El arco del sonaze está aquí... el cómo, cuándo, dónde y los posibles porqué. Disfrutad de la lectura.
Aclaración. Blaze y Silver están en primer año de secundaria, o séptimo grado. Sonic está en el tercer año (o noveno grado)
Amefloza: ¡Adoro Metal Family! la verdad es que estaba deseando que alguien notara la referencia xD... no quería ser la única en disfrutar de esa serie tan genial, en especial ese capítulo en particular.
Capítulo dieciséis.
"Pasado conjunto, músico oculto..."
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Bebió un sorbo de café y masajeó sus sienes levemente. Había tenido un día particularmente cansado y eso la estresaba.
Amaba su trabajo, había luchado fieramente por llegar a ser la mejor alumna en la facultad −la mejor en la última década− tantas noches de desvelo, planeaciones y sacrificios habían rendido frutos y hoy día trabajaba en el bufete de abogados más cotizado y de alta gama de la ciudad.
Era una joven y prometedora aspirante a fiscal de distrito y se esforzaba por conseguirlo día con día.
Por supuesto que era cansado, algunas veces sentía que su cerebro colapsaría de tantos casos que debía analizar, tantas maniobras por las que debía encontrar la mejor resolución.
Y sobre todas las cosas, tantos bastardos a los que debía hacer pasar por inocentes. Era su trabajo y sabía que debía hacerlo eficientemente y procurar la mejor resolución para su cliente.
Pero ello no eximía el hecho de que odiaba como el dinero pudiese mover las leyes a su conveniencia.
El cómo el rico podía pagar los mejores abogados −Como ella en este caso− y lavarse las manos de cualquier sucia maniobra que hubiese realizado.
Se sentía cucaracha al recordar todas esas malas experiencias; ¿cuántos malnacidos se habían salido con la suya aún siendo culpables y ella había facilitado las cosas?.
Porque, el que fuese una abogada feroz y apasionada no demeritaba el hecho de que tenía sentimientos como todos.
Sentimientos que callaba y guardaba durante todos esos casos en los que había traicionado a sus propios ideales, perjudicando a la víctima en vez del victimario.
−Blaze, el caso de divorcio de los Smith está listo y ordenado−la voz de Marine le distrajo de su letargo−Me tomé la libertad de señalar las cláusulas más importantes en la repartición de bienes y servicios que el Señor Smith estipula−.
Tomó sin muchas ganas el documento y le echó una mirada rápida; entre las exigencias que ese sujeto manifestaba estaba el sólo otorgarle un 3% de sus ganancias mensuales a su futura ex-esposa y sus dos hijos pequeños.
−Bastardo−vociferó.
Sabía que estaba mal apoyar a un sujeto que sólo quería deshacerse de su vida de casado para poder estar con su amante libremente; y la frustraba.
−Lo sé−Marine le tendió una aspirina−Estás más tensa de lo usual, ¿sucede algo?−.
Negó firmemente con la cabeza, tomando la aspirina segundos después. Sólo estaba cansada, eso era todo.
−Estoy bien, cancela la cita de las cuatro, aún tengo papeleo que ordenar−Dijo para continuar con su lectura.
−Algo te está inquietando−insistió la castaña mirándole fijamente a los ojos−Has estado de pésimo humor desde que terminaste con Silver... ¿No crees que deberías pedirle disculpas y regresar con él?−.
Serena e inmutable, Blaze negó con elegancia.
−No−dijo sin más.
El hecho de que hubiese terminado su relación con Silver no significa que estuviera triste o de mal humor. Ya tenía un tiempo sin sentirse cómoda con él y todos sus esfuerzos por mantenerse a su lado fueron infructíferos.
Había alguien más en sus pensamientos y estaba cansada de fingir que no era así.
−Oh, entonces es por Sonic−obvio la chica y bufó, despectiva−Yo de verdad creo que es un sujeto horrible−.
No era secreto para ambas que Marine no toleraba a Sonic The Hedgehog. Bastó con que se enterase que el tipo tenía novia y que aún así sostenía un amorío con su mejor amiga para convencerla de que no era un buen sujeto.
Blaze por su parte, poco o nada le interesaba lo que opinaba.
Era extraño; demasiado a decir verdad. Sabía que estaba mal quererlo, lo supo desde el día en que lo conoció.
Sabía que le traería problemas; que estaría mal involucrarse con un sujeto que sólo estaría una temporada en la ciudad.
¡Y aún así se arriesgó!
Era una adolescente inexperta con una familia que le presionaba diariamente con ser perfecta y no dejar que nada ni nadie interfiriera con sus planes de estudios.
Y de pronto llegó él y su mundo dio un giro de 180 grados −Porque sí, ella sí sabía las reglas básicas de las matemáticas−.
−Aún no entiendo cómo es que puede gustarte un tipo tan pedante, engreído, sucio, ruin, mujeriego−Marine seguía enumerando muchas de las "cualidades de Sonic" pero ya había dejado de prestarle atención.
Los cómos y los porqué había dejado de cuestionarlos después de que inició esa microrelación con el joven en épocas pasadas.
Sólo sabía que era feliz, más de lo que jamás en toda su vida había sido y se notaba. Sus amigas lo notaron, Silver lo notó y eventualmente sus padres lo notaron oponiéndose rotundamente a cualquier tipo de contacto con ese muchachito revoltoso y vulgar.
¿Pero eso le importó? ¡Claro que no! Sus padres, sus amigas y Silver −Quien en ese entonces era sólo su amigo y nada más− Podían irse al cuerno.
Amaba profusa y locamente a Sonic The Hedgehog; tan loca y fuertemente como se ama a quién crees el amor de tu vida.
No podían culparla, era una joven de 13 años que recién conocía el mundo y sus emociones a flor de piel.
Una que había pasado toda su vida encerrada en una burbuja que reventó el día en que sus ojos se cruzaron con los de él.
Nunca supo a ciencia cierta qué fue lo que atrajo de ese peculiar joven de mirada verdosa y sonrisa encantadora.
Era nuevo en la clase de francés avanzado −para ella, pues había superado todos los niveles y se encontraba en el curso del último año− y la clase lo adoró.
−Soy Sonic, Sonic The Hedgehog y los invito a una loca fiesta el sábado en mi casa−dijo con esa particular alegría que le caracterizaba mientras el maestro le obligaba a tomar asiento.
En ese momento no le tomó importancia, solo era otro sujeto intentando ser gracioso para llamar la atención.
No solía interactuar con nadie de ese grupo, todos tenían otras cosas en que pensar y entretenerse y ella, como la más joven −y dicho sea de paso, bicho raro por ser una nerd− no solía mezclarse.
−Hey−Esa voz le hizo dejar de prestar atención al profesor y definitivamente quien sea lo pagaría caro.
Giró levemente su cabeza con cara de pocos amigos dispuesta a maldecir al inepto que se atrevió a distraerla.
Cuál fue su sorpresa, aquel par de esmeraldas le observaban directamente y esos dientes blancos perfectamente alineados le sonreía coquetamente provocando que sin quererlo se sonrojase lentamente al sentirse observada por semejante espécimen.
−Hey linda−murmuró y de su bolsillo sacó un trozo de papel que le entregó disimuladamente−Ven a mi casa el sábado−finalizó, guiñandole un ojo y fingiendo prestar atención.
Dobló el papel con cuidado y lo guardó entre sus apuntes; demás estaba decir que no logró concentrarse el resto de la clase.
−¡Blaze! ¿Estás escuchándome?−Marine le miraba con ojos acusadores y una mueca de molestia en su rostro.
Había pasado los últimos quince minutos ignorándola y aunque deseaba fingir que no era verdad, la castaña no dejaría pasar las cosas así como así.
−Estás muy distraída−Sentenció, molesta−Y todo debido a que ese idiota no ha contestado tus llamadas ni tus mensajes−Afirmó todavía más molesta−No entiendo cómo puedes permitir que ese idiota te trate como basura−Añadió, tratando de no elevar su tono de voz, algo casi imposible.
No mentía cuando decía que ese sujeto le desagradaba; apreciaba a Blaze, a tal punto de considerarla como una mentora y hermana mayor a quien le debía muchos de los logros que había alcanzado a lo largo de su vida; y el que una mujer tan empoderada y sumamente preparada como Blaze estuviese sufriendo por un tipo que no se tomaba en serio nada en la vida era algo que no podía tolerar.
La quería demasiado como para verla sufrir de ese mudo, aunque ella tratase de ocultarlo, sabía que le dolía ese rechazo, era evidente que su orgullo estaba siendo pisoteado y que su "amor" por ese tipo le nublaba el juicio.
Tanto era así, que había decidido dejar a su pareja de años por alguien que en ningún momento le aseguró algo más que unas cuantas noches de acostones sin compromisos.
−Debes volver con Silver, el te ama y te trata mucho mejor que ese erizo petulante−.
Efectivamente; Silver la amaba. La amaba mucho más de lo que ella podía atreverse a imaginar. La amaba tanto que aún sabiendo que ella no estaba interesada en él, la cuido y protegió cual princesa de cuento.
La amaba a tal punto en que siempre cumplió cada uno de sus deseos y caprichos por muy tontos y egoístas que estos fuesen.
Y ese fue el verdadero problema.
