Dios! ¡Qué dolor! pero por una extraña razón me siento más aliviado. Entre abrí mis párpados y me encontré con una figura, no sentí miedo o pánico al verla, baje la mirada y note que estaba envolviendo vendas en mi brazo. No tenía miedo de aquella persona que curaba mi brazo rasgado y medio fracturado con tanto esmero, me sentía como un pequeño niño siendo consentido por su madre.

Quería ver quien me proporcionaba tanto cuidado y cariño, alce un poco más mi mirada y mi sorpresa fue ver aquella persona que me ha brindado su más grande apoyo a lo largo de mi vida, aquella que ha limpiado mis lágrimas, la gran mujer que siempre me ha dado consejos y consuelo.

¡Era ella! Mi madre: aquella mujer que amaba tanto y que me dio la vida, estoy seguro. ¿Acaso no había muerto? ¿Qué hace mi madre acá? No importa, me siento feliz de que esté ahí dándome su apoyo. Volví a cerrar mis ojos, estaba más tranquilo con ella a mi lado. Creo que estaba en mi departamento durmiendo ¿Sufrir algún accidente? ¿Entonces todo aquello fue sueño? Me alegra que eso haya sido un sueño...


Creo que ya había pasado un largo rato desde que volví a despertar. Abrí mis ojos con algo de dificultad, parpadeó varias veces para apaciguar la iluminación solar que había en aquella habitación. Miré mi entorno y me encontraba en una especie de cabaña, ¡Este no es mi departamento! ¡Tampoco es mi cama! ¡¿Dónde estoy?! Me senté rápidamente en esa cama por no reconocer aquel lugar y observé a todos lados para explorar aquel lugar desconocido.

Definitivamente no es mi departamento. Ahora mi vista busca a aquella persona que estuvo acariciándome y cuidándome, pero no había nadie ahí, ¿No era mi madre? ¿Imaginé todo? Creo haberla visto. Noté que a mi derecha había una ventana que estaba justo al lado de la cama en que me encontraba. Miré por dicha ventana y seguía en aquel bosque en que había estado entrenando desde que llegué acá. Creo que sigo en este mundo. Tal vez fue una ilusión. Pensé haber...visto a mi madre. Se había sentido tan real...

¡Cierto! Me herí en entrenamiento. Miré rápidamente mi brazo derecho y este tenía vendas hasta casi llegar al codo. Por lo menos, me siento un poco mejor ¿Quién habrá sido? ¿Además, quién vive en medio de la nada? Este bosque es muy solitario ¿Cómo fui tan tonto para no sentir a la persona que vive acá o haber visto la cabaña? Lo más seguro es que esta cabaña queda muy lejos de la cueva, porque no encuentro otra explicación. ¿Pero qué tanto puede caminar para llegar hasta aquí? Bueno ni sabía por dónde iba, solo quería llegar y echarme a dormir.

Me levanté de aquella cama, lo bueno es que ya no siento dolor alguno, contemplé detenidamente mi mano vendada y luego descubrí que estaba con el torso desnudo y solo contaba con mi pantalón que estaba un poco destrozado, necesito un cambió de ropa. Camine cerca de la cama en donde estaba para mirar nuevamente la ventana, quería reafirmar si estaba aún en ese bosque y ¡Sí! En definitiva sigo aquí. Miré al otro lado de la habitación y pude ver un escritorio de madera con un estante de libros.

Me acerque curioso y tomé uno de ellos, lo primero que decía en la portada era: "Plantas medicinales Vol. N1". Esto me da una señal de que la persona que reside aquí puede ser algún doctor o especialista en medicinas. Empecé a ojear el libro, en sí no sé qué idioma tiene Dragón ball en concreto, pero para mí todo está en español o quizás esté hablando el mismo idioma de ellos y no me doy cuenta porque estoy familiarizado con el idioma, pero aún así, tengo el conocimiento de mi vida anterior y allá hablaba español mi lengua natal y francés e inglés, gracias a la insistencia de mi madre por aprender esos dos idiomas y si me sirvieron a mi carrera profesional.

Siendo este mundo similar al mío debo decir que a lo mejor existan esos idiomas acá, tampoco es que me haya puesto a ver todo este mundo para decir: la cultura, tradiciones y lenguaje que tengan.

Teniendo en cuenta que hay más universos es lógico que cada uno tenga una lengua distinta, pero lo que he notado es que todos hablan el mismo idioma, pero bueno eso será un tema para otro momento, tampoco que me interese tanto, ahora solo quiero pelear, entrenar y tener batallas con personas fuertes.

¡Vaya! Esa ideología Saiyajin acabará conmigo un día de estos...

Tomé otro libro y al parecer este era similar, pero era como otro volumen del anterior, seguí ojeando hasta que de pronto escuché la puerta abrirse, seguido de un gritó. Me alteró tanto que hice que cayera el libro que tenía en mano.

A la persona que cruzó esa puerta, también se le cayó lo que parece ser un pequeño balde de agua. Haciendo que se derramará el líquido transparente por el suelo de madera. Se agacho a limpiarlo rapidamente para despues levantarse y verme. Creo que él sorprendido soy yo, después de la manera tranquila que me habló , cuando hace momentos dio un gran grito al aire y quizás hasta romper mis tímpanos.

– Veo que despertaste. – Dijo con una sonrisa, mientras tomaba el balde del suelo. Noté su mirada analítica en mí.

- ¿Fuiste la que me ayudó? – Pregunté mientras tomaba el libro del suelo y lo colocaba en su sitio. Ella me siguió con la mirada, al parecer no le molesto que husmeara en sus cosas.

-Si... Es que vi que te habías desmayado y te traje hasta aquí. – Bueno gracias a ella por lo menos mi brazo está mejor, ya lo puedo mover. Y quizás hasta me salvó la vida.

-Gracias... ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? – Ella se acercó a la cama en que estaba y yo la seguí con la mirada. De esta manera prosiguió a hablar.

-Estuviste inconsciente durante seis días. – ¡¿Qué?! Eso es mucho. En serio abuse un poco con mi entrenamiento.

Ella colocó el balde en el suelo y empezó a ordenar la cama, nuevamente me volteó a mirar.

– Te agradezco mucho tu ayuda, pero debo irme. – Informe de manera apresurada.

En serio me tenía que ir, posiblemente Faila esté preocupada o quizás no. Conociéndola aprovechará de registrar mis recuerdos sin mi supervisión, igual puedo cerrarlos, ¡Bah! pero ya da igual, no puedo romper el contrato que hice con ella. No es la primera vez que husmea en mis recuerdos hasta creo que me conoce más que yo mismo me conozco a mí. No pude evitar que en mi cabeza apareciera una imagen de mi amada guardiana viendo películas y series muy relajada, mientras quizás su guardián está perdido y moribundo en un bosque. Suspiró ante aquel pensamiento pasajero.

