes seguir culpándote por ello−Trataba de reconfortarlo, pero no lo estaba logrando.

Había aceptado ese aspecto de su vida; María había muerto de la misma enfermedad que se llevó a su madre algunos años atrás, enfermedad quele habían asegurado, difícilmente podría desarrollar siendo tan joven y de buenos hábitos.

Triste fue cuando los doctores se equivocaron; y fue aún más triste que esa jodida enfermedad la consumió tan rápido que ni siquiera tuvo tiempo de asimilarlo.

Debes dejarlo atrás, Shad−Su tono era bajito, pero claro−No está mal querer a alguien más... Amy es una gran chica, permítele conocer al Shadow verdadero−.

Lejos de funcionar como una ancla de pensamientos positivos, las palabras de Rouge no hicieron sino aumentar la miseria individual que traía a cuestas. No dudaba que lo decía con las mejores intenciones, pero no por ello era menos triste.

Amor, amar...

Palabras tan abstractas que en este momento no hacían más que provocar un caos en su interior.

−Aprecio tu intención, Rouge... pero sólo me queda esperar que el Faker no joda todo con su maravillosa presencia−.

Rouge solo rió ante la posibilidad.

Todo saldrá bien Shady−rió escandalosamente−Recuerda que juntos somos imparables, así que todo va funcionar... −.

Sabía que podía refutar lo que acababa de decir con al menos diez razones por las cuales su plan podría fracasar, pero prefirió callar.

Quizás lo mejor era dejarse llevar y aceptar lo que decía Rouge como una verdad absoluta. Tal vez, sólo tal vez el dejarse enamorar por Amelia Rose sería la solución...


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Nuevamente frente a la casa de la familia Rose ambos amigos fueron recibidos con cientos de miradas curiosas quienes no daban crédito a lo que veían.

−¡Pero qué barbaridad! La pequeña Amelia trajo un chico−La voz de su tía Ann Marie, no hizo otra cosa más que avergonzarla, nuevamente ante Silver.

¡Que manía la de su familia por emparejarla con él chico! Algunas de sus otras tías hicieron comentarios al respecto elogiando su elección con respecto al novio que estaba acompañándole.

Amy, presa de la vergüenza, trató por todos los medios de disculparse con Silver mediante caras y gestos; él por otro lado sólo sonrió comprensivo. Sabía lo avergonzada que debía sentirse, pero no le molestaba.

Bajo otras circunstancias que le emparejaran sentimentalmente con otra chica que no fuese Blaze le era impensable. Pero ahora, en menos de 48 horas de convivencia el que los invitados de aquella cena creyeran que Amelia Rose era su novia no le molestaba en lo más mínimo.

−Así que tienes novio y no me lo contaste, eso es muy ofensivo, pequeña Rossy−La voz masculina que se escuchó entre la multitud hizo que Silver mirara con curiosidad hasta el sujeto que se habría paso entre los familiares los demás familiares−¡Mírate nada más! Eres toda una dama, pequeña prima−.

Así que ese era el primo de Amy; los observó compartir un abrazo efusivo e intercambiar un par de sonrisas, al parecer había olvidado por completo que lo estaban confundiendo con su novio.

−Pero qué descuido el mío−Giró sobre sus talones e hizo un gesto con la mano, llamando a alguien entre la multitud−Querida prima, quiero presentarte a mi prometida Marie Ann−Presentó a la una chica pelirroja ante una atónita Amy quien la observaba fijamente.

−Tiempo sin vernos, Pinky−Saludo la mujer.

La mirada asesina que se formó en el rostro de Amy logró encender la señal de alarma de que los problemas se avecinaban.

−Hey Amy, ¿No vas a presentarme a tu primo y su futura esposa?−Se apresuró a intervenir el chico.

Unos segundos de silencio se hicieron presentes entre ambas parejas. La noticia de que su primo se casaría con esa mujer le cayó de sorpresa.

−Ah, es verdad... lo siento, Silver el es mi prim Rob−Ambos se dieron la mano animosamente−Rob, él es Silver, mi mejor amigo...−Se apresuró a aclarar y él rió ante esto.

