Al día siguiente el pequeño niño despertó algo desorientado ya que estaba en un cuarto que no conocía hasta que recordó que ahora vivía con la mujer rubia.
Se colocó sus pantuflas y bajó hacia el comedor.
-Buenos días señorito Izuku-dijo una de las sirvientas-la señorita Camie tuvo que irse temprano así que me pidió que le diéramos su desayuno
Lo llevó a la mesa y recorrió la silla para que se sentara.
-Muchas gracias-comentó apenado ya que no estaba acostumbrado a este tipo de tratos
En pocos minutos varios platillos fueron colocados en la mesa. El menor miraba todo con sorpresa, ¿de verdad podía comer lo que sea?
-Adelante señorito, puede comer lo que desee-vio al infante asentir y servirse de todo un poco
A pesar de tener un hambre voraz debido a su precaria alimentación por causa de su madre, controló sus impulsos por comer como salvaje y usó los utensilios para comer de manera decente y con calma.
Luego de varios minutos quedó completamente satisfecho.
-Muchas gracias por la comida-comentó con una sonrisa-¿qué más debo hacer?
-La señorita Camie realizó un itinerario para usted el cual comienza después de que se cambie: primero tendrá clases con un tutor académico privado, seguido de clases de instrumentos musicales, un breve receso para tomar una pequeña merienda, después tendrá clases de defensa personal y al final comenzará a ser instruido en el uso de armas blancas y de fuego
-Wow, son muchas cosas-su sorpresa era bastante ya que varias de las cosas dichas le llamaban mucho la atención
-Su baño y su ropa ya están listas para comenzar su día
Asiente y va rápidamente a cambiarse.
Para sorpresa de sus tutores de las diversas cosas que le enseñaban al menor éste podía hacerlas sin problema alguno a pesar de que él había comentado que eran pocas las veces que podía ir a la escuela debido a que su madre le obligaba a trabajar.
El peliverde esperaba con paciencia que cada profesor terminara de hacer sus respectivos apuntes y se despedían de él con una sonrisa.
Iba a comer algo cuando le anunciaron que había llegado su entrenador de uso de armas.
Quedó sorprendido al ver a un enorme hombre de cabello rubio, cuerpo fornido y un aura bastante pesada que pronunciaba muerte y crueldad a quien osara enfrentarlo.
Sin embargo, a pesar de eso, el hombre se paró en frente suyo con una actitud jovial y una enorme sonrisa.
-Mi nombre es Yagi, pero me dicen All Might. Seré quien te entrene en el manejo de armas-en sus manos traía un enorme maletín el cual al abrirlo vio un montón de armas y cuchillos pulcros y acomodados como si nunca se hubieran usado-¿Cuál es tu nombre, pequeño?
-Soy Izuku señor Yagi. Es un gusto conocerlo-el hombre sonrió complacido ya que cualquier otro niño estaría completamente asustado y llorando por su presencia y las armas
-Bien, te enseñaré lo básico-tomó una de las armas y le explicó a detalle sobre ella y su funcionamiento
Fue haciendo lo mismo con otras que además pudo desarmar y armar para mostrarle al menor cómo hacerlo. Luego de varias horas de teoría, era momento de pasar a la práctica.
-Muy bien, comienza armando esta-señaló una de corto calibre y pocas piezas-Empieza...ahora
El menor se puso manos a la obra sorprendiendo al hombre por su habilidad y velocidad para volverla a su estado original en poco tiempo.
-Excelente trabajo chico. Lo has hecho bien-palmeó su cabeza
-¿Puedo intentar armar otra?-preguntó emocionado viendo al rubio
-Claro, escoge una
-Hm...¡Esa!-señaló un rifle de asalto de última generación y de los más complicados de armar a la perfección
-Bien, no olvides ninguna pieza-revisó su reloj el cual al ver la manecilla de los segundos llegar al doce, le dio luz verde para comenzar
Con suma agilidad, fue acomodando las piezas sin perder detalle de ninguna.
Luego de diez minutos, logró armarla por completo.
-Es...sorprendente-dijo con incredulidad-estas armas tardan alrededor de 1 hora o más debido a que son demasiado minuciosas-aplaudió con una sonrisa-para comprobar que realmente funciona, hay que comprobar su tiro
-De acuerdo-asintió con una sonrisa
Llegaron a la parte trasera de la mansión la cual estaba alejada varios metros de la casa ya que estaban varios puestos de tiro.
Sin embargo, dichos puestos no estaban completamente solos: amarrados de ellos había varias personas que claramente sabía quienes eran ya que cierta insignia en el brazo los identificaba.
Estaban amarrados y amordazados viendo con temor al hombre que los había secuestrado.
-Bien, ahora comprobemos que hiciste un buen trabajo-le mostró cómo colocarse para disparar-ahora tú
Asintió y se colocó en posición. Puso el cartucho en su lugar y con la mirilla buscó a uno de ellos. Al tenerlo a la vista, le disparó en la cabeza provocando que un pedazo de esta saliera volando.
-Increíble, incluso pudiste localizar su límite para hacerla de un mayor impacto del que ya tiene-sonrió orgullo
-Mira esto-realizó un pequeño cambio en una palanca muy poco notoria y rafagueó a otro dejándolo irreconocible
-¡Bravo muchacho!-rió con ganas-lo has hecho excepcional
Realizó cambios constantes entre una sola bala y ráfaga hasta terminar por completo con todos los privados de libertad.
-Muy bien chico, tienes potencial-entraron a la casa para que el hombre pudiera realizar sus anotaciones
Se retiró de la mansión yendo directamente al cuartel general donde contó con lujo de detalle todo lo ocurrido e incluso les mostró el funcionamiento nuevo del rifle dejando anonadados a todos.
-Sin duda ese niño es fenomenal-aplaudió el hombre al mando con una sonrisa maliciosa-llamen al encargado del armamento y díganle sobre esto
-Si señor-acataron la orden y rápidamente realizaron lo pedido
Camie llegó a altas horas de la madrugada debido a que intentaron realizar un motín en uno de los campos pero que no llegó a mayores.
-Idiotas incautos. Espero que hayan aprendido la lección-entró a la casa siendo recibida por una de sus sirvientas
-Buen día señorita Camie. Todo ha estado muy tranquilo en su ausencia-le entregó un cuaderno donde estaban las anotaciones de los tutores de Izuku
-Gracias, puedes retirarte-la vio reverenciar e irse
Fue hasta su cuarto a cambiarse. Al estar lista, se recostó en la cama y le dio una leída al cuaderno. Sonrió orgullosa ante las grandes habilidades del niño.
Claro que no le sorprendía mucho ya que descubrió que el pequeño Izuku fue quien dio aviso a las tropas alemanas sobre un posible levantamiento en su pueblo por medio de una carta muy bien elaborada como para ser de un niño.
-En serio debió odiar tanto a su madre como para vender a su propio pueblo para deshacerse de ella-bostezó-en fin, la perra se lo merecía
Se acostó en su cama y cayó rápidamente en brazos de Morfeo.
Continuará...
