Su etapa de pasante quedó en él como un buen recuerdo. La competitividad, el compañerismo, todo el sistema parecía predispuesto para el conflicto desde fuera, pero desde dentro estaba hecho para dar resultados rápidos y contundentes.
Algunos días eran agobiantes y lo detestaba pero el resto del tiempo realmente le encantaba estar aquí.
Podía ver fácilmente porque Jinbei decidió conservar su sistema de admisión tanto tiempo. Con lo bueno y lo malo podía decir honestamente que hizo amigos y se divirtió, pero la pasó aún mejor cuando el periodo de prueba terminó y consiguió un sueldo propio. Su primer trabajo asalariado.
Estaba orgulloso y motivado como nunca. No le tomó mucho salir luego de la clase junior de entrenadores y ser promovido a la clase maestra y es que nunca se detenía. Amaba su trabajo y siempre estaba de cabeza en él. Raras eran las veces que recordaba comer, por eso le fue tan fácil escalar, la jerarquía nunca fue un problema.
No es que se creyera mejor que sus compañeros de ese entonces. Todos eran chicos por demás talentosos cada uno con sus propios dones individuales que le daban una dura competencia, si no que Trad tenía una ventaja y es que él conocía a Jinbei. Tenía esa cierta confianza familiar con él que lo cargaba de seguridad para actuar rápido y tomar la iniciativa cuando los otros dudaban.
Donde otros desconocían, Trad intuía lo necesario y era audaz. Ese fue el factor decisivo para llevarlo al lado de Jinbei.
No sólo eso, Trad tenía su propio don. La sorpresa que se llevó al entrar al club y encontrar a su amigo lo instó a hacer sus propias
investigaciones constantes sobre todo. Todo con la meta cercana de—En la medida de lo posible—nunca volver a ser sorprendido.
Y también estaba Free, quién sin darse cuenta le tendió una mano.
El desgreñado niño rubio era uno de los más jóvenes del equipo en ese momento y también fue el más joven una vez, porque Free creció al lado de Kristina en el club y a pesar de su edad De La Hoya era sin lugar a dudas—porque el niño podría destruir en un instante a quién sea que dudara y sin siquiera intentarlo—el mejor blader de BC Sol. Un prodigio forjado por su esfuerzo y que quizás podría llamarse el mejor de Europa, disputando gradualmente victoria a victoria la cabeza en la clasificación mundial, saltando cada vez más rápido a competidores mayores y de experiencia inigualable.
Free estaba en camino a ser el mejor, si es que no lo era ya, porque mientras sus rivales aprendían a entender el mundo competitivo Free entró considerándolo su hogar. Creció con Jinbei, un viejo campeón mundial y un genio del negocio y básicamente aprendió a a gatear y caminar con un lanzador en la mano. Él nunca necesitó adaptarse a nada, entendía el mundo como la palma de su mano. Quizás era un niño, pero era aterradoramente perspicaz y centrado. Por una razón era el capitán del equipo y es que era brillante.
Y en cuanto llegó tuvo un favoritismo claro por Trad que nadie se atrevía a cuestionar porque a Free no se le cuestiona. Silenciosamente considerándolo su amigo lo tuvo de su lado y por sobre todo Trad estaba agradecido.
Algunos lo llamarían jugar sucio pero él no iba a alejar a Free por algo tan fugaz como las inseguridades ajenas. El niño genuinamente era su amigo.
Trad es hijo único pero está seguro que tener un hermano debía sentirse como estar con Free. Le gustaba estar cerca aunque a veces se exasperaran entre sí. Le gustaban sus bromas agudas, su carácter intenso, lo muy en serio que se tomaba todo lo que hacía. Pocos lograban entender lo que tenía en la cabeza el niño dorado, quien desentonaba tanto de los otros niños y era un chico evidentemente complicado.
Pero como Trad lo había conocido incluso antes de que siquiera considerara ponerse su coraza impenetrable, podía leerlo sin problemas. Porque ambos pensaban igual en demasiadas cosas, especialmente en cómo funciona el beyblading.
Sí Trad confiaría en alguien y si Free confiaría en alguien, lo más probable es que sería en el otro.
—Hey. ¿Puedo hablar contigo?—Free le preguntó en el taller.
Apareciendo literalmente de la nada, sus pasos siempre demasiado ligeros para el bien de padecientes cardíacos.
—Toca antes de entrar—le frunció el ceño ofendido por el susto que casi lo hizo apuñalar la pieza en sus manos con el soldador.
Free se deslizó a su alrededor y husmeó libremente en las mesas vacías, poco interesado en su drama.
—¿No eras un entrenador? Se supone que estés siempre disponible para mí—se quejó el niño con la cabeza hacia un lado.
—Sí, creo que confundes entrenador con esclavo. Tengo más tareas que solo cuidarte, ¿Sabes?—aún así desconectó todo de la extensión y dejó el metal a un lado, estirándose y retirando los lentes de
seguridad, evidentemente dispuesto a darle toda su atención—¿Qué pasa?
