Capítulo 1.- Horror Vacui


Severus Snape miraba hacia el pequeño puerto de este pueblo costero de Irlanda. Hace tiempo que Severus disfrutaba de lo que muchos podrían decir era una vida demasiado aburrida, pero para Severus era el cielo. Ahora vivía en este tranquilo pueblo costero, viviendo cada uno de sus días en una apacible quietud, pero en su juventud, su vida distaba mucho de ser tranquila.

Por eso Severus apreciaba tanto esta vida rutinaria sin grandes sobresaltos.

La campana de la iglesia llamaba al servicio y Severus Snape encamino sus pasos hacia la iglesia construida en piedra y mortero. Después de todo, él era el Padre que daría la misa esta ocasión.

Igual que en todas las ocasiones desde que llegó a este pueblo para ayudar a su mentor y quién lo acercó a la iglesia, Albus Dumbledore, la grey entraba en forma ordenada y sin hacer mucho ruido. Estaban las caras de siempre y sus dos favoritos personales, los ancianos Arabella Figg y Argus Filch. Severus les tenía en alta estima por ser los primeros en darle la bienvenida al pueblo e invitarlo a cenar constantemente, aunque solo fuera para darle los últimos chismes.

Arabella era hermana de Filch, pero había quedado viuda durante la Segunda Guerra y jamás se volvió a casar, a pesar de que era bastante joven(19 años) cuando quedo viuda. Filch jamás se casó puesto que su amada era una enfermera de guerra que falleció por septicemia a días de que llegaran los aliados a su pueblo, nunca pudieron casarse. Los dos hermanos, viéndose sin sus amados, decidieron vivir juntos en su pueblo natal y se apoyaron mutuamente hasta estos días.

Eran ancianos agradables aunque muchos del pueblo los consideraban cascarrabias. Severus era cascarrabias, así que se llevaron de maravilla.

Luego estaban las caras conocidas pero no apreciadas como "Madame" Umbridge, que sostenía era la hija no reconocida de un noble londinense. No había pruebas de ellos, pero la mujer insistía y cuando llegó a cierta edad, insistió en que todos la llamaran "Madame". Albus seguía llamándola Señorita Umbridge. También estaba el jefe de policía Rufus Scrimgeour y el alcalde Fudge. Todos ellos personas non gratas y que además no querían mucho a Severus.

Scrimgeour porque sabía sobre la vida anterior de Severus antes de entrar al seminario, Umbridge porque el sacerdote se negó a sus avances (si la mujer supiera que para empezar, ella era del género incorrecto) y Fudge porque, por principio, el hombre no gustaba de los foráneos. Él controlaba su "pequeño feudo" y no le gustaba la gente fuera de los que conocía.

Todos los demás miembros de su grey eran más o menos caras que podría reconocer y quizás incluso los saludaba, pero sabía que si dejaba de verlos un tiempo, no recordaría sus nombres.

Si, Severus Snape amaba su vida tranquila y sin sobresaltos… hasta que llegó una persona que iba a remover sus cimientos hasta destruirlos. Un incubo de cabello oscuro y ojos verdes.


Harry Potter era un joven de 19 años que había evitado ir a una iglesia toda su vida, pero si no fuera porque sus tíos lo cacharon con su amante de ocasión, jamás hubiera sido arrastrado a esto.

Harry era un huérfano que se crio con sus tíos maternos. No eran buenos con él, pero tampoco malos. Eran, a falta de una mejor palabra, indiferentes con él. No se interesaban en lo que le gustaba o dejaba de gustar. Le alimentaron, vistieron, proveyeron educación y un lugar donde vivir, pero ese era el total de su ayuda. Nada de hacerle sentir parte de la familia y Harry siempre se preguntó por qué.

Su primo Dudley nunca se sintió poco querido o poco apreciado. Él era la luz de sus padres y Harry era solo una boca más que alimentar. Sus padres murieron en un extraño incendio en su casa. Nunca hubo muchas pistas y hasta hace pocos meses, todos creían que su padrino, un tal Sirius Black, había sido quién los mato. No fue así y su amigo de toda la vida, Remus Lupin, logró encontrar pruebas de su inocencia. Sirius apenas estuvo libre, empezó a escribirle por e-mail a Harry.

Gracias a que los padres de Harry le habían dejado un fideicomiso y dinero a quién cuidara a su hijo, los Dursley jamás lo acusaron de costarles dinero, pero era evidente que si por ellos fuera, no hubieran cuidado al niño. El desdén venía más de Petunia que de Vernon. Petunia era la hermana de su madre y jamás de los jamases le hablo a Harry de su madre o su padre.