Él la amaba tanto que nunca notó que ella a él no.
Silver siempre estuvo ahí, desde el día en que llegó a su clase y se presentó ante ella y los demás compañeros como ese chico tímido e introvertido sus miradas se cruzaron y ambos supieron que algo había despertado.
En él un profundo y loco amor que lentamente fue atreviéndose a mostrarle y en ella una amistad y compañerismo que él nunca entendió.
Pasaban mucho tiempo juntos; cuál uña y carne, compartiendo y disfrutando momentos juntos en el que él trataba de disimular su amor por ella y ella fingía no darse cuenta.
Pequeños detalles eran los que le convencían de que el amor que Silver tenía hacía ella iba en aumento y eso le hacía sentir incómoda.
No quería perder a su amigo, pero tampoco deseaba tener una relación con él.
−Por dios Blaze, no puedo creer que aún después de tantos años seas tan egoísta−Esa última frase logró capturar su atención.
Sí, definitiva y completamente era una egoísta.
−Lo sé−se limitó sin más y soltó un largo suspiró de pesadez y cansancio−He sido egoísta con Silver todos estos años ofreciéndole un amor roto y conformista−su tono sereno, logró enternecer levemente a Marine−No voy a mentirte, no a ti−del cajón de su escritorio sacó una pequeña caja de madera llena de cartas y notas−Aquí están escritos los últimos 8 años de mi historia con Silver, las leí todas y cada una de ellas y aún así no logré amarlo con la misma intensidad con la que él me ama a mí−.
Era frustrante no poder corresponder ese sentimiento, sabía que la quería y que buscaría la manera de hacerla feliz, pero no podía llenar sus vacíos con alguien más.
Clavo que saca otro clavo... decía ese dicho absurdo y ahora le quedaba claro que no era real.
Muy por el contrario, todo empeoró.
−Aún así...−dudo un momento en continuar−¿Cómo puedes dejar toda tu estabilidad por alguien que ni siquiera te ha demostrado que quiere quedarse?−.
Touché.
Pregunta del siglo; acorralada y sin escapatoria verbal ante un hecho evidente a la vista, Blaze mantuvo un solemne silencio ante la evidente verdad.
Sonic no le prometió nada. ¿Por qué le esperaba entonces?.
−Hey linda, viniste−Le sonreía mientras abría la puerta para dejarle entrar.
El ambiente en la casa era agradable, lleno de música y adolescentes conversando y bailando de muchas cosas de la época.
Caminó, incómoda entre los invitados y se dispuso a instalarse cerca de la mesa de bocadillos; no iba interactuar con nadie, pero al menos comería algo.
Era la primera vez que asistía a una de las fiestas de las "ligas mayores" como se les denominaba a las reuniones de los de último año. Se sentía tan extraño de estar ahí, rodeada de individuos a quienes conocía, pero que no parecían reparar en su presencia.
−Hey linda, no me has dicho tu nombre... −Sonic hizo aparición nuevamente y ella solo le observó, levemente sorprendida.
−Catrina The Cat, pero todos me llaman Blaze−Le respondió tomando su actitud indiferente.
Soltó una sonora carcajada y asintió animoso.
−Muy bien, bailemos, Blaze−La tomó de la mano sin consultarle y le arrastró hasta la zona donde otras parejas compartían una canción romántica.
Fuertemente sujeta de la cintura el embriagador aroma de la colonia del chico inundó sus fosas nasales. No se sintió capaz de decir nada inteligente, por lo que, temerosa de arruinar el momento sólo dejo que el ritmo le llevara.
−Bailas bien−Le susurró al oído, logrando estremecerla.
Ese cosquilleo en su interior fue el inicio de algo que no podría detener.
−Sé que está mal que me meta en tu vida personal, pero creo firmemente que esto no te beneficia en ningún modo y que acabarás teniendo problemas−.
Apreciaba sus preocupaciones y buenos deseos, pero lo suyo no tenía remedio.
−Hey Blaze−Sonic tomó asiento a su lado mientras la sombra de aquel árbol les cubría del sol−¿Tienes novio?−Le preguntó casual y ella tuvo que apartar la vista de su lectura para observar el semblante en su rostro.
El estaba observando las nubes con particular interés, esperando silenciosamente una respuesta a lo que acababa de cuestionar.
−No, no tengo un novio−regresó la vista a su lectura, fingiendo desinterés.
Sonic hizo solo asintió afirmativamente.
−Hay un rumor por ahí...−se rascó la barbilla levemente−Dicen que sales con ese chico de tu clase... ¿cómo se llamaba?−aspiró por la nariz y tosió levemente−Ah sí, Silver... dicen que sales con él−.
Estaba al tanto de esos rumores, Silver era su amigo y un pretendiente al fin y al cabo −pues para todos era evidente que el chico babeaba por ella− pero no, definitivamente no era su novio ni le interesaba de ese modo.
−No, no es mi novio−Aseguró, mientras le dirigía una mirada de confianza y superioridad−Sólo es un compañero y amigo...−.
Un leve silbido se escapó de los labios del chico.
−Vaya que eres ruda, gatita−la observó directamente a los ojos, galante−Me gustan las chicas rudas−le dijo seductoramente capturando sin previo aviso sus labios contra los suyos en un beso tierno.
Había caído profundamente enamorada de Sonic The Hedgehog.
−Aprecio tu interés Marine−su tono se endureció, no le gustaba que cuestionasen su vida−Pero soy una mujer adulta y ya tomé mi decisión−.
El silencio entre ambas era señal inequívoca de que algo andaba muy mal. Podía notar por las arrugas en su frente que estaba a punto de explotar.
Apreciaba a Marine, era la más cercana amiga que había tenido nunca; era su confidente, incluso más que eso. Pero aún así, algunas veces la efusividad de la chica le hacía replantearse algunas cosas.
−Yo sólo creo que está mal, Blaze... me preocupa que...−No le permitió continuar.
−Soy una adulta perfectamente capaz de lidiar con sus emociones, Marine−miró la caja sobre la mesa y suspiró−Y apreciaría bastante que me dejases a solas para terminar todo el papeleo−pidió, sin mirarle a los ojos volviendo a su lectura pasada.
Incapaz de replicar, Marine solo asintió derrotada y salió de aquel despacho con más dudas que antes.
A solas y en silencio, Blaze se permitió relajarse. Marine tenía la capacidad de alterarle muy fácilmente.
Miró sin muchos ánimos la fila de papeles que aún tenía que analizar y darle una resolución y una mueca de cólera se manifestó en su rostro.
Los últimos días habían sido caóticos. Silver se había ido de la casa que compartían y aunque ello sólo significaba más silencio, era por las mañanas cuando resentía más su ausencia.
Siempre había desayuno listo y un "buenos días" esperándola cuando él estaba ahí.
No le había dado mucha importancia, eran detalles de una convivencia prolongada a la que se acostumbraría tarde o temprano. Lo que verdaderamente le molestó era la actitud tan tranquila que el maldito había tenido el día en que hablaron por teléfono.
Había reaccionado con tanta calma y naturalidad ante la posibilidad de que pudiese estar embarazada y eso le fastidió.
Eso y el hecho de que le pareció escuchar una voz femenina del otro lado de la línea. No podía asegurarlo, pero ¿De verdad podría haber una chica con él en ese momento? Lo conocía lo suficiente; el no hablaba con ninguna mujer que no fuese ella y era extraño que justo después de terminar fuese a refugiarse a los brazos de otra.
No era su estilo, no él.
Tomó su celular y miró la hora en la pantalla; eran las 9:59 de la noche de un domingo en la que debía estar relajada en casa y en vez de eso estaba hasta al cuello de trabajos y no conforme con ello, estaba perdiendo el tiempo pensando en su ex-novio y su próximo posible novio.
Tecleó el número del cobalto y lo marcó sin pensarlo mucho; después del quinto intento desistió y lanzó el aparato lejos estrellándolo con la pared.
Sí, definitivamente estaba molesta.
El malnacido había ignorado sus llamadas todo el fin de semana y ni siquiera se había dignado a escribirle algún mensaje diciéndole que estaba bien.
Vale que no estaba obligado a ello −no era su novio a fin y al cabo− pero ella se preocupaba por él y le gustaba estar enterada de donde estaba y si se encontraba bien.
−¿Sales con Sonic?−La voz irritada y la mirada sorprendida en el rostro de Silver era sinónimo de que aquello le había caído como bomba−¡Es mayor que tú!−chilló levemente histérico−Además de que todos dicen que es un mujeriego y...−La mirada de pocos amigos en el rostro de su mejor amiga le hizo callar de golpe.
Avergonzado y herido, Silver solo se alejo corriendo en búsqueda de algún distractor. Blaze por su parte permaneció en silencio e inmutable sentada debajo de ese maravilloso árbol esperando.
Sentía pena por Silver, no deseaba que sufriese, era un buen chico y lo apreciaba como el mejor amigo que era, pero hasta él debía entender que no tenía una oportunidad con ella.
−Hola−Apareció Sonic de pronto, dándole un leve beso en la comisura de los labios−Tu amigo, cannabis parecía deshecho... ¿qué le sucede?−.
Ella sólo se encogió de hombros, no deseaba hablar de eso.
−Ya se repondrá−Aseguró.