—Tengo está idea grandiosa—Free empezó a tantear el terreno con cautela y confianza, obviamente fingiendo que era más trivial de lo que es.
Pero hagamos memoria, siempre que Free empieza la conversación con "tengo está idea grandiosa" solo puede significar que está a punto de poner el mundo de cabeza y volver a voltearlo como si nada y necesitaba ayuda.
Porque si no fuera eso, ya lo habría hecho por su cuenta y luego ignorado el problema.
—Veras, he estado platicando con Fafnir y se nos ocurrió una estrategia interesante—expusó tomando asiento en la mesa de trabajo y sacó de su funda al bey en cuestión—. Él es una bestia y caza como tal. Entonces pensé…
Free le dio una pequeña vuelta a Fafnir con el impulso de sus dedos y lo arrojó sobre la mesa, admirando complacido con esos salvajes ojos grises como el bey daba un par de giros torpes manteniendo el equilibrio con esfuerzo.
—¿No sería interesante simplemente… esperar como carnada para el enemigo?—concluyó su idea con una media sonrisa confiada, deteniendo a Fafnir con un dedo.
—Tentar al rival a atacar con todo y cargar a Fafnir al máximo—reconoció Trad inmediatamente. Física básica.
—Sí. Y a su vez el bey contrario queda drenado. Básicamente es una victoria antes de empezar—Free sonrió apoyando con pereza el rostro en su manos, jugando con Fafnir entre la ñema de los dedos contrarios.
—Considerando que te golpeen—le recordó trad señalandolo con una sonrisa cansada—. Si no, solo estarías desperdiciando energía.
—Siempre golpean y no me falta resistencia. ¿Por quién me tomas, Trad?—Free le restó importancia, cuanto menos ofendido por la insinuación—Es de esas técnicas que se ven más complejas de lo que son. Todos asumirán que hay que ser más fuerte que yo y darlo todo para vencerla y se pondrán el cuchillo al cuello complicando todo por sí mismos porque honestamente, ¿Quién podría resistirse a morder un trozo de carne fresca justo frente a él?—razonó divertido.
Ambos rieron de solo imaginarlo. Realmente es una buena idea. En estrategia es brillante y a futuro Free podría sellar todas las aperturas hacía él y levantar un muro con tan solo dominarla. Llegaría el momento en su carrera en que para derrotar su estrategia, para la mayoría la única opción existente sería efectivamente ser mejor que él y para ese punto eso era poco factible.
—Es una idea interesante, pero hacer un lanzamiento como ese con un lanzador. Un lanzamiento con la cantidad justa para no acelerar ni caer es… cuanto menos complicado—Trad esperó dudoso por su reacción.
Free se levantó de la silla y sacó en un parpadeo el lanzador de su cadera que siempre parecía casi cosido a él. Con el brazo caliente conectó a Fafnir y sus pupilas se contrajeron en concentración dejando ver el cambio de tono en su iris desde los grises siempre visibles hasta los ambares que tapaban sus pupilas. El blader se fue
hacía atrás con una incomodidad inesperada y tiró, evidentemente conteniendo su potencia.
Fafnir rebotó con torpeza en la madera de la mesa y giró lento pero demasiado inestable, desafortunadamente inclinado hacia un costado. Cayó y se detuvo. Bastante decepcionante para ambos, pero no por eso menos predecible.
Las cejas de Free bajaron y sus labios se estiraron con terquedad. Alguien está disgustado porque las cosas no le salen como quiere. De alguna manera, esa expresión era intimidante incluso viniendo de un niño, como si fuera algo antinatural que no estaba destinado a manchar su rostro.
—Seh, ya lo sé. Honestamente estoy empezando a frustrarme—el niño dorado se encogió de hombros y como por arte de magia todas sus emociones desaparecieron al instante, regresando al pulcro hielo habitual de su lenguaje corporal—. No puedo seguir estancado en esto. Quiero que hables con el tío y los otros entrenadores para que me dejen tirar sin lanzador de vez en cuando para poder probarlo en competiciones.
Lo sabía. He ahí el dichoso favor.
—¿Yo?—Trad casi se señala a sí mismo con incredulidad—¿Y por qué no lo resuelves tú?—cuestionó con la ceja alzada.
No es por dejarlo solo contra el mundo, ni ser un imbécil con él, pero si quería que Trad lo defendiera es porque estaba consciente de lo jodido que era darle lo que quería.
Free podría ser solo un niño y también solo un blader, pero honestamente en BC Sol su palabra valía al menos tres veces más que
la de todos los entrenadores, juntos. Y no es porque fuera familia, es porque es un genio. Nadie puede reemplazarlo y todos lo saben, especialmente Free. Entonces llega cuando quiere, hace lo que quiere y está en donde quiere. Si Free permite que Jinbei y los demás elijan su alineación es porque no le es relevante. Claro que sigue siendo solo un miembro y su palabra definitivamente no es la ley, pero se acercaba bastante.
