Selim no se conformó con revolverle el gallinero a la Queeny (Tati, perdón. Es el hábito); sino que esperó a Adrián (su Adri), para imponer su reclamo o posesión de él.

Tanto como presa, cómo también si fuera su mate.

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Es que los dhampir podían ser todo lo ferales que desearan, en realidad.

Y Selim siempre se sintió identificado con los lobos, aún de pequeño.

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Al contrario de su sisi, a la que se le acercaban más las serpientes de todas las razas.

Por eso era sibilina, y Selím era el Lycan.

No por nada a su madre le decían la HellKat.

O a su padre le decían Zmey.


Y los lycan -cómo los lobos-, tenían mating season. Y Selim ya estaba en la suya.

Y tenía toda la intención de pasar ese rato con Adri... y con Dimitri, si éste se dejaba; claro.


Adrián salió silbando, pensando en cómo hacer correr los chismes y los rumores, para así especiar su ya aburrida vida social.

Eran siempre las mismas caras, las mismas historias, y los mismos chismes.

"Adri", oyó una voz muy sensual llamándolo, como un canto de sirena.

Selim, obviamente.

Ese hombre no sabía de espacios personales.

Pero la promesa del chisme fresquito lo llevó, cómo con una cuerda invisible.

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"Selim, el hombre del momento", le dijo, haciéndose el lindo con él; "¿qué más tienes para contarme?, ¿qué sabes de la fuga que nadie más sabe?. De seguro que tu sisi tuvo ayuda externa, ¿verdad?".

"¡Ah!, quieres el chisme, pero no ofreces nada a cambio, ¿verdad?. Típico de un royal moroi. Cree que su apellido lo es todo. Bueno, los non royal commoners no funcionamos así, Adri. Así que... ¿qué me ofreces?".

"Nombra tu precio", le dijo; esperando que fuera algo a lo que pudiera acceder.

Los Mazur eran rebuscados en sus solicitudes, y hasta la más pequeña se podía volver una bola de nieve... en su propia contra.


"Ando ganoso, y quiero besarte".

"¿Aquí?", se asustó Adrián.

¿Ahí, en público?.

Quizás en otra parte, podría vender el rechazo a su hombría que era esa propuesta.

"¿En mi habitación, cuándo sea tarde?".

"Ahora. ¿No me oíste?, ando ganoso. Así que podría contacte cosillas, si me dejas que se me pasen las ganas".

"Anda con el grandulón ruso".

"Se está haciendo el difícil. Guardián de Vasilissa y todo. Pero es un oso de peluche si sabes buscarlo".

"¿Hablamos de... mi primo, Dimitri?, el hijo del tío Rand, ¿ese Dimitri?".

"Fuimos juntos a St. Basil, tu primo y yo. Y fue mi mentor", y levantó las cejas de una manera, que hasta Adrián se pasó películas de esas de cine porno. "¿Entonces?, no estaré en la corte por mucho tiempo. Revisaremos la documentación, hablaremos con algunas personas, amenazaremos a otras; y tanto Dimi como yo, deberemos coquetearle a otras más. No me queda tiempo, en serio. Y eres el primer moroi que de está despertando las ganas. ¿Entonces?, ahora o nunca. Nunca, y me voy con lo que sé a otros lados".

"Pero, es que me van a ver!", maulló Adrián, retorciendo su manos. "¿No podríamos...?".

"Nop. Bueno, fue un gustazo verte, Adri. Ten una linda vida", y Selim hizo el amago de irse.

Con una última mirada de sus lujuriosos y ardientes ojos, se volvió para irse; pero Adri no pudo resistir a la promesa de lo que ellos llevaban ocultos detrás.

"¡Selim!, no te vayas... yo... yo... ¡está bien, ni modo!. Bésame".

"¿Seguro?, ¿no te sientes coartado?", y se le fue acercando como un lobo alfa depredador, muy lentamente.

"Sí, eh... ¿qué puede importar?". Ya estaba titubeando,

Selim emitía oleadas de sensualidad.

"¿Y no te va a afectar?, tu coquetería, tu nombre, tu fama..."; y ya estaba casi en su boca, mientras sus dedos -lujuriosos-; le recorrían el pecho, por sobre la camisa.

Adrián notó que olía como a chocolate y a hierbabuena, y era demasiado tentador.

Fue corriéndose, hasta llegar a un muro, y no tuvo más escapatoria de sus manos... y de esa trampa hecha de labios.

"¿Es en serio que quieres besarme, Adrián?"; le susurró; ya rozando los labios con los suyos, y Adrán gimió en su boca.

Los dedos de Selim se deslizaban como si Adrián estuviera desnudo, y éste sentía electricidad en toda su piel.

Estaba duro de sólo percibirlo, y su masculinidad se fue por el desagüe.

"¡Be... bésame!", gimió Adrián a Selim, y Selim sonrió; acortando la distancia entre ambos.

Ambas bocas colisionaron como un choque de asteroides, y Selim fue succionando su lengua sensualmente, y muy rítmicamente; a la par que una de sus manos hacía lo mismo con el durísimo bulto que tenía Adrián dentro del pantalón.

La otra mano acariciaba el trasero por sobre la ropa, haciendo que su piel se ondulara bajo su contacto.

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¿Quién necesitaba las endorfinas de una mordida moroi, si tenías unas manos y una boca así de lujuriosa?.

Adrián gemía en su boca.

Se estaba derritiendo y sólo quería llegar al orgasmo, y meterse a su cama a dormir por horas.


Las cosillas que iba murmurando Selim entre besos lo tenían totalmente alienado.

De pronto, sintió los caninos de Selim en la piel de su cuello, y la presión que le sacó unas gotas de sangre, que lamió con dominancia.

Para volver a la boca de Adrián, y lamerle los labios.


Adrián no pudo más, y acabó en su ropa interior; cómo si tuviera 12 años y fuera su primera experiencia masturbatoria.

Sus huesos se volvieron cartílago, y Selim lo ayudó a llegar a su dormitorio; en dónde lo dejó sobre la cama.

Adrián prácticamente dormía ya.


"Si te interesa, Vasilissa no tiene una magia declarada. Cómo tú tampoco la tienes, ¿verdad?".

Y Adrián negó, quedándose dormido profundamente, sin pesadillas ni oscuridad que lo torturara.

"Ah, y Adrián", le dijo Selim; aunque sabía que ya no lo oía. "Las mordidas y el veneno de los Mazur no tienen contraveneno, si pasa demasiado tiempo entre la herida y la limpieza de la herida. Por si acaso".

Y cerrando la puerta suavemente, se fue de los alojamientos de los royal solteros.


Sonriendo, entre travieso y malicioso.

Milord Adrian Ivashkov ya era suyo.

Estaba marcado por un Mazur, y si algún otro alfa como Selim le echaba un ojo, Selim lo sabría.

Y era la hora de recordarle a Dimitri quién llevó los pantalones -pero en el suelo-, en la relación.

Y no fue Selim Mazur, claro.


Selim en su ciclo ganoso de lycan alfa!, y no dejará a sus mates con pantalón puesto.

Spoilers: eso es gracias a que aprendió a sacar la magia de su ADN, y se volvió un alfa lycan.

Entonces, ¿y qué pasó con Rose, si creció en St. Vladimir, y lejos de la enseñanza de los Mazur?.

Será igual ¿O será peor que su hermano, o su propio padre?.