Capítulo 3: Entrenamiento
El campamento no fue lo que esperaban, no estaban listos para un ataque como el que recibieron por parte de la liga de villanos, mucho menos el secuestro de Bakugo, ni la caída del héroe más grande de Japón. Uraraka estaba realmente asustada por lo que le había pasado a Bakugo, no sabía qué hacer, quería ir con Deku y los demás a salvarlo, pero sus poderes no servirían de nada. No se sentía lo suficientemente preparada para combatir cuerpo a cuerpo.
Muy a duras penas pudo lograr salir con vida del bosque donde Toga las había atacado. Tenía miedo por las noches de ver aquella sonrisa macabra disfrutar que fueran lastimadas gravemente. Para fortuna de todos Bakugo fue rescatado por Kirishima, Iida, Momo, Todoroki, y Deku, pero las cosas cambiarían en la academia.
La academia UA se convirtió oficialmente en un internado, convivirían todos juntos, ella no estaba acostumbrada a tener compañeros de piso, y mucho menos a tener hermanos con los cuales convivir, así que para ella fue un poco difícil acoplarse a su nueva vida.
Bakugo por su parte se sentía más inseguro que antes, sentía que todo su esfuerzo era en vano, había sido secuestrado y no había podido escapar solo si no hubiese sido por sus amigos, era débil, enclenque, gordo, eso era todo lo que pensaba Bakugo de sí mismo.
Así que comenzó a hacer aún más ejercicio y dietas restrictivas para poder fortalecerse. Salía a correr todas las mañanas, un par de horas antes de la escuela, y después de la cena continuaba con su ejercicio. Todos admiraban y veían sorprendidos como Bakugo hacia demasiado ejercicio para fortalecerse, y creyeron que obtendría su licencia rápidamente pero no fue así.
Ese fue el segundo golpe de Bakugo en menos de un año
—Estás loco—Dijo Uraraka después de que All Might encontrara a Bakugo y Deku peleando, y recibiera un fuerte castigo de parte del profesor Aizawa.
—Cállate no molestes—Decía Bakugo para después hacer una mueca de dolor, Uraraka se había ofrecido a curarle las heridas que simplemente habían sido desinfectadas.
Los dos estaban en la pequeña enfermería que tenía el edificio. Deku se había ido hacia tiempo, porque Uraraka también le ayudo con sus heridas.
—No me voy a callar, si no te expulsaron la vez pasada fue porque tenías un problema, pero ahora...
—Solo cierra el pico—Uraraka se molestó y le removió con el algodón y el alcohol a una herida bastante grande, haciendo que Bakugo gritara de dolor.
—Eso te pasa por callarme—Dijo con las mejillas infladas haciendo un puchero.
Algo que le pareció sumamente tierno al rubio. Bakugo tomo su rostro con una mano y apretujo un poco sus mejillas.
—Porque tienes que ser tan ruidosa y linda—Dijo sin siquiera pensarlo, Uraraka se sorprendió y se sonrojo al escuchar eso.
—No dijiste eso...¿Verdad?
—¿Que? Eres linda, quien no lo vea está ciego realmente—Bakugo dijo apretujando más las mejillas.
Uraraka se zafo de su agarre y se fue de la enfermería. No fue muy lejos solamente cerró la puerta e intento controlar su corazón, se sentía raro que Bakugo hablase de eso, no lo había hecho jamás. Sentía como su corazón se iba a salir, pero al escuchar la puerta de la pequeña enfermería abrirse se fue corriendo inmediatamente. No podría soportarlo una vez más, su corazón explotaría si volvía a escuchar a Bakugo decir algo así.
Bakugo después de eso se sintió un tonto, como pudo haber dicho algo tan cursi, Dios esa mujer lo estaba enloqueciendo de maneras insospechadas, tenía que hacer algo para olvidarse de eso y volver al plan original, ser el mejor héroe de todos, el número uno.