- ¿No quieres quedarte a comer? – Preguntó en un tono suave. Quería negarme, pero mi estómago saiyajin me traicionó. Ella rió a lo bajo por el ruido de mi panza. Yo solo desvié la mirada con vergüenza. ¡Dios cómo puede estar en mi contra mi propio estómago! – Ven. Ya tengo la cena lista.

Estaba más sonrojado a más no poder, espero no lo noté. Antes de salir me tendió una camiseta y pantalón, que sacó del armario que estaba en esa habitación. Ella me miró confundida al extrañarme por las prendas. O sea, ella es la única presencia acá, no he notado a más nadie y me entrega ropa nuevas. ¿Cómo tiene ropa de hombre? A no ser que esa persona haya salido por un momento. Al notar mi mirada de duda, ella me dijo que esas prendas eran de su ex prometido.

La camisa era de manga corta y de color verde claro, tenía en el pecho la palabra "cool" y el pantalón era sencillo y de color negro. Ella se salió de la habitación y antes me dijo que me esperaría en la cocina. Asimismo, me coloqué aquellas prendas y tiré mi pantalón en la papelera que estaba en esa habitación, ya no lo usaría más y decidí salir hasta la cocina.

Al llegar, pude ver que ella estaba calentando la comida. Miré al frente y estaba un comedor con cuatro sillas, así que, decidí sentarme en la que daba al frente de la cocina.

Al ver que empezó a servir lo que parece ser: ¿Curry? No pude dejar de ver que era una chica de unos veinte años para arriba ¿Quizás de 24 o 27 años? Era de tez bronceada, cabello naranja, aunque estuviese recogido en una coleta se notaba el largo, ojos color miel, en la habitación había visto que tenía algunas pecas en su rostro. Creo que en este mundo es común que las personas tengan cabellos de colores, ignoré este hecho y la empecé a seguir con la mirada, hasta que colocó la taza de comida delante de mí y se sentó al frente de mí con una gran sonrisa mientras me pasaba una cuchara.

Al parecer ella no comerá, me señaló que ya podía comer. Sin previo avisó empecé a devorar aquel plato de comida. Sonrió al verme devorar aquel curry. Tenía mucha hambre, no he comido desde hace días y su comida era muy buena. No pude evitar sentir que ella me estaba analizando con la mirada.

- ¿Qué edad tienes? – Yo seguía en lo mío. Tanto que solo respondí de forma automática.

-Veinticinco. – Ella gritó de la impresión. Creo que dije una estupidez. Esa es la edad de mi vida pasada, obvio que se sorprenderá ahora soy solo un adolescente.

- ¡¿Cómo es posible que tengas esa edad?! Si te ves muy joven. – No pude evitar ahogarme con la comida, y ella rápidamente me sirvió un vaso de agua.

Tomé el vaso y bebí el líquido vital hasta sentir que mi garganta dejaba de obstruirse. Tomé aire y luego me aclaré la garganta. – Es broma, en realidad tengo dieciseis. – Le sonreí con nervios y ella solo se rió un poco, creo que en verdad se lo tomó en broma.

¡Es obvio! ¡Tengo la apariencia de un puto adolescente! ¡Sería obvió que se lo tomará como una broma tonta! Pero más sería su impresión de saber que en realidad la raza saiyajin se ve joven a pesar de tener más edad. Y ese pensamiento se me fue cuando ella siguió hablando.

-Vaya, me habías asustado. Porque no aparentas esa edad. A todo esto ¿Qué hace un niño como tú por aquí? ¿Dónde está tu mamá? ¿Huiste de casa? ¿Estudias? – Esas son muchas preguntas.

- Primero no tengo madre. – Al menos ya no más aquí solo mi mente sabe que tuve una y estoy muerto para ella. – Segundo, no puedo decirte que hago acá y no, no huí de casa si piensas eso. Vivo cerca de aquí. Por último, estudio en casa. – Dije algo secó. Quería más comida y sin vergüenza alguna le pedí un poco más. Ella atendió a mi petición y me sirvió más, me la entregó y empecé a devorarla, mientras ella volvió a retomar la conversación.

- ¡Ah! Entonces ¿Eres huérfano? – No dije nada. Solo quería disfrutar mi comida, ya me había terminado el plato y quería más y le pedí de forma amable si me podría dar la olla de comida completa, no quería que se molestará en levantarse y volver a darme más comida. Ella me dio la olla y me miró con sorpresa al verme devorar aquella olla de comida.

-¡Wuao! Comes mucho. – Si supiera que mi estómago no tiene fondo cuando se lo propone. – Si sigues así tendré que ir pronto al súper mercado. – Se rió un poco.

- Señorita... – Me miró con atención. - ¿Por qué vive alejada de la ciudad? – Tenía que ser educado porque ella es mayor que yo, además me estuvo cuidando. Ella se quedó pensando y sonrió.

-Pues me gusta estar rodeada por la naturaleza. – Debajo de mis pies sentí un suave toque en mis piernas al bajar la mirada noté que era un gato, no lo había notado. Ella lo tomó y lo sentó en su regazo seguido lo empezó a acariciarlo y prosiguió a hablar. – A parte de eso, estoy aquí estudiando algunas plantas medicinales, pero más que todo, porque es un lugar tranquilo. – Dijo con una sonrisa mientras acariciaba al felino, podía oír el ronroneo llegar hasta donde estoy.

- ¿No es peligroso estar sola por aquí? Puede venir cualquier ladrón y robarla e incluso peor... – Ella solo me sonrió mientras seguía mimando aquel animal. No veo gracia en esto, vivir sola en un lugar desolado no es broma, más siendo mujer, cualquiera puede venir y hacerle algo así sin más...

También podrían matarla y nadie se enteraría de su muerte. Tampoco puedo criticarla para ella soy un adolescente que estaba solo en el bosque sería algo tonto preguntarle eso. Yo no tengo problema con estar solo en este bosque, tengo el poder suficiente para cuidarme, pero con ella es distinto...

-No, no me da miedo. Además, he vivido mucho tiempo aquí y no ha pasado nada así. – Esto lo dijo en un tono suave, mientras soltaba al animal doméstico en el suelo.- ¿Pasaras la noche acá? – Me quedé pensando por unos segundos.

Volteé mi mirada a la ventana que estaba detrás de mí y observé que era muy de noche, si me voy ahorita se preocupará. La miré de reojo, al parecer seguía esperando mi respuesta, Suspiró y me reicorpore en la silla.

