¡Hola! Les traigo el capítulo un poco tarde… ¡Pero llego! Disculpen la demora :C
Sin nada más que agregar, ¡comenzamos!
CAPÍTULO 11.
La historia de Natsu.
El lunes ella fue a trabajar con normalidad, no había regresado al complejo todo el fin de semana. Mis llamadas iban directamente a buzón y a pesar que moría de ganas por ir a verla, me había pedido que la dejara sola. Fui a su oficina ni bien llegó, necesitaba entender lo ocurrido - ¿Estás bien?
-¡Hola! – Se sorprendió al verme, cómo si no me esperara – Algo, no he dormido muy bien.
-Me imaginó – Un silencio algo incómodo inundó el lugar – Traté de llamarte.
-Cambie mi número de nuevo – Cerré la puerta.
-¿De nuevo? – Ella se golpeó la boca – Lucy…
-Esto ya me había pasado. Desde que tengo 13 años, aunque hace meses no me molestaba – Suspiré.
-¿Lo denunciaste?
-Cada una de las veces y nunca le han encontrado – Se encogió de hombros – Me han dicho que probablemente sepa de informática o algo así. Ya he perdido de la cuenta de cuantas veces me llamó o mando mensajes.
-¿Cómo puedo ayudar? – Negó con la cabeza.
-No puedes, salvo que seas un hacker – Su risa fue triste, resignada – No soy tu responsabilidad Natsu, puedes alejarte de todo esto con solo poner distancia entre nosotros. Lo último que quiero es arrastrar a alguien más a mis problemas.
-Me ofendes… ¿Lo sabes? – Se abrazó, no desvío la mirada.
-Eres un hombre maravilloso, te conozco poco y aun así no tengo dudas de eso. Pero no necesitas salvarme, encontraré la manera de hacerlo sola – Toqué su brazo – Lo digo enserió.
-¿Es necesario que lo hagas sola? – Me miró sorprendida - ¿De verdad es indispensable para ti, pasar por todos tus problemas sola?
-Siempre he estado sola – Intentó alejarse dando un paso hacia atrás, yo di dos para adelante – Me gusta estar sola.
-A nadie le gusta eso – A mí sí, dijo testaruda - ¿De verdad? ¿Entonces por qué te aferras tanto en cada abrazo? ¿Qué pasa por tu cabeza cada vez que te beso? ¿Cuál es el motivo por el qué me contaste sobre tu trauma?
-Porqué… – su rostro iba perdiendo lentamente el semblante desinteresado – Porqué yo… – La voz se le quebraba – No puedo contestar a eso…
La sostuve por los hombros, algunas lágrimas amenazaban con caer ante cualquier palabra, tenía la espalda tensa – No quieres estar sola ¿Verdad?
-No… - los labios se le curvaron para abajo – No quiero – sacudió la cabeza – tengo mucho miedo yo…
La abracé, escondió su cabeza en mi pecho y sujetó con fuerza mi camisa – No estás sola, yo estoy aquí.
-¿Por qué? – Quería decirle que era a causa de nuestra relación, pero eso sería mentirle. Sí, me atrae Lucy, la encuentro atractiva y quisiera intimar con ella, aunque… no sé qué me impulsa a protegerla. Tal vez sea la impotencia experimentada cuando no pude ayudar a Lisanna o quizás el creer que soy un caballero.
Gracias al cielo, Cana llamó a su interno y me ahorró tener que explicar algo que ni siquiera yo comprendía ¿Por qué quiero ayudarla tanto? ¿De verdad me hará sentir mejor conmigo mismo el velar por su bienestar? ¿Podré hacer algo útil esta vez? Son preguntas que evitaran mis sueños por las noches y para las que no encontraré respuestas aún.
La historia de Lucy Heartfilia.