Sí Free tenía un desacuerdo con alguien más, generalmente el único que podría solucionarlo será el dueño. Nadie quiere a un Free molesto.
Es una gran diva, si es que quieres ponerle una etiqueta.
—Sabes como se pone Jinbei con eso de las tradiciones, si le digo que quiero poner a prueba las reglas oficiales del juego y tirar sin lanzador, el viejo infartará—se justificó naturalmente, volviendo a su silla como si no fuera la gran cosa.
—Free, ¿esto es tan urgente? ¿Realmente no puedes esperar un poco más para dominar ese lanzamiento? Me preocupa que te estés sobrepasando otra vez.
—Claro que es urgente. Sé que aveces me adelantó a las cosas, pero estoy seguro de que si dominó esto desde ya, podría incluso ganar la liga mundial yo solo—insistió determinado, poco dispuesto a negociar.
Eso fue demasiado individualista. Pero en ese entonces ninguno de los dos era capaz de entender cuál era el problema con eso. Después de todo eso era BC Sol. Hacer de cada blader el mejor de todos.
Free acercó con un chirrido su silla hasta la suya y sujetó su brazo con firmeza. Atravesandolo con seriedad, pero también sereno.
—Entonces apóyame para hacerle entender eso a los demás—Free le pidió—. Me convertiré el mejor del mundo más temprano que tarde y este es el salto de fe. Siempre sé lo que hago y a lo que me enfrento. Como mi entrenador, te pido que confíes en mí, ¿Sí?
Por un rato Trad se limitó a verlo en silencio mientras meditaba todo lo dicho en su cabeza. Sacar ese truquito a la arena en las condiciones actuales podría ir en contra de la asociación y meter en problemas a Free. También poner en la mira al club.
Pero eso es solo si no lo hacen bien. Además, cuando Free le pide algo de esa manera…
Trad suspiró cansado. Jinbei va a colgarlos.
—Esta bien. Creo que tengo un plan. Voy a necesitar un tiempo para hacer algunos números y conseguir las estadísticas, hacer un par de pruebas, ponerme al día con el reglamento. También tendré que ver tu lanzamiento en acción al menos otro par de cientos de veces—Trad lo observó con seriedad, sin embargo una de sus piernas empezó a temblar de la emoción—. Conseguir que Jinbei permita… no. Conseguir que legalicen oficialmente tu lanzamiento y que no se quejen de ti con la nacional será una guerra. Estas son en serio muchas molestias únicamente por un lanzamiento, entonces te lo preguntaré solo una vez y jamás volveré a cuestionarlo porque confío en tu genio, Free. ¿Esto vale la pena?—le preguntó directamente esperando nada menos que cruda honestidad en su respuesta.
Free se balanceó en su silla como si todo se hubiera vuelto simple de repente. Aún así se veía pensativo, de alguna manera observando al entrenador desde arriba.
—Este lanzamiento, es Fafnir en esencia. Puedo sentirlo en mis huesos. Si saco esto a la arena ahora, él y yo seremos intocables—el niño medito apreciando al bey en sus manos.
Todo le estaba sonando demasiado intenso, ¿Pero quién es Trad para interponerse en los instintos agudos de Free? Quizás era un niño pero lo conocía lo suficiente para saber que cuando tiene razón, tiene razón.
Si Trad dejó de competir cuando era niño es porque él carecía de ese impulso suicida para ganar con el que nacían los atletas de primer nivel, pero Free lo tenía. Y Trad estará dispuesto a apoyarlo la mayoría de las veces sin importar que tan loco sonará, porque no por nada se llama "suicida".
—Entonces te ayudaré—finalmente se involucró por completo—. Pero por el momento todo debe quedar entre los dos. Nada sale de aquí. Eso significa no Jinbei y no Kris hasta que estemos listos para luchar por esto. ¿Esta bien?
—Tan secreto como esas cajas que guarda el tío en el sótano. Entendido—Free bromeó pícaramente con sellar sus labios con cadena y candado. Entonces todo estaba hecho.
Estrecharon manos en algún tonto saludo masculino del que ninguno estaba dispuesto a hablar y pusieron al otro temporalmente en segundo plano, Trad volviendo a instalarse en la mesa y el niño dorado saliendo con sigilo felino, cada uno dispuesto a regresar a lo suyo. Entonces Free se detuvo en la puerta.
—Una cosa más—Free le llamó la atención—. ¿No notas rara a Kris?—le preguntó con su cabeza ladeando hacía un costado.
Trad hizo una rápida recopilación de la semana en su mente, pero como no están en el mismo grupo no había mucho que encontrar más que algun saludo rápido ente actividades y el encuentro amistoso en el que ella participó el lunes. Ganó su batalla por un pelo y el encuentro fue bonito y llamativo como siempre.
Pero si le preguntan a él, es evidente que a Kris le cuesta un poco ser ella misma cuando juega en el club. Se le ocurren varias razones pero, ¿Algún cambio espontáneo recientemente?
