No hay una disculpa válida así que ofrezco humildemente 35 páginas en compensación a la espera...
Capítulo Diecisiete
"De cigüeñas y velocidades"
El tiempo que le tomó recoger sus cosas y las de Silver para disponerse a subir al auto de Shadow fue sin lugar a dudas todo un récord, eso sumado al hecho de que el joven albino era particularmente ordenado y sus cosas estaban perfectamente acomodadas y colocadas en su maleta de viaje.
Bajó las escaleras de manera apresurada y sin mediar palabra, subió de nuevo dispuesta a bajar sus propias maletas y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba abajo nuevamente mientras Shadow abría el maletero de su coche acomodando la maleta de Silver sin mucho esfuerzo.
Le tendió las suyas al moreno y se dirigió hasta sus abuelos con paso lento, no estaba dentro de sus planes irse tan pronto, pero no podía dejar sola a Rouge.
−Abuela, Abuelo... tenemos que irnos antes de lo previsto−calló unos segundos al ver que le observaban de arriba abajo, dudando de sus palabras−Mi amiga Rouge está por dar a luz y necesita todo el apoyo moral que le sea posible−Finalizó mientras la pareja le observaba aún no muy convencida.
−¡Pero, pero!−Aretha buscaba alguna manera de evitar que su querida nieta no estuviera a solas con ese extraño sujeto, pero la voz de su marido le obligó a callar.
−Ten un viaje, querida−Alfred abrazó a su nieta de forma cariñosa−Vuelve pronto y cuídate mucho−Dijo soltándola.
−¡PERO, PERO!−Aretha seguía empeñada en no permitir que Amy saliera acompañada de Shadow.
−Déjala en paz mujer−el rostro severo del patriarca Rose, hizo retroceder un poco a su mujer−Es un adulta y sabe lo que hace−.
Resignada, la señora Rose suspiró sonoramente y abrazó a su nieta con una fuerza asfixiante. Definitivamente la extrañaría demasiado.
−Cuídate cariño...−La abrazó aún más fuerte−Y cuídate de ese sujeto tan raro, ¿tienes el número de emergencias a la mano?−Preguntó lo suficientemente fuerte para que Shadow le escuchara y frunciera levemente el ceño al sentirse aludido.
−Sí abuela... ¡Nos vemos pronto!−Se despidió y subió rápidamente al auto, Shadow tardó unos segundos en imitarla.
−Buenas noches−Se despidió secamente y subió al auto para encenderlo momentos después.
Dirigió una leve mirada por el retrovisor a los señores Rose quienes les observaban atentamente desde el patio, casi como si esperaran algún tipo de "descuido" de su parte. Deseó reír ante lo estúpido que le resultaba que aquellos ancianos creyesen que él podría hacerle algo malo a Rose. −De querer hacerlo, ya lo habría hecho hace mucho tiempo, no habría esperado tanto−.
La observó; ni siquiera había tenido tiempo de quitarse el vestido que, a estas alturas estaba un poco sucio y arrugado después de haber pasado muchas horas ceñido a su cuerpo. Aún así lucía hermosa.
Acomodó el retrovisor y encendió el navegador segundos después.
"Bienvenido Señor, ¿A dónde desea ir hoy?"
Ligeramente sorprendida, Amy miró al aparato frente a ella con curiosidad; no estaba acostumbrada a algo tan lujoso. El auto de Shadow era como una limusina en minutara, con todo nuevo y reluciente.
−Muy bien Rose, ¿algo más que agregar antes de irnos?−Preguntó poniendo el auto en marcha y salieron del umbral de los Rose para perderse en la lejanía.
Ella le miró por unos segundos, como si tratase de recordar algo.
−Voy a llamarle a Silver, después de todo tengo su maleta−Y dicho esto, tomó su teléfono y marcó el número del chico.
Después de tres segundos, el atendió.
−¡HEY AMY! ¿Dónde estás?−El tono particularmente animoso con el que lo dijo, le dio a entender que estaba ebrio.
Miró un momento a Shadow y este le devolvió la mirada; eso complicaba un poco las cosas.
−Silver, cambio de planes−se acomodó el teléfono del otro lado−Nos vamos, Rouge está por dar a luz−.
Algunos ruidos e interferencias se escucharon del otro lado de la línea; seguidos de algunos quejidos de parte de Silver y las risas de Sonic y Tails.
−Hey Ames, ¿Qué sucede?−La voz de Sonic tomó el control del aparato.
Rodó los ojos fastidiada al tener que repetir lo mismo.
−Rouge está por dar a luz, nos vamos... más les vale tener a Silver en una pieza o ya verás...−.
Muchas risas se volvieron a escuchar del otro lado de línea, seguidas del sonido de los fuegos artificiales de fondo. Sabía que no podía irse dejando a Silver de lado. Había llegado con él y se irían juntos de igual modo.
−¿Amy?−Ahora era Tails quien le hablaba−Estamos en el festival, ¿Dónde nos vemos?−Preguntó con su tono normal.
−Nos vemos en 20 minutos en los límites de la ciudad, apresúrense−Colgó y el silencio reinó.
Shadow no cuestiono nada al respecto; no era que esperara que el tratara de iniciar una conversación, pero aún así habría sido amable que lo intentase al menos, después de todo viajarían por cuatro horas en carretera los dos solos.
Oh, bendita y jodida suerte la suya...
¿Cuatro horas con Shadow a solas? ahora que lo pensaba con detenimiento no era algo que le hiciese sentir cómoda, la última vez que estuvo a solas con él−alrededor de dos horas antes− no la pasó precisamente bien.
−Rose−Le hablo el moreno de repente, sin apartar la vista del frente−Lamento lo que sucedió hace un rato−Se disculpó, casi como estuviese leyendo sus pensamientos.
No obtuvo una respuesta verbal por parte de la chica; en vez de eso solo asintió levemente y dirigió toda su atención a la ventana.
Algo no usual en ella; lo sabía pero no comento nada al respecto. No era la clase de sujeto que hablaba de sentimientos o cosas cursis. El amaba en silencio y lo demostraba con acciones. Acciones no muy llamativas, obviamente. O quizás sí, no lo podía asegurar al cien por ciento, pero había algo que no le dejaba estar tranquilo; la actitud indiferente de Amy era algo atípico y aunque disfrutase de no tener que escuchar reclamos sin sentido, el que no actuase conforme a sus estándares normales le hacía sentir incompleto.
Era simplemente anormal no escuchar a la impetuosa e incansable Amelia Rose discutir fieramente o refunfuñar de las cosas que le molestaban.
¿Qué sucedía entonces?
Detuvo el auto en seco y se permitió observarla fijamente ante la incómoda mirada de ella al sentirse expuesta. −Había visto suficientes películas de terror como para intuir que algo malo se avecinaba al estar en una calle desierta, sin muchas posibilidades de pedir ayuda−. Por Dios, ¿por qué pensaba esas tonterías? Shadow era su amigo y no tendría por qué desconfiar de él.
Por otro lado, el que ella estuviese con una actitud esquiva e indiferente le daba un aire aún más atrayente. Iba por la vida derrochando felicidad y buenos sentimientos ayudando a todo y todos quienes le rodeaban a tal punto de restarle importancia a sus propios sentimientos y aspiraciones.
No era un secreto para nadie que Amelia Rose tendía a volverse el costal de boxeo de aquellos que le rodeaban. Y no era algo que fuese intencional; era casi como su respirar.
Era el pan de cada día, ser tan servicial y entrometida que eso mismo le había generado problemas en más de una ocasión. Como el mutismo y silencio que había decidido mantener al enterarse de la verdad sobre Sonic, Silver y Blaze. Y bueno, el también lo sabía pero francamente le sabía a mierda lo que cualquiera de sus compañeros hiciesen. No conocía a Blaze, pocas fueron las veces en las que intercambió más de dos palabras con esa mujer, pero no la consideraba alguien de fiar.
Después de todo el que se involucrase con el Faker no hablaba muy bien de ella. Pero no era algo que fuese relevante, no era su asunto ni le afectaba directamente así que era mejor dejarlo de lado. Aunque la manera en la que se había enterado de dicha situación no era algo que le gustase recordar.
Pero Rose era otro asunto completamente distinto, sabía que no podía dejar de lado esa clase de cosas; que era algo que le afectaba y que seguramente mermaría muchas de sus relaciones interpersonales. Estaba seguramente más afectada que el propio Silver y eso era decir mucho.
El silencio era una de las cosas que más disfrutaba, le gustaba estar en calma disfrutando de los sonidos de la vida y la quietud que estos le generaban, pero el que Rose no emitiese sonidos le indicaba que algo estaba mal con ella y por mucho que se empeñara en mantener la fachada del tipo rudo y desinteresado −que no era del todo mentira− sabía que debía intentar −como mínimo, aunque no supiera cómo− animarla un poco.
−Rose−su voz sonó un poco menos profunda de lo habitual−¿Estás bien?−Preguntó genuinamente interesado, aunque su rostro no lo demostrase.
Ella sólo le observó y asintió sin más, estaba demasiado ocupada con sus propios pensamientos como para molestarse en intentar conversar con Shadow; en estos momentos la absurda idea de que en algún momento algún asesino serial saldría de la nada y los perseguiría incesantemente rondaba su mente y mantenía sus sentidos alerta ante tal posibilidad, por muy absurda que fuese.
Miró el reloj en la pantalla de su teléfono y aspiró hoscamente por la nariz; si bien no era tan tarde, su reloj interno demandaba descanso. Soltó un leve bostezo y dirigió su mirada por enésima vez a la mujer que tenía a su lado; no quería desesperarse y actuar de mala manera, pero la actitud de la chica no ayudaba en nada.
Vale, podía aceptar que no era un tipo paciente y que no era conocido por tener las mejores interacciones con quienes le rodeaban, pero se estaba esforzando por no soltar algún comentario de mal gusto o incluso alterarse y empeorar las cosas; sí, se le había ido la mano cuando se encontró con Aleena y su amadísimo esposo, quizá no fue la mejor idea quedarse a remembrar cosas que sabía no quería recordar.
Aunque lo hecho, hecho está y no había marcha atrás; ahora sólo quedaba intentar que Amy se sintiera en confianza con él nuevamente. Y para que ella confiase un poco, sabía que tenía que apelar a su sentido empático.
Masajeó sus sienes unos segundos, dándose el valor suficiente para soltar algunas palabras que ayudasen a amenizar el ambiente, serían muchas horas dentro del mismo auto de igual forma.
−Luces realmente bien esta noche−Soltó de pronto logrando que ella le observase brevemente sonrojada−Fue una fiesta… agradable−.
−Gracias...−
Shadow bufó; al parecer no sería tan fácil lograr hacerla cambiar de opinión.
.
Bebió un sorbo de la lata de cerveza que tenía frente a él, miró al suelo segundos después; odiaba esperar.
Tenía veinte minutos ahí sentado en ese bar con olor a orines y con cientos de tipos dispuestos a robarle la cartera ante el menor descuido; miró nuevamente el mensaje en su teléfono y continuó con la espera. Era la tercera cerveza en menos de una hora y estaba comenzando a sentirse ligeramente mareado.
No sabía exactamente qué rayos hacía ahí; había recibido un mensaje de un número desconocido citándolo en ese lugar para hablar de negocios y aunque no estaba del todo convencido decidió que era justo y necesario investigar al menos un poco.
Le dio otro trago a la cerveza, dispuesto a terminarla y regresar a su casa, cuando la voz masculina de alguien a su derecha le distrajo.
−Buenas noches, ¿te vas tan pronto?−Preguntó el recién llegado mientras tomaba asiento junto a él.
Lo observó unos segundos, confundido. No sabía si era el alcohol, la poca luz o si de verdad era un completo idiota, pero esa cara no le sonaba de nada. No tenía idea de quién era el tipo que tenía frente a él.
−¿Quién rayos eres tú?−No se molestó en tener cortesías ni formalismos, no era esa clase de sujeto de todos modos.
Una sonrisa burlesca se formó en el rostro del extraño sujeto y con actitud pretenciosa se presentó.
−Mi nombre no es algo relevante en estos momentos, pero bastará con dejarlo en Infinite…−le tendió la mano para estrecharla, con parsimonia.
No se atrevió a mover ni un músculo; algo en ese sujeto no era para nada normal y aunque no se consideraba una gallina, no le inspiraba ni un gramo de confianza. Lo observó, receloso y sin la menor intención de entablar una conversación con él; el recién llegado, casi como si adivinase su pensamiento se le adelantó.
−No hay nada que temer, Jet...−Aseguró, aparentemente formal−Sólo deseo hablar de negocios contigo−.
Negocios; eso era algo que de verdad podía interesarle.
−Escúpelo−
−Eres impaciente−rió con sorna−Me agrada−de su bolsillo sacó un trozo de papel y se lo entregó−Soy el gerente propietario de bienes raíces rubí−Se presentó con tono formal.
Arqueó una ceja levemente sorprendido al observar la tarjeta que tenía entre sus dedos; no entendía qué carajos ese tipo podía querer específicamente con él.
Y su cara debió ser demasiado obvia pues el extraño sujeto continuó con su monólogo.
−No voy a irme con rodeos−El semblante serio y formal que había en su rostro desapareció−Sé que tienes negocios con Shadow The Hedgehog−Aseguró sin ningún titubeo.
Y bueno, no mentía cuando decía que tenía negocios con Shadow; el tipo le contrataba para deshacerse de algunos inconvenientes, nada que valiese la pena tomarse en serio.
−Yo tengo negocios con muchos tipos−Aseveró−¿Eres policía encubierto o algo así?−No se fiaba de ese tipo, por mucho que se autonombrarse el dueño de algo.
Infinite −si es que ese era su nombre real− negó levemente con la cabeza restándole toda importancia al asunto. El no venía a iniciar una discusión o alterarle los nervios al sujeto que tenía frente a él, él quería cerrar un trato completamente redituable y sabía que ese malandrín de pocos escrúpulos sería de gran ayuda.
