Hoy voy a intentar ser breve. Lo juro. Lo voy a intentar…

¡Así que vamos al grano!

Sobre OUAT, rápidamente, TODAS A VER EL ÚLTIMO CAPITULO DE LA 6A! No quiero hacer spoilers pero OMG OMG OMG! Y lo más importante de todo, porque yo lo he hecho, si queréis no hace falta que veáis el resto de capis, con ver el "Anteriores episodios" se entiende todo muy bien, que estos no es que hagan cosas muy enrevesadas… EN SERIO, ¡QUÉ FELICIDAD DE CAPÍTULO!

Ahora, intento centrarme, controlar la emoción y decir que han comentado en algún review que estaría bien avisar previamente del género de los fics y/o hacer un mini resumen de sobre qué irá. Así si alguien tiene un mal día y el OS en esa ocasión es tristón, o angst puede estar en sobre aviso.

Por mi parte, me sabe un poco mal avisarlo, principalmente porque por un lado casi no voy a escribir Angst, no es mi estilo, y por otro porque me parece que en muchos casos puede reventar el argumento y/o desenlace del OS, que para eso son tan "cortitos".

Pero me encantaría saber vuestra opinión y, si sois mayoría, puedo preparar una ficha que incluiría al final de cada capítulo con un mini resumen y un apunte sobre el género del fic. Así, quien quiera enterarse del género, por si acaso, puede bajar hasta abajo y encontrarlo y, quienes prefieran no comerse el spoiler no tienen por qué verlo! :) Bueno, estoy abierta a vuestras sugerencias y opiniones, CONTADME! ^^

En cuanto al fic anterior, mil gracias por los RW, por el apoyo, por las risas y las sonrisas que me provocáis! En esta ocasión, os habéis superado! ^^ Incluidas algunas neófitas swen que, tiempo atrás fueron OQ, y quizás han sufrido un poco con este capi :P Y sí, por si quedaba alguna duda, hasta Robin reconoce que Emma siempre fue el final feliz de Regina, solo que ella nunca se ha creído digna de merecerla. Y para las que ya no seguís la serie, sí, como Regina le advirtió a los Charmings, dar medio corazón es un peligro porque si no son amor verdadero, no funcionará y ambos morirán… así que… :P (Por cierto, las que habéis dejado de ver la serie (¡Qué sabias!), preguntad cualquier duda que podáis tener sobre los capis más nuevos ^^)

Por cierto, ojalá los guionistas nos dieran algo así… aunque viniera con un mini susto, pero que se viera la auténtica naturaleza de Hook y cómo Regina es capaz de SACRIFICARSE siempre por Emma… ¿Por qué no son canon ya, por qué?¿

Vale, me calmo.

Añadir que diana10 dr, tu RW me embobó! :) Te prometo que prepararía un decálogo para el fandom usando solo tus palabras a ver si así acababa ya esta guerra que no hace más que desunirnos. Pero por resumir, cito un trozo del rw: "Evitemos los comentarios destructivos chicas, somos un grupo, grande creo yo, que ama a estas chicas quienes son las razones por las que muchas y muchos escriben. Paz a todos por favor."

Y Tanin 1323, jamás pensé que me haría tanta ilusión escuchar a alguien asumir que es puñetera yonki! ;P

SOBRE ESTE NUEVO FIC, he de decir que está basado en tres peticiones, las cuales desgranaré al final para no reventar el argumento! :) Pero diré que pertenecen a IvyMil y V-Swing, y que la historia se basa en mi opinión personal de cómo debía haber reaccionado Emma en cierta circunstancia… No digo nada más y espero que disfrutéis de este oneshot tanto como yo escribiéndolo! :)


Negativo por Negativo...

"¡NO PUEDO CREER LO QUE ESTÁS DICIENDO!"

"Emma… escúchame, yo…"

"¡Tú nada! Has actuado a mis espaldas, me has engañado y todo... ¿por qué? ¡¿Por estas malditas tijeras?!"

"No, ¡por tu bien!"

"¿Por mi bien? ¡¿O por el tuyo?!"

"¡Emma!" suplica Hook de nuevo, pero no hay clemencia y los gritos continúan por todo el salón.

Y tras una puerta, Henry mira a todos lados, incómodo. Encerrado en el dormitorio de sus abuelos, donde se ha resguardado de la bronca que se ha desatado fuera. Y con él, el resto de los presentes. Es decir, en un pequeño dormitorio, con sólo una ventana, permanecen calladitos y tensos Snow, David, Regina, Henry y Neal bebé. Él único que no se entera de nada. Porque el resto de la casa está escuchando todo. Cada detalle de la tormenta que está sacudiendo el apartamento de los Charming desde que Henry descubrió las tijeras de Aladín en el garaje.

Henry entró en el apartamento de sus abuelos sabiendo que allí encontraría a Hook y podría pedirle explicaciones. Con lo que no contaba era con que toda la familia estuviera congregada y organizando su siguiente movimiento contra la reina malvada, ni con que fuera su propia madre, Emma, la que terminara exigiéndole las explicaciones a Hook. A pleno pulmón. Roja de rabia. Y agitando demasiado sus manos.

La salvadora sostuvo las tijeras que había encontrado Henry, incrédula, y antes de que Hook hubiera podido pronunciar su nombre en tono pacífico y conciliador, Emma desató su furia contra él. Y el resto de los presentes se retiraron en silencio, saliendo de espaldas hacia la única habitación con puerta de la casa. Bueno, también quedaba el baño, pero no les pareció tan acogedor, y menos para un periodo largo. Como todo apuntaba a que sería esa discusión.

Después de quince minutos de gritos, Henry ya se ha tumbado sobre el colchón, boca abajo, Snow se ha sentado en un borde, discretamente, con Neal jugando en sus brazos y únicamente Regina y David permanecen en pie, pero sin cruzar una sola mirada. Les gustaría concederles intimidad, pero ese apartamento es del tamaño de una caja de zapatos y ni siquiera pueden hablar para tratar de disimular porque se les oiría fuera. Y tampoco es que tengan muy claro que decir…

"Pues se ha quedado buena tarde, ¿no?" "Parece que igual los Charming se quedan sin yerno, ¿verdad?" "¿Y qué os apetece cenar?"

No, nada suena bien.

Y por eso todos permanecen en silencio, como si fuera muy normal pasar así las horas, medio escondidos, medio deseando ser invisibles, mientras fuera, Hook, está prácticamente deseando lo mismo.