—Honestamente, no la he visto demasiado estos días—confesó a la vez que aún trataba de recordar.
Es cierto. También está eso de que están a inicios de temporada y Trad no ha estado demasiado en el gimnasio esas semanas. Simplemente no es su turno por el momento.
—¿Por qué? ¿le pasa algo?—El entrenador inquirió con una ceja arriba.
Pero si por casualidad había algo mal, mejor estar enterado.
—No sé. Por eso te pregunto.
—Ah, Trad. No recordaba que vendrías hoy—Jinbei lo saludó en cuanto lo reconoció de reojo.
No se tomó las molestias de darle demasiada atención ni de levantarse del sillón del sillón del dueño desde el que admiraba la arena.
Jinbei debió notarlo al instante porque la puerta automática siseaba como una serpiente cuando se abría. La cabina del dueño es un lugar tan público como privado. Accesible pero respetado en el Astro: el estadio hogar de BC Sol.
Las Nacionales Españolas finalmente dejaron atrás las exhibiciones y extras distritales para dar su inicio oficial. De esta manera la temporada de competencia clasificatoria en este lado del continente finalmente se inagura otra vez luego de todo un año y así en su estadio hogar en el Astro BC Sol tendría el honor de ser los anfitriones del enfrentamiento de apertura esta vez.
Luego de las entradas, discursos—que este año dio uno de los hijos de Jinbei en lugar del dueño—y todo el espectáculo en general, Jinbei observó los enfrentamientos tranquilo y en confianza como si la competencia nacional no fuera más que un tiempo de recreo para él.
El club dominó orgullosamente a la competencia como si fuese calentamiento, haciendo tiempos modelo de un solo round. Pero quien obviamente daría el punto final—aunque no hay necesidad porque la alineación es bastante completa—sería Free.
Trad podría enlistar varias razones muy válidas, pero la principal por la que se hace de esta manera es marketing. El niño dorado está encabezando las encuestas de popularidad del país. Hacerlo así gana audiencia, vende mercancía y es muy lucrativo. El niño dorado se convierte a pasos agigantados en un símbolo mediático del deporte nacional. O mejor dicho: mundial.
Estos son grandes logros que enorgullecen a Trad y así como este espera más.
Si todo sale bien hoy, confía en que así será.
Sin embargo, aún después de todo esto Trad y Free tienen sus propias razones para querer montar un show ahora.
—¡Tres…!
La cuenta regresiva empezó rugió desde el público como una ola. Tenían estadio lleno y el ruido era casi ensordecedor. Las cámaras brillaba con fuerza intentando cargarlos y aún así los chicos en la arena permanecían enfocados el uno en el otro como si no hubiese nadie más.
Los ojos de Jinbei se acicharon con reflexión. Diablos, se dio cuenta demasiado rápido.
—Free tiene el lanzador en una posición extraña. ¿Sabes qué está haciendo?—el dueño lo interrogó con sutileza, confundido pero aún confiado.
Negó lentamente pensando que su visión de anciano le está fallando.
—¡Dos…!
¿Es él o…? ¿Fafnir está bien conectado? No. "Debe ser mi impresión", el anciano se dijo a sí mismo. ¡Porque parece que solo está ahí y ya!
—¡Uno!
Jinbei se levantó golpeando los reposabrazos de la silla, sacudiendo la madera por el impacto. Trad no pudo evitar echarse hacía atrás de la sorpresa.
—¡No está sosteniendo el cable!—El dueño se dió cuenta.
Y empieza la función.
—¡Let it Rip!
En el instante en el que su oponente tiró del cable con todas sus fuerzas, en ese mismo instante Free sacó a Fafnir del lanzador con la punta de sus dedos—ni siquiera estaba asegurado—y lo arrojó con un giro de muñeca, dejándolo caer con un rebote y luego tambalearse en la arena con el equilibrio justo.
—Trad—Jinbei lo llamó sonando intimidante y autoritario. Con un tono desagradable que lo hizo sentir como si estuviera en peligro.
Quizás porque así es. Tragó pesado sin reaccionar. La atención de Trad estaba en un solo lugar y ese era en Free.
—¡¿Qué acaba de pasar?! ¡Eso se vio completamente intencional! ¿Acaso el referí desestimará la salida?—se escuchó preguntar al comentarista.
Mientras tanto en el estadio, el árbitro hizo el ademán de levantar su mano pero antes de poder llamar un canto, Free ya lo había detenido.
—¡No interrumpa! ¡Ese fue el tiro que quise!—el niño dorado aseguró sin titubear.
—Pero…—el estaba dispuesto a objetar, pero el contendiente de Free se interpuso entre ellos.
—¡Déjelo continuar! ¡Si Free quiere jugar de esta forma, que así sea!—el blader en cuestión rió con diversión. También el respectivo capitán de su equipo.