Era una maldita pesadilla, ese miedo demencial creciendo dentro de mí pecho y el necesitar alejarme de todos para no perjudicar a nadie. Solo dormí con Levy una noche, a la mañana siguiente tomé mis cosas y me quedé en uno de los hoteles de Anna. Di de baja mi número, me saqué uno nuevo y cambie mi móvil por si acaso. Había investigado algunas cosas y por mi madre que daría todo lo que tengo con tal de encontrar al culpable. Odiaba sentirme débil, necesitaba mi actitud fuerte, mucho más ahora.
Debía regresar a buscar mis cosas, podría enviar a Belo, pero entonces tendría que explicar porque me mudé y no necesitaba que más personas se involucraran. Lo de Natsu no pude evitarlo, pero si de mí depende, mantendré a todos al margen de mis problemas. Me sentía sumamente sola, quería desaparecer y al mismo tiempo, tenía ganas de permanecer viva. Era muy extraño, siempre me las he apañado sin ayuda, más esta vez, algo era diferente.
Cuando fui a trabajar no tuve el coraje de pasar por su oficina, el vino a la mía. Traté de ser sincera, contar mi rutina de persecución me hizo sentir inútil, incapaz de defenderme de un o una idiota. Me ofreces tu mano, pero no puedo aceptarla, no soy obligación de nadie… – Me ofendes… ¿Lo sabes? – Era lo último que quería. Es el mejor hombre que conozco, bueno, comprensivo, divertido… Sería un pecado meterte en problemas, además sé que podré sola.
Sabía arreglar mis dificultades sin ayuda, es lo mejor para todos y… – Me gusta estar sola.
Es la primera vez en mi vida que no me soltaron, me abrazó con tanta fuerza, como si intentara juntar los pedazos repartidos y me gustó. ¿Por qué insistía tanto en permanecer aquí? Sé que no merezco la ayuda, soy una persona demasiado difícil de manejar y creo que he lastimado a mucha gente con mi actitud… ¿Qué hice para merecer a Natsu Dragneel?
…
Anna me llamó una semana después del incidente, dijo que necesitaba reunirse conmigo y si podía dejar el viernes por la tarde libre para que nos veamos. Yo le avise al bello hombre de cabellos rosas, que ese día estaría ocupada y él dijo que se reuniría con su hermano, el cuál vino a visitarlo de sorpresa.
A las 7 de la noche del viernes ya esperaba a mí madrastra/tía en el restaurante, ella llegó algunos minutos después. Me saludo con dos besos en las mejillas y pidió una botella de vino blanco - ¿Celebramos algo? – Pregunté al ver su alegría.
-¡Que la vida es bella y tu padre me engaña! – Menos mal no había tomado nada o seguro le escupía sin querer.
-¡¿Qué?! – La miré sorprendida, sonaba realmente feliz – Pensé que era obvio, soy resultado de eso – Negó con la cabeza - ¿No Qué?
-Tú eres hija de mi adorada hermana Layla. No podía exponer esa infidelidad sin manchar el nombre de tu madre. Él lo sabía y se aprovechó de la condición de mi hermanita para usarla – Me cubrí la boca sorprendida, jamás me habían explicado realmente lo que pasó entre ellos.
-Tía… ¿Qué tenía mi mamá? – Sus ojos se pusieron tristes, con una aflicción indescriptible.
-Un retraso madurativo, sobre todo en la parte social. Era como una chiquilla de 13 años y ya tenía 26 – Bebió el contenido de su copa de un sorbo – Poseía una inocencia y amabilidad sin igual. Pensaba que todas las personas eran buenas, y confiaba aún más en quienes tenía cerca.
-¡¿Abuso de ella?! – Pregunté horrorizada ante la posibilidad de ser producto de una violación.
-¡No! ¡¿Cómo crees?! ¡Eso lo habría mandado a prisión sin importar el apellido que tuviera! La… sedujo, le hizo pensar que la amaba y que el sexo era sinónimo de ese cariño. Layla de verdad lo adoraba, lo defendió con uñas y dientes. Cuando quedó embarazada, su de por sí ya débil cuerpo no lo soportó, te tuvo a pesar de las insistencias de todo el mundo en que interrumpiera el embarazo.
-Él no la amaba – Ella negó con la cabeza.
