Hola! yo de nuevo.

Esta historia estaba descontinuada en casi 4 años.

Encontré la continuación escrita a mano, y me estoy dando la tarea de teclearla.

Así que revisé le historia desde el principio -ortografía, gramática, la historia misma, etc- para traerles la versión actual.


Palacio moroi de Pensilvania.

El Consejo Real de la Reina Tatiana.

En el Atardecer de un -triste- día de verano.
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"Su Majestad", dijo el Príncipe Dashkov.

¿Alguien lo siente frotándose las manos, mentalmente?.

" Lo sé. Mi hermano Robert es el único Usuario de Espíritu sobre los 18 años... ¡ y disponible!".

Y acalló los reclamos de los otros miembros del Consejo con un gesto de su mano, ¡tan magnánimo, él!.

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"¡Por eso le pido reconsiderarlo!" murmullos (casi desatados de algunos), "Mi hermano Robert... es -y debo reconocerlo- mayor que yo mismo", un coro de ¡oh! y gestos faciales de desagrado se dejaron ver, "y casar a esa niña con él... es totalmente una aberración. Y, como cabeza de la Familia Dashkov, es mi deber oponerme y es por el bien de ambos que... ofrezco una solución".

Una pausa es lo más útil para que todos cierren el pico y centren la mirada en él.

"Mi propia mano en matrimonio para esa niña, la Enlazada de Lady Vasilissa Dragomir".

¡Qué!. Se oyeron a coro.

"Sí, yo la tomaré por esposa, ante la falta de un mejor candidato", y miró con un reproche al Príncipe Lazar, "y la haré mi Princesa Consorte. Es por el bien superior de los morois que lo haré".

Una oleada.

¡Qué va, un tsunami! de voces se dejaron oír al mismo tiempo.

Era, simplemente, inconcebible.

¿Un Príncipe y una niña dhampir?.

¡Ni siquiera una moroi, sino una dhampir!.

Un horror máximo.

¿Y la diferencia de edad?.

Una Blasfemia.

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Pero lo peor era que esa niña... -dhampir, ¿recuerdan?-, tenía -apenas-, unos jóvenes 15 años.

Y con mucha suerte, y sólo al completarse el proceso al hacerse ShadowKissed; podría darle -y las estadísticas decían sólo uno- un hijo moroi.

Claro.

Uno saludable (mascullaban los conocedores de su -real-, situación).

Pero sólo un hijo moroi.

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Y era todo lo que un hombre -cargado con la maldición del Sandozky como Dashkov-, podía desear.

De ella, claro.

Y eso implicaba que ella debería morir.

Pronto.

Lástima que fuera tan joven y tan linda y tan fuerte y tan saludable.

¿O no?

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Lo correcto para esa niña -dhampir, recuerden-, habría sido un varón de la misma línea de sangre de su enlazada -los Dragomirs-, pero el único varón que quedaba era el hermano mayor de la joven Lady Vasilissa, -su único hermano-, quién era, además; el heredero del Principado.

Y no habían primos, o tíos más jóvenes (que Dashkov, obvio), o nada.

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Los otros candidatos eran el disipado Reed, un Máster Lazar que era el SK de su propia hermana, Avery.

También el guardián de éste, y también SK de Avery, ¡qué increíble coincidencia!.

Y en eso se basaba el Príncipe Lazar para negárselos -tanto a Reed como a Simon, el guardián-, a esa niña dhampir.

Porque la Mz. Lazar los necesitaba para no volverse loca.

Y por otras razones que no iba al caso compartir... aún.

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El otro candidato -no ideal, pero útil-, habría sido el más que disipado Lord Adrián Ivashkov, heredero del Principado Ivashkov.

Y... sobrino favorito de la misma Reina.

Quién, ¡obviamente!, jamás lo permitiría.

Ni ella, ni el padre -el actual Príncipe Ivashkov-, o su aprensiva madre.

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Así que sólo quedaba Robert, un Máster Dashkov (hijo del difunto Príncipe Dashkov, en sus tiempos mozos y de soltería).

Un hombre mayor que su hermano -que era el Príncipe por haber nacido en el matrimonio del anterior Príncipe-, y casi completamente insano.

Sus SK anteriores -guardianes ambos-, ya habían muerto.

¿Coincidencia?, ¡pues no me lo creo!.

