Sumario: Atrapada en un mal matrimonio, sacrificando todo a cambio de nada. Algo cambió en Hanji cuando su esposo le "propuso abrir el matrimonio" para que no cuente como infidelidad, entonces algo se rompió dentro de ella. Lo que menos hubiera imaginado Hanji era que su esposo abrió una puerta, rumbo a una vida sin él, mientras de otro lado alguien la estaba esperando.
Capítulo 03: Un mes
Hanji solía despertar temprano para ir a comprar los víveres del día, alistar el desayuno y tener lista la merienda mientras se dedicaba a ser la esposa políticamente correcta y sumisa a la espera de su esposo. Su vida se había estancado en esa rutina hastía de la cual no había caído en cuenta que odiaba hasta que aquella mañana despertó satisfecha, su cuerpo completamente relajado y, a pesar de dolerle algunos músculos, aquel dolor era agradable.
Levi dormía, sus dedos aún tenían algunos mechones de su cabello castaño porque se habían quedado dormidos mientras él le acariciaba el rostro. Se levantó con cuidado, tratando de no despertar a Levi mientras dejaba a un lado la sábana. Encontró sus lentes en la mesa de noche y no pudo evitar sonrojarse al recordar que él se los había quitado, en ese momento no había entendido bien el por qué. Se los colocó siendo más consciente de su situación actual.
Otra novedad que Hanji descubrió fue el extraño placer de dormir desnuda. No pudo evitar el contemplarse en el espejo, algunas marcas en su piel que la hicieron sonrojar y sonreír. Volvió su mirada a Levi quien seguía durmiendo profundamente.
Se colocó una camisa blanca de Levi y buscó su ropa, encontrándola una parte regada en la habitación y la otra en el departamento. No tenía otra muda de ropa así que la puso a lavar. Tampoco creía que debía estar desnuda por todo el departamento, aunque el poco tiempo que lleva conociéndolo le permitía asegurar que Levi no se incomodaría con ello.
Ella no sabía qué sucedería con Levi, pero sí estaba completamente segura que con Zeke no volverá.
Se dirigió a la cocina, espaciosa y ordenada, con la refrigeradora llena, siendo otra novedad porque ella se dedicaba a comprar a diario con el cupo que le permitía la tarjeta de débito. Se acordó que sacó el dinero de ayer para la compra de los materiales y no lo usó. Así que tendría que sacar el cupo del día de hoy e ir ahorrando ese dinero hasta que termine de trabajar con Levi y buscar otro sitio donde quedarse, de ahí le pedirá a Levi el pago en efectivo (menos lo que le debe), para evitar que el dinero entre en la cuenta bancaria compartida con Zeke hasta que se efectivice el divorcio y poder abrir una cuenta de ahorros propia.
En la cocina recordó que a Levi le gustaba la comida internacional y buscó en su celular, el cual tenía algo de batería, (ninguna llamada perdida o mensaje por leer) y buscó recetas de desayunos internacionales.
Tostadas, té, huevos, tocino.
Algo sencillo y rápido.
Sí puede hacerlo.
Se dedicó a ello sin dificultad, pensando si debía llevarle el desayuno a la habitación cuando Levi la sorprendió, observándola en silencio. O más bien, apreciándola.
—Te he visto en menos de un día con varias prendas de vestir.— dijo él notando cómo se transparentaba su camisa en ella. —Y definitivamente esta es la que más me gusta en ti.
Hanji se sonrojó mientras le llevaba el desayuno en la encimera.
—Puse a lavar mi ropa, espero que no te moleste.
—Para nada.— respondió Levi con la verdad. —Es más, quizá debimos comprar más ropa para ti.— Aquello la hizo tensarse. Levi entendió que ella pasaba por ajustes económicos. —O pudiéramos ir a tu casa por más ropa. Y no quiero ofenderte, pero si la ropa se parece a tu primer vestido... no te favorece en absoluto.
Hanji se encogió de hombros.
—Tenía que economizar con lo que me daba él.
Levi se conformó con escucharla referirse a su matrimonio en pasado.
—Dame tres días.— Propuso Levi. —Ayúdame a sacar el Proyecto Zacharius y tendrás tanto dinero para tener tu propia boutique si así te place.