Harry, aun así, era un joven agradable y algo callado. Tenía buenos amigos, Ron, Hermione, Neville y Luna, incluso el snob de Draco era agradable con él. Harry los extrañaba pero quería tener un tiempo para él y no los siguió a su universidad. Todos ellos estaban ya estudiando sus respectivas carreras y Harry quería primero descubrir quién era él y que quería.

Luego de estarse carteando con Sirius, Harry tenía muchas dudas y en medio de este año sabático que había decidido darse, estaba la mudanza de la familia Dursley hacia un pueblo pesquero en Irlanda.

Vernon trabajaba en una empresa de taladros llamada Grunnings y recientemente la empresa había expandido su mercado a otros productos, incluyendo un juego de herramientas que estaba orientado a los botes de pesca y de motor externo. Vernon había sido el elegido para investigar durante dos años el mercado en este pueblo, ya que usaba ambos tipos de embarcación y estaba cerca también de otros pueblos pesqueros, aunque más grandes que este.

Harry pensaba que el jefe de Vernon estaba exiliando a Vernon, porque si fuera su mejor hombre, le habría enviado a uno de los pueblos pesqueros más grandes. Pero Harry sabía que Vernon era tonto y obtuso. No vería la ironía aunque esta le abofeteara la cara.

Como fuera, Harry pensó que el pueblo no estaba mal y más cuando vio a un joven llamado Seamus que no estaba tan mal y decidió pasar algunas tardes con él.

Fue justamente una de esas tardes, cuando Petunia llegó antes de lo previsto y descubrió a su sobrino non grato y a un joven que había visto a veces, en una posición muy comprometedora. El joven estaba presionando su ingle desnuda contra el trasero de su sobrino en lo que claramente era un acto sexual depravado y antinatural.

Evidentemente corrió al joven a punta de sartenazos y luego encerró a su sobrino en su cuarto, diciéndole que le sacarían esos deseos antinaturales del cuerpo. Harry nunca, jamás, pensó que además de aburridos, sus parientes fueran homofóbicos. Esperaba que lo regañaran por tener sexo dentro de su casa, no que le dijeran antinatural y depravado. ¡Vivían en el siglo XXI, por Dios!

Sabía que había algo más que la homofobia en su tía y supo que era eso, cuando escucho a su tía hablar con su tío sobre que la rareza de Lily (su madre) se le había contagiado a su hijo. Vernon le dijo que no había nada que la iglesia no pudiera enderezar y decidieron empezar a ir a misa los domingos.

Los Dursley eran católicos pero iban solo a misa cuando tenían algún evento al que asistir después, como una boda y esas cosas. Ahora Harry estaba intrigado por la rareza de su madre y le escribió a Sirius sobre eso. Sirius le contesto al día siguiente que Lily era seguidora de las religiones paganas. No profesaba una religión en particular como el Odinismo o la Wicca, sino que rendía un culto propio a la naturaleza y hacia sus propios ritos. También le contó que su padre, James, era igual que su madre en ese aspecto.

Gracias a Sirius, Harry conocía cada vez más de sus padres y quería ir a los lugares que ellos estuvieron pero siempre le detenía el temor de lo desconocido y ese vacío interior. Harry odiaba esa sensación de que no había nada dentro de él.

Por eso había decidido darse un tiempo antes de la escuela, porque dentro de él, no sentía ninguna pasión por algo. Tenía un secreto propio de los Dursley y es que él iba a heredar muchísimo dinero apenas cumpliera los 20, tanto como para nunca trabajar, pero la idea de no hacer nada, horrorizaba a Harry pero al mismo tiempo, no había nada que quisiera hacer.

Incluso el sexo para él era una especie de escape. Tampoco es como si hubiera tenido muchos amantes. Si contaba a Seamus, solo había tenido 4 hombres en su vida y ninguno paso de una relación casual. Simplemente no había encontrado al adecuado.

Por fortuna para Harry, Sirius era el tipo de figura paterna que había deseado toda su vida y cuando acabara este año, Harry abandonaría a los Dursley. Les daría unas cuantas libras por si salían con "las molestias" que les había causado y los dejaría atrás, pero a la vez, ese pensamiento de dejar lo conocido lo llenaba de horror.

Harry, sin embargo, no tenía que preocuparse ya que pronto iba a conocer a quién le daría el impulso suficiente de hacer algo de sí mismo.


Severus Snape iba a empezar el oficio del domingo para la pequeña comunidad. Albus había organizado un pequeño desayuno junto con los otros ancianos del pueblo, para darle la bienvenida a la nueva familia, los Dursley. Aparentemente eran citadinos que se habían mudado junto a sus dos hijos… aunque Albus le corrigió sobre eso. Aparentemente solo era un hijo y un sobrino que tenían viviendo con ellos.

Tanto Argus como Arabella le habían dado el chisme de que aunque no maltrataban al sobrino, tampoco lo querían y al parecer, la familia ya llevaba viviendo unas semanas en el pueblo pero algo paso con el sobrino y los tíos habían decidido que la iglesia era el lugar correcto para "enderezar al muchacho".