La voz de Hikari no cesaba, todos los días estaba presente, y todos los malditos días tenía que callarla, también recordaba que la chica invisible había insinuado que a Uraraka no le gustaba él y eso le hacía enojar más. Ella lo evitaba ahora, después de aquella situación en la enfermería Uraraka lo evitaba a toda costa, y sabía la razón, ¿Cómo es que esa chica linda lo iba a voltear teniendo ese cuerpo asqueroso? Pensaba constantemente.
Era más que evidente que le gustaba la castaña, mas sin embargo él sabía que el sentimiento no era correspondido. Entrenaba día y noche, todo el tiempo que pudiera entrenaba su cuerpo y su quirk, y el profesor Aizawa comenzaba a preocuparse por él.
—Sé que no pasaste el examen de licencia y que te sientes frustrado por ello, pero debes descansar, aunque sea un solo día, si no a este paso tu cuerpo no resistirá mucho—Le dijo un día en la sala de profesores.
—All Might no se hizo descansando—Dijo con mal humor.
—Sé que los héroes no se hacen en una noche, pero tienes que descansar, tu cuerpo no resistirá así—Bakugo no estaba muy contento—A partir de a hora tus descansos serán monitoreados de acuerdo.
Bakugo chasqueo la lengua, pero no le quedaba otra opción más que aceptar. Pero ahora quien no podía sacar de su cabeza era a Uraraka, quería ser el mejor para ella. Una tarde entrenaba en el patio trasero de los dormitorios, la noche había caído y nuevamente la voz incesante de Hikari había aparecido, pero ahora ya no era la misma frase que repetía una y otra vez, ahora aquella voz en su cabeza le decía que era un débil, y que nunca podría llegar a ser tan fuerte como All Might.
—Ya cállate—Grito, se giró rápidamente y lanzo un puño al aire, el cual quedo a escasos centímetros del rosto de Uraraka. La chica estaba totalmente sorprendida.
Bakugo la vio con dos botellas de agua, su rostro estaba pálido y sus ojos bien abiertos, no pronunciaron palabra alguna en ese momento, se quedaron así unos segundos hasta que Bakugo bajo el puño.
—El...profesor Aizawa dice que es hora de descansar...me mando...a supervisarte—Dijo Uraraka extendiendo una botella de agua.
—Gracias—Bakugo la tomo y se sentó en el piso, su corazón latía mucho, y más por que vio que la chica lo imitaba.
—¿Por qué Aizawa te mando a ti? —La chica no respondía solo veía la botella—Uraraka...
—Él iba a venir...pero yo me ofrecí—La chica tenía las mejillas sonrojadas, pero no lo veía en ningún momento, él la veía intranquila, tenía el presentimiento de que le diría algo, pero por alguna extraña razón no decía nada.
—Si solo viniste para eso, puedes irte—Rompió el silencio Bakugo.
—Yo...venía a decirte algo...—La chica estaba intranquila, jugando con la tapa de su botella.
—Pues dilo, ya de una vez—Bakugo le dio un gran trago a su botella.
—Iré a una misión...—Bakugo no entendía por qué le decía eso.
Eran una especie de amigos, y él sentía cosas por ella, cosas que nunca admitiría. Pero no entendía por qué...oh...ya lo veía.
—¿Estas nerviosa? —Ella asintió—Eres una gran heroína, y lo harás bien, le patearas el trasero a todos esos villanos—Bakugo se acercó un poco a ella y le pellizco las mejillas como solía hacerlo.
Estaba demasiado cerca de ella, dándole ánimos, que no pudo evitar plantarle un beso rápido, fue tan rápido que Uraraka no pudo procesar lo que estaba pasando, después del beso Bakugo se alejó nuevamente tomando distancia. Las mejillas de él también estaban rojas, y le desviaba la mirada.
—Este...será...como un secreto—Bakugo dijo—Y será nuestro secreto, entendiste, así que no te atrevas a decirle a alguien—Menciono molesto por alguna razón.
A lo que Uraraka asintió nerviosamente. Se levantó de ahí y se fue casi corriendo a los dormitorios. Ese era su secreto, un secreto que ambos compartían.