Los ojos de ella brillaron de emoción, y Levi supo de alguna manera que ella no pensó en algo tan superficial como comprarse más ropa de la que iba a llegar a ponerse en el resto de su vida. Así que Hanji tiene otros sueños. Le picó la curiosidad por saber cuáles eran y si podía ayudarla a cumplirlos.
—Por ahora sí necesito ir a donde vivía.— respondió Hanji, por suerte tenía sus pocas importantes pertenencias como sus libros de medicina en un par de cajas, hasta que reuniera para su propio librero. La ropa no le interesaba. Ah, pero también debía ir por sus documentos de identidad, aunque estaba pensando en iniciar los trámites de divorcio, pero por ahora los necesitaba. ¿Fotos de su boda? Eran pocas y estaban en la sala de estar. Y definitivamente no las deseaba. Al menos las rompería en dos y se llevaría su propia imagen.
—Podemos ir después de desayunar.— Levi le dijo agregando que la ayudaría. —Si no tienes dónde quedarte, hay una habitación adicional que es mi bodega personal, ahí puedes ubicar tus cosas.
Hanji asintió agradecida por tener a resguardo sus libros de medicina.
—No son muchos, solo un par de cajas.
Él se mordió la lengua para evitar preguntar cuánto tiempo estuvo casada para que toda su vida matrimonial entrara en un par de cajas, pero lo mejor era no hacerla pensar demasiado en aquello, no sea que decida arrepentirse en el último instante y reconsidere quedarse con el maldito de su aún esposo.
Desayunaron y luego fueron a verificar que la ropa hubiera terminado de lavarse, Levi ofreció colocarla en la secadora, pero aquello igual iba a llevar su tiempo y ella quería sacar sus pertenencias cuanto antes, así que Hanji le pidió prestada ropa deportiva y una gabardina de Levi que a él le quedaba ligeramente grande, pero a ella le calzó mejor.
Ya listos y arreglados, Levi se dejó guiar por Hanji para dirigirse hacia donde ella vivía.
La zona era de clase media y el departamento era mucho más pequeño que el de Levi. Por primera vez Hanji llevó a alguien a su hogar, aunque para ella planeaba que fuera la última vez que pisaría aquel sitio.
Ya dentro lo primero que inevitablemente llamó la atención de Levi fue la foto de bodas que estaba en la mesa de la sala. Él no supo por qué sintió un golpe metafórico en el pecho al ver a Zeke junto a Hanji con los trajes de bodas al estilo occidental. Tomó su celular e hizo una llamada a su asistente personal.
—Petra, ¿Por si acaso... Yēgā Zeke fue a trabajar?— preguntó Levi mientras notaba cómo Hanji volvía a ponerse tensa, ella jamás le había mencionado el nombre de su esposo. Levi escuchó la nerviosa negativa de su asistente así que dio una orden que no admitía más preguntas y era de cumplimiento obligatorio. —Entonces retén su sueldo.
Hanji sintió las mejillas enrojecerse al darse cuenta quién era Levi y hasta se sintió estúpida por no haber conectado que Levi estuviera siempre hablando de planos, maquetas y proyectos arquitectónicos.
Por muy cliché que suene, ella se había acostado con el jefe de su esposo.
Avergonzada, Hanji huyó a una de las habitaciones y Levi fue detrás de ella, lo cual no fue complicado puesto que el lugar era tan pequeño que fácilmente dio con ella.
La encontró sentada en la cama, con las manos cubriendo su rostro y los hombros temblorosos.
Demonios.
La situación se había complicado para Levi porque, por mucho que detestara la irresponsabilidad de Zeke, jamás se le hubiera ocurrido meterse con su esposa. Es por ello que buscaba mujeres de una noche, a las cuales jamás volvía a ver.
Levi soltó un suspiro amargo.
Hanji no se había arrepentido de acostarse con él y hasta habían repetido en la bañera, pero darse cuenta que era el jefe de su esposo pareció afectarla.
Sin embargo, antes de eso todo entre ellos había sido... mágico y único. No sabía cómo más describirlo.