Una leve punzada de culpabilidad le invadió por dentro; había sido muy ruin y mezquina con el pobre chico.
¿Debería disculparse?
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Honestamente no tenía ni la más remota idea de qué demonios quería hacer en ese preciso momento; pero una cosa si tenía muy en claro.
Tenía que ir al tocador.
Después de tanto alcohol en sus venas la naturaleza y su organismo indudablemente siguieron su curso y ahora era momento de emprender la retirada.
Se puso de pie de forma apresurada murmurado torpemente alguna clase de excusa y salió en dirección a su habitación.
Escaleras arriba la voz chillona de una sus primas la retuvo.
−Amelia, ¿en dónde está la abuela?−Por el tono en el que hablo pudo notar que estaba bastante ebria.
No tenía tiempo para esas tonterías por lo que ni se molestó en detenerse a dialogar con la ebria mujer –su organismo clamaba ser atendido−. Entró en su habitación directamente al baño y al fin pudo liberar toda la tensión que tenía en su interior.
Aseó sus manos y observó su rostro en el espejo, tenía el maquillaje ligeramente corrido y su cabello comenzaba a perder el glamur.
Bufó resignada y trató de enmendar un poco el desastre que tanto estrés había causado en su apariencia física.
Al cabo de unos minutos salió del cuarto de baño con una apariencia ligeramente más repuesta mientras se acomodaba la copa del vestido y ponía sus pechos en el lugar correcto.
−Buen par−Escuchó una voz masculina de repente y por poco cae al suelo al notar de quien se trataba.
−¡Shadow! ¡Idiota! ¿Cómo rayos entraste aquí?−Farfulló, iracunda ante la intromisión del recién llegado en su habitación.
El cual simplemente se limitó a encogerse de hombros en un gesto de indiferencia y apatía ante la visible incomodidad de la muchacha.
−Por la puerta−rió, irónico ante lo absurdo de sus palabras−Necesitaba hablar contigo a solas−Añadió acomodando las mangas de su traje.
Amelia simplemente se limitó a fulminarle con la mirada; lo que sea que desease decirle bien podía esperar a que mínimo ella terminara de usar el baño.
Aunque tratándose de Shadow esos formalismos poco importaban cuando se le metía algo a la cabeza.
−Lo que sea que tengas que decirme estoy segura que puede esperar−Aseveró, mosqueada ante el hecho de que Shadow no tenía ni un gramo de arrepentimiento o sentido de la privacidad ajena.
−No, no puede−Tomó aire por la boca y soltó sin más−He descubierto las malversaciones de ese hijo de perra del Faker−de su bolsillo izquierdo sacó su teléfono, mostrándole algunos estados de cuenta.
No era el momento, lo sabía.
Pero estaba tan cabreado que no pudo −ni quiso tampoco− evitar hundirlo junto a él.
Era bajo y honestamente no era su estilo; pero después de esa mala jugada por parte de Aleena y su amado esposo, debía buscar la manera de soltar un poco de la ira y el veneno que tenía adentro.
−Ya veo−Habló al fin la rosada con un gesto evidentemente entristecido; había dejado de lado ese tema por prestar atención a la fiesta−Aunque no sé si sea el momento adecuado, Shadow la verdad es que yo…−La mano firme del moreno le atrajo hasta el con un rápido movimiento.
−Lee−Le tendió su teléfono y ella obedeció en silencio−Comprueba por ti misma lo cabrón e hijo de tu puta que es este bastardo−Añadió, con desprecio.
Temerosa; comenzó a leer el contenido de esos informes a tiempo que una mueca de horror se instalaba en su mente. Entre las "compras" que se manifestaban en el registro había cosas tan peculiares como motores, herramientas mecánicas y demás gastos extravagantes en restaurantes caros y tiendas de ropa prestigiosas de la ciudad.
Lo cual era contradictorio; Sonic no era la clase de sujeto que se caracterizara por comprar ropa elegante y de finísima calidad, tampoco tenía un auto u algún otro vehículo que requiriera de piezas de esa índole.
Entonces, ¿para qué necesitaría Sonic todas esas cuentas? Lo viese por donde lo viese eso no encajaba con el tipo de personalidad que tenía el cobalto.
Sonic podía ser muchas cosas; pero no un ladrón. Eso sí podía asegurarlo.
Entonces, sin tener la menor idea de cómo reaccionar o qué decir ante una situación así, Amelia Rose sólo guardó silencio, presa de un cúmulo de sentimientos encontrados y la mera certeza de que algo andaba mal con todo ese historial de transacciones.
Shadow por otro lado, observaba atentamente cada gesto y reacción que la muchacha de cabello rosado gesticulaba. Esperando silenciosa y pacientemente algún tipo de señal que le indicara que era momento de continuar con su discurso ante lo que recién había descubierto.
Fiel a su naturaleza y ante la imposibilidad de encontrar algo que pudiese aligerar la situación, decidió darse por vencida.
Justificar a alguien como Sonic a este punto era como tratar de tapar el sol con un dedo; por mucho que su cariño hacía él clamara por demostrarle todo lo contrario.
Ante las pruebas que se mostraban no podía justificarlo, vale que no las creía cómo algo que viniese de él, pero su nombre y el número de su tarjeta de crédito estaba ahí, así que evidentemente debían provenir de él.
Los cómos y los porqués eran algo que desconocía y no tenía claro si quería saberlo. Las últimas semanas habían sido un caos y su forma de pensar con respecto al cobalto sí que se habían visto mermadas en gran medida por la incapacidad del joven de pensar en las consecuencias de sus actos.
−Muy bien Shadow−tragó saliva con dificultad−Sería muy tonto de mi parte a estas alturas preguntar sí estás seguro de lo que me estás mostrado−evitó su mirada a toda costa−Así que... me abstendré de hacer algún comentario, por el momento−Finalizó aún sin atreverse a mirarle al rostro.
No se sentía capaz de afrontar lo que el moreno le estaba mostrando, sabía que Shadow no era alguien que se pondría a levantar falsos solo porque sí. Pero ello no demeritaba el hecho de que una parte de su ser se estuviera negando a aceptarlo.
−Es evidente que la noticia te cayó como gancho al hígado−le tomó del rostro obligándole a mirarlo−No debes compadecerte por un hombre cómo él...−acarició su mejilla en un gesto visiblemente conciliador−Es sólo un idiota que no piensa lo que hace, pero esto se acabó−.
El cuerpo de la fémina se tensó ante estas palabras, eso sólo significaba una cosa y no estaba para nada a favor de ello.
−Debe haber otra solución−Se apresuró a pronunciar para sorpresa de Shadow quien no dudó en reflejar su descontento ante la impetuosa necesidad de restarle credibilidad a sus pruebas.
−¿Por qué intentas defender lo indefendible?−El tono ácido con el que pronunció esa oración le demostró que estaba bastante molesto−¿Qué ha hecho el Faker para que puedas confiar ciegamente en él?−.
Y aunque no tenía una respuesta para esa pregunta, era algo que ella misma se había cuestionado en muchas ocasiones tiempo atrás. El porqué de su necesidad por proteger a ese cabeza dura era un misterio.
Pero no sólo era a Sonic a quien defendía a capa y espada; también estaba Silver e inclusive el propio Shadow, aunque, como toda comparación mal aplicada; en ella aplicaba ese refrán que decía que una "madre" siempre tendía a proteger a su cría más idiota.
Dale, ni ella era madre de ninguno −A dios, gracias porque sería enfermo quererse follar a sus propia sangre− ni ellos eran tan idiotas −bueno, Sonic quizá sí algunas veces− pero no creía que fuese por eso que lo defendía.
Sólo quería que los conflictos terminaran y que la convivencia en la oficina fuese amena y tranquila.
Y si para eso tenía que interferir a favor de Sonic −Porque en una discusión con Shadow, por lo regular estaba acabado− lo haría con tal de que ese par no se matase o destruyera la oficina a causa de una de sus incontables riñas.
Porque sería muy idiota de su parte no darse cuenta de que ambos masculinos sostenían una rivalidad tan fuerte y marcada que a veces le resultaba casi imposible poder mantenerlos a raya.
El pobre Silver en más de una ocasión había terminado con un ojo morado o el labio roto debido a su insistencia −pues le lanzaba de cabeza directamente a la acción− De solucionar los conflictos.
Demás estaba decir que pocas veces esto era efectivo, pero al menos el índice de destrucción era mucho menor y con eso sí podía lidiar.
−No es algo que desee discutir, Shadow−El rostro sereno con el que le miraba no pareció convencerlo del todo−Honestamente me tomas con la guardia baja y no sé qué decirte o que hacer...−Se sinceró.
No mentía cuando decía que no tenía palabras para describir lo que pasaba por su mente en ese momento. Estaba cansada, harta, fastidiada.
Ese día había sido un constante vaivén de emociones y esto sólo agregaba otra preocupación más a la lista de cosas por las cuales estaba a punto de volverse loca −la gran mayoría causadas por ella misma−.
Aún así; y pese a que no se sentía preparada para seguir con esa discusión, decidió que lo mejor sería aceptar que podría estar equivocada con sus pensamientos con respecto a Sonic.
Shadow no tenía ningún motivo para mentirle o siquiera intentarlo, este asunto iba más allá de sus dramas sentimentales. Había dinero involucrado y el futuro de la empresa estaba en juego.
