Tener que escuchar la historia de la humanidad a lo largo de estos últimos milenios sin lugar a dudas no eran nada agradable. Sobre todo cuando tu mismo fuiste parte de un pasado tan vergonzoso.

Una vez terminaron las presentaciones entre los hermanos, el peculiar cuarteto conformado por los primarcas Guilliman y Tomoe, acompañados por sus oficiales de confianza Takeko y Catus, se dirigieron a un lugar más cómodo donde hablar. Para los hombres de Ultramar era sumamente difícil sentarse cómodamente sobre el tatami, pero las mujeres parecían incluso más cómodas que si estuviesen sentadas en un ostentoso trono. Y fue en ese calmado lugar, donde Catus escuchó con pesar como su padre le contaba todo lo que había sucedido a la primarca de la 2da legión. Y fue entonces, que Catus descubrió dos cosas muy importantes.

La primara. A juzgar de que el primarca Guilliman comenzó a narrar los eventos desde la Gran Cruzada, donde él junto a sus hermanos conquistaron las estrellas, el capitán pudo suponer que la primarca de la 2da legión estuvo dentro de ese tanque de éxtasis por más de veinticinco milenios. Al principio, Tomoe se mostraba curiosa mientras Guilliman narraba las grandes conquistas de la humanidad, pero desde que comenzó a narras los eventos de la Herejía de Orus, su semblante cambió a un monótono rostro claramente enfadado. Y mientras más Guilliman narraba, más decepcionada ella se veía.

Lo segundo que Catus descubrió ese día, fue que la cabeza de su padre emitía un sonido similar a un gonk cuando era golpeada con fuerza. En pleno relato, el capitán de los ultramarines vió como la primarca Tomoe estalló en cólera, desquitándose con un golpe en la cabeza que le propicionó a su hermano con todas sus fuerza, liberando la furia que todo lo que escuchaba le provocó. Y eso que apenas comenzaba a contarle sobre la era de la Apostasía.

Tomoe: - Que la disformidad me devore. ¿Cómo fue que pasó esto? ¿Cómo fue que nueve primarcas sucumbieran el caos? ¿Cómo fue que el Emperador no se dió cuenta de esto? ¿Qué demonios estaba haciendo ese idiota? -

Un momento. ¿Acaso la primarca Tomoe había llamado idiota al Emperador de la Humanidad? El semblante de Catus mostró su sorpresa inmediata, y estaba conteniendo sus ganas de acusar a la primarca de herejía, pero viendo que su padre se mantenía callado y con la cabeza baja era obvio que había algo que él no sabía. De momento. Lo mejor sería seguir escuchando.

Guilliman: - Lamento no haber cumplido mi promesa. Te prometí que te despertaría cuando la humanidad alcanzara el sueño de padre. Cuando los soles brillasen sobre el glorioso Imperio y la paz y la felicidad reinase por toda la galaxia. En cambio, te desperté en el peor momento, donde el Imperio se desangra entre los xenos que nos invaden y las guerras internas. Una galaxia sumida en el caos y la desesperación. Espero... Que puedas perdonarme. -

Tomoe: - Guarda tus lamentos, Guilliman. Eso no solucionará nada. Se que si llegaste al punto de tener que romper una promesa, es porque te sientes con la soga al cuello. -

La primarca tenía razón. El Imperio estaba en una situación crítica. Tiránidos, demonios, los traidores, Tau, Necrones, orkos, y este nuevo Whaaag orko masivo del Segmentus Obscurus. Era demasiado. Algo que Guilliman no podía enfrentar solo. Lo último que supo de su hermano Lion el Johnson fueron a través de las palabras de Dante, señor de los Ángeles Sangrientos, pero no se ha vuelto a saber nada más del primarca de la 1ra legión. ¿Qué estaría haciendo? Fue entonces, cuando un pesado suspiró salió de la boca de Tomoe, seguidas por una palabras de lamento.

Tomoe: - Oh... Vulkan... Leman... Sanguínius. Realmente soñaba con el día en que volviéramos a vernos. -

Entonces respiró profundamente, y miró a Guilliman con una gran decisión en los ojos.