Y Levi no estaba dispuesto a perder eso, no solo por el proyecto que debe presentar, la presencia de Hanji lo hacía sentirse completo.
—Hey...— Levi la llamó, tocándola suavemente de los hombros para calmarla. —Hanji.
Ella demoró unos instantes en responderle, y aun así no se atrevía a mirarlo.
—No lo sabía... Te lo juro... Ni siquiera sabía dónde trabajaba...
Levi se sentó, sintiéndola tensa y avergonzada.
—Lo sé muy bien. No había manera alguna que supieras dónde iba a estar, no suelo tener rutinas.— le respondió, reconfortándola en un sutil abrazo. —Pero si por algún estúpido momento creyera que Zeke te hubiera mandado a ir por mí, pues creería que es un imbécil que salió perdiendo.
Esperó que Hanji se calmara y lentamente ella permitió que dejara de cubrirse. La veía triste y angustiada.
—Si no está en el trabajo, ni tampoco aquí... ¿entonces le pasó algo? ¿O me abandonó?
Levi lo pensó unos instantes.
—¿Tienes a alguien a quien preguntar?
Hanji soltó un bufido.
—Dina, mi suegra. Pero estará feliz si se entera que Zeke me abandonó, o me acusará si le sucedió algo.
—¿Y Eren?
—¿Conoces al hermano de Zeke? Dina nos prohibió hablarle porque es el hijo del segundo matrimonio de Grisha.
Y solo Hanji cumplía aquello.
Levi la besó en la frente, esperando que ella no se sintiera peor por lo que le dirá.
—Eren se casó con mi prima, Mikasa. Así que Eren es mi primo político.— Hanji volvió a cohibirse. —Pero Zeke no es mi familia.
—¡Qué afortunado eres!— dijo Hanji con evidente burla contra sí misma.
Levi le acarició el rostro.
—Inteligente, diría yo.— respondió como si estuviera contándole un secreto. —Y tengo que ser cauteloso si deseo mantener la fortuna de mi lado.
Notando que Hanji se había relajado fue natural para él acercarla a su rostro para darle un suave beso en la mejilla. Los ojos de Hanji brillaron de expectativa, siendo la mejor señal de que ella, a pesar de todo lo que descubrieron, seguía sintiendo la misma atracción.
La besó en los labios, notando que Hanji había abierto los suyos para darle acceso a su boca y aquello le fascinaba.
Ella también lo deseaba.
Se besaron por algunos minutos, las manos acariciando a través de la ropa. Hanji no supo qué fue lo que le sucedió cuando se atrevió a recostar a Levi en la cama que hasta hace un par de noches atrás había dormido con su esposo, y literal, durmiendo.
Zeke no la deseaba, no la tocaba, no la hacía sentir vibrar su piel ni acelerar su corazón.
Todo lo estaba descubriendo con Levi y aquello la cegaba de ansias y placer. Aunque aún era inexperta en práctica, pero no era tan ignorante en teoría. Encima de Levi, besando su barbilla mientras sentía las manos de él por debajo de la ropa, se sintió con el suficiente valor para hacer su petición.
—Enséñame.— Un beso en el cuello y sus manos se deslizaban al pantalón de Levi. —A darte placer.
—Ya lo haces.— apenas pudo responder Levi sintiendo cómo la boca de ella bajaba cada vez más.
—Aquí.— Hanji reafirmó sus palabras con un nervioso toque entre las piernas de él. —Como lo hiciste anoche... eso me gustó.
Mierda.
Levi no sabe si lo pensó o lo dijo en voz alta, solo fue consciente que su cuerpo reaccionó de manera automática, ayudándola a desvestirlo en su parte baja.
—La parte baja es sensible, si presionas demasiado me tendrás gritando, pero no de placer.— la voz la sentía más baja y rasposa contra su propia garganta. —Tus dientes... trata de no raspar la piel. Y no te presiones, solo abarca hasta donde puedas.
Hanji asintió mientras tomaba el pene de Levi entre sus dedos y lo acariciaba de arriba hacia abajo. Con nervios deslizó su lengua sobre la punta, como si estuviera sondeando si podía ponerlo dentro de su boca, luego abrió y se introdujo la cabeza, mientras las manos seguían deslizándose por el largo hasta la base.