−Me parece que no me estoy dando a entender, Hawk−su gesto se ensombreció ligeramente−Sé que te encargas de la basura de Shadow−le observó directamente a los ojos, como adivinando sus pensamientos−Y sé que sólo confía en ti para esa labor−.
No obtuvo respuesta por parte de Jet; le había tomado por sorpresa el hecho de que estuviese enterado de la naturaleza de su relación con Shadow The Hedgehog pues no era algo que hubiese hecho de conocimiento general −el tipo le pagaba incluso el triple para que fuese el doble de cuidadoso al mantener limpia y en orden su imagen−.
Por tal motivo no iba a admitir ni negar nada hasta asegurarse que ese tipo no era un policía encubierto o algo por el estilo; tomó otro trago a la cerveza que tenía sobre la barra y lo miró desafiante. Si había algo que le caracterizaba era que no se dejaba intimidar tan fácilmente por nada ni nadie, el era Jeremy −Jet para los entendidos− The Hawk, líder de los babylon rogues y no dejaría que un policía random destruyera todo lo que había logrado.
De su bolsillo trasero sacó un billete y lo colocó sobre la barra para ponerse de pie dispuesto a irse; no tenía intenciones de seguir mediando palabra con ese sujeto; algo le decía que no debía confiar en él. Al darse media vuelta el sujeto sólo suspiró sonoramente y soltó sin más.
−Entonces prefieres seguir siendo el gato de ese bastardo−se burló.
Ofendido; detuvo en seco su caminar y se giró dispuesto a asestar un golpe pero la actitud tranquila e inmutable del tipo le hizo detenerse.
−Pero qué carajos...−
−Voy a decirlo de un modo que puedas entenderlo; te ofrezco en el triple de lo que sea que te pague ese bastardo para que hagas algunas diligencias para mí−.
Jet le observó, levemente desconfiado pero la sola mención del dinero le hacía plantearse la posibilidad de aceptar.
−Ajá... ¿Y qué clase de trabajo tienes en mente?−Preguntó tratando de sonar tan interesado, aunque su cara le delataba.
Era un codicioso al fin y al cabo.
−Necesito que recolectes un poco de información−.
Eso sonaba demasiado fácil, la codicia y su ego dictaminaban que aceptase, pero la voz de su cordura le decía que debía esperar a más información.
−Necesitarás hablar más de tus intenciones o no hay trato−.
Debía obtener la mayor información que le fuese posible, no podía arriesgarse a caer por su avaricia.
−Muy bien, tu ganas−del bolsillo interno de su chaqueta elegante tomó un sobre de papel y se lo entregó−Ahí está todo lo que necesitas saber, léelo y dame tu respuesta−Le dijo y sin más salió de aquel lugar cómo había llegado.
A solas y en silencio se permitió respirar con normalidad; la actitud de ese sujeto era verdaderamente extraña. Miró el sobre entre sus manos y lo meditó unos cuantos segundos, tal vez se debía al alcohol que tenía en su organismo o que muy en el fondo había comenzado a formar un lazo de camaradería con Shadow, pero la idea no le convencía del todo.
Bufó ante su falta de valor y guardó el sobre en el bolsillo trasero de su pantalón sin mucho cuidado de arrugarlo y salió sin más; decidió que analizaría la situación en su oficina. Fuese lo que fuese lo mejor sería tener la cabeza fría ante lo que sea que quisiese ese sujeto. Sabía que su benefactor tenía sus propios enemigos y que muy posiblemente esté sujeto fuese uno de ellos; pero ¿realmente iba a traicionar al tipo que le dio empleo durante más de ocho años?.
¡Pues claro que sí! −si el negocio tenía billetes verdes en él la ecuación el podría traicionar hasta al emperador−.
.
Estaba molesta; no, ya ni siquiera estaba molesta, más bien se sentía dolida, frustrada y demás sentimientos negativos que acarreaba el estar enamorada y no ser correspondida, porque sí, contrario a lo que se pudiese creer sabía que no era correspondida. Sabía que Sonic no le amaba, que no la quería para algo más que una aventura de una sola noche −que se había extendido a unos cuantos meses, pero que de igual forma no se tomaba en serio− y aún así se esforzó.
De verdad creyó que con la paciencia suficiente las cosas hubiesen podido funcionar una vez más; porque sí, sabía que había sido la culpable −en cierta forma− de que la relación se deteriorarse; aquella noche en la fiesta las cosas se le habían salido por completo de control. Había bebido más de la cuenta, estaba triste, dolida y sobre todas las cosas furiosa por el hecho de que Sonic planeaba irse sin despedirse de ella.
Sabía que el tiempo del chico en la ciudad estaba por terminar y sabía que sería difícil decirle adiós porque lo amaba demasiado, pero nunca le creyó tan cobarde como para no darle el final adecuado a su relación.
La había estado evitando, había pasado los últimos huyendo −casi literalmente− de ella y sus preguntas. Por ello, cuando supo de la fiesta de despedida que todo el grupo de francés pretendía hacerle al cobalto, había casi llevado a rastras a Silver para que le acompañase a encarar a su insensible novio.
Esa noche era tan difusa y clara al mismo tiempo; no supo en qué momento le había llegado ese vaso lleno de vodka disfrazado con una triste excusa de sabor a frutas y el cómo ese vaso se había transformado en un segundo, tercero, inclusive cuarto y como se podría suponer al ser alguien inexperta su cuerpo no pudo resistirlo y cayó inevitablemente en limbo de la borrachera y la incoherencia.
Desde luego que Silver no se le quedó atrás, el joven estaba inclusive más borracho que ella y aunque en un inicio estaba ahí una y exclusivamente con la intención de encarar a Sonic −y golpearle de ser posible−. En algún momento de la noche todo dejó de importar y los sentimientos emergieron de manera poco ortodoxa; no supo −ni quiso saber− quién fue el primero en dar el primer paso; pero en menos de un minuto Silver ya estaba sobre ella besando cada rincón de su cuerpo; le gustaba, era una sensación placentera, eso no iba a negarlo.
El alcohol había logrado desinhibir sus personalidades y ambos dejaron que las cosas fluyeran; el, porque la amaba profunda y locamente; ella por ser presa de un excitación desmedida que no podía controlar. Había dejado todo de lado; sólo podía sentir las caricias de Silver y los besos desenfrenados, casi suplicantes que este le daba, demostrando que era inexperto, que se estaba esmerando por gustarle.
No se parecían ni remotamente a los besos que Sonic le daba, pero en ese momento ni siquiera se molestó en intentar detenerlo, la adrenalina era lo único que le interesaba.
Sólo se dejo ser...
Y ese fue su error; cuando la puerta se abrió y las risas y cuchicheos que se escucharon le hicieron caer de golpe en la realidad. Fue entonces cuando lo vio, la mirada en su rostro era indescifrable; ¿estaba triste? ¿Estaba enojado? de verdad que trato de conectar alguna frase pero la confusión y el alcohol en su cuerpo no le ayudaron en lo más mínimo.
Todos reían, comentaban, señalaban, otros simplemente le observaron; pero Sonic solo guardo silencio...
No lucho por ella; no hizo nada.
Y por eso lloró...
Por eso lloraba; porque Arthur Maurice The Hedgehog no la amaba en lo más mínimo. Sí en algún momento tuvo alguna mínima duda, eso se lo terminó confirmando. La pelea con Silver y el desdén con el que tomó toda la situación habían logrado fragmentar su alma. Porque sabía que era su culpa, que ella había metido la pata hasta al fondo y que hiciese lo que hiciese él no iba a perdonarla.
Sintió el líquido escurrir por sus mejillas y deseó gritar; sabía que ante le mínimo ruido tendría a Marine encima de ella tratando de calmarla y eso era lo último que necesitaba; lo único que deseaba era recostarse y dormir hasta que sus problemas desaparecieran. Sí, era una adulta con pensamientos infantiles, pero de verdad lo deseaba.
Quería olvidarse de pensar.
−Blaze−llamo Marine desde afuera−El señor Roberts llamó, quiere agendar una cita para mañana a primera hora−.
Pero era una adulta con responsabilidades y lo que sea que tuviese dentro de ella debía esperar a su próximo día libre dentro de dos semanas aproximadamente.
−Siete cuarenta, ni un minuto tarde o lo perderá−Le dijo con su tono frío y recibió una afirmación por parte de su asistente.
Nuevamente en soledad sintió deseos de llorar otra vez; era tan patética. Ahora estaba sola, llena de montones de casos que le agobiaban y que sabía que no le harían llegar a ningún lado que quisiese estar.
Porque había tomado la decisión equivocada y ahora lo sabía...
.
Hora y media después Shadow y Amy seguían esperando a que aparecieran sus amigos; ambos, conscientes de que la situación era apremiante habían estado tentados en más de una ocasión a irse y mandar al carajo todo, pero los mensajes conciliadores de Knuckles y su afirmación de que Rouge aún tenía 4 centímetros de dilatación les mantenía levemente esperanzados ante la idea de llegar en el momento justo.
No se habían dirigido la palabra después del desastroso intento de Shadow de intentar entablar una conversación, pero ella apreciaba su esfuerzo. En todos los años que tenían de conocerse el jamás había intentando iniciarla y aunque no le había ido del todo bien, al menos lo intentó y le hacía sentir medianamente "apreciada" por llamarle de algún modo.
Sabía que él no era −ni sería− la clase de sujeto con el cual podría pasar horas intercambiando puntos de vista sobre cosas banales de la vida; el más bien era un pensador, alguien que le escucharía atentamente y que ocasionalmente retroalimentaría sus pensamientos y opiniones con sus propios puntos de vista; cosa que, aunque le agradase no le terminaba de convencer del todo.
Porque aunque adoraba con toda su alma hablar y hablar y solamente hablar, también le gustaba escuchar, atesoraba cuando sus amigos se abrían y le contaban sus problemas y ella de un modo u otro podía ayudarles a resolverlos o mínimamente podía hacerlos sentir mejor y sabía que con Shadow eso no pasaría. No sabía hasta que punto eso podía ser beneficioso para su vida en general pero si de algo podía tener completa y total certeza es que en ese momento no se sentía en confianza estando con él.
Joder que incluso preferiría escuchar al idiota de Sonic con sus chistes de mal gusto y sus bromas poco entretenidas con tal de no estar en ese silencio incómodo y poco acogedor. Había algo en Shadow y el ambiente dentro del auto que no le dejaban tranquila, era como si algo alrededor del chico le dijese que estaba mal y que debía salir huyendo.
Como si una nube de negatividad y mala vibra le rodease −con mayor fuerza de la usual− y le dijera a todo el mundo "No le hables que muerde y te mata". Miró de reojo la hora en su celular y sintió deseos de llamar nuevamente a alguno de sus amigos con la intención de apresurarlos; grande fue su sorpresa al mirar por el retrovisor como la luz del auto de Silver se acercaba hasta ellos.
Dio gracias al cielo internamente y bajo del auto dispuesta a intercambiar lugar con alguno de sus compañeros.
Dentro del auto se encontraba Sonic, Tails, Silver y Mighty, este último conduciendo.
−¿Por qué han tardado tanto?−Preguntó con el ceño fruncido, mirándoles inquisitivamente.
−Lo siento Amy−Tails fue quien se animo a hablar−Pero hemos ido por nuestras cosas y las de Mighty, ya que se dirige a la ciudad también−se rasco la mejilla, apenado−Además dejamos a Tikal en su casa, dijo que tendrá un turno doble mañana y le es imposible faltar−Añadió el jovencito.
Bueno, al menos eso le daba mayor espacio para poder intercambiar lugar con alguno de los chicos.
−Es coincidencia que vivamos todos en la misma ciudad y que no tuviésemos ni idea, ¿no?−Se rió el fortachón y los otros dos le secundaron, Silver dormía en el asiento de atrás y el chao se aferraba a su cabeza, durmiendo también. Ella simplemente suspiró; ahora cualquier esperanza de ir con ellos en vez de Shadow se había esfumado.
−Es hora de irnos, Rose−Le llamó desde dentro del auto, ya que no se molestó en bajar de éste−El tiempo corre y el camino es largo−.
Miró recelosa hasta donde se encontraba su compañero y suspiro derrotada, no iba a decir abiertamente que no quería irse, así que opto por asentir y subir de nuevo al auto; grande fue su sorpresa cuando la puerta trasera del vehículo se abrió de golpe dejando entrar a Sonic de manera brusca.
−FAKER ¿Qué rayos haces en mi auto?−Reprochó molesto al escuchar el portazo y el aroma a alcohol que el cobalto desprendía.
−Silver ronca, las maletas aprietan, Mighty y Tails insisten en cantar y bueno, el chao tiene alguna especie de sueño raro y posiblemente erótico con mi nariz involucrada, así que paso−se acomodo en el asiento, sonriendo burlesco−Lo siento Shad, pero debes unirte a la causa, no seas tan egoísta... ¡Tienes mucho espacio en esta preciosidad!−fingió estar triste y una carcajada le acompañó.
Indignado, de buena gana hubiese podido sacar a rastras a esa peste azul, pero la voz de Rose intervino de pronto.
−Es hora de irnos Shadow, no hay tiempo que perder−Dictaminó poniéndose el cinturón de seguridad.
Miró de reojo por el retrovisor y ese bastardo se reía en su cara. Ya se las cobraría con creces, pero por ahora debía esperar.
Amy por su parte suspiró aliviada y miró de reojo a Sonic quien le miraba con complicidad, casi como si hubiese podido adivinar sus intenciones de no quedarse sola con el moreno.
Le sonrió suavemente y después también le dirigió una mirada a Shadow quien al parecer no estaba para nada contento con la idea de tener a Sonic ahí, sabía que estaba molesto y que creía firmemente en la culpabilidad del cobalto, pero había algo más en su actitud que no era normal. Había algo implícito en sus acciones que no le quedaban del todo claras, pero la molestia que generaba en el era evidente.
Mucho más marcada y fuerte que en cualquier otra ocasión, casi como si genuinamente Sonic fuese su peor enemigo y le desease la muerte.
