Minako
Reo Kawamura estaba metafóricamente tratando de estrujarse los sesos con las lecciones y/o problemas de matemáticas que le quedaban pendientes a revolver para aprobar la única materia que le quedaba para graduarse de por sí de la secundaria alta (puesto que se llevó la materia Matemáticas para mediados del año que viene el año pasado) y sólo faltaba una semana y media para rendir aquella última prueba.
–¡Agh! ¡Maldigo a los que inventaron las matemáticas…!
La rubiecita tenía ganas de tirar todo a la mierda (lo que estaba encima del escritorio) en el que estudiaba y eso mismo hubiese hecho de no advertirlo a tiempo Mai Sawaguchi e interceder en el acto.
–¡Reo, cálmate!
Le pidió Mai abrazándola por detrás y encima de los hombros (Reo seguía sentada dándole la espalda a la pelinegra).
–¿¡Que me calme!? ¿¡Cómo quieres que me calme!? ¡No termino de entender casi una puta mierda de estas porquerías de matemáticas!
Reo intentaba zafarse del amable y cálido abrazo de su novia con bastante ímpetu pero Mai se mantuvo firme tanto física como mentalmente para aguantar los lloriqueos, histerequeos y pataletas de su blonda. Mai, ya por más de un mes, había intentado enseñarle estos problemas de matemáticas que eran apenas un poco más difíciles que los meramente básicos…. Pero aun así Reo no parecía comprenderlos para revolverlos bien (y la propia Mai no sabía pese a su buena voluntad el cómo hacerle entender del todo). Ya la pareja se había graduado de Saint-Michael y tenían ya 18 años. Pero obviamente si Reo quería ingresar a una universidad tendría que tener la planilla de su título de secundaria con todas las materias aprobadas (por más que sea con notas mínimas).
–Ugh, no quiero desaprobar este nuevo examen para tratar de rendirlo otra vez a finales de año…
Sí, Reo se estaba preparando (o lo intentaba) para el examen de mediados de año (el cual se daba en 10 días). Ya más calmada la leona de Mai esta última se puso pensativa nuevamente: todos los métodos que intentó para enseñarle a resolver esos problemas bastante básicos habían quedado en meros intentos…
–Mmm, Reo… No voy a permitir que desapruebes una vez más tu último examen de la secu. Bien… creo que lo mejor es que vayas a una profesora particular de matemáticas. Mis padres me dieron el número de una muy buena o así dicen.
–Uff, pues si no queda de otra…
–¿Eh? Supuse que ibas a hacer otro berrinche con esta posible idea.
Le dijo Mai soltándola del abrazo.
–¿Acaso te crees que soy tan tonta? Ya intentamos de todo menos eso… y aunque no me gusta estudiar con una extraña menos me gustaría tener que repetir el examen a fin de año.
La blonda tenía su buen punto. Pues bien, ambas ya lo habían decidido y sellaron el acuerdo mediante un beso en los labios (en los de arriba para empezar por aquella tarde).
Al mediodía siguiente…
Ayer a la tardecita Mai le había sacado turno a Reo para una profesora de matemáticas, de historia y de idiomas llamada Minako Okuteracchi. La tarifa era apenas un poco superior al promedio por aquella clase de prestación de servicio así que la blonda no puso queja y hasta tenía todo el dinero en efectivo en su cartera de mano. Las clases que daba aquella profesora las impartía en su propia casa (más concretamente en lo que antes había sido un garaje que fue acondicionado como salón de clases). Reo tocó el timbre, se presentó cuando le preguntaron quién era por el intercomunicador, abrió la puerta para pasar a un patio de tamaño mediano grande donde había dos puertas: la principal de la casa que estaba a la izquierda y la de la derecha que era la del antiguo garaje. De esta última salió la profesora Minako saludándola levantando la mano y con una media sonrisa. Reo se quedó casi petrificada con la boca entreabierta de la impresión: aquella mujer poseía una belleza extrema hasta tal punto que se la podía denominar con el epítome de la hermosura femenina.
–Hola, debes ser Reo, ¿verdad? Por favor pasa que ya empezamos la clase, ¿sí?
Minako se hizo a un lado y su uniforme parecido al de una oficinista no ocultaba para nada sus enormes tetas que rebotaron un poco cuando se movió a un costado para permitirle entrar cómodamente a Reo al salón.
–¿Reo? ¿Pasa algo malo? Por favor entra.
–¿Eh? Ah, sí… Disculpe…
Reo finalmente pasó tomando asiento y tras una breve presentación y charla preliminar empezaron con la clase de matemáticas. Minako le explicaba desde lo básico hasta lo un poco más avanzado con meticulosidad pero a Reo se le hacía casi imposible atender a lo que le decía por contemplar la hermosa y lustrosa cara y las enormes tetas que no se disimulaban casi para nada por la ropa que usaba la profesora. Cuando por un momento Minako se dio la vuelta Reo dirigió su vista hacia el orto de la docente… Todo esto impresionaba de forma muy extraña a Reo: por un lado le atraían mucho semejantes atributos de la recién conocida y por el otro le desagradaban sobremanera.