−Debes entender que el Faker no es tu amigo−La voz del moreno resonó en su cabeza y esas palabras bastaron para hacerla enfurecer.
Ofendida ante tal afirmación; cualquier rastro de timidez o sumisión se esfumó. Odiaba cuando alguien ofendía a sus amigos −incluso si se ofendían entre ellos mismos− pero sobre todas las cosas odiaba que dudaran de su capacidad para tomar decisiones −que sí que a veces era cuestionable, pero ahora no viene al caso−.
−¿Con qué derecho vienes tú a decirme quién es mí amigo y quién no?−Vociferó, iracunda mientras el dedo acusador chocaba una y otra vez contra el pecho de Shadow.
Poco o nada le importaba la diferencia de estaturas, tampoco importaba que él −de quererlo de ese modo− podría someterla con suma facilidad.
Estaba molesta, ¡que bah! Estaba furiosa, iracunda y demás adjetivos que pudiesen definir el enojo que albergaba en su ser.
Podía entender que Shadow y Sonic no se llevasen bien, −no, de hecho no lo entendía− y respetaba el hecho de que ambos mantenían una aparente guerra fría en la que ella había decidido no tomar partido.
Así que a estas alturas que él intentase hacerla cambiar de opinión de tan mala manera le ofendía de sobremanera.
Negocios eran negocios, eso no estaba en duda. Pero su amistad con ellos como seres individuales no debía ser objeto de debate ante tal instancia.
−No te permito que te pongas a hurgar en mis relaciones personales, Shadow−el dedo seguía acusándole−Y mucho menos te permito que te creas con el derecho de decirme lo que debo y no debo hacer−.
−No es necesario que te alteres−.
−¡Pues sí me alteré fue por tu culpa!−le dio la espalda, tratando de controlarse así misma−Puedo tolerar que insinues que es un ladrón−su voz se quebró un poco−Pero no te permito que mezcles mi amistad con esto, no es correcto−.
Sí, sí sentía ganas de llorar. Cuando se molestaba era de las que lloraban. ¿Y qué? Ya sabía que no podía controlar sus emociones.
El hermetismo en el muchacho tampoco ayudaba mucho a mejorar la situación. Estaba enojada y él lo sabía, aunque no es como que esperase alguna clase de disculpa o algo remotamente parecido.
Él era así, seco y hosco a la hora de hablar y decir sus pensamientos. No tenía filtros a la hora de conversar y aunque esa era una de las principales razones por las que lo apreciaba y en su momento le enamoró, a estas alturas su falta de empatía le estaba dañando.
−Rose−Su voz apagada hacía amago de querer sonar menos distante−Las cosas se han salido de control−obvio mientras se rascaba el puente de la nariz−Aquí lo que verdaderamente debes considerar es que confías ciegamente en alguien que te ha demostrado con sus acciones que no es de fiar−.
No obtuvo respuesta por parte de ella; incluso dudaba de que siquiera estuviese escuchándole, pero decidió continuar.
−Sonic a sido un hijo de perra contigo−Aseguró apretando levemente los puños, controlando la rabia y los celos que le invadían−No tiene respeto por ti, ni por nada ni nadie... ¿por qué confías en un tipo al que le da lo mismo exponer tu intimidad?−.
La imagen de Sonic recorría su mente; sí, aún estaba esa pregunta en el aire y la posibilidad de que el hubiese corrido esos rumores estaba ahí.
No era algo que pudiese pasar por alto, lo sabía perfectamente y de alguna forma había logrado evitar pensar en eso, pero ahora que lo traía a colación le sentaba fatal.
Era como si buscase la forma de lograr que lo odiara...
−Sólo piénsalo, Rose−La tomó por los hombros obligándole a mirarle de manera un tanto brusca−¿Qué ha hecho él por ti? ¿Cómo puedes confiar en alguien que puede acostarse con la novia de su amigo y mirarle al rostro como si nada pasara?−.
Shadow vomitaba verdades y por mucho que quisiera jugar a ser fuerte, eso la quebró.
Odiaba verse acorralada ante sus propios sentimientos y sobre todas las cosas odiaba profundamente no tener argumentos contra lo que Shadow estaba diciendo.
Odiaba ser débil y no poder defender a quienes le importaban. Y odiaba todavía más que Shadow tuviese razón.
Derrotada; lentamente gotas saladas corrieron por sus ojos diciéndole adiós a su maquillaje y a su orgullo en el proceso.
Lloró de amargura ante la idea de no poder ser capaz de solucionar las cosas. Lloró cual niña pequeña y deseó que todas esas sensaciones negativas le consumieran en ese instante.
Pero los fuertes y varoniles brazos de Shadow le sostuvieron antes de dejarse caer. Le sintió rodearle por la cintura y abrazarle con fuerza. No decía nada y de algún modo eso era mejor.
Nada de lo que dijese podía hacerla sentir mejor. Sólo necesitaba algo a lo cual aferrarse y dejar que todas sus frustraciones salieran de una vez por todas.
No sólo era Sonic y su aparente culpabilidad quien le hacía sentir desbordada; estaba Silver y todo el drama que el pobre chico estaba viviendo con su ahora ex-novia y su casi asegurado regreso. Y ahora venía Shadow, quien le hostigaba con información que ella no solicitó y que no conforme con eso le bombardeaba con verdades que se negaba a creer.
Menos mal que no sabía de su estúpido deseo de tener un hijo porque ahí si que se tiraría del segundo de piso buscando quebrarse el cráneo en el proceso.
Lloró en silencio, dejándose envolver por esos brazos fuertes que de algún modo le estaban reconfortando por lo menos un poco.
Pero aún así se sentía cucaracha; tantas emociones negativas y ella solita se había lanzado al pozo debido a su incapacidad para resolver los conflictos asertivamente.
Ya se lo había advertido su terapeuta −porque había estado yendo a uno los últimos dos años, sin decirle a nadie− que debía aprender a lidiar con sus emociones y a externar con palabras todo aquello que le molestaba.
Evidentemente no estaba haciendo un buen trabajo y aunque se hubiese empeñado en negarle al terapeuta que sus suposiciones con respecto a su vida estaban erróneas, situaciones como éstas le demostraban lo contrario.
Su incapacidad para lidiar con el estrés era el claro ejemplo de que no podría seguir con su loco y absurdo plan.
Suspiró; tal vez lo mejor era rendirse y aceptar que estaba mejor sola y dejar que las cosas siguiesen su rumbo natural.
−¿Ya estás mejor?−La voz de Shadow le hizo salir momentáneamente del limbo en el que se encontraba.
Sentía su mirada sobre ella; e intuía que esperaba una respuesta verbal por lo que optó por asentir mecánicamente limpiandose las lágrimas en el proceso con el dorso de su mano.
−Lo siento, Shad−se sorbió un poco los mocos, algo que hizo sonreír al moreno−Me he puesto sentimental, lamento que hayas tenido que lidiar con esto−Caminó hasta el tocador tratando de componer un poco su aspecto−Hablaremos de este asunto al regresar a la ciudad, sí es verdad lo que dices, nos enfrentaremos a Sonic según la ley lo requiera−.
Tanta seriedad en ella era extraño, pero no por ello desagradable.
Asintió en silencio mientras la observaba recobrar la apariencia de muñeca de porcelana que tenía unos momentos antes, fingiendo que nada había sucedido.
Definitivamente esa mujer era todo un caso; eso le gustaba...
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Miró el reloj en la pantalla de su celular y sintió un cosquilleo en su interior al notar que Amy se estaba tardando demasiado en regresar del tocador.
Vale que era una chica y sabía que ellas solían retocarse el maquillaje y esas cosas femeninas que les gustaba hacer, pero esa sensación de incomodidad no se aminoraba.
Era como si algo malo estuviese pasando y no podía pasarlo por alto. El deseo de levantarse y buscarla estaba presente, pero la amena plática entre aquellos que le rodeaban −y su incapacidad para excusarse− le mantenían estático en su lugar mirando de cuando en cuando a todas direcciones en búsqueda de la fémina.
−Es una fiesta maravillosa−Tikal lucía particularmente animada−¿No lo creen así?−.
−Vaya que sí−Mighty secundó su comentario.
Sonic por su parte estaba demasiado ajeno a todo y parecía que ni siquiera se molestaba en escuchar.
Él por su parte sólo sonrío por compromiso; estaba comenzando a sentirse a ansioso ante la ausencia de la chica.
−¡SILVER!−El grito chillón de uno de los sobrinos más pequeños de Amy le hizo sobresaltarse−Tu chao se ha comido un pedazo del pastel−Señaló con el dedo de manera inocente la dirección en que el pequeño Orión se encontraba.
Y efectivamente, la pequeña criatura azul estaba lleno de crema pastelera y su estómago había crecido considerablemente debido a la ingesta del alimento.
Avergonzado; tomó al pequeño entre sus brazos el cual había caído en un profundo sueño y tomó asiento nuevamente siendo observado por los presentes de manera divertida.
−Sí que puede comer−Fue Migthy quien hizo el comentario y las carcajadas no se hicieron esperar.
Recién tenía unas horas de haber salido del cascarón y comía cómo si no hubiese un mañana, no quería pensar como sería al cabo de unos meses cuando fuese un adulto.