"Estamos hablando incluso de que puedes morir, amor… ¡No podía permitirlo!"

"¡AHÍ ES DONDE TE EQUIVOCAS! Tú no tienes que permitir o dejar de permitirme nada a mí, ¡¿NO LO ENTIENDES?! No soy de tu propiedad, no soy un bebé inconsciente al que hay que cuidar, soy adulta, soy la salvadora y yo decido por mí misma" Se oye a través de las paredes y todos se encogen como si fueran el propio Hook. Como si esa furia tan inusual en Emma fuera enfocada contra ellos mismos. "Tú… tú te enfadaste porque me guardé las visiones para mí, porque no compartí contigo algo que me afectaba SÓLO a mí. Y lo acepté. ¡Hasta me disculpé! Y cinco minutos más tarde, te doy la espalda y… ¡y me clavas estas tijeras por la espalda!"

"Emma, yo no pretendía que…."

"¿Qué? ¿Qué me enterara? ¡¿Qué te pillase?!"

"¡No! No pretendía engañarte… sólo conservar un plan B"

"¡¿Un plan B para qué?!"

"Para salvar tu vida si llegases a estar en peligro…"

"Salvar mi vida… ¡¿A cambio de qué?!" espeta. "¡¿De romper mi destino?! ¡¿De poner en riesgo quién sabe cuántas otras vidas inocentes a cambio?! ¡Y SIN NI SIQUIERA PREGUNTARME!"

"Eres demasiado inconsciente… sabía que, si te preguntaba, no lo aceptarías"

"¡¿Inconsciente?!" repite y en el dormitorio se encogen al escuchar repetida tan desacertada palabra. "¿Lo hiciste sabiendo que iría en contra de mi voluntad y encima me consideras una IN-CONS-CIEN-TE? ¿Eso soy para ti? ¿Una dama de cabecita hueca e ideas tontas y volátiles?"

"No, jamás he dicho eso…"

"¡Es lo que insinúas con todas y cada una de tus acciones sobreprotectoras! Que no sé cuidar de mi misma, que te necesito vigilándome y decidiendo por mí, que mi destino, ¡mi propio destino!, has de marcarlo tú"

"Pero Emma…"

"¡¿QUÉ?!"

"Era nuestra única oportunidad… ¿no lo entiendes?"

"¡¿De qué demonios hablas?!"

"Ya lo sabes… lo que dijo Hyde, lo que dicen todos. Los héroes no tienen final feliz"

"¡¿Cómo?!"

"Eres tan consciente de ello como yo… esa es la maldición de los héroes, de los salvadores. Entregar su vida por otros. Siempre, sin descanso. Hasta morir. Pero sin encontrar nunca su final feliz… y yo… yo sólo quería librarte de esa carga"

"¡Pero es que yo no quiero, ¿cómo puedes no entenderlo?!"

"¿No quieres un final feliz?"

"¡Claro que sí, más que nada en el mundo, como todos! Pero jamás podría tenerlo siendo consciente de que, a cambio de mi felicidad, habrá gente sufriendo, inocentes sin nadie a quien acudir… Un final feliz no puede anteponerse a cientos de vidas truncadas"

"No tiene por qué ser hoy, Emma. Sólo las guardaba por si, más adelante, pudieran sernos útiles. Cuando hubieras salvado a esta ciudad, de nuevo. Quizás tras vencer a la reina malvada o…"

"O antes de que el encapuchado viniera a por mí, ¿no?"

"Quizás…"

"Las guardabas para cuando considerases que había jugado suficiente a la salvadora, ¿no? Que ya me iba tocando jubilarme y a ti tener una novia corriente y libre de amenazas, ¿es eso?"

"¡No, sólo quería poder tener una vida normal y feliz a tu lado!"

"Pues lamento decírtelo, Killian, pero eso no va a ocurrir"

"Amor, no seas cabezota…"

"¿Cabezota?" repite Emma y en los labios de David puede leerse un "mal, Killian, mal". "Te enamoraste de la salvadora, no de una muñeca de plástico a la que puedas cambiar de ropa, de vida, de profesión, de circunstancias. Está soy y seré siempre yo. No voy a dar la espalda a mi destino, ni a mi familia, ni a quien pueda necesitarme. Y no necesito a mi lado a alguien que busque diseñarme a su gusto y que sea incapaz de aceptarme como soy"

"¿Pretendes que me quede mirando mientras te matan?"

"¡Pretendo que luches conmigo, como el resto de los que están ahí!" exclama impotente. "No que seas una amenaza más, porque ya tengo bastantes de esas "

"No soy una amenaza…."

"¡¿Ah, no?! ¿Qué hubiera pasado si la Reina Malvada en sus retorcidos planes no le hubiera enseñado las tijeras a Henry? ¿O si él no hubiera aparecido hoy aquí?"

"Yo…"

"Tú las habrías usado, contra mí"

"No contra ti, ¡para ayudarte, para salvar tu vida!"

"¡ES QUE NO TIENES QUE SALVARME, ¡¿POR QUÉ NO LO PUEDES COMPRENDER?! No soy una princesita indefensa, no necesito un príncipe azul, no lo que querido nunca. Soy una guerrera, y necesito a un compañero de lucha a mi lado… no a un traidor"

"No soy un traidor…"

"¿Estás seguro?" pregunta respirando hondo, intentando volver en sí. "Si para "ayudar" a alguien tienes que engañarle, no estás ayudándole… estás traicionándole Killian"

"Emma…"

"Basta, no quiero seguir hablando"

"¿Qué quieres decir?"

"Precisamente eso… No quiero seguir con esta conversación. No quiero seguir con esta lucha…"

"Insinúas que…"

"No insinúo nada, Killian. Estoy siendo muy clara. Esto no es una relación, y mucho menos una relación sana. Es una lucha constante. Y esta, la gota que colma el vaso. Se terminó"

"Emma, por favor, no puedes dejar que esto nos supere, no puedes permitir que un problema rompa nuestro amor, que la Reina Malvada se salga con la suya, yo…"

"Hook, no te engañes. No se trata de un problema. No es culpa de la Reina. Se trata de ti"

"¡Emma, te estás equivocando!"

"¡¿Y qué harás?! ¿Amenazar con suicidarte? ¿Borrarme la memoria? ¿Intentar recuperar tus tijeras? ¡¿Qué?!"

"Emma, eso no es justo…"

"Necesito estar sola…"

"¡¿Te vas?!"

"Sí"

"¿A casa?"

