Nunca les ha pasado que tienen una idea y la escriben (o cuentan) y por más que la quieren resumir no pueden y hablan y hablan (o escriben) y cuando menos se dan cuenta ya tienen un montón de hojas frente a ustedes... bueno, últimamente me pasa esto, así que disfruten de mis delirios una vez más.

Quiero aclarar que mi intención no es pasar de los 22 o 25 capítulos, así que nos queda pocas cosas que contar, o tal vez no... (xD)


Capítulo Quince
"Fiesta de verdades incómodas"


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Después del susto debido al retraso de la novia, los recién casados y el resto de los invitados se dispusieron a celebrar aquella ceremonia de manera jocosa.

La música resonaba y algún que otro invitado ya se estaba animando a bailar.

Después de todo el drama y trabajo que había costado lograr tener todo en perfecta sincronía al fin había rendido sus frutos y su adorado primo se notaba tan feliz. Desde donde se encontraba podía verlo conversar con algunos conocidos y amigos de la familia.

Ahora podía permitirse relajarse un rato y disfrutar un poco de todo lo que le rodeaba. Buscó con la mirada a Silver y éste y el pequeño Orión jugaban animosamente con algunos de sus sobrinos.

¿Debía acercarse? Nope, definitivamente no estaba tan loca como para arriesgarse a ensuciar su vestido con cualquier fluido o sustancia que alguno de los infantes segregara.

Silver se las podía arreglar por el mismo.

Caminó hasta la barra de bebidas y pidió una copa de vino; el mesero le entregó el burbujeante líquido y se alejo unos cuantos pasos buscando algo o alguien con quien conversar.

Sus abuelos reían y bailaban al son de una de esas canciones acordes a las festividades y algunos de sus primos reían y conversaban en distintos puntos del jardín.

A lo lejos pudo ver a Tails hablar animadamente con sus tíos. Rió internamente al imaginar al chiquillo en las mismas condiciones de Silver.

−Oye Pinky−El golpe en su hombro le hizo derramar parte de su bebida debido a la fuerza−¿Porqué no estás bailando?−Preguntó la recién casada acercándose hasta ella, sosteniéndose el vestido para mayor movilidad.

La observó fulminante y contuvo las ganas de abofetearla ahí mismo; ahora era parte de la familia y lo último que quería era drama en un momento como ese.

−Yo no bailo−Respondió con simpleza dejando la copa sobre una de las mesas.

−Si claro−le restó total importancia−Hay alguien que quiere hablar contigo−giró sobre sus talones y tras de ella la figura de un joven alto y fornido se hizo presente.

−Cuanto tiempo, Rossy−Saludo animoso acercándose unos cuantos pasos a ella.

Lo observó sorprendida y sonrió segundos después con genuina alegría.

−¡MIGHTY!−Chilló emocionada lanzándose directamente a los brazos del recién llegado, el cual correspondió el gesto−¡Pero qué alto estás!−se soltó del abrazo y lo observó de arriba abajo, mientras él le devolvía el gesto.

−La pubertad−Respondió, bromista−Y parece que a ti también te afecto−Añadió pícaramente mientras tomaban asiento en una mesa libre−Cuando me dijeron que habría boda en la familia Rose, la verdad pensé que serías tu quién se casaría−Comentó casual.

Sus mejillas carmín denotaron su vergüenza; él no estaba para saberlo −y ella mucho menos iba a contárselo− que aquello era tan triste que el chiste se contaba solo.

−Eh, sí... mi vida está demasiado ajetreada para el amor−Trató de restarle importancia a todo el asunto. Lo último que deseaba era que alguien más notase que era una solterona.

−Así lo veo...−rascó su mejilla con nerviosismo− Y dime Rossy, ¿Cómo te trata la vida? No te veía desde el bachillerato−.

El tiempo pasaba volando; después de la graduación del chico había perdido contacto con él debido a que había decido partir a la universidad.

−Trabajo en una agencia de publicidad y marketing−respondió con simpleza−Soy Jefa de ventas y segunda al mando−era raro hablar de esas cosas con alguien más que no fuesen sus compañeros de trabajo, pero de ese modo era cuando podía darse cuenta de la importancia de sus labores.

−Vaya...−dio un leve silbido de asombro−Si qué eres toda una mujer de negocios−tomó un galleta con queso crema y la saboreó−Es genial que hayas logrado alcanzar todas tus aspiraciones−continuó comiendo tranquilamente.

Lo último que supo de él es que se había ido persiguiendo su sueño de poder ser un Ingeniero en sistemas informáticos.

−¿Y tú? ¿Qué hay de nuevo en tu vida? −rió un poco y soltó burlescamente− ¿Ya te casaste?−.

Sabía que seguramente no era de su incumbencia, pero la familiaridad que compartieron en antaño le dio el suficiente valor. Mighty era la clase de sujeto que siempre estaba por ahí bromeando y tratando de divertir a quienes le rodeaban.

El típico payaso de la clase, quién no dudaba en bromear ante prácticamente cualquier situación. También era poseedor de una fuerza bruta natural que le había valido el puesto de capitán del equipo de lucha estudiantil ganando muchos premios en el proceso.

−¿Casado, yo?−rió nerviosamente −¡Que bah! Esas cosas no son para mí−Añadió después

No parecía muy abierto a hablar de esas cosas; al parecer el tampoco tenía suerte en el amor. Bueno, al menos alguien comprendía su dolor −a medias, claro−.

−Entiendo perfectamente, mi trabajo no me da el tiempo para pensar en esas cosas amorosas−Medio mintió−¿Y a qué te dedicas? ¿Regresaste a este lugar en busca de viejos recuerdos?−.

El continuaba comiendo los aperitivos muy animadamente; ese gran apetito al parecer no había cambiado en nada tampoco.

−Soy un switcher−.

Parpadeó un par de veces tratando de comprender a que se refería; no, definitivamente no tenía la menor idea de que a se refería. El pareció entender su debate interno por lo que se le adelantó.

−Dirijo y coordino el funcionamiento de todos los equipos que se utilizan en una televisora−hizo una pausa, como si recordara algo−Digamos que sin mí no puede tener efectos especiales, sonido o imagen...−.

Bueno, eso era algo que desconocía por completo; las palabras de Mighty le sorprendieron. Nunca hubiese pensado que él se dedicara a algo tan interesante como para trabajar en una televisora.

−Eso es genial... ¡Debes conocer a muchas celebridades!−.

El sólo suspiró brevemente; la animosidad de su amiga a veces era un poco ensordecedora. Pero sí, conocía a algunas celebridades.

−Digamos que sí, pero sólo de lejos−Confesó, levemente abochornado. Cualquiera pensaría que el hecho de trabajar en una televisora le brindaba el acceso a muchas amistades con celebridades y alguna que otra personalidad interesante, pero al menos en su caso no se había dado la oportunidad.

Desde luego que diariamente convivía con muchas actrices de moda y podía admirarlas de primera mano pues el coordinaba que todas sus escenas estuvieran libres de fallas técnicas. Pero ninguna de ellas se le había acercado para hablar o como mínimo compartir un "Buenos días Ingeniero" de vez en cuando.

Disfrutaba su trabajo, pero las personas para quienes debía trabajar lo consideraban alguien inferior y eso le desanimaba.

−¡HEY AMES!−Escucharon de pronto la voz de Sonic, acercándose hasta ellos−Hey Mighty, cuánto tiempo−Se saludaron chocando las manos−¿Qué hay de nuevo, cabeza de martillo?−tomo asiento junto a Amy, quien se removió incómoda.

−No mucho, sólo vivir ya sabes Blue−.

Sonic había llegado a interrumpir aquella plática tan amena que estaba teniendo con Mighty y ahora acaparaba toda su atención; vale que ambos habían sido compañeros en el bachillerato y hasta donde ella recordaba también eran bastante unidos, pero ¡hey! ella estaba ahí primero.

Suspiró casi imperceptiblemente y los escuchó hablar de cosas que honestamente no le interesaban mucho; no tenía ánimo de escuchar de fútbol, mujeres o travesuras pasadas. Se puso de pie dispuesta a irse, pero la mano de Sonic fue mucho más rápida.

−¿A dónde vas, Amy?−.

Dudó unos segundos en responder, necesitaba buscar una excusa rápido.

