A menudo son los susurros más suaves los que desencadenan las avalanchas del cambio. Una pequeña conversación, un intercambio de palabras aparentemente trivial, puede ser la chispa que encienda la llama de una revolución o el diálogo que desate el descubrimiento de una nueva verdad.

Neptuno preguntó a Saturno el porque de sus anillos. Ni él sabía la respuesta, Urano quería saber pero se decepcionó al no tener respuesta. De pronto un terrícola se acercó con su nave espacial, Astrobola (como lo bautizó el Sol) dijo de donde provienen los anillos.

"...De los escombros de muchas lunas que se destruyeron por tu gravedad"

Neptuno volvió al picnic con sus lunitas ya con la respuesta, todas pensaron que solo era una historia de terror así que se rieron...por fuera, por dentro sentían escalofríos... siguieron comiendo y volviendo a jugar. Pero Tritón solo tenía el núcleo alterado, con deseos de gritar y golpear a alguien. Pero esos sentimientos se volvieron miedo al sentir que enfrentar a Neptuno puede significar ser anillos de un planeta idiota.
Solo pensaba que la respuesta podría ser más obediente, pero eso iba en contra de sus planes, no quería ser luna pero era su única opción...
Solo vió su sandwich a medio comer ...lo dejó en la cesta ya que el hambre se fue de inmediato.

- Neptuno eh...

- Bueno Lunitas guardemos, Urano quiere venir a cenar...Me ayudan a hacer la comida?

Todas saltaron de alegría.

Larisa se acercóo algo temerosa a Tritón

- Es cierto eso de...los anillos? - pregunto la pequeña con curiosidad y miedo

- Yo...ni yo lo se... - dijo Tritón algo abatido

"Osea que puedo usar a mis lunas para hacer anillos" Dijo Urano decidido

Los gritos y el caos se oyeron por toda la órbita de Urano, Titania estaba mal herida pero si quería que todos estén con vida debía reunirlos a todos, ya sea yendo de por acá y por allá para evitar que las lunas más pequeñas se vayan a perder.

Ella odiaba el cinturón de Kuiper, cuando era una lunita recién creada, le tenía miedo al cinturón de Kuiper, un lugar Lúgrube lleno de asteroides, posibles forasteros que quieran dañarla y más historias que le helarían la sangre, pero por ahora, al ser un lugar lleno de minerales que necesitan para sobrevivir era su mejor opción.

Oberón y Umbriel ayudaron en reunir a las lunas pequeñas. Se encontraron el cinturón de Kuiper. Todas estaban alborotadas

- QUe vamos a hacer?

- No quiero que me hagan anillos-

- Titania¡ No quiero morir¡

Las más chiquitas solo lloraban y se abrazaban sin saber que pasaría con ellas ahora.

Titania también quería llorar y tirarse al suelo de impotencia de estar a la deriva en un lugar que le aterraba y por toda esa persecución se quería desmayar ya que sus piernas le dolían demasiado y sentía un desmayo en cualquier momento. Pero se apoyó en Oberón, respiró hondo y con una cara seria se acercó al grupo.

- Silencio y escuchenme¡ ...Estamos a la deriva y somos lunas errantes ahora...pero vamos a seguir unidas. Revisen sus bolsillos, bolsas, carteras o lo que sea que tengan y diganme que tenemos ahora? - preguntó Titania

Después de reunir lo que tenían Ariel hizo la lista.

- Un pico de cuarzo extra que tenía Umbriel por si quería un bocadillo de algún asteroite que pasara cerca de Urano, lo malo era que al no agarrar minerales de los asteroides, la experiencia con la minería era nula

- Un montón de cuerda que tenía Ofelia para jugar a los cometas con Ariel. Estaba en buenas condiciones.

- Una pala que se encontraron en el cinturón de Kuiper, un poco rota pero serviría.

- Además de uno que otro peine, una libreta de notas, varias ligas para cabello que traía Miranda y una botella de agua de Oberón.

Titania hizo que Oberón cargara con todas esas cosas y como aún tenía su lista comenzó a formar un plan.

-Okey, todas las lunas medianas busquen el asteroide más grande...Oberón y Umbriel...cuando lo encuentren traiganlo aquí y haganles huecos, luego lo atan con otros asteroides grandes...Lo primero que haremos será un refugio...Las demas, busquen asteroides pequeños con minerales...también necesitamos comida...Miranda tu los supervisas...

- Puedo ser la vigía? - dijo Ariel feliz

- Esta bien pero con cuidado...yo iré a ...la casa de Urano..