Como si le aborreciera por el mero hecho de existir. Sabía y era consciente de ambos masculinos no eran los mejores amigos; desde que podía recordar esos dos tenían conflictos por cosas que ella llegó a considerar como problemas de ego.
Ambos eran tan parecidos que se veían reflejados indirectamente el uno en el otro y eso afectaba su ego. Ambos, soberbios y altaneros creyéndose la octava maravilla del mundo jamás pudieron coexistir en el mismo ambiente sin iniciar una discusión o enfrentamiento que llegaba a los golpes.
Ahora que lo pensaba con detenimiento no podía entender cómo es que habían logrado asociarse.
−Al carajo−lo escuchó vociferar y momentos después encendió el auto de mala manera.
−Parece que alguien está en sus días−se burló el cobalto.−Bien Ames, te perdiste de una fiesta increíble−añadió después recostando la cabeza en la ventanilla.
Amy solo rió mientras Shadow pisaba el acelerador de manera apresurada logrando que la inercia y el descuido pillaran por sorpresa a Sonic y se golpeara la cabeza contra el vidrio.
No mencionó nada al respecto, pero secretamente canturreo victoria.
Definitivamente sería un largo viaje, de eso no había la menor duda.
.
Media hora de camino había transcurrido y aunque el ambiente no podía considerarse hostil, podía decir que había mucha más alegría en un cementerio.
Shadow estaba demasiado concentrado en el camino y Sonic luchaba en vano por no quedarse dormido. Lo veía cabecear de cuando en cuando y cómo hacía un enorme esfuerzo por mantener los ojos bien abiertos.
Eran las dos de la mañana, estaba cansada y los pies le mataban, pero al menos tenía el consuelo de que los bebés aún no llegaban al mundo y eso le hacía sentirse motivada a seguir adelante.
Aunque sí que estaba muy aburrida eso no iba a negarlo. Los observó por un momento y trato de buscar algo interesante que comentar; la hora y el ambiente no le facilitaban para nada dicha labor pero sí que deseaba poder mantener su mente ocupada con otra cosa que no fueran tonterías como las que venía pensando las últimas semanas.
Claro que ahora ese lapsus de estupidez ya le había pasado y había desistido de la idea de embarazarse de alguno de sus mejores amigos, aunque no negaba que los tres tenían muchas cualidades que le atraían para una potencial pareja.
Pero no iba a pronunciarse al respecto, nada le impedía disfrutar de las pequeñas cosas que ellos compartían con ella, cómo las largas pláticas con Silver sobre cultura general, las risas que Sonic podía llegar a sacarle y las lecciones de política y filosofía que recibía de parte de Shadow cada que se quedaban a realizar los reportes de fin de mes.
Cosas que por un momento había pasado por alto al centrarse en algo tan estúpido y banal como lo era tener un hijo simplemente por un capricho. Ahora lo pensaba con mayor tranquilidad podía entender que traer una criatura al mundo no disminuiría su ansiedad social ni mucho menos esos complejos de inseguridad que le caracterizaban.
Sí, era la solterona de su familia y sí, no tenía ningún verdadero prospecto a novio pero tal y como su terapeuta le había dicho durante su última sesión "era demasiado joven para estresarse por cosas fuera de su jurisdicción". Sí, sabía que no tenía a nadie especial en su vida −O más bien, ella no era alguien especial en la vida de otro− pero por lo menos tenía a sus amigos y una familia que la quería y eso debía ser suficiente para ella.
Era alguien exitosa y próspera, eso debía bastar, ¿no? Tener un empleo y un hogar con menos de treinta años era más de lo que muchos de sus tíos habían logrado.
Y bueno, aunque aquellas cosas eran buenas, no se sentía cómoda consigo misma. Porque sí, era la clase de chica ñoña y rosada −Literalmente hablando− que añoraba tener a su príncipe azul cada mañana al despertar.
Cursi desde los huesos sí, pero no podía evitarlo. En algún momento había pensado que alguno de sus amigos podía ser ese ser especial que llegaría a completar ese vacío que había dentro de ella, pero el tiempo y muchas de las acciones que se habían suscitado le habían hecho replantearse los cómo y los porqué.
Pensar en Shadow, por ejemplo era sentirse atrapada en una intensa marea de arrebatos pasionales que no le dejaban respirar; era misterioso, fuerte y atrayente, pero había algo en él que le aterraba y fascinaba al mismo tiempo. Era como si algo muy en el fondo del moreno se ocultase y el tratara por todos los medios que nadie lo notase.
Sabía que en el fondo no era tan amargado como le gustaba hacerle creer a los demás; después de todo, el que hubiese sido capaz de sostener una relación con María Robotnik −Una mujer todavía más rosa y servicial que ella misma− le indicaba que, como mínimo debía ser alguien romántico.
Algo ocultaba, lo supo desde la primera vez que le conoció. Sus ojos siempre ocultaban una nube de tristeza que él se empeñaba en disimular con una máscara de indiferencia y frialdad.
María, por su parte siempre fue una mujer alegre que procuraba por todos los medios que él se integrase en las conversaciones y círculos sociales.
Ella era más joven que ellos dos. Cuando les conoció, Shadow estaba estudiando su segunda licenciatura y María en su penúltimo semestre en medicina.
Poco le costó que Robotnik le aceptase; fue cuestión de unos cuantos días para que la rubia le tratase como si fuesen las mejores amigas de mundo y eventualmente eso le abrió el panorama para conocer a muchos otros de sus actuales amigos, entre ellos Rouge.
Con Shadow la cosa le había resultado mucho más complicada, el chico ni siquiera se molestaba en devolverle los buenos días cada vez que por azares del destino se encontraban por los pasillos de la facultad.
Y no era que desconociera quién era ella, claro que habían compartido el mismo espacio en más de una ocasión, pero él sólo se limitaba a ignorarla olímpicamente, casi como si le desagradase su mera existencia. Y sí, mentiría si dijese que eso no le hizo sentir mal en su momento.
Siempre se preguntó qué era lo que hacía tan mal para no lograr agradarle a alguien como él.
"Le cuesta aceptar los cambios" le había dicho Rouge un día en que se atrevió a sincerarse y para su alivio, la albina le reafirmó que el moreno no había hecho ningún comentario en su contra. Irónicamente fue esa indiferencia lo que despertó la espinita de la curiosidad en la joven e inexperta Amelia Rose. Pues, tal y como podría suponerse, la idea de idolatrar al chico misterioso y antisocial se instaló en su mente.
Honestamente le fue inevitable no fijar su atención en un hombre como Shadow; era alto, atractivo y tenía un aire misterioso que podría enamorar a cualquiera.
Sabía; y a riesgo de sonar estúpida, que le recordaba al protagonista de su novela de drama adolescente favorito que iba de vampiros y esas trivialidades.
Era tonto pensar en Shadow como el protagonista que un día se encuentra con una tipa equis −Como ella− y mágicamente cae rendido a sus pies.
Aunque soñar no costaba nada y eso era una buena forma de pasar sus ratos libres. Le gustaba imaginarse miles de historias en su mente con Shadow como su protagonista y en más de una ocasión le había pillado observándole como una idiota. Seguramente ya se intuía que se sentía atraída por él y esa era una de las razones por las que le evitaba en gran medida, además del pequeño y no por ello menos importante hecho de que estaba en una relación con una de sus mejores amigas.
Tampoco es que fuese a ir a plantarse frente a él y le confesaría sus absurdas fantasías; apreciaba demasiado a María como para si quiera atreverse a considerar una estupidez así. Por otra parte, cada vez que hablaba con Rouge la insistencia de la albina porque intentase entablar cuanto menos una conversación con él le ponía de nervios.
"Necesita más amistades, intenta hablarle, es un buen tipo si omites su cara de facineroso patea traseros" insistía cada que tenía la oportunidad.
Y, si lo pensaba con detenimiento quizá Rouge tenía razón y debía al menos aumentar su círculo de amistades, tal vez eso de tener un novio con finta de vampiro no era lo suyo, pero tener un amigo con toques de emo malhumorado sí que estaba en sus posibilidades.
Por ello, la noche en que decidió dar el primer paso a su absurdo y bastante improvisado plan de dos pasos para hablarle a Shadow fue algo que nunca podría olvidar.
Primero porque había quedado como una idiota delante del chico y segundo porque contra todo pronóstico había funcionado.
Aquella tarde saliendo de sus sesiones de estudio en la biblioteca le encontró sumamente concentrado con una lectura de economía y finanzas.
Tenía el ceño fruncido y los hombros tensos, algo en su actitud le indicaba que no era buena idea acercarse ¿y si lo interrumpía? ¿Y si creía que era una entrometida? Pensar en ello le revolvía el estómago. Tal vez no era el momento idóneo para intentar ser amistosa; por lo que tomó una gran bocanada de aire dispuesta a seguir su camino sin hacer ningún ruido que llamase la atención.
Y, siendo la torpe legendaria que era, había terminado dándose de bruces contra el suelo cuando sus tobillos le traicionaron perdiendo su orgullo y dignidad en el proceso. Deseaba que la tierra se la tragara, pero la imposibilidad de mover el pie afectado no hizo sino acrecentar esa sensación de desesperación por huir lo más pronto posible del rango de visión del moreno.
Trató de moverse, de verdad que trató; pero el dolor en el tobillo le hizo darse cuenta de que no iba a lograr levantarse por sus propios medios. Miró de soslayo al moreno quien aún parecía sumamente concentrado en su lectura como para siquiera reparar en su presencia y la bochornosa situación de la que era presa.
Por mucho que lo hubiese intentado sabía que le sería prácticamente imposible no tener que verse forzada a pedir ayuda; aunque a esas horas las posibilidades de que alguno de sus amigos pasaran de casualidad por aquella zona de la facultad era prácticamente imposible sintió como su mundo cerraba.
Lo meditó un momento; hablar con Shadow y terminar de quedar como una idiota o seguir esperando a que alguien pasara y le ayudase; no sabía que podía ser peor para su dignidad. Debatió mentalmente los pros y los contras de atreverse a pedir ayuda cuando las manos fuertes y decididas de Shadow le tomaron por la espalda cargándole al estilo nupcial sin ningún tipo de dificultad.
Lo observó embobada; aún sin poder creer que rayos estaba pasando, el en cambio parecía ligeramente molesto ante tal situación pero no comento nada al respecto. Comenzó a caminar en silencio con ella en brazos; mientras aspiraba el embriagador y delicioso aroma masculino del moreno. No se había atrevido siquiera a mover un músculo, si eso era un sueño no quería despertar.
−Eres muy torpe, Rose−Hablo de pronto y ella sólo se sonrojó al sentirse descubierta−No sé cuando pretendías pedir ayuda...−Añadió finalmente, pues ya se encontraban frente a la enfermería−Debes tener más cuidado−.
Lógicamente, no se atrevió a contestar al saberse expuesta; sintió como la vergüenza le subía de los pies a la cabeza y deseó desaparecer en ese preciso instante
Ahora que por fin él le dirigía unas cuantas palabras era para obviar el hecho de que era torpe y orgullosa mujer.
−Buenas noches−Dijo de pronto la enfermera de turno al permitirles el acceso dedicándoles una mirada enternecida al notar la posición en que Shadow le traía−¿Qué sucedió?−.
Abrió la boca para emitir una respuesta, pero Shadow se adelantó.
−Se ha lastimado el tobillo al salir de la biblioteca−Le dijo con calma y simpleza.
La mujer asintió serena y le indicó que la recostase en la camilla; dejándolos a solas unos momentos.
Fiel a su instinto, Shadow seguía en silencio sin emitir ningún atisbo de sonido o alguna clase de emoción que le indicara que estaba pensando.
Se sentía muy idiota, había arrastrado al chico que le volvía loca a la enfermería por culpa de su torpeza cuando él seguramente tenía mejores cosas que hacer.
La puerta se abrió y la enferma de edad madura entró con algunos utensilios a revisar la extremidad de Amelia.
−Pero que feo hematoma te has hecho cariño−Comentó al examinarla−Creo que lo mejor sería que vayas al hospital General para que descarten alguna quebradura−.
Genial, un pie roto era lo único que faltaba para aderezar su noche de mala suerte. Primero quedaba como una torpe frente a Shadow y ahora quedaba como una torpe y encima frágil chiquilla que por una pequeñez se rompe el tobillo.
Simplemente genial...
−Voy a llenar los formularios para que te acepten rápidamente en el hospital−Hablo de nuevo la mujer y les sonrió−Menos mal tienes un novio que está aquí para ti−Sonrió dejándolos a solas.
−EL NO...−Trato de corregir la chica pero la mujer ya no le escuchaba.
¿Es qué esto no podía ponerse peor?
−¿Tienes a algún familiar a quien llamar? ¿Padres, hermanos?−Shadow fue quien hablo sin mirarle a los ojos.
Ella negó.
−Mis padres murieron hace años y no tengo hermanos−Admitió−Supongo que sólo puedo llamar a Rouge−Murmuró.
El no dijo nada más al respecto.
Segundos después la enfermera entró con algunas hojas y se las tendió a Shadow con calma.
−Muy bien, al llegar entreguen esta hoja a la recepcionista y la dejarán entrar−Le tendió la hoja al moreno−Mucha suerte y que tengan una linda noche−.
Devolvió el gesto e hizo el intento de ponerse de pie; un dolor agudo le invadió y la mirada atemorizante de Shadow le hizo amedrentarse.
Sin mediar palabra alguna él le tomó nuevamente en brazos y salieron de ese lugar tal y cómo habían llegado.
Tras unos momentos de caminata él le condujo hasta el estacionamiento de la facultad, al detenerse; Amelia Rose observó aquel BMW de color negro activarse con el toqué del moreno.
En silencio abrió la puerta del copiloto y le deposito su cuerpo con cuidado para hacer lo mismo momentos después.
−Shadow esto no−.
−Sí, sí lo es...−Dijo firme y autoritario−Además, Rouge no dejaría de joder si se entera que deje a su mejor amiga desvalida en la enfermería con un pie roto−Finalizó encendiéndolo el auto.