Tomoe: - Muy bien. Cuenta con mi ayuda, Lord Comandante Guilliman. Volveré a luchar bajo el estandarte imperial, aunque el propio Emperador me hubiese negado a hacerlo. Solo... Deme un tiempo para volver a organiza la legión. -

Guilliman: - Ultramar le brindará toda la ayuda necesaria para que la 2da legión vuelva a recuperar su grandeza de antaño tan pronto sea posible. Podrá usar nuestros laboratorios o cualquier otro medio que le sea de urgencia. -

Takeko: - Mi señora, las muestras de semillas genéticas están a salvo y listas para ser usadas una vez se retire la criogenización. -

Tomoe: - Excelente. Lord Comandante, pido de su permiso para reclutar en el Reino de Ultramar. -

Guilliman: - Permiso concedido. Enviaré un emisario a cada mundo para anunciar su llegada. -

Tomoe: - Muchas gracias, Lord Comandante. La 2da legión, Las Doncellas de Sangre, se unirá a su cruzada en un mes. -

Guilliman: - Contamos con su regreso, comandante Tomoe. -

Y así, tras terminar de revisar unos últimos detalles, primarca y capitán de los ultramarines regresaron a su nave para partir rumbo a Macragge. Aunque por el camino, Guilliman no pudo evitar sentir la pesada y curiosa mirada de Catus sobre él.

Guilliman: - Puede preguntar, capitán. Se que tiene muchas dudas en su mente en este momento. -

Catus: - Me disculpo, lord comandante. No quiero molestarlos con mis preguntas inapropiadas. -

Guilliman: - Usted se ha ganado el respeto de su legión, y de su primarca. Considero que tiene derecho a saber lo que atormenta su mente. -

Catus: - Sus palabras me llenan de júbilo, padre. Pero... ¿Por qué dejo que la primarca Tomoe hablase así del emperador? -

Esa era una pregunta que Guilliman sabría que tarde o temprano llegaría, peso aún así, responderla no era nada sencillo.

Guilliman: - Los primarcas fuimos creados por el Emperador. Sus hijos. Aquellos que portan sus genes y la responsabilidad de heredar su futuro. Pero a diferencia de nosotros. Tomoe tenía un padre... y una madre. -

Catus: - ¿Una madre? - Preguntó claramente confuso.

Guilliman: - Tomoe no comparte el cien por ciento de los genes del Emperador. Agregados a su genética, también se encuentras los genes de Amar Astarte. -

Catus no tuvo que preguntar para que Guilliman pudiese imaginar que ideas rondaba la mente del capitán. Y ante la duda, continuó la historia.

Guilliman: - Tras el éxito de la gestación de Lion, el primero de todos, padre quiso experimentar usando un método más... natural... Pero el resultado no fue lo que el emperador esperaba. Por algún motivo, Tomoe creció fuerte y mucho más que nosotros, pues la genética de padre estaba claramente en sus venas. Pero el Emperador nunca la reconoció como su hija. Era solo un... experimento fallido. A sus ojos... no era perfecta. -

La voz de Guilliman se notó un poco deprimida, tenía muy buenos recuerdos del poco tiempo que estuvieron juntos durante los primeros días de la cruzada, pero la historia no tenía un desenlace feliz.

Guilliman: - No mucho tiempo después de empezar la cruzada por el dominio galáctico, el Emperador ordenó la disolución de la 2da legión. No se el motivo, pues sus pocas batallas había terminado en victorias absolutas, pero al parecer, al Emperador no le satisfacía ver a quien consideraba un fallo en el campo de batalla. Pero ellas no tenían la culpa. -

Catus: - ¿Ellas? ¿Mujeres astartes? -

Guilliman: - Correcto... Tomoe nunca perdonó a padre por esto. Él no confiaba en ella, o tal vez tenía miedo... No sabría decirlo. Pero Tomoe se negaba a permanecer a un lado, sobre todo después de todo las complicaciones que tuvo en el proceso. Se acercó a mí, y me pidió que la sumergiese en un sueño eterno y que cuidara de sus hijas. Yo... No pude hacer más por ella... No... Tenía miedo a hacer más por ella. No la culpo. Está en todo su derecho de estás molesta con el emperador. Pero es mucho más razonable y leal que cualquiera de nosotros. Eso... Eso es algo de lo que estoy seguro. -

Catus solo escuchó la historia atónito, pero eso tenía mucho sentido. Él no estaba vivo en aquel entonces, por supuesto, pero eso explicaría el porque en los registros los ultramarines tuvieron un descontrolado aumento de tropas. Eran las astartes de la 2da legión que se unieron a sus filas. Aunque claro, sin la semilla genética de su primarca, poco a poco fueron desapareciendo hasta que no quedó ninguna de ellas en la legión de ultramar.

