Capítulo 7

Bell: Ya te lo dije, es un rotundo no… (Habló en un tono serio, mientras miraba fijamente a una decida Loki, sentado atrás de la cama, con ambos ya completamente vestidos y en el cuarto de la diosa, frente a ambos la elfa pelirroja estaba inconsciente apoyada en una silla)

Loki: Vamos, te aseguro que a ambos les gustara… (Habló con una gran sonrisa pervertida, mientras se acercaba lentamente a Bell, el cual no cambió su expresión seria)

En un rápido movimiento, Bell tomó a Loki y la arrinconó con la cama, causando que la diosa soltara un pequeño grito de sorpresa.

Bell: Te dejare algo en claro, tú eres mía y no te voy a compartir con nadie más… (Habló en un tono ronco, lo que éxito profundamente a Loki, quien rápidamente sujetó la cintura del peliblanco con sus piernas)

Loki: Entonces demuéstramelo… (Habló en un tono sugerente, apretando su cintura con la de Bell)

Sin que ambos lo notaran, el contorno de los ojos del peliblanco brillo en dorado, para seguidamente ambos se dieran un candente beso, el cual rápidamente comenzó a subir de tono.

Antes que ambos se desprendierán de sus ropas, un quejido de parte de Lefiya los interrumpió y causó que rompieran el beso.

En un rápido movimiento Loki arrojó a Bell a su ropero, el cual convenientemente estaba abierto, encerrando al peli blanco ahí, para seguidamente acomodarse en su cama y cruzarse de piernas, ocultando la mancha que tenían sus pantalones.

Lefiya: ¿Loki-sama…? (Preguntó confundida, mirando de reojo a la sonriente diosa, la cual solo amplió su sonrisa)

Loki: Tenemos que hablar seriamente, Lefiya… (Habló con una sonrisa, mirando fijamente a la nerviosa elfa)

Momentos después una pálida Lefiya salía de la habitación de la diosa Loki, cerrando la puerta y caminando rígidamente hacia su propia habitación, tenía muchas cosas que pensar.

Al ya no sentir ni escuchar a la elfa, Loki rápidamente se dirigió hacia la puerta y le puso seguro, para seguidamente bloquear la puerta con la silla donde anteriormente estaba apoyada Lefiya.

Viendo que ya nadie lograría abrir la puerta sin romperla, dirigió rápidamente su mirada hacia el ropero donde había encerrado a Bell.

Un brillo hambriento apareció en sus ojos, para seguidamente dirigirse rápidamente hacia el ropero, el cual abrió de golpe, encontrándose a Bell de cabeza, dándole una mirada un tanto molesta.

Bell: Auch… (Habló en un tono sarcástico mientras miraba en dirección de Loki, quien le dio una sonrisa burlona, aunque el brillo hambriento en sus ojos no disminuyó)

Antes de que el peli blanco se levantara, el sonido de algo cayendo cerca de él lo interrumpió, al levantar la mirada, se encontró con una desnuda Loki, la cual lo miraba con un profundo deseo.

Al ver esto, Bell se levantó rápidamente para seguidamente atrapar a la diosa en un profundo beso, terminando con ambos acostados en la cama.

Loki: Demuéstrame tus palabras… hazme tuya… (Habló al oído el peliblanco una vez rompieron su beso, mientras le daba una sonrisa retadora)

Esto causó que el último hilo de la cordura de Bell se desconectara, lo que amplió la sonrisa de la diosa.

Hace unos cuantos años, Finn y Riveria le habían aconsejado a Loki insonorizar su habitación, principalmente por las divagaciones de la diosa al momento de estar borracha, consejo que la diosa tomó y ahora lo estaba agradeciendo, ya que nadie en la mansión escucharía sus gemidos.

Enviando ese pensamiento al fondo de su mente, prefirió disfrutar de su momento con Bell, aunque había algo que le estaba molestando desde hace algunos días, pero decidió ignorarlo, en otro momento recordaría que era.

Sin que ambos lo notaran, ni siquiera la misma diosa, una pequeña esfera dorada brillo levemente en el vientre de Loki, la cual seguidamente se dividió en dos, para seguidamente expandirse en una onda dorada por todo el vientre de la diosa, mientras lentamente el brillo desaparecía.

Del otro lado de la ciudad, sentado en su trono, cierto dios sintió una pequeña y débil onda arcana, pero esta era diferente y no pertenencia a ningún dios que él conocía, algo que lo extraño y pensando que podría ser una amenaza, llamó a su leal sirviente, el cual rápidamente apareció entre las sombras.

Horas después, Dungeon, piso 37: Coliseo.

Gareth: Aún me cuesta creer lo que veo… (Habló en estado de shock, mirando la masacre que estaba ocurriendo en el centro del Coliseo)

Finn: No eres el único… (Habló igualmente en estado de shock, una cosa era saber de las hazañas del peli blanco y otra cosa era verlo directamente)

Riveria solo guardó silencio, compartiendo la misma opinión de sus compañeros, aunque menos sorprendida, ella ya había visto de primera mano las habilidades del peli blanco e incluso le había dado unos cuantos consejos.