El resto del camino fue silencioso.
Ya tenía suficiente dolor y bochorno como para arriesgarse a aumentar su suplicio.
Entre el mutismo se permitió observar el auto con detenimiento notando lo bonito y ordenado que era por dentro y por fuera. Todo perfectamente acomodado y colocado casi en sincronía, lo único resaltante era un lápiz labial de color cereza que reconoció al instante.
María...
Una punzada de culpabilidad invadió su pecho; ¿Qué pensaría la rubia al saber que estuvo a solas con su novio por tanto tiempo? ¿Se molestaría? ¿Lo comprendería? Bufó para sus adentros al sentirse cucaracha y se maldijo al ser tan mala amiga.
El sonido del teléfono de Shadow le hizo distraerse; miró al moreno contestar sin muchos ánimos y escuchó atentamente.
−Camino al hospital−dijo con simpleza−Rose−guardo silencio unos segundos−Pie roto, te llamo después−Y cortó la comunicación sin más.
Ella le observó, dudando si debía preguntar quien había llamado.
−María te envía saludos−Hablo con su tono monótono sin despegar la vista del frente−Y que debes ser mucho más cuidadosa−Finalizó mientras doblaba en la esquina y se visualizaba a unos cuantos metros la entrada al estacionamiento del hospital.
Sintiéndose un poco más tranquila, suspiró con alivio; saber que ella no estaba molesta le hacía sentir mejor.
−Muy bien Rose, hemos llegado, voy a pedir una silla de ruedas para ti−Y se salió del auto perdiéndose entre las profundidades del hospital.
El resto de la noche transcurrió sin complicaciones, al final de todo terminó con un tobillo roto y el reciente −He inesperado− método para entablar una conversación con Shadow.
Miró a Sonic quien ya se había rendido y dormía con el cuello torcido y a Shadow sumamente concentrado en el camino.
Pensar en la forma en la que habían comenzado a hablar le hizo recordar que nunca le había agradecido por ayudarla aquella noche.
Sonrió suavemente, mirándole directamente esperando a que el sintiese su mirada. Definitivamente había sido muy idiota al pensar que Shadow podría hacerle algo malo, o que inclusive fuese alguien de cuidado.
−Si vas a decir algo, hazlo−.
Al sentirse descubierta, un ligero sonrojo invadió sus mejillas.
−Es sólo qué...−desvió la mirada hacía la ventana−Estaba pensando...−Jugueteó con el cinturón de seguridad−Estaba pensando en que nunca te agradecí por ayudarme aquella noche en que me rompí el tobillo−le dijo sonriéndole cálidamente−Gracias, Shadow−.
El gesto indescifrable en el rostro del moreno le hizo sentir que no debió decirle eso; parecía tan ajeno y distante que incluso considero la idea de que no recordaba dicho suceso.
−Sí, aún creo que eres muy torpe Rose−Hablo y una leve sonrisa surcó su rostro para sorpresa de Amy−Aunque hoy día puedo cuidar de ti para evitar que eso suceda−.
Era extraño, pero eso sonó bastante tierno viniendo de alguien cómo él. Que fuese él quien dijera esas cosas era extrañamente reconfortante, simplemente porque su no se prestaba para tales situaciones.
−Gracias, Shad−Murmuró.
Ese leve tartamudeo le indicaba que ella estaba bajando sus defensas; Dios, al menos ahora estaba hablando con la verdadera Rose y eso le aliviaba en gran medida. Aunque si debía ser franco había olvidado por completo todo ese asunto del tobillo roto y todo ese proceso de ayudar a la mejor amiga de su novia y las posteriores muestras de atención que Amelia Rose comenzó a tener hacía él.
Sí, por supuesto que siempre supo que mantenía una amistad con María; y por supuesto que había notado aquellas miradas cursis que la chica le dedicaba. No era para nada discreta, era como lidiar con una chiquilla adolescente que babea por el puberto popular en turno. Honestamente no era la clase de chiquilla con la que compartiría su tiempo, pero si María decía que le diese una oportunidad al menos trataría de hacerlo.
Y, grande fue su sorpresa cuando notó aquellas pequeñas cosas que le hacían una mujer especial; aquella tarde post-quebradura había compartido una taza de té al lado de Rose y María y se enteró que era la mejor de su clase; que había un verdadero cerebro además de esa cara bonita y sobretodas las cosas, que tenía un buen gusto musical.
Así que sí, le había tomado genuino aprecio a la chica de ojos verdes y no era inusual que se reunieran en la biblioteca para compartir sesiones de lectura y conocimientos sobre las materias en común en sus licenciaturas. Y aunque no fuese que hubiese compartido abiertamente, lo disfrutaba.
Se había compartido en una figura importante en su vida, casi tanto como lo era Rouge, pero no tanto como lo era y sería María. Era algo así como una protegida, o quizá una hermana menor por la cual velar y proteger.
Sí, en ese tiempo Amelia Rose era como una hermana pequeña a la cual tenía que vigilar constantemente para que no se metiese en problemas. Ironía del destino era que hoy día cualquier atisbo de muchachita molesta había desaparecido y en su lugar había dejado a una mujer que le volvía completamente loco.
Suspiró levemente y miró el reloj en su muñeca; eran las tres cuarenta de la mañana. El tiempo se pasaba volando y aún tenían por lo menos una hora de camino. Dirigió la mirada al retrovisor notando como el auto de Silver le seguía sin mucha distancia.
Sabía que aunque no había obtenido nuevas noticias referentes al estado de Rouge y los gemelos ese viaje se estaba volviendo una eternidad. Meditó unos momentos los pros y los contras de hacer algo arriesgado y se chupó los dientes en señal de indiferencia. Al carajo todo, debían llegar cuanto antes y ante situaciones desesperadas, medidas desesperadas.
Apagó el navegador y segundos después piso el acelerador y lo que en un inicio eran 80, rápidamente se convirtieron en 120. La cara de asombro y temor en el rostro de su copiloto fue suficiente para darle a entender que no estaba para nada contenta con lo que estaba haciendo.
Aquel aumento en la velocidad incluso fue suficiente para despertar a Sonic quien disfrutaba esta clase de cosas.
−Vaya, quién diría que el gran Shadow le gustan las emociones fuertes−Se burló el cobalto, abrochándose el cinturón de seguridad, porque por mucho que le gustara la vida extrema no confiaba para nada en Shadow y su mente psicótica.
−¿Qué rayos pasa, Shadow? ¡Te estás pasando!−La joven Rose se sostenía de su asiento en un intento inútil de deshacer las acciones de su amigo.
Cosa que el moreno ignoró por completo como era su costumbre.
−El tiempo corre Rose, debemos llegar lo más pronto posible, no creo que Rouge nos espere por más tiempo−Obvio y ella sólo le miró.
Quizás sí tenía razón pero aún así era muy arriesgado.
−Bueno Amy, quizá el emo tenga razón... los bebés suelen ser impredecibles−Sonic apoyó la decisión y ella bufó resignada.
Dos contra una, ya ni siquiera valía la pena discutir.
−Muy bien, sólo espero no haya policías cerca−.
Sonic rió sonoramente y ella le miró de mala manera.
−Es de don "tengo mis métodos" de quien hablas, Amy... es más que claro que podrá liberarse de la policía si tiene su chequera en el bolsillo−Ironizó.
Las miradas retadoras entre ambos no se hicieron esperar, porque aunque Shadow no hubiese emitido ningún comentario verbal, era más que obvio que no estaba para nada de acuerdo con el concepto que Sonic tenía de él.
No era que en algún momento se hubiese cuestionado como es que Shadow tenía tanto dinero; hasta dónde ella sabía su padre tenía una agencia inmobiliaria y de bienes raíces y sabía que nunca había tenido que preocuparse por cuestiones económicas, pero de ahí en fuera no era un tema que hubiese discutido en ningún momento con él.
Sabía que era un contador con un máster en finanzas estratégicas y que sabía administrar sus negocios, por ello nunca le pareció extraño que pudiese darse ciertos lujos. Era un hombre preparado, aunque el tono con el que Sonic dijo esas palabras denotaba cierto deje de malicia. No creía que Shadow fuese la clase de sujeto que necesitaba sobornar a nadie para poder salir bien librado.
Por el contrario, el único que le había demostrado indicios de ser alguien de quien no se podía fiar era el mismo Sonic, primero el fiasco con Silver y Blaze y después la posible culpabilidad en la malversación de fondos de la empresa eran cosas que jugaban en su contra. De verdad que quería poder ayudarlo, pero no podía fingir que la duda no estaba en el aire.
La pelea de miradas entre ambos masculinos era intermitente pero constante, siendo únicamente interrumpida por Shadow mirando al frente para continuar con su conducción. Ese par era increíblemente conflictivo cuando estaban juntos, como niños pequeños peleando por juguetes o la atención de su madre.
Hermanos; honestamente al mirarlos cualquiera pensaría que podían ser hermanos, por mucho que ambos se negasen a admitirlo compartían ciertos rasgos en común. Aunque era una idea absurda, el parecido era innegable, aunque el hecho de que la madre de Shadow hubiese muerto cuando él era un niño −según sus propias palabras− le restaba por completo toda posibilidad.
−Bien, en vista de que ustedes están muy ocupados con su guerra de miradas y que siempre encuentran una manera de incomodarme con sus peleas absurdas, me gustaría preguntarles abiertamente de dónde nace tanto odio entre ustedes dos−Hablo con seriedad y ambos le miraron en silencio sin saber cómo reaccionar.
No era secreto para nadie que se odiaban, era como una verdad implícita que todos aceptaban y que nadie se había tomado el tiempo de cuestionar; y ahora la cuestión sería que decir. Porque sí, el que les hubiese pillado por sorpresa les hacía desvariar un poco.
−A veces simplemente odias que alguien respire y esa es la respuesta−Shadow se adelantó−Digamos que si el Faker estuviese incendiándose y yo tuviese una botella de agua, me la tomaría−Finalizó, burlesco.
Sonic sólo le miró feo y rodó los ojos en señal de fastidio; siempre tenía que decir algún comentario despectivo y alusivo a la muerte.
−Lo que el emo quiere decir es que−masajeó su barbilla, pensando−Es que a veces simplemente no te llevas bien con los demás y ese es nuestro caso, a ninguno de los dos le agrada que el otro exista y así es la cosa−Agregó.
Shadow asintió afirmativamente, corroborando esas palabras.
Meditó un momento lo tonto y absurdo sonaba aquello que acababan de decirle y pensó en que debía contestar; sí, sabía que no era su asunto y que seguramente ellos no se sentían cómodos hablando de eso con ella, así que optó por dejar el tema de lado como señal de respeto a la privacidad de sus amigos. Aunque no estaba del todo conforme con que había obtenido, debía aceptarlo.
−Muy bien−se rascó el puente de la nariz−Supongo que no tengo por qué cuestionar estos temas, pero siempre me ha parecido absurdo esa rivalidad entre ustedes−Admitió−Tenía la teoría de que era por una mujer, pero ahora que ustedes dicen que es simplemente por cuestiones masculinas, veo que me equivoqué−.
Ninguno se pronunció al respecto.
Por mucho que hubiese deseado hostigarlos para obtener la verdad sabía que no era el lugar ni el momento para ello.
Sonic la observó con una de sus típicas sonrisas, restándole toda importancia al asunto, así que dio por terminado el tema muy para su pesar. Por su parte Shadow sólo se dedico a conducir. Lo que restaba del viaje debía mantenerse alerta y concentrado porque las curvas en la carretera aledaña eran peligrosas y la velocidad en la que estaba conduciendo le dificultaría tomarlas con propiedad.
El silencio se hizo presente y Sonic comenzó a aburrirse; de buena gana intentaría dormirse nuevamente, pero el que su vida dependiese de las habilidades de conducción de Shadow le dificultaban dicha acción.
−Hey Ames−Se acercó hasta su asiento aspirando su aroma floral−Estaba pensando que podemos ir a comer unos cuantos chilidogs el viernes en la noche... ¿Qué dices? Yo invito−Le guiñó un ojo coqueto.
Salir con Sonic seguramente no sería buena idea, pero quizás intentar recuperar la amistad libre de tensión sexual sería lo mejor para tomar el control de su vida y así olvidarse de las estupideces que había estado pensando últimamente.
−Supongo que... está bien−Respondió devolviéndole la sonrisa.
Algo que no le gustó para nada al moreno; si había algo que detestaba más que al Faker era que el Faker se atreviese a juguetear con lo que era suyo por derecho.
Miró receloso a Rose esperando inútilmente que esta se negase en algún momento a convivir con esa escoria azul, pero ella parecía bastante dispuesta. Apretó fuertemente el volante del auto y contuvo las ganas de soltar una blasfemia ante lo frustrante de la situación. ¿Por qué Amelia deseaba salir con ese papanatas?
−Muy bien Ames, es una cita−Rió con su risilla fastidiosa y le mostro sus blancos y alineados dientes−Después de salir del trabajo, no llegues tarde−.
−Rose, ese día tenemos conteo de suministros e insumos−Mintió el moreno sin mirarle.
Ella tenía una mirada confusa en el rostro; no recordaba nada de conteos fuera de mes; por lo regular Shadow solía avisarle con una semana de anticipación para que le preparase los contratos y todo papel que fuese de utilidad y el que ahora le dijese eso de manera apresurada le sonaba cuanto menos extraño.
−No necesitas estar celoso Shaddy−Sonic fue quien contesto por ella−Amy y yo somos muy buenos amigos y sólo queremos ponernos al día con ciertas cosas...−En parte era verdad, en parte lo hacía para molestarle. Porque sí, si le gustaba compartir el tiempo con ella y si había chilidogs de por medio mucho mejor y si podía fastidiar a Shadow en el proceso terminaba de aderezar su velada perfecta.
−Rose no saldrá con un papanatas como tú, Faker…−
−¿A quién llamas papanatas, cabrón?−
−Eres sordo, además...−se burló−Rose no va a salir contigo F-A-K-E-R−Deletreó, molesto.