Severus quiso gruñir cuando escucho ese chisme, ya que antes de venir a este pueblo, había tenido su dosis de padres y parientes preocupados por sus hijos, nietos, sobrinos y etc. Normalmente eran jóvenes que habían cosas que los padres desaprobaban y antes de recurrir a academias militares que costaban bastante dinero, probaban con la iglesia en una vana esperanza de que la "palabra de Dios" iluminara a estos jóvenes.

Normalmente eran problemas como hijos que no obedecían ciegamente a los padres, habían elegido una pareja que los padres/familiares no aprobaban o sencillamente tenían una orientación sexual que no era "natural". Severus tenía que decirles siempre que los adolescentes normalmente son rebeldes y que él que tomaran decisiones que ellos no aprobaban, no quería decir que necesitaran ser "enderezados", que el corazón decide y no podían imponer a nadie ahí y que Dios no comete errores, si su hijo/hija era homosexual, es porque Dios así lo había dispuesto.

Aun explicando esto, el pariente o padre que le había solicitado asistencia se negaba a escucharlo y entonces recurrían a la academia militar. Severus siempre se enteró que sucedía con esos jóvenes y todos ellos escaparon en la primera oportunidad de sus arcaicos familiares.

Si era el mismo caso con el joven al que intentaban "enderezar", Severus le instaría a alejarse de su familia en la primera oportunidad que tuviera de hablar con él. Todos merecían la oportunidad de ser ellos mismos. Eso era lo que Albus siempre le enseño y por ello eran enviados a los lugares más pobres o asilados, ya que se negaban a predicar cosas como que la homosexualidad era pecado.

Como fuera, Severus dio su servicio y luego invitó a su grey al desayuno organizado por los ancianos y Albus para darle la bienvenida a los Dursley, a los que señalo y los 4 saludaron tímidamente. Era fácil ver cuál era el sobrino, ya que destacaba entre la caballuna mujer y el par de gordos hombres. El sobrino era un chico más bien delgado y de ojos verdes que si no fuera por la falta de pechos, cualquiera creería que era una mujer.

Era hermoso. El joven parecía un ángel y si había que creer los rumores, Seamus Finnigan había sido la causa de que ahora estuviera en la iglesia. Severus no sabía que a Seamus le iban los hombres pero había chismes alrededor del muchacho de que era, más bien, "versátil". Severus podía creer eso.

Como fuera, la grey en su totalidad fue hasta el jardín trasero de la iglesia y muchos agradecieron el desayuno, ya que pocas cosas sucedían en el pueblo. Incluso con la integración de esta nueva familia, no había habido muchos escándalos, y poca gente se había enterado de lo de Seamus con Harry.

Harry sin embargo, estaba fascinado con la iglesia. La iglesia todavía era de esas antiguas hechas con piedra y mortero, no cemento. Era una reliquia histórica invaluable y era evidente que la gente del pueblo le daba mantenimiento porque estaba en perfecto estado de conservación. Por otro lado, la otra cosa que le fascinaba a Harry eran los sacerdotes.

Albus Dumbledore, el sacerdote anciano, era ese tipo de anciano excéntrico que no podía ocultar su naturaleza juguetona y aparentemente era muy querido por todos los de su congregación. Severus Snape, por otro lado, parecía el tipo de sacerdote serio y regañón pero solo bastaba observarlo con detenimiento para entender que tenía una naturaleza generosa, parecida a la del anciano excéntrico.

Severus, además, tenía una voz fantástica y Harry quedó fascinado con ella. No importa si hubiera estado recitando una receta de pollo a la jardinera, Harry igual hubiera estado absorto escuchándolo.

Luego, escucho al final del servicio que la iglesia estaría aceptando ayuda para el mantenimiento de la iglesia, el mantenimiento diario de barrer, limpiar los cetros y los soportes de los cirios y esas cosas.

Harry vio que dos jóvenes desconocidos dijeron que podían ayudar pero en días distintos y Harry decidió que podía hacer ese trabajo. Además, si su tía veía que él quería acercarse a la "iglesia", bien podía dejar de vigilarlo obsesivamente, pensando que iba a buscar "sexo degenerado" nuevamente.

Severus estaba feliz de que el joven se acercara, ya que así tendría la oportunidad de hablar con él y asesorarlo. A Severus siempre le gusto esa parte de su trabajo, ayudar a otros a encontrar un camino mejor. Él solo quería hacer por otros, lo que Albus había hecho con él.

Ambos hombres, tanto el maduro Severus como el joven Harry, poco sabían del horror interno al vacío que tenía el otro y tampoco sabían lo que sus vidas iban a sacudirse en poco tiempo.