-Está bien. – Ella me dio una sonrisa y se levantó de su silla. Yo empecé a culminar con aquella olla de comida.

-Puedes dormir en la habitación en que estabas. - ¿Pero esa no era su habitación? Me daría mucha pena que ella me dejará dormir en su habitación y se colocará a dormir en un sofá.

-Tranquila, puedo dormir en el sofá. – Ella rió levemente. La miré de forma confundida, no entendía su reacción.

-Tranquilo, esa es la habitación de huéspedes. Yo dormiré en mi cuarto. – Me llevé la mano a mi cabeza y empecé a reír nervioso.

-Jajaja, pensé que era su habitación, señorita. – A todo esto, ni conozco su nombre ni me he presentado. Es rara. ¿Cómo puede meter a una persona de la nada a tu casa, darle de comer, sanarlo e invitarlo a quedarse, sin preguntarle siquiera su nombre? En serio es muy buena persona. Hasta me daría pena si llegase a ocurrir algo en la tierra y ella quede en medio de todo esto, después de haberme cuidado.

-Disculpe señorita, pero ¿Cuál es su nombre? – Ella me miró con algo de sorpresa. Al parecer se le pasó ese detalle.

-Me llamo: Haruka. Pero me puedes decir Haru. – Dijo en tono amable. - ¿Y cuál es el tuyo?

-Zac. – Lo dije de manera serena.

- ¿Puedo decirte: Zaci? – Me vino un Dejá vu al decirme ese apodo. ¡No puede ser! Hasta aquí me sigue la maldición de mi apodo. Mamá te amo, pero nunca me gustó que me llamaras con ese apodo. Deje eso de lado y tampoco iba a ser descortés con ella.

-Si, como gustes. – Hice una sonrisa forzada, no quería que me llamará así, pero sí planeo tener una relación amistosa con ella, la dejaría decirme ese apodo.


Después de conocer a Haru. Cualquiera pensaría que me quedaría solamente esa noche, pero ella fue tan insistente en que me quedase por más tiempo. Bien, me convenció con su comida, solo me quedaba por eso. No digo que Faila invocará comida mala y que los pescados también eran pésimos, al contrario, quería comida casera, nada relacionado a magia o un simple pescado. Ella me brindaba muchos placeres gastronómicos, tampoco era una chef profesional, pero no me quejo de su comida la verdad. Esto también me sirvió como descanso. Ya que, tampoco iba a saber que hacer todo un mes, me enseñó cosas de este mundo, su cultura y todo aquello de la tierra. Al parecer este mundo era una combinación americana con asiático.

Me agradaba mucho la compañía de Haru. Es la primera amiga que tengo, quizás debido en parte a mi nueva personalidad, mezclada con la antigua me sienta un poco más relajado al hablar con cualquier persona. Otra cosa que si me agrado de ella es que no me discrimino por el hecho de tener una cola. Pensé que la había notado desde un inicio... Hasta hace unos días.

En ese momento nos encontrábamos sentados a la cercanía de un río que quedaba a unos cuantos metros de la cabaña de Haru. Ella me había pedido acompañarla a buscar algunas plantas medicinales por aquella zona del río y sin más lo hice. La miré de reojo y estaba cortando con extremo cuidado una planta, seguido la guardó en una cesta.

-Zaci – Me llamo en un tono suave. La volteé a mirar. Ella dejó de lado la canasta y me miró por unos segundos.

- ¿Dime? - Espere su respuesta, pude notar en su mirada que dudaba en decir algo e incluso desviaba un poco la mirada avergonzada cambié de posición para ponerme de frente a ella, ya que, había estado mirando desde hace rato aquel río. Un silencio inundó el lugar y solo se escuchaban los pájaros y el sonido de aquel río. ¿Qué tan malo es lo que me dirá?

-Mmmm... No te he preguntado porque pensé que era alguna especie de enfermedad o algo así. Pero si te incomoda puedo ayudarte en eso. - ¿Cómo qué enfermedad? ¿De qué habla? Es muy difícil que yo me enferme. – Es sobre esa cosa que tienes enrollada sobre tu cintura. ¿Es un cinturón de último modelo o algo así? Por qué he notado que sobre sale de tu ropa... – Declaró. Ven animales caminando en dos patas y tienen como presidente un perro, y me pregunta referente a mi cola que raro es este mundo.

-Ah, hablas de esto. - Le señalé mi supuesto cinturón. - Eso solo es mi cola. - Si claro Zac solo tu cola que tan idiota puedes ser para responderle como si no fuese nada. En mi mundo ya me hubiesen disecado si naciera con cola o quizás hasta se atreverían a realizar experimentos con mi cuerpo.

- ¿Tu cola? - Me miró confundida, claro que es raro ver a alguien con apariencia humana con cola. ¿Debería decirle que provengo de una especie extinta? No. Creo que aún no es el momento, apenas nos hemos conocido en dos semanas. No quise indagar más si decirle la verdad o no y solo opté por decirle que es algo "peculiar" de mi familia.

-Esto es una herencia familiar. – Quité el agarre de mi cola a la cintura para mostrársela. – En mi familia es muy común que tengamos cola. - ¡Como si la tuviese!

-¡Oh! Ya veo. – Se quedó mirándola por unos segundos. - ¿Me permites tocarla? - ¡¿Qué?! Eso sería demasiado raro. No, no y no. Definitivamente no.

-Eh...este, mmmm...está bien. - ¿Por qué le dije que sí? Fuera impulso de idiotez.

Ella sin más tomó el permiso y al primer toque me sobresalte. Ella se preocupó y me pregunto que si ¿Estaba bien? Solo le dije que no habia pasado nada. Asi que, volvió a tocarla, solo pude sentir escalofríos, me sentía por decirlo así... sumiso o débil ante el tacto. Ahora que, lo veo yo no he entrenado mi cola casi siempre la he llevado enrollada en mi cintura, esta me podría dar problemas a largo plazo si no hago algo al respecto. Se sentía algo desagradable cuando empezó a acariciarla como si eso fuese su gato doméstico, pero a la vez se sentía bien, es como cuando te están acariciando los mechones del cabello y te duermes con solo eso, pues se sentía algo así. No pude evitar sonrojarme.

Era vergonzoso y humillante a la vez sentirme así tan débil y decaído solo porque una mujer me acariciaba mi cola. Así sin más y de manera brusca moví la cola para apartarla de su mano e hice que volviera a su lugar de antes, me sorprende que ya la pueda controlar como si fuese alguna mano o algo así.

Perdóname Haru, pero ya no soporto sentirme así. Aún tenía mis mejillas rojas por aquella escena.