No le gustaba que se atreviera a intentar retarle y mucho menos con la mujer que le interesaba; al diablo los formalismos y todo lo que conllevaba ser socio de un imbécil como ese. Podía patearle el trasero en ese preciso instante si seguía jugando con fuego.
−¿Y qué te hace creer que puedes decidir por ella?−Bufó el cobalto, enojado−¿Quién te crees para decidir por los demás?−
−Ese no es asunto tuyo, Faker… −
−Serás cabrón−Farfulló molesto el cobalto−Amy ni siquiera es tu novia para que te creas con el derecho de decidir con quién sale y con quien no−.
Touché.
Por mucho que quisiera partirle la cara, el maldito del Faker tenía razón; Rose no era su novia, al menos no oficialmente. Gruñó en señal de derrotada y apretó el volante con más fuerza, odiaba perder frente a un imbécil como Sonic.
Amy, quien había estado en silencio los miró ofendida y brevemente contrariada sin saber exactamente que decir o como tomarse el pleito que acaba de presenciar. Frunció el seño al sentir que estaba siendo utilizada como un objeto de pelea y los miró enojada.
−Ustedes dos−los señaló con el dedo−¿¡Cómo se atreven a hablar de mí, como si yo no estuviese aquí!?−Medio grito cruzada de brazos−Sonic tiene razón, Shadow... yo puedo salir con quien me plazca, ya te lo mencioné en una ocasión−le miró severamente y el refunfuño−Y Sonic, agradezco que intentes defenderme, pero soy lo suficientemente capaz de hacerlo por mí misma, gracias−.
Cual niños regañados ninguno se movió de su sitio.
Que ella le diese la razón a ese malnacido hacía su sangre hervir; sin pensarlo había comenzado a aumentar la velocidad 180 kilómetros por hora marcaba el medidor y Amy sintió un escalofrío recorrerle; nunca había estado en un vehículo que se desplazara tan rápido; Sonic por su parte miraba de reojo al moreno sin dar crédito a lo que estaba pasando.
−Joder Shadow, ¿Quieres matarnos?−se llevó una mano al rostro, tratando de calmarse−Mierda Shadow, ya no estamos en Metal City, cabrón−se rascó la frente con nerviosismo−Mierda Shadow, si este es otra de tus bromas psicóticas, no es gracioso−.
El moreno no respondió al insulto, sólo siguió conduciendo sin prestar atención a nada de lo que estaba pasando a su alrededor, estaba molesto y cuando estaba molesto tendía a actuar irascible y poco racional, era algo con lo que venía lidiando desde que era más joven y aunque era consciente de que perder el control no era propio de un sujeto elegante como el de igual manera no podía controlarlo.
Estaba molesto; ¡no! ¡Estaba furioso! estar en un mismo espacio con el Faker por tanto tiempo siempre sacaba lo peor de sí y ahora no podía detenerse tan fácilmente. Podía escuchar los comentarios estúpidos del Faker en un eco ensordecedor pero su pie no se movía del acelerador. A lo lejos podía distinguir los letreros que indicaban "cuidado, curva peligrosa" y que debía bajar la velocidad.
Podía mandar al cuerno todo y llevarse al Faker con él; cómo una retorcida venganza por todos esos años de dolor y malestar que había causado con su existencia. Pero el que Rose estuviese ahí, mirándole con ojos suplicantes, casi rogando que se detuviese le hizo desistir.
Porque Sonic podía irse a la mierda, pero Rose no...
.
No había logrado conciliar el sueño en toda la noche; aunque ese día había sido "de descanso" de nada le había servido pues había trabajo hasta medianoche y después de terminar había pasado la mitad de su noche llorando cual magdalena y ahora se sentía miserable.
Más que miserable; se sentía estúpidamente culpable de tener ese sentimiento dentro de ella.
Estaba cubierta de pies a cabeza con el cobertor mirando su teléfono celular; tratando de distraerse aunque fuese solo un poco. Le dolía la nariz y los ojos le mataban. Odiaba llorar, odiaba ser débil y sobre todas las cosas, odiaba darse cuenta que había cometido un error.
Ahora entendía que había sido un error decirle a Silver todas esas cosas aquella noche y que era un error haberle pedido que se fuese de su vida y la dejara sola. Sabía que el peor error que había cometido era haber aceptado a Sonic The Hedgehog nuevamente en su vida.
Ese maldito...
Tecleó el número del teléfono del cobalto y llamó por enésima vez en un vano intento de obtener una respuesta; había llamado insistentemente durante todo el fin de semana esperando que de algún modo el tipo quisiera pasar por lo menos cinco minutos de su tiempo compartiendo su tiempo con ella, grande fue su error al pensar que eso podía suceder.
El no había mentido nunca; aquello era estrictamente sexual y por mucho que deseara reclamar o tratase de ofenderse, sabía que no tenía motivos para hacerlo. Pero dolía, joder que dolía en lo más profundo de su alma.
Se sorbió los mocos mientras las lágrimas se acoplaban nuevamente entre sus ojos; la pantalla de su celular estaba borrosa y el sonido insistente de la llamada realizándose resonaba en su habitación. No supo exactamente que pasó; pero después de diez intentos la llamada conectó.
Miró el aparato incrédula y trato de aclarar su garganta para poder decir algo medianamente coherente, pero el sonido al otro lado de la línea le impidió concentrarse. Arqueó una ceja sorprendida, el ruido de algo moviéndose y murmullos ininteligibles indicaban que el teléfono se había respondido sin desearlo.
Ofendida y dispuesta a colgar la voz nítida e inconfundible de Sonic le hizo frenar en el acto.
−Ames...−Lo escucho decir−Agárrate fuerte, Dios... lo veo venir−.
Ames...
Ames...
Ames...
No le costó mucho suponer que era lo que estaba sucediendo; miró con asco el teléfono y terminó la llamada segundos después estrellándolo por segunda vez en el día debido a la rabia que le albergaba. Ese maldito, ese maldito y sucio bastardo estaba revolcándose con esa chica como si lo suyo no hubiese significado nada.
¡DIOS! Maldita sea la hora en que conoció a ese hijo de perra; el desgraciado, el muy desgraciado andaba como si nada y ella sufriendo. Tomó una gran bocanada de aire y soltó un grito de desesperación tan fuerte que la garganta le dolió al realizarlo.
Pero eso no era importante, deseaba golpear algo, lo que fuese. Deseaba... ¡Deseaba saber quién era esa maldita zorra! Sabía que había escuchado ese nombre en algún lugar pero no sabía en dónde. Trató de hacer memoria pero la ira y la confusión estaban causando estragos en su juicio.
¿Dónde había escuchado ese nombre?
Ames...
Ese nombre, ese jodido nombre; le sonaba, le sonaba de algún lado y no lograba concentrarse. Sintió nuevamente deseos de golpear algo y la pared fue su víctima más próxima.
Uno, dos, tres puñetazos. Ninguno dolió; pero la sangre en sus nudillos demostraba lo contrario. Sentía la sangre hervir; era como un volcán a punto de estallar y joder todo a su paso.
Necesitaba averiguar quién rayos era esa mujer; necesitaba averiguar quién rayos era esa mujer y porqué el muy maldito de Sonic se burlaba de ella en sus narices; porque el hecho de que no fuese su novia no le daba ningún derecho a ignorarla de ese modo.
Joder; las emociones le desbordaban y le hacían pensar irracionalmente. Deseaba estrangularlo y hacerle sufrir en carne propia todo el dolor que le había causado y al mismo tiempo moría de celos al pensar que otra mujer estaba en sus pensamientos, que había alguien más compartiendo sus sábanas.
Dejó que las lágrimas corriesen libres por sus mejillas y se tumbó en la cama en posición fetal, lamentándose. Odiaba todo esto; odiaba sentirse vacía y poca cosa para alguien quien era todo para ella. Y sobre todas las cosas, odiaba no ser suficiente para él. Podía escuchar sus propios sollozos hacer eco entre las paredes de su habitación; pensar en Sonic le hacía sentir basura.
¿Así debió sentirse Silver?
Dios... había sido una perra desalmada con Silver.
Una punzada de arrepentimiento le invadió; pensar en ese pobre chico sufrir del mismo modo en que ella estaba sufriendo le hacía sentir aún peor.
Pensó en el chico y en lo último que habían conversado; era sobre su posible −no deseado− embarazo. No supo sí había estado muy distraída en sus propios asuntos, pero él se notaba tan tranquilo; incluso le pareció escuchar una risilla femenina al otro lado de la línea. Quizá había sido su imaginación, Silver no era la clase de sujeto que convivía con mujeres.
Si lo pensaba con detenimiento, ella sólo conoció a una "amiga" en su círculo de amistades; Amelia Rose; la chica rosada de mirada verde y actitud chillona con quien nunca compartió más de tres palabras en un mismo día. Hasta donde tenía entendido, la tipa era la clase de mujer que no tenía suerte en el amor y dudaba muchísimo de que Silver se interesara en una mujer así.
Amelia Rose sólo era una de esas compañeras de trabajo a las cuales sueles evitar en horas de trabajo para que no te quite tiempo −o al menos, eso creía ella−; incluso Silver jamás solía mencionarla cuando conversaban durante la cena.
Dudaba que esa mujer tuviese algo que ver con Silver pero...
Ames, Amelia, Amy...
Demasiada coincidencia; demasiadas similitudes y al mismo tiempo pocas probabilidades de tener algo en común. No creía que Amelia Rose fue la clase de mujer que llamaría la atención de alguien como Sonic, pero todo cabía dentro de lo posible, ¿no? Después de todo era un mujeriego.
La espina de la curiosidad invadió su pensamiento y una idea surcó su mente. Era arriesgado e iba en contra de su orgullo y las decisiones de las que se suponía estaba segura, pero debía averiguar quién era esa mujer.
Tenía una sospechosa potencial y para corroborar su teoría debía acudir a la única fuente en el mundo que no se negaría a darle las respuestas que necesitaba.
Necesitaba a Silver en su vida nuevamente y aunque tuviese que pedirle disculpas lo haría si para ello obtenía la identidad de esa tal Ames.
.
Mentiría si dijese que no estaba aterrada en ese preciso instante; la actitud extraña de Shadow no le hacía nada de gracia y honestamente le estaba inquietando en grandes cantidades; eso sumado a los gritos desesperados y poco alentadores de Sonic reprochándole al moreno dicha actitud estaba comenzando a alterarle todavía más.
No creía que Shadow fuese a hacerles daño pero que no respondiese a sus peticiones y que les estuviese ignorando deliberadamente no le ayudaba para nada.
−¡DIOS MÍO AMES, VAMOS A MORIR!−Chilló histérico el cobalto, quizás se debía al alcohol en su sistema o genuinamente creía que su fin estaba cerca, pero su rostro se mostraba sumamente alterado ante la situación−¡AL FIN SE VOLVIÓ LOCO Y VA A MATARNOS!−
Shadow se mantenía inmutable, mirando fijamente el camino y como iban aproximándose cada vez más y más a las curvas y aún no había bajado la velocidad.
Miró de soslayo a la joven Rose quién se aferraba a su asiento, intranquila y al parecer murmuraba cosas que no podía entender del todo, riñendo al idiota azulado.
Era incluso risible ver lo patético que se miraba el Faker al creerlo capaz de arriesgar su propia vida y la de Rose para acabar con la de él; el muy bastardo se creía importante.
−MIERDA, MIERDA, MIERDA−Lo escuchaba vociferar.
Los segundos pasaban y los gritos molestos de Sonic comenzaban a fastidiarle; en más de una ocasión estuvo tentado a detener el auto y golpearle la cabeza contra el pavimento para callarle de una vez por todas, pero Rose estaba ahí y lo último que necesitaba era causarle un trauma a la pobre chica.
Suspiró levemente y demostrando su dotes de conductor experto cruzo sin muchas dificultades aquellas tres curvas sin siquiera esforzarse; había pasado mucho tiempo desde la última vez en que hizo algo así y se sentía extremadamente bien sentir la adrenalina correr por todo su cuerpo.
Miró por el espejo del retrovisor al obtuso de Sonic y le dedicó una mirada de burla que sólo él pudo entender logrando que el cobalto sintiese vergüenza de sí mismo. Estaba tan ebrio que había olvidado que ese maldito conducía en carreras clandestinas en su época de preparatoria.
Shadow tenía un pasado que prácticamente todos los que le rodeaban desconocían; un pasado que no era para nada bonito y que ni quiera el mismo deseaba recordar; pero sí, le había pillado por sorpresa todo ese asunto de jugar con las emociones fuertes y tentar a la suerte en curvas que se habían cobrado muchas vidas con anterioridad.
Miró de mala manera al moreno insensible que tenía frente a él y después miró a Amy quien al parecer aún no parecía asimilar del todo lo que acababa de ocurrir.
−Eres un estúpido−Le reprochó−¿Amy, estás bien?−Le preguntó palpando su hombro a lo que ella solo asintió con la cabeza−Espero que estés contento imbécil, asustaste a Amy−.
−Rose...−
Ella suspiró; si bien la idea de estar a punto de morir le aterraba, debía admitir que había sido un poco emocionante; no era algo que repetiría porque seguramente su corazón no lo soportaría, pero no podía negar lo evidente, era emocionante arriesgarse un poco de vez en cuando.
−Estoy bien, solo necesito que mi corazón vuelva a su estado natural−.
Shadow sonrió complacido ante la idea de haberle causado una sensación relativamente placentera a la joven, Sonic por su parte no podía dar crédito a lo que estaba pasando, definitivamente todo el alcohol que había bebido se le había subido a la cabeza porque nada parecía tener sentido para él.
Ese viaje había sido tan jodidamente extraño que no veía la hora para poder bajarse del jodido auto y huir del loco psicópata de Shadow. Las cuatro jodidas horas más largas de toda su vida sin lugar a dudas.
Miró el reloj en la pantalla de su celular, el amanecer estaba próximo y según sus cálculos no faltaba mucho para llegar a las inmediaciones de la ciudad, con suerte llegarían en una pieza y con eso se daba por bien servido.