Cada vez ella abarcaba más, sintiendo una mano de Levi ayudarla, guiándola cómo moverse y no permitiendo que se lastimara con los lentes. En un momento Hanji sintió cómo creció dentro de su boca y aquello la sorprendió, pero pudo mantener el ritmo de succiones, aunque no podía tenerlo completamente entero. Se apoyó en la base de la cama y notó que en la pierna derecha de Levi había una línea larga y visible incluso en su piel blanca.
Como estudiante de medicina supo que aquello era una cicatriz y la acarició de manera inconsciente, aquello hizo estremecer a Levi quien la sostuvo de la cabeza.
—¿Hice algo mal?— preguntó mientras Levi la recostaba en la cama y empezaba a deshacerse de sus pantalones.
Levi la vio enrojecer de pena al ver que no llevaba ropa interior, pero no la avergonzó más.
—Entre las razones que hay para que un hombre reciba sexo oral está prepararse para tener sexo.
Hanji soltó un inevitable gemido al sentir los dedos de Levi deslizarse en su vulva, la cual sentía hinchada y húmeda. Sintió que Levi colocaba sus piernas contra su pecho y mientras su pulgar frotaba el clítoris se hundió nuevamente dentro de ella.
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A Hanji no le costó abandonar aquel lugar que había sido su hogar. Dejó en la mesa de la sala la llave del departamento y fue tan fácil rasgar en dos la foto de la boda llevándose su propia imagen.
Guardó sus pocas pero importantes pertenencias en el auto de Levi, quien la ayudó con la caja más pesada.
De ahí regresaron al departamento de Levi para continuar avanzando con el proyecto.
Levi dejó las cajas a la bodega mientras ella se daba otra ducha, se ponía la ropa del día anterior que ya estaba seca y ponía a lavar la ropa que había portado.
Mientras tanto Levi iba a la terraza y llamaba a Eren para preguntarle si sabía dónde estaba Zeke. Eren se había extrañado por la pregunta, pues según le dijo el propio Zeke se había ido un mes de vacaciones en un crucero con su esposa. Y para ausentarse un mes el propio jefe debe saber eso ¿verdad?
—No sabía que estaba casado...— le mencionó Levi, como quien no quiere la cosa.
—Yo menos...— admitió Eren con cierta vergüenza. —Ni siquiera la conozco porque Dina nos prohibió ir a la boda, decía que no quería a bastardos.— escupió la palabra con cierta rabia.
—Sí, hay familiares que son del asco.— dijo de manera inconsciente Levi antes de cerrar la llamada mientras se pasaba la mano derecha por la parte posterior de su brazo izquierdo. Él pensaba que, al menos en un mes no tendría noticias de Zeke, eso si no reclamaba antes el pago de su sueldo por un trabajo NO realizado.
Al menos un mes donde podría estar con la mujer de otro hombre.
No es que fuera la primera vez que Levi se involucraba con una mujer casada, pero sí era la primera vez que deseaba repetir la experiencia. Una y otra vez, hasta sentirse harto de ella, y Levi sentía muy lejano el día en que deseara que Hanji se marchara.
Ingresó de nuevo al interior de su departamento sin darle más vueltas a sus pensamientos cuando la vio recién bañada y con la ropa del día anterior. De no ser porque tenía un millonario trabajo por terminar, Levi hubiera hecho de todo para seducirla ahí en plena sala de su departamento.
Hanji lo ignoró y se dirigió al estudio, bien diligente a continuar trabajando en la maqueta, así que Levi la siguió para también trabajar su parte del proyecto. Levi hizo otra llamada y le dio órdenes a Petra para que no lo interrumpieran, dándole luz verde para tomar decisiones de mediana complejidad.
Del otro lado de la línea Petra sabía que aquello era un voto de confianza que Levi depositaba en ella, así que no estaba dispuesta a decepcionarlo.
Levi continuó con la elaboración de los planos arquitectónicos en su computador y paralelamente en las diapositivas de la presentación. Una de sus habilidades era concentrarse completamente en su trabajo, amando el silencio del ambiente.
