Descargo de responsabilidad: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer y la historia es de la increíble autora CaraNo, yo la traduzco con su permiso. ¡Gracias, Cara!

Disclaimer: The characters are owned by Stephenie Meyer and the story is by the amazing author CaraNo, I translate with her permission. Thank you, Cara!

Este y todos sus fanfics puedes encontrarlos en su blog, el link está en mi perfil.


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13.

~Así es. De acuerdo. Mis dos personas favoritas. Clic, encajar, adaptarse~

Las ganas de llorar persisten durante el resto del día.

Abue se da cuenta, pero no es de los que pregunta. Solamente le digo que estoy teniendo un mal día antes de que se vaya.

Las cosas serán mejores mañana.

¿Cierto?

Cuando suena la campanilla, me levanto de la silla.

Dos tés chai, con crema batida y jengibre... Un capuchino con espuma extra y canela... Se enciende una vela, tres sillas de felpa, una mesa de café.

—¡Ey, Bella! —dice Emmett, dejando que Edward entre primero.

En Edward veo anticipación y entusiasmo. —Hola, Chica del Café.

¿Vuelvo a ser Chica del Café? Eh.

—¿Qué pasó con Café Bella? —le pregunto, burlándome de él.

Y frunce el ceño, luciendo un poco preocupado. —¿Pasó algo? ¿No te sientes bien?

Mis ojos encuentran a Emmett, y él sólo sonríe con una sonrisa que dice—: Te lo explicaré.

Asiento una vez y luego me vuelvo hacia Edward de nuevo. —Estoy bien, lo prometo. ¿Cómo estás? —Quiero extender la mano, tal vez tocar su mano...

Pero no estoy segura de que sea bienvenida.

—Estoy bien, ambos estamos aquí esta noche, ¿está bien si me siento a tu lado?

No puedo evitar sonreír. Es tan directo y esas cosas. —Está muy bien. Preparé algunas bebidas para nosotros.

—Gracias, Bella —dice Emmett con una sonrisa. Nos sentamos alrededor de la pequeña mesa, Emmett y yo nos sentamos uno frente al otro, y Edward en el medio. —Me encanta tu café, tengo que decirlo.

—Yo también —dice Edward, alcanzando su vaso—. Deberías probar esto alguna vez. Es realmente delicioso, Em.

—Amigo, he estado tratando de que pruebes el café desde siempre —resopla Emmett, y me encuentro mirándolos atentamente—. Pero no funcionó hasta que descubriste que eso es lo que le gusta a Bella.

Edward se encoge de hombros y bebe un sorbo de su bebida caliente, lo que me recuerda... —No es café —señalo con una sonrisa—, es té negro.

Emmett sonríe. —Touché.

—Pero no es negro —murmura Edward, sacudiendo la cabeza—. Es de color marrón cremoso. Marrón claro. ¿Beige? Tus ojos son marrones café, Bella.

Me llamó Bella.

Como lo haría si hiciéramos el...

Mierda. Ruborosa.

—Mi abuelo me llama Cerecita. —Sonrío nerviosamente—. Como... la semilla del café... Uh, por mis ojos.

Cállate.

Cierra la boca.

—Eso es un poco gracioso. —Edward se ríe—Cereza. Bella Cerecita. Chica del café.

Y me doy cuenta de que Emmett ahora nos está mirando a Edward y a mí, como yo los estaba viendo a los dos antes.

Él, Emmett, parece tranquilo por alguna razón.

—¿Oye, hermanito? —murmura, y Edward lo mira—. ¿Recuerdas lo que hablamos en casa?

—Sí —responde Edward rápidamente—. Vamos a contarle a Bella sobre mí. Está bien, de verdad. No me importa. Quiero que lo sepa.

Emmett sonríe torcidamente, una sonrisa que he visto en Edward antes. —¿Y quieres que sea yo quien hable?

—Creo que eso es lo mejor. Agregaré si hay algo que... Quiera añadir.

—Está bien —dice Emmett, asintiendo con firmeza antes de mirarme.