Caída libre. Así se sentía Rose.
Usada y descartada.
Pero sus sentimientos por él previnieron de hacerlo caer con ella.
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Salió como autómata, caminando sin hacerlo; hacia los alojamientos de Adrian.
A informarle de su asignación como su guardiana.
Lissa se quedó allí, con La Reina y con el Consejo y con Dimitri. Observando como Rose se alejaba, no solo del lugar, sino de su vida.
Pero eso... aún no lo sabía.
Y tampoco le importaba ya.
Dimitri procuraba no toparse con Rose, en las pocas veces que ésta era vista sin Adrián.
No la miraba. No le hablaba.
Era frío con ella, como debió ser siempre, en la Academia.
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Al parecer, no hubo respeto o admiración hacia ella.
Nada -en realidad- solo el deber, tal vez camuflado de atracción; en evidencia con el conjuro de lujuria.
Era -y ya no más,. al parecer- la amiga de su cargo y su futura compañera de trabajo, y como tal se abocó a entrenarla y la hizo creer que había amor entre ellos. Eso no estuvo bien de su parte.
A Lissa -al contrario- Dimitri la veía siempre.
Ella lo buscaba para ir a desayunar o a almorzar, para conversar de lo que fuera o para asistir a sus test médicos.
A Cristian eso le molestaba más que cuando Lissa conoció a Adrián en Idaho y se alejó de ella, para darle espacio en lo del Espíritu... O eso decía él, ya amargado por el abandono.
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Uno de esos días, Dimitri besó a Vasilissa.
Ella se había estado quejando de todo y de todos, sobre todo de Cristian.
Y fue entonces que Dimitri se acercó a ella -cómo compelido por sus ojos verdes-, y la besó.
Lissa no reaccionó al principio.
Y luego demoró -más de un segundo- en notar lo que pasaba realmente y lo empujó, abofeteándolo.
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"Yo amo a Cristian. Estas... confundido, Dimitri. NO vuelvas a hacerlo ¡gran idiota!.O deberé reportarte, y no tendrás más salidas condicionales".
"Lo siento mucho, Princesa. No volverá a pasar".
"¡Por supuesto que NO!, habráse visto. Tan grande y tan bebé al mismo tiempo... qué será lo que Rose vio en tí, me pregunto. Tal vez quería un bebé... y eras lo más cercano a eso... idiota. Yo voy a buscar a Cristian... ¡Ve a lo que tengas que hacer, Dimitri!".
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Y lo empujó hacia sus Dimitri Sitter, o los guardianes asignados a cuidarlo.
Sip, Dimitri Sitter, claramente.
Rose fue succionada por la mente de Lissa en el momento del beso y se alejó, asqueada; con el corazón más roto aún.
Desde entonces, fue sólo una sombra de lo que fuera antes... antes de Dimitri, antes de arrojar su vida a la basura.
Se parecía más y más a las sombras que la acosaban en el pasado. Parecía caminar entre ellas ahora.
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Y las cosas no iban a mejorar con Adrián.
Él dejó de beber en exceso, de fumar en exceso y de ir a fiestas, incluso hablaba de volver a la Escuela de Arte; pero ella no parecía interesada.
En nada, en realidad. Menos en él.
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Era una autómata, realizando el trabajo asignado a ella.
Y un día, lo descubrió besándose con una muchacha moroi, desconocida para ella.
Rose simplemente le dijo que era sólo su guardiana. Que no se preocupara más por ella.
Caminaba entre sombras. Las sombras de los muertos y las que los vivos proyectaban bajo la luz.
La luz que a ella no le llegaba más.
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El Capitán la interceptó un día, cuando iba a su posición; en la habitación asignada a Adrián.
La cogió bruscamente del brazo cuando ella no reaccionó a su llamada.
"El Consejo pide tu presencia, Hathaway. Vamos. Camina... Pareces una zombie. Él no te quiere. Ya sale de ese estado".
Lo miró sin verlo.
Igualmente, simuló pestañear; cómo lo haría una muñeca.
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"¿Quejas?".
"Ninguna, hasta ahora".
"Entonces, no te metas con mi vida, Croft", y se soltó bruscamente de su agarre. "Puedo caminar sola".
NO preguntó para qué, y no le interesaba, evidentemente.
Entró a la sala del Consejo, con la frente en alto y con los ojos secos.
No tenía tiempo para esos vetustos y apolillados morois, tenía al suyo propio que cuidar como niñera.