El referí estaba evidentemente confundido y titubeante, para nada seguro de cómo proceder. Trad entrecerró los ojos con suspicacia, analizando del hombre lo poco que alcanzaba a ver a esta distancia siendo que las cámaras estaban en los bladers sin perderse ni un segundo.
"Vamos, déjalo jugar", Trad suplicó a cualquier santo que pudiera escucharlo. No pudo evitar golpear su pierna con emoción y celebrar en cuanto el referí bajo su mano permitiendo que el encuentro continúe.
Todo va de acuerdo al plan.
Lo que Free y él descubrieron luego de un extenso asedio es que pocos se han atrevido públicamente y menos en un enfrentamiento oficial de la liga a hacer lanzamientos manuales. Hasta ahora nunca se había visto en España, por lo que no había muchos ejemplos de altercados pasados a la mano que tomar de referencia.
Y como las reglas con respecto al uso de lanzadores eran en su mayoría ambiguas al respecto, naturalmente la autoridad de turno no sabría qué hacer. Con suerte aprobando el encuentro.
Si el referí hubiera desestimado la salida la cosa habría acabado para ambos.
Pero no pasó y ahora gracias a que Free pensaba jugar con la posibilidad seguido, lo más probable es que la WBBA empezara a pensar en los lanzamientos manuales más a profundidad.
En el enfrentamiento sucedió lo que era obvio pasaría. Free es el punto fuerte de todo esto. Fafnir drenó a su rival como un vampiro en segundos, pero ahí una sorpresa.
El bey contrario explotó en tres piezas que volaron por los cielos hasta caer contra el piso. El estadio se llenó de un silencio poco natural. El público estaba asombrado porque si esperaban algo de este combate definitivamente no fue lo que vieron.
Entonces los gritos eufóricos de los aficionados lo golpearon. Todos estaban celebrando la victoria del niño dorado.
Las cosas resultaron mucho mejor de lo que predijeron. ¡Ese final no podría ser ignorado!
—¡No puedo creerlo! ¡¿Mis ojos me engañan?! ¡Free De La Hoya acaba de ganar su batalla en tiempo récord solo arrojando su bey a la arena… con su manooo! ¡Esto es una locura! ¡El público está enloqueciendo! ¡Y con esto BC Sol equipo de Casa gana la primera ronda de las batallas de equipos del Torneo Nacional! ¡¿Cómo es esto posible?! ¡Con ese nuevo truco sin duda veremos pronto a Free De La Hoya convertirse en rey!
La voz del comentarista se escuchó como un eco borroso a través de las paredes mientras que la euforia del momento bajaba.
El corazón se le va a salir del pecho. Todo eso fue la parte fácil.
—Trad, ¿Tenías alguna idea de esto?—Jinbei insistió con suavidad, melódico y tranquilo.
Pero su tono estaba indudablemente cubierto por una capa fina de rabia helada.
—Señor…—Intentó explicarse. Decir algo que lo ayudara, lo que sea.
Pero Jinbei no tenía interés en excusas y con mucha razón.
—¡¿Tienes alguna idea de lo que va a pasar ahora?!, ¡¿de los problemas en los que podríamos estar?! La asociación se llevará al bey de Free para una inspección. ¡Tratarán de anular todo el encuentro! ¡podrían suspendernos de las batalla de equipos o sancionar a Free!—le gritó girando en círculos sin torpeza alguna—¡¿Ese niño siquiera tiene un plan?!
Decir que Trad se sentía aconjonado era poco, incluso tuvo que hacer un esfuerzo consciente para no agachar la cabeza y empezar a asentir.
En todo el tiempo que lo llevaba conociendo nunca en la vida había visto a Jinbei tan molesto. No hasta el punto de gritarle a alguien. Tragó pesado pero mantuvo la espalda recta por Free. Ambos sabían que esto iba a pasar. ¡No puede echarse para atrás ahora!
—Claro que lo tiene.
—No pueden llevarse a Fafnir sin una orden—Free aferrado tercamente a su idea nunca se mostró nervioso, ni siquiera cuando tuvo a los supervisores de la liga nacional justo en la cara.
—Escucha. Te metiste en un terreno algo complicado, Free. Debemos llevarnos a Fafnir por unos días para estar seguros de que lo que vimos aquí no fue un truco. Entiende que no dudamos, pero luego de lo que vimos tenemos que asegurarnos de que tu bey no ha sido modificado con mejoras… no aprobadas—explicó uno de ellos, el intendente nacional.
"Mejoras no aprobadas" es una forma menos ofensiva de decir "antideportivas". O lo que es su traducción: hacer trampa. Hay pocas cosas que la WBBA no permite en cuanto a beys pero algo que simplemente son un "no" rotundo son las mejoras que por decirlo de alguna manera, están más enfocadas en el bey contrario que en el propio. Que te atrapen con mejoras de sabotaje es un pase seguro para ser expulsado de la asociación.
Free se preparó para muchos escenarios cuando decidió que llevaría a las nacionales su lanzamiento manual, pero no para un final explosivo prácticamente inmediato. No es de extrañar que algunas personas pensaran que hizo trampa luego de un resultado tan increíble como volar a su rival en pedazos con solo un giro de dedos.