Guilliman sabía que, una vez disuelta la legión, las astartes serían... eliminadas. Pero él no podía permitir eso. No era una forma justa de tratar a una guerrera. No cuando se mostraban tan leales al Imperio y a un emperador que no las apreciaba. Puede que, esa fuese una de las pocas veces que Guilliman desobedeciera en secreto a su padre. Pero una promesa del primarca de los ultramarines, es inquebrantable.

Guilliman: - Hijo mío. Lo que acabas de escuchar... es mejor que lo mantengas para tu conocimiento. Si te lo he contado, es porque confío en tu discreción. -

Catus: - No tiene que decime eso, padre. Sus palabras son irrefutables para mi. -

Guilliman: - Bien. El mundo donde Tomoe creció, una vez las cápsulas fueron liberadas al espacio, ahora fue consumido por la Cicatrix Maledictum. No tiene un mundo al cual llamar hogar, y aunque Ultramar le brinde todo el apoyo posible, se que en su interior jamás podrá llamarlo hogar. Lo único que podemos hacer por ella, es apoyarla. Así como sé que ellas nos apoyará a nosotros. -

Catus: - Cuente con mi palabra, y mi honor. Lord Comandante. Haré mi mayor esfuerzo para apoyar a la 2da legión en todo lo que sea necesario. -

Guilliman: - Bien. Porque a partir de este momento se convertirá en el consejero de la 2da legión. -

Catus: - ¿Qué? -

Mientras tanto, en otro lugar del universo, un escenario muy poco común se desplegaba en el gigantesco interior de un mundo astronave. Los aeldaris veían asombrados como ese pequeño grupo de pieles verdes arrasaban con sus enemigos sin siquiera sufrir una baja. Tal vez fue en gran parte por el factor sorpresa, y que las fuerzas del caos no se esperaban que los orkos los atacasen a ellos, pero Kanan lideró a los chikoz personalmente para masacrar a las fuerzas corruptas.

Muy pocos eran los aeldaris en cuyos circuitos infinitos aún quedaban memorias de aquellos tiempo en los cuales aeldaris y orkos, en aquel momento llamados Krork, lucharon codo con codo para enfrentarse a los imparables necrones. Y aunque perdieron tal guerra, ambas razas lograron sobrevivir pero tomando caminos seprados. Ahora, como un lejano recuerdo, los orkos marchaban a su lado una vez más para enfrentar a sus enemigos. Algo que, por supuesto, no todos vieron con buenos ojos. Hasta que:

?: - ¡Esta es nuestra oportunidad! ¡Atacad! -

Kanan pudo escuchar una poderosa voz femenina en la distancia y al instante, supo que se trataba de quien estaba al mando, pues los aeldaris se lanzaron al ataque una vez la sorpresa por la llegada repentina de los pieles verdes quedó en el pasado.

Avanzar sin rumbo en un campo de batalla que desconocía jamás sería buena idea, así que Kanan pensó que la mejor opción sería encontrar a quien lideraba a los eldar, y con suerte, podría haber alguna estrategia para repeler a las fuerzas del caos en la que pudiera ayudar, o al menos, no estorbar.

El camino hacia su destino era complejo, pues incontables demonios del caos de Slaneesh y marines corruptos de los Hijos del Emperador bloqueban su camino. Pero ni siquiera eso era suficiente para detener la nueva y mortal espada del Kaudillo, seguido de cerca por Murrey, los nobles orkos y unos cuando orkos pintados de morado que quedaron atrapado en el remolino disforme. Pero tras un largo camino, llegaron a su destino.

Justo en medio de la batalla, una esbelta figura se lanzaba con fiereza contra un marine del caos, el cual los ojos de Kanan pudo reconocer de inmediato como un formidable guerrero. Ella definitivamente era la aeldari que había dado el grito de guerra, pero se notaba claramente cansada y abrumada por su oponente, el cual no hacía más que reir y burlarse de ella para romper su moral.

Pero lo que Kanan pudo ver casi de inmediato, fue el cadaver de un Señor Fenix eldar desparramado por el piso, y la espada de ese marine del caos embarrada con la sangre fresca de posiblmenente uno de los guerreros aeldaris más poderoso de la galaxia Pero lo que Kanan pudo ver casi de inmediato, fue el cadaver de un Señor Fenix eldar desparramado por el piso, y la espada de ese marine del caos embarrada con la sangre fresca de posiblmenente uno de los guerreros aeldaris más poderoso de la galaxia. Ese marine del caos... No era uno cualquiera.

No era uno cualquiera