Dojo Sonoda.
Desde que los padres de Umi se retiraron, no pasaron muchas cosas locas, pero al final, Umi terminó heredando el dojo, así mismo, muchos alumnos se unieron.
Aunque los dos mejores arqueros que poseía el dojo eran justos los dos hijos mayores de Umi y Ninja: Ryuko y Kai.
- ¡Lo hiciste genial Ryuko-chan! – Sayaka exclamó mirando a su pareja quien logró acertar varios blancos, así mismo, varios alumnos estaban asombrados por la puntería de la chica.
- Que genial es.
- Su hermano no se queda atrás – ahora con el turno de Kai, este hizo el mismo tiro que su hermana, acertando en el blanco.
- ¡Que genial es!
- Y guapo – algunas chicas decían quienes también babeaban un poco por el chico.
- Realmente los has entrenado bien – Ángel le decía a Umi quien sonrió – tú y su padre lo han hecho bien.
- Ramón me dijo que deberían defenderse y no solo eso, sino que usar el arco y flecha podría ayudarlos en el futuro.
- Es verdad… no me puedo creer que al son de hoy aún se practica – la demonio decía – aún recuerdo que en la Antigua Grecia se solía usar.
- En Japón también se ha usado desde tiempos antiguos, los Shogunes practicaban también.
- Claro que lo sé, esta hermosura ha vivido tanto tiempo – río la peli blanca enfocándose de nuevo en como sus nietos seguían siendo la sensación del dojo Sonoda.
Ver como disparaban hacia la diana, le hizo tener un recuerdo de alguien que según ella, era un experto de las artes con arco y flecha.
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Se decía que hace tiempo en la Antigua Grecia, aparecieron unas criaturas las cuales eran algo que jamás se habían vistos.
El culpable de estos seres fue el viejo rey Ixión, aquel que fue destronado por haber asesinado a su suegro, Deyoneo. Aborrecido por todos, imploró perdón al dios Zeus, que se apiadó de él acordándose de que hasta los mismos dioses hacían locuras por amor y, purificándole, le invitó a la mesa de los dioses. Pero Ixión, lejos de estar agradecido, intentó seducir o violar a la diosa Hera, la mujer de su propio anfitrión, Zeus, que indignada se lo contó a su marido. Zeus no podía creer que un humano al que había dado su perdón y cobijo fuera capaz de tamaño atrevimiento, por lo que, para probar si sus intenciones eran verdaderas, creó una nube con la forma de su mujer y la hizo aparecer ante Ixión, que cayó en la trampa. De la unión de Ixión y la falsa Hera, llamada Néfele (la Nube), nació el niño Centauro, que cuando llegó a adulto engendró con yeguas de Magnesia la raza de los hombres-caballo o centauros.
A pesar de que eran unos barbaros y que destruían todo, al final, hubo uno, el cual fue resultado de la unión entre Crono y Fílira, hija de Océano.
Y este centauro, sería diferente a los demás.
- ¡Muy bien, dispara! – el centauro exclamó mientras un alumno suyo, muy conocido para muchos, hacía lo que este le indicaba.
- Demonios, creo que me falta algo de puntería.
- No te preocupes Jason, así se inicia, pero con el tiempo irás mejorando, de esto se trata el arte del tiro con flecha.
- Lo sé Quirón, por eso es que eres el mejor en esto.
- Vamos, no me digas eso.
- Pero es verdad – llegó la reina de los demonios al sitio – sabes que eres el maestro de muchos ellos, incluso varios de tus alumnos han sido reclutados por otros dioses, en especial Athena.
- Asóuka, tiempo sin vernos.
- Quirón, hace tiempo que no nos veíamos igual, pero veo que no has cambiado, sigues ejerciendo la función de maestro de muchos – la rubia fue hacia él – ¿y dime? ¿Crees que te pueda ganar?
- Lo dudo mucho.
- ¿Me estás retando, Quirón?
- Puede que así sea – el centauro le dijo entregándole su arco y una flecha.
La rubia apuntó a la diana que poseía, dándole justo en el blanco. Esto parecía suficiente, pero Quirón ni siquiera miró muy bien ahí cuando dejó ir la flecha la cual atravesó por en medio la que había disparado Asóuka.
- Pff, supera eso.
- Hijo de… sigues siendo el mejor en esto, ya te harán una constelación en el cielo.