Se disculpó mentalmente con Fafnir por subestimar su fuerza, pero eso arreglaba no el hecho de que ahora no está muy seguro de cómo defenderse de una acusación así. Esto no es para lo que se preparó.
Free gruñó en su garganta con frustración, esta gente no entendía nada.
—Por milésima vez, Fafnir no tiene mejoras. Puede verlo aquí mismo frente a mí—insistió poco dispuesto a ceder.
Pero si hay algo de lo que está seguro, es que no debe entregarle a Fafnir a nadie.
—El truco hace ruido pero lo que vieron es lo que pasó. Los lanzamientos manuales no están prohibidos. Las reglas de disparo solo regulan el uso de lanzadores modificados y la instalación de accesorios, pero en realidad no hay nada que me impida lanzar con mi mano excepto el referí en la arena—se aferró a lo que sabía. Su rostro permanecía estático como el mármol mientras lo ladeaba con soberbia practicada—y resulta que este referí en cuestión me lo permitió—chasqueo la lengua—. Entonces no rompí ninguna regla. No hay razón para que se lleven a Fafnir. ¡Revisen sus propios manuales!—los condicionó evidentemente ofendido, pero prácticamente recitando un guión.
Los hombres adultos se miraron entre sí como si necesitaran corroborar todos a la vez el uno con el otro. Vacilando por un instante.
—Aún así tenemos que examinar tu bey—el intendente insistió nuevamente, por un momento haciendo rabiar a Free de la exasperación.
—Ya les dije que no se lo llevarán. ¡Si van a revisarlo, será aquí y ahora!—exigió tercamente, levantando la voz.
Poco a poco la paciencia del intendente comenzó a agotarse también y con cada segundo ambos notaban como el aire se volvía más y más pesado.
—Mira, Free…—murmuró el intendente con un tono poco agradable. Definitivamente listo para ponerle un punto y final a toda la cuestión.
—¿Pero qué es este escándalo que tienen en mi pasillo, intendente Palacios?—Jinbei irrumpió justo a tiempo, con Trad siguiéndolo a sus espaldas.
Metidos en su discusión como estaban nadie pudo escuchar sus pasos, entonces el anciano llegó avanzando pronto y calmo, como si no cargará ningún problema a sus espaldas. Sonriente y gentil como un santo, nadie jamás encontraría en él señal alguna de estar a la defensiva. Los supervisores lo miraron con duda.
Sin embargo, los ojos del intendente se archicaron en reconocimiento.
—¡Jinbei, me alegra verte!—al instante el intendente Palacios le sonrió simpático, siguiéndole la corriente al veterano—Estamos teniendo un pequeño dilema por aquí—explicó tomando a Free del hombro en lo que se suponía debía ser un gesto paternal, pero tan exasperado estaba con el niño dorado que se vio de todo menos honesto—. Veras, luego del espectáculo de hoy realmente tenemos que llevarnos a Fafnir para revisión. Imagino que tú entiendes—expusó apaciblemente.
Jinbei vio de reojo la mueca molesta en toda la cara de Free y rió tranquilo.
—¡Oh. Por supuesto que entiendo! Después de lo que vimos allí afuera me queda más que claro el porqué la nacional envió una orden inmediata para un examen para Fafnir. Solo déjenme verla y todo estará aclarado—pidió extendiendo la mano con una sonrisa cortés.
Ese era el truco de Jinbei. Su cara siempre fue la de un cordero.
—No, no hay orden. Pero como sabrás…
Entonces la sonrisa cayó de los labios de Jinbei y sus hombros se enderezaron con interés. Aunque el cambio no fue mucho, su aura creció como una montaña.
—¿No? ¿Entonces piensan llevarse a mi bey sin una orden escrita?—el anciano hizo un pequeño sonidito de molestia, como si se hubiera topado con un inconveniente menor—Entenderán que no pueden hacer eso—les recordó sorprendido. Su rostro empático y expresivo.
Pero ya no inspiraba la fé ciega de antes.
El intendente bajó sus cejas sabiendo perfectamente en donde estaba. Pero evidentemente frustrado.
—Y usted entenderá que esta es una situación urgente—insistió con una sonrisa poco creíble, recogiendo los pedazos de su máscara. Tratando por todos los medios de volver a verse accesible.
Pero ese es un talento que no todos tienen.
—¡Claro que lo es! sé cómo son las cosas en este negocio. ¡Por eso mismo yo sugiero que lo revisen inmediatamente! Aquí y ahora—el dueño citó textualmente las palabras Free—. Solo tomemos una sala del estadio y… ¡Trad!—lo llamó a sus espaldas—¿Traes contigo los planos de Fafnir en tu tablet?
No todos pueden transformarse en el lobo.
—Por supuesto, señor. Los de Fafnir y los de todos nuestros beys—Trad asintió con diligencia.