Frente a los tres líderes, Bell barría completamente con los monstruos del Coliseo, haciéndolo parecer un simple juego a ojos de todos alrededor.

Aunque los que la tenían difícil eran los soportes, dirigidos por Raul, los cuales apenas terminaban de recoger una parte de las gemas de los monstruos caídos y ya todo el suelo estaba lleno de nuevas gemas.

Esa tarde habían bajado al piso 37 para juntar fondos para la familia y para una futura expedición, pero ni bien llegaron al Coliseo, Bell los había dejado de lado, lanzándose de cabeza hacia el centro del Coliseo, comenzando a masacrar a todo monstruo que se le pusiera enfrente.

Gracias a esto los tres líderes prefirieron no intervenir, dejando al motivado peliblanco limpiar el coliseo.

Los minutos pasaban y en menos de lo que ellos pensaron, las bolsas que traían los soportes ya estaban completamente llenas a reventar.

Lentamente Finn se acercó al peli blanco, el cual parecía moverse casi por instinto, metido totalmente en sus pensamientos, aunque fue sacado de su subconsciente al escuchar al rubio acercarse, recién notando que los soportes estaban tirados en el suelo, luchando por recuperar el aliento, sorprendiendo a Bell.

Guardando sus espadas, Bell se acercó lentamente a los demás, mirando un poco apenado el estado de los soportes, con una ligera disculpa, pasó rápidamente a un lado de estos.

Una vez Raul y los demás se recuperaron, agradeciendo que extrañamente el Coliseo había dejado de generar monstruos, comenzaron su camino hacia la superficie, un tanto extrañados por lo silencioso que se había vuelto el piso.

Días antes se habían encargado del Udaeus, por lo que no tenían que preocuparse del gran monstruo rex, aunque una extraña vibra los tenía tensos.

Lentamente pasaron por el gran piso, atentos a cualquier movimiento a su alrededor.

Cuando finalmente llegaron al final del piso, todos soltaron el aire que tenían retenido, dejando de sentir la tensión que había sentido ni bien salieron del coliseo.

De la nada sintieron un gran temblor, seguido del rugido característico del Udaeus, donde ante la mirada sorprendida de todos, un gran brazo esquelético emergió del suelo, creando una gran grieta en medio del piso.

En un rápido movimiento la mano esquelética tomó a Bell, arrastrándolo hacia la gran grieta.

La primera en reaccionar fue Riveria, la cual rápidamente comenzó a recitar un cántico para congelar a la criatura, pero antes que lograra el segundo verso, sintió como su reserva mágica era drenada de golpe, cayendo instantáneamente en mente cero.

Finn: ¡RIVERIA…! (Gritó al ver caer en seco a su compañera, apenas reaccionando ante lo que ocurría) Mierda… (Gruño molesto al notar la situación en la que se encontraban)

Al absorber la reserva mágica de Riveria, las paredes de Dungeon volvieron a funcionar, haciendo emerger a diferentes monstruos alrededor de los aventureros.

Bell: ¡SALGAN DE AQUÍ…! (Grito desesperado, viendo a sus compañeros ser lentamente rodeados por monstruos Élite) ¡YO ESTARÉ BIEN, SALGAN TODOS DE AQUÍ…! (Grito mientras lograba zafarse de la enorme mano, solo para seguidamente ser apresado nuevamente por otra)

Finn no sabía que hacer, por un lado tenía a la pareja de su diosa y un buen amigo para él, siendo lentamente arrastrado a lo que podría ser una muerte segura, mientras que por otro lado, estaban ellos, siendo lentamente rodeados por un número de monstruos que lentamente aumentaba, sabía que decisión tenía que tomar, pero le dolía dejar a uno de sus amigos a su suerte.

Finn: ¡VOLVEREMOS CON EL RESTO DE LA FAMILIA, MÁS TE VALE MANTENERTE CON VIDA…! (Grito mientras levantaba a Riveria con la ayuda de Alicia, quien miraba con preocupación al peli blanco)

Mientras Gareth creaba una apertura entre la horda de monstruos, Finn reagrupaba a los demás, para seguidamente mirar de reojo como Bell lentamente desaparecía entre la oscuridad aun peleando con las manos huesudas que lo tenían prisionero, con esa última mirada, el grupo corrió hacia la superficie, jurando volver por su compañero.

Con Bell, este seguía peleando por liberarse de las manos, no logrando ver casi nada gracias a la oscuridad que lo rodeaba, como última opción y sabiendo que quemaría levemente su ropa, comenzó a reunir magia a su alrededor, la cual rápidamente estalló en llamas, aunque inconscientemente liberó sus rayos, causando aún más daño a las manos que lo rodeaban.

Aunque esto no fue suficiente para liberarse, sintió como la presión a su alrededor aumentaba, sacándole levemente el aliento.