−Oh bueno, espero que encuentres pronto a tu alma gemela, querida prima−Tomó la mano de su futura esposa y se dispuso a alejarse−Disfruta la noche, nos vemos más tarde−Y sin más el par de prometidos se perdieron entre la multitud.

Una vez a solas Amy se permitió resoplar sonoramente y hacer un mohín a manera de rabieta.

−¿Qué sucede Amy?−.

No era el lugar indicado para hablar del porque detestaba a la prometida de su primo favorito; tomó de manera brusca la mano del chico y le jaló escaleras arriba con la intención de hablar en santa paz.

Silver, un tanto extrañado colocó a Orion sobre la cama y esperó a que ella decidiera hablar sobre lo que le molestaba.

−¡La odio, Silv! ¡Esta mujer me hacía bullying cuando era una adolescente y ahora va a casarse con mi primo favorito!−Chilló histérica, siguiendo su rabieta infantil.

No acostumbraba dar consejos, de hecho era pésimo en ello, pero el descontento en ella le motivó a decir lo que pensaba.

−Tu primo parece muy feliz... quizás es momento de olvidar el pasado y aceptar que su felicidad es al lado de esa mujer...−Incluso él se sorprendió de lo profundo que eso sonó.

Debía aceptar que el tenía razón; quizás Marie había cambiado y las cosas que pasaron en la escuela solo eran tonterías de adolescentes inmaduros.

−Gracias Silv, de verdad lo agradezco−Lo abrazo efusivamente causando que este se sonrojara levemente−Lo siento, a veces no mido mi fuerza−Se disculpó creyendo que le había asfixiado.

−No te preocupes, estoy bien−.

−Muy bien, bajemos ante de que la abuela empiece a preguntarse dónde estamos y haga alguna imprudencia−Salieron de la habitación dejando al pequeño chao durmiendo cómodamente.

Nuevamente en aquella reunión, los rostros de algunos de sus familiares se posaron en ellos. Honestamente nunca creyó que las familias podían ser tan numerosas.

Había descubierto que la gran mayoría de las mujeres en la familia tenían un nombre con A y que el abuelo de Amy disfrutaba bastante la cerveza bien fría.

Desde lejos podía sentir la mirada de Amanda, observarle suplicante, haciéndole sentir profundamente incómodo; esa mujer si que era rara. Amy por su parte conversaba animadamente con algunos de sus familiares, nadie hubiese podido sospechar que estuvo molesta algunos minutos atrás.

−¡Oye tú!−Sintió un tirón en su pantalón−¡Aquí abajo!−La figura de un pequeño niño de aproximadament años le provocó ternura−¿Tú eres el novio de tía Amy?−Formuló rápidamente el pequeño frunciendo el ceño en el proceso.

El pequeño le miraba acusadoramente; algo en su interior le decía que la cosa se pondría fea.

−No, no... sólo somos buenos amigos−Afirmó.

El pequeño no muy convencido lo observó fijamente, poniéndolo un poco nervioso. Le daba la impresión que en cualquier momento se echaría a gritar y provocaría un gran escándalo.

−¡Muy bien, falsa alarma chicos!−Gritó haciendo señas para que los otros 8 infantes rodearan al joven−Aún no son novios, podemos sacarle lo que queramos−Añadió y todos los pequeños se avalanzaron contra él.

Incapaz de reaccionar a tiempo, el joven pronto se vio asediado se muchas e insistentes preguntas en todas direcciones.

−¿Te gusta la tía Amy?−.

−¿Por qué tu peinado parece una marihuana?−.

−¿Me compras un pony?−.

−¡NO! ¡Mejor a mí!−.

−¡NO MEJOR A MÍ!−.

Todos los niños se le zarandeaban de un lado a otro, pero sus pobres oídos eran los que se llevaron la peor parte.

−Basta, chicos−Amy afortunadamente intervino−La abuela servirá los bocadillos−Y, tan rápido como habían llegado, el montón de niños desaparecieron entre la multitud−Lo siento, me distraigo un momento y estos diablillos te están hostigando−Observó al joven de arriba abajo, buscando heridas visibles...−Tienes tu billetera, ¿no?−.