Se permitió relajarse un poco y observó la barra de notificaciones; tenía diez llamadas perdidas de Blaze y al parecer había respondido a una sin darse cuenta; había durado solamente diez segundos. Bueno, daba igual; de todas formas no tenía nada que hablar con ella, así que lo que sea que ella tuviese que decirle era irrelevante, ya había decidido que no la vería más e iba a cumplirlo.
Amy en cambio se sentía sumamente extraña; había pasado de sentirse completamente incómoda al lado de Shadow, para después aterrarse ante la extraña actitud y finalmente sentirse atraída ante la idea de ponerse a sí misma en una situación de riesgo; era contradictorio y para nada natural, pero ese aire misterioso le daba un toque atrayente del que no podía resistirse.
Aún vivía en ella la chiquilla que adoraba los vampiros y las situaciones irracionales y carentes de lógica y buen juicio. Seguramente estaba mal de la cabeza por disfrutar de esas cosas, pero en este momento omitiría cualquier pensamiento adulto y maduro para disfrutar de la sensación de adrenalina que le había invadido.
Sí, no lo repetiría, pero al menos no iba a privarse de disfrutarlo mientras durase; era como volver a su época de universidad en donde se divertía y no media las consecuencias de sus acciones. No es que hubiese cometido tantas locuras −pocas, de hecho− pero la sensación de libertad estaba ahí y le gustaba.
Quizás era raro pero por lo menos tenía a su favor que sería una de esas anécdotas que podría compartir con sus amigos en las reuniones anuales.
Tras diez minutos de silencio y en punto de las cinco quince de la mañana lograron divisar el letrero de bienvenida a Station Square; ahora la cuenta regresiva para llegar al hospital estaba en marcha; honestamente le pareció increíble la facilidad con la que Shadow esquivaba los conductores matutinos y en menos de cinco minutos ya se encontraban en el estacionamiento del hospital, el cual para su desgracia estaba prácticamente lleno.
El caramelldance en el celular de Amy resonó entre el trío de compañeros y en la pantalla del aparato el nombre de Knux se visualizó.
−¡KNUCKLES! Dios, estamos fuera del hospital, ¿Cómo está Rouge? ¿Los bebés están bien?−Pregunto con genuina preocupación la rosada y ambos masculinos le observaron expectantes; Shadow aún continuaba estacionado en doble fila a la espera de lo que sea que Knuckles tuviese que decir sin importarle que los guardias del estacionamiento le hiciesen señas de que no podía hacerlo.
−Los bebés son más grandes de lo esperado y van a practicarle una cesaría−Hablo, intranquilo−Van a trasladarla al quirófano y yo subiré en diez minutos también−.
−Entiendo, nos vemos ahí entonces, todo saldrá bien, no te preocupes−Finalizó la comunicación y las miradas de sus amigos le exigían respuestas−Rouge tendrá una cesaría, entrará a quirófano−El sonido de alguien golpeando fuertemente la ventanilla de Shadow les hizo voltear; desde fuera un regordete guardia de seguridad le indicaba que debía salir de ahí porque obstruía el tráfico.
Fue por puro autocontrol que Shadow no bajo y le rompió ambas muñecas por atreverse a profanar su auto de esa manera. Miró mala forma al sujeto y bajo del vehículo sin apagarlo haciéndole señas a Amy de que le siguiera.
−Faker, estaciona el auto, Rose y yo nos adelantaremos−Y sin esperar una respuesta camino en dirección de la entrada del hospital.
Les tomó unos cuantos segundos acatar aquellas extrañas ordenes; ella le siguió dudosa, en tanto Sonic discutía con el guardia por la evidente poca prudencia del dueño del auto.
Dentro del hospital, ambos tomaron asiento en la sala de espera; ahora solo quedaba esperar a que les diesen informes de la situación de Rouge. Ahora que estaban ahí al fin podía darse el lujo de respirar con normalidad, aquel fin de semana había sido algo cuanto menos caótico y extraño.
Demasiadas sensaciones y situaciones difíciles de comprender que parecían sacadas de unas de esas novelas baratas que tanto disfrutaba leer en sus ratos libres. Fuere como fuere, lo importante es que había llegado y estaba lista para recibir a ese par de querubines y cargarlos para llenarlos de amor.
Miró a Shadow quien parecía bastante ajeno a todo el caos del ir y venir de doctores y pacientes a su alrededor; aunque eso no era extraño en él, pues solía aislarse cuando se encontraba en lugares muy concurridos.
Posterior a eso, Sonic entró por la puerta y entre sus dedos cargaba alrededor de cinco a seis trozos de papel que leía y releía con el ceño fruncido; se acercó hasta donde estaban y sin mediar palabra se sentó al lado de Amy y arrugo aquellos trozos de papel.
−¿Qué sucede, Sonic?−.
−Este bastardo se estaciona en doble fila y es a mí a quien me tocan las multas de obstrucción de tráfico, doble sentido y no sé rayos es inhibidores de radares−enlistó el cobalto y Amy trató de tranquilizarlo. Lo último que quería era que alteraran la paz en un lugar como ese−Ten−Le lanzó las llaves a Shadow−Maldito cafre−.
Evidentemente el moreno no contestó al insulto, tenía la suficiente elegancia como para no armar un alboroto en un lugar como ese y perturbar el día especial de Rouge.
Un leve bostezo se escapó de los labios de Amy y ambos le miraron al instante; con todo el ajetreo del viaje y el nacimiento habían olvidado que la chica tenía ya de doce horas sin descanso.
−Rose, necesitas descansar−extendió su brazo para permitirle recargar su cabeza en su hombro y permitirle descansar.
Por mucho sueño que tuviese, no iba a perderse ni un segundo de los momentos previos al nacimiento de los bebés así que se negó amablemente ante el ofrecimiento del moreno el cual no pareció muy conforme con dicha acción.
Acto seguido se puso de pie y camino lejos en dirección contraria a donde estaban perdiéndose en los pasillos del hospital; a solas y en silencio Sonic observó la mirada cansada y el semblante apagado de la rosada y sonrió levemente enternecido al verla tan frágil y adorable.
Era como una niña pequeña que luchaba por no quedarse dormida; la miraba de cuando en cuando luchar por mantener los ojos abiertos mientras jugueteaba con un mechón de su cabello.
Quizás era un poco atrevido, pero sabía cuan necia era esa mujer así que debía ser un tanto menos directo que su consanguíneo. Extendió lentamente su brazo por detrás del respaldo de la silla donde estaba sentada y fingió un sonoro bostezo, estirándose en el proceso.
−Cielos, que cansado me siento−.Ella asintió levemente, ya ni siquiera se molestaba en hablar, pero sus defensas no estaban del todo apagadas.−Voy a dormir cómo un tronco esta noche−Comentó estirándose ligeramente hacia ella, la cual no se movió−Vaya fin de semana, ¿No?−.
Un gruñido interpretado como un sí fue lo que se escapo de sus labios. Podía escuchar a Sonic hablar sobre trivialidades, pero sus ojos estaban demasiado cansados como para fijarlos en él y su mente lo suficientemente agotada cómo para si quiera descifrar que era lo que sucedía a su alrededor.
Estaba cansada y de verdad quería estar despierta para recibir a los bebés pero estaba perdiendo la batalla muy patéticamente.
Sentía la mirada del cobalto sobre ella y aunque no lo estaba mirando sabía por su actitud y el tono de su voz que estaba tramando algo. Aunque realmente quería frenar cualquiera de sus tonterías le dolía demasiado el cerebro como para mover algún músculo.
Bostezó sonoramente y las fuerzas se le agotaron un poco más.
Consciente de que luchaba por mantenerse despierta pensó en algún método tranquilizador que pudiese serle útil. La miró con paciencia y sonrió ante lo que acababa de pensar.
Las clases de canto y vocalización debían servir de algo después de tantos años.
Tomó una gran bocanada de aire y se acercó unos cuantos centímetros a ella, con calma y sutileza su pierna chocó con la de Amy; era momento de actuar.
−Sabes Ames...−tanteó el terreno, no quería ser golpeado por la chica; al ver que ella no se movió, continuó−Cuando estoy nervioso o agobiado una canción siempre me anima... ¿Qué te parece si nos ponemos un poco musicales?−sugirió rompiendo toda la distancia entre ellos mientras su hombro se volvía la almohada de la rosada.
Quiso moverse al instante pero los firmes brazos de Sonic le impidieron tal acción, en su lugar el recargó su cabeza contra la suya y comenzó a canturrear suavemente una canción que ella conocía muy bien.
"We're talking away... I don't know what, I'm to say I'll say it anyway...
Today's another day to find you... Shying away...'
ll be coming for your love, okay?...
Lentamente la nostalgia invadió su corazón; esa era una de las canciones de las que su difunto padre disfrutaba compartir con ella; por las tardes luego de regresar del trabajo solía poner su grabadora en el garaje y escuchar a todo volumen esas canciones mientras limpiaba la herramienta o sencillamente disfrutaba de una cerveza para relajarse.
Pensar en su padre le hacía sentir bien...
Entre susurros y casi sin pensarlo aquellas notas escaparon de sus labios haciendo sincronía con las del cobalto.
Take on me (take on me)...
Take me on (take on me)... I'll be gone...
In a day or two..."
Complacido ante la idea de lograr que ella se sintiese relajada, continuó con su canto casi entre murmullos para que sólo ella le escuchase; acariciando suavemente su cabeza en el proceso. Podía sentir el aroma floral inundar su fosas nasales y el sentimiento de tranquilidad también le invadió; por primera vez en años compartía un mismo espacio con una mujer sin sentir una tensión sexual en el ambiente y eso se sentía bien. Era bonito sencillamente disfrutar el momento.
Cerró los ojos levemente recordando a la pequeña Amy cantar a todo pulmón esa canción en la habitación de su hermana mayor mientras brincaba de un lado a otro emocionada. Recordaba haber detestado tal canción; ver a esa molesta y chillona niña ir tras el todos los días cantando y proclamándole su amor incondicional. Qué lejos estaba de pensar que esa misma chiquilla chillona ahora estaría reposando en su hombro y que eso lo haría sentir tan tranquilo.
Como cambiaban las cosas los años; nunca hubiese imaginado que esa niñita se convertiría en su mejor amiga, en la única que podía confiar.
So needless to say
I'm odds and ends..."
La sintió relajarse y entonces comprendió que al fin había logrado quedarse dormida; acomodó lentamente la cabeza de la chica con el fin de que estuviese lo más cómoda posible y la cobijó suavemente entre sus brazos para brindarle mayor seguridad. Sintió como ella se acurraba entre sueños. La misión estaba cumplida, ahora era cuestión de esperar a que Knuckles les diera noticias con respecto a Rouge.
El ir y venir del tráfico del hospital le aburría; pensó en tomar su celular y jugar alguna partida del juego de los dulces pero sabía que eso incomodaría a Amy así que optó por descartarlo. El también estaba cansado; después de ese juego sádico que el idiota de Shadow había ideado estaba más que agotado. A veces le sorprendía hasta dónde era capaz de llegar ese maldito con tal de torturarlo.
No era un secreto que lo odiaba y que disfrutaba intensamente hostigarlo y encontrar la manera de joder todo lo que le interesaba. No entendía del todo del porque de esa pelea entre ambos; tampoco es que desease darle muchas vueltas al asunto, no era algo que valiera la pena pensar. Sólo se odiaban y ya.
Suspiró entre bostezos y sintió repentinamente como los ojos se le cerraban; parpadeó brevemente y trató en vano de mantenerse despierto. La suave respiración de Amy le indicó que ella ya estaba descansando tranquilamente así que decidió tomar una breve siesta también. Sí alguien les necesitaba seguramente les despertarían, además Shadow estaba por ahí rondando y el sería seguramente la primera opción de Rouge para solicitar cualquier cosa.
Bostezó una última vez y se acomodó entre la incómoda silla y el cuerpecito de Amy para dejarse caer en los brazos de Morfeo.
.
Detestaba el café que vendían en esas máquinas infernales pero a falta de opciones tenía que conformarse; presionó uno de los botones de aquel aparato y esperó impaciente a que arrojara el líquido que tanto necesitaba para controlar sus nervios. Estaba molesto ante el rechazo que había sufrido de Rose y estaba todavía más molesto por haber tenido que compartir el mismo espacio con el Faker y que este bastardo se atreviese a invitar a la fémina a salir.
Y sobre todas las cosas ESTABA JODIDAMENTE MOLESTO PORQUE LA CHICA NO SE NEGÓ A SALIR CON EL INFELIZ. La sangre le hervía y había actuado irracional e imprudentemente debido a eso, sabía que tenía ataques de ira muy constantes últimamente y que eventualmente comenzarían a acarrearle consecuencias. Debía encontrar alguna manera de apaciguar esos sentimientos negativos que surgían en su interior para no empeorar sus avances con Rose.
Masajeó sus sienes en señal de fatiga y cansancio y deposito el monto en la máquina para terminar de obtener aquel néctar vital. Le gustaba el café negro sin ningún aditivo; tomó aquel vaso de unisel y dio un leve trago sintiendo el caliente líquido correr por su garganta, estaba muy caliente pero poco le importó, necesitaba relajarse de algún modo y olvidarse de las ganas de golpear a ese cabrón.
Deposito otro billete en la máquina y pidió un expreso americano con esencia de vainilla; sabía que Rose era fanática de las cosas dulces así que decidió que eso sería una ofrenda de paz y una especie de disculpa por los inconvenientes que su temperamento le pudieron haber causado a la fémina. Tomó el vaso y camino de regreso al lugar donde se encontraba en un inicio, necesitaba limar asperezas y si para eso debía ignorar que ese cabeza hueca de Sonic existía lo haría sin dudarlo.
Todo sea por ver a Rose feliz...
Sintió el líquido hirviendo correr por sus muñecas y cómo se derramaba en el piso; había deshecho aquel triste objeto de un apretón y poco le importó sentir dolor entre sus dedos. La escena del Faker y Rose abrazados durmiendo plácidamente era el claro ejemplo de que simplemente ese maldito merecía que le castrase por aprovecharse de la situación.
