Disclaimer: los personajes y todo lo que reconozcáis le pertenec Rowling y a Rick Riordan.
Capítulo 04.
Un dios caminaba sin rumbo por el inframundo.
Hacía once años, el hombre que más había amado en toda su vida, duio a luz a un niño.
Lo sabía, porque le había estado vigilando.
Zeus había ordenado que ningún dios debía involucrarse con mortales más de la cuenta y como Hades era su amo, Thanatos debía obedecerle.
El rey del inframundo no quería estar a malas con su hermano pequeño, por eso había encerrado a sus dos hijos en el Casino Loto. pero tenía planeado sacarles pronto.
El dios de la muerte no violenta quería ver a su hijo y encontrar a su amor.
Hades le debía varios favores y no dudaría en cobrárselos.
Durante diez años, Thanatos estuvo buscando a James por los campos Asfódelos, por los Elíseos incluso por los campos de castigo.
También había ido arriba, a la recepción de Caronte, pero tampoco estaba allí.
El rey de los muertos le preguntó qué hacía pero el otro dios se negó a contestar.
Pero unos meses atrás se decidió.
Fue a ver a Hécate y le preguntó si las almas de todos los magos iban al inframundo.
-¿No deberías conocer esa respuesta tú mismo? -le había preguntado ella con curiosidad.
-Sí. La verdad es que he visto muchos vendecidos tuyos, incluso hay uno del que no tengo su alma completa y eso nos tiene sumamente cabreados al señor Hades y a mí.
-Sí Thanatos. Todos mis magos van al inframundo.
-Gracias.
Después de eso, el dios miró en los registros de personas muertas el treinta y uno de Octubre del año en el que habían muerto James y Lily Potter pero no tuvo éxito.
Había encontrado a la mujer pelirroja, pero no había ni rastro de su príncipe.
Derrotado, fue a preguntarle a Hades.
Él sabía quienes habían muerto y quienes no.
Con timidez, entró al salón de los tronos y esperó.
Su amo estaba teniendo una conversación con una de las furias.
Cuando Hades le vio, le hizo una señal para que pasara.
-¿Qué deseas Thanatos?
-Me preguntaba si usted podría ayudarme en algo.
-Si está en mi poder, lo haré.
-¿Le suena el nombre James Potter?
-Sí… Pero… ¿Podrías ser más específico?
-Se trata de un mago.
¿Uno de los vendecidos de Hécate?
El dios de los ojos dorados asintió.
-En ese caso, no. Hay muchos Potter, pero ninguno llamado James.
-Eso quiere decir que no ha muerto. -Caviló Thanatos. Pero en el mundo mágico creen que sí.
-Pues les han engañado. Ese James Potter debe estar vivo en alguna parte.
-Gracias señor.
-¿Y por qué tanta curiosidad por ese nombre?
-Verá… Tuve una relación con él y como consecuencia, tuvimos un hijo al que no conocí. No sé ni su nombre.
-¿Y lo has buscado? -Interrogó Hades.
-Sí.
-¿Y no detectas su aura? Todos los semidioses tienen una.
-No señor. No detecto nada. Pero sé que está vivo.
-Vamos a hablar con Hécate. Acabas de darme una idea.
El rey no le dio oportunidad de decir nada más.
Los transportó a ambos mediante el viaje sombra hasta el palacio de la diosa de la magia.
-¿Hécate? ¿Estás por aquí?
-Aquí estoy querido. ¿Qué se te ofrece?
-¿Si te preguntara el nombre de un mago, ¿Me dirías dónde está?
-No.
-¿Ni aunque se trate de mi hijo? -Intervino Thanatos.
-Lo siento. -Dijo ella. -No es que no quiera decírtelo, es que no puedo. Él debe buscarte o su herencia de semidiós debe despertar. Pero eso no sucederá hasta que no cumpla los quince o hasta que alguien fuerce su despertar, por así decirlo. Y eso no sería una buena idea.
-¿Me estás diciendo que eres capaz de esconder a los semidioses? -Inquirió Hades.
-Eso estoy diciendo.
-¿Qué te parece si hacemos un trato?
El dios del inframundo y la diosa de la magia se miraron con complicidad.
Horas más tarde, ambos salían de una sala en la que se habían metido dejando a Thanatos solo.
-Entonces, tráemelos y yo me encargaré de todo.
-Creo que solo traeré a Nico. Bianca irá al campamento mestizo. Tengo el presentimiento de que Artemisa y ella llegarán a un acuerdo.
-En otras palabras, la niña se unirá a la caza.
-Exacto. -Dijo Hades.
-¿Cuándo traerás al muchacho?
-Mañana.
-Vale. Aquí te espero.
-Vámonos Thanatos.
Los dioses se marcharon como habían llegado.
Hades contento porque había logrado la manera de seguir escondiendo a uno de sus hijos, y Thanatos decaído porque ahora tenía muchísimas más preguntas que antes.