"A mi casa. Y quiero estar sola, a ver si por una vez eres capaz de respetarme"

"Pero…"

"Hook, seré clara. Aparece por allí y prometo quemarte el culo, ¿lo has entendido?"

"Emma, no, basta, detente, yo…"

¡Boom!

En el dormitorio, los cuatro se ponen de pie instantáneamente y se precipitan contra la puerta, dejando atrás cualquier intención de concederles privacidad. Henry se cuela y tira del pomo el primero, sintiendo como todos se agolpan contra su espalda, intentando ver más allá del pre adolescente

Pero Henry no se mueve del sitio, sus ojos fijos en las piernas de Hook que patalean hacia el techo, tras el sofá.

De hecho, el mueble está un par de metros más a la derecha de donde acostumbra y su respaldo está apoyado en el suelo, con Hook tratando de ponerse en pie entre gemidos. La puerta de la calle se cierra con un portazo pero los demás no pueden apartar los ojos del pirata, que, entre su ropa y la postura, parece una cucaracha dada la vuelta.

Henry podría apostar toda su paga a que ha acabado ahí mágicamente.

Y añadiría incluso sus regalos de cumpleaños a que ha sido Emma quien le ha lanzado mágicamente por los aires cuando el pirata ha tratado de obstaculizar su camino.

Se cruza de brazos, orgulloso. Se lo tiene merecido.


"Ey"

Emma observa dónde están, bajo el marco de su puerta, a la entrada de su casa, como tantos años atrás pero con los papeles invertidos, y sonríe de medio lado, divertida.

"¿Ey? ¿En serio?"

"Sí. Tengo entendido que es un saludo tan válido como cualquier otro" bromea Regina torciendo la cabeza.

"Pues Ey a ti también, entonces" responde. "Te envían mis padres, ¿no?"

"Qué va" contesta demasiado rápido y una ceja rubia y suspicaz se eleva frente a ella con sospecha. "Sí…" responde incapaz de mentirla.

"Regina, estoy bien y no tengo ganas de hablar sobre lo ocurrido"

"¿Quién ha dicho nada de hablar?" inquiere elevando una botella de tequila. "¿Chupitos?"

"¿En serio?"

"Totalmente" recalca. "Me limito a poner en práctica tus propias terapias"

"Creo recordar que nunca llegamos a ponerlas en práctica en realidad…"

"Puede que no, pero igualmente te lo agradecí" murmura tendiéndole la botella. "Y estoy segura de que, si no nos hubieran interrumpido, habría sido justo el remedio que necesitaba"

"¿De verdad?"

"Sí"

"Entonces… Chupitos" repite imitando su entonación y sosteniendo la botella antes de apartarse para permitirle pasar.


"…Quema" masculla Emma sin voz ni aliento, con el rostro rojo y los ojos rozando las lágrimas. Deja el vasito sobre la mesa con un golpe seco mientras sus pulmones vuelven a funcionar, renqueantes.

"…Blandengue" responde igual de estrangulada, mientras el tequila se desliza cuesta abajo, matando y devolviendo a la vida cada centímetro de su sistema digestivo. Deja su vaso con más delicadeza y entereza que la salvadora y se estira a por la botella. "Vamos, Swan, que el cuarto apenas lo sentirás"

Regina rellena ambos vasos de licor ámbar y Emma murmura. "Voy a morir". Pero antes incluso de tener su chupito, ya se ha hecho con un trozo de lima y un poco de sal.

"No, sólo a olvidar"

"Brindo por eso" canturrea entrechocando el pequeño vidrio con Regina y bebiéndoselo sin miramientos. "Oh, dios" tose enrojeciendo aún más. "Todavía lo siento"

"Eso lo arreglamos rápido" carraspea sin aliento pero sosteniendo la botella de nuevo.

"¿Sabes lo que más me molesta?" exclama Emma mirando a ninguna parte.

Regina detiene sus movimientos en el aire, no queriendo frenarla de ningún modo. "¿Qué?" musita muy bajito, pero lo suficiente para soltar la lengua de Emma.

"Que pretenda decidir por mí" gruñe bailando su vaso vacío. "Esa condescendencia de creer que me conoce mejor que yo misma, que tiene que cuidarme de todos los peligros… ¡él! Y que, sobre todo, ha de protegerme de mí misma porque debo ser tonta y sólo él sabe lo que me conviene" ladra casi sin tomar aire. "¡Y encima a mis espaldas! Porque si no me miente, si me explica su opinión mi pequeño, diminuto e inútil cerebro explotará ante tanta sabiduría"

"No ha tenido una gran idea, no…"

"¿Tú crees?" una pregunta prácticamente al aire pero con una entonación tan sarcástica que Regina no puede evitar sonreír y Emma con ella. "Soy caza recompensas, sheriff, salvadora mágica, ¡por el amor de dios…!"

"No sé si se dice así exactamente…" musita muy bajito pero su voz se pierde bajo la grandilocuente indignación de Emma.

"¿Va a tutelarme un pirata reconvertido a héroe en modo exprés? ¿Cómo si yo fuera una princesita inocente y perdida y él mi caballero sabio y curtido? ¡Es que suena a broma!" exclama agitando los brazos.

Regina echa mano del vaso de Emma y se lo quita al vuelo, disimuladamente, antes de que se le escape volando.

"Además es que… ni siquiera lo es"

Regina pestañea un par de veces, desubicada. "¿El qué?"

"Hook… ni siquiera es un héroe" repite súbitamente calmada. "No lo es"

"Emma…"

"Nada de condescendencias" la interrumpe y la alcaldesa eleva las manos con gesto inocente y cierra la boca. "Ya he tenido suficiente de esas… y de mentiras también." Gruñe cascarrabias "¿Qué tipo de héroe le pediría a otro que ignorara su destino? ¿Qué desoyera a los más necesitados… que renunciara a luchar por los demás porque es más seguro?"