Se aclaro la garganta en un intento de despertar al par de jóvenes y en su lugar solo obtuvo que Amelia se removiera más entre los brazos del cobalto sin cambiar ese semblante de comodidad. Tampoco podía moler a golpes al indeseable pues terminaría despertándola y sabía que estaba cansada. Bufó para sus adentros y arrojó los vasos vacíos en el cesto de basura.
Ahora solo le restaba esperar a que ese par despertara, genial, simplemente genial.
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Despertó de golpe sobresaltado al sentir como el aire le faltaba a sus pulmones; abrió los ojos desesperado y le tomó alrededor de cinco segundos comprender que era lo que estaba sucediendo: Orion dormía aferrado a su nariz y le imposibilitaba el respirar.
Tomó al pequeño Chao y lo retiro de su nariz depositándolo a la derecha; el vacío en el asiento le hizo mirar dos veces el mismo sitio notando que Sonic –quien se supone estaba ahí cuando subieron al auto− no estaba; se frotó los ojos con pereza y suspiró.
Le dolía la cabeza y el cuello le estaba matando.
Dirigió una rápida mirada por todo el lugar notando como Tails dormía y Mighty conducía con tranquilidad, se notaba fresco como una lechuga lo cual lo intrigó.
−¿Qué ha sucedido? –Cuestionó, estirándose un poco tratando de desentumirse.
−Vaya que te has perdido, colega−Le hablo el fortachón, jocoso como siempre−Después del festival todos subimos al auto porque su amiga… ¿Route? –hizo un gesto, tratando de recordar el nombre de la albina−Estaba por dar a luz−.
¿Rouge estaba por dar a luz? ¡Dios! Sí que se había embriagado anoche que ni por enterado se había dado. Tomó su celular y miró la hora en la pantalla; eran las 7:30 am. Pensó en Amy y si ella estaba bien, ya que si no estaba en el auto, ¿entonces dónde estaba?
−¿Y Amy? –Pregunto preocupado.
−Rossy se fue con Big Blue y tu amigo el malhumorado−Respondió con tranquilidad−Los perdimos hace dos horas, al parecer es un piloto experto−Ironizó, haciendo alusión a la velocidad que había tenido el moreno.
Tenía la garganta seca y la realidad era que no se acordaba de absolutamente nada después de que la fiesta en casa de los señores Rose terminó. Se llevó una mano a la frente en un vano intento de aclarar sus pensamientos, sea lo que sea ya no importaba.
Ahora lo importante era llegar y conocer esos lindos bebés; siempre le habían gustado los niños pequeños y aunque durante años añoro ser un padre atento y protector –algo que Blaze siempre rechazo− sus posibilidades siempre se vieron mermadas.
Pensar en bebés le hacía recordar la llamada de Blaze y sus sospechas acerca de estar embarazada. ¿Cómo abría resultado eso? ¿Estaría embarazada? Lo medito unos segundos y pensó que de ser el caso seguramente ella ya se habría comunicado con él. Aunque también cabía la posibilidad de que aún no le diesen resultados.
Con todo dándole vueltas la idea de ser padre honestamente en ese momento no le pareció tan grandiosa como en antaño; con su reciente ruptura y la posterior mudanza había experimentado una sensación de libertad que nunca había tenido.
Sí bien era cierto que su corazón latía con fuerza al pensar en Blaze y aún albergaba ciertos sentimientos por ella, el tiempo a solas –y su reciente retomada amistad con Amy− le generaba una tranquilidad que no sabía si quería dejar ir.
Pero Blaze…
Blaze era su chica, o bueno, había sido su chica por tanto tiempo que no sabía qué era lo que debía hacer o decir.
Tal vez; tan solo tal vez lo ideal sería llamarle y aclarar de una vez por todas lo que estaba sucediendo. Si sería padre lo aceptaría como su responsabilidad y si no, al menos podría enmendar todos malentendidos que habían quedado entre los dos.
Sabía que esa noche ni siquiera había tenido oportunidad de preguntar o siquiera entender que sucedía; ella simplemente recogía sus cosas y las lanzaba fuera del departamento sin darle el beneficio del diálogo o una explicación medianamente coherente.
No hubo tiempo; pensó. El calor del momento les hizo actuar de mala manera y aunque tenía la certeza de que en ningún momento hubo un atisbo de alguna falta de respeto de su parte hacía la chica, sí que se acordaba perfectamente de las palabras que ella había utilizado para deshacerse de él.
"El es más rápido que tú..."
Quizás sólo era lo pueril del momento, quizás…
La jaqueca que le invadía le impedía pensar con normalidad; lo mejor sería hablar con Blaze una vez que regresara a su casa y lo demás sería cuestión de suerte.
−Eh, Silver−Mighty llamó su atención.
−¿Sí? −.
El conductor se aclaro la garganta y sonrió nervioso.
−Tu…−se rascó la barbilla y le dirigió una rápida mirada por el retrovisor−¿De casualidad tu sabes si Rossy está saliendo con alguien? –Cuestiono de golpe, levemente nervioso−Digo, se ve que eres un buen amigo y que seguramente tienes pláticas más civilizadas que Big Blue−.
Dudó un momento de lo que acaba de escuchar; no lo conocía, no podía decir que le desagradaba, de hecho el joven había demostrado que era alguien agradable y de fiar, pero el que le hubiese cuestionado sin muchos rodeos si Amy salía o no con alguien no le daba buena espina.
¿Por qué quería saber algo cómo eso? ¿A caso pretendía salir con ella? Meditó unos cuantos segundos que era lo que debía responder, sí bien él no tenía conocimiento de que Amy saliese con alguien, tampoco creía que fuese correcto que obtuviese esa información por parte de él.
Tosió levemente y negó con la cabeza.
−No que yo sepa…−.
Una sonrisa se instaló en el rostro del contrario y lo escucho soltar un suspiro de alivio.
−Viejo, no sabes cuánto me alegra escuchar eso…−Se veía honestamente contento−Verla anoche me hizo recordar tantas cosas…−se sinceró−¿Sabes? Fue tan difícil irme a la universidad y tener que dejarla…−Hablo con nostalgia−Pero ahora que sé que vivimos en la misma ciudad, las cosas pueden cambiar para mejor−.
No se sintió capaz de contestar a ese comentario; no supo exactamente porque, pero no le había caído en gracia saber las intenciones del muchacho de pretender a la fémina Rose; no era que el estuviese interesado en Amy, no claro que no. Sencillamente no le parecía correcto que cualquier sujeto pretendiese a su amiga así como así.
Amy era muy buena chica y no debía estar con cualquiera, sí, eso era lo que creía.
.
Caminaba de un lado a otro desesperado; miraba de cuando en cuando a ese par dormido y trataba con las fuerzas que tenía en su interior contenerse de hacer alguna tontería. No supo exactamente cuánto tiempo paso, pero sentía que la eternidad lo describía perfectamente.
Necesitaba algo en que concentrarse, lo que fuese; cualquier cosa que le obligara a dejar de mirar la cara de idiota del Faker disfrutar de la situación.
Tomó su teléfono celular y tecleó el número de su contador; esperó unos segundos y el viejo Vector contestó su llamado.
−¿Qué sucede? –Le preguntó con voz adormilada.
Aclaro su garganta y trato de sonar con su tono natural.
−Espero que tengas listos los documentos que te pedí−.
Unos cuantos ruidos se escucharon del otro lado de la línea sumado a unas cuantas blasfemias después.
−Mierda, Shadow… ¿No descansaste el fin de semana? –el sonido de un teclado se escuchó−Sí, si los tengo, pero Dios… los seres normales descansan de en día FERIADO−.
Haciendo caso omiso a las quejas de su colega, Shadow continuó.
−Envíamelos cuanto antes−Exigió−Cambio de planes Vector, necesito adelantar cuanto antes la próxima auditoria−.
−¿Para qué querrías algo así? −.
Miró de reojo a Sonic y el sentimiento de enojo le recorrió nuevamente.
−Debemos deshacernos cuanto antes de esa rata de alcantarilla−Obvió.
−¿Estás seguro? Aún no he investigado lo suficien−No le permitió continuar.
−No tenemos razón para desconfiar de los resultados−Se apresuró a decir−Además, generalmente el primer sospecho en estos casos suele ser el culpable−.
No muy convencido Vector resopló.
−Muy bien Jefe, lo tendré listo el jueves por la tarde−Terminó por aceptar el hombre de números y Shadow sonrió complacido dando por finalizada la llamada.
−¡HEY SHADOW!−La voz del mocoso amigo del Faker le hizo retumbar los tímpanos.
Miró sin muchas ganas hasta la fuente del sonido; el idiota de Silver, el flacucho de nombre Tails y el otro papanatas que no recordaba su nombre entraban en la sala de espera con pinta de haber seguido en la juerga de media noche.
Una ligera mueca de asco se instaló en su rostro; odiaba tener que convivir con seres así.
−¿Cómo están todos? ¿Dónde está Amy? –Pregunto el albino acercándose a él mirándole de arriba abajo, esperando una respuesta.
Una cara de pocos amigos fue su única respuesta; a Silver no le sorprendía para nada esa actitud en el moreno; cuando se ponía de ese modo, significaba que estaba molesto por algo. Miró hacía todas direcciones y a lo lejos notó lo que podría haberle hecho enojar.
Camino con pasos lentos para apreciar con detenimiento la escena que se suscitaba frente a él; Amy durmiendo plácidamente mientras Sonic se encontraba en igual de circunstancias. Miró a Shadow nuevamente y el que estuviese evitando a toda costa mirar hacía era dirección le indicaba que sus sospechas eran correctas.
Decidió que no haría ningún comentario al respecto; se dio la media vuelta para dejar al par dormir cuando fue interceptado por Tails quien reía levemente ante tal situación. Lo observó sacar su teléfono y fotografiar unas cuantas veces a los bellos durmientes.
−Sí no guardo este momento no podré fastidiarlo después−Le dijo con picardía mientras caminaba de regreso hasta donde estaba Mighty quien también se rehusaba a mirar la escena.
No podía decir que le molestaba lo que estaba sucediendo, pero tampoco era que le agradara o le produjese algo de gracia como a Tails; no supo exactamente qué era lo que le generaba observar a Amy dormir sobre Sonic, pero estaba claro que no le agradaba mucho que digamos.
De cualquier modo no era que se lo hubiese cuestionado mucho de igual forma; ahora lo importante era esperar noticias de los bebés; rogaba porque todo estuviese bien.
−Familiares de la Señorita Roxanne−Hablo de pronto la enfermera recepcionista y Shadow se aproximo rápidamente. –El alumbramiento fue exitoso, en 20 minutos podrán pasar de dos en dos a observar a los recién nacidos.
Shadow asintió.
Todos los presentes rieron ante lo maravilloso de la noticia; ahora solo restaba esperar a que les permitieran el acceso.
−Supongo que alguien debe despertarlos−Fue Tails quien hizo el comentario, el resto simplemente lo miraron−Esta bien, yo lo haré−.
Luego de los años de convivencia con el cobalto, Tails había comprendido que despertarlo podía volverse un reto; Sonic era alguien de sueño pesado, era perezoso y por lo regular siempre encontraba la manera para escabullirse y seguir durmiendo. Solamente la señora Aleena podía despertarlo de golpe y sobrevivir en el trayecto.
Tomó una gran bocanada de aire y pensó detenidamente las palabras que usaría para despertarlo; estaba en un lugar público y no podía armar un escándalo. Le hizo señas a Mighty para que se acercara y le indicó que se mantuviera firme para recibir el impacto.
−¡SONIC, CHILIDOGS A MITAD DE PRECIO! –Gritó el chico mientras tomaba a Amy del hombro y la halaba hacía el, despertándola en el proceso.
De golpe; se puso de pie y cual niño pequeño corrió directamente contra Mighty quien le detuvo en el acto haciéndole caer de sentón debido al impacto.
−¡AY! –Gritó sobándose la frente debido al golpe−¿QUÉ RAYOS LES PASA? –Pregunto de mala manera, antes de que la mirada intimidante de la enfermera de turno le indicase que guardara silencio−¿Qué rayos pasa con ustedes? –Se corrigió el cobalto, poniéndose de pie con dificultad.
Lo último que recordaba era haber estado cantando una canción para Amy y acto seguido le despiertan de una manera tan brusca. Miró hacia la izquierda; Tails estaba parado ahí y Amy le observaba con cara de confusión.
A ella también le costaba entender que rayos estaba pasando; miró a sus amigos observarla de manera un tanto amenazaste y entonces cayó en cuenta de la situación.
¡Se había dormido encima de Sonic! Dios, seguramente creerían que había algo entre ellos. Estuvo a punto de encontrar alguna excusa cuando la voz de Shadow le hizo detenerse.
−Los bebés ya están aquí Rose−Le dijo sin mirarle a los ojos en ningún momento−En 12 minutos podremos entrar a verlos−Le informó dándole la espalda completamente alejándose de ella.
No supo exactamente porque se sentía tan cohibida por la actitud que Shadow estaba tomando, ¿estaba molesto porque no acepto dormir en su hombro?.
−Rossy−Mighty le hablo−Deberías entrar, eres la mejor amiga−Le dijo sonriéndole, mientras le tendía una mano para ayudarla a levantarse.
Miró de reojo a Sonic, como esperando una confirmación y éste asintió. Después miró a Silver y él le devolvió el mismo gesto. De pie, gracias a la ayuda de Mighty se estiró un poco y su vestido ahora arrugado a causa de las horas de viaje ceñido a su cuerpo ahora se arrastraba debido a la falta de tacones.
Se acercó hasta Shadow y le palmeó el hombro tímidamente tratando de llamar su atención.
−Shad…−
−Date prisa Rose, la sala de maternidad está en el cuarto piso−Le dijo sin mirarla mientras emprendía el camino a dicha dirección.
Sí, estaba muy enojado al parecer.
Amy rodó los ojos en señal de fastidio; la había liado hasta el fondo y ahora estaría de mal humor lo que restaba de la semana.