—¡No se diga más! No perdamos más el tiempo y solucionemos esto de inmediato—Jinbei dio por concluida toda negociación y avanzó en línea recta antes de tomar a Free del otro hombro y quitárselo de las manos a Palacios.
El niño lo agradeció, pero el agarre hostil de su tío lo hizo tragar pesado y consideró soltarse. El anciano soltó una risita sabiendo mejor que su curso de pensamiento y simplemente continuó empujandolo para que puntualmente llegará a donde quería.
—Rápido, muchacho. No te quedes atrás—tampoco se olvidó de Trad.
La "inspección con carácter de urgencia" se hizo acorde el reglamento. Y no solo usaron de referencia los planos y datos de Fafnir que Trad llevaba consigo, si no también con los oficiales del fabricante y efectivamente, como decía Free, Fafnir estaba casi en el estado de caja a excepción de un par de cambios por cuestiones de mantenimiento y desgaste. Cambios absolutamente legales que nada tenían que ver con el desempeño de Free en la arena ni mucho menos con su inesperada victoria por explosión.
Aún con todo esto obligaron a Free a recrear su lanzamiento frente a ellos incontables veces más, el ochenta por ciento de estás resultando en un final explosivo o eso cualculó Trad discretamente con su tableta. El entrenador dedujo que habían demasiadas variables a considerar si es que querías predecir el resultado del nuevo lanzamiento de Free que no habían notado antes. Pero en resumen, hacerle frente requería de demasiadas nimiedades muy específicas que casi ningún blader podría reunir.
Al final del día no había nada sólido por lo que levantar una sanción o llevarse a Fafnir temporalmente, porque genuinamente no hay reglas claras con respecto a los lanzamientos manuales ni tampoco ningún lugar en donde diga que el uso del lanzador es obligatorio.
Quizás parecerá una locular que Trad y Free eligieran algo tan importante como la apertura de las nacionales para poner esto aprueba pero de hecho fue algo en lo que pensaron.
Hay pocas maneras de llamar tanto la atención cómo está. Sí Free puede lanzar aquí, puede lanzar en cualquier lado. Todos vieron con sus propios ojos que el niño dorado no tiene límite alguno a la hora de jugar.
Puede que no hayan reglas sobre los lanzamientos manuales así como no las hay para un sin fin de cosas más, pero era de esperarse. Poco sabían los que en su momento las escribieron que habrían bladers que jugarían profesionalmente en competitivo adueñandose de estos conceptos. Free no fue el primero.
"Alguien debería actualizar esa cosa otra vez.", Pensó Trad refiriéndose a los manuales mientras esperaba en los pasillos a que Free saliera de los vestuarios.
¡Él no iba a quedarse solo con Jinbei en el auto! No quiere morir.
"Estos niños van a matarme un día.", Jinbei juró en su cabeza.
Se rescotó agototado en el asiento del auto y dejó escapar un suspiro condescendiente. Todo este disparate por… ¿Por qué? Free no necesitaba ese truco de circo de "lanzar con la mano" para ganar. No le agrada, aunque tiene que admitir que el concepto es grandioso. En cuanto lo domine—¡con un lanzador!—sin duda será una cosa. ¡Entonces mejor darse prisa!
También el tema de toda esta actitud que siempre tiene el intendente Palacios. Ugh, solo en España se ven estás cosas.
Sin duda han sido muchas emociones por un día. ¡Y la que le esperan porque aún les debe un regaño!
El sonido de una notificación lo sacó bruscamente de sus pensamientos y tembló de sorpresa como aveces hacen los viejitos cuando no se dan cuenta. Revisó la tableta en sus piernas y encontró en su bandeja de entrada dos correos electrónicos nuevos. Uno era de Kris y tenía muchas mayúsculas, pero el "
Puras tonterías.
Aunque el americano intentaba bailar alrededor y pretender interés en su club, era obvio que solo tenía algo, o mejor dicho a alguien en mente a la hora de contactarlo.
Al parecer el show que montaron Free y Fafnir impresionó a Theodore Glass: el gerente de los Raging Bulls en Nueva York.
Jinbei agradeció todos los halagos mediocres y rechazó cortésmente todas las sugerencias de encuentros amistosos entre ambos equipos, por supuesta "falta de tiempo", claro.
Como si fuera a dejar a su nieto cerca de ese enfermo.
Cuando todo terminó para entrenador y blader, fue como si finalmente pudieran quitarse el cuchillo del cuello y recuperarán la dicha de respirar.
Quizás ganaron la batalla, pero la guerra está lejos de acabar. Pues Jinbei se dedicó a atacarlos, furioso como un león durante todo el camino a casa.
—¡Tú!—señaló a Free através del retrovisor, el hombre tenía la cara roja de la rabia—¡Y tú también! ¡No creas que porque no dijiste una palabra no sabía que estabas tan detrás de esto como él!—dirigió el dedo a Trad. No se iba a salvar del regaño—¡Ustedes dos casi me matan ahí! ¡¿Y es que se puede saber qué diablos tenían en la cabeza para pensar en siquiera remotamente que lanzar con las manos en una competición nacional era una buena idea?!—reclamó exasperado.
