Hola!
Ya saben que no me resisto a estas cosas.
Aquí está lo que debía ser para el martes. Pero en fin! Esto es para la actividad de abril de EsdeFanfics, Kisspril.
Drabbles sobre prompts de besos.
Y mi pequeña contribución e incursión al fandom de Hazbin Hotel.
Capítulo I
"Así te conocí"
Incluso tras la máscara, Vaggie podía sentir el disfrute del sadismo que demostró Lute al dejarla tuerta y arrancarle las alas. Tal vez pensaron que se desangraría hasta morir, o que los pecadores la perseguirían para rematarla. Se arrastró como pudo hasta ese callejón y logró deshacerse de su armadura y cualquier cosa que la vinculara con su pasado y la pusiera en peligro inmediato, dispuesta a defenderse y descubrir qué sería de su vida aquí. Todavía sin concebir ningún plan, un verdadero ángel la encontró.
Quizás no fuera tan sorprendente descubrir que Charlie era nada menos que la hija de Lucifer, tenía parte de ángel, y tal vez eso era lo que la impulsó a ayudarla... o tal vez Charlie simplemente era buena. Más buena de lo que Vaggie nunca conoció en el cielo, en su vida en entrenamiento, siendo acosada por Adán...
—Oh, ya estás despierta... —saludó Charlie trayendo una bandeja mientras dos mini demonios alados la seguían —Debe ser terrible llegar al infierno justo cuando ocurre la exterminación —sus ojos demoniacos, de amarillo y rojo, se mostraban tristes.
—¿Llegar al infierno? —preguntó Vaggie casi en shock. ¿Es que la princesita no se daba cuenta?
—Eh... sí, siento mucho decírtelo, pero este es el infierno... ¡Bienvenida jaja! —agregó con una risa nerviosa mostrando lo que parecían ser huevos con tocino en una carita animada con colmillos de ketchup, Vaggie esperaba que fuera ketchup, pero en una versión muy pobre de su similar paradisiaco. —¡Pero no te preocupes! ¡Todavía hay cosas buenas aquí! Puedes... podemos ser amigas, caminar, te puedo mostrar el lugar, y lo mejor es que los exorcistas no lograron lastimarte mucho. ¡Te cuidaré hasta que te recuperes! ¿Sí?
—Gracias —fue todo lo que Vaggie pudo decir ante tal bienvenida.
Y Charlie hizo honor a su nombre al sonreír más brillante que el lucero.
Vaggie comió su desayuno en silencio, comparando la comida sin querer con la del cielo, era seca y un tanto desabrida. Era como si la falta de brillo y color en el ambiente afectara también el sabor de la comida, volviéndolo menos intenso. El jugo de naranja parecía venir de naranjas apenas maduras, más ácido que dulce. Sin esperar ya gran cosa, probó el café ya lista para el sabor atenuado, pero no, el café tenía el sabor más amargo e intenso que Vaggie hubiera probado nunca. Su rostro reflejó su sorpresa y Charlie gimió en desazón.
—¡Lo sé! Dicen que no se puede comparar a la comida de la Tierra, y no importa cuánta azúcar le pongas, el café siempre...
—Este es el mejor café que he probado en mi vida —dijo como un hecho.
—¿En serio? —preguntó la princesa.
—Un buen café tiene que ser fuerte y amargo, ni siquiera un triple espresso en el... —se detuvo en seco.
—Oh. No tienes que hablar de nada que no quieras, pero me alegra que te haya gustado el café. ¿Ves? No todo es tan malo —le sonrió Charlie con brillante amabilidad.
Charlie, fiel a su palabra, le cambió los vendajes, la dejó escoger ropa de su propio armario, le enseñó su ala del palacio infernal, comieron juntas y la dejó a solas cuando se dio cuenta que no le había permitido ningún momento en solitario. Vaggie apreció el gesto porque necesitaba pensar algunas cosas. ¿De verdad tuvo que haber matado a ese niño? Había muchas razones por las que la gente no podía entrar al cielo. ¿Qué tal si ese niño solo no fue bautizado? Pero como sea, ahora estaba condenada al infierno, igual que cualquier otro pecador o demonio.
Cada vez que intentaba decir lo que era, algo se atravesaba, o no encontraba las palabras y Charlie se apresuraba a rellenar el silencio. Y cada día fue más difícil, hasta que sintió que ya era imposible decirlo... e innecesario a este punto.
La princesa nunca le preguntó sobre su pasado, aunque a veces hacia referencia a su "vida allá arriba", o se disculpaba por la cantidad de basura y cadáveres que había en las calles. Pero siempre sonreía, pese a que con las semanas, Vaggie se dio cuenta que no tenía amigos. ¿Se podía tener amigos en el infierno? Antes habría respondido que no sin dudar, pero conociendo a la princesa, tenía que otorgar el beneficio de la duda. A veces Charlie la tomaba de la mano un segundo más o la miraba con tanta... esperanza.
Y Charlie le empezó a contar más y más de ella. Tal vez porque no tenía con quién más platicar, pero Vaggie estaba encantada de escuchar. Solo Razzle y Dazzle la acompañaban. Pero... ¿Cómo alguien tan alegre y amable podía habitar en el infierno?
—¿Princesa... Charlie, qué pasa? —preguntó encontrándola una noche llorando en la habitación real.
—No, nada... Lo siento, Vaggie.
—Dime, por favor, te escucharé... —se acercó hasta ella, a la princesa con las rodillas en la barbilla, sentada a la ventaba a la luz de la luna pentagrama.
—Es solo que otra vez... solo falta un mes —dijo señalando al reloj y la cuenta regresiva de la embajada angelical a la distancia.
—Eso... ¿Eso es lo que te puso así? —la seguía sorprendiendo.
—Ellos... ellos vendrán y matarán a mi gente —Charlie miraba al cielo, llena de tristeza. —Si tan solo...
—¿Si tan solo?
Vaggie se atrevió a sentarse a su lado y poner una mano sobre las rodillas de la princesa suavemente.
—Puedes decirme, Charlie.
—Podrían redimirse. ¿No dicen los humanos que la redención es la salvación?
Vaggie no estaba segura. Todos sabían que nadie lo había siquiera intentado. Parecía imposible. Pero Charlie ya había logrado lo imposible, que un exorcista se enamorara de la princesa del infierno.
—Podrían intentarlo. Con tu ayuda.
—¿Tú lo crees, Vaggie?
—Yo creo en ti.
Charlie se sintió cobijada bajo la mirada dulce de su única amiga. Vaggie se acercó más y decidió que este era el momento.
Tomó el beso como la guerrera que era.
—Creo en ti —susurró.
—Vaggie... —le devolvió el beso.
N.A.
¿Qué tal?
En un rato subo el capítulo dos, que ya tenía desde ayer.
Carpe Diem