"Sólo quiere que vivas"

"Aunque a cambio otros mueran…" susurra siendo ella esta vez quien rellena los vasos. "Puede que yo no lo eligiera, pero he aceptado mi destino y no entiendo como él, precisamente él, puede ser tan egoísta de pedir algo así. Mi vida no vale más que la de ninguna otra persona y mucho menos que la de decenas o cientos de ellas. No puedo abandonar mi destino para jubilarme porque mi vida está bien así como está y prefiero no arriesgarla" farfulla dando vueltas a su nuevo chupito. "¿Y si hubiera pensado eso mismo cuando él murió? ¿Y si, en lugar de bajar al inframundo y pelear por su alma, hubiera decidido quedarme en casa? ¿Cómo puede regresar de entre los mismísimos muertos y pedirme que ahora deje de hacer eso mismo por otros? Quiere ser juez y verdugo, no le importan las consecuencias ni los demás… Y una motivación tan egoísta no puede formar parte de un héroe"

"No habla desde la perspectiva de un héroe, habla desde la de un enamorado" susurra Regina sin creer que se haya visto obligada a ejercer de abogada del diablo de alguien como Hook, y sin saber de dónde salen exactamente esas palabras. "No es fácil ver día a día como la persona a la que amas está en primera fila de batalla, jugándose la vida, afrontando peligros cada vez peores, sufriendo al pensar si este será el enemigo que finalmente acabe con ella…"

"Lo entiendo… Pero si realmente me quisiera no intentaría cambiarme ni anular mi naturaleza. Me apoyaría y pelearía codo con codo junto a mí" murmura recostándose contra el sofá que comparten. "Eso es lo que hacen los auténticos héroes. Eso es lo que hace tu amor verdadero"

"Hook quiere que tengas la vida que mereces, el final feliz que se le niega a los héroes"

"El oráculo se equivoca. Puede que esté destinada a no encontrar nunca mi final feliz, que esté condenada a morir por otros o a no dejar de luchar jamás… Pero mientras pueda ayudar a otras personas, para mí ese ya es un final feliz. Y más si tengo a mi familia a mi lado y me comprenden. Pero esto Hook es incapaz de verlo"

"Emma, eso…"

"Sí, lo sé. Suena terriblemente kamikaze…" bromea.

"Supongo que un poco…" se ríe. "Pero por encima de todo es admirable" sonríe fascinada.

"Gracias…" susurra sin sostenerle la mirada demasiado tiempo. "Perdona… Vienes a animarme, digo que nada de hablar y termino soltándote semejante discurso…"

"¿Me oyes quejarme?"

"No… pero vas a pensar que no soy una mujer de palabra"

"¿Acaso crees que lo he pensado alguna vez?" pregunta elevando una ceja y recostándose contra el sofá, ufana. La salvadora chasquea la lengua y fastidiada pero divertida y aceptando el golpe con deportividad. "Además los chupitos no eran solo por animarte"

Eleva ambas cejas, intrigada. "¿Ah, no?"

"No… también eran para animarme a mí"

"¿A ti?" frunce el ceño. "¿Es que acaso pasar una hora encerrada con mis padres en un diminuto dormitorio te ha deprimido?"

"Ja ja" responde golpeando con el dorso de la mano contra su estómago sin velocidad. Emma se encoge con el perezoso golpe, soltando incluso un suave Auch, y Regina sonríe satisfecha antes de retirar su brazo. "Y no, fue tenso… e incómodo, pero no tanto como para deprimirme… ¿Quién lo hubiera dicho, verdad?"

"Me gusta veros así…" susurra Emma con una sonrisa sincera que encuentra respuesta en la de Regina.

"Sí, no es tan espantoso…"

"¿Entonces?" pregunta súbitamente.

"¿Entonces qué?"

"Los chupitos"

"¿Sirvo otro?"

"¡No! Que cuál era esa otra razón para los chupitos" aclara, pero acercándole su vaso y permitiendo que los rellene de nuevo por… ¿sexta vez?

"Oh, eso" remueve el vaso con suavidad y el tequila empapa el filo del vaso sin llegar a escaparse ni una sola gota. "Porque parece que estoy condenada a los finales infelices…"

"¿Qué? ¿Por qué dices eso? Jamás lo permitiría, Regina…"

"Y sería tan heroico de tu parte…" bromea agradecida, chocando su vaso con el de Emma. Pero la salvadora no repara en el brindis y permanece congelada, confusa y esperando las respuestas que no llegan. "No me dejarás bebiendo sola, ¿no?" inquiere torciendo su cara y sacando a Emma de su parálisis. "Venga, que este ya sí que no lo sentirás" musita clavando la mirada en sus ojos. Y la salvadora asiente y tumba el vaso contra sus labios al mismo tiempo que Regina.

Y, una vez más, es mentira. Lo siente, sigue quemando su garganta, sigue calentando sus entrañas. Pero en esta ocasión no le molesta de la misma forma, porque su cabeza está en otra parte.

"Gina…" susurra con aliento de tequila pero preocupación genuina.

"No hay mucho que decir" responde encogiéndose de hombros. "La justicia de los cuentos de hadas prohibía los finales felices para las reinas malvadas…"

"¡Pero tú ya no eres esa mujer!" protesta Emma indignada. "Y no porque te hayas separado de ella, sino porque hace años que dejaste atrás esa parte de ti"

"Puede…" musita envalentonada al enfrentar la indignación de Emma.

"Puede no… Es."

"Está bien, Emma. Es…" acepta sonriendo y elevando sus manos. Y sólo cuando la salvadora parece satisfecha baja su mirada y rellena los chupitos. "¿Y entonces qué me considerarías tú ahora? ¿Qué crees que soy?"

"¡Toda una heroí…na!" exclama perdiendo fuelle con cada palabra hasta que su voz muere en un murmullo.

"Resulta menos prepotente si haces que lo diga otra persona" sonríe sabihonda, aunque su gesto desprenda un ligero toque resignado y termine tanteando su propio chupito. Los sentidos empiezan a nublarse, quizás debería parar. Quizás. "Pero eso mismo opino yo… y eso, como tú bien has explicado, me lleva al mismo punto de partida. No hay final feliz para mí" decreta elevando su vasito hacia el de Emma y dispuesta a bebérselo tras el tintineo del cristal.

"Espera, espera, espera…" farfulla Emma arrastrando la lengua y tapando el vaso de Regina con su mano, obligándola a desviar el vaso a la mesa para no acabar con tequila por todas partes. "Eso no es justo, no puedes quedarte sin final feliz…"

"¿No es precisamente eso lo que tú acabas de reprochar de Hook? ¿Qué no acepte tu destino?"

"Pero es que…" A Emma le faltan las palabras y Regina eleva una ceja, a la espera, divirtiéndose culpablemente con la situación.

"No es tan fácil de aceptar cuando ese sino no es el nuestro, ¿verdad?"

"Supongo…" masculla y Regina estruja su hombro intentando animarla. Pero sólo consigue unos pucheros aún más pronunciados por parte de Emma.