Ella me miró atónita, no se esperaba esa reacción de mí. – ¡Perdón si te hice sentir incómodo! – Dijo en un tono desesperado y cabizbajo. Ella de alguna forma buscaba acercarse a mí, pero yo solo me limitaba a alejarme. No quería eso, ella es la primera amiga que he hecho a parte de Faila.

-No... - Sentía que un nudo se formaba en mi garganta. - No, no es eso. Es que pues... nadie ha tocado esa parte de mi cuerpo. Y... mmmm... – Me llevé la mano detrás de la nuca avergonzado. – Solo yo la he tocado y pues... es raro que alguien más la toque con sumo cuidado como lo hiciste tú. – La miré y sentí que mis mejillas ardían más que antes. Ella me miró con una expresión serena, pero de pronto escuche su risa, me contagió con ella. En verdad estaba un poco incómodo con el asunto y no quería que pensará que la rechace o algo así.

Paró de reir y juré que pude ver como sus ojos mostraron un gran brillo que incluso quede embobado por aquello. -Gracias por confiar en mí, Zaci. – Su sonrisa era muy brillante. No pude evitar ponerme más rojo de lo que estaba y desvié la mirada de ella solo se echó a reír por mi reacción. Me agrada la compañía de ella.

Y bueno hasta ahí quedamos. La verdad es que, ese día fue algo raro. Sin embargo, me demostró que puedo confiar en ella.

Claro, aún no le diré que soy un alíen que tiene poderes que puede hacer explotar una ciudad entera. Se lo diré a su tiempo. Ahora otra cosa, me extraña que la enana de Faila no se haya reportado, aunque se haya metido a su portal, ella siempre busca la manera de encontrarme. Bueno imaginó que debe seguir dormida o estará viendo series, para lo que le importa lo que hago.


Mientras tanto en la cueva.

-¡AAHH! ¿CÓMO PUDE PERDER A MI USUARIO? ESTAR DORMIDA POR OCHO DÍAS NO ME SIRVIÓ. – He perdido a mi usuario y he usado todos mis recursos de guardiana para buscarlo, pero tiene ese bendito collar todo el tiempo e impide su búsqueda.

Ya lo busqué, cerca de la cueva, en el arroyo, me adentré más en el bosque y casi fui comida por un pez, un águila, un dinosaurio y otros animales de este bosque por sólo buscarlo. Nunca tuve problemas con ir hasta él con los portales, pero teniendo encima ese collar, no recuerdo cómo era la presencia de él. ¡Soy una pésima guardiana de usuarios! ¿Cómo no voy a saber cuál es la energía de mi usuario?

¡¡Estoy muerta!!

- No, no, Faila debes comportarte como una guardiana responsable y buscar a tu usuario no debe de estar lejos, un idiota como él no debe perderse. -Me convencí. - Además, soy la princesa sagrada, esto no debería ser una tarea difícil para mí. Pero... - Hizo aparecer una silla de su tamaño y se sentó en ella y se colocó su muñeca en la cabeza, ya parecía un drama de novela e inició con su dramático llanto. –AAAHHH, SOY UNA PÉSIMA GUARDIANA ¡¿A QUIÉN ENGAÑO?! ¡¿CÓMO PUDE PERDER A MI USUARIO?! ¡¡BUUUUAAAAHHHH!! MEREZCO SER DESTERRADA Y OLVIDADA BUUAAAAHHH. – Gritaba mientras daba vueltas volando como loca alrededor de la cueva combinado con su llanto.

Ya la dichosa princesa había entrado en crisis total por no saber qué más hacer por su supuesto usuario extraviado.


Nuevamente con Zac.

-Bueno creo que estará bien. – Volveré a la cueva en tres días, ya iba a terminar este mes e iba a encontrarme con Goku. Aún no he pensado cómo hacerlo.

Otra cosa más agregar, es que me he sentido alterado últimamente, no sé si es por los efectos de renacer que me comentó Faila, pero he sentido que algo me observa. La primera vez que sentí eso fue cuando apenas llevaba dos semanas en la tierra, pensé que habrían sido animales del alrededor, no le presté atención, pero después de cuatro días, volví a tener ese presentimiento.

Así que, le pedí a Faila que revisará el entorno y me hizo saber que no había nada que tal vez era mi imaginación. Me convenció diciéndome que los renacidos pueden posiblemente oír cosas, tener pesadillas o sentir cosas. En conclusión tendré episodios postraumático por un tiempo gracias a mi muerte pasada. De esa manera no le tomé importancia si se trataba de una simple secuela por morir se me pasaría.

Sin embargo, cuando me estuve quedando con Haru, tuve la impresión de volver a sentir aquella sensación. No obstante, esta vez estaba más cerca, pensé que tal vez se trataba de Piccolo o alguno de los guerreros que pasaban cerca del bosque, pero aquello no era normal, me daba escalofríos, aunque haya sido leve, sentía un poco de terror e incluso los pelos se me erizaban. Use los ojos Faila en varias ocasiones a ver si así encontraba algo distinto. Más fue mi sorpresa el solo ver la presencia de Haru, mía y de animales de la zona.

Creo que Faila tiene razón, tal vez sea mi mente jugándome algo por culpa de esos fragmentos postraumáticos que me quedaron al morir.

Por los momentos, solo debo centrarme en llevar la trama de la historia bien y asegurarme de que mi presencia no haya hecho nada malo, claro también quiero ver las peleas en vivo y quizás hacer algunas ¿Por qué no? Ahora está en mi naturaleza el pelear. Si me encontraré con Goku, ¿Debería ocultar mi cola? Creo que eso no sería bueno, podría mal interpretarlo si llegan a descubrirse tiempo después de que pase la saga Saiyajin y no quiero eso, porque soy un aliado, tampoco pretendo acabar o hacer algo malo a este mundo. He decidido quedarme y no está en mis planes perder el lugar donde estoy viviendo ahora. Debería tener en cuenta algunos eventos canónicos que debería cumplirse como:

Que Goku muera y entrene en el otro mundo.

Que Vegeta no muera y sí vaya al planeta Namekusei.

Que Goku derrote a Freezer y se convierta en Súper Saiyajin.

Que nazca Trunks.

Que Gohan llegue a alcanzar el Súper Saiyajin fase dos y mate a Cell.

Pero... no puedo ver esto como un simple juego o alguna misión que cumplir. Quizás quiera que la historia siga su curso. No obstante, eso no implica que algunos puedan morir, me aterra que incluso el futuro de Trunks se llegue a cumplir solo por mi mera presencia o empeore. Podría ocultarme y dejar que la historia transcurra su curso, vivir tranquilo, pero... no puedo hacer eso, siento que si me quedo tranquilo en una silla, esperar a que todo suceda... como en aquella ocasión que solo espere a que nos salvarán... No, no quiero eso.