−Debo ir al tocador−Mintió liberándose de su agarre−Caballeros, regreso en un momento−Y se alejo a paso rápido antes de que alguno dijera algo que la hiciera detenerse.

Camino con rumbo al baño porque aunque no tenía necesidad de ir quería refrescarse un poco; abrió la puerta de su baño privado y se observó en el espejo.

Nunca había estado tan maquillada en toda su vida; debía reconocer que no le sentaba para nada mal, pero era tan extraño verse así, llena de cosas femeninas. Tal vez debía empezar a preocuparse un poco más por su apariencia.

Escaleras abajo, la voz de Silver le hizo detenerse al instante.

−¡AMY! ¡AMY! −Se aferro a su cintura, cual niño pequeño, asustado−¡Debes ayudarme! ¡Esos monstruos van a matarme!−chilló brevemente histérico mientras se ponía a sus espaldas tratando de ocultarse de la turba de niños que trataban de darle alcance.

Era bastante ridículo que Silver clamara por su ayuda tratando de huir de un puñado de niños que en esencia no matarían a una mosca.

−¡Heeeeey! ¡Eso no se vale!−se quejo el chiquillo más grande−¡Esconderse detrás de tía Amy no cuenta como tiempo fuera!−Refunfuñó.

Sin darse cuenta, el joven se aferraba fuertemente a su cintura en un intento de no ser alcanzado por las manos impetuosas de los infantes, ella sólo se removió incómoda ante la cercanía, pero prefirió ignorarlo.

Consciente de lo impetuosos que sus sobrinos podían llegar a tornarse, decidió que era momento de echarle una mano al joven en cuestión.

−Muy bien chicos, Silver ha tenido suficiente por hoy... ¿Por qué no van dónde el tío Fred y le roban el peluquín?−Sugirió divertida y los infantes se echaron a correr con dirección a la fiesta.

Bastaron únicamente cinco segundos para que el muchacho deshiciera el agarre y tratase con todas sus fuerzas de no parecer nervioso.

−Gra-gracias Amy, te debo una−.

Ella simplemente rodó los ojos en señal de fastidio. Algunas veces la actitud tan pasiva de Silver lograba molestarle.

Sabía que era la clase de sujeto que podía pedir disculpas hasta por respirar de mala manera, pero ello no significaba que no esperaba −De alguna manera− que su actitud cámbiese un poco.

Menos sumisión y más...

¡Más atrevimiento, sí! −Aunque fuese una gran hipocresía viniendo de alguien como ella−.

−Vamos por algo de beber−Se decidió a habar por fin y el imitó su caminar. Frente a la barra de bebidas pudo sentir a lo lejos las miradas de Sonic y Mighty sobre ella.

El camarero sirvió el líquido en ambas copas y Silver observó la suya con desconfianza.

Después del desastre de la noche anterior lo último que quería era beber y causar alguna clase de desfiguro en una ocasión tan importante como esa.

Ella en cambio bebió tranquilamente y soltó un largo suspiro de relajación.

−Si no quieres beber no tienes que hacerlo−Mencionó con simpleza, dedicándole una mirada de soslayo.

Lo último que quería era que el ambiente entre ambos se tornase aún más incómodo. Estaba tratando con todas sus fuerzas de luchar contra sus más bajos instintos y dejar atrás la tentación de subir a su habitación y culminar su tan enmarañado plan.

Silver por otro lado luchaba de igual modo con el cúmulo de sensaciones que le albergaban estando cerca de ella.

Era extraño, pero atrayente. Había algo en ella que le obligaba a no apartarle los ojos de encima y ya en varias ocasiones le había descubierto observarle embobado.

No quería parecer un idiota −No más de lo usual− frente a ella. No después de la conversación que había sostenido con Aretha y el no deseado interés que había nacido en él.

Él no era un pervertido ni mucho menos, pero las palabras de aquella mujer resonaban como eco en su mente y un ligero escozor le carcomía por dentro.

¡Pero qué rayos! ¿Desde cuándo el dejaba que esos instintos le dominaran? No necesitaba esas complicaciones en su vida, después de lo de Blaze lo último que quería era volver a involucrarse sentimentalmente con alguien en un periodo de tiempo tan corto.

Era extraño y por mucho que hubiese deseado parecer tranquilo y no levantar sospechas de lo que acontecía en su mente, ella por su parte no le hizo ningún comentario al respecto después de lo sucedido. ¿Estaría molesta? Seguramente no, ella solía encargarse de externar abiertamente cuando algo no le agradaba.

Quizás aquello la hizo sentir muy incómoda y... ¡Y había violentado su espacio personal! Dios, ¿cómo es que no lo había visto antes? La pobre Amy seguramente estaba teniendo un conflicto interno por culpa de sus estupideces.

Y efectivamente, Amelia Rose tenía un conflicto interno, aunque las causas no eran precisamente por haberse sentido acosada.

De hecho, todo lo contrario; su interior clamaba por más. Bebió otro trago de su bebida intentando disipar aquellos extraños pensamientos.

Desde dónde se encontraba podía echarle una mirada a Sonic de vez en cuando y este le miraba también. Hacía caras y muecas graciosas y aunque deseó contenerse, sus deseos de reír fueron más grandes.

Éste le hizo señas con las manos para que se acercara pero ella declinó negando con la cabeza, lo último que deseaba era que Mighty le observase con cara de idiota.

−Oh, es Sonic−Comentó al darse cuenta de a quien le hacía caras y gestos−¿Por qué no vamos a sentarnos?−Sugirió y esta vez no pudo negarse.

Frente a la mesa ambos masculinos se saludaron, cordiales como siempre, para seguidamente ser el cobalto quien presentase a los dos masculinos que desconocían su existencia.

−Silver, el es gran Mighty−Ambos se dieron la mano−Mighty, este es Silver, otro de los miembros del equipo de trabajo−Presentó el azulado.

−Mucho gusto−.

−Un placer−.

Entre hombres los saludos y presentaciones fluían con naturalidad, en menos de cinco minutos el grupo de masculinos conversaban y reían como si tuviesen una eternidad conociéndose.

Sintiéndose desplazada, solo podía escucharlos hablar −Bueno, escuchaba a Sonic , quien monopolizaba la conversación− optó por dirigir su mirada a los demás invitados quienes reían y conversaban animados, otros simplemente bailaban y el resto ahogaba su peso en alcohol.

El son de la música era pegajoso y sin darse cuenta el ritmo contagioso le obligaba a mover uno de sus pies con ritmo, mientras tarareaba la letra con animosidad sin reparar en los tres caballeros quienes le observaron divertidos.

−Buen ritmo, Ames−Fue Sonic quien se adelantó a la burla mientras los otros reían, avergonzándola brevemente al sentirse descubierta−¿Quisiera permitirme esta pieza, my lady?−Fingió elegancia estirando su mano para entrelazarla con la suya.

Le tomó más de dos segundos poder reaccionar ante la escena que se desenvolvía frente a ella; Sonic, Mighty y hasta Silver le observaban curiosos y risueños y ella, seguramente con cara de idiota no sabía qué rayos hacer o decir.

−Y-yo...−.

−Oh, no Blue, Rossy debe bailar con un galanazo como yo−se puso de pie y tomó su mano sin permiso dirigiéndola casi a rastras a la zona dónde el resto de parejas bailaban alegremente−Lo siento, pero necesitaba descansar un rato de Blue−hizo un gesto de cansancio−¿Te molesta?−.

Ella negó mecánicamente, habría deseado poder decir algo medianamente coherente, pero el letargo de sus pensamientos se estaba haciendo habitual.

Confiado por sus palabras, el chico le tomó repentinamente por la cintura atrayéndola hasta su cuerpo, comenzando a bailar lentamente una canción romántica. Torpe y lentamente comenzó a mover sus extremidades al ritmo en que él lo hacía. Era alto, mucho más que ella y el grosor de su cuerpo le hacía sentir pequeña y frágil.

−Y dime Rossy−Sonrió sujetándola con un poco más de fuerza, sin llegar a lastimarla−¿Cómo estás?−Trato de entablar conversación mientras la música seguía su curso.

Desde lejos podía sentir la intensa mirada de Sonic sobre ella y Silver por su parte parecía sorprendido.

−Estoy bien, supongo...−.

−No suenas muy bien... ¿Algo te aqueja, no?−.