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"Guardiana Rose Hathaway", comenzó el Príncipe Voda, ojeando unos papeles; "De 18 años, primer lugar de su promoción, puntaje perfecto en las pruebas finales; asignada a Lord Adrian Ivashkov, ¿es correcto?".
¿Era para recordarle al moroi que guardaba como niñera?.
Gracias por la atención de recordárselo.
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"Sí".
"Describa su experiencia en la lucha contra los strigois", siguió el Príncipe Lazar. "Desde el principio".
Ah. No tenía que ver con Adrián.
Así que activó el modo activo.
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"En Spokane... habían dos strigois. Y yo luché con ellos. La señorita Rinaldi -una moroi de agua- hizo estallar un acuario ubicado en la habitación y yo usé el vidrio para acuchillarlos y no sólo una, sino otra y otra vez, hasta dejarlos inconscientes", dijo fríamente; no importándole sus reacciones de horror; "y mientras no reaccionaban, usé una espada decorativa que había allí para decapitarlos... No fue fácil ni... debía hacerlo. Nos secuestraron, y usaron a... al Guardián Eddison Castile, como a vulgar bolsa de sangre, y mataron a... al novicio Mason Ashford frente a mis ojos. Era matarlos o morir. Así que sin sacar el vidrio de su pútridos corazones strigoi, fui lenta y meticulosamente cortando cada tendón, cada nervio, cada músculo y cada vértebra; hasta que sus cabezas rodaron por el suelo".
Y de muestra, sacó un extraño collar, hecho cómo de dientes de tiburón.
Un momento, no eran de tiburón.
Eran... ¿colmillos de strigoi?.
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"Pero no fue la única experiencia. Continúa", dijo la Princesa Helena Dashkov.
Rose la miró, entornando los ojos; con un rictus indescifrable en sus ojos oscuros por el recuerdo.
"¿Y usted es...?".
"La Princesa Dashkov", respondió ésta.
"Claro"; y de su voz destiló veneno puro. "Si usted lo pide, Milady Dashkov... Lady Natalie Dashkov. La que fuera la única heredera del anterior Príncipe Dashkov. Ella drenó a un profesor -dentro de la academia- e intentó matarme para liberar a su papi. El mismo que atacara a la Princesa Dragomir y la obligara a huir... ¿recuerdan?, y la secuestró, para drenar su magia. Esa. misma Royal. moroi", casi le escupió el veneno, "El Guardián Belikov debió matarla allí mismo. en la academia tan segura. Pregúntele qué sintió. Ah, verdad. Él no siente".
La princesa se movió, incómoda. eso no fue una acusación.
Fue un bumerang.
Un recordatorio que su familia estaba al nivel de los Ozera -tan vilipendiados ahora- al final de la cadena alimenticia.
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"¿Y en la academia... Guardiana Rose Hathaway?", intentó encauzarla la Princesa Ariana, muy suavemente. "El ataque... masivo... en el que peleaste".
Tenía que recordar que la otra Hathaway trabajaba para su hermano, evidentemente.
"En la academia... Entraron por una brecha en los bordes mágicos provocados por los... idiotas de la Maná... -en caso de que los crean un grupo musical-, que eran un grupito de estúpidos niñitos royals jugando a hacer magia", su voz se llenó de ira; "torturando a otros asustados niñitos royal moroi, para que se defendieran con su magia. La magia debilitó y horadó los bordes y una estaca en manos humanas hizo el resto... ¿a eso hacía referencia, Milady Ariana?". Oh.
Ese tono. Nada bueno auguraba.
"Cuéntanos tu... visión del hecho. Del principio al final, Ro... Guardiana Hathaway", corrigió la Princesa Ava Drozdov.
"La Princesa Dragomir", giró la mirada y Lissa asintió.
Todos debían saberlo.
"Comenzó a notar algunos patrones. Cosas raras. Un niño golpeado por sus pares. Una niña de la Escuela Intermedia me pidió enseñarle a pelear, para no acabar golpeada como los otros. Y una palabra. La Mana. Una organización criminal royal moroi, ahora juguete de esos estúpidos niñitos royal morois. Secuestraron a la Princesa Dragomir, para obligarla a pelear con su magia... Hay algo que deben saber... A más la use, más la hace... maligna. Y esa oscuridad la invadió, la hizo maligna. Lo torturó, al imbécil al que la capturó. Podía matarlo. Sin mover un dedo... Yo prefería morir antes de dejarla hacer daño a los otros... Y le pedí... que me diera toda su oscuridad".
"Eso... del poder, la malignidad y la oscuridad". Dudó La Reina, "acláralo, antes de continuar".