De cuando en cuando levantaba la mirada de la pantalla y notaba a Hanji haberse adaptado a su silencio, ella misma trabajando en lo que le había encomendado, captó de inmediato sus indicaciones y no volvió a hacer preguntas. Ella era muy intuitiva e inteligente, sería una excelente ayudante en su estudio... siempre que deseara trabajar en la rama de arquitectura. Levi comprendería si
No le dio más vuelta al asunto de Hanji porque ya le faltaba poco para terminar los planos y entonces podía concentrarse plenamente en las diapositivas. Al finalizar los planos los envió por correo a Petra para que los imprimiera en la oficina de Levi, sabiendo que aquel proyecto era confidencial, así que eso significa que ella misma debía hacer el trabajo, tomar el duplicado de la llave de la oficina principal y usar el plotter de impresión.
Levi confiaba mucho en su asistente y sabía que Petra jamás traicionaría aquella confianza, muy aparte del sueldo que le cancelaba.
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Por otro lado, Petra recibió el correo y buscó en la parte inferior del cajón de su escritorio el duplicado de las llaves de la oficina de Levi, aterrándose al darse cuenta que no había mandado a cancelar los impuestos prediales y no iba a poder hacerlo en ese momento porque debe imprimir el plano que su jefe había enviado.
Una ansiedad empezaba a invadirla, era como una especie de molesto zumbido en su cabeza, cuando descubre algún desliz en su trabajo, buscando priorizar el pago de los impuestos o la impresión porque no sabe en qué momento Levi regresará a la oficina.
Afortunadamente para ella su novio llegó, aprovechando que en su trabajo tuvieron un problema con la red eléctrica y los mandaron a todos a teletrabajo por un par de días, él pasaba a decirle que se iba al departamento, aprovechando para verla unos instantes, como toda persona enamorada y que anhela a su ser querido a cada instante.
Oruo la vio estresada y, como todo hombre preocupado por su amada, le preguntó qué sucedía.
—Me olvidé de cancelar los impuestos del segundo cuatrimestre de los edificios.— dijo ella afligida. Oruo se enojó porque Levi abusara de su novia y le haga pagar hasta las cuentas personales y así se lo dijo. —No, no... estás equivocado... Esta sección es un edificio y la oficina de Levi es otro edificio. Tiene una cuenta corporativa solo para egresos y debo acercarme al banco a hacer efectiva la transferencia, pero al mismo tiempo tengo que hacer otro trabajo urgente...
—¿Acaso Levi te carga de sobre trabajo?— siguió insistiendo Oruo pero Petra negó.
—Fue mi culpa, Oruo. Olvidé de ir al banco...
—¿Y debes hacerlo personalmente?
Ella asintió mientras sacaba la tarjeta corporativa, indicando que se acercaba a la sección vip del banco y hacían todos los registros.
Oruo pensó para sí mismo que su novia nuevamente se estaba estresando anticipadamente, esas actitudes que había adquirido desde que su padre básicamente la desaprobó por "elegir mal" en cuestión a hombres, desde entonces ella misma no se permite ningún error.
—Yo iré al banco y te traeré los papeles o lo que sea que deban dar en esos casos.— dijo Oruo acariciando el rostro lloroso de Petra. —Pero quiero que seas consciente que eres solo un ser humano, por lo cual es normal que cometas errores. Aun así no quiero que te preocupes porque esto sí tiene solución.— La rubia asintió mientras le daba la tarjeta corporativa y los códigos a Oruo y le prometió compensarlo por aquel favor pero él de inmediato le refutó. —Con tal que estés más calmada, es más que suficiente para mí.
La abrazó y le dio un rápido beso en los labios aprovechando que el piso estaba vacío, pero aun siendo consciente de las cámaras de vigilancia, aunque sabiendo que Floch es un vago ni siquiera debe estar en su puesto de trabajo.
Oruo revisó los documentos que Petra le indicó, aún sin entender por qué Levi tendría dos edificios en su patrimonio en vez de hacerlo uno solo, no le prestó mayor atención a ello, aseguró todo en su bolso y se dirigió al banco, en el fondo un poco hinchado de orgullo por poder ayudar a su novia.