Mentiría si decía que no le sorprendió aquella capacidad para notar pequeños detalles que para alguien normal pasarían desapercibidos. Aunque era obvio que no iba a contarle sus penas por razones más que lógicas decidió que lo ideal era comenzar a esforzarse por mejorar la expresión en su rostro.

−Estoy cansada−mintió−El estrés de la boda me afectó−Mintió nuevamente.

Aunque eso pareció suficiente para convencer al muchacho, de que todo estaba "bien"; continuaron bailando un rato más en completo silencio hasta que la música se detuvo y regresaron hasta sus asientos, aún en hermetismo. Extrañamente no le resultaba para nada incómodo estar en esa situación con alguien como él.

−No sabía que te gustaba bailar, Amy−Comentó Silver mientras ella tomaba asiento.

No solía bailar, eso era real; usualmente no se sentía de ánimo para ello, además de que consideraba que tenía dos pies izquierdos, pero la ocasión lo ameritaba −además de que quería huir un rato de la presencia de ese par−. Sonic, quien hasta ese momento se había mantenido en silencio, simplemente bufó con fastidio; algo en su semblante se había transformado y era imposible pasarlo por alto.

Parecía molesto, o más bien ¿Celoso? No, sólo estaba exagerando.

−¿Y dónde está el buen Knux?−Hablo nuevamente el buen Mighty.

−Está próximo a ser padre−respondió el cobalto, de manera un tanto brusca, causando el desconcierto entre los presentes.

Definitivamente había algo que le estaba molestando, pero ninguno iba a cuestionárselo directamente. No era usual en el actuar de esa manera, lo que sea que le estuviera molestando, debía ser demasiado grave.

−Tendrá gemelos−Agregó ella feliz, le agradaba pensar en los posibles bebés de su mejor amiga−Dos varones−.

Knuckles, Mighty y Sonic eran compañeros de juerga durante sus últimos años en el pueblo; habían compartido clases, aventuras −o desventuras, en todo caso− e incluso ropa interior −según el propio Knuckles− habían sido tan unidos, que cuando llegó el momento de graduarse y tomar caminos diferentes, sólo Mighty se alejó debido a sus propios intereses.

−Me alegro, ese cabeza de nudillo al fin logro sentar cabeza−rió por lo hilarante de su comentario−¿Qué ha sido de ti, blue? ¿Al fin saliste del clóset?−Se burló.

Silver rió ante esto, Amy sólo suspiró; los hombres y sus bromas sobre la fragilidad de la sexualidad no le parecían graciosas. Sonic mientras tanto sólo guardó silencio, dubitativo.

−¿Blue?−.

−Ya no tengo novia−Se limitó, cortante−¿Me disculpan un momento? Debo buscar a Tails−Se fue incluso antes de darle oportunidad a los otros tres de reaccionar.

Perplejo, Mighty observó al par restante, ¿Había ofendido a Sonic?

−¿Qué mosca le picó? ¿Alguno de ustedes sabe qué le pasa?−.

Silver negó con la cabeza, ella simplemente se quedó en silencio sin atreverse a moverse de su sitio. En definitiva algo pasaba con Sonic y aunque deseaba −como la entrometida bien intencionada que era− ayudarlo y averiguar que le estaba sucediendo.

−¿Creen que deba disculparme?−.

−Quizá sólo esté de mal humor−Respondió el otro chico.

Ambos continuaron conversando trivialidades y por mucho que hubiese deseado prestar atención su mente estaba dispersa; primero estaba ese asunto de la noche anterior con Sonic que había pasado a segundo plano cuando Silver y su extraña actitud habían decidido quitarle protagonismo; ahora, por si eso no fuese poco, ese hermetismo y mal humor del cobalto nuevamente lograban alterar su jerarquía de prioridades.

Tenía un caos en su interior, era un milagro que no se hubiese vuelto completamente loca después de pensar en tantas cosas al mismo tiempo −bueno, loca ya estaba, pero podía quedar aún peor−.


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Estaba molesto; no, molestia no era la palabra adecuada para describir la sensación que recorría su interior con ferviente exaltación. Estaba furioso y de no ser porque estaba conduciendo habría golpeado a quien sea que hubiese tenido la mala fortuna de atravesarse en su camino y mirarle de mala manera.

A su derecha la fémina quien sería su acompañante se mantenía en silencio, ajena a toda la enajenación mental autoimpuesta que el moreno estaba profesando.

Odiaba llegar tarde, detestaba con toda su alma que las cosas no saliesen total y completamente tal cual como él lo había planeado; y el que esa fémina se hubiese atrevido a hacerle llegar dos −así es, dos− horas tarde a la ceremonia no ayudaba precisamente a su cordura.

Y ahora estaba ahí sentada como si nada hubiese sucedido, con la tranquilidad de un niño pequeño consciente de que había cometido una travesura y que fingía demencia poco después.

Había llegado a recogerla puntual, como era su costumbre ¿y cuál fue su sorpresa? la mujer ni siquiera se había dignado a tomar un baño.

Necesito fuerzas casi divinas para no darse la media vuelta y dejarla ahí botada. En vez de eso tuvo que quedarse ahí, esperando pacientemente −por muy frustrante que eso le resultara− a que la señorita terminase de arreglarse.

¿Y qué le detuvo de seguir su instinto? Que la necesitaba para llevar a cabo su plan. No podía llegar a aquella fiesta sin la presencia de esa mujer no podía estar ahí porque él no era un invitado. −Y se negaba rotundamente a ser un colado−.

Por ello −y muy para su pesar− ahora estaban a unos cuantos minutos de llegar al hogar de la familia Rose, junto a una mujer que no le agradaba en lo más mínimo.

Suspiró tratando de contener todo ese ácido mal humor y resopló sonoramente. Era difícil contener sus emociones, usualmente no tenía necesidad.

−¿Te sientes bien, Shadow?−Pregunto inocentemente la mujer.

El no respondió; realmente era desagradable la presencia de esa chica.

"De vuelta a la izquierda y llegará a su destino" la voz de su asistente GPS le sonó a gloría. Aparcó el auto unos cuantos metros lejos del hogar y bajo de mala manera, seguido de la chica que le acompañaba. De buena gana podría dejarla atrás y adentrarse en la fiesta por su propia cuenta, pero no era correcto. Ella se acomodó el vestido y tomó su pequeño bolso tendiéndole el brazo para que él lo tomara.

Frunció el ceño con molestia pero obedeció; quien sea que les viera debía tener presente que habían llegado juntos. Dentro del jardín de los Rose, algunos cuantos conocidos de su acompañante se acercaron a saludarle y está lo presento como "mi amigo especial" −porque si se atrevía a decir que era su novio o algo remotamente parecido, daría la media vuelta y mandaría todo al diablo−.

Miró hacía todas direcciones tratando de distinguir una cabellera rosada entre la multitud; había encontrado tonalidades similares −después de todo, era una reunión mayoritariamente familiar− pero ninguno era ese tono rosa pastel −porque lo había clasificado y etiquetado como tal− que tanto necesitaba ver.

−¿Quieres una copa?−La fémina le sonrió al decir esto, el simplemente asintió mientras ella se alejaba entre la multitud con dirección a la barra de bebidas.

A solas, se permitió relajarse un poco y observar a su alrededor una vez más; desde su posición era difícil encontrar algún indicio lo suficientemente convincente para lograr encontrarse con ella.

−¿QUÉ RAYOS HACES TÚ AQUÍ?−Chilló una voz bastante conocida para él.

No estaba de humor para lidiar con ese imbécil, menos frente a tantos invitados.

−Cierra la boca, Faker... ¿no ves que hay gente que observa tu estupidez?−.

Éste simplemente le observó de mala manera, aún sin explicarse que rayos hacía en ese lugar.

−¿Cómo llegaste aquí?−Cuestionó con uno tono ciertamente más moderado.

Miradas retadoras se intercambiaron entre ambos masculinos; no estaba de humor para sostener una pelea absurda con su estúpido hermano menor, pero quizás podía servirle como un buen desahogo mental.

−Eso no es de tu incumbencia−sonrió con sorna−Pero si te interesa saber, estoy aquí para hablar con Rose, hay cosas que tenemos que resolver−Añadió.

Sabía que no podía armar un escándalo en un lugar como ese; Amy y la señora Rose lo sumirían en un mundo de dolor, así que simplemente se limitó a apretar los puños como gesto inequívoco de frustración.