"El Espíritu -sanación, aura, restauración, fuerte compulsión", es un don de Luz, según St. Vladimir. Pero su uso... genera una oscuridad -una sensación de desesperación, de depresión- el opuesto de la Luz. Hay sólo una -no, dos- maneras de contrarrestarlo. Un Shadow kissed -que lo absorbe en sí mismo, lo limpia- y usar joyería de sanación. Hecha por el mismo usuario..."
"Pero ese día... ella no llevaba joyería, ¿verdad?", dudó el Príncipe Efrain Lazar.
"No lo sabíamos entonces. Era yo. O nada. Y fui yo. Absorbí... ", giró la cabeza y lo miró. Oh. Oh.
Sus ojos negros sólo indicaban algo. Oscuridad.
Lo estaba haciendo en ese momento, y les mostraba lo que ocurriría si seguían hablando.
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"Consúltenle a Mz Avery Lazar, ¿sí?, ella es usuario... verdad. Es otro tema. Otra royal que intentó matar a la Princesa Dragomir. Deberían encerrarla en una Torre de Cristal... a salvo...", y giró la cabeza hacia una aterrorizada Lissa, que apretaba -desesperada- sus manos.
¡Rose no usaba joyería de plata!.
"Absorbí toda su maldad, toda su oscuridad. -todo su lado oscuro- y comencé a atacar a ese estúpido niñito royal moroi. El Guardián Belikov me arrancó de su rostro y me arrastró a un punto de vigilancia -abandonado, por falta de presupuesto, lástima de las vidas perdidas- y estuvo horas intentando hacerme reaccionar. Cuándo al final se logró... Era noche cerrada... Y lo ví... a Mason Ashford. Muerto en Spokane. Señalando con dolor a los bordes ya no tan mágicos. Y sólo dijo... ya vienen. Lo comprendí. Los podía sentir. El Guardián Belikov me dijo Buria y me dio una estaca... el resto pueden leerlo en los reportes".
"Sí, lo leímos", dijo gravemente el Capitán Croft, revisando algunos papeles; "considerando que fueron... más de 100 strigois los que atacaron -suficiente como para arrasar la academia en pleno funcionamiento- las invaluables... pérdidas humanas fueron... mínimas... Gracias a una convocatoria de... Buria".
Revisó otros papeles y levantó la cabeza.
"Hubo un rescate. Estuviste allí. ¿Por qué?. Aclaro... ¿En un rescate, por qué estuviste allí?".
"Invaluables vidas humanas aún vivas", respondió Rose. "Y fue MI idea, capitán. Ellos NO podían percibir a los strigoi. Yo sí".
"Y cito: -tras análisis, se consideró que las cuevas cercanas eran el mejor escondite. Y en conformidad a la votación de todos los guardianes presentes, consideramos un rescate al amanecer. Y convocamos a todos los que pudieran llegar a tiempo- ¿convenciste a alguien, Guardiana Hathaway, para ir al rescate; siendo una novicia?".
"Peor aún, Capitán. Convencí al Guardián Belikov de que debíamos hacer el rescate. Lo convencí señalando el posible punto. Lo convencí de llevar a los novicios senior. Lo convencí de llevar a los usuarios de magia de fuego".
"¿Cómo -y me asusta la respuesta- supiste donde era?", dudó la Princesa Badica, haciendo una leve inclinación de cabeza.
Abby Badica había sido salvada de esa.
"Mason Ashford me lo señaló".
"¡Hablas con los muertos!", se persignó la supersticiosa Princesa Voda, Caroline. "¿Fue... la última vez que lo hiciste o... sigues haciéndolo?".
"Mason... me respondió otra única vez. Me dijo que el Guardián Belikov ya era un strigoi".
"Ah. Rusia". Susurró La Reina. "Háblamos de Rusia. Sé breve. Sabemos lo general".
"Le hice una promesa. Que no lo dejaría ser strigoi. Viajé a Rusia. En el camino aprendí a matarlos bien. Lo encontré. Peleamos. Y lo creí muerto. Yo estaba al borde de morir. Me llevaron de vuelta a Baia, en donde la usuaria me reparó. Y me embalaron y enviaron como encomienda... ¿eso?".
"Vamos al tema de los strigois, Guardiana Hathaway... desde tu primer molnija hasta el último rescate de la Princesa Dragomir... ¿cuántos crees que has enfrentado... exitosamente? ¿En total?".
"¿Unos 20?", dudó Rose. "19. Dimitri Belikov escapó, es verdad".