−Los chaos son tan hermosos−Tikal acarició el vientre abultado del pequeño ser−Hace siglos eran considerados sagrados y, en conmemoración al Dios Chaos, celebramos el festival del renacimiento y la prosperidad−Dio una leve clase de historia al forastero y éste le observó curioso e interesado−Es curioso, ellos sólo nacen en los riachuelos, lejos de aquí... ¿cómo lo obtuviste?−.
El pequeño chao soltó un sonoro eructo y Silver suspiró apenado.
−Eh... Amy y yo lo ganamos en la feria−Respondió levemente avergonzado ante la posibilidad de haber hecho algo malo.
La joven le observó serenamente y asintió sin más. ¿Estaba molesta? ¿Diría algo más? Era tan enigmática que daba algo de miedo.
−Ya veo... los comerciantes de hoy día no les importa lucrar con estas pobres criaturas−Comentó con un tono más serio.
Honestamente no sabía que responder, quizás había estado mal haber "ganado" a su pequeño amiguito en un juego de la feria, pero en su defensa podría decir que él pensaba que sólo era una perla decorativa.
−No seas tan dura con el chico−Sonic se unió de repente a la conversación para sorpresa de todos−Amy y él creían que era un juguete−Aseguró.
La joven de cabello naranja sólo suspiró sonoramente; si estaba molesta o no, ya no se molestó en demostrarlo.
−Muy bien−tronó sus dedos en un solo movimiento−No sé ustedes, pero ver a ese chao comerse el pastel me dio hambre−se puso de pie y ahora estiró un poco las piernas−¿Alguien quiere algún bocadillo?−El buen Mighty era un glotón sin remedio.
−Te acompaño−Se ofreció la chica y ambos colegas de trabajo quedaron a solas.
La primera vez a solas en mucho tiempo.
Y, aunque Silver desconociera por completo el secreto que Sonic le ocultaba, había algo en el muchacho que le indicaba que no estaba cómodo con su compañía.
Quizás era la culpa quien lo hacía creer cosas que no eran, pero había algo en el rostro del albino que no lo dejaba estar tranquilo.
Era como si estuviese leyendo sus pensamientos y en cualquier momento saltaría sobre él y le golpearía en el rostro.
Cosa que merecía.
−Amy se ha tardado mucho−Comentó casual el de ojos miel y Sonic asintió.
Ahora que lo mencionaba, Amy si que se había tardado. Miró hacia todas direcciones y la sensación de pesadez se instaló dentro de él.
Shadow tampoco estaba por ningún lado. Miró con disimulo a Silver y este a su vez también le miraba, no podía asegurar que fuese por la misma razón, pero sí que ambos estaban de acuerdo en que Amy no aparecía por ningún lado.
−Ahora que lo mencionas, sí...−Trato de sonar tranquilo y relajado.
Era difícil ocultar la incomodidad que le provocaba la idea de que Shadow estuviese cerca de ella.
Silver no tenía porqué saberlo, así que prefirió fingir que no pasaba nada y dicho sea de paso seguir fingiendo también que no era un hipócrita al estar sentado al lado del sujeto a quien le arruinó una relación de tantos años.
Con el paso del tiempo, había descubierto que no era un mal tipo, era amable, leal y servicial y quizás por eso es que su amistad había logrado prosperar aún después de aquella pelea en épocas pasadas.
Vale que las hormonas y la inmadurez habían jugado un papel crucial entre ambos masculinos; él que uno hubiese llegado de imprevisto a "arrebatarle" a la chica de sus sueños y que meses después el otro hubiese aprovechado una borrachera para meterse otra vez en medio era algo que pudo haber terminado mejor de no haber sido unos adolescentes.
Blaze le gustaba, era atractiva e interesante y honestamente no pensó que durante el año en que estuvo en la ciudad viviendo con su tío Chuck conseguiría una novia, grande fue su sorpresa cuando la vio con esa falda que le llegaba hasta las rodillas y esa mirada de "mírame, pero no me toques" fue algo que llamó su atención.
La chica le gustó; tenía curvas deliciosas para ser una puberta a medio hornear y el que hubiese resultado ser alguien interesante y divertida fue un bono extra.
No pasó mucho para que empezara a cortejarla y ella no parecía para nada incómoda ante tal acción.
Bastaron unas cuantas miradas y otras tantas sonrisas para que ella cayera profundamente enamorada de él.
Fue poco después cuando se enteró de que ese chico que la acompañaba siempre −y que en un principio creía que era gay− estaba profundamente enamorado de ella.
Algo a lo que no le dió importancia, ¿por qué debería? No era su culpa que la chica lo hubiese escogido a él.
Y de algún modo todo prospero positivamente, tenían una relación bonita, tranquila y sin alguna clase de tensión sexual mal disimulada −porque sí, en ese entonces no pensaba en follarse a las chicas a su alrededor, eso vino después−.
Todo pudo ser perfecto de no ser por un pequeño y minúsculo detalle aparentemente sin importancia.
Los padres de ella le odiaban; y no era que simplemente no les agradara, no, lo despreciaban y no tenían el mínimo reparo en ocultarlo.
Lo creían poca cosa, tan indigno de merecer a su hija, que poco a poco eso fue debilitando las cosas.
Eso, sumado al hecho de que su estadía en la ciudad tenía fecha de caducidad y estaba próxima a cumplirse.
Por esa razón, aquella noche durante la fiesta de fin de cursos en la que todos bebían hasta por los codos después de que le dijeran que escaleras arriba le esperaba una gran sorpresa, Sonic The Hedgehog comprendió que algunas veces la suerte no estaba de su lado.
Abrió la puerta para encontrar a su novia con el monigote de Silver, semidesnudos, comiéndose a besos, completamente ajenos a todo lo que les rodeaba.
Incluso tardaron unos segundos en percatarse que había abierto la puerta.
Los observó sereno y tranquilo, casi dándoles el tiempo para reaccionar y entender que estaba pasando.
Entonces Blaze comenzó a llorar y Silver gritó, alarmando a algunos cuantos curiosos que observaban la escena entre risas y burlas al ver al par descubierto por Sonic.
−Son-Sonic es-espera−La voz entrecortada debido a las altas cantidades de alcohol en su organismo le dificultaba hilar las palabras.
Él la ignoró por completo y dispuesto a salir de la habitación sin hacer alguna clase de escándalo, sólo para segundos después sentir el impacto de un portarretratos estrellarse contra su nuca.
Se giró, levemente mareado, sorprendido pero sobretodo molesto y notó cómo es que ese chico le retaba con la mirada. Quizá se debía al alcohol, quizá solo era un idiota sin remedio, pero se necesitaban muchas agallas para meterse con su novia y todavía retarlo a una pelea.
−He-hedhehog−el tono ebrio del albino le produjo bastante gracia−Erres u-un cabrónn−pronunció dificultosamente y caminó unos pasos hasta el, evitando tambalearse−Esa chi-chica es la mujer más maravillo-sa del mun-do y tú la v-vas a dej-ar−Hablo con ira y dificultad.
Los presentes observaban con burla y cinismo aquella escena tan surrealista; el cómo Silver aún a pesar que haberse metido con su novia, se atrevía a echarle en cara esas cosas, era algo digno de una novela de cliché.
Pero estaba claro que el alcohol hace estragos en los mortales así que prefirió ignorar aquellas palabras dispuesto a irse.
No estaba para esa clase de escenas tontas, ya suficiente vergüenza estaba pasando con estar ahí y que encima se pusiese a pelear con un ebrio enclenque, no era algo que estuviera en sus planes.
−Entonces, quédatela−Fue lo único que respondió no sin antes dedicarle una última mirada a la chica sin ningún tipo de emoción en el rostro.
No tenía el corazón roto, aunque sí el orgullo herido y la clara certeza de que ahora lo recordarían como Sonic el cornudo.
Bufó con fastidio mientras se abría paso entre la multitud de chismosos que murmuraban decepcionados por no obtener una pelea; cuando sintió que era empujado desde atrás.
Los gritos de la multitud clamando 'pelea' 'pelea' le ensordecieron unos segundos. Podía sentir los golpes de Silver en su pecho y rostro; golpes que aunque no le resultan un gran daño, sí que le habían pillado con la guardia baja.
Nadie los separaba; todos se burlaban y reían como si aquello fuese un gran espectáculo. Harto de ser el bufón de una manada de ebrios, el cobalto junto todas las fuerzas que tenía en ese momento impactando de lleno en la nariz del albino rompiéndola en el proceso.
Silver cayó al suelo, presa del dolor y la sangre que brotaba de su nariz; estaba ebrio y desorientado y los chismosos clamaban que siguiera golpeándolo.
Escuchaba también a Blaze clamando porque se detuviera y todo pareció ralentizarse. Torpemente el lacerado Silver se puso de pie buscando un nuevo round, solo para recibir otro puñetazo que le dejó un ojo morado dando por concluido aquel encuentro.
Unos coreaban su nombre, otros simplemente se burlaban; lo único que quería era salir de ese lugar.
Observó una última vez a la chica quien lloraba desconsoladamente al lado de un maltrecho Silver visiblemente magullado y que necesitaba atención médica urgente.
−Adiós, Blaze−Finalizó aquella conversación sin mirar atrás y dos semanas después regresó a casa de sus padres.