¿Por qué siempre tenía que llegar a joderlo todo? Era como si tuviese un contrato −simbólicamente, desde luego− con algún demonio o deidad pagana −porque ningún Dios podría apoyar a ese bastardo malintencionado− para joder todos sus planes, sueños y aspiraciones.

Prácticamente desde que tenía uso de razón la figura de Shadow era una piedra en su zapato de la cual no podía terminar de deshacerse. Siempre, por más que se hubiese esforzado o tratase de sobresalir por méritos propios, había algo −lo que fuera− que ese maldito hacía mucho mejor.

¡Cómo lo detestaba! Y ahora estaba ahí, mirándolo desinteresadamente como si fuese de lo más normal que un tipo sin relación alguna con la familia Rose hiciese acto de presencia en la boda de uno de los miembros.

−Cómo rayos... ¿Cómo rayos llegaste hasta aquí?−Aún le era difícil de comprender como es que podía habérselas arreglado para estar ahí.

−Aquí tienes, Shadow−la fémina apareció de repente con dos copas en la mano−Sonic, ¿cómo te va?−Saludo amablemente la chica y ahora todo tuvo un sentido.

Ese bastardo había tenido la ayuda de Rouge para llegar ahí.

−Gusto de verte, Tikal... −Saludo, con falsa cordialidad, mientras en su interior deseaba deshacerse de los perfectos y alineados dientes de Shadow−Un gusto verlos−Se dispuso a alejarse de ese lugar.

Ahora tenía un problema mayúsculo, la presencia de Shadow sin lugar a dudas complicaría las cosas.

Corrió disimuladamente hasta la mesa en donde se encontraba a la rosada y la miró por breves instantes; al parecer ella aún no había notado la presencia de Shadow. Agradeció mentalmente a chaos y tomó asiento nuevamente en su lugar, para sorpresa de los presentes.

−Hey blue, siento lo de hace rato−se disculpo el fornido.

−No hay cuidado−le resto importancia de manera apresurada−Hey Ames, ¿Quieres bailar?−Preguntó de pronto causando extrañeza en ella.

Iba a negarse, de verdad que iba hacerlo, pero el rostro de desesperación en el muchacho le obligó a aceptar su oferta. Tomó su mano y este le arrastro hasta la pista de baile, abrazándola con desesperación.

Era una sensación extraña, no podía decir que eso le hacía sentir incómoda, pero si le producía un sentimiento extraño en su interior, completamente distinta a la tensión sexual que había sentido la noche anterior.

Podía sentir la desesperación emergiendo de su interior, algo muy malo debía estarle pasando para lograr alterarlo de ese modo.

−¿Sonic? ¿Te encuentras bien?−Trato de captar su atención, mientras seguían bailando.

Por inercia, asintió.

No la observaba, no decía nada, sólo se limitaba a bailar mecánicamente en un intento de que todo lo que estaba en su mente no saliera a relucir. Ella, que no era tonta, podía sentirlo. Y, aunque su propio drama también le causaba problemas, no podía pasar por alto el que él estuviese sufriendo.

Se detuvo, el imitó su acción mirándole con leve confusión.

−Arthur Maurice, quiero que me digas en este instante que te está sucediendo o me molestaré−Sentenció, observándole directamente a los ojos.

Esperaba que al presionarlo lo suficiente lograse que al menos se abriese un poco, pero en su lugar él simplemente desvió la mirada, intentando huir de ella también.

Lo tomó por los hombros al sentirse ignorada y lo zarandeó un poco tratando de hacerle entrar en razón, algo en su mirada le provocó una punzada en el corazón.

Parecía triste, abatido ante cosas que sobrepasaban su compresión, lejos quedaba el Sonic mujeriego y desinteresado que normalmente buscaría cualquier pretexto absurdo para sus bromas baratas y sin verdadera gracia.

Ahora estaba ahí, ausente y sin ánimo de intentar entablar una conversación o por lo menos contestar sus preguntas.

Eso la exasperó; odiaba tener que tratar de sacar sus propias conjeturas, le hacía sentir como su abuela.

−Sonic−Acarició su mejilla, obligándolo a mirarla directamente a los ojos−¿Qué sucede contigo?−Cuestionó nuevamente tratando de mantener la calma en su rostro.

Lo último que deseaba era alterarse y acabar montando una escena debido a su impulsividad.

De igual modo, el ni siquiera hizo el intento por responder. La música se detuvo y algunas parejas tomaron asiento; mecánicamente las piernas de Sonic comenzaron a dirigirse hasta la mesa que compartía con sus dos amigos, siendo detenido al instante por la fémina.

−¿Me dirás que te sucede, o tendré que sacártelo a golpes?−.

Hubiese deseado que su tono sonora más burlón, pero no lo consiguió.

El sólo suspiró.

−Peleé con mamá y papá−Confesó.

Bueno, eso tenía más sentido; ahora comprendía el porqué de su actitud.

−Tranquilo, todo tiene solución... −le animó−Tal vez deberías disculparte−.

Ella era demasiado inocente; ajena a todo el drama personal que cargaba a cuestas. Le provocó ternura ese gesto genuino de preocupación que estaba instalado en su rostro.

Siempre tan ingenua, creyendo que puede ayudar a todos y que todo es color de rosa.

Afligido, pero consciente de las nobles intenciones de la chica el cobalto asintió aparentemente feliz, con una de sus típicas sonrisas socarronas.

Ironía de la vida que fuese ella quien intentara salvarlo cuando se suponía que era justamente al revés. Era él quien quería evitar que Amelia Rose estuviera triste por culpa de Shadow.

Y terminó siendo todo lo contrario.

−Gracias Amy, de verdad lo apreció...−La tomo de la mano y caminaron rumbo a la barra de bebidas−Brindemos por... nuestra amistad−Agregó mientras levantaba una de las copas que le acaban de ser entregadas.

Ella no muy convencida imitó el gesto.

Amigos...

Sólo eran amigos −un amigo, posible donante al que estuvo a punto de besar ¡y que ya había besado!−.

Entonces, ¿por qué se sentía tan extraña cerca de él?


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Bebió un trago de la bebida que tenía entre sus manos y observó sin mucho interés a la fémina que tenía frente a él quien hablaba animosamente con muchos de los invitados de la fiesta.

Bufó para sus adentros y resopló después; la cuñada de Rouge definitivamente no era su prototipo de mujer, era demasiado calmada incluso para alguien amante del silencio como él.

Le gustaban los retos y definitivamente Tikal no significaba ninguno para él.

Buscó con la mirada algún rastro de Rose, pero lo único que logró identificar era al inepto de Silver sentado frente a otro tipo que no le sonaba de nada hablar animadamente.

Si Silver estaba ahí significaba que Rose debía estar cerca, avanzó con paso firme y decidido hasta su colega dejando atrás a su acompañante sin el menor remordimiento.

Frente a la mesa su mirada y la del sujeto que no reconocía se encontraron brevemente. Hubo algo en ese tipejo que no le gusto en lo más en lo más mínimo.

Silver, ajeno a todo drama al percatarse de su presencia se apresuró a presentarles.

−Hey Shadow, el es Mighty, un amigo de la preparatoria de Sonic y Amy−Ninguno de los dos se dio la mano−Mighty, él es Shadow, el último miembro de nuestro equipo de trabajo−.

Las miradas retadoras entre ambos masculinos no pasaron desapercibidas por parte del ojos color miel, incómodo y bastante confundido decidió intervenir, tratando de liberar algo de tensión en el ambiente.

−No sabía que conocías al primo de Amy−Comentó de pronto y para su sorpresa la expresión en el rostro del moreno fue de absoluta sorpresa.

No esperaba que fuese precisamente Silver quien le cuestionara algo así. Aunque fiel a su instinto, no iba a permitir que se notara su incomodidad.

−Vine a acompañar a la hermana de Knuckles, es amiga cercana de los novios−.

Mighty sólo le observó de mala manera, en tanto Silver solo asintió ligeramente sorprendido.

−Oh bueno, siempre se aprende algo nuevo−Le restó toda importancia al asunto−Quizás vaya a saludarla en un rato, hace tiempo que no la veo−.

Poco o nada le importaba la relación que tuviesen ese par, ahora lo fundamental era averiguar dónde estaba la fémina de su interés.