Oberón oyó eso y se acercó a Titania

- ¿Qué vas a ...hacer?

- Voy a infiltrarme y veré si puedo sacar comida o algunas mantas...

-Pero si te atrapa... - Oberón comenzó a aguar sus ojos

- Si lo hace no sabrá que están aquí y...bueno...yo ya estoy acostumbrada a...eso

- NO¡ - Oberón la abrazo - Titania no lo hagas. Te necesitamos...podemos hacer mantas cuando hagamos material...será tardado pero...por favor no vuelvas...si te hace anillos...

- Oberón... - lo abraza- no llores, no seré anillos

- Pero no vayas¡ No se que haremos sin ti...Si quieres yo voy..

- NI HABLAR

- ENTONCES TU NO VAYAS TE NECESITAMOS Y TE QUEREMOS.

Titania quiso responder pero, Oberón tenía razón, ella era la líder desde años y si se iba...Oberón no era muy fuerte emocionalmente para mantener la calma, Umbriel no podía hablar y estaría perdida si es que le pasa algo y no pudiera gritar, y aún si la cuidaran, ella no puede hablar con rapidez para que todas acaten sus órdenes. Ariel y Miranda aún eran demasiado inmaduras, siempre se preocupaban de solo chismes y jugar con las demás. No hay más lunas grandes... Todos dependen de ella.

Alejó esas ideas estúpidas de su cabeza y suspiro...

- Oberón...- lo abrazó - aveces puedes llegar a ser muy sabio hermanito...ya estas aprendiendo

Saturno estaba nervioso, solo podía ver lava, agua y Corteza recién fragmentada en sus anillos. Los gritos inexistentes ensordecían sus oídos. Abrió la puerta y llamó a sus lunas.

Todas se extrañaron al no ver ese carisma y drama que Saturno ponía en sus reuniones, tenía una cara seria y unas ojeras horribles. Sudaba y parecía que quería llorar.
Dione hizo sentar a sus lunas, claro sin contar a Titán, el cual tuvo que sentarse en el suelo al lado de todos. Pero algunas miradas lo hicieron alejarse un poco más.

- Hola mis queridas Lunas...Hola Diana

- Es Dione

- Hola Memes

- Es Mimas...

- Hola Ensalada

- MI NOMBRE ES ENCÉLADO

Saturno decidió ya no intentarlo, tenía miedo de que no lo perdonaran por sus anillos. Miró a sus lunas reunidas y..

- Titán? Donde está Titán?¡

Todas con un ceño fruncido apuntarón al peliazul que estaba en una esquina muriendo de vergüenza. Se acercó lentamente y Saturno lo sentó en su regazo como si él fuera un niño. Las lunas pequeñas estaban celosas por esa atención. Y las más grandes miraban con asco a Titán.

- Bueno debo decirles que...

Después de decir la razón de sus anillos las lunas pequeñas comenzaron a llorar o estaban paralizadas de miedo. Las más grandes estaban indignadas

- Pero podemos llevarnos bien¡ Y así nunca los consumiré¡

- Osea si no hacemos eso nos vas a matar¡

- NO QUIZE DECIR ESO ENSALADA¡

Todos se acercaban a Saturno reclamando cosas y Titán, aunque no le gustaba intervenir, esta vez vió una lucha que no podrían ganar, eran lunas, si seguian hostigando a Saturno podrían convertirse en un accesorio. Con todo su pulmón gritó:

- BASTA¡

Abrió los ojos y todos estaban callados obserbandolo...

- Te..perdonamos Saturno...

Saturno se sintió en paz y por accidente mientras se iba dijo:

- Gracias Titán, eres el mejor 3...

Los demás estaban con una rabia contenida.

- Claro que se te hace fácil perdonarlo¡ - dijo Encélado empujando a Titán - Siendo el favorito y el niño mimado

- Ni siquiera te importa nuestra opinión, no te importa nada... SOLO TU MALDITO EGO¡ - Gritó Dione

- Es que somos Lunas¡ QUE QUIEREN? SEGUIR HOSTIGANDOLO PARA QUE SE DESESPERE Y QUE NOS MATEN A TODOS¡ SOLO SOMOS LUNAS¡

Titán se sorprendió, por primera vez les gritó a todos, haciendoles callar.

- Solo...vayámonos. - dijo Mimas mientras todos iban a sus cuartos.

Titán sintió por primera vez que tuvo el control, apaciguó una posible pelea y tenía...razón...