Quiero ser más fuerte y quiero tener buenas batallas, que me involucre no creo que nadie salga dañado, además, ya tengo a dos personitas que debo proteger, tengo que luchar si o si. Mejor así me aseguró que vayan las cosas bien... quizás no empeoren o algo así.

Con eso ya en mente me propuse a caminar a casa de mi querida amiga Haru con un gran pescado en mi hombro. Definitivamente almorzaremos de maravilla. Si me preguntan qué pasa con Haru y yo, pues... no hay nada romántico, ella me ve como un hermano pequeño. Y comparto ese mismo sentimiento. En el poco tiempo que he pasado con ella, Haru se ha convertido en una persona importante en mi círculo intimó, no quiero perderla, así que, trataré de cuidarla lo mejor posible.

De verdad le estoy agradecido que me enseñará varías cosas y que estemos finalmente bien. Después de una larga caminata hasta la casa de Haru. Pude notar por la ventana de la cabaña que estaba ella y que había alguien más al parecer era un hombre de la misma edad que ella ¿Quién será? ¿Por qué discuten? Observé que Haru empezó a llorar y a empujar al sujeto un poco con sus manos, quería que se fuera por la forma en que lo trataba.

Luego ese hombre detuvo las manos de Haru con algo de fuerza para que parará de empujarlo. No puedo permitir que le hagan daño. Así que, ignorando el hecho de que tenía un pescado gigantesco sobre mi lomo, lo dejé en el suelo y decidí aventurarme hasta la casa y rápidamente pateé la puerta, si no hubiera minimizado mi fuerza los más seguro es que la puerta se hubiera roto por completo. Bien si la rompí, pero solo cayó al suelo y ya. Lo primero es ayudar a Haru, después me regañen o golpee por dañar su puerta.

- ¡¿Zac?! – Dijo Haru mirándome de manera atónita por mi repentina llegada.

Miré aquel hombre de arriba abajo. Tenía cabello amarillo, ojos negros, fuerte mirada y estaba medianamente ejercitado. Claro que parecía el hombre mujeriego promedio de la ciudad, pero ¿Quién se cree él para venir y jalar a una mujer a la fuerza? ¿Solo por qué sí? Aquel sujeto me analizó de pies a cabeza con el ceño fruncido.

¡OH SI! Prepárate maldito imbécil porque te moleré a golpes. No tanto porque puedo matarlo.

- ¡¿Quién es él?! – Preguntó el patán. Sin más, me acerqué con pasos amenazadores y le tomé de su antebrazo y lo apreté medianamente para no lastimarlo. Mi intención en ese momento es darle una advertencia de que se alejará, si el asunto va a más, pues quizás le dé un golpe para noquearlo. Tenía que contenerme. El sínico aún seguía agarrando la muñeca de Haru, también vi como la apretó un poco más. ¿Acaso no piensa soltarla?

-Suéltala. – Pronuncie de forma pausada y amenazadora mientras lo miraba directamente a los ojos.

También me estaba amenazando con la mirada, pues dejame decirte que no te tengo miedo amigo. Haru está realmente sorprendida, se quedó sin habla por mi reacción. No la culpo, siempre actué calmado delante de ella, es normal que esté de ese modo.

- ¡¿Qué carajos haces mocoso?! ¡Suéltame! – Advirtió el idiota. Ja, que me vas a estar amenazando, se nota que no sabe con quién se está metiendo y su idiotez le fundió el cerebro. Ni se entera que puedo acabar con él con solo hacer un movimiento de manos.

- ¡Él no tiene nada que ver en esto, Alex! -Ruge Haru y luego posa su mirada en mi. - ¡Por favor, Zac no te metas en esto! – Rogo. Ambos le hicimos caso omiso y nos limitamos a tener una batalla de miradas. Ella seguía hablando, pero al parecer ambos no la escuchábamos.

Apreté un poco más la mano de aquel sujeto y pude ver un poco su expresión de dolor. -Te dije que la soltaras o ¿Es que eres tan tonto que ni puedes enteder nuestro idioma? – Él solo atinó a hacer una pequeña risa burlona, pero también había enojo en ella.

- ¡Maldito mocoso! ¡Me las pagaras! – El idiota intento golpearme, pero como dije él no iba a poder conmigo, al esquivar su golpe, solo tomé su brazo que había iniciado el golpe, lo obligue a que cayera al suelo y después esa misma mano la llevé a su espalda, así sometiéndolo al suelo y me sente en su espalda para presionarlo más al piso de madera.

- ¡Ya paren! – Escuche gritar a Haru detrás de mí. Ella se me acerco e intento detenerme jalando uno de mis brazos para tratar de quitarme de encima de él. El idiota con una sola neurona solamente se movía en el suelo, parecía un gusano tratando de salir de su hoyo, mientras me insultaba.

Haru seguía hablándome y jalando mi brazo, pero yo era como una estatua clavada al suelo. Solo me centraba en limitar mi fuerza para no hacerle daño al gusano este y tratar de que no escapará de mi agarré. – ¡Por favor, Zac! ¡Para...! – Dijo con voz quebrada.

Y la escuché llorar, me dejó desconcertado desde que llevó conociéndola ella no se había puesto de ese modo. Este patán la había hecho llorar, pero esta vez era yo quien la hacía llorar. Sin más me quité de encima del idiota y me levanté para mirar a Haru quien estaba con sus manos limpiando sus lágrimas. Me dolía verla así. Decía una y otra vez que parará y que no valía la pena pelear con aquel sujeto. No pude evitar apretar mis puños por rabia y miré de reojo aquel tipo que se estaba levantando.

- ¿Cómo un niño... puede tener tanta fuerza? – Pronunció la voz desagradable mientras se levantaba del suelo adolorido. - ¿Ahora te dedicas a cuidar a niños abandonados? O ¿Es que acaso es una especie de aventura? – Escupió.

¡Realmente lo quiero matar!

Haru se terminó de limpiar sus lágrimas y su rostro cambió a uno más duro. Se acercó con pasos fuertes al idiota que seguia diciendo balbuceos sin sentido y sin más lo abofeteo, lo único que se escuchó en aquella pequeña sala fue el golpe de Haru hacía aquel hombre e incluso yo quede atónito como aquel tipo al ver como Haru cambio su expresión a una de enojo.