−¿En dónde está Rose?−Preguntó impaciente y sin rodeos.

Señalando con el dedo, Silver respondió.

−Está en la barra de bebidas, con Sonic−.

Antes de darle tiempo a responder, Shadow ya caminaba rumbo a donde se encontraban los anteriormente mencionados.

−Cielos, realmente tenía prisa−Murmuró el joven al ver la actitud poco educada de su compañero.

Mighty no respondió nada al respecto, ese tipo tenía un aire de engreído y pedante con lo cual él no se sentía para nada cómodo.

Por otro lado el moreno en menos de un minuto se encontró cara a cara con aquel par al que no deseaba ver juntos. La mirada de idiota –más de lo usual, había que agregar− en el rostro de Sonic le dio a entender que estaba tratando de causarle pena. ¡Oh, jodido y maldito papanatas! Rose era demasiado ingenua para creerse las actuaciones baratas de ese bastardo.

−Rose−El tono autoritario con el que lo dijo le provocó un sobresalto a la chica quien le observó visiblemente sorprendida y sin comprender qué hacía él ahí.

−¿Shadow? ¿Qué haces aquí? –Era tanta su sorpresa que Sonic pasó a un segundo plano en ese momento.

Galante, con ese aire de superioridad que tanto le caracterizaba –y para molestia de Sonic, en primera instancia− el heredero del imperio Dark, sonrió con autosuficiencia.

−Soy el acompañante de la cuñada de Rouge−Hablo elegantemente.

−¿Tikal, dices? –Él asintió, ella solo enarcó una ceja, sorprendida−Vaya, Rouge no me dijo nada al respecto−Dirigió su mirada hasta Sonic quién a su vez observaba con molestia al moreno−¿Sonic? −.

Definitivamente la presencia de este tipo sólo lograba complicar todo a su paso.

−Amy, ¿me disculpas un momento? Debo buscar a mamá−Se excusó rápidamente dejando a la chica con el recién llegado.

En silencio, la intensa mirada de Shadow le indicaba en que deseaba decirle algo, pero que buscaba las palabras adecuadas para expresarlo.

Él era así, siempre tan formal y metódico; a veces se preguntaba si era algo natural o si es que se esforzaba mucho por fingir ese aire de intelectual.

Lo observó detenidamente, estaba muy guapo, eso no podía negarlo. El traje de corte elegante –carísimo, seguramente− en un tono rojo vino, hacía el contraste perfecto con sus mechones e irónicamente parecía sincronizar a la perfección con su vestido.

Cualquiera podría pensar que eran una pareja que había decidido vestirse coordinados.

−Te ves bien, Rose−.

−Gracias−Quería sonar serena y tranquila pero era algo difícil de sobrellevar.

Fingir indiferencia era algo que no se le daba para nada bien; y el que Shadow estuviese ahí, observándola fijamente como si intentara adivinar sus más oscuros pensamientos no le ayudaba a fingir mejor.

−Y...−

La cercanía de sus cuerpos le obligó a callar al instante, la actitud autoritaria y dominante del moreno le descolocó por completo.

−Bailemos−Demandó dirigiéndose a la pista de baile sujetándola de cintura con firmeza.

Mecánicamente, ahora era ella quien se dejaba llevar por los pasos aparentemente expertos del azabache, quien había decidido mantenerse en mutismo casi total.

Era extraño −he incómodo− que aún estando con otra chica como acompañante estuviera bailando con ella como si Tikal no existiese.

Vale que él ya había externado abiertamente su interés hacía su persona, pero aún así le parecía un tanto grosero y de mal gusto que aquella chica estuviese por algún lugar de la fiesta sin su acompañante.

−Shadow−se separo de él unos centímetros, captando su atención−¿Por qué estás aquí?−Era la verdadera pregunta que le rondaba el pensamiento y se sorprendió completamente de ser capaz de pronunciarla.

Para su mayor sorpresa, él no pareció para nada sorprendido o incómodo con la pregunta.

−Vine a verte−Respondió a secas.

−¿Y no podías esperar a verme en la oficina?−.

Pregunta lógica, aunque ninguna de las respuestas que se le ocurrieron sonarían lo suficientemente convincentes para la ocasión.

Amelia Rose le volvía irracional.

−Definitivamente, no−.

Segundos de silencio se hicieron presentes entre ambos y aunque hubiese deseado que la música fuera la solución a todos los problemas, el pensamiento de Sonic seguía burbujeando en su interior.

Y por alguna extraña razón intuía que esa actitud estaba relacionada directa o indirectamente con Shadow. Después de todo había salido prácticamente huyendo después de encontrarse.

Aunque quizás estaba dándole demasiadas vueltas al asunto y Sonic sólo estaba sintiendo culpabilidad por haber reñido con sus padres.

−Estás muy callada−lo sintió atraerla aún más hacía el, aspirando el aroma de su perfume en el proceso−Hueles muy bien, Rose−.

La sensación del deja vú le hizo sentir un escalofrío. Era el segundo masculino que halagaba su perfume en menos de 24 horas.

Definitivamente iba a cambiarlo al volver a casa.


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Bebió desesperadamente el contenido de la copa que tenía entre sus manos y trató de regular su respiración. Había hecho un intento monumental por no lanzarse sobre Shadow e iniciar una pelea.

Ahora estaba ahí, frente a la barra de bebidas alcoholizándose en un intento de relajar todas sus emociones y no cometer algún desfiguro.

Estaba molesto, fúrico, deseaba patearle el trasero a Shadow a raíz de lo que había sucedido por la mañana con sus padres, pero sobre todas las cosas deseaba patearle el trasero por meter sus narices en ese lugar.

¿Qué coño estaba haciendo el aquí? Se suponía que esa sería la oportunidad perfecta para limar asperezas con Amy y de ser posible lograr persuadirla de que ese malnacido no era nada bueno y se alejara de él.

Pero en vez de eso el cabrón estaba ahí, bailando y arruinando todo como ya era su costumbre habitual y eso definitivamente excedía todo sus límites.

Fue un milagro que pudiese controlar su lengua y evitase insultarle, él que Amy hubiese estado ahí contribuyó en gran parte a su huida forzosa.

−Dame otra, por favor−le pidió al barman, quien no le observó de buena manera, era la quinta en menos de una hora, pero obedeció.

−¿Ahogando las penas de amores en alcohol, Maurice?−La voz de su padre le hizo fruncir el ceño al instante−Tu madre estaba buscándote, menos mal que yo te he encontrado primero−.

Sonic solo rodó los ojos en señal de fastidio. No deseaba hablar con sus padres, al menos no aún. Quería al menos disfrutar la fiesta en santa paz.

−Una, por favor−Pidió el mayor y comenzó a beber junto a su hijo−Dulce y fuerte, como me gusta−Comento casual.

Dio otro trago a su bebida tratando por todos los medios de ignorar la presencia de su padre en ese momento. En su estado lo último que necesitaba era alterarse todavía más.

−Lamento lo de esta mañana, Maurice−tocó su hombro tratando de llamar su atención−Todo este asunto se ha salido por completo de control y creo que tú eres el principal afectado de todo esto−Menciono, taciturno.

Pensar en el pasado y esa época tan difícil durante el crecimiento y desarrollo de aquellos infantes siempre le provocaba una sensación de acidez en el estómago.

Tantos sentimientos, unos buenos, otros seguramente no tantos. Y la convicción de no haber hecho lo suficiente para solucionar ese conflicto.

Un conflicto que había pasado de ser un simple berrinche de niños pequeños indispuestos a convivir, a un odio desmedido entre un par de hombres adultos que hoy en día vivían con las secuelas de estar expuestos a situaciones con las que nunca debieron convivir.

Suspiró sonoramente tratando de acallar aquellos pensamientos deprimentes y observó a su hijo quien se mantenía aparentemente estoico ante él.

Quería fingirse fuerte, pero sabía en el fondo que aquello no era sino una fachada de un pobre chico que clamaba por atención que creía no haber recibido.

−Maurice...−La fortaleza en su voz se vio mermada al formarse un nudo en su garganta−Todo este asunto con tu madre y Shadow...−.

−¡Pero qué están haciendo ustedes dos!−La voz chillona de Aleena resonó incluso por encima de la música, algunos la observaron, otros sencillamente siguieron en sus asuntos−Jules Wallace III, ¿Qué tienes que decir en tu defensa?−.