"Ey, yo estoy bien con ello" susurra, intentando recuperar su mirada. "Puedo vivir con un final feliz que no llega mientras sea la heroína… Esto no está tan mal, ¿verdad?"

"¡Pero se suponía que yo iba a devolveros los finales felices a todos!" reclama arrastrando las eses y dejando apreciar cierto toque infantil con aroma al efecto del tequila. "Y tú estás dentro de ese todos"

"Por lo visto no…" sonríe encogiéndose de hombros. En realidad es cierto. Jamás ha formado parte de ese Todos que comprende Storybrooke. Siempre ha sido el elemento discordante, la oveja negra de ese preciosísimo y cursi rebaño de borregos. Excepto estos últimos años. Excepto desde que Emma apareció y sacó lo mejor de ella. Y ahora que por fin sí se siente parte de esta enorme y familiar ciudad, resulta que vuelve a estar fuera. No es parte de ese todos. Al menos no de los que tendrán su final feliz. Pero no termina de molestarle del todo. Quizás el tequila esté empezando a afectarle, como a Emma. Si es así, que así sea… piensa sin mucha lógica, rellenando sus vasos. "Pero no pasa nada, ¡nos quedan los chupitos!"

"¿Vamos a ser heroínas alcohólicas?" bromea Emma tratando de animarse.

"Sólo si es absolutamente necesario" exclama seria elevando su vasito y chocándolo con el de Emma antes de hacerlo desaparecer de un trago. "Salud" gime rasposa y sin aliento.

"¿Eso no se dice antes?" tose Emma por la risa y el ardor del chupito. Las carcajadas de Regina acompañan a las de la salvadora, pero cuando regresa el silencio el gesto de Emma vuelve a ensombrecerse.

"Ey, ya basta…" susurra Regina sosteniendo su barbilla hasta obligarla a enfrentar sus ojos. "No puedes culparte de esto"

"Sí puedo"

"No, no puedes"

"Sí"

"Que no"

"Que sí"

"¡Swan!" gruñe desquiciada. "A veces me pones de los nervios…"

"Hemos mejorado… antes era siempre" vuelve a sonreír de medio lado y Regina se resiste durante tres segundos antes de acabar riendo.

"No puedes culparte de esto porque nada es culpa tuya" insiste y cuando Emma va a hablar le tapa la boca con la mano a esa molestia que siempre tiene que replicar. "Y, además, porque tampoco hay nada que lamentar"

"¿Quef quiefef fecir?" pronuncia Emma sin pronunciar, en parte culpa de la mano, en parte del tequila.

"Que no hay nada que lamentar…" repite como si quedara clarísimo. Pero el gesto de Emma se va torciendo cada vez más, hasta rozar el ictus y la alcaldesa se apiada. "Como Reina Malvada estaba desesperada por mi final feliz… esa vida era una soberana mierda"

"Me gusta cuando usas palabras mal sonantes"

"No se lo digas a Henry"

"Hecho. Sigue"

"Pero ahora… no sé" responde encogiéndose de hombros, mirando a todas partes y a ninguna. "Puede que no tengamos derecho a un final feliz a la antigua usanza. Boda, besitos, y bla bla bla… pero me gusta mi vida"

"Te refieres a que…"

"A que tengo una familia, amigos, un hijo que por fin me quiere… y una mansión, por el amor de dios. ¿Qué más podría pedir?" añade guasona, sonriendo de lado. "Entiendo esa maldición de los héroes, pero, sinceramente, no me da miedo vivir en este final no feliz…"

"Pero te mereces más…"

"¿Más? ¿Más que una familia? ¿Qué una vida llena de luz? ¿Qué una mansión sin hipoteca?" gesticula viniéndose arriba. "Emma… recuerda con quien estás hablando. La reina malvada no se hubiera merecido nunca esto… Y puede que no sea un final feliz, pero a mí me gusta. Me sobra"

"En realidad… tiene sentido. Tienes razón…"

"Siempre la tengo"

Emma chasquea la lengua, fulminándola con su mirada por tan prepotente interrupción pero sin poder evitar sonreír al encontrarse con la sonrisa de Regina. "Siempre he buscado a mi familia, mi hogar… y ahora… mi árbol genealógico es más grande que tu manzano"

"Pero no tan bonito…"

"¡Regina!" gruñe conteniéndose para no reír y tratando de fingir un gesto serio que vuelve a parecerse al ictus. "He encontrado a mis padres, tengo un hermanito del que cuidar y he recuperado a mi hijo. Además, Henry tiene dos madres, más del doble de progenitores que tuve yo, y unos abuelos tan desproporcionadamente jóvenes que podrá contar con ellos mucho más de lo que normalmente pueden disfrutarlos los niños. De hecho, uno de ellos es casi inmortal…"

"Sí, pero tampoco nos interesa que pase demasiado tiempo con ese…"

"También es verdad…" reflexiona pensativa antes de agitar la cabeza y recuperar el hilo de sus pensamientos. "Además, no importa cuál sea mi destino, está en mis manos proteger a los míos, tengo el poder para evitar que nada malo les ocurra… ¿Qué más puedo pedir?"

"¿Ves? Nos gusta nuestro final infeliz" murmura Regina victoriosa apoyándose de lado contra el sofá. Primero, porque se lo merece. Segundo, porque todo se mece. Un poquito al menos. Nada preocupante.

"Es cierto…"

"Y, al menos yo, es aquí donde quiero estar… Y lucharé por preservar mi final infeliz"

"Y yo contigo" suspira Emma dejándose caer también contra el respaldo del sofá igual que Regina y buscando su mano para estrecharla y cerrar el trato.

Aunque sin apartar su mano cuando Regina le devuelve el apretón. Ni siquiera cuando ambas manos se quedan quietas, sólo calor contra calor, suavidad con suavidad.

"Pero…"

"¿Pero…?"

"Hipotéticamente hablando…"

"Hipotéticamente…"

"Deje de repetirme, señorita Swan"

"¿Yo estoy haciendo eso?" pregunta abriendo de sorpresa sus entrecerrados ojillos de beoda, antes de reflexionar. "Es verdad… perdona. Sigue… ¿Hipoteticamente?"

"¡Emma!"

"Última vez. Perdón"

"Vale… hipotéticamente…" Emma abre la boca por inercia para repetir y Regina apoya la única mano que le queda libre contra su boca. Porque la otra está demasiado ocupada agarrando estáticamente la de Emma. Y no importa que, para tapar su boca, se vea obligada a reclinarse hacia ella. Es necesario taparle la boca. Y es necesario no soltar la otra mano. Totalmente necesario. "Si cogemos tu final infeliz… y mi final infeliz…"

"¿Fhiii?" pregunta Emma babeando su mano.