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Y, a todo esto, -y al parecer-, nadie parecía recordar a la joven damisela en cuestión.

O, al menos, tener en consideración en las negociaciones a su propia madre, que debería autorizarlo.

Sip, a nadie parecía importarle.

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"Lo comprendo, Milord Viktor" habló la Reina, "lo he... estado calibrando, y muy detenidamente. ¡Es que esto es tan inusual!" reconoció, ¿algo confusa, ella?, "y también he buscando a alguien que... pueda ayudar a... ambas. Sí. Claro. A ambas".

Y sonrió al incómodo Príncipe Dragomir, que mantenía los labios sellados y la ira en los ojos.

"¡Y sabemos que no hay, ni siquiera en segunda generación o algo así!". suspiró, mirando al Príncipe Dragomir, que debió reconocer su derrota, "¡Tu oferta es tan generosa que es... imposible no aceptarla. A través de esa unión -sólo de conveniencia, claro está-, tu hermano, Lady Vasilissa y esta niña podrán equilibrarse... algo".

Tatiana, no suenas convencida, mujer.

" ¡Es que es algo tan inusual! ¡Sin precedentes! El manifestar esa magia siendo apenas una niñita y amarrando a esa otra niña -la dhampir-, a ella. ¡Ni siquiera es una mayor, de una clase senior o una guardiana, como lo es su madre!... en fin. Ocurrió y ahora debemos evitar... mayores consecuencias".

"¡Es que ambas... son tan jóvenes!" gimió la siempre sensible Princesa Szelsky, que había visto crecer de cerca a la niña dhampir, pues su hermano tenía a la madre de la niña como guardiana.

¡Y era una muy buena!.

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"Sí. Niñitas, Milady Ariana", la consoló la Princesa Bádica, "¿Están todas las opciones agotadas, Milord Eric?" ,preguntó al Principe Dragomir.

"Me temo que sí. Llevamos algún tiempo rastreando; pero, lamentablemente, los pocos que aún llevan -algo-, de nuestra sangre están tan alejados que... de nada sirven. Si André no fuera mi único hijo varón -y es el heredero, por ser el mayor, recuerden-, ya lo habríamos comprometido con Rose..".

Susurros ahogados por su aparente egoísmo.

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" La queremos mucho -mi esposa y yo-, y ha crecido junto a nuestra Lissa pero... André es nuestro único hijo varón. Y debemos asegurarnos de que ambos - él y su hermana-, puedan... extender a la familia. Él... ya está comprometido", más murmullos, esta vez, excitados.

La copucha desde la misma fuente era siempre la más sabrosa.

Varios pares de ojos -y orejas-, se abrieron, en espera del pelambre.

¡Grupo de viejas peladoras y copuchentas, todos y todas ellos!.

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"Ella termina el próximo año en St. Vladimir. Es hija de una Madame Voda, con el hijo de una Madame Bádica", e hizo un gesto a ambas Princesas, que respondieron, complacidas (y, seguramente, haciendo sus cálculos).

Era evidente que hacía mención, muy solapadamente, a que la ganadora de ese pull sanguíneo no tenía Sandozky en sus parientes cercanos... o lejanos.

"¿Y qué hay de tu hija, Lady Vasilissa?", inquirió el Príncipe Ozera, "¿puedo interesarte en el muchacho del pobre Lukas...?. Es un buen muchacho, no tiene la culpa de su estirpe de ratas traicioneras".

"El padre de Lukas y la madre de mi esposa, que como sabes, es una Madame Ozera", le recordó rezongando, "eran primos segundos. Es... demasiado cercano. Casi endogámico. Y Mi suegra" rezongó, " es una firme opositora a la endogamia (¡ah!, herencias y fideicomisos, obvio). Por eso se casó con mi suegro", y acá su voz pareció hilar más fino, ,"su parte... non royal (una elegante manera en los círculos royal de decir... commoners), era totalmente limpia de parentescos lejanos que se vuelven cercanos. Además de adinerada, claro".

¡Vaya sutileza, de acusar a la vieja de interesada!.

Y me refiero a su suegra.

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"Pero ya escogiste para ella, ¿cierto?", inquirió la Princesa Voda, calculando mentalmente que muchacho -cercano a ella, obviamente-, podría ofrecer.