–¡Uff…! Ni Eris tiene unas tetas y un culo semejante… y eso ya es bastante decir…
–¿Reo? ¿Estás prestando atención?
La profesora se inclinó ligeramente hacia adelante haciendo rebotar nuevamente sus tetazas.
–¡Ugh! ¡Debería ser criminal tener semejante cuerpazo… ¡Ay, Dios Santo…!
–Reo…
–¡Uia! ¿¡Se me está acercando demasiado…!? ¿¡Pero cómo es que no sufre de dolor de espalda todo el rato con esas tremendas sandías…!?
–¡Reo! ¡Reo, mírame!
–¿Eh…?
Minako había tomado el mentón de Reo con una mano y tenía el rostro peligrosamente cerca del de la rubia. Sólo cuando Reo se ruborizó y tartamudeó tratando de apartarse Minako retrocedió cerca del pizarrón.
–Reo, ¿por qué actúas tan rara? ¿Acaso no te gusta cómo doy la clase?
–¡Agh! ¡No es eso, profesora Minako! Es que… Eeeh… Bueno, no importa, me trataré de concentrar para luego hacer los ejercicios…
–Oh me parece estupendo. Ese es el espíritu.
Minako había juntando sus palmas brevemente pareciendo como si estuviese rezando al tiempo que le ofrecía una sonrisa.
–Ugh, la siguiente hora será como un Infierno para mí… ¡Maldición…!
Tras finalizar la clase
Ya Reo se despedía de su profesora particular tras ambas asegurarse de que la propia Reo no se olvidara nada.
–¡Nos vemos mañana, Reo! ¡Repasa y resuelve todos los ejercicios!
Tras decir esto Minako le dio un beso al aire poniendo la palma de su mano debajo del mentón. Aquel acto de la voluptuosa profesora le volvió a alterar las feromonas a la alumna de turno (a Reo en este caso).
–¡Sí…! ¡Mañana se los entrego todos bien hechos…! ¡Hasta luego…!
Reo se fue literalmente corriendo por la vereda colorada hasta el cuello y las orejas como si estuviese echando vapor por la cabeza. Pero además algo más le ardía en la ingle…
En la casa de Mai
Mai recibió a su novia, la hizo pasar y sólo entonces la pelinegra se dio cuenta de lo alterada que estaba la rubia por más que tratara de disimularlo lo mejor que podía. De hecho ante una agitación en su respiración cada vez mayor la mirada de la leona se ensombreció.
–Mai…
–¿Sí, Reo?
Ya Mai sospechaba en que le pasaba algo sumamente extraño a la blonda porque se quedó ahí parada un ratazo mirando el piso antes de contestarle con voz agitada.
–Tengamos sexo…
–¿Eh? Pero mis padres y mis hermanos están acá en casa ahora mismo… y además…
–¡No me importa! ¡Si no me coges pero ya mismo yo te violo!
La mirada de Reo eran dos puntos rojos además de que despedía un aura oscura como nunca Mai le había visto antaño. Mai cargó a Reo de forma nupcial corriendo hacia su pieza donde las novias se encerraron para empezar enseguida a coger como conejas en celo (pero tratando de no hacer mucho ruido…).
En la casa de Minako
Minako, mientras esperaba a sus próximos alumnos a los que impartirles clases particulares de alemán, pensaba en Reo al mismo tiempo en que comía unos caramelos de menta.
–Esa chica sí que era muy guapa y adorable… Era como una muñequita viviente… Cuando apruebe su examen quizás le coquetee un poco… ¿Y quién sabe? Tal vez pueda probar esas perlas que tiene como labios. Jejeje…
FIN
Notas del Autor: este es mi primer intento de redactar un fanfic altamente humorístico pero ya los lectores dirán si me quedé sólo en el intento… Uh xd. Por cierto, Minako Okuteracchi no es una Ooc como tal (o al menos no la sobreinventé yo) sino que es una personaje de un cómic "hard hétero" titulado "Oppai Meister" (Las Tetas Maestras) y yo me quedé preguntando: ¿Y qué pasaría si Reo se topara con una preciosidad semejante? Y aquí el resultado hecho fanfic clase oneshot breve jejeje. ¡Saludos, buenos lectores del Ecchi Yuri! PD: Minako tiene cabello largo castaño, es una mujer alta y es profesora de secundaria alta en su historia original (sí, debí describirla un poco mejor en el fic en sí… pero en fin xDDD). ¡Hasta luego!