- ¡CALLATE! ¡LÁRGATE DE MI CASA! ¡DÉJAME EN PAZ Y NO VUELVAS MÁS NUNCA! – Gritó a todo pulmón. - ¡DEJA DE BUSCARME, MALDITO IMBECIL! - Sentenció hasta me dio pena cuando vi el rostro de sorpresa y miedo del chico, era como si le hubiesen dicho la peor noticia del mundo.

Aquel hombre dejó su expresión de asombro y ahora se veía tristeza en él. Solo se marchó hasta la puerta, de la cual ya no había cortesía de mi persona. Haru solo se cruzó de brazos y desvió su mirada de aquel hombre que había volteado a mirarla en busca de alguna repuesta o consuelo.

Entonces este mismo no hizo nada y solo se marchó de ahí. Yo que solo actuaba como espectador en ese momento, vi como Haru me indicó que acomodara la puerta y se marchó directo a la cocina, coloqué la puerta como pude y decidí ir a ver a Haru luego la pondría en su lugar me importa más que le habrá pasado a ella.

- ¿Haru?... ¿Estás bien? – Ella no respondió. Solo empezó a sacar vegetales de un estante y a pelarlos. - ¿Te hizo algo? ¿Quieres hablar de esto? – Yo seguía con mis preguntas.

Estaba prácticamente detrás de ella viéndola como lava un tomate. Le dije que si no queria hablarlo que se podría desaogar conmigo si quería, no recibí repuesta. Sin previo avisó se volteó y me abrazó de forma apresurada. No esperaba esa reacción en ella. Iba a decir algo, pero al escucharla sollozar en mi pecho, solo me límite a dejar mis brazos a los lados, aún no correspondía su abrazo, estaba aún en shock. No sé qué hacer en estas situaciones, me siento como un niño. Nunca he consolado a una mujer, siempre he sido tímido con ellas o seco. Pero con Haru es distinto. No sé cómo reaccionar. Ella seguía llorando sobre mi pecho, creo que aplicaré lo que hacía Matt en estos casos.

Asimismo, la rodeé con mis brazos, provocando que la pegará aún más a mi cuerpo. Ahora que lo pienso, ella es un poco más baja que yo a pesar de que yo sea el menor de ambos.

Ella había cesado su llanto. Al parecer si funciono o no. Ya que, volvió a llorar, pero esta vez era más calmado. ¿Qué le habrá hecho ese maldito imbécil para que estuviese así? Tenía curiosidad si le había hecho algún daño, así que, la despegó de mi pecho, coloqué mis manos en sus hombros y la miré directamente al rostro: ella aún seguía con sus ojos llorosos, sus ojos estaban rojos por tanto llorar y su nariz estaba congestionada.

-Por favor, Haru... Puedes confiar en mí. – Le dije en un tono suave. Soy el menos indicado para decirle que confiará en mi, cuando no le he dicho quien soy realmente. Pero me preocupa la forma en que actúa ella no es así de lo que llevó conociéndola.

Ella se limpió los restos de lágrimas que quedaron en sus ojos y decidió hablar. – Alex... era mi prometido, pero su familia no aceptó nuestro compromiso. Así que, le buscaron a otra prometida y él la aceptó y se marchó. – Gimió un poco y proseguido. – Vino a decirme que, quería estar conmigo y... que rompería el compromiso. – Tenía mi total atención. Veo que es un asunto algo delicado para ella. Imaginó que al ver que su prometido la cambió por otra sin oponerse debió destrozarla. Frunció el entrecejo mientras me miraba. – Pero me molesta que no lo haya hecho desde antes y solo se marchó con ella, y dejándome plantada... Si tanto decía amarme ¿Por qué se marchó con ella, Zac? – Me miró con sus ojos cristalizados buscando respuesta alguna. No me mires así por favor ni yo mismo tengo respuesta a eso, pero concuerdo contigo, se supone que él te amaba, pero se fue con otra.

-Eso no importa. – Dijo al no recibir respuesta. Dejó su cara melancólica y se alejó un poco. - ¿Quieres ir al mercado? Alguien dejó casi vacío el refrigerador anoche. – Aclaró con una sonrisa. Yo solo le sonreí nervioso, ese fui yo buscando algún aperitivo y le dije que sí. Creo que ella quería distraerse, así que la ayudaré en eso.

-Si quieres también podemos comer algo afuera. – Ella asintió ante mi sugerencia.

Salimos de la cabaña y ella se dirigió a lo que parece ser un garaje, aunque ni parece eso, porque solo es una parte de la casa y solo tiene tejado y cuatro soportes en cada esquina. Para tapar del sol aquella aeronave que tiene la marca de Corporación Cápsula en pequeño en el capó de ésta. Sin más me senté en el copiloto y ella en el volante.

La podía llevar volando, pero sería raro llegar a una ciudad volando, aparte de eso ella aún no sabe qué puedo hacer eso. La asustaría y no sé cómo reaccionaría ante mi verdad. Sé que soy un poco desconfiado o eso pienso yo, tal vez ella no me juzgue o algo por el estilo, pero tengo miedo de que se aleje de mí solo porque me vea como un fenómeno o demonio.


Después de dos horas llegamos a la ciudad ella dejó estacionado su aeronave al frente de un local pequeño, en verdad prefiero volar, fuéramos llegado más rápido volando. Me sorprende que esta ciudad esté muy cerca del bosque en que estábamos, a pesar de las dos horas de llegada. Ella era la que me guiaba yo solo era un turista, el tiempo que llevó acá no me he tomado las molestias de ver el planeta tierra, en serio es pacífico.

Entramos al mini mercado y observé que no era tan grande, contaba con ochos estantes con lo básico del hogar. Ella se acercó a la parte de carnes y ahora que veo la carne ¡Deje el pescado tirado a pasos de la cabaña! Bueno qué importa ya algún animal se lo habrá llevado aprovechando que no estuve presente.

-Zaci, ¿Qué te parece si llevamos veinte bandejas de carne? – Dijo con una en mano señalándome el tipo de carne que era. – Aunque conociendo que comes demasiado debería llevar más ¿No crees? – No sé dónde saca tanto dinero para realizar esas compras masivas desde que estoy en su casa, sí porque desde que estoy con ella el mercado que debería durar un mes se convirtió en uno que dura una semana.

-Por mí está bien, Haru. – Dije con la mano detrás de mi nuca y una sonrisa nerviosa. Yo hacía compras en mi vida pasada, pero yo metía lo que era comestible, jamás me ponía a mirar los precios o ver si era de buena calidad, solo era comida y listo.