No podía decir que él y Silver fuesen los mejores amigos del mundo, después de aquella pelea y el reecontrarse en la universidad, lograron revivir viejas rencillas que en alguna ocasión lograron enfrascarse en un enfrentamiento verbal.
No se golpearon nuevamente, pero juraría que el chico lo habría intentado de tener la oportunidad. Después de todo, el había sido el causante de que ahora tuviese dificultad para respirar y que posiblemente roncase por las noches.
−¿Crees que éste bien?−El tono con el que lo dijo le pareció como si estuviese celoso.
Lo observó unos segundos y éste no pareció notarlo. ¿Sería acaso que el pequeño Silver gustaba de la chica rosa? Irónico cuanto menos, pero posible al fin y al cabo.
−Lo está−Hablo con seguridad−Es fuerte y sabe cuidarse sola−.
Silver le concedió la razón, aunque no por eso dejaba de sentirse ansioso.
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Bajó las escaleras con paso lento seguida de Shadow unos cuantos pasos atrás; podía sentir la mirada del moreno incrustarse en su espalda. Y aunque eso la incomodaba un poco no le tomó importancia.
Inhaló y exhaló un par de veces recuperando el control de sus emociones y caminó con paso lento y tranquilo hasta la mesa de sus amigos; Sonic y Silver le observaban con un gesto de preocupación en el rostro.
−Hey Ames, si que te has tardado−El cobalto la observaba de arriba a abajo, inspeccionando si algo le faltaba.
−Creímos que algo te había sucedido−. Silver añadió, para incomodidad de la chica al sentirse asediada por tantas "atenciones".
Debía buscar alguna respuesta rápida ante aquellas preguntas no verbales.
−Estábamos discutiendo algunos asuntos de la empresa−Shadow apareció de pronto, para sorpresa e incomodidad de los presentes.
Sorpresa para Silver, incomodidad para Sonic y Amy.
−¿Qué sucede con la empresa?−.
Amelia trató de no alterarse ante la pregunta de Silver, para su fortuna Shadow fue mucho más rápido.
−Faltantes−Dijo sin más−Cosas que un contador está monitoreando−.
Ninguno dijo nada; más por vergüenza que cualquier otra cosa.
−Vaya, tú sólo piensas en trabajo−El tono irónico que empleó en aquella frase no pasó desapercibido por parte de la chica.
No estaba de humor para lidiar con alguna pelea absurda así que decidió que debía actuar.
−Muy bien chicos−Hablo con un tono particularmente meloso−¿No les parece hermoso el cielo?−dirigió su mirada al cielo estrellado y ellos le imitaron−Hoy es víspera del festival en honor a Chaos... los fuegos artificiales comenzarán en un rato−.
Shadow solo la observó sin mucho interés, Silver sonrió animado y Sonic pareció no recordar que eso pasaba cada año sin falta.
−Lo había olvidado−Confesó, sin más.
Su vida en la ciudad le mantenía tan lejano a todo y todos que no se consideraba parte de esa ciudad; al menos ya no.
Shadow por su parte, poco o nada sabía de esos festivales lugareños; pocas fueron las veces que había visitado ese sitio en su niñez y no era que hubiese prestado particular interés por aprender algo de su cultura y tradiciones.
−Me encantan los fuegos artificiales−El más entusiasmado como siempre fue Silver.
Los demás solo sonrieron, Shadow por su parte se mantuvo completamente al margen de dicho comentario. No le gustaban las multitudes; pero si eso le daba un tiempo extra con Rose −y si eso fastidiaba cualquier plan que el idiota del Faker pudiese llegar a tener− iría con gusto. Aunque ello significaba tener que seguir aguantando a la cuñada de Rouge.
Miró con disimulo en dirección a la fémina en cuestión y trató de mantenerse sereno ante la presencia de la chica. No era su persona favorita −de hecho, pocas siquiera le agradaban− y el notorio interés que ella tenía en él no ayudaba tampoco.
−Sería fantástico, ¿No te gustaría ir, Shadow?−Tikal y su melodiosa voz le empalagaron hasta la médula.
Podía negarse; aunque ello significara renunciar a sus primeras intenciones.
−Ajá−Fue su contestación; y para aquel que no lo conocía le resultó algo pedante y grosero de su parte.
Sonic sólo rodó los ojos en señal de molestia mal disimulada; ese cabrón de Shadow nunca era amable con nadie, no entendía cómo alguien como Tikal podía tolerar que le hablase de esa manera.
−Cabrón−murmuró por lo bajo y Shadow sólo le miró con odio−Yo me apunto, sólo debo buscar a Tails y nos pondremos en marcha−.
−Yo voy, no tengo nada mejor que hacer−Mighty también se unió al grupo.
La única restante era Amy y todos la miraron, esperando una respuesta positiva. Se sentía mareada a causa de tantos pensamientos y emociones que le confundían −y aterraban− con respecto a todo lo que pasó en los últimos días.
Debía ser sincera, no quería estar cerca de Sonic, Shadow o Silver; se sentía avergonzada por haber llegado siquiera a considerarlos para algo tan íntimo como lo es tener un hijo. Oh, bendita idiotez que le caracterizaba y le hacía pensar cosas absurdas.
Ahora que tenía la cabeza fría, podía dilucidar que cualquier plan que pudiese llegar a tramar no serviría de nada y que sí quería un bebé debía buscarlo por otros medios.
−¿Amy?−Silver le llamó−¿Tu vienes?−.
No quería ir, eso era evidente por el tiempo que le tomaba responder; algo que preocupo al albino y sus demás acompañantes. Estaba un tanto pálida y por mucho que se esforzara en ocultarlo, todos lo notaban.
Esa cara de ida −o de loca, para ser más específicos− le daba un aspecto de enferma que incluso Shadow se sintió genuinamente preocupado.
−Rose−tocó su hombro, tratando de llamar su atención− ¿Estás...?−.
−¡AMELIA! ¡AMELIA QUERIDA!−La voz chillona y penetrante de Aretha Rose hizo que todos se sobresaltaran al instante−¡AL FIN TE ENCUENTRO CARIÑO!−La zarandeó un poco logrando captar toda su silenciosa atención.
−Abuela, no grites−reprendió la rosada, recuperando la audición−¿Qué sucede?−.
Aretha suspiró, gritar a veces la cansaba.
−¡Tu primo Robert contrató a un sujeto que le cantaría una canción a su linda esposa y ese sujeto no llegó!−Respondió, con esa preocupación exagerada que su personalidad controladora le brindaba−¡ESTA BODA NO PUEDE SER UN DESASTRE!−Gritó, nuevamente histérica−¿QUÉ HAREMOS?−.
Sí, su abuela era una exagerada de lo peor −pero al menos le ayudó a quitarse a sus amigos de encima− pero comprendía que le importara que la noche fuese perfecta. Aunque honestamente desconocía esas intenciones de su primo, le pareció un gesto bastante romántico.
Ahora, lo importante era buscar una solución rápida a un dilema del que recién se enteraba; ahora debía buscar una solución aún más rápida antes de que su abuela les dejase sordos por completo.
Sonic; quién observaba atentamente a ambas féminas dialogar −pues ninguna hablaba particularmente bajo− dudó unos segundos en ofrecer su ayuda. No se sentía particularmente animado para hacer uso de sus talentos musicales, pero al ver a Amy tan desesperada supuso que era una señal de destino para compensar un poco de los malos ratos que le provocó.
−Hey, Ames−Le llamó y ambas féminas le observaron−Tengo la solución a tu problema−Sonrió arrogante y coqueto−Sólo déjame ir por la guitarra de papá y busca a Tails−.
Y sin más, salió corriendo en dirección a su casa dejando a todos con una leve confusión. Honestamente desconocía esa faceta de Sonic y no estaba completamente segura de sí debía confiar en el o no, pero a estas alturas no podía hacer más.
El tiempo no estaba a su favor, así lo único que le quedaba era buscar al jovencito y esperar un milagro. Dirigió una rápida mirada hacia todas direcciones y para su suerte el chico estaba hablando animadamente con algunos de sus tíos y primos. Estaba completo y eso ya era un gran avance.
Caminó rápidamente hasta él y sin mediar palabra alguna lo haló de la mano y lo llevó lejos de ahí para molestia de los varones de su familia.
−Amyyy−Se quejó el chico siendo arrastrado en dirección desconocida−¡No bebí nada, te lo juro!−Trató de hacerla entrar en razón−¡Ay−se quejó otra vez.
−Necesito tu ayuda−le soltó−Sonic cantará una canción para la esposa de Robert y me pidió que te buscara−Le puso al tanto y el jovencito asintió−No sabía que Sonic hacía estas cosas−.
Acomodándose el traje que Amy había descolocado, Tails asintió.
−Oh, sí... Sonic es un gran cantante−Aseguró−Confía en él, realmente sabe lo que hace−.
Bueno, al menos podía confiar en la palabra de Tails; ahora solo le quedaba esperar a que cobalto regresara con la guitarra.
La abuela se había ido a afinar los detalles con el novio; y sus amigos sentados en la mesa le observaban desde lejos con miradas curiosas.
Al parecer todos desconocían lo que estaba pasando.
