Día 1: Primer beso

Y sucedió lo improbable.

Se miró a sí mismo, estaba sentado cerca de un lago que no estaba tan lejos de su casa mientras esperaba a alguien.

Sabía lo que sucedía, sabía porqué había ido allí.

Pero aun así no lograba comprender del todo, qué era lo que lo había llevado hasta ahí.

Sentía tensión en sus hombros, enfrentaba un gran dilema existencial en su interior mientras aguardaba expectante.

Se cuestionó nuevamente por las acciones que lo habían conducido a ese momento.

Aguardaba con nerviosismo el arraigo de una humana con la que había acordado verse a la orilla de ese lago.

Reflexionó en torno a eso, no podía evitar dudar de sí otra vez.

Era un alienígena que había sido malvado en el pasado, y a pesar de todo lo que había vivido hasta entonces todavía no lograba comprender.

Miró al cielo tratando de adivinar qué hora era, esperaba que todavía faltara algo de tiempo.

Pensó de nuevo, recordó todo lo que vivió junto a los guerreros z, desde que había conocido a Goku hasta cuando Gohan le había presentado a Pan.

Sintió un escalofrío, pensó en cuando había llevado a su pequeña discípula a la escuela y también cuando la fue a buscar.

Recordó el momento en el que conoció a aquella humana, tenía piel morena y un cabello frondoso que se veía inusualmente agradable para él.

Tenía unos ojos color avellana y una genuina sonrisa, una amabilidad natural y encantadora.

Suspiró pesadamente al darse cuenta que había pensado en ella de esa forma, los humanos no solían ser relevantes para él.

Se desmintió a sí mismo al instante reconociendo el aprecio que sentía por Gohan y por su pequeña hija.

Se sentía completamente ridículo, se decía y contradecía una y otra vez. Elaboró una extraña teoría de que tal vez aquella humana que trabaja en la escuela de Pan estuviera ejecutando algún tipo de plan contra él que no podía descifrar.

Miró el calmo lago que estaba frente a él tratando de encontrar respuestas sobre eso.

Pensó en su sonrisa y en sus ojos brillantes de alegría mirándolo, no había forma de que ella pudiera hacer algo así.

Ella era tan calma y paciente como el agua del lago transparente que estaba frente a él. A diferencia de su propio temperamento, ella podía permanecer sin alterarse ante las situaciones más estresantes.

Para él la sola idea de tener que cuidar algún niño en una ocasión lo había hecho perder los estribos.

¿Cómo podía ser capaz de relacionarse con alguien tan distinta a él?

Su piel de un exótico tono verde lo había metido en varias encrucijadas desde que vivía pacíficamente en la tierra y su relación con los humanos no iba más allá de su vínculo con los guerreros z y sus familias.

Y ahora estaba allí frente a un lago cristalino, aguardando por la humana de cabello y ojos cafés sin saber cómo debía actuar.

Se cuestionaba a pesar de haber interactuado con ella en otras ocasiones, era algo muy novedoso y extraño para él a pesar de ser un gran conocedor de las costumbres humanas.

Había sido enemigo de los humanos, también había sido amigo de los humanos e incluso podía considerarse de su familia, pero eso abría posibilidades que nunca había imaginado.

Sus pensamientos cesaron abruptamente al ver unas botas rojas caminar frente a él, había alguien en el espacio que quedaba entre él y el lago.

Levantó la vista de inmediato y vio la gentil sonrisa que una mujer de cabello voluminoso le ofrecía.

Ella lo saludó con amabilidad como le era de costumbre cada vez que lo veía, aunque en esta ocasión se encontraban completamente solos.

Le pidió sentarse junto a él y le preguntó qué estaba haciendo mientras la esperaba luego de disculparse algo nerviosa por la demora que tuvo para llegar.

Piccolo sonrió ligeramente al escuchar sus amigables y tan educadas palabras para hablar con él, contestó sus disculpas con un "No hay problema".

Ella puso la canasta que había llevado frente a ella, le ofreció agua mineral ya que sabía que era del agrado de su acompañante.

El la miró con cierto nerviosismo, indeciso sobre lo que debía hacer en circunstancias así, limitado por su gran inexperiencia en ese tipo de relación tan humana y tan extraña a la vez.

La tarde se desarrolló con timidez pero una gran cordialidad, un amable trato y agradables momentos cargados de incertidumbre.

La hora de despedirse llegó ya que ella debía irse, su hogar quedaba un poco lejos de esa ubicación que habían elegido para su encuentro.

Ella comenzó las palabras de despedida, él respondió con simpleza sin esperar algo más aunque estaba relajado y complacido por aquella peculiar cita.

Janet le sonrió, sus mejillas se sonrojaron mientras su rostro demostraba nerviosismo, se acercó a él con rapidez mientras aún estaban sentados.

Piccolo la miró con confusión, congelado, esperando a lo que fuera que ella estuviera por hacer.

Ella plantó un beso suave y rápido en sus labios, no le había preguntado si podía hacerlo, pero no podía soportar irse sin poder demostrarle que eso que sucedía entre ellos era genuino. Una pequeña muestra de realidad con un acto meramente humano.

Piccolo se sonrojó una vez que ella lo miró a los ojos al terminar de perpetrar su cometido.

Janet se puso de pie, se despidió con un "Hasta pronto señor Piccolo" y se fue de allí aumentando la velocidad mientras se alejaba, sus mejillas ardían y sentía que sus piernas temblaban nerviosas lo hacía.

Piccolo relajó su ceño mientras miraba a aquella mujer que resultó ser una criminal. Se quedó viendo como huía la perpetradora de su primer beso.

Capítulo 1 listo! Este libro nuevo que he creado es para escribir en un desafío de escritura de Drabbles de la página Es de fanfics en Facebook. Haré los distintos drabbles, que son 8 de distintos shipps incluyendo a mi poderoso y amado Vegebul.

Espero los lean y les gusten, aunque probablemente no pueda hacerlos en tiempo y forma, pero definitivamente disfrutaré experimentando con otros shipps del fandom. En esta ocasión decidí probar con el shipp de Piccolo y Janet ❤️

Nos leemos pronto.

Niebla~