Ella hizo un puchero y fingió enojo. – Siempre con lo mismo. No se que te cuesta elegir algo. – Me ríe un poco nervioso y luego ella me deja solo para dedicarse a mirar las frutas. No quería molestarla. Así que, solo me límite a mirar los otros estantes en que estaban golosinas y después posé mi mirada en un estante lleno de sopas de fideos instantáneos tomé una y empecé a observar el envase, empecé a caminar en la dirección que se supone está Haru, pero aún seguía mi vista en aquella sopa, quería pedirle que si podíamos llevarla y en ese mismo instante alguien choco conmigo e hice que cayera al suelo.

- ¡AH! ¡Lo siento! – Estaba tan centrado en aquella sopa que ni vi por dónde iba. Su flequillo tapa un poco su rostro. Ignoré eso y solo me dediqué a levantarla mientras le preguntaba: - Perdón. ¿Estás bien? – Más fue mi sorpresa cuando levanté el rostro aquella mujer. Sentí que mi alma se salía, la tenía delante de mí y en un mal momento.

Era ella la mujer de aquel hombre que hacían llamarlo el más fuerte del universo y la madre del niño que acabó con un Bio-Androide. La tenía delante de mí. – Estoy bien. Tranquilo. Yo también estaba distraída. - Dijo mientras se sacudía su ropa.

- ¡Mamá! – Escuché la voz de un niño. Este se acercó a su madre y se colocó en su pierna, me miró confundido y empezó a examinarme con la mirada. Ese era Gohan. ¿Es común que esté por ahí con él teniendo en cuenta su cola? La exhibía así sin más, y yo preocupándome por ocultarla y simularla como cinturón, el pequeño la movía de lado a lado mientras me seguía con la mirada.

-Discúlpeme usted a mí. – Dije nervioso y me agaché a tomar las cosas que se le habían caído. No quería que viese tanto mi rostro, se supone que la conocería, pero no en estas circunstancias.

Gohan seguía mirándome, por favor no me mires tanto, me estoy poniendo nervioso por solo tenerlos presente delante de mí. Además, ¿Por qué viene a comprar a esta ciudad? ¿Será que su casa queda algo cerca de esta ciudad? Creo que es imposible que ellos vengan acá, su casa prácticamente queda lejos de las ciudades.

Tal vez Goku la trajo hasta aquí obligado. Es lo más probable y que él esté esperando afuera o en algún sitio. Decidí concentrarme para percibir si había algún ki más fuerte en esta ciudad y como suponía. Él está acá, sólo que está afuera de este local, tendré que quedarme un rato adentro, hasta que se vayan. Por suerte traigo el collar que me dio Faila, sino pondría en alerta a Goku. Aunque puedo disminuir mi ki, pero prefiero quedarme así.

- ¿Estás bien? – Pregunto Milk. No me había dado cuenta que me concentré tanto en mis pensamientos que detuve de recoger las cosas que estaban regadas en el suelo. Rápidamente termine de recogerla y se las entregue con la cabeza baja.

-Perdón. – Solo atiene a decir para lárgame al próximo pasillo. Mi corazón latía fuerte a lo mejor pensara que soy raro.

- Qué chico tan raro – ¡Lo sabía! – Creo que es un chico tímido con las mujeres. – Rió un poco. - ¿No lo crees, Gohan? – El niño solo la miró algo confundido y ella le sonrió. Asimismo, siguió con su compra.

Había escuchado eso porque prácticamente estaba detrás del estante en que ellos estaban. Eso estuvo cerca. Qué manera más inoportuna de encontrarme con ellos.

- ¿Zaci? ¿Zaci, dónde estás? – Escuché decir a Haru, aún no me acostumbró a que me llame por ese apodo. Dejando de lado mi susto espontáneo decidí ir con mi amiga. – ¡Aquí estás, Zaci! – Se me acercó con una sonrisa de oreja a oreja. ¡Carajos! Estaba tan nervioso que le entregué también la sopa de fideos que había tomado antes, bueno que importa. – Mira ya tengo lo necesario. Vayamos a pagar y pasaremos a comer algo o un helado como dijiste. – Dijo con una sonrisa. Tenía que distraerla con algo, mientras espero que Milk y Goku se marchen. Miré mi entorno y noté que a mi izquierda estaban los estantes de bolsas de papitas y otras golosinas.

-¡Hey, Haru! Y si compramos algunos dulces. Sé que te gustan. – Dije buscando alguna excusa, me acerque a uno y tome cualquier, creo que era una barra de chocolate, la tomé y se la mostré. – Mira se ve rica. – Ni sabía que le mostraba, así decidí mirarla y decía que era chocolate con lluvia de maní. Tomé otro y sin saber que era se lo di, solo estaba concentrado en que la presencia de Goku se alejará, escogía bolsa tras bolsa se los mostraba. El semblante de la pelinaranja cambiaba a uno extrañada y confundida, era obvio que estaba actuando raro, no suelo hacer esto. Solo quiero hacer tiempo mientras que ellos se van.

- ¿Eh, estás bien, Zaci? – Me dijo con suavidad. Yo solo me quedé congelado, no sabía qué decir.

-S-Si...estoy bien...solo quería distraerte un poco de lo que pasó en casa. – Excuse. ¿En serio es lo que se te ocurre? ¡¿Eres tonto?! Lo más seguro es que ella quiere olvidar lo pasado hoy y tú vas y vienes a volver a tocar el tema solo por los nervios.

Que imbécil soy...

Me volvió a llamar, volví a meterme en mis pensamientos y no vi que había metido varías bolsitas de golosinas en el carrito que empujaba Haru. Ella me miró preocupada. Y deje de meter cosas al carrito. – Lo siento... Haru. – Baje mi cabeza por vergüenza y ella se me colocó de frente con una sonrisa.

-Si estas así por lo de Alex, no tienes que preocuparte. Lo más probable es que no se vuelva a acercar a la cabaña durante un buen tiempo. – Aseguró.

Me alegra mucho eso, estoy pensando mucho las cosas que ni me di cuenta que me alteré tanto. Le sonreí y ella me devolvió la sonrisa, se fue a tomar las cosas que había dejado en el carrito y algunas las devolvió a los estantes y otras solo las dejó en el carrito. Mientras ella hacía eso, yo me volví a concentrar en la presencia de Goku, parece alejarse. Creo que meterme en mis pensamientos hizo que el tiempo fuera más rápido, por lo menos ya se han ido es un alivió de verdad.

-Haru. – Volteó ante el llamado. – Deberíamos ir a pagar las compras. – Dije en un tono suave. Ella asintió.

Después de pagar los víveres guardamos las bolsas en la maletera de la aeronave, luego caminamos a una heladería cercana, llevamos apenas cinco minutos ahí y se escuchó un estruendo y disparos. ¿En serio no podemos tener un día tranquilo? Lo más seguro es que estaban robando un banco. Haru se mostró asustado y preocupa por el escándalo fuera de la heladería, la tuve que calmar y le dije que me esperaba dentro del local.