Rápidamente llevo ambas manos hasta sus bolsillos traseros, efectivamente, su billetera había desaparecido.

−Rayos−Ya había dado por perdido todo, pero ella fue mucho más rápida, pues en menos de un minuto había recuperado sus pertenencias de entre los pequeños ladronzuelos.

−Lo siento, sólo lo hacen para molestar−Se disculpó entregándole la cartera−¿Quieres algo de tomar?−.

Asintió ligeramente con la cabeza y suspiró; aún estaba un poco aturdido después de aquella mini-emboscada.

−Espero que te guste la cidra−Le tendió un vaso y bebió del suyo−Lo siento, los chicos se bebieron todos los refrescos−.

No era algo que acostumbrara beber, usualmente no bebía nada que tuviese algún grado de alcóhol, pero por esta vez no tenía nada de malo que bebiera un poco y se relajara.

Dio un pequeño trago y arrugó el entrecejo al sentir el sabor efervecente de la bebida frente a él.

−Muy bien Silv, busquemos algún aperitivo antes de que tía Antonella se acabe todo lo que encuentre−Le tomó de la mano y le condujo hasta la mesa de bocadillos, tomando de todo un poco−Debes probar las galletas, la madre de Sonic las hace para ocasiones especiales−Mencionó cayendo en cuenta de que tenía bastante tiempo sin probarlas.

La señora Aleena le había enseñado muchas de sus recetas de cocina y fue gracias a ella que descubrió lo bien que se le daba la gastronomía.

−Tienes razón, están delisiosas−Concedió mientras mordía otra galleta−Nunca había probado galletas tan deliciosas−.

El tiempo volaba cuando te estabas divirtiendo; miró el reloj en la pantalla de su celular y se sorprendió al notar que habían pasado dos horas desde que habían regresado del parque.

Miró a su acompañante reír animadamente a causa del alcóhol en sus venas, si bien no era algo que pudiese considerarse fuerte, para alguien como Silver que no acostumbraba beber, las posibilidades de alcoholizarse aumentaban.

Aunque el no parecía para nada incómodo con el estado en el que se encontraba. Podía obsevarlo−Y dicho sea de paso, escucharlo− Hablar animadamente con algunos de sus tíos y primos sobre política y deportes.

Era raro, nunca imaginó a Silver conviendo tan amenamente con otros varones. Usualmente solía mantenerse en silencio y ser un mero espectador en las reuniones entre amigos, quizás este era el verdadero Silver, alguien mucho más receptivo, fuera de la influencia de Blaze.

−Entonces, ¿Qué les parece si apostamos?−La voz del Tío Norris le hizo prestar particular atención−Si el chiquillo puede tacklear al buen Mike en menos de cinco minutos, todos le daremos 5 billetotes−Ofreció y algunos comenzaron a sacar sus billeteras.

Consciente de que el primo Mike no jugaba limpio, decidió intervenir antes de que Silver resultase herido o alguno de los presented hiciera alguna idiotez.

−Estaré bien, Amy−Aseguró el chico con calma. Y aunque su vista estuviera ligeramente desorientada, Amy debía concederle el beneficio de la duda pues no parecía muy ebrio.

Y por mucho que desease que las cosas no sucedieran, sabía que hiciese lo que hiciese no podría detenerlos. Así que opto por salir al jardín para evitar mirar aquel espectáculo absurdo.

Ya reprendería a Silver después.

Tomó asiento en el banco de madera que el abuelo había construído cuando era una niña y observó el cielo estrellado. El viento ligero mecía las copas de los árboles y el silencio era agradable.

Amaba a su familia, pero había perdido la costumbre de estar en un ambiente ruidoso.


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Después de bajar del auto y saludar a sus padres en el proceso Tails había decido no volver a emitir ningún comentario al respecto. Seguramente estaba analizando cómo es que pudo pasar tanto tiempo sin darse cuenta de aquel "secreto" que le acababa de ser revelado.

Sabía que había hablado de más, pero al menos se sentía un poco mejor, el haberle confesado a su mejor amigo su mayor secreto le quitaba un gran peso de encima.