- Lo dudo, no creo que me vayan a hacer algo así, solo soy un simple maestro de arquería.
Puede que las palabras de Quirón no fueran mucho, pero no sabía es que la diosa Athena estaba al pendiente del gran talento que poseía el centauro.
No era común que alguien como él fuera un talento así de grande, así como maestro de varios de los soldados de elite de su ejército.
- Creo que haré algo para él, no puedo dejar que su poder quede en solo ser un simple maestro – la diosa de la guerra se fue de ahí, ya planeando varias cosas para Quirón.
Tiempo después, el centauro decidió ver a más de sus alumnos, quienes siempre tenían admiración y respeto hacia su maestro y entrenaban con él.
Esto incluía a varios de los mejores guerreros como Castor y Pólux quienes a pesar de ser promovidos como Caballeros de Géminis, así mismo, Jason y Teseo siendo Caballeros de Aries y Tauro respectivamente, no se compraban con su maestro.
- ¡Ataca polvo estelar! – Jason fue el que inició el ataque hacia el centauro el cual lo esquivó galopando hacia donde estaba el peli rojo.
Quirón seguía siendo rápido, ni siquiera los ataques de estrellas fugaces de Jason le daban a él, siendo que era astuto y conocía la forma en cómo es que sus alumnos atacaban.
Con los geminianos, pasó lo mismo ya que estos tenían ataques similares a pesar de que eran un poco distintos entre sí.
Castor atacaba por la derecha, pero Pólux se iba por el centro y ahí fue cuando en un momento, parecía que tenían la ventaja sobre su maestro, no obstante, nada fue más lejos de la realidad.
- Atacan bien… ¡pero no es suficiente! – con sus fuertes patas traseras, el centauro le dio un fuerte golpe a los gemelos quienes quedaron aturdidos por eso.
- Es duro de vencer.
- No por algo nos entrenó junto con Asóuka – río Pólux mirando al centauro.
A pesar de todas las cosas que pasaban con Quirón, así como ser querido por muchos y amado, su destino lastimosamente no sería algo bonito en el futuro.
Pasado un tiempo, la reina de los demonios junto con Hércules, estaban peleando contra una horda de centauros los cuales estaban atacando tierras cercanas y no solo eso, raptaban mujeres.
- ¡Déjenlas hijos de su caballa madre! – gritó la demonio lanzando algunos ataques de cosmos los cuales hicieron caer a varios de los centauros al piso.
- Yo me encargo – al lado de la demonio, el mitológico héroe sacaba varias de sus flechas las cuales estaban bañadas con la sangre de la Hidra la cual era venenosa.
Al ser impactados por una de las flechas, no solo les causaba les dolía la herida, sino que hacía que quien la recibiera, muriera por el veneno de la bestia.
Los dos siguieron cazando los centauros que estaban dando problemas, así mismo, los asesinaban para evitar que siguieran haciendo daño.
- ¡Lánzasela! – la demonio exclamó por lo que Hércules lanzó una de sus flechas, justo cuando entraron a una cueva en la que se habían metido.
Pero el héroe cometió un error fatal.
- ¡Ah! – ese grito fue sonoro, no obstante, tanto la demonio como el hijo de Zeus se dieron cuenta de que no habían herido a uno de los centauros que seguían.
- ¡Es Quirón!
- ¡¿Qué carajos?! – ambos vieron que la flecha que Hércules lanzó, estaba clavada en el muslo del centauro benevolente.
- No puede ser – los dos fueron en su ayuda.
Ni que decir que la noticia rápidamente se corrió por todos los alumnos de Quirón quienes acudieron a ver como estaba.
De suerte, el veneno no lo mataba, no obstante, eso no quería decir que el dolor fuera poco ya que era inmenso y agonizante, pero como era hijo de Crono, poseía inmortalidad.
Quirón viviría una muerte en vida.
- Todo por mi culpa – susurró Hércules el cual golpeó la tierra con sus manos.
- No te sientas mal grandote, yo tampoco me di cuenta de que Quirón estaba por ahí – la demonio decía mientras se sentaba al lado de varios de los alumnos del centauro.
- ¿Qué pasará con él?
- No puede morir, pero de nada le servirá ya que el veneno lo hará sufrir por toda la eternidad – Pólux decía sabiendo que él poseía eso.