- ¿Qué piensas hacer? – Me dijo sosteniendo mi brazo para detenerme. Yo solo le sonreí y la guié a que se ocultará debajo de la mesa. Ella me seguía mirando preocupada, sus ojos color miel mostraban miedo, pero era miedo por lo que me pasará a mí.

-Te dije que provengo de una familia peculiar. Solo quédate aquí detendré esto y volveremos a terminar esos helados. – Lo dije con voz calmada. Luego cambié mi rostro a uno serio y seguí hablando. – Por nada en el mundo, salgas de aquí hasta que yo vuelva, Haru. – Con eso último, ella soltó mi brazo que lo había tenido sujetado desde antes. Le dediqué una sonrisa para después ir hacía la puerta del local.

Salí de ahí, y dirigí mi mirada a donde estaba el sonido de los tiros y sirenas de policía. Decidí subir al techo de aquel local para luego brincar por encima de los demás edificios para llegar al lugar.

Me encontré con que la policía ya había rodeado el banco y estaban exigiendo a los ladrones salir de aquel lugar. Eso no servirá de nada, los ladrones son necios y les valdrá mierda matar algunas personas por solo realizar su cometido. Salté del edificio y algunos que me vieron se sorprendieron por haber caído del cielo. Ignoré este hecho y me acerque hasta donde estaban, algunos policías, me daban reclamos referente a lo peligroso de acercarme al lugar, hice caso omiso y me adentré al lugar. Frunci el ceño en cuanto analice la cantidad de delincuentes, eran seis en total.

- ¡¿Qué haces mocoso?! ¡¿Acaso quieres morir?! – Ruge uno de ellos apuntándome con el arma. Di un paso y al parecer se empezó a alterar. – ¡Si das un paso más te disparare niño! ¡Esto no es un juego! – Hice caso omiso a su advertencia y di dos pasos más, tenía pensado detener esto, ¡Ya!

– ¡Quieto o se muere! – Dijo otro sujeto con un niño de unos siete años en brazos, este estaba llorando y moqueando. Detuve mi paso en secó y dirigí mi mirada al otro que sostenía al niño, fruncí más el ceño, me molesto su forma tan cobarde de tomar esta situación; amenazándome con un rehén. Este sonrió satisfecho. – ¡YA TE DIJE! ¡SI TE MUEVES MÁS, EL MOCOSO MUERE! – Gritó. Lo miré a él y después pose la vista en el niño que me estaba viendo con sus ojos cristalizados, quería que lo ayudará, le sonreí.

- ¡Niño! ¿Puedes confiar en mí? – El niño me miró atónito. El hombre se alteró, quizás lo vio como una estupidez de mi parte.

- ¡¿De qué hablas mocoso?! ¡ACASO NO VES QUE ESTO ES EN SERIO! – Aulló a los cuatro vientos. Y acomodó aún más el arma en la sien del niño. Era una clara amenaza de que si me movía se moría.

-Niño, respóndeme. – Dije de manera serena mientras cruzaba mis brazos.

-S-Si...¡Siii! – Gritó con lágrimas. Yo atine a sonreír. Y para la visión humana solo desaparecí.

-De-Desapareció. - Dijo el hombre que sostenía al niño.

Todos se alteraron y de un instante reaparecí detrás de aquel hombre y con un golpe leve en la nuca lo dejó inconsciente, así dejando al pequeño libre, el niño solo se desmayó por el shock y lo cargue. Los cinco que quedaban estaban asustados por mi repentina aparición. Y me apuntaron con sus armas.

- ¡Maldito monstruo! – Rugió el hombre que me habló desde un inicio, prácticamente lo tenía delante de mí. Que irónico llaman monstruo al que no estaba amenazando la vida de un ser inocente. - ¡MATENLO! – Dio la orden.

Los demás le hicieron caso a su petición y empezaron a disparar, pero lo que no se esperaban es que me moviese demasiado rápido a sus espaldas para poder dejarlos inconsciente. Dejando solamente al hombre que anunció el dar fuego al monstruo. Lo miré con una sonrisa leve, él tenía miedo. Deje al niño en el suelo y me dirigí a aquel hombre que retrocedía a cada paso, lanza la primera bala y la atrape con la mano.

- ¿Cómo? ¿Cómo pue-puede existir un ser así? – Balbucea. Volvió a disparar y yo volví a tomar la bala, ya esto me aburría. A la velocidad extrema me acerqué a él y doble el pico del arma, este mismo vio el arma asustado por el doble y cayó al suelo con asombro y shock. Ya se dio el pensamiento de que no podría conmigo, así que, lo deje en paz y me dirigí al niño inconsciente. Lo tomé en brazos y me acerqué a los cuerpos de policía, ellos también estaban asombrados.

- ¿Qu-Quién es...usted? – Preguntó uno de ellos. Yo no respondí y entregué al niño a uno de ellos. Ya ellos se encargarán del resto. Ya había terminado con mi cometido, detener a los ladrones. Caminé unos pasos y los vi de reojo.

-Solo soy alguien que juega a ser héroe. – Comuniqué y tomé vuelo. Descendí por un callejón cercano a la heladería en la que habia dejado a Haru.

Y caminé como si no hubiese sucedido nada allá atrás. Entré al local y al parecer las personas estaban más calmadas. Busqué a Haru y ella seguía esperándome debajo de la mesa. La ayudé a salir de ahí y ella me miró con preocupación, le di una sonrisa y le dije que ya todo estaba bien y que el alboroto había terminado. Ella me sonrió y actuó como si nada. Creo que en serio confía en mí. Yo en su posición hubiera hecho mil preguntas.

Seguimos con nuestra salida de distracción, cuya misión era olvidar a cierto patán e imbécil llamado: "Alex". Nos dirigimos a casa después de largas horas afuera. Cenamos o bueno yo me devoré la comida y cada uno se fue a su habitación. Pero antes de irme a dormir decidí tener una batalla mental con enemigos invisibles, después dormiría.

Pasadas ya varías horas decidí descansar mi cerebro, habían pasado muchas cosas el día de hoy. Cuando estaba por terminar de entrar a la casa no pude evitar voltear a ver aquel bosque oscuro, me quedé observando por unos instantes, volví a sentir aquella sensación. ¿Por qué volvió esa sensación? Iba a averiguar si había algo cerca, que pudiese amenazarlos, pero luego escuché la voz de Haru diciendo que volviera a la casa que ya era tarde.

-¡Voy! Dame un momento. - Respondí y con un último avistamiento a aquel oscuro bosque me metí a la cabaña.