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Con paso apresurado subió las escaleras con rumbo a su cuarto; abrió de forma brusca la puerta y hurgó en su armario unos cuantos segundos para tomar la vieja guitarra que usaba en su adolescencia en conjunto con sus hermanos mayores cuando soñaban con ser una banda de rock.
Rió ante lo fantasiosas de sus aspiraciones; fueron buenos tiempos, era una lástima que sus hermanos crecieron mucho antes que él y siguieron vidas completamente alejadas de la suya.
Era una de las desventajas de ser el hijo más joven; se había quedado relegado por bastantes años y cuando por fin pudo formar parte de "algo" sus hermanos estaban en otra etapa de la vida y poco o nada les interesaban sus aspiraciones.
Tomó la guitarra entre sus manos y la acarició suavemente; recordar aquellas épocas era algo bastante agridulce; por un lado adoraba que sus hermanos siempre trataron de hacerle sentir especial y que no se diese cuenta de todo el drama que pasaba a su alrededor. Cosa que para desgracia de todos, sí que se daba cuenta.
Más de la que le hubiese gustado, incluso más de la que pudo llegar a entender. Un leve escalofrío recorrió su espina al recordar todas esas experiencias. Aunque no era momento para pensar en esas cosas, era algo inevitable.
Resopló sonoramente y tomó del cajón de su mesita de noche una de las plumillas que aún conservaba y salió tan rápido rumbo a las escaleras como sus piernas se lo permitieron. Bajó con tanta prisa y sin el menor cuidado que sintió como los pies se le enredaban, lo cual le hizo parar en seco. Aunque para su fortuna, no cayó, el silencio que el susto le provocó le ayudó a escuchar a tenue pero inconfundible voz de sus padres dialogar en la cocina.
Al parecer ellos no habían notado su presencia y continuaban hablando como si nada; sabía que no estaba bien que se quedase a escuchar una conversación ajena, pero la sola mención del nombre de Mephiles le obligó a quedarse estático.
−Soy una madre terrible−Se lamentó Aleena, llorando amargamente−Yo dejé a mi bebé con ese monstruo−.
No podía verlos, pero no le costaba imaginar que su padre debía estar abrazándola tratando de reconfortarla.
−No lo eres cariño−Le aseguró sereno Jules−Si a alguien debes culpar es a mí−los llantos de su madre se hicieron más fuertes y no le permitió escuchar lo que dijo su padre por unos segundos−Si no hubiese interferido nada hubiese pasado−Añadió y eso le provocó acidez estomacal.
Ya no deseó seguir escuchando; Amy seguramente se debía estar preguntando en dónde estaba, además de que escuchar decir a su padre decir esas palabras no le hizo sentir el ser más afortunado del mundo.
Salió de aquella casa con paso lento y trató de mantener la calma; pensar en cosas tristes no era algo que valiera la pena cuando estaba a punto de cantar frente a muchos conocidos.
Suspiró sonoramente y se estiró un poco para sacudirse toda mala sensación de su interior. Ahora lo importante era ayudar a Amy y el drama familiar debía −y podía− esperar.
Nada más poner un pie en el umbral del jardín de los Rose, la mirada verdosa de Amy se clavó en el y una sonrisa de aparente felicidad se instaló en el rostro de ella; caminó hasta el tan rápido como esos tacones se lo permitieron y lo abrazo al instante.
Ella no lo sabía; pero ese abrazo le supo a gloria.
−¡Sonikku!−Chilló complacida−¡No sabes cuanto te lo agradezco!−.
La cara de tranquilidad en el rostro de Amy fue suficiente motivación para dejar de lado el drama con sus padres y dejarse guiar por ella a un punto específico en la pista de baile. Ahí ya hacía Tails que acomodaba luces y tecleaba algo en una computadora que no pudo reconocer.
Ahí también se encontraba Robert quién le sonrió visiblemente complacido y no dudó en acercarse hasta el.
−Es muy amable lo que haces por nosotros−Agradeció, dándole la mano−Muchas gracias, Big Blue−Agradeció nuevamente el recién casado.
−No hay de qué... el amor es el amor−Respondió afinando lentamente las cuerdas de su guitarra.
Tenía algunos años sin tocar; se sentía un poco oxidado, pero lo que bien se aprende nunca se olvida, por lo que solo le tomaron unos cuantos minutos para acostumbrar a sus dedos al movimient entre las cuerdas, mientras la sensación de adrenalina y excitación que le producía tocar le invadía.
Al cabo de unos minutos Tails le hizo señas desde donde se encontraba indicándole que todo estaba listo; asintió con una sonrisa en el rostro, la hora del show había comenzado.
Camino con paso decidido hasta el novio y se acomodó la guitarra para mayor comodidad.
−¿Tienes una pieza en mente?−Le preguntó al novio y este asintió.
−We belong together...−Pidió casi en suplica−¿La conoces, no?−
−No problem−respondió con simpleza y tocó unas leves notas, demostrando que conocía las canción.
Una vez lista la pieza musical, ahora sólo debían reunir a todos para que la novia pudiese escuchar su pequeña serenata.
Observó a Amy a lo lejos quien guiaba a sus amigos a formar un círculo y les entregaba una varita de luces fluorescentes. Con todos los presentes con varitas en manos, Tails bajó las luces quedando prácticamente a oscuras mientras los novios tomaban asiento al centro de todos y las luces comenzaban a brillar dándole un toque romántico a la escena.
Bastó una mirada entre ambos amigos para que las notas comenzaran a salir.
"You're mine...
And we belong, together"
Las palabras salieron por su garganta y los su piel se erizó; había olvidado por completo la maravillosa sensación de interpretar una canción frente a un público. Era simplemente indescriptible; casi como si todas sus preocupaciones y malos sentimientos se esfumaron de inmediato.
Miró de reojo a Amy y ella tenía una cara de asombro y felicidad en el rostro. No le miraba directamente a él, pues debido a la poca luz que se colaba, solo los novios estaban perfectamente iluminados con las varitas de luz.
Pero desde su posición él sí que podía verla y le alegraba bastante poder verla tan emocionada y feliz. Al diablo Shadow y su actitud pedante, ahora solo quería disfrutar de la música y hacer felices a un par de recién casados.
"Yes we belong, together...
For eternity"
El segundo estribillo salió y sintió la mirada de Amy entre la multitud; sabía que ella no podía notar que le observaba también, pero los ojos verdes de la chica le parecieron particularmente hermosos en ese momento.
Después de años de convivencia −y de algunas desventuras recientes− podía decir que Amy era muy guapa. Nah, que bah, Amy era hermosa, era una mentira decir que no era una bella mujer. Una bella e impetuosa mujer a quien no había sabido valorar en años anteriores.
Y es que, aunque originalmente su primer motivación era joderle los planes a Shadow, de verdad estaba disfrutando estar ahí, haciendo un bonito gesto por ella −porque de no ser por ella no habría cantado ni mierda−.
"You're mine your lips belong to me...
Yes, they belong to only me..."
Amy era la única chica en el mundo con quien no tenía que fingir; podía ser el mismo por completo y aunque aquello le hubiese traído algunos problemas, sabía que ella le quería tal y como era.
Con todo y sus defectos y virtudes, aún a pesar de haberla rechazado en antaño, su amistad era algo que valoraba tanto. A tal punto de no querer que Shadow se acercase a ella bajo ninguna circunstancia.
Alguien tan jodido como Shadow sólo la haría sufrir y ella no lo merecía; ella debía ser feliz a toda costa.
Pero, ¿Cómo? ¿Cómo hacer feliz a alguien como Amy? La conocía mucho más de lo que ella creía, pero aún así tenía sus dudas; ¿Qué era lo correcto en todo caso? ¿Debía interferir en su vida? ¿O quizás debía preguntarle directamente qué era lo que ella quería?
Pensar en el casi beso que estuvieron a punto de tener evocaba sentimientos en su interior que nunca había sentido. Era como volver a ser un adolescente que recién cree en el amor.
Esperen, esperen. ¿Desde cuando "Amy" y la palabra "amor" podían mezclarse en una misma oración? Eso sí que se estaba tornando extraño.
"For eternity..."
Seguramente era por lo cursi de la canción ¡sí! Eso debía estar alterándole los nervios y estaba pensando tonterías sin pies ni cabeza; miró con nerviosismo a los novios quienes estaban absortos a todo y todos, sumidos en un "nido de amor" que le enterneció y asqueó al mismo tiempo.
Definitivamente no quería nada con el amor en esta etapa de su vida; recién había terminado con Sally y quería disfrutar de su soltería de una vez por todas, tomar, fumar y hacer cuanta tontería se le cruzase por la mente sin tomar en cuenta las represalias que eso le podía conllevar.
Sólo vivir como el tipo libre y sin compromisos de ninguna índole que era. Pero entonces canciones tontas como estas le hacían pensar en Amy de una manera aún más tonta y todo explotaba en su interior como un volcán en erupción.
Estúpidos sentimientos, estúpida calentura, estúpido todo. ¡No quería pensar en esas cosas y menos con Amy involucrada! Era su amiga, su hermana menor en todo caso. La chica con la que hablaba de las chicas con quien se acostaba, joder que eso era tan antinatural.
Amy era como si fuese un amigo con vagina.
