Disclaimer: Los personajes y todo lo que reconozcáis le pertenec Rowling y a Rick Riordan.

Solo la trama es mía.

Capítulo 02.

Años antes…

-¿Jamie qué haces? Vamos a llegar tarde a la academia. -Protestó un joven moreno.

-No te preocupes Sirius. Podemos aparecernos y ya está. ¿O es que se te olvida que somos magos?

-No se me olvida. Pero es que tampoco entiendo por qué tardas tanto en arreglarte. ni que fueras una diva.

James salió de su habitación vestido con un traje elegante.

Llevaba una túnica azul en las manos que se iba poniendo mientras se encaminaba a la cocina.

-¿Y eso? ¿De qué vas vestido?

-Esto se llama traje. ¿Qué pasa? ¿Que el golpe que te diste en la cabeza te ha matado la última neurona que te quedaba?

-¿Y tú eres mi hermano? ¡Claro que sé que es un traje! ¿Pero por qué lo llevas puesto?

-Lo siento Canuto. Pero es que estoy nervioso.

Ambos jóvenes preparaban juntos el desayuno mientras conversaban.

-¿Por qué?

-Hoy es el día. -Susurró el menor.

Sirius le miró sin comprender.

-¿Qué día?

Cornamenta le miró mal.

-Por la tarde voy a verme con…

-Ah… Ya me acuerdo… Vas a quedar con tu dios griego.

Los dos se rieron por el juego de palabras. Porque sí que se trataba de un dios griego y no era un chico súper atractivo que lo ves y dices: ¡Joder! ¡Menudo dios griego!

No, se trataba de un verdadero dios. De esos de la mitología.

-Sí. Voy a pasar todo el fin de semana con él.

Sirius sonrió y le dio codazos juguetones a su amigo.

-¿Y qué haréis? ¿Tendréis mucho sexo salvaje?

-Cállate Canuto. -Dijo el otro chico muy ruborizado.

-Vamos Jamie… ¿Cómo es tener relaciones con una verdadera divinidad griega?

-¡Por Merlín Sirius! Siempre me preguntas eso.

-Y tú siempre me contestas que no puedes describirlo con palabras. Que es algo que debería probar.

-Exacto. Y ahora, prepara esas tortitas antes de que utilice la sartén para dejarte más tonto de lo que ya estás.

Riendo a carcajadas que eran como ladridos, el mayor de los Black se puso a hacer lo que su hermano por elección le había pedido (ordenado.)

-no sé por qué tengo que hacerlas yo si luego te quejas de que me salen mal.

-Porque así tengo otra escusa para joderte.

Cuando terminaron, ambos se desaparecieron en dirección a la academia de aurores.

Era un edificio de ladrillos rectangular con una oficina, vestuarios, taquillas y diferentes áreas de entrenamiento.

ese día les tocaba lucha cuerpo a cuerpo.

Como Sirius y James no se lo tomaban en serio si peleaban entre ellos, los profesores les habían puesto con otros compañeros.

Cuando la clase estaba a punto de terminar, James comenzó a verlo todo negro y se desmayó.

Al ver que su amigo no se levantaba, el otro animago se puso histérico y comenzó a gritarle al chico con el que había estado peleando Cornamenta.

-¿Qué le has hecho? ¿Por qué no se levanta? ¡Seguro que le has dado un mal golpe!

-Black lleve a su compañero a la enfermería. -Ordenó uno de los profesores antes de que el estudiante agrediera al otro compañero.

Al llegar al edificio, el joven corrió por los pasillos hasta llegar a la zona médica.

Una mujer de aspecto amable les recibió en una pequeña consulta.

la medibruja buscó alguna contusión en la cabeza, pues solía ser la razón de que muchos estudiantes se desmayaran, pero no encontró nada.

Hizo varios hechizos pero todo parecía estar bien.

Sirius comenzaba a desesperarse.

Su amigo no solía desmayarse.

Incluso en quidditch, cuando recibía fuertes golpes en la cabeza debido a alguna bludger o a alguien que le daba con el bate de golpeador, se sentía bastante mareado pero no perdía la consciencia.

-¿Ha encontrado algo doctora Jonhs?

Iba a contestar que no, pero entonces uno de sus hechizos mostró algo.

Lebantó la túnica del joven y la parte de arriba de su traje y realizó una serie de complicados movimientos con la varita.

Sirius tomó aire entre los dientes al comprender el hechizo que la mujer estaba realizando.

Observó el patrón de colores sin parpadear y cuando la doctora finalizó, el animago se quedó muy quieto esperando el resultado.

-Por favor que no sea naranja. Por favor que no sea naranja. Por favor que no sea naranja. -Murmuraba.

Unos minutos más tarde, Canuto maldijo en todos los idiomas que conocía.

El vientre de su amigo se había iluminado de color naranja. Justo el color que no deseaba ver.

-¡Mierda! Estúpido dios ladrón de inocencias…

En ese momento, James abrió los ojos bastante desorientado.

-¿Canuto?

-¡Jamie! ¡Por fin despiertas!

-¿Qué me ha pasado? Estaba practicando con McMillan y luego se puso todo negro.

Sirius respiró hondo varias veces para poder calmarse.

-Lo mejor será que te lo explique la doctora.

La mujer, que se había mantenido al margen, se adelantó.

