Disclaimer: Todo lo que reconozcáis le pertenece a Rick Riorda Rowling.
Yo no gano dinero con esto.
Solo lo hago porque me gusta escribir.
Capítulo 06.
Las cartas de Hogwarts habían llegado.
Nico al principio se había mostrado escéptico cuando le contaron algunas cosas, y dudaba seriamente que él pudiera hacer magia, pero al ver la lechuza rojiza que se paraba frente a él con un sobre en el pico, se le quedó la respiración atrapada en la garganta.
Una cosa era vivir con magos e incluso saber que era hijo de un dios griego, y otra muy diferente era que él pudiera hacer esas cosas maravillosas que le había visto hacer a Sirius y Remus.
Ese día irían a por los útiles escolares.
Habían quedado con Hermione y con los Weasley en el callejón Diagon.
No sabiendo como, el pequeño di Angelo se perdió en el callejón Knocturn. Menos mal que Sirius le había encontrado.
Le había fascinado y aterrado a la vez ese sitio y al hallar al enorme perro negro, Nico se abrazó a él.
En la tienda de túnicas, el hijo de Hades miraba todo con los ojos desorbitados.
-¿Estás insinuando que tengo que llevar vestido? ¡No soy una chica para llevar vestido!
-No son vestidos. Son túnicas.
-Son vestidos.
El niño no daba su brazo a torcer.
para él eran vestidos espantosos hechos con tela gruesa y que picaba.
Refunfuñó todo el camino desde que salieron de la tienda porque se había tenido que comprar esas cosas.
Pensaba que los magos eran raros y la cosa no cambió al notar una presencia extraña en uno de los libros de la chica pelirroja que miraba a Harry como Remus cuando quería chocolate o un libro nuevo.
Él creía que nadie se daba cuenta, pero al día siguiente los dulces o la lectura estaban sobre su mesita de noche.
Se encontró con un niño rubio en la tienda de mascotas.
Según las descripciones de Hary, supuso que sería Draco Malfoy.
Le ignoró pensando de manera distraída que era un chico bonito pero no lo dijo en voz alta.
Todos los animales le rehuían y eso le tenía un poco deprimido.
Al menos, eso fue hasta que halló un felino totalmente negro con las garras plateadas y los ojos azules rojizos.
-Te llamaré Noctis. -Decidió al verlo.
El dependiente le advirtió de los inconvenientes de llevarse al felino, pero Sirius no dio su brazo a torcer.
Su pequeño quería ese gato siniestro y lo tendría.
Aunque le mirara fijamente y le bufara.
Nico sabía que si quería enviar una carta, podía coger prestada a Hedwig. Esa lechuza no se alejaba de él y le picoteaba la cabeza si veía que no comía demasiado.
A menudo Remus bromeaba y decía que era una mamá con su polluelo.
Lo que más esperaba el joven era la elección de su varita.
Probó muchísimas y las cajas seguían amontonándose.
Cuando ya pensaba que ninguna le escogería, Ollivander le entregó una varita de évano con núcleo de corazón de dragón y chispas de varios colores saltaron por todas las paredes.
para celebrarlo, los adultos se los llevaron tanto a Nico como a Harry a tomar un helado.
Nota:
Sé que no actualizo con regularidad, pero ahora con el inicio de las clases las actualizaciones serán más lentas.
Escribiré cuando pueda y cuandome sienta inspirada.
Segundo de bachillerato es complicado y más para mí que llevo dos años sin estudiar.