La intensa mirada de su progenitora en contra de su padre fue algo que le resultó gracioso. Rió por lo bajo y la colérica mujer centro su atención en él.

−¡Y tú! Arthur Maurice, ¡Me tenías tan preocupada!−Le envolvió en un abrazo asfixiante−¡Lo siento tanto, bebé! ¡Lo siento, lo siento!−.

Abochornado, pero levemente más tranquilo se dejo envolver por los cálidos y reconfortantes brazos de su madre. Estuvo −Y estaba aún− Molesto, pero no era alguien a quien le gustara permanecer con la vibra negativa en un estado perpetuo.

Esas cosas se las reservaba a Shadow.

−Oh vamos mujer, es una fiesta... hay que disfrutar−.

Ella increíblemente no replicó más al respecto.


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−Necesito beber algo−La voz de Shadow le obligo a detener su danza.

Ahora que lo pensaba con detenimiento, un poco de alcohol no le vendría mal.

Rumbo a la sección de bebidas pudo distinguir perfectamente la silueta de Sonic quien parecía hablar tranquilamente con sus padres. Al parecer habían solucionado sus diferencias.

Por su parte, Shadow sencillamente arrugó el entrecejo. Por lógica era de esperarse que ellos estuviesen ahí, pero francamente esperaba no tener que topárselos frente a frente.

Frente al barman y ante la atónita mirada de los mayores, Shadow pidió un whisky, mientras la joven saludaba amablemente a los padres de su amigo.

−Señor Jules, señora Aleena, ¡qué gusto verlos nuevamente!−.

Únicamente fue Jules quien correspondió el saludo de la chica. Aleena, se quedo absorta ante la figura de su hijo mayor quien fingía no percatarse de la mirada de su madre.

Sintió un nudo formarse en su garganta; estaba a tan guapo y apuesto. Dio un paso hacia adelante por acto de inercia tratando de tocar al joven que tenía frente a ella, pero este fue mucho más rápido y se alejo de manera poco educada de la mujer.

−¡Shadow! No seas maleducado−Lo tomó de la mano antes de que se alejara y todos los presentes observaron este particular detalle.

El que no haya puesto resistencia y aceptara quedarse, era algo que no veían desde que la querida María aún estaba en este plano existencial.

−Disculpen a Shadow, le cuesta socializar algunas veces−Se excuso la joven, inocentemente incapaz de imaginar la bomba de tiempo que estaba a punto de estallar entre aquellos cuatro individuos que le rodeaban.

Sonic, silencioso y sumamente deseoso de partirle la cara al moreno, le ignoró olímpicamente. No iba a iniciar una pelea, no frente a su madre y de Amy.

−No te apures, Amy... mamá y papá ya saben lo descortés y antisocial que es Shadow−Sonic se aventuró a mascullar en un intento de liberar un poco de tensión y no levantar sospechas en la rosada.

Jules solo pudo atinar a suspirar; esto se estaba volviendo incómodo y la mirada de tristeza en el rostro de su pobre esposa indicaba que luchaba fuertemente por no incomodar al moreno.

Inmutable y arisco como era su costumbre, se mantuvo en silencio y sin intenciones de hacer o decir algo en contra a lo que ese imbécil del Faker se había atrevido a farfullar.

No deseaba que se le relacionara con esa clase de escoria.

−Te has vuelto toda una dama, pequeña Amy−Le halagó el mayor y ella solo sonrió−El tiempo pasa volando, parece que fue ayer cuando venías a jugar con mi querida Sonia−Añadió nostálgico.

−Mucho tiempo, señor−soltó a Shadow sin darse cuenta−¿Cómo están Sonia y Manic? Hace siglos que no los veo−.

Los padres de Sonic siempre la recibieron como una más de su familia, incluso bromeaban con la idea de que algún día ella sería una excelente nuera.

En aquel entonces era inocente y la idea de casarse con Sonic le parecía un juego y algo divertido que podía hacer cuando fuese mayor.

Ahora lo pensaba con detenimiento y de verdad que le daba vergüenza que los padres de su amigo la recordaran por ser la niña loca que insistía en casarse con su hijo menor.

−Ambos están bien, Sonia y los niños vendrán mañana a pasar la tarde con nosotros−miró de reojo a su mujer quien seguía observando al indiferente muchacho−Manic dijo que buscará un espacio en su agenda para venir también−.

Tocó el hombro de su mujer intentado llamar su atención, pero esta no respondió.

Amy, consciente de que algo raro estaba sucediendo dirigió su mirada a Sonic quien a su vez miraba con resentimiento a Shadow, que parecía ajeno a toda la situación.

Era extraño, siempre supo que ese par no se llevaba particularmente bien, pero ahora, frente a la situación que se estaba desenvolviendo frente a ella.

No necesitaba ser muy inteligente para comprender que había problemas y que ella no debía estar ahí por mucho tiempo incomodando.

−¡AMELIA! ¡AMELINA, DÓNDE ESTÁS!−La voz chillona de la abuela irrumpió de golpe−¡Por fin te encuentro! Necesito ayuda para coordinar el banquete−Y sin darle tiempo a reaccionar le llevo casi a rastras por dónde había llegado dejando a los cuatro implicados al fin a solas.

Shadow, al verse a solo y sin el mínimo deseo de entablar conversación se dio la media vuelta dispuesto a irse también.

−Gerald−Fue Aleena quien rompió el silencio y le obligo a detenerse casi al instante ante la sola mención de su nombre.

Detestaba ese nombre con todas las fuerzas que existían en su ser.

De nuevo−La figura autoritaria de su padre le hizo temblar ligeramente.

Miró el instrumento frente a sus manos y exhaló suavemente, debía concentrarse y no errar ninguna nota esta vez.

Mi, mi, fa, sol...

El sonido de las teclas del piano familiar resonó por toda la habitación y el joven Gerald de ocho años recién cumplidos tomaba su lección diaria supervisado por su progenitor.

Sol, fa, mi, re...

Era la sexta vez que empezaba de nuevo aquella melodía. Le dolían los dedos y la espalda, pero padre no le dejaba descansar hasta que la pieza musical saliese a la perfección.

Do, do, re, mi...

Esperaba que esta vez fuese la definitiva, ya no deseaba decepcionarlo más. Ese hombre tenía un temperamento terrible y si seguía fallando en algo tan sencillo como una lección de piano, los resultados no serían para nada favorables.

Podía sentirlo tras de él, observado cada uno de sus movimientos que debían ser ejecutados con gracia y elegancia, sabía que ante el mínimo error todo se iría al cuerno y le obligaría a empezar de nuevo.

Mi, re, re, re...

Silencio.

¡Oh no! No, no, no podía ser verdad... lo había arruinado otra vez.

Sereno e inmutable, el hombre tras de él le observo de manera sombría y poco amigable causando que joven cuerpo temblara ante lo que seguía a continuación.

−Posición−Demandó con firmeza mientras el pequeño por instinto levantaba la manga de su camisa dejando expuesto el antebrazo−Estás muy torpe el día de hoy Gerald−Tomó la batuta entre sus dedos y descargó un golpe en la piel desnuda del menor.

Dos, tres, cuatro golpes.

Todos recibidos sin el mínimo efecto de sonido por parte del agraviado.

−Anda a bañarte−

El que le llamasen por su nombre de pila traía a la luz cosas que creía enterradas en lo más profundo de su mente.

Miró con desagrado a la mujer que tenía frente a él la cual luchaba por no derramar sus falsas lágrimas de arrepentimiento. ¿Es qué siempre tenía que llorar por todo?

−Gerald murió el 13 de octubre, hace 25 años−Respondió a secas, sin apartar la mirada colérica de la mujer−Aunque no podrías saberlo, ni siquiera estuviste para verlo morir−Añadió con desdén.

Lágrimas amargas corrieron libres por las mejillas de la fémina quien, sin poder articular una oración coherente solo atino a sostenerse del brazo de su marido, ya ni siquiera le importaba si llamaba la atención de alguno de los presentes.

Fúrico y completamente dispuesto a partirle la cara a ese malnacido, el cobalto fue frenado en seco por la mano de su padre que con un gesto le indicó que debía mantenerse al margen.

Esa era una batalla que lastimosamente a ellos no les correspondía, al menos no esta vez.