-Señor Potter. Está usted en la dulce espera. Debido a esto, sabe que tengo que notificarlo a la academia y…

Pero James no escuchaba. Se había quedado en la parte del bebé.

-(¿Un hijo? ¿Con él?) -Se preguntó.

Como tenía que firmar unos cuantos papeles para tramitar su baja, el chico lo hizo en automático.

Seguía dándole vueltas a las palabras "dulce espera."

Más tarde, al llegar a casa, Sirius llamó a Remus por red flu y cuando se presentó, le contaron la situación.

Durante todo ese tiempo, Canuto no le había dirigido la palabra a su amigo cosa que tenía a James de los nervios.

-¿Sirius?

-James, será mejor que no me hables. Necesito calmarme.

-¿Por qué?

-Porque si no, diré algo de lo que más tarde me arrepentiré.

Remus se mantenía en silencio.

-No sé por qué estás tan molesto. El que está embarazado soy yo, no tú.

Canuto apretó los puños pero no dijo nada.

Estaba tratando de controlarse para no golpear algo o mejor dicho, a alguien.

-James. Estamos en guerra por si no lo recuerdas. Formamos parte activa de la Orden del fénix y estamos en la academia de aurores. Hay muertes y desapariciones todos los días.

-¿Y qué quieres que haga? lo hecho hecho está.

-¿Es que no sabéis cómo utilizar los malditos métodos anticonceptivos? ¡Hay hechizos y pociones!

-No funcionan demasiado bien con los dioses. -Intervino Remus.

-¡Pues existen los preservativos muggles! ¡O el jodido dios podría haber evitado esto!

-¿Por qué me gritas?

Cornamenta estaba a punto de ponerse a llorar.

-¿En serio lo preguntas? ¡James despierta! ¡Vas a ser padre! ¡Tendrás un hijo con un dios! ¡Con un dios! ¿Sabes lo que eso significa?

-¿Quieres dejar de gritar de una jodida vez? Tampoco es para tanto. Él me ayudará a…

-No James. No va a ayudarte con el bebé. -Escupió Black. -Te dirá que lo siente, pero que debe irse. Y luego, buscará a otra persona para divertirse.

-¿Pero tú te estás escuchando? ¡Él me ama! ¡No va a dejarme!

-¿Ah no? ¿No es lo que hacen siempre?

-Esta vez es distinto. Él me lo ha dicho.

-¡Despierta Cornamenta!

-¿Por qué te pones así? -Quiso saber el licántropo.

-Porque no quiero que Jamie sufra por culpa de un jodido dios promiscuo y egocéntrico al que solo le importan sus propios sentimientos.

-¡Fuera! ¡Vete de aquí! ¡No quiero verte! ¿Me has oído Black? ¡Largo!

Canuto abrió y cerró la boca varias veces sin saber qué decir.

-James… ¿No entiendes que si me he puesto así es porque estoy preocupado por ti?

-¡He dicho que te vayas! ¡Ahora!

-Cornamenta… Lo siento… Solo quería…

-¡Que te largues joder!

Con los ojos llenos de lágrimas, Sirius Black se dio la vuelta y se marchó.

Remus no sabía qué decir ni qué hacer.

Entendía a Canuto, pero sabía que se había comportado como un imbécil sin tacto.

-Lunático… Quiero estar solo.

-¿Vas a estar bien?

-Sí. Después me voy a ver a mi pareja.

Con algo de preocupación, Remus revolvió el pelo de su amigo y también se marchó.

***Horas más tarde…***

James estaba en un parque muggle esperando a su chico. Habían quedado allí dentro de unos minutos.

Contempló como un niño corría junto a un perro.

Unos fuertes brazos le rodearon.

-¿Cómo estás mi príncipe?

El mago sonrió.

-Ahora bien. -Contestó.

-¿Nos vamos?

Cornamenta se abrazó al cuello del dios y ambos se desvanecieron como si nunca hubieran estado allí.

***Dos meses después…***

Un joven mago lloraba tumbado en la cama.

Unas horas antes su pareja le había dicho que tenía que irse.

Le explicó que había pasado mucho tiempo con él y que las leyes decían que no era posible pasar mucho tiempo con el mismo mortal y mucho menos cuidar de los niños semidioses.

-Sirius tenía razón. Él me lo advirtió y yo no le escuché.

Remus había ido a visitar a su amigo y al ver su estado se preocupó.

-Lunático. Necesito que me lleves donde Sirius.

-¿Por qué?

-Él tenía razón. -Contestó el ciervo con la voz temblorosa.

Sin decir nada más, el lobo les apareció en la puerta de una pequeña casita de piedra.

James respiró hondo y llamó a la puerta.

Cuando Sirius escuchó que llamaban a su casa, no esperaba encontrarse a James hecho un desastre en el umbral de su puerta

-¿Cornamenta? ¿Estás bien?

-No. -Contestó.

Canuto podría haberle reclamado su comportamiento y la forma en la que le echó. Pero no lo hizo.

En lugar de eso le abrazó y le metió en su casa junto con Remus.

Cuando se enteró de lo que había pasado, quería ir a partirle la cara a ese gilipollas.

Nota:

Sigo admitiendo parejas.

Tríos.

Uniones de varios.

O cualquier cosa que se os ocurra.

Este fic apenas comienza.

¿Quién será el padre de Harry?

¿Alguien lo sabe?

Porque yo no. XD.