Tails le dedicó una mirada condescendiente y Sonic al parecer estaba demasiado ocupado sobándose el trasero como para comprender el lío en que la había metido. Era la última vez que le dejaba engatusarla.
−¿Subirás ya? –Fue el turno de Silver de hablar ahora.
Lo dudó por unos segundos, pero decidió que debía dejar a Shadow a solas; lo último que necesitaba era uno de sus reclamos y palabras hirientes mal disfrazadas. Últimamente el que ambos estuviesen a solas era sinónimo de un estallido de emociones en el moreno que le dejaban con más dudas con respecto a sus sentimientos.
−Lo mejor será que el suba a solas, hay que darle tiempo para que su mal humor se disipe−.
−Podrán salirnos raíces en todo caso−Ironizó el cobalto−Déjalo podrirse en su mal genio−.
Quizás Sonic tenía razón; sabía que Shadow no tenía un buen genio y que era algo muy usual en él; pero desde que se había confesado a ella, no podía evitar sentirse incómoda o culpable ante los obvios arrebatos del joven referentes a ella.
Lo sabía, no había querido hacer ningún comentario al respecto para evitar poner la situación aún más incómoda si es que eso era posible, pero sí podía notarlo.
Sobre todo porque últimamente su contacto con Sonic y Silver había aumentado además de que Mighty también se estaba empeñando en compartir tiempo con ella de uno u otro modo. De un momento a otro había pasado de ser una loca sin ningún tipo de atención a convertirse de alguna extraña manera en el objeto de interés de más de un masculino.
Que irónico podía volverse todo, era como si fuese alguna protagonista de novela barata.
Era como si fuese la protagonista de una de esas historias que le encantaba leer, pero no estaba del todo segura si le gustaba del todo la idea sentirse en dicho papel.
Que de la noche a la mañana todo en su vida estuviese "mejorando" por decirlo de algún modo menos pesimista era extraño. Sobre todo tomando en cuenta ese asunto de toda la atención que estaba comenzando a recibir.
Sea lo que sea que estaba sucediendo no se creía merecedora de algo así. No era lo suficientemente bonita o inteligente para que recibir tanta atención.
Rayos... era por ideas como esas que iba a terapia en primer lugar.
Maldijo para sus adentros y trató de parecer animada para sus amigos; lo último que quería era que alguien le hiciese alguna clase de cuestión.
Podía escuchar a Sonic y Tails hablar sobre trivialidades mientras Mighty y Silver se mantenían en silencio, ambos absortos en las pantallas de sus teléfonos.
Ver a Silver una pieza le daba un poco de alivio; la última vez que le vio estaba ebrio y en un estado inconveniente.
Al sentir su mirada el albino levanto la vista y se acercó hasta ella.
−Lamento no haberte traído a casa−Se disculpó−Es una pena no estar en la post-boda de tu primo−Añadió.
Sí, era triste porque ni siquiera había podido despedirse de la mitad de sus familiares quienes seguramente le estarían esperando en la reunión, pero ya no había tiempo para lamentaciones, en este momento lo único que le interesaba era ser el apoyo de su amiga.
−Ya habrá más reuniones...−Trato de sonar segura de si misma.
−Fue una buena boda, te luciste Blue−Lo codeó Mighty−El buen Rob estaba muy feliz...−.
Todos los presentes confirmaron tal afirmación; la canción que Sonic había interpretado para la feliz pareja fue la perfecta culminación para una ceremonia sencilla y llena de amor.
−¿Qué puedo decir? Cuando lo tienes, lo tienes−Se jactó−Además, el tipo está enamorado, todo sea por el amor−devolvió el gesto guiñándo un ojo en señal de complicidad.
Pensar en amores y sus derivados era lo que le había conducido a tener todos los conflictos que tenía en este momento. En primera instancia su necesidad de tener novio y después y no por eso menos importante esa idea de querer embarazarse a como diese lugar.
Había deshechado la idea cuando consideró todas las contras y consecuencias que eso acarrearía a su vida, pero...
¡Nada de peros! Tener un bebé no estaba en sus posibilidades, ya le había quedado más que claro que sus candidatos no tenían madera de padres.
Uno odiaba los infantes, otro ni siquiera podía tenerlos −por decisión propia− y el último estaba demasiado entusiasmado con una mujer que le trataba como basura como para notar que alguien más existía.
Daba igual lo que hiciese, ahora le quedaba completamente que si quería un bebé debía conseguir un novio o pagarle al banco de donantes de esperma para que le dieran una muestra y ella obtuviese lo que quería.
Bueno, eso último no sonaba tan mal si lo pensaba con detenimiento, tal vez era una buena opción ir y preguntar precios y opciones para poder sacarse la espinita de la duda con respecto a sus propias ambiciones.
−Amy−Sonic toco su hombro para llamar su atención−¿Estás escuchándome?−.
No iba mentirle, así que negó brevemente.
−Lo siento estaba pensando en... cosas−Se excuso−¿Qué me decías?−.
Sonic rodó los ojos en señal de fastidio y chasqueó los dedos como una manera de restarle importancia al asunto.
−Te decía que ya podemos subir a ver a Rouge... ¿vienes conmigo?−Le tendió la mano para caminar juntos en dirección del ascensor.
Aceptó dudosa y luego de poco menos de un metro Sonic presionó el botón para llamar al aparato. Las luces indicaban que alguien bajaba desde el piso número cuatro.
Esperaron unos momentos y las puertas se abrieron dejando salir a Shadow quien los ignoró olímpicamente y paso a la izquierda de Sonic golpeando hombro con hombro de manera hostil.
Ninguno dijo nada al respecto y subieron antes de verlo perderse en la lejanía.
La música de ambiente de los elevadores nunca había sido su favorita pero estos momentos ayudaba bastante a no sentir el silencio que había entre ellos dos. No era que Sonic estuviese molesto con ella o viceversa, sencillamente ninguno de los dos quería hablar de lo sucedido un rato atrás.
Decir abiertamente que tener a Amy cerca le brindaba paz y que no le hubiese molestado para nada seguir en esa posición era algo que no se podía permitir. Lo último que quería era que su amistad se arruinase por pensar tonterías y confundir su calentura con alguna clase de cariño hacía Amy.
Ella por su parte simplemente se sentía un tanto avergonzada por pensar en lo comprometedor que podía ser que les viesen juntos. No porque le importara que creyesen que se acostasen −bueno, de hecho sí− sino más bien porque si por alguna extraña razón llegase a cumplir su objetivo de convertirse en madre lo último que quería era que alguien asociase a Sonic como el posible padre.
Las puertas se abrieron y ambos salieron adentrándose al piso de maternidad el cual estaba lleno de imágenes de cuidados prenatales y cosas referentes a bebés y mujeres embarazadas.
Caminó con paso lento hasta la recepcionista y Sonic pregunto.
−La habitación de la señora Rouge−Pidió y la enfermera hizo un gesto de confunsión.
−Roxanne, disculpe a mi amigo... a veces no piensa lo que dice−Corrigió la rosada y la enfermera señalo el final del pasillo.
Caminando por el pasillo, Sonic se disculpó por su idiotez.
−Lo siento, a veces olvido que ese es sólo su apodo−.
Frente a la puerta llamaron con suavidad y la voz de Knuckles murmuró un paso desde dentro de la habitación. Fue Sonic quien abrió la puerta con lentitud mientras su vista se acostumbraba a la luz que se colaba por la habitación.
Recostada en la camilla se encontraba Rouge con un pequeño bulto envuelto en sábanas azules entre sus brazos; mientras su rostro estaba sin maquillaje y con señales de no haber dormido en semanas.
Se acercó lentamente hasta su mejor amiga y le sonrió con sinceridad.
−Pinky...−Hablo suavemente, se le notaba el cansancio−Ya están aquí−.
Knuckles se hizo a un lado para permitirse el acceso hasta su esposa; con delicadeza acarició la mejilla de su mejor amiga y besó su frente en señal de felicitación.
Miró al pequeño entre los brazos de su madre el cual era una miniversión de su padre en tono albino. Era un pequeño y rechoncho bebé varón con los mofletes sonrosados.
Sintió como la ternura desbordaba su corazón y el impulso de tomarlo le invadió.
Miró a Rouge con ojos suplicantes y ella asintió tendiéndole al pequeño bebé con delicadeza.
Tomó al pequeño entre sus brazos y lo observó tan de cerca como le fue posible; era pequeño y tan frágil. Acarició suavemente su mejilla y el pequeño soltó un suave suspiro.
Moría de amor...
−Es hermoso, felicidades a ambos−.
−Eso es porque se parece a mí−se jactó el padre de los bebés−9 meses aguantando a mi loca mujer no deben ser en vano−.
Rouge rodó los ojos en señal de fastidio e ignoró el comentario.
−Ahora deja que vea a Jacob−Le pidió a su esposo y este obedeció al instante. Entre sus brazos tenía a otro rechoncho y albino bebé quien mantenía los ojos abiertos, en escencia idénticos a los de su madre.
Jacob también era tierno y adorable.
−¿Y este pequeño querubín es...?−.
−Edward−Contestó Knuckles y le tendió el bebé que tenía en brazos a su mujer−Ambos son fuertes y saludables...−.
Sonic quien se había mantenido en silencio observando todo desde una distancia prudente pensó en lo bonita que se veía Amy cargando a ese pequeño bebé entre sus brazos.
Su rostro se iluminaba con un brillo singular que era difícil de explicar.
−Sonic−Le llamó la chica y con la mano libre le hizo una seña de que se acercara−Debes verlos más de cerca−Lo haló suavemente hacía ella, quedando justamente a su espalda observando por detrás de su cuello las facciones del recién nacido.
Debía admitirlo, era bonito.
−¿Quieres cargarlo?−.
Negó frenéticamente con ambas manos y se alejo unos cuantos pasos.
−No, no, no... lo mejor será que no, no soy bueno con los infantes−rechazo gentilmente la oferta−Por cierto rojo, felicidades... serás un gran padre−Felicitó a su amigo chocando los puños como lo hacían en su adolescencia−Casi lo olvido, Mighty, Silver y Tails están abajo esperando conocer a los gemelos−.
−¿Mighty has dicho?−.
−Larga historia, ya te lo contaré después... lo mejor será dejar a los padres terminar de recibir visitas para que puedan descansar, ¿No crees, Ames? Además, muero de hambre y necesito una ración de panqueques−.
Ella le observó brevemente y asintió sin mucho ánimo, por mucho que quisiese seguir admirando a los pequeños lo mejor sería dejar a Rouge descansar, ya habría tiempo para otra visitas.
Le tendió el bebé que tenía entre sus brazos y se despidió de su mejor amiga con un suave y delicado abrazo.
−Nos vemos pronto Pinky...−Se despidió la albina con amago de sonrisa.
−Hasta pronto, cuídense mucho−Se despidieron saliendo en silencio de la habitación. Camino al ascensor Sonic sintió deseos de preguntar algo de lo que quizás se arrepentiría después.
Tomó una gran bocanada de aire y observó a la rosada aún enternecida por los infantes.
−Hey Ames−oprimió el botón para llamar al aparato−Alguna vez tu...−carraspeó un poco, dándose valor−digo, ¿alguna vez pensaste en tener hijos?−Preguntó de manera apresurada, como solía hacerlo cuando estaba nervioso.
Parpadeó un par de veces confundida dudando de haber entendido correctamente lo que Sonic había cuestionado. Su cara debió haber sido muy obvia pues el se apresuro a decir.
−Digo, no tienes que responder si no quieres−la puerta se abrió y ambos entraron−Olvida que lo pregunte si quieres... sabes que pregunto muchas tonterías a veces−Trato de dar por terminada la conversación.
Quizás si se había pasado al cuestinar algo así. Grande fue su sorpresa al ver que ella sólo asintió con una media sonrisa sin mirarle directamente al rostro.
−Siempre he soñado con tener una familia propia, casarme y tener tres hijos−Confesó−Así que sí, la repuesta a tu pregunta es sí...−lo miró a los ojos, casi como si leyese sus pensamientos−¿Y tú?...−Cuestionó de igual forma y el sudo frío.
¿Lo había pensado alguna vez?
Ya ni siquiera podía recordarlo...
.
.
.
Continuará...
Mucho que decir así voy a ir por puntos para tratar de que puedan asimilarlo lo mejor posible:
1: Conocemos más a profundidad a Jet y su relación con Shadow (tómenlo en cuenta para más adelante) Infinite aparece y sus intenciones puede que no augurien nada bueno...
2: Blaze puede o no ser una potencial antagonista debido a los sentimientos negativos que alberga en su anterior, es una mujer dolida y enojada y esas féminas son las más peligrosas, tomando en cuenta lo que cree saber como una verdad absoluta.
3: Shadow es un bipolar al parecer... ¿o tal vez no? Lo que si es un hecho es que tiene problemas de ira y eso va acarrear problemas más adelante, se los aseguro.
4: Conocimos cómo fue que Shadow y Amy se conocieron y sí, fue algo innecesario pero me encanta joderme los ojos escribiendo :3
5: Sonic esta redimiéndose poco a poco... ¿Será una señal de que pretende ser un mejor sujeto más adelante? Posiblemente sí.
6: Mighty revela que va con todo para llamar la atención de la rosita ¡OJO con Mighty! Y Silver al parecer comienza a dudar de lo que ve en Amy y Blaze... ¿Qué nos depara?
7: Sí, la Amy de esta historia es desesperante a próposito xD... recordad que esta más loca de lo normal y ni siquiera ella sabe que es lo que quiere de verdad en su vida.
8: Y sí, lo de los bebés fue a propósito también x3
9:Ese viaje fue jodidamente largo, ¿no lo creen? También sentimos esas tres horas y media de viaje C:
Una nota muy larga, lo siento... pero espero aclarar las puntos más importantes del capítulo debido a mi ausencia.
Dispensen las faltas, la miopía no me da para más...
Pd; Amo Take on me, de a-ha.
Se cuidan y muchísimas gracias por leerme.
Atte.
Gri.