"Quiero decir… somos heroínas"

"Fhiiii" asiente Emma convencida.

"Estamos destinadas a un final infeliz…."

"Fhambien"

"Y a morir… algún día"

"Efho difen las frofecias…"

"Pero… ¿Qué dicen las matemáticas?"

"Fno fhe fhsigo"

"¿Qué?"

"Que no te sigo…" masculla gesticulando con su boca para desentumecerla y apartando la mano de Regina con la suya propia, hasta retenerla como su prisionera del mismo modo en que sostiene la otra. "¿Matemáticas…?"

"Sí…" murmura mirando sus manos. Emma no tiene intención alguna de soltarlas y ella se envalentona. "Aritmética básica… negativo por negativo…"

"Positivo" susurra muy bajito.

"Eso…"

Emma tuerce el morro, pensativa. "¿Quieres decir que juntas…?"

"Quizás…" tose tartamudeante. "Eso dicen las matemáticas al menos…"

"Pero juntas, juntas… de pelear juntas"

"Claro…"

"O juntas, juntas de…"

"¿De?"

"De juntas"

"¿Matemáticamente hablando?" carraspea. "Tendríamos que poner en práctica todas las posibles hipótesis, ¿no…?"

"Ya he luchado a tu lado…" musita apretando las manos que aún sostiene. "Y lo haré tantas veces como sea necesario"

"¿Entonces…?"

"Entonces… nos quedaría probar la otra hipótesis…"

Regina se reclina imperceptiblemente. Medio milímetro. Y ya. "La otra hipótesis…"

Pero Emma ve ese movimiento y para ella es como si se moviera un continente entero. Se deja caer, igual que ella, pero con menos disimulo. "¿Quién repite ahora a quién?"

"Perdón…"

Un centímetro más cerca. Ya no está recta, ni siquiera sentada. Su postura está rozando la inclinación total e invadiendo el espacio personal de Regina. "¿Entonces… la ponemos a prueba…?"

"¿La hipótesis?" carraspea y se obliga a mantener sus ojos en los de Emma. A no bajar hasta la fuente de sus palabras, a no perderse en sus labios, a no emocionarse al mirar como los dedos de la salvadora juegan con los suyos.

"La hipótesis" repite Emma acariciando sus dedos y tumbándose un poquito más. Tan cerca que resulta irresistible. Tan próxima, que el aroma a tequila despierta los miedos de Regina. Y cuando la nariz de Emma roza la suya, se olvida de respirar.

"Es el alcohol el que habla por nosotras…"

Emma mueve su rostro, acariciando la nariz de Regina en lo que casi parece una suave negación. Pero susurra sin voz. "Quizás…"

Y Regina querría apartarse del peligro y poner distancia, pero no se mueve del sitio y encima termina por humedecer sus propios labios "Quizás…"

Cuando la punta de la lengua de Regina aparece para recorrer esos labios rojos, Emma reprime un lloriqueo y su voz escapa de su garganta sin escuchar a su voluntad.

"O quizás es el tequila dándonos el empujón que llevamos años esperando…" musita muy bajito y muy rápido y frunciendo el ceño con culpabilidad, deseando no haberse bebido esos últimos cinco o seis chupitos.

Frente a ella, los ojos chocolate se abren de par en par, sin un solo pestañeo. Emma se arrepiente de cada centímetro recorrido, de cada insinuación, de cada una de sus palabras, y se retracta alejándose lentamente, la única velocidad que el tequila le permite. "Dándome, dándome" se retracta con torpeza.

Encima la mano de Regina se suelta de la suya con urgencia.

Aunque en realidad… sólo una se suelta.

La otra aprieta sus dedos con más fuerza aún que la propia Emma. Y la que se escapa, vuela hasta la barbilla de la salvadora, reteniéndola con dos dedos, evitando que se mueva de donde está. Nariz con nariz.

"Dándonos…" susurra.

"¿Qué?" tartamudea sin escuchar apenas. Solo pendiente del movimiento de esos labios, de esa cicatriz, de esa sonrisa. Porque Regina está sonriendo. Y de qué manera…

"Dándonos… Has usado correctamente el verbo" repite cada vez más bajito, pero cada vez más cerca para asegurarse de que la escucha perfectamente.

Emma está jadeando. No ha besado a Regina aún. Pero cuenta con hacerlo. Está tan segura de hacerlo. Y la sola idea… la tiene jadeando. No quiere imaginar cómo será cuando esos labios dejen de moverse contra el aire para moverse contra los suyos. Jadea aún más rápido, tiembla de anticipación, pero no se atreve. No quiere romper el momento. No quiere hacer nada mal. No quiere volver a herir a Regina. Jamás.

"¿Y si no funcionara nuestra hipótesis?" Están tan cerca que podrían respirar la una por la otra. Pero ese último centímetro, esa última frontera, permanece en pie, separándolas pero tan cerca de extinguirse. Y la voz de Emma resuena ahí, en ese diminuto e insignificante espacio, dubitativa. "¿Y si el final siguiera sin ser feliz?"

"Me daría ab-so-lu-ta-men-te igual"

Regina aprovecha todas y cada una de las silabas para pronunciarlas con una lentitud cruel y premeditada. Disfruta de los ojos azules siguiendo cada movimiento de sus labios con adoración. Y lo dice ab-so-lu-ta-men-te segura. Le gusta esa teoría… pero no más de lo que le gusta la idea de llevarla a cabo. Funcione o no. Si es necesario, está dispuesta a intentarlo una y mil veces. Sólo por si acaso:

"Aunque siendo sincera…" Un ronroneo que muere en la sonrisa más provocativa de todo su repertorio. Una que guarda bajo llave para ocasiones especiales. O para cuando ha bebido seis chupitos de tequila y Emma está frente a ella, jadeando. "Creo que llevas años siendo ese ser tan cargante y negativo… que da la vuelta a mi vida y la convierte en positiva"

"¿Crees que llevo años actuando como repelente contra tu maldición del héroe?"

Regina tuerce la boca, ofendida. "Más bien, yo contra la tuya. De nada"

Emma se relame ante ese mohín enfurruñado. "Entonces, esto… ¿qué sería? ¿Terminar de cerrar el trato?"