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Levi había ido a la cocina a prepararse algo de té y buscó en la alacena unas galletas de vainilla a las cuales les agregó un poco de frutos secos.
Lo llevó hacia su estudio, una parte de su mente queriendo analizar que llevaba comida a su estudio y más preocupante aún, tenía a una mujer en su estudio. Pero todo fue ver cómo Hanji estaba inclinada en el escritorio arreglando algo en la maqueta y Levi perdió todo sentido de raciocinio para admirar la vista.
Hanji era una mujer de cuerpo precioso y apetecible. Aunque no tuviera mucha experiencia en la intimidad sí tenía una pasión compatible con su apetito sexual que no desaparecía a pesar de haberla tomado más de una vez.
Esa era otra hazaña a la cual Levi no le encontraba explicación, porque ya se había acostado con ella y no podía dejar de desearla.
Hanji sintió su presencia y se incorporó, dando espacio para que observara la maqueta que pronto estaría lista.
—Mira, Levi.— dijo Hanji, sonriente y orgullosa de su trabajo.
Levi se acercó y con sutileza señaló la zona vegetal.
—Te faltó esta zona, muy rosada para mi gusto.—Ella hizo una fugaz expresión de decepción que si Levi no estuviera viéndola todo el tiempo, no la hubiera detectado. —Aparte de eso...—siguió diciendo, notando que ella se puso a la expectativa. —Me enorgullece ver que captaste de inmediato la idea del proyecto. ¿Acaso estudiaste arte o es un don natural?
Los ojos de Hanji brillaron y las mejillas se sonrojaron.
—No terminé la universidad.— dijo en voz baja, sin saber hacia dónde mirar.
Levi se sintió muy protector con Hanji, se acercó y le acarició la mejilla. El calor de la mano de él la puso tímida.
—Siempre puedes retomar.— le aseguró.
Hanji hizo una mueca sarcástica.
—¿A mis veintisiete?— soltó riendo. —Me sentite anciana delante de tantos graduados de la secundaria.
Para Levi no pasó desapercibido enterarse de su edad, y con algunas emociones reprimidas que ella ha tenido a causa de mentiras, quería ser sincero desde un inicio tal como Hanji lo fue.
—Soy menor que tú.— observó con una sonrisa camuflada. —Tengo veintiséis.— Hanji contuvo la respiración y se dijo mentalmente que un año no es la gran diferencia. En cambio Levi, ante el silencio de la fémina, no quiso que aquello fuera razón para que ella se arrepintiera así que la besó de manera intensa, él no deseando que ella piense, él tampoco haciéndolo. —Y no olvides cuán compatibles somos.
La risa que salió de Hanji fue menos sarcástica y más alegre.
—No me dejas olvidar eso ni un instante.— ella lo besó en la comisura del labio. —Pero tengo un trabajo que entregar así que luego podríamos retomar el asunto.
Si su trabajo fuera realmente su esposa en estos instantes estuviera celosa por Hanji. Levi se había olvidado por unos segundos de su proyecto millonario. Se había relajado lo suficiente con Hanji.
—Retomaremos esto...— le respondió, volviendo a su puesto detrás de su computadora. Inconscientemente notó un mensaje de Petra en el cual le había informado que los planos estaban impresos y los había ubicado en el auditorio. Levi sabía que ella lo iba a hacer así que no veía necesario que le notificara. Aún así le escribió un mensaje de agradecimiento y continuó con su trabajo.
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Petra observó el mensaje en su celular y parpadeó cotinuamente para ver si no había leído mal. De lo que conoce a su jefe, quizá porque lo más importante, los planos, ya se encontraban listos se ha relajado. Pero lo más importante, lo que llamaría la atención, sería la maqueta.
No le respondió el mensaje para no interrumpirlo.
Las puertas del ascensor se abrieron y Oruo llegó con una brillante sonrisa.
—Hey, amor... Puedes enviarme a pagar todas las cuentas de tu jefe todas las veces que desees.— le bromeó mientras le extendía los documentos.
Petra frunció el entrecejo extrañada y entonces cayó en cuenta, sonriendo.
—Ah, la sección VIP.