-Tu padre solo ama el dinero, se casó conmigo por ese motivo y se aseguró de engañarme con la única persona a quien no me arriesgaría a exponer públicamente para pedirle el divorcio – Estiró su mano sobre la mesa y sostuvo la mía – Además, él sabía que cuidaría de esa niña si le pasaba algo a su madre… – Es un plan Maquiavélico y me hace odiarlo un poco más.
-Lo siento, tengo vergüenza de ser hija de alguien así – Baje la cabeza, no podía verla a cara – Pensé que lo amabas.
-Antes sí, pero hablamos de muchísimos años atras – Admitió – Era guapo y encantador. Venia de una familia humilde, tan diferente a todos los pomposos y engreídos que acostumbraba.
Se volteó hacia el mozo, le indico que querría del menú y regreso su vista a mí – Lo mismo – Me quedé atrapada en mis pensamientos. Recordé mi conversación con Jude y su mención a Layla fue horrible, si tía Anna supiera lo que dice de su hermana ¿Qué haría?
-¿Estás bien? – Apretó mi mano – No te lo conté para herirte, necesito que entiendas porque no me separe antes y el motivo de mi amor incondicional a ti – Sé que me aprecia, cuido de mí cuando nadie más me daba importancia. Pero es una mujer tan ocupada que la veo en muy contadas ocasiones – Siempre haré lo que esté a mi alcance para ayudarte, de eso no tengas duda.
-Lo sé – Negó con la cabeza.
-¡No lo sabes! Por eso nunca me cuentas lo que te pasa – me encogí de hombros.
-Ya soy grande, puedo cuidarme sola – Frunció el ceño.
-¿Por qué abandonaste la escuela de arte? – Los ojos casi se salieron de las cuencas.
-¿Cómo? – Se cruzó de brazos – Te lo contó mi padre…
- Sí, y eso es lo que más me molesta – suspiré.
-Pero terminé administración de empresas – tamborileo los dedos sobre la mesa – Gracias a eso puedo estar al pendiente de tu última inversión.
-¿Fairy Tail? – Asentí – Ese proyecto se lo encargue a Jude, nunca le pedí que te incluyera, él es quien vino corriendo a pedirme dinero para eso. Aprecio al Igneel, pero no me interesa demasiado colaborar con un amigo de tu padre.
-No es el señor Igneel quién dirige la empresa, es uno de sus hijos – Enarcó una ceja – El menor está al frente.
-¿El pequeño Natsu? – Reí sin querer. Ahora era todo menos pequeño.
-Sí – Torció la boca, y no en un gesto agradable - ¿Algún problema?
-No, solo que era el menos serio de los tres – Inclinó la cabeza – Había algo más sobre ese muchacho que era preocupante, pero no recuerdo qué.
-Lo conozco ahora, es una buena persona.
-No he dicho lo contrario, sólo que tenía algo que… – Se le iluminó el rostro, como si hubiera descubierto un tesoro – ¡Su hermana!
-¿Qué?
Golpeo los dedos una y otra vez sobre la superficie de la mesa – Parecía interesado románticamente en su hermana, no digo que lo estuviera, pero eso aparentaba. Me daba una sensación rara…
-¿Cómo es ella?
La descripción de mi tía iba a la perfección con la hermosa mujer del café, las palabras de Natsu cobraban sentido ahora… "Mi amor es no correspondido"; "Antes de conocerte no podía pensar en alguien que no sea ella"; "Todos tenemos secretos, cosas que no deseamos que salgan a la luz"; "Me hace feliz al fin poder decírselo a alguien" Me parecía increíble, un hombre así de bello como él, enamorado de la única mujer que jamás podría tener…
-¿Estás bien? Te has puesto pálida – Asentí como pude y traté de mantener la compostura. Deberé disfrazar mis preocupaciones o terminaré comentándole a una mujer que no tiene un buen concepto de él, la maraña de ideas que vienen a mi mente en este momento. Las cuales podrían ser una simple especulación o la verdad más grande del mundo.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Nos vemos en el siguiente capítulo :3