"Llamémoslo así…"

Porque así suena bien. Porque llamarlo de otra forma asusta. Porque sólo quiere besarla. Lleva años queriendo hacerlo. Y no quiere darle nombre, no quiere darle SU auténtico nombre. Porque si mañana fuera sólo eso, una hipótesis, un juego de niños, una tontería de borrachos, no quiere que su corazón se parta en aún más trozos.

"Pues… trato hecho" jadea Emma con más respiración que voz y, de nuevo, es ella quien recorta las distancias. Torpe, ansiosa, casi derrumbándose contra Regina. Pero qué más da. Regina está ahí y la recoge con los brazos abiertos y el cuerpo erguido. Echándose hacia delante para besarla y sosteniendo su nuca cuando ambas bocas se encuentran. Por fin.

Los jadeos de Emma se convierten en un gemido visceral.

Los ojos de Regina se cierran, sobrepasados.

Y el beso no entiende de medias tintas ni de calma ni de tímidos comienzos.

Emma está casi encima de Regina, los dedos de la morena se cierran en torno a varios mechones rubios, las lenguas luchan y los labios asaltan la boca contraria con hambre, sin cuidado. Regina gana el embate, dirige el beso, marca la boca de Emma con alevosía y un mordisco, y la salvadora se tumba sobre ella en respuesta.

Su peso, los ruiditos que escapan con cada beso, sus manos paseándose cada vez más lejos, cada vez más atrevidas por el cuerpo de Regina.

Son demasiadas sensaciones y van superando a Regina capa a capa, mientras sus propios dedos son incapaces de moverse del cabello de la salvadora. Incapaz de dejarse llevar aunque esté perdiendo el control al mismo tiempo.

Los labios de Emma bajan hasta besar la base de su garganta y vibran cuando la voz de la alcaldesa inunda la habitación.

"Emma… Mañana te arrepentirás…"

Dos carcajadas, irónicas. "Uy, sí…"

Y Regina ríe con ella, sin querer hacerlo. Pero es imposible no dejarse inundar por esa risa y más después de media botella de tequila y un mordisco nada piadoso sobre su yugular.

Pero no claudica.

Con lo fácil que sería callarse, piensa su demonio interior.

Pero es incapaz.

Y ya que no tiene fuerza de voluntad para frenar lo que está ocurriendo, al menos intenta hablar. "No te… no te acordarás de nada… Em-ma… por el alcohol…."

La salvadora se separa de ella con la respiración desatada, los ojos brillantes y una falta total de ganas de detener lo que está haciendo. "¿En serio?" pregunta elevando una ceja y destilando sarcasmo. Pero bajo su cuerpo, Regina continúa prudente, demasiado preocupada incluso aunque sonría, jadee, muerda su labio inferior y no aparte las manos del cuello de Emma. "¿Sabes qué?" susurra contra su boca, pero sin tocar sus labios, elevando su cuerpo sobre el de la alcaldesa y dejando su propia pregunta sin responder.

Por un momento, todo lo que Regina ve es la camiseta de tirantes, inclinada sobre ella, sobrevolándola mientras Emma hace quién sabe qué más allá del sofá. Traga hondo y cierra los ojos. Tiene que estar haciéndome esto a propósito…, musita para sus adentros.

Vuelve a hacerse la luz. Abre los ojos solo para comprobar que el cuerpo de Emma se mueve y deja de alzarse sobre ella para regresar a su lugar pero con una libreta de recados en una mano y un bolígrafo en la otra.

"¿En serio?"

"Y tan en serio…" masculla destapando el boli con los dientes y escribiendo en precario equilibrio.

Su letra se convierte en rayajos asimétricos que cuesta desentrañar, pero la libreta queda a la altura de los ojos de Regina y logra descifrarlo al mismo tiempo que Emma va escribiendo:

"Por fin has besado a Gina… Yu hu hu" remata la frase dibujando un par de exclamaciones y sólo entonces sostiene la libreta y el boli hasta soltarlos sobre la mesilla junto al sofá. "Solucionado, si olvido leeré el recado, ¿por dónde íbamos?"

"¿Por fin?" pregunta Regina repitiendo la frase una y otra vez en su cabeza. Repitiendo su significado.

Emma asiente sin dudar, reclinándose lentamente hacia su rostro. "Por fin. Yu hu hu."

Pero cuando cierra sus labios y la última sílaba no ha terminado de resonar, Regina tira de ella con hambre, acelerando su regreso, devorando su boca sin darle tiempo a reaccionar. Pero Emma no lo quiere para nada. Esto es lo que necesitaba. Regina sin represiones, sin frenos… sin tapujos para pasear sus largos y suaves dedos bajo su ropa, gemir así contra su boca, agarrar su nuca y apretar su cuerpo contra el de Emma.

Podría echar a volar en ese mismo instante y nada tiene que ver con el tequila y la furia que ya ni recuerda.

No, las alas son los besos salvajes de Regina, sus manos al cerrarse en torno al irresistible trasero de la alcaldesa, la sinfonía de ruidos que inundan su salón y aceleran sus pulsaciones, los movimientos de sus cuerpos al enredarse entre sí y amenazar con hacerlas caer del sofá.

"¡¿SWAN?!"

El grito resuena por todo el salón, Emma pega un salto y el cuerpo de Regina con ella. La salvadora se desploma contra el suelo con un golpe seco y la alcaldesa se incorpora alarmada hacia ella. Pero la voz sigue presente y vuelve a interrumpir antes de que Regina diga nada o Emma sea capaz de levantarse.

"¡¿Qué demonios estás haciendo?!"

Emma mira más allá del sofá y le cuesta enfocar. Sea por el golpe, el alcohol o por el susto, tiene que entrecerrar los ojos para distinguir la figura que, está casi segura, pertenece a Hook. Mira de refilón a Regina, pero la alcaldesa permanece tan paralizada como ella y tampoco dice nada.

"¡Emma!" Su furia crece con cada segundo de silencio. "¡¿QUÉ OCURRE AQUÍ?!"

Y la salvadora, que sigue en el suelo y confusa, no sabe que decir. Así que deja al tequila hablar: "Estamos rompiendo una maldición…"

"¡¿Qué?!"

"La del héroe" recalca. Y a unos centímetros de ella, escucha a Regina contener la risa. Y ese ruidito, esa especie de tos mal disimulada, le resulta más divertido que una carcajada a pleno pulmón. Antes de poder cerrar la boca se le escapa una sonrisita y Hook termina de explotar.