Su novio asintió.
—De cuando en cuando no se siente mal ser consentido.— respondió él emocionado. Sin hacer filas, atención personalizada, sala de juntas, le ofrecieron hasta unos bocadillos deliciosos y un coctel sin alcohol. Ella sonrió y Oruo la miró fascinado. —Me alegra verte más relajada. Ojalá tu jefe apreciara tu esfuerzo.
—Hey, sí lo hace.— Petra le enseñó el mensaje de su celular.
Oruo lo leyó y la miró cruzando los brazos.
—Entonces tenemos que realmente trabajar en tu estrés innecesario.
Petra abrió la boca para refutar pero en su novio tenía la razón a medias. Ella debía trabajar en sí misma y esforzarse, así como lo está consiguiendo su jefe con un trabajo atrasado.
Aún le toca la maqueta, ojalá que lo consiga a tiempo.
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Alredor de las diez de la noche Hanji y Levi miraban el trabajo final de la maqueta. Ella un poco nerviosa porque Levi no decía una sola palabra. Él mientras tanto... no sabía cómo decirlo. ¡Era perfección pura! ¡Hanji! ¡La maqueta! ¡El trabajo! Ya Levi no sabía en quien mismo pensaba.
Miró la hora en el reloj y era relativamente tarde, no habría nadie en el trabajo más que un guardia que hace rondas aleatorias, pero había una ventaja en ser el dueño de tu propio negocio, nadie te podía impedir entrar a tu empresa, sea cual sea la hora.
Hanji se sorprendió cuando Levi la tomó de la nuca y la atrajo hacia él, dándole uno de esos besos que la dejaban sin aliento.
—Vamos a dejarla al Auditorio.— dijo Levi apenas se separó, emocionado como si fuera un niño. —No puedo esperar un segundo más.
—¿Auditorio... cuál auditorio? ¿Y la maqueta no es muy grande para tu auto? No va a entrar.— Hanji dijo lo último con cierta ansiedad, no deseando que se estropeara el proyecto.
Levi tomó las llaves de su auto y fue por un par de abrigos largos de su armario mientras sonreía.
—Claro que sí entrará, y te lo mostraré.
En el estacionamiento Hanji llevaba con cuidado la maqueta mientras Levi abría el techo de su auto. Ella no sabía nada de marca de automóviles así que se asombró al ver que podía hacer eso.
—Esto es trampa.— protestó ella aún sin poder salir de su asombro mientras ubicaba la maqueta en forma vertical, buscando que se mantuviera firme.
—Más bien es una de mis primeras inversiones.— se justificó Levi. —La mayoría de las personas creen que compré este auto para ostentar lujo, pero fue por practicidad.
Hanji se ubicó en el asiento de copiloto y cuando Levi notó que ella se ajustó el cinturón de seguridad él condujo hasta su empresa.
Al poco tiempo llegaron al edificio y en la entrada el guardia estaba pendiente de todo.
—Ackerman-san.— dijo el hombre con un asentimiento mientras abría el ascensor desde su puesto de trabajo. Reparó pronto en la acomañante de su jefe y de inmediato hizo otro breve saludo.—Señorita.
Hanji por su lado grabó mentalmente que el apellido de Levi era Ackerman. Se emocionó por aquel detalle y sonrió para sí misma.
Levi la llevó hasta el último piso del edificio y la llevó por un largo pasillo que al final tenía puertas de vidrio la cuales él abrió con su llave. Encendió las luces notando un inmenso salón casi vacío, exceptuando por mesas de cerámica con cubiertas de vidrio templado.
Levi la guió hacia la izquierda donde estaban unos planos cuidadosamente abiertos y protegidos por un vidrio, junto a ello había una tablet y otra mesa vacía con la misma cubierta de vidrio. Levi levantó la cubierta y le indicó que ubicada la maqueta.
Hanji la puso cuidadosamente en medio de la mesa y Levi cubrió la maqueta con el vidrio. Luego tomó la tablet e ingresó a su correo personal, descargando la diapositiva que había terminado horas atrás.
