Este drabble no iba a salir, en realidad no había podido escribirlo y tuve que pelearme con Jason para que me dejara escribirlo… Y pues salió a medianoche del martes, editado el miércoles antes de medianoche porque aún debo otras cosas…

¡Pero ya está aquí!

Día 3: Robado

Palabras: 978

Advertencias: Ninguna, ambos son bastante green flag incluso vistiendo de rojo.

Disclaimer: Los personajes aquí utilizados no son de mi propiedad pertenecen a DC y únicamente los tomé para hacer esta historia.

Y si… por quien ponemos el disclaimer ya murió ¿Continuamos con esa bella tradición?


Nice Try, Jaybird!
An ArsenalHood Fanfiction

Roy Harper a.k.a Arsenal era su mejor amigo de toda la vida. Mató y volvería a hacerlo por él, ha jugado el pellejo por mantenerlo vivo y, ciertamente, el pelirrojo con mentalidad de científico loco también lo habría hecho por él.

Era una relación 50-50, donde a veces uno daba el 70 y el otro un 30 y pocas veces el 100 recaía en los hombros de uno solo para sacar a flote al otro.

Sin embargo, Jason Todd a.k.a Red Hood nunca se lo echaría en cara, jamás le diría cuando y cuáles habían sido los momentos donde él se vio dando más por los dos, por esa amistad casi hermandad, pues no era algo que pudiera o quisiera reclamarle.

Lo hacía con gusto, aún si no lo pareciera, le alegraba ver esos ojos verdes brillando ante sus ideas más locas, aunque pocas eran las veces que lo mencionaba y... Si era sincero, Roy parecía ser la única persona capaz de entenderle y estar a su lado sin importar nada.

Pero si, lamentablemente si existía una cosa que no terminaba de tolerar, y sentía como le calaba hasta el punto de desear lanzarlo por la ventana como respuesta a tantos sentimientos mezclados dentro de sí; Y eso era cuando Roy parecía no entender la idea de espacio personal.

Roy Harper no conocía el concepto de espacio personal. La idea de una sana distancia le había parecido rara y, si en la escuela le hubieran enseñado lo de la aspirina sujeta con las rodillas, él lo habría usado como ejemplo y justificación a su pegajoso actuar.

Y eso solo le traía problemas a Jason.

No, no le molestaba su desconocimiento de espacio vital cuando al estar recostado en el único y triste sillón de su nada ortodoxo departamento, el pelirrojo trepaba sobre él, recostándose a un lado, abrazándolo para caber ambos en tan pequeño lugar.

Eso solo le recordaba a los perros enormes sintiéndose cachorros aun.

Tampoco había problema si, de todos los sitios disponibles donde descansar después de una batalla decidía sentarse demasiado cerca de él, tanto como para sentir el calor del otro irradiando y ser testigo del aroma de pelea emanando por ambos.

O cuando, por algún descuido aleatorio inexplicable, Roy caía sobre su regazo, abrazándolo y felicitándole por cualquier cosa, para casi inmediatamente levantarse y huir de ahí.

No, su problema no era eso.

Su verdadero problema era, que el contacto físico no solo aparecía en momentos menos serios sino también se veía presente durante las acérrimas batallas o los encargos más peligrosos.

Aun si Roy insistía en ver su trabajo como niveles de videojuegos a superar.

En el momento en que Red Hood necesitaba toda su atención para no cargarse al pobre inocente secuestrado en turno junto a la amenaza, era donde no necesitaba sentir los brazos de su compinche alrededor de sus hombros o las palmadas de buena suerte en su pecho.

O la mano extraviada del arquero levantándole el casco para dejar un beso en su mejilla. Que después terminaba por manotearle el mismo casco para cerrarlo de una vez.

No, no lo necesitaba en esos momentos.

Por qué ¿Quién más entendería la importancia de mantenerse concentrado si no fuera un arquero? Y en verdad tenía ganas de ahorcarlo al recordar cuántas balas habían salido sin destino correcto por desconcentrarse.

Por sentir como si corazón implacable, de pronto se emocionaba ante la presencia del otro, ante el aroma entre el hierro de su arco y sus flechas modificadas, el suavizante de telas, el shampoo y su aroma natural revoloteando a su alrededor.

Y la tonta, muy tonta sonrisa de Arsenal pasando por el rabillo de su vista.

—¡Jaybird! ¡Todo tuyo! —esas palabras le hicieron regresar rápidamente a la realidad, levantó sus armas, segundos después de encontrar al objetivo al cual derribar por completo aún en el aire; rematándolo para no volver a verle moverse.

Disparó un par de veces más a los esbirros de la cosa a quien por fin habían terminado, dejando que se perdieran en el pavimento, 28 pisos abajo.

Nice Try, Jaybird! —el pelirrojo bajó desde su 32do piso del edificio trasero, rebotando y corriendo hasta él, para hacer su típico movimiento de levantar la careta del casco, mover su propia gorra hacia atrás y dejar un beso en la mejilla del moreno tan rápido que solo el ojo de un arquero experto pudiera darse cuenta.

Movimiento detenido antes de siquiera intentarlo. La diestra de Todd sostuvo la muñeca del arquero, encontrando una mirada sorprendida de este.

—Je, pajarito... Ahm ¿Podrías regresarme mi muñeca? Ya sabes, la ocupo para... Bueno casi to... — las palabras no terminaron de salir de sus labios, cuando después de dos movimientos veloces para levantar su máscara y mover la gorra del pelirrojo hacia un lado, sus labios se pegaron sobre los del mayor.

Obligando a Roy a caminar algunos pasos hacia atrás, hasta la pared más cercana, recargándolo en ella, sin soltar su muñeca aún y sin dejar de mover sus labios sobre los del otro.

Roy cerró los ojos y correspondió el beso, aunque el instante no duró demasiado, cuando fue libre, la mano que le sostuvo golpeó hacia arriba a su gorra para hacerla caer.

—Espero así aprendas a dejar de ser tan tibio, Harper —Jason mencionó, volviendo a acomodar su casco —¿Qué son esas cursilerías de solo besar la mejilla? Si me vas a hacer perder balas ¡Al menos que valga la pena!

Y con eso dicho Jason se alejó del tipo, quien seguía intentando procesar lo recién sucedido.

—¿Entonces esto es un ritual?

—Cierra la boca Roy.

—¡Pero es que...

Y ni una palabra más salió del moreno de ojos azules de nuevo, al menos no hasta descender de los edificios, solo escuchando la voz de Roy creando escenarios imaginarios donde si o si un beso más pudiera repetirse.


¡Gracias por leer!