Esta historia ya está terminada, así que habrá actualizaciones constantes para poder tener todos los capítulos de este fic por aquí.
Gracias por leer y nos veremos después.
Debido a la eliminación de fics en mi cuenta de wttpd he decidido subir poco a poco mis fics que aun mantengo vivos en estos lares, tomara tiempo pero lo intentare. Por lo mientras subiré al menos los que mantengo en emisión en esa plataforma, aunque también tengo terminados, dependiendo de como terminen las cosas de ese lado seguiré escribiendo.
Las paredes vibraban.
La música hacia eco en el recinto.
Sus tacones se oían en el pasillo por el que estaba caminando. Cada paso era acompañado por una suave carcajada que la pequeña castaña soltaba.
En cuanto empezó su canción favorita soltó un gran grito eufórico acompañado de una gran carcajada. Tomo una de las bebidas de los meseros que pasaba a su alrededor y tomo su contenido de un solo trago, libero su largo y sedoso cabello castaño de la coleta que tenía y se lo dejo suelto cubriendo sus hombros desnudos y su menuda espalda.
En la estrofa de la canción llegó a la mesa donde sus amigas -y ex damas de compañía- la esperaban preocupadas por su reciente rompimiento.
Como si eso le importará.
-¡Chicas!- grito Sakurai Ryou alzando los brazos y tomando otra copa de los meseros que pasaban, bebió su contenido de golpe y tal judío lanzó al suelo la copa rompiéndola en pedacitos -este lugar es genial ¿Por qué nunca nos había traído Himuro-san?-
-Suelo venir aquí cuando discuto con Atsushi, así que...- respondió Tatsuya de bonitos ojos grises -cariño, deberías dejar de beber así, te recuerdo que no eres buena con el alcohol-
-Opino lo mismo- murmuró Furi preocupada por su amiga mientras bajaba su falda corta, maldito sea el momento que le hizo caso a Sei para lucir aquella ropa -no es bueno que te desahogues con el alcohol-
-Morir de borracha hoy no repones el daño que sufriste, Sakurai-san- hablo directo Kuroko bebiendo su mojito.
Sakurai hizo un pequeño puchero -se supone que me deben de apoyar y consolar- acotó cruzándose de brazos mientras se mecía al ritmo de la canción de fondo -y si para olvidar la infidelidad de ese idiota debo morir borracha y sin dignidad lo haré. Hoy solo quiero tomar, fumar y olvidar todo lo que me hizo antes de MI BODA- luego de eso se dió la vuelta y camino hacia la pista de baile bajo la mirada analítica de varios hombres.
Por más borracha que estuviera Ryou aún desprendía sensualidad e inocencia. Una combinación peligrosa así como atrayente para todo masculino que le viera.
La castaña se quitó algo de las manos y después lo aventó hacia alguna parte del lugar para preocupación de sus amigas.
-¿Eso era...?- murmuró Takao buscando con la mirada algo que le indicará donde había parado lo que arrojó su amiga.
-Su anillo de compromiso- respondió Kise.
El resto de las chicas suspiraron resignadas. Su amiga no tenía salvación ahora.
Ryou movía las caderas al ritmo de la canción. Cantaba cada coro, estrofa y música de la canción con pasión.
Hacia suya la canción en sus labios y movimientos sensuales de su menudo y marcado cuerpo. Un par de chicos hipnotizados por la sensualidad de la linda castaña se acercaron a ella quién bailaba y disfrutaba del alcohol en su sistema.
Tanto así que no notaba que estaba bajo la mirada intensa y pesada de un par de ojos zafiros. Esos ojos veían como Sakurai era sujetada de la cintura por el par de pobres diablos que se atrevieron a tocar su propiedad.
Esa ingenua y sensual niña era suya e iba a reclamarla ahora mismo.
Ryou tenía los ojos cerrados cuando su cintura fue atraída por un hombre que le atrajo a su pecho deteniendo los movimientos de golpe.
-¿Eh?- elevó su mirada y noto dos zafiros que le veían con cierta lujuria y hambre. La castaña sonrió para si.
-Lindos movimientos, preciosa- el agarre en la cintura de Ryou se apretó haciendo que está se quejara un poco -llamaste mi atención desde que te vi entrando por esas puertas ¿Vienes buscando algo en específico, cariño?-
Ryou soltó una risita -creo que ya sabe que busco está noche- Aomine Daiki sonrió antes de robarle un beso a la castaña quien correspondió de inmediato -no hagas arrepentirme de irme contigo-
Aomine sonrió y se llevó a la castaña a la planta alta del edificio.
Definitivamente haría a la castaña de todo, menos arrepentirse de el por esa noche.