"El joven Máster Aaron Drozdov es una posibilidad. Con una madre Lazar y con abuelos Zeklos y Tarus. Ninguna de esas familias está enlazada a nosotros... en al menos 10 generaciones. Además, van a la misma clase, estaban empezando a salir y... se gustan. Algo, al menos".

"Pero hay otra niña, ¿una Mz. Dragomir?", insistió el Príncipe Ozera, "¿cierto?, y sabemos que está bajo tu tutela".

"Y Es menor que nuestra Lissa", y cerró la boca.

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El mensaje era claro.

No diría de quién era hija.

Si suya, o de su hijo o... incluso de su difunto padre.

Esa niña tenía el derecho a crecer sin ser perseguida.

Ya lo sería a los 18 años.

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"Niña y menor que las otras niñitas. Lástima" murmuró la Reina.

También le interesaba saber, para Adrián u otros jóvenes de su familia.

Pero también era - realmente-, su última carta a jugar.

Debía aceptar la derrota.

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Que una niñita dhampir sería una Princesa Consorte.

Y, probablemente, una Princesa Viuda.

Por muchos, muchísimos años más.

Porque ése era el tema real.

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Lissa y Rose eran dos niñitas... y solas contra el mundo de los adultos.

Que las transaccionaban.

Y a toda costa.


Afuera, una joven de pelo oscuro -dirían negro como las alas de un cuervo- paseaba sola.

¿A salvo?.

Bueno. esa... era otra historia.

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La joven estaba acechando algo.

A alguien, mejor dicho.

A un joven guardián.

Su primer amor, a quién conociera el día negro (de los Ozera).

Sip, ese fatídico día en que todo lo malo comenzó a pasar en su vida.

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Su nombre (el de él, aclaro) era Dimitri Belikov.

Y en el momento de la masacre de los Ozera, tenía -tan- solo 17 años.

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Ahora, con -casi- 22 años, era un alto y muy guapísimo mocetón.

Su Príncipe Encantador.

Su Primer Amor.

Obvio que a los 15 años, ella no llamaría su atención, pero debía intentarlo.

Simplemente, debía hacerlo.

Antes de ser forzada al matrimonio con un viejo decrépito, y casi loco.

¡Y todo por culpa de LIssa!.

Claro que no era su culpa, ¿verdad?, ¡Seeee!.

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Pero la marcó, imprimiéndose en ella desde que eran unas crías chicas, que no sabían nada de la vida.

Y por eso es que ahora, ella no tenía más opción que... casarse.

¡Y no con el hombre que ella quería para ella!, ¡OH NO!

No habría más entrenamiento para ella.

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Sólo para ser una Lady Dashkov.

¡Y ella no había nacido para ser una Lady!.

Para sonreír y esas cosas tontas.

Y por eso sabía -ahora-, que esa momia casi muerta intentaría dejarla embarazada todas las veces que pudiera, y en sólo una ocasión el embarazo importaría.

Cuando saliera un moroi de su vientre.

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Una rareza biológica que era siempre producto de esa extrañísima magia de Espíritu que producía ese milagro en el cuerpo de la SK.

Sería con ese único nacimiento, que la magia se haría estable en los dos Usuarios ligados a ella; Lissa, -por el enlace-, y ese vejestorio -por la ingestión de la placenta mágica de su hijo o hija moroi-, ¡yuk!.

Y esa rareza biológica sería una codiciada pieza de intercambio en el juego de tronos y poderes.

Pero también el inicio del fin de la madre.

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Sólo se sabía que morían al poco tiempo de darlo a luz.

Y desaparecían de la historia.

Así había sido con todas.

Así lo sería con ella.

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"Dimitri", dijo en suspiro, al encontrarlo, finalmente.

"Miss Roza", el joven hizo una ligera inclinación de cabeza, al volverse hacia ella.

Y una sonrisa, que hacía que su varonil rostro se volviera más hermoso.

"Mitya, ¿te casarías conmigo si yo te lo pidiera?", rogó, ambas manos apretando las suyas.

"Me honra tu elección pero...ya estoy comprometido. Tasha Ozera me pidió ser... su pareja. Y yo acepté".

"¡Y por qué ella y no yo!", se desesperó, "¿acaso... porque ella es moroi? ¿o por que ella está viva... y yo no, en realidad?", y se echó a llorar.