Bakugo se sentía frustrado por lo que había hecho, no debió hacerlo, no debió pensar en ello siquiera, pero desde aquel día en el supermercado...quería repetirlo, quería volver a sentir sus labios suaves...dios odiaba estar enamorado.
Estar enamorado era el peor sentimiento que pudo haber sentido nunca, le hacía estar confundido todo el tiempo, le incitaba a hacer locuras que no quería hacer, pero a la vez sí. Era un ir y venir de emociones que no sabía cómo controlar.
Esos dos días que Uraraka no estuvo se sintió intranquilo, demasiado intranquilo, y ahora sus pensamientos no tenían la voz de Hikari, sino que tenía la dulce voz de Uraraka, y eso le incitaba a entrenar con más calma.
Cuando se enteró de lo que había pasado con el rescate de esa niña su corazón se detuvo, y vio la magnitud del problema en el que Uraraka estuvo metida y por qué tenía miedo, no era por que estuviese nerviosa de hacerlo mal, sino por el peligro que representaba la misión.
Uraraka llego a casa varios días después, junto con sus compañeros, siendo recibida por todo mundo exceptuando a Bakugo, el solo se mantuvo al margen de todo viéndola desde lejos, le regalo una sonrisa que al verla Bakugo se fue de ahí. Uraraka no entendía su comportamiento, hacía poco la había besado y ahora... ¿La ignoraba? Todo era muy confuso para ella.
Fue a su habitación cansada, solo quería dormir y olvidar todo lo que paso, se sentía frustrada por los eventos ocurridos días anteriores, pero más frustrada se sentía por la actitud de Bakugo hacia ella. Cuando la puerta del asesor se abrió el rubio estaba ahí esperando, Uraraka salió esquivando a Bakugo, pero este la jalo de la mano.
—Espera—Dijo con las mejillas sonrojadas.
—¿Qué ocurre? —Menciono la castaña con las mejillas sonrojadas.
—Lo hiciste bien—Murmuro el rubio.
—Gracias—Respondió de la misma manera, sin siquiera verlo.
Uraraka se zafo de su agarre y continúo caminando por el pasillo, hasta llegar a su habitación. Intento descansar, pero no pudo, su mente era un sinfín de ideas que iban y venían, recuerdos de la pelea, y recuerdos de lo que había vivido con Bakugo. No podía dormir, así que salió de la habitación para ir por un poco de leche.
Parecía que no había nadie despierto a esas horas, bajo por un poco de leche y se sentó en el sofá en la oscuridad, veía su teléfono y comenzó a jugar un jugo, no tenía el teléfono más moderno, pero le servía mucho. No supo en qué momento se quedó dormida.
Eran las 6 de la mañana y Bakugo como todos los días bajo a hacer ejercicio, pero algo lo detuvo vio en el sofá a Uraraka dormida, supuso que paso una mala noche, intento despertarla, pero fue en vano, la tomo entre sus brazos como si cargara a una princesa. Su cuerpo era liviano, y al verla así tan cerca su corazón comenzó a latir descontroladamente, se sintió nervioso.
Llego a la habitación de la chica, la puerta estaba abierta, la había dejado así desde la noche anterior, cerró la puerta detrás de él y se dirigió a la cama. Dejo delicadamente a Uraraka, pero ella se había aferrado a su playera, que le impidió separarse de su lado. Él quería estar ahí con ella, pero tenía que ir a entrenar.
—No...me...dejes...—Dijo entre sueños Uraraka.
Bakugo sintió que su corazón se aceleraba, y se recostó a su lado. Veía sus enormes pestañas, y sus mejillas rosadas, algo en él le hizo acariciar sus suaves mejillas, y rosar con la punta del dedo sus delicados labios, podría jurar que se había vuelto adicto a sus labios que inmediatamente los beso.
Se separó de ella unos segundos después para seguir acariciando su rostro, era el único momento de paz que tuvo durante mucho tiempo, y había entendido que Uraraka era su lugar pacifico.
Mis estrellitas, espero les este gustando este fanfic, siento que cuando escribí esta historia la hice algo dramatica ¿Ustedes que dicen?