Aunque posiblemente estaría molesto unos días debido a la cantidad de tiempo en que le tomó sincerarse, se le pasaría tarde o temprano.

−Pequeño Maurice−La voz de madre le llamó−¿Tienes hambre cariño?−.

El negó, no tenía hambre ni ánimo de fingir tenerla. Aunque si le pareció sorprendente que ella no estuviera en la reunión en la casa de junto.

−¿Tú no vas a la fiesta?−.

−Es cosa de los Rose, los demás debemos esperar a mañana−Sonrió suavemente acercándose a la ventana frente al lavavajillas−¿Esa no es la pequeña Amy Rose?−Cuestionó señalando el jardín de los Rose al notar la figura femenina sentada en soledad.

Se acerco para confirmar las palabras de su madre, efectivamente era Amy pero, ¿qué hacía ella ahí?.

−Adelante, ve−Su madre le animó.

Y así lo hizo, se encaminó de manera rápida hasta la línea divisoria entre ambas propiedades y dudó unos cuantos segundos en sí debía hablarle o no.

Parecía molesta o triste; no podía definir la expresión en su rostro.

¡Pero que más daba! Molesta o triste ella era su amiga y él debía averiguar que le estaba sucediendo y ayudarla de ser el caso.

−Hey Amy−Le llamó mientras se sentaba a su lado, provocándole un sobresalto−¿Por qué no estás en la fiesta? ¿Te sientes bien?−Cuestionó observándola directamente a los ojos.

Verde contra verde se conectaron unos segundos y ella finalmente suspiró.

−Dígamos que estoy un poco indispuesta y necesitaba airefresco−Respondió con simpleza mientras se frotaba ambos brazos, dándose un poco de calor. Su ropa poco abrigadora provocaba que la brisa de la noche le afectara bastante.

−Ya veo... ¿Y dónde está Silver?−.

Ella parecio pensarselo unos segundos y finalmente respondió.

−Adentro, probando su masculinidad con mis tíos y primos−.

Sonic soltó una sonora carcajada al escuchar aquellas palabras. ¿Silver masculino? Claro y él era un virgen.

−Lo siento, lo siento... pero debes admitir que es divertido de imaginar−.

Y bueno, en eso debía concederle algo de razón. Silver no era la clase de sujeto que podías imaginar en una pelea o siendo el estereotipo de un macho de pelo en pecho.

Pero ella misma había sido testigo de que el chico sabía defenderse.

−Aún así sólo espero que no hagan un desastre−.

−Estará bien...−Le restó importancia al asunto−Y como te va con tu "novio"−El cobalto hizo enfásis en las última palabra tratando de sonar irónico.

Lo pensó por unos momentos pues no comprendió a que venía esa pregunta, pero inmediatamente después le vino a la mente el asunto con Silver y su loca familia.

−Cierra la boca Sonic... −Le sacó la lengua en señal de molestia, siendo infantil como siempre−Además, ¿cómo sabes eso?−Inquirió, confundida.

−Tu abuela me lo dijo esta mañana−.

Bueno, eso tenía sentido; Aretha se caracterizaba por ser alguien extremadamente comunicativa.

−De cualquier modo, ¿eso es verdad?−Trató de sonar sereno y tranquilo, pero su interior la duda le carcomía.

−Esto debe ser una broma, Sonic...−Se cruzo de brazos visiblemente molesta−¿Tú realmente crees que salgo con Silver?−.

Sonic no respondió, evidenciando que realmente lo creía.

El silencio se hizo presente entre ambos jóvenes, ella estaba demasiado molesta para responder y él honestamente no sabía que decir.

Después de hablar con Tails respecto a sus motivaciones la espina de la duda se había sembrado en su mente.

Y si Amy realmente le gustaba... ¿eso estaría tan mal?

Lo pensó un momento y decidió que necesitaba averiguarlo por si mismo para poder aclarar el caos que tenía en su interior.

Ella, sentada de brazos cruzados y con el ceño fruncido evitaba mirarle a toda costa, estaba molesta y se estaba esforzando mucho para que lo notara.