"¡¿Estás borracha?!" grita y se adentra en el salón, enfureciéndose con cada una de las evidencias. Regina tumbada en el sofá y despeinada. ¿Cuándo ha visto a la puta reina malvada despeinada? Y la camiseta de Emma, tan descolocada que resulta irreal que se mantenga aun sobre su cuerpo. ¡Y encima se está riendo! Algo que seguramente haya que agradecer a la botella de tequila que descansa a medio morir sobre la mesa del salón. "¡Me has traicionado… con esta… ¿Por qué estás borracha?!"

"¡No, claro que no!" espeta indignada, aunque sesee y continúe con el trasero en el suelo. "Tú y yo lo hemos dejado" gesticula al aire. "No hay traición"

Las palabras mágicas que terminan por hacerle explotar, por desatar su furia, por hinchar la vena de su cuello y hacer que se plante en medio del salón.

"¡NO PUEDO CREER QUE HAYAS SIDO CAPAZ DE ALGO ASÍ…!"

Emma eleva una ceja, y cierra la boca. Con mucho, mucho esfuerzo. No hay más ciego que…, gruñe para sí. "Ni yo de que hayas venido cuando te expliqué con detalle qué ocurriría"

"¡Estas de coña, ¿no?!" Hook vuelve a bracear, amenazando con caminar hacia ella. Y con el segundo paso, Emma crea una bola de fuego sobre su mano. Una grande y peligrosa, que Regina juraría que bailotea tan borracha como su propia dueña. Hook abre los ojos, Emma permite que su llama refulgite con más fuerza y sólo entonces el pirata se detiene, convulso, antes de dar media vuelta. "¡No puedo creerlo! ¡ME LARGO DE AQUÍ!"

Cuando se escucha un portazo que hace retumbar la casa, Emma deshace su pequeña magia y levanta su trasero del suelo, acercándose lentamente hacia el sofá en el que permanece Regina, atónita, blanca, muda. Al menos hasta que la salvadora sonríe inclinándose sobre ella.

"Em… Emma…" tartamudea tumbándose del todo, aunque su única intención sea poner distancia entre ella y esa mirada hambrienta que se acerca peligrosamente. Como si nadie hubiera entrado dando gritos en su casa. Exactamente su pareja… O ex pareja… ¡Hook!

"¿Sí…?" pregunta con una inocencia que contrasta con sus movimientos depredadores, lentos y calculados. Regina no tiene claro cuándo ni cómo ha terminado atrapada, con cada mano de Emma a un lado de su rostro y los mechones rubios acariciando su rostro, anticipándose a los labios que descienden hacia los suyos.

"¡Emma!" exclama sosteniendo su barbilla, frenando su avance pero humedeciendo sus labios y dejando que sus ojos se pierdan en la boca que tienen frente a sí.

"¿Qué?" pregunta muy lentamente, moviendo sus labios con alevosía.

Regina cierra los ojos, traga saliva y se concentra. Mucho. "Hook" Es todo lo que logra pronunciar. Emma frunce el ceño, Regina eleva ambas cejas y cabecea hacia la puerta, por el lugar que se ha marchado. La sola idea de ver a Emma desaparecer tras él hace hervir sus entrañas, pero es lo correcto.

Emma aprieta los labios, apurada. "¡Oh, sí!" Se eleva sobre Regina. De nuevo. Y esa maldita y escasa camiseta vuelve a quedar sobre ella. Lo hace a propósito. Seguro. Cierra sus ojos y respira hondo intentando controlarse. Al menos hasta que escucha un sonido de papel que no entiende. Mira atónita y ve a su lado a Emma, escribiendo una vez más en la libreta.

"Y Hook se ha enfadado" garabatea con prisa antes de tirar la libreta sin cuidado. "¡Listo!"

Esta vez ni la mano de Regina en su barbilla logra frenarla y cae en picado sobre ella. Retomando un beso sin moderación, sin control, sin prisas. Sin que nadie más vaya a interrumpirlo. Por lo menos, Emma no parece tener la más mínima intención.

Y, ¡qué demonios!, Regina tampoco.

Emma está devorando su boca, gimiendo en su oído y acariciando su estómago con una devoción que desarma todo su ser. Además, no ha salido tras Hook, parece convencida de lo que hace… ¡se ha dejado un recado a sí misma!

Para Regina es más que suficiente.

Oh, sí, más que suficiente para toda una vida.

Ahora, de repente, ya no tiene miedo a las maldiciones. No hay final infeliz que pueda atemorizarla si cuenta con la Salvadora entre sus brazos para afrontarlo… ¿Acaso puede haber así un final infeliz realmente?

Por fin has besado a Emma, hhhhmmm… y algo más, Regina… yu hu hu.

Y no necesitará de ninguna libreta para recordarlo toda la vida.

Toda.

Oh, sí…

FIN


Como dije, este fic ha nacido de tres propuestas. La primera de ellas, la "original" fue de IvyMill que me planteo la siguiente hipótesis: "Creo que las maldiciones de las dos se combinarán y anularán entre sí… Ambas estarán libres gracias al Menos x Menos = Más". ¡Y me encantó esa posibilidad, así que el fic comenzó a tomar forma.

Más adelante, se propuso un fic en el que Emma rompiera con Hook y pensé… ¡NO HABÍA MEJOR COCHINO MOMENTO PARA DEJARLE QUE CON LAS TIJERAS! Primero, por la traición rastrera y machista de ese mono con rímel. Segundo… PORQUE SERÍA IMPAGABLE PODER DECIR QUE EMMA DEJÓ A HOOK POR LA TIJERA! Vale, si, es muy malo, ya me voy y aceptar mis disculpas!

Y por último, V-swing me escribió lo siguiente: "¿Sabes? No quiero decir que debas hacerlo, pero he leído muchos fics que iban del efecto drunk-buddies, y como el compañeras de copas devenía en escenas álgidas que se olvidaban al día siguiente por efecto del alcohol. Yo como decirlo, nunca me acabaron de convencer…". Y con esa última petición, la historia se desató entera en mi cabeza :P

Perdón por arrejuntar las tres propuestas en una, pero es que me pareció tan genial la idea de combinarlas! Por ahora sólo espero que os haya gustado, a todxs, y que a lxs artífices de las prompts (Mi primer FF basado en una prompt! *_*) les haya convencido el resultado o fuera más o menos lo que esperaban! :)

Gracias a todxs, nos vemos por los reviews, las redes y todas partes, ¡y hasta el próximo! ^^