−Yo...−Trató de recuperar las fuerzas para dejar las palabras fluir−Hijo... si me dejases explicarte, te prometo que...−.

Hastiado ante la sola idea de tener que seguir escuchando la palabrería sin sentido de esa mujer, Shadow solo se limito a negar con la cabeza.

A sus 29 años ya no estaba para que endulzaran sus oídos con palabras bonitas de lo que pudo haber sido y no fue.

Era tarde, 25 años tarde.

−¿Prometerme?−Rió con ironía causando la confusión e incomodidad en los presentes−Díselo al Gerald de 4 años que descubrió esa navidad que Santa Claus no existe porque un ebrio hijo de perra decidió que era divertido observar a un infante llorar frente a la chimenea−Su tono era normal y sereno, aunque en su interior el sentimiento de ira burbujeaba lentamente y amenazaba con salir.

Confundido, pero no por ello menos molesto, el cobalto observó como los puños de Shadow estaban ligeramente apretados, como señal inequívoca de que estaba siendo pasivo agresivo.

−¿Piensas prometerme una familia feliz?−Sonrió con mofa−Díselo al Gerald de 9 años que falló una nota en su recital de piano y terminó con los ligamentos del tendón derecho rotos por la golpiza que recibió al llegar a casa−Desabotonó las mangas de su traje y alzó la camisa mostrando las cicatrices de los golpes con la batuta y posteriores operaciones para reparar los daños recibidos, para horror de quienes le observaban.

Ese día fue a parar al hospital y, para su sorpresa y horror el médico de urgencias sólo había murmurado un "ten más cuidado" al ver el estado del infante. Y, en otras circunstancias aquello sencillamente hubiese bastado para liberarse de aquel suplicio que le generaba tener que pasar horas practicando el claro de luna de Beethoven, entre otras tantas piezas musicales que su padre insistía en demasía que aprendiera. Oh, jodida fue la suerte que aún con los tendones rotos debió practicar el tripe y estos terminaron tan lastimados que requirió más de seis cirugías para lograr recuperar la movilidad.

Mephiles realmente era un hijo de perra y Shadow había sido su costal de boxeo.

Jules sólo arrugo su gesto, incapaz de poder asimilar lo que estaba sucediendo. ¿Cómo pudo haber pasado por alto todo esto?.

El muchacho frente a él sólo observaba al cielo, intentando desesperadamente que su pose de frío y calculador no se destruyera por lo que estaba contando. Sabía que él no era más que otra pobre víctima de los errores que los adultos de aquel tiempo habían cometido y eso le supo fatal.

−Es increíble como después de 25 años creas que tienes si quiera una esperanza de cabida en mi vida−Les dio la espalda, pero no se alejo−Eso díselo al Gerald de 12 años que pasó todo un verano recluido en su habitación aprendiendo a escribir con la mano izquierda, porque la derecha estaba hecha mierda−Guardo silencio unos segundos, para sorpresa de sus espectadores, acariciando sus cicatrices−O quizás al Gerald de 15 años, que entendió que su madre jamás iba a volver−Ante esto último su voz se quebró.

Aleena, lloro amargamente aferrada a los brazos de su esposo incapaz de acallar ese sentimiento de culpabilidad al sentir todo lo que su pobre hijo tuvo que sufrir al lado de esa escoria de Mephiles.

Sonic sólo guardo silencio, escuchando atentamente lo que Shadow relataba aún sin poder comprender del todo que sucedía.

−Shadow−Fue Jules quien hablo por su esposa−Sé que nada de lo que digamos podrá sanar el dolor que ese maldito te causó pero, ¿podrías al menos escuchar lo que tu madre tiene que decirte?−Pidió suplicante.

Le parecía un chiste de mal gusto que fuese ese sujeto quien se atreviera a pedirle algo a él. Después de haber destruido su hogar y arrebatarle a su madre ¿se estaba atreviendo a pedirle algo?.

−Ahórrate tus excusas−Se giro brevemente para observarlos con desprecio−Gerald Dennis The Hedgehog murió el día en que saliste por la puerta de tu hogar y lo abandonaste con esa basura llamada Mephiles−Les dijo con rabia mal disimulada−Está muerto y nada de lo que digas o hagas podrá hacerlo volver−suspiró, enigmáticamente−He perdido todo lo que alguna vez amé en este jodido mundo de dolor y banalidades sin sentido, me dejaste sólo con ese monstruo y por años te he odiado en silencio...−los observó fijamente a los tres, centrando su ira en los mayores−Los he despreciado por tantos años−murmuró−¿De verdad creen que cualquier excusa que salga de sus bocas podría enmendar lo que hicieron? Oh, no... Aleena, tú me convertiste en esto, en la sombría y amarga versión de Gerald−.

Camino unos cuantos pasos y se detuvo de golpe al sentir un vaso impactar contra su cabeza. El bastardo del Faker se había atrevido a iniciar una guerra.

−Eres idiota−Murmuró, sin moverse de su posición inicial−No tengo tiempo para tus estupideces−Finalizó dispuesto a irse sin mirar atrás.

Su sentido común le obligó a mantenerse sereno, lo último que quería era arruinarle las cosas a Rose.

Por su lado, la familia The Hedgehog era presa de la amarga realidad. Sintiéndose observados por algunas miradas curiosas Jules decidió que lo mejor sería llevar a su esposa a descansar.

−No inicies una pelea Maurice, no es el lugar−.

Sonic simplemente resopló sonoramente viéndolos alejarse entre la multitud.

Definitivamente Shadow siempre arruinaba todo, pero al menos ahora sabía que su vida no había sido tan sencilla como alguna vez imaginó.


.


Buscó con la mirada a la fémina de cabello rosado y al no encontrarla suspiró derrotado. No era que Mighty le desagradara o algo similar, pero estaba comenzando a quedarse sin temas de conversación.

−Amy se ha tardado−Comento el albino mientras jugueteaba con una de las flores del centro de mesa.

−Debe estar ocupada, Aretha Rose es una mujer muy mandona−Rió divertido−Aún recuerdo cuando venía a escondidas por las noches a ver a Rossy−Una mueca de horror se instaló en su rostro al recordarlo−Arriesgué mi trasero en cada una de esas veces, pero valió la pena, si sabes a lo que me refiero−Le guiñó un ojo pícaramente.

Silver quien era idiota pero no tanto miró intrigado al masculino que tenía frente a él intentando digerir las palabras que acababa de confesarle.

−Espera tú y Amy...−.

El asintió con la cabeza, restándole toda importancia.

−Fuimos novios, sí−Hablo con naturalidad y Silver por alguna extraña razón se sintió ligeramente molesto al enterarse de ello.

Había pasado media fiesta junto al ex-novio de Amy y él ni siquiera se había dado por enterado. El mundo era muy pequeño, o quizás el sólo era muy despistado.

De cualquier modo eso no quitaba el hecho de que el enterarse de aquella verdad no le resultase cuanto menos incómodo y no sabía exactamente por qué.

Amy ni siquiera le gustaba y no tenía motivos para molestarse por lo que sea que hubiese hecho en su vida durante sus épocas de adolescente. Aunque ello significase imaginar a la chica metiendo a su novio a altas horas de la noche en su habitación a escondidas y hacer a saber Dios qué.

Pensar en Amy en situaciones indecorosas con otros hombres le incomodó bastante. La sola idea de imaginar a la dulce y tierna chica siendo profanada por algún sucio sujeto le provocaba náuseas.

−Amy es una gran chica y pasamos momentos geniales... fue mi primera novia−Admitió levemente nostálgico−Aunque al entrar a la universidad tuve que irme y siendo sincero me sentó fatal−.

Silver solo lo escuchaba por cortesía, pero siendo honesto no le interesaba saber detalles de la vida íntima con ella. Pero, cortés como siempre había sido, no se sintió capaz de hacérselo saber.

−Amy es genial... ¿sabes si sale con alguien?−.


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Después de veinte extenuantes minutos yendo y viniendo de un lado a otro y ayudando aquí y allá para que la comida se sirviera tal y como la abuela quería al fin pudo darse un descanso. La comida estaba siendo servida y los novios e invitados parecían disfrutar la fiesta y eso hacía que el cansancio valiese la pena.

Tanto ajetreo le había hecho olvidarse momentáneamente del drama de Sonic y Shadow. Sabía que seguramente ya no se encontraban ahí.