Lentamente comenzó a acostumbrarse a la penumbra de la zona, recién notando las paredes levemente congeladas a su alrededor, lo que de cierta forma lo extraño.

Pero, al comenzar a sentir lentamente como el aire a su alrededor se enfriaba y como poco a poco las paredes parecían más congeladas, un recuerdo llegó a su mente, la última frontera a la que habían llegado las familias Zeus y Hera antes de su caída.

Esto encendió las alarmas en Bell, recién notando la cantidad de pisos que había bajado mientras intentaba soltarse, estaba en las puertas de los pisos inexplorados.

Con esto en mente el peli blanco siguió con los intentos de liberarse, aumentando el uso de su magia y ocupando pequeños porcentajes de su Argonauta, fallando estrepitosamente.

¿?: Si sigues desperdiciando magia terminarás con mente cero…

Esa voz femenina sacó a Bell de su desesperación, causando que dejara de usar su magia, volviendo a sumir todo el lugar en penumbras.

Bell: ¡¿Quién eres…?! (Pregunto alterado, pensando que podría ser un demi-espíritu o algún Xeno/Criatura desconocido)

Durante unos momentos solo recibió un frío silencio, solo logrando escucharse el viento que energía de lo que Bell pensaba sería el fondo.

¿?: Es de mala educación exigir el nombre a alguien que no conoces…

Otra vez esa voz se escuchó prácticamente en todos lados, haciendo eco alrededor de Bell, no dejándolo saber de dónde venía.

¿?: Pero bueno, basta de charlas o terminaremos en el núcleo…

Esto confundió y a la vez asustó a Bell, cuántos pisos habían bajado para estar cerca del núcleo del Dungeon.

Los pensamientos del peliblanco corrían a mil por hora, aumentando su desesperación y miedo, pero de la nada fue sacado de sus pensamientos por la voz femenina y como lentamente una gran fuente mágica aparecía a unos metros de él.

¿?: Gospel…

Seguidamente, Bell sintió como las huesudas manos temblaban por impactos sónicos, rompiendo fácilmente los ennegrecidos huesos.

Al tercer impacto, los huesos que apresaban a Bell se rompieron como cristal, dejándolo caer mientras el resto del brazo se desmoronaba.

Mientras caía, fue fuertemente sujetado del cuello de su ropa, para seguidamente caer sobre una saliente en la pared, cayendo sentado en el frío suelo al ser soltado por su salvadora.

¿?: Sígueme… (Habló en un tono frío, mientras le daba la espalda al peli blanco, comenzando a caminar por una cueva en la pared)

Apenas logrando verla, Bell se levantó del suelo y la siguió rápidamente, no queriendo perderse entre la oscuridad del lugar.

Ambos caminaron durante unos cuantos minutos, sumidos en un silencio incómodo, el cual tenía de los nervios a Bell.

Después de lo que para el peli blanco fue una eternidad, llegaron a lo que parecía ser una manta, la cual camuflaba perfectamente una entrada con la oscura pared.

En un rápido movimiento la mujer movió la manta, revelando una fuerte luz que cegó a Bell durante unos segundos, para seguidamente volver a la oscuridad de la zona.

Por unos momentos Bell dudó sobre entrar al mismo lugar donde había entrado la mujer, pero, después de pensarlo unos momentos, decidió entrar, quedando cegado durante unos momentos por la luz del lugar.

Cuando finalmente se acostumbró a la luz del lugar, se asombró al ver el paisaje frente a sus ojos, maravillándose por el gran mar subterráneo en el horizonte y las montañas flotantes sobre este (Algo así como el Mar oculto de la película de aquaman 2018).

¿?: Bienvenido al piso 70… (Habló en un tono neutro, atrayendo la mirada de Bell, el cual recién se dio cuenta de su apariencia)

Frente al peli blanco había una mujer adulta de cabello blanco como la nieve, de más 1,70 de altura, complexión delgada, piel de porcelana, ligeramente más pálida de lo normal, ella vestía un vestido de batalla negro que dejaba al descubierto sus hombros y con un leve escote, donde descansaba un colgante esmeralda opaco, cubriendo sus piernas tenía una especie de armadura negra pegada al cuerpo, la cual llegaba a sus pies, en los cuales tenía una especie de tacones igualmente blindados.

Pero lo que más destacaba de la mujer era la venda negra que cubría sus ojos, la cual tenía una media luna apuntando hacia arriba en medio de sus ojos, aunque parecía que podía ver aún con sus ojos cubiertos.

Antes de que Bell lograra decir algo, la mujer se acercó rápidamente al peli blanco, tomándolo del rostro y comenzando a examinarlo, manteniendo una expresión neutra en su rostro, la cual lentamente cambió a asombro.

¿?: ¿Eres tú… Meteria…?

Fin de capítulo 7

Del 1 al 10 cuánto le dan al capítulo.

Deja tu estrellita si te gusto.

Yo soy Horst y nos vemos en el siguiente capítulo…