"Más bien unos 30", dijo La Reina, ojeando unos papeles; "considerando lo que los alquimistas nos informaron. Algunos no han sido... certificados. Así que se te otorgará una zvada por Rusia y otra por el rescate de nuestra Vasilissa... Ah, sí. Se otorgó -a posteridad- una segunda, por el rescate de St. Vladimir, que aún no la recibes. 2 molnijas. 4 zvadas y ¿18 años, cierto?", Rose asintió; "¿qué edad tenías en tus primeras experiencias?".
"17 años".
"Senior, ¿cierto?", Rose asintió. "¿A qué edad consideras que los novicios están listos para luchar en contra de los strigoi?".
Rose la miró, sin poder creerlo. ¿Qué?.
¿A dónde iba esa bruja moroi?
"No. Lo. Están. Mi amigo Mason murió en Spokane. ¡Eddie quedó incapacitado por semanas!. Vi a guardianes experimentados morir en el ataque a St. Vladimir. Vi a mi mentor", apretó los dientes; "caer en el rescate de las cuevas... yo no tuve otra opción. Era matar o morir. Vi... la muerte de Mason Ashford. En el mismo día, vi caer a mi mentor y como mi propia madre luchó por su vida, en total desigualdad de condiciones".
"Lo sé. Lo sabemos. Lo consideramos largo y tendido. Eres una excepción que queremos replicar, Rose Hathaway - aún sabiendo lo malo que fue para tí-. Queremos cambiar la prueba de campo a los 16 años y llevarlos a la vida real a los 17 años, como prueba final".
"¿Quiere llevarlos a cazar strigoi a los 17 años, y sin graduarse?".
"Tú lo hiciste".
"¡No tuve opción!, ¡yo estaba fuera de forma y me fue asignado un mentor, el único BM7 de toda la Academia y que fue evaluado por mi madre... quedó vivo, debía ser bueno... yo quedé inconsciente tras un puñetazo de ella... ¡y se supone que soy su hija!".
"No todos tienen tu genética, lo acepto; pero podemos replicar el entrenamiento. Eres letal, Guardiana Hathaway, y queremos eso para el resto de los novicios. Serás evaluada por los mejores, -para conocer tu nivel, tu real nivel- y rankeada adecuadamente. Y, una vez terminado; veremos cómo replicarlo en el próximo curso. Con trabajo duro, todos los novicios serán como tú".
"¡Es enviarlos a la muerte a los 16 años!, ¡son niños!, ¡yo no habría sobrevivido!".
"Mantuviste a salvo a Vasilissa, ¿cierto?, por más de un año. Solas. A los 15 años. Si tú pudiste, ellos podrán".
"¡Fue suerte!".
"No. No lo fue. Fuiste educada para hacerlo. Dos años de trabajo de campo hicieron de tí una novicia única. Y queremos replicarlo, paso a paso".
"No creo que mi madre quiera tener otro hijo, ¡y menos otra como yo!, y además... no tienen más princesitas moroi siendo cazadas por otros príncipes moroi, para matarla".
"Tu madre es aún joven y tiene su atractivo", insinuó La Reina, "de seguro pretendientes no le faltarán... si sedujo a Ibrahim...".
"Fue mutuo, según él", masculló Rose.
"¿Él?, ¿Ibrahim?, ¿De dónde lo conoces?".
"Fue en Rusia. Allí le llaman Zmey, La Serpiente".
"¿Y tienes las agallas para llamarlo así?".
"Es mi padre. Entre Zmey, Abe o el Viejo, prefiero lo último, aunque él preferiría Baba".
"¿Y quién te dijo que lo era?".
"Mi madre vio la bufanda que él me dio y comenzó a hablar sobre él. Que era un buen hombre... ¡Y fue tan obvio!; él me cazó en Rusia, me ofreció el oro y el moro ...¿o era el turco?", aquí, se echó a reír, pérfida, generando una reacción incómoda en La Reina; "para volver a la academia, fue a mi graduación y pagó por la fiesta y dijo que estaba orgulloso de su kizim, que es hija en su idioma".
"Es lógico. Tienes su carácter. Su tonalidad de piel; y tus ojos y tu cabello son como los de él. Tu madre es pálida y pelirroja, pero tú tienes su rostro. Sí, la recuerdo de tu edad. Pequeña, inquieta y movediza como una pixie... fui yo quien la asignó a Ibrahim, como favor a su padre; obviamente. Bueno, no es el tema a tratar. Comenzarás mañana a ser evaluada. Una vez listo eso, crearemos el programa que transformará en guardianes letales a toda una generación de nuevos novicios".