Buscó con la mirada a sus compañeros pero no pudo distinguir nada que se les pareciera. Desanimada, decidió que quizás ir a pasar un rato con Silver y Mighty le daría ánimos.

−Ha pasado mucho tiempo, Amy−La suave voz de Tikal la hizo detenerse en el acto.

La bella joven frente a ella le sonrió animosa y le saludo efusivamente como si fuesen bastante cercanas.

−Luces divina−Le halagó−¿Cómo te va? Rouge y Knuckles dicen que eres toda una empresaria−.

Asintió suavemente y trato de que no se notase su nerviosismo al hablar de su vida personal.

−No puedo quejarme... ¿Cómo te va a ti en el hospital?−.

La fémina procedió a darle un discurso sobre lo maravilloso y apasionante que era trabajar y ayudar a los enfermos a mejorar sus vidas.

Amy siempre se sintió asombrada de lo fácil que le era ayudar a los demás.

−Básicamente eso es todo... pero dime, ¿has visto a Shadow? Me apetece bailar un poco y él es mi acompañante−Le comentó levemente sonrojada.

Ya lo sabía, sin embargo el tono particularmente animado que uso para referirse al moreno no le generó confianza.

No iba a externarlo abiertamente, pero de verdad era raro e incómodo hablar de esos temas con ella.

Porque no estaba celosa −no creía estarlo− pero sí se sentía particularmente avergonzada después de haber bailado con el moreno.

Sabía que no tenía razón de estarlo, después de todo no es como que él tuviese alguna especie de relación con la muchacha, pero aún quedaba esa pequeña espinita de la duda dentro de ella.

¿Y si realmente estaban saliendo?

−¿Lo has visto?−Cuestionó nuevamente la chica dándole un vistazo rápido al lugar.

Podía negarse −realmente consideró la opción− pero mentirle a una chica que nunca se había comportado de mala manera con ella, debía ser sincera. Después de todo Shadow no era su novio −aunque si el posible futuro padre de su futuro hijo−.

−Lo vi hace un rato con Sonic, en la barra de bebidas−Aseguró, tratando de dar por terminado el asunto. Para su desgracia, la muchacha no pareció tener intenciones de alejarse de ella−Quisieras... ¿Sentarte?−Le cuestiono tratando de ser amable.

−Me encantaría−.

Con rumbo a la mesa, notó como Sonic desde el lado contrario también se aproximaba con paso veloz. Frente a los otros masculinos, Tikal saludo amable a los otros dos.

−Gusto de verlos nuevamente, Silver, Mighty−.

Tomaron asiento y la conversación entre los recién llegados fluyo naturalmente; Sonic sin embargo se mantenía silencioso, ajeno a todo nuevamente.

−Hey Blue, ¿Recuerdas la vez que estuvieron a punto de ser padre?−Se burló Mighty y este se sintió abochornado−Sí que nos asustamos esa vez−.

Eso le dio otro aire fresco a la conversación y el cobalto pareció despertar de su letargo; no era que le importara hablar de su vida sexual −la cual inició a una edad relativamente temprana− pero no se sentía cómodo con Amy ahí −No después de todos los problemas que su calenturienta forma de ser le causó con ella en particular− pero sí, había pasado un gran susto cuando su novia de ese entonces le había mencionado que tenía un retraso de dos semanas.

Vaya que pensó que su vida terminaría.

−Por eso me hice la vasectomía−Aseguró−No pretendo pasar por estas cosas otra vez, ¿Me imaginas cómo padre?−rió divertido−sería un desastre−.

Todos menos Amy rieron ante este comentario. No tenía porque saberlo, pero nunca creyó que Sonic se hubiese hecho ese procedimiento tan radical para no engendrar herederos −siempre creyó que era un idiota con suerte−. Saber eso dejaba a Sonic fuera de sus posibilidades.

−Yo pienso que los bebés son una bendición−Tikal retomó la conversación−Es una lástima que te prives de algo tan maravilloso, ¿No crees, Amy?−.

Silver asintió, Mighty sólo rió y la aludida suspiró avergonzada.

−Entonces todos son defensores de la vida−bromeó el cobalto−Supongo que si tuviese algún mocoso regado por ahí, ustedes me ayudarían a cuidarlo−Esta vez todos rieron−Miren al pobre Tails, soy un desastre como figura paternal, es él quien debe lidiar conmigo−.

Y hasta cierto punto tenía razón, la relación paternalista que mantenían ese par tenía los roles invertidos.

−Eh, Amy...−Silver llamó su atención−¿Te importaría acompañarme por una copa?−Pidió y ella le siguió.

Después de lo dicho por Sonic sí que necesitaba más alcohol en las venas. Si lo veía por el lado positivo, el que él no pudiese tener hijos le ayudaba reducir sus opciones a la hora de escoger, facilitando la elección, pero eso no la hacía sentir mejor.

−Tikal es muy agradable−Comento Silver mientras caminaban−¿Crees qué Shadow y ella comiencen a salir?−Pregunto curioso mientras le extendía la mano al barman−Serían una linda pareja, ¿no crees?−.

Arqueó una ceja sorprendida, esa afirmación no le pareció para nada agradable. ¿Shadow interesado en Tikal? Eso no sonaba lógico, después de todo no hacía tanto tiempo que le había confesado que quería algo con ella.

−Dudo mucho que eso suceda, Shadow no está interesado−Aseguró con convicción tomando su copa.

−Es posible, pero sería lindo... después de todo Tikal ha estado enamorada de Shadow desde la universidad−Confesó el albino mientras bebía un sorbo de alcohol, arrugando ligeramente el entrecejo, aún no se acostumbraba al sabor−A todo esto, ¿Dónde estará el pequeño Orión?−Cambio drásticamente de tema.

Tikal interesada en Shadow, ¿Desde la universidad? Joder que sí que era distraída.

−¿Y tú, cómo sabes eso?−.

−¿Saber qué?−.

Frunció el ceño, levemente fastidiada, odiaba cuando Silver se comportaba como idiota.

−Lo de Tikal−Obvio la chica.

−Ah sí, sí... ella me lo comentó en una ocasión...−hizo un sonido, como si recordara algo−¿Recuerdas la fiesta de compromiso de Knuckles y Rouge? ¡Fue en esa ocasión! Sí, estoy cien por ciento seguro−Aseguró.

Bueno, eso le hacía algo de sentido; recordaba haberlos visto juntos conversar alegremente y conociendo las personalidades tan amigables que ambos poseían no le sorprendía del todo que hubiesen hecho una amistad de manera tan rápida y se confiasen esa clase de secretos.

Ahora la pregunta que rondaba su mente era el hecho de tener que lidiar con la idea de que alguien más se interesara en Shadow. ¿Era muy egoísta de su parte no querer que ninguno de sus posibles candidatos para padre de su hijo se involucrase con alguien más en tanto ella decidía quien era el más óptimo? Sabía que sí, que estaba siendo una perra egoísta y que su plan no le daba ningún derecho a siquiera creerse en el derecho de hacer algún comentario negativo respecto a las vidas sentimentales de sus compañeros.

¡Pero era tan difícil! Estaba mal, lo entendía.

Pero, ¿Quería evitarlo?

.

.

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Continuará...
31 páginas, cada vez supero mi propio récord.
Ahora sabemos el porqué de la actitud de Shadow y la posible razón de su "apodo."
Lo he dicho antes y lo reitero nuevamente, aquí ninguno es así no más por amor al arte, todos tienes sus razones para actuar como lo hacen y ahora nos queda claro que el Shady realmente se las vio negras cuando era niño...
La esterilidad de Sonic lo deja fuera del combate, ¿no? Ya lo descubriremos más adelante... y bueno, Tikal entra en el juego a disputarse la atención de Shadow, ¿Sera una señal de alerta para la linda Amy? ¿Mighty puede ser un rival amores también? ¿Estoy haciendo mucho drama y poca acción? xD Y aclaro, MIGHTY NO ES EL EX-NOVIO TÓXICO DE AMY...
Nos acercamos al clímax de esta historia, espérenlo próximamente...
Dispensen alguna falta de ortografía, dicción o cosas similares, he estado escribiendo de golpe y bueno, mis ojos ya no dan para más...
Se cuidan y muchísimas gracias por leerme.
Atte.
Gri.