- Me pregunto qué pasará con él.
Por su lado, Quirón seguía sufriendo los efectos del veneno de la Hidra por lo que llegó a un punto en el que deseaba morir, pero no podía.
El centauro decidió hacer algo y pidió ser llevado ante la diosa Athena, esto fue concedido por los demás.
La deidad de la guerra fue a ver como se encontraba el maestro de varios de sus guerreros. Viéndolo, se sintió mal por cómo se encontraba.
- Diosa Athena.
- Quirón, me he enterado sobre tu condición y realmente no puedo describir la tristeza que tienen los demás por ti.
- Lo sé… por favor… quiero que me quiten la inmortalidad… y descansar en paz.
- Quirón.
- Este dolor… es horrible… prefiero morir… y ya no sufrir más.
- Lo entiendo Quirón, puedo ayudarte con eso, pero quisiera darte una oferta antes.
- ¿Oferta?
- Sí.
Pasó un tiempo y fue cuando todos vieron como el cielo se oscureció un momento y no solo eso, sino que un rayo bajó de golpe hacia la cueva en donde vivía el centauro.
- ¿Qué fue eso?
- Pues quien más, es Zeus – unos momentos después, todo se calmó y fue cuando decidieron ir a ver qué había pasado.
Llegando, Quirón se había levantado, pero no solo eso, sino que un objeto dorado fue volando hacia donde estaban todos.
Cuando este objeto bajó, se reveló como una nueva armadura de color dorado la cual poseía una forma muy particular.
No era como para ser portada por un humano, siendo este con la forma de un centauro y no solo eso, sino que por alguna razón poseía alas en su espalda, así como un arco y flecha.
- Esa armadura…
- Es la Armadura Dorada de Sagitario – Athena salió junto con al centauro el cual se veía mejor.
- ¿Sagitario? ¿El arquero?
- Vaya Athena, ¿Qué tienes en mente? – Asóuka exclamó mirando a la peli morada quien sonrió de lado.
- Hice un trato con Quirón. Haría que Zeus le quitara su inmortalidad y se la cedería a Prometeo como él deseó – la diosa miró al centauro – y él se volvería uno de los guerreros más fuertes.
- ¿Por eso la armadura en esa forma? – la diosa asintió – ¿Y por qué las alas?
- Las alas son algo que le añadí para que resaltara que él es el maestro de los muchos guerreros que lucharán en mi nombre, por lo que es una forma de honrar la gran labor que Quirón ha hecho con todos ustedes y los alumnos que ha tenido. Sé que ningún centauro posee alas, pero tómalo como un regalo para resaltar más la importancia de Quirón.
- Me gusta – el centauro acarició la armadura la cual se desprendió y fue hacia él volviendo su cuerpo, así cuando él desplegó sus alas, se notaba la imponencia que daba.
- ¡Que genial!
- Eso si demuestra poder.
- ¿Podrás volar? – Quirón corrió un poco y las alas comenzaron a batirse elevándolo del suelo y este estuvo cruzando los cielos para sorpresa de muchos.
- Creo que competiré con él – Asóuka sacó sus alas y fue tras el centauro, alcanzándolo – oye, ¿una carrera?
- ¿Me estás retando?
- Puede que seas alguien excelente en tirar flechas, pero ni creas que me ganarás en volar.
- Pues reto aceptado – y así, tanto Quirón como Asóuka comenzaron a volar a gran velocidad por los cielos y no solo eso, aprovechando ese momento, el ahora Caballero de Sagitario sacó su nuevo arco y flecha e hizo un disparo al cielo notándose el nuevo poder que poseía.
Era más feliz que nunca.
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- ¿Mamá? – Umi agitó un poco a Ángel quien despertó algo confundida.
- ¿Qué pasó?
- Hace poco terminamos las lecciones y todos se fueron a descansar – la demonio asintió.
- Lo siento, es que me puse a pensar en algo – río Ángel, pero esta decidió ir por un arco y flecha de los que tenía Umi. Tomándolo, apuntó hacia una de las dianas y sin mucho esfuerzo dejó ir la flecha dándole en el centro.
La demonio sonrió al hacer eso y justo al ver al cielo, la constelación de Sagitario estaba sobre ella y no pudo evitar soltar una risa.
- Si Quirón, te estoy retando.
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Continuará…
