Disclaimer: Los personajes les pertenece Rowlin y a Rick Riordan.
La trama es mía.
No gano beneficio económico escribiendo esto.
Capítulo 07.
Hades y Thanatos estaban reunidos en un suntuoso despacho negro en cuyo centro descansaba una mesa de caoba y veinte sillas a juego.
Las paredes estaban decoradas con joyas de diversas formas y colores sin orden.
El día anterior, el rey del inframundo había ido a la casa en la que residía su hijo Nico y había notado una perturbación en el joven con el que residía.
-¿Qué sugiere que hagamos señor?
-De momento nada. -Suspiró. -Me he enterado de que hay una estúpida profecía vinculada al niño que vive con mi hijo y no se nos permite intervenir de momento. Harry Potter es importante para la definitiva destrucción de Tom Ryddle.
El dios mayor tuvo que zarandear a su interlocutor porque se había quedado petrificado.
-¿Has dicho Potter?
-Eso he dicho. ¿Por qué?
-¿No se da cuenta? Podría ser mi hijo. -Susurró.
Hades se encogió de hombros.
-¿M me diría dónde se aloja? -Preguntó.
-¿Por qué? Ni siquiera sabe de ti...
-¿Por favor?
Hades suspiró y le dio la dirección.
Durante el resto de la reunión Thanatos se mantuvo ausente así que el rey de los muertos la dio por finalizada y permitió que el dios alado se marchara.
Thanatos no podía creerlo. Después de tantos años, podría ver a su hijo.
Se preguntó cómo sería, a quien se parecería, si era un buen niño, si había vivido bien... Se preguntó si querría verle, si le habrían hablado de él, si le guardaría rencor...
Su mente no paraba de dar vueltas y más vueltas a distintas situaciones.
¿Sabrían los amigos de James de su paradero? ¿Vivirían él y Harry juntos?
-Harry, Harry, Harry... -Repitió en voz baja su nombre como si fuera una bendición.
Al fin sabía su nombre. Sonrió ampliamente cosa que tenía a algunos fantasmas de los nervios.
Al día siguiente el dios se personó en Gran Bretaña y se dirigió a la dirección que su amo le diera el día anterior.
Estaba bastante nervioso, pero como ser divino que era, no se permitió mostrarlo.
Deseaba conocer a su hijo pero también necesitaba encontrar a su James.
Al llegar, tocó a la puerta y esperó.
Segundos después escuchó pasos acercarse y se preparó.
Cuando Sirius abrió la puerta, le sorprendió encontrarse con un hombre moreno de ojos dorados.
-¿Desea algo? -Preguntó.
Empuñaba su varita bajo la túnica.
-Disculpe... ¿Podría decirme si aquí vive James Potter?
Cuando hizo esa pregunta, Thanatos recordó que el mundo mágico creía que ese mago en particular había muerto hacía años. Aunque supuso que él, que al verlo había sabido que se trataba de Sirius Black, podría saber la verdad.
-¿Ha dicho James? No sé quien es usted, pero debería saber que él está muerto.
-Pero aquí reside Harry Potter ¿verdad?
Black se puso alerta.
-¿Quién demonios es usted? -Gruñó.
-¿Yo? ¿James no te ha hablado de mí? Pensé que al ser tan amigos...
-¿De qué me está hablando?
-Si pudiera pasar... -Comenzó a decir el dios.
-No voy a dejar que un extraño entre a mi casa. -Gruñó.
-¡Remus! ¡Ven aquí!
Segundos después, el licántropo salía al escuchar los gritos.
-¿Qué ocurre? -Inquirió.
-Este tipo que insiste en que tengo que saber quien es. ¿Tú lo conoces?
-No. No lo conozco.
-Soy Thanatos. El padre de Harry. -Dijo.
Sirius se lanzó a por él.
-¿De qué está hablando? Los padres de mi ahijado eran James y Lily!
-Te equivocas. Yo soy el padre del chico. Dejé embarazado a Jamie hace más de doce años...
Antes de que el animago pudiese cruzarle la cara de un puñetazo, Remus lo detuvo.
-¿Has escuchado su nombre? -Cuestionó. -¿De verdad quieres pegarle a un dios?
-Si es un dios y dice ser el padre de Harry, tendrá cómo probarlo ¿no?
-Si me dijeras donde está James... Él podría... -Comenzó a decir.
-Si de verdad eres Thanatos, sabrías que Cornamenta ha muerto. Tendrías que haberlo visto en el inframundo. -Intervino Remus suspicaz.
El dios estaba cavilando sobre la mejor manera de darles la noticia a esos dos hombres y sobre todo, hacerlo de manera que le creyeran.
Tendría una oportunidad y debía hacerlo bien.
-Preferiría no hablar de esto aquí fuera. -Susurró.
Sirius y Remus se miraron y asintieron.
-Pasa. Pero un movimiento en falso y la casa misma te maldecirá.
Durante la siguiente hora y media, el dios trató de convencer a los hombres de que James seguía vivo en alguna parte y de que era el padre de Harry.
Sirius había querido maldecirle ciento sesenta veces y en todas esas ocasiones, el hombre lobo había tenido que contenerle.
Nico y Harry habían ido a pasar la tarde a la madriguera y por suerte no se encontraron con Thanatos.
Finalmente, Remus resolvió que lo que podían hacer para saber si el hombre de ojos dorados decía la verdad, era ir a Gryngots. Los duendes lo sabrían.
Decidieron que al día siguiente, veintinueve de Agosto, irían al banco y resolverían sus dudas.
Thanatos se marchó con la promesa de volver al día siguiente y que no se presentaría a Harry como su padre hasta que no se supiera la verdad.
Al dios no le había hecho mucha gracia, pero había aceptado.
Eso era mejor que nada.
Si ir a ver a los duendes era la solución, lo haría.
Los merodeadores estaban sentados en uno de los sofás de la sala de estar con sendos vaso de Whisky de fuego.
-¿Crees que ese dios decía la verdad? -Preguntó Sirius. Tenía los ojos vidriosos y la voz tomada.
-No lo sé. -Susurró su amigo. -Pero si así es, y si sus suposiciones son correctas, alguien debe tenerlo escondido en algún lado. Porque dudo que él se haya marchado por su propia voluntad sin su hijo.
Los hombres no podían dejar de darle vueltas por lo dicho por Thanatos hacía una hora.
¿Sería verdad? ¿Seguiría vivo? ¿Si lo estaba, en qué condiciones se encontraría?
Cuando horas más tarde llegaron los niños vía Red Flu, los adultos trataron de aparentar normalidad.
No iban a decirles a los niños nada hasta no estar totalmente seguros.
Esperarían al día siguiente y si era cierto, que el mundo se preparara porque nada detendría a los merodeadores de buscar justicia.