"Así debe ser, Miss Roza. Tú te casarás con un Master Dashkov y tendrás una vida diferente y yo...".

"¡Pero yo te quiero a tí, solamente!" gimió, "¡ese... ese hombre no me interesa, yo te quiero a tí!".

"Adiós, Miss Roza, que... que tengas una buena vida", y se alejó de ella.

Sin ver -o querer ver-, sus lágrimas de dolor.

Y allí fue que la encontró Lissa -Lady Vasilissa Dragomir, la hija menor del Príncipe Dragomir-, y quién la enlazó a ella en un ataque de pánico que les pesaría por -y para-, siempre.

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Rose ya había llorado sus últimas lágrimas de dolor y pena.

Tenía las manos cerca de unos velones que decoraban el balcón -en que los sueños de su infancia se hicieron añicos-, contra la cruel realidad de los adultos.

"¿Rose?, ¿qué pasa?".

Rose acercó ambas manos al velón más cercano y esperó.

Sintiendo apenas el calor.

Sólo... apenas.

Las retiró y se las miró. Intactas, ¿cierto?.

No como su corazón roto.

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"Si me quemo con la vela no siento el calor. Y si un cuchillo me atraviesa ya no hay dolor. Y su corazón palpita y yo muerta sé que estoy. Y el dolor que siento en mí. Anda y dime que no es real. Pero aún tengo una lágrima que dar...", y se enjugó las lágrimas que seguían cayendo.

"¿El corazón de quién palpita?, ¡qué cosas estás diciendo ahora, Rose!", se asustó y tomó sus manos frías como el hielo -o la muerte-, entre las suyas.

"Dimitri, ¿lo recuerdas?", Lissa asintió, "le pedí... que se casara conmigo. Pero se irá con la tal Tasha, esa de los ojos azules y de las mejillas sonrosadas... y seguro la escogió a ella, porque esa Mz Ozera está viva", hipó.

"¿La Mz avivada, quieres decir?", la apoyó Lissa, "¿y qué es lo que tiene esa malcriada que tú no tengas, Rose?, lo bello de tu risa no se puede comparar...", y apretó sus manos.

"Pero tiene pulso, Lissa", susurró.

"Una excesiva valoración, si me lo preguntas... Si él sólo quisiera conocerte mejor...".

"Y respira por sí misma, ¿cierto?".

"¡Oh!, no es importante. Si él sólo viera lo especial que tú puedes ser...".

"Si me quemo con la vela no siento el dolor. En el hielo o en el sol, todo me es igual. Y mi corazón me duele, aunque no palpite como siempre. Y el dolor que tengo aquí. Anda y dime que no es real. Y yo muerta sé que estoy. Pero aún tengo una lágrima... que dar".

Y Lissa se las enjugó con sus dedos, para abrazarla, posteriormente.

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La llegada de los Príncipes Dragomir y Dashkov trajo sólo silencio entre ellas.

Lissa la mantuvo junto a ella.

Posesivamente bajo sus frágiles alas moroi.

"Máster Robert Dashkov no va a tomarte por esposa, Rose", dijo el Príncipe Dragomir, tomando sus manos frías como el hielo, entre las suyas, "Milord Víktor -el Príncipe Dashkov-; será quién lo hará", y éste se adelantó, con una cajita negra, entre sus manos.

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¿Era esa su sentencia de muerte, disfrazada?, así parecía serlo.

Porque él abrió la caja y adentro había un anillo de compromiso.

Un gigantesco diamante, en una banda monstruosa.

"Es con este anillo, Rose Mary, Miss Dragomir; que te pido oficialmente que seas mía".

Y se lo puso en el dedo, que apenas lo soportó.

La mano cayó al costado, llevando el peso del mundo en ella.

"Y yo muerta sé que estoy" susurró, inaudiblemente ,"pero aún tengo una lágrima que dar".

Porque ese sería su destino, y más temprano que tarde.


Desviándome un poco de la historia, sólo los hijos de los príncipes son Lords/Ladies.

Los conyugues son Lord/Ladies y el nombre de la familia.

Y los hijos no herederos son Máster/Miss (antes de los 18 años), Mz (después de los 18 años) o Madame (casadas).

Máster y Mz también son los hijos nacidos fuera de los matrimonios, pero igualmente reconocidos.

Es más cercano a la nomenclatura inglesa, en todo caso.