Era evidente que él era un idiota al que le gustaba tentar al destino; por ello, más como un acto instintivo la tomo de las mejillas con ambas manos, obligándola a mirarle.

Nuevamente el verde de sus ojos se conecto en unos interminables segundos que sólo se vieron interrumpidos con la próximidad de sus rostros.

Se lo estaba tomando con calma, acercándose lentamente para darle la oportunidad de escapar si así lo quería.

Pero ella se quedo ahí, inmóvil ante la imposibilidad de su cuerpo de reaccionar mientras sus mejillas se tornaban del color su falda y sus ojos se cerraban fuertemente.

Podía sentir el aliento cálido de Sonic en su rostro y la idea de ser ella quien rompiese la distancia entre ambos se le cruzó por la mente.

¿Y si se dejaba llevar de una vez por todas y tenía un encuentro casual con Sonic y así consolidaba su plan? La idea era tan tentadora y fácil de llevar a cabo que de verdad pensó que eso sería lo mejor.

Al diablo los candidatos y los pros y los contras, esta noche quería disfrutarla en grande.

Aunque de lo bueno poco, decía una frase que leyó por ahí; la puerta que daba al patio se abrió de golpe dejando salir a un efusivo Silver con muchos billetes en las manos.

−Hey Amy, ¡gané! ¡Le gané a Mike!−Estaba tan feliz que no pareció notar como ambos se separaron de manera brusca−Nadie creía en mí y en el poder de mí chackra−.

Ambos simplemente le observaron en silencio, Sonic se sintió furioso al verse interrumpido. Amy en cambio un tanto aliviada pues estuvo a punto de comer una locura.

Su lado calenturiento y su falta de actividad sexual nublaban su juicio. Ahora sabía que debía mantenerse alejada de Sonic si no quería terminar con las bragas abajo −Aunque eso no le molestaba del todo−.

−Muy bien Silver−Se puso de pie−Creo que ya tuviste suficientes emociones por hoy, así que a dormir−Lo tomó del brazo, conduciéndole hacía adentro−Buenas noches, Sonic−Se despidio antes de entrar y cerrar la puerta tras de sí.

−Bueno, eso fue un gran avance, galán−La voz de su mejor amigo se manisfesto de pronto−Supongo que ya no te quedan dudas de que ella te gusta−.

No se sintió capaz de pronunciar palabra alguna, no frente a Tails y su rostro pretencioso gritando "te lo dije" una y otra vez.

¿Realmente le gustaba Amy Rose? No lo sabía, pero estaba dispuesto a averiguarlo.


.


Camino a su habitación pudo sentir algunas de las miradas divertidas de sus familiares presenciar la escena de Silver "ebrio" tratar de mantenerse despierto.

Subió con dificultad el último escalón y lo recostó con leve empujón sobre la cama; le quitó los zapatos y lo cubrió con la manta.

El pequeño Orion seguía durmiendo plácidamente, ajeno a todo lo que pasaba a su alrededor. Suspiró levemente cansada; aquella subida con él a cuestas sí que le había fatigado. Tomó su pijama y decidió que lo mejor sería dormir para recuperar energía, mañana sin duda sería un largo día.

Lavó sus dientes y se colocó los shorts y blusa de tirantes dispuesta a dormir. Miró una última vez a Silver quien dormía plácidamente y ocasionalmente hacía sonidos graciosos con la nariz.

−Blaze...−Lo escucho susurrar entre sueños.

Mentiría si dijese que eso no la decepcionó un poco; pero después de todo no podía culparlo, ella era su gran y único amor y ante eso no podía hacer mucho.

Tal vez Silver sí estaba prohíbido después de todo.

−Amy... −Lo escuchó susurrar nuevamente y sonreír después.

O tal vez no estaba prohíbido...

Ahora sólo era cuestión de esperar.

.

.

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Continuará...
Aquí, la verdadera incógnita es; ¿quién realmente está interesado en ella?
Se vienen cosas buenas para nuestros cuatro protagonistas...
Oh, sí...
Se cuidan y muchas gracias por leerme, en serio lo aprecio mucho :)

Atte.
Gri.