De acuerdo, de acuerdo, eso sonaba asqueroso y estúpido. Olviden por completo que lo siquiera lo pensó. Pero lo cierto era que sí que ella era parte de su vida y lo último que quería era que las cosas cambiasen por tonterías como el amor.
No estaba para nada dispuesto a perder a su mejor amiga solo porque estaba confundido y no sabía lo que quería. No, definitivamente se negaba a aceptar cualquier clase de interacción no amistosa con Amelia Elizabeth Rose.
Aunque el que pudiese cumplirlo le parecía irreal e imposible.
La última nota salió y todos los presentes comenzaron a aplaudir y corear a los novios quienes se fundían en un amoroso beso que le provocó un vuelco en el estómago. Las luces volvieron y antes de que pudiese reaccionar Amy se abalanzó sobre el, asfixiándolo en un abrazo típico de ella.
−¡GRACIAS, GRACIAS, MIL GRACIAS, SONIKKU!−
Estaba tan feliz que había olvidado aquella plática con Shadow; ahora solo importaba que su primo era feliz y que todo en la boda había sido un éxito.
−No hay nada que agradecer, Ames... para eso están los amigos−el tono en que dijo aquellas últimas palabras le raspó la garganta.
Aunque para su fortuna ella no pareció notar nada raro en ello; la observó dirigirse hasta los novios y estos dieron un último brindis agradeciendo a los invitados por haber asistido a su casamiento. Miró el reloj en su muñeca y se sorprendió de que el tiempo se hubiese ido volando. Había estado tan ocupado odiando a Shadow que había pasado por alto la comida.
Rió para sus adentros y se acercó a Tails quien chocó el puño con el suyo en señal de victoria. Desde lejos pudo notar a Mighty quien le hacía una seña con el pulgar indicando que lo había hecho bien, Silver le sonría y Tikal hacía lo mismo. En tanto a Shadow, éste evitaba mirarle a toda costa.
No era que espera algún tipo de comentario positivo, pero aún así era sorprendente el grado de apatía que este tipo tenía ante todo y encogió de hombros y centró su atención en Amy quien parecía despedirse de algunos familiares.
−Gran concierto, Big Blue−Mighty se acercó hasta y le felicitó nuevamente−Mereces una cerveza bien fría, yo invito... ¿Qué dices? Por los viejos tiempos−Le invitó y asintió gustoso−Trato hecho, martillo−.
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Luego de un día de idas y venidas, al fin todo había terminado; oficialmente los invitados se habían retirado y su primo y esposa estaban a punto de retirarse a pasar su primera noche como una pareja oficialmente casada.
Y aunque aún no aprobaba del todo a esa mujer, se alegraba de que Rob estuviese feliz.
−Querida Rossy−Rob se acercó hasta ella y le abrazó fuertemente−No sé como agradecerte todo lo que hiciste por mí y mi querida esposa este día...−agradeció el mayor y le besó en la frente como un gesto meramente inocente y paternalista−Por favor, concédenos el honor de ser la madrina de nuestro futuro heredero−Pidió, cortés como era su costumbre.
Le tomó más de segundos entender la frase implícita en aquella petición.
−Espera, tú... tú... ¡Tú serás...!−
Él asintió serenamente.
−Sí, sí... aunque es un secreto−Finalizó, con una sonrisita traviesa.
−Me encantaría−Aceptó gustosa la petición de su primo, sería tía por enésima vez y ahora también madrina.
Aunque la idea de que ahora no solo era la única soltera, sino la única Rose −mayor de 18 años− que no tampoco tenía hijos era cuanto menos un golpe a su orgullo y los valores en los que creía.
Al parecer la vida insistía en recordarle que era una solterona y amargada que no tenía un verdadero prospecto para novio y que iba a morirse sola, amargada y sola.
Bufó y sopló al saberse lejos de su primo y recogió algunas cosas de las mesas para tirarlas a la basura; estaba un poco decepcionada de si misma al no poder concretar nada en su vida; sí, tenía una carrera, un trabajo y amigos que la querían, pero la idea de dejarse amar y ella dar el mismo amor le aterraba.
Ahora que lo pensaba ese era su verdadero problema; le aterraba el amor.
−Hey Amy−La voz de Silver le tomó por sorpresa y esto la hizo derramar los vasos que tenía en sus manos−¡Lo siento!−el chico tomó los vasos y los colocó en el cesto que Amy tenía a su derecha−Los chicos se preguntan si irás al festival con nosotros−.
NO.
Eso fue lo que clamó su mente en el instante en que el lo preguntó; pero sabía que el pobre no tenía la culpa de su mal humor y su amargura así que se mantuvo silenciosa, tirando los restos de comida en el cesto.
−No lo sé, tengo mucho que limpiar aún−Se excusó−Adelántese, allá los alcanzo−Dijo y Silver asintió.
Antes de que pudiese decir otra cosa el albino, Tikal, Mighty, Tails y Sonic estaban dentro del auto de Silver más que dispuestos a irse. Shadow se mantenía sentado en una mesa alejado de todos, al parecer ajeno a que su acompañante estaba a punto de irse rodeada de otros hombres.
Eso demostraba que Shadow no estaba interesado en ella.
No supo si eso le agradó o no, pero al escuchar el motor del auto de Silver encenderse sintió los pasos de Shadow acercarse hasta ella.
No dijo nada, sólo comenzó a recoger las cosas en silencio.
−¿Qué haces? ¿Tu no irás?−.
Él sólo le miró con cara de que su pregunta era muy idiota y continuó recogiendo.
−No me iré, no sin ti−Respondió y su mirada se encontró con la suya, sonrojándose suavemente.
Vaya que estuvo tentada a llevarle la contra, pero sabía que con Shadow eso era perder el tiempo.
Continuaron recogiendo las cosas en silencio mientras los abuelos y sus primas recogían mesas y sillas.
Al terminar este proceso, Aretha observó al moreno de arriba abajo y no pudo evitar hacer una mueca desaprobatoria. Aunque éste al parecer ni siquiera se inmutó ante su evidente desaire.
Su esposo se acercó con una botella de cerveza en la mano y observó desinteresadamente en la dirección en la que su mujer observaba.
−¿Qué haces, mujer?−El tono en que lo dijo no pasó desapercibido por los presentes.
−Ese sujeto que está ahí con nuestra Amelia, no me gusta para nada−murmuró la mujer y un mohín adorno su rostro−¡Sólo míralo! Su cara grita "Mírame y te reviento a balazos"!−Chilló histérica, a lo que su marido solo rió.
−Exageras−bebió de la cerveza en su mano−Es un tipo serio y de buen ver... me gusta−.
La mueca de horror en la cara de Aretha sólo hizo reír a su marido quien disfrutaba molestar a su mujer con esa clase de cosas. Aunque una cosa era verdad, ese sujeto con finta de malvibroso le parecía elegante y centrado y a juzgar por el auto que poseía le indicaba que era un buen prospecto para su nieta.
−¡DEBES ESTAR DE BROMA!−.
Shadow quien escuchaba toda la conversación a lo lejos sonrió con sorna al sentir como su orgullo se inflaba al ser aceptado por el abuelo de Amy.
Ella en cambio estaba demasiado concentrada en sus labores que no parecía prestar atención al drama que el matrimonio Rose tenía a cuestas.
−A mí me gusta el muchachito Silver−Habló la mujer y una mueca de asco y disgusto se instaló en el rostro de Shadow.
¿Qué putas pintaba Silver en todo esto? ¿Es qué acaso el muy maldito estaba interesado en Amy? Su mirada se instaló en el matrimonio que seguía discutiendo tranquilamente como si el no estuviese ahí y nuevamente observó a Amy quien seguía ajena a todo.
Minutos después, ella le hizo señas y se acercó.
−No sé si deseo ir, pero respetaré tu decisión... es tu auto después de todo.
Y ya iba articular palabra cuando el celular de la chica resonó por todo el patio.
−'¿Aló?−Ella respondió y una mueca de sorpresa se apoderó de sus bellas facciones−BROMEAS, ¿YA?−guardó silencio unos segundos y cortó la llamada−¡Knuckles llamó! ¡Los bebés están por nacer!−Chilló levemente emocionada y un poco histérica−Debemos irnos cuanto antes−.
Y sin darle tiempo a responder, entró en la casa con la intención de recoger todas su cosas; por nada del mundo se perdería el nacimiento de sus sobrinos.
Aunque ello significara estar cuatro horas en la carrera con Shadow.
Dios...
¡Sólo pedía misericordia!
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Continuará.
Yep... volví, o eso creo...
me ha tomado una eternidad poder escribir todo esto, pero me alegro de poder terminar este capítulo, que siento que me vuelvo loca de tantos trabajos, tareas y demás situaciones que estresan a la adulta que vive dentro de mí...
¡Pero hey! He vuelto a romper mi propio récord... espero no abrumarlos con tanta información en un solo sitio xD...
La canción que Sonic canta se llama "we belong together" de Ritchie Valens (mi abuelo y su maña de escuchar su música a todo volumen causa estragos en mí)
Dispensen las faltas y demás cosillas que se me fueron por ahí... ¡Son las 4:15 de la mañana y no puedo dormir! (piedad, plis) Espero no tardar tanto la próxima vez...
Se cuidan y gracias por leerme.
Atte.
Gri.
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