—Era una buena idea y en el fondo lo sabes—Free murmuró nervioso, intentando por todos los medios no verse afectado.
Ni mucho menos empeorar la situación. Diablos. Es Jinbei.
Por el otro lado, Trad fingió demencia y continuó haciéndose el desentendido. Revisando las estadísticas que tomo de Free en la tarde como si le pagarán horas extras por eso. Para nada se veía culpable.
Jinbei gimió entre cansado y molesto. Es como hablarle a la pared ¿Realmente gana algo con esto o solo se hace más viejo?
—Puede que se salieran con la suya esta vez, ¡pero no la tendrán tan fácil siempre! Esto de probar los límites del reglamento… ¡¿Qué van a hacer cuando ya no esté para defenderlos?!—insistió para hacerlos entrar en razón.
De repente las cuatro puertas del auto eran muy poco espacio.
—Espera. ¿No eres inmortal?—Free murmuró entre dientes como un pequeño susurro triste.
—Ustedes mismos lo dijeron—Jinbei pasó felizmente de él—, si permiten o no a Free jugar con ese lanzamiento, jugar de cualquier forma arriesgada en general, a partir de ahora dependera el referí en turno en su totalidad. Así que Free, será mejor que no te confíes ahora y sigas trabajando duro para ser el mejor ¡Y más te vale para la semana que viene traerme una alternativa para ese disparo que involucre un lanzador o mejor olvídate por completo de que tienes ese truquito en primer lugar!—le exigió a Free, no necesariamente como una opción.
—Sí, señor—prometió firme como si fuera un soldado, pero con una sonrisita chistosa como si no le hubieran dado la regañiza de su vida.
Ese niño vuelve de ignorar las consecuencias de sus propios actos, todo un arte colorido.
—Ahora tú—miró de reojo a Trad una vez que terminó con el niño dorado—. No te quiero volver a ver prestándote para los caprichos de ningún blader ¡Especialmente cuando son tan ridículamente absurdos! Y voy en serio esta vez. Cuando digo ningún blader, ¡Es ningún blader, Vázquez! ¡Eso incluye a Free! ¿Estás escuchando, niño?—volvió a señalar a Free a través del retrovisor, quién solo se hizo pequeño en su asiento y fingió que eso no estaba pasando.
—Juro que lo tendré en cuenta—era todo lo que Trad podía prometer mientras expertamente se aguantaba con todas sus fuerzas las ganas de compartir una sonrisa cómplice con el niño dorado en el asiento trasero.
Que puede decir, si es por ganar, ambos pueden llevar las cosas un tanto lejos.
Ugh. ¿En serio esto es lo mejor a lo que Jinbei puede aspirar a conseguir de ellos luego de semejante reprimenda! ¿Por qué siquiera lo intenta?
Al menos se puede ver en las caras de ambos que no les quedaron ganas de volver a jugar con el reglamento como se les diera la gana. Realmente fueron demasiadas emociones y para ser honestos ahora lo único que quieren todos es comer y luego derretirse en sus camas.
Jinbei suspiró—¡Bien! Supongo que eso es todo—el dueño soltó lentamente todo el aire en sus pulmones finalmente tranquilizandose y cuando lo recuperó pareció inflándose como una nube. Volviendo así a verse en esencia como un adorable abuelito que (generalmente) era—. Bueno, ganamos—finalmente "celebró" con una oración corta y poco emocionada.
—¡Genial! ¿Podemos ir a comer ahora? Muero de hambre—pidió Free impulsandose hacia adelante, ladeando su cabeza contra el asiento trasero.
—Kris nos matará si vamos a comer sin ella—Jinbei le hizo el favor de recordarle.
Ella no se presentó hoy con el resto del equipo a apoyar al club. Según Free dormida como una muerta y con pocos ánimo para levantarse lo suficientemente pronto para salir.
Tarde libre para Kris entonces.
—Todos se molestarán. ¿Qué más da? Ustedes solo déjenme en un McDonald's o algo—Free pidió fastidiado por toda la charla y pocas hamburguesas.
—Supongo que podríamos pasar rápido por el autoservicio—Trad sugirió levantando la mirada. Repentinamente muy interesado en la conversación.
Jinbei pareció pensárselo un poco antes de finalmente poner la luz de cruce en dirección a la siguiente calle. Una vez al año no hace daño y una doble de queso con un McCafe no sonaba nada mal a esa hora.
Su doctor no necesita saber todos los por menores.
—¡Bien, bien! ¡Iremos por hamburguesas! Así al menos podremos llevarle a Kristina.
—¿Kris no estaba enferma esta tarde o algo así? Ange va a enfadarse si le llevamos comida chatarra a esta hora—Trad arqueó una ceja con cierta resistencia.
—¡Esa mujer no tiene que saber todo en mi vida!