—Listo... está terminado.— murmuró Levi mirando hacia Hanji quien observaba asombrada el lugar. —Aquí será la presentación del proyecto.— le confirmó Levi y luego, impulsivo como se sentía con ella, le hizo una tentadora oferta. —¿Quieres venir como mi acompañante?
Hanji se asombró por la pregunta y sonrió con algo de tristeza.
—Esto va a ser un evento de alta categoría y yo no tengo ropa...— Se interrumpió cuando Levi la tomó de las manos y se las aprisionó.
—Tenemos todo el día para buscarte el traje con el que mejor te sientas cómoda.— le volvió a pedir que la acompañe pasado mañana.
Esta vez Hanji asintió en silencio, inundada en nuevas e inexplicables sensaciones.
Levi pareció satisfecho con su respuesta pero ahora sintió unas punzadas en la cabeza, por lo cual se masajeó de manera inconsciente.
—¿Te sientes bien?— preguntó Hanji preocupada.
—Aah— Levi soltó. —Solo un dolor de cabeza... Me daban bastante en la universidad después de entregar los proyectos.
—Deberíamos pasar por una farmacia.— ofreció ella,
—¿Por un par de aspirinas?— Preguntó él. —Tardan en hacerme efecto.
Hanji no pudo evitar pellizcar el brazo de Levi.
—La automedicación no es buena.— le reprochó. Luego buscó en sus apuntes mentales y creyó encontrar lo adecuado. —Vamos, tengo la medicina adecuada.
Levi se dejó guiar por Hanji quien buscó entre los estantes un medicamento. Mientras ella obsevaba Levi tomó de la sección de preservativos algunas caja de condones, puesto que quería seguir teniendo sexo con Hanji y en determinado momento ella va a pedirle usarlo para no quedar embarazada.
Hanji regresó al poco tiempo con una caja de un medicamento que Levi no conocía.
—Ke-to-ro-la-co...— silabeó con cuidado, extrañado por ello mientras se dirigían a cancelar los productos. —¿Con diez miligramos es suficiente? Las que suelo tomar son de 500 miligramos.
—Este es un antiinflamatorios sin esteroides, es algo más fuerte y debe ser administrado en menor dosis.— respondió ella, su lado de estudiante de medicina inevitablemente saliendo a flote. —Esto es para tratar tu dolor ocasional, pero si continúas con esos dolores habrá que realizar un chequeo más profundo.
Mientras salían de la farmacia Hanji no dijo nada sobre los preservativos mientras tomaba la caja y buscaba en su interior una pequeña pastilla. La abrió y le indicó a Levi que se la colocara debajo de la lengua.
—¿No me la trago nomás? Puedo hacerlo sin agua.— replicó Levi.
—No, va debajo de la lengua para que el medicamento haga efecto. Actúa más rápido porque la absorción y la biodisponibilidad son superiores a la vía oral.— explicó Hanji.
Levi sintió el sabor ligeramente amargo de la pastilla y una sensación de disolución. Buscó relajarse y notó que el dolor empezaba a menguar de una manera mucho más rápida que si hubiera tomado las tradicionales pastillas.
Tenía otro detalle más que agradecer a Hanji y aquello lo estaba abrumando así que, ni muy bien llegaron al departamento la besó mientras trataba de llevarla a la habitación. Sin embargo sus ansias no lo dejaron avanzar más y la puso contra la pared, lanzando hacia algún lado del departamento la ropa de ella y los lentes de ella, mientras la embestía y chupaba los tentadores pezones que fácilmente reconocían el toque de Levi y se alzaban hacia él.
Levi la sostenía de los glúteos y Hanji se aferraba a los tensos brazos sin poder contener el placer que los envolvía. Los ojos de Levi, totalmente grises por la pasión, se deleitaron con la imagen de la temblorosa fémina.
El fulminante orgasmo hizo que Levi la abrazara y se dejara caer en el piso. Hanji quedó encima de Levi disfrutando de su propio placer, sintiendo los latidos acelerados del corazón de Levi, siendo completamente consciente del agitado respirar del hombre.
—Lo siento...— murmuró Levi, cubriendo sus ojos con un brazo, haciendo que Hanji se tensara. —No alcancé a llegar a la cama.
Hanji acarició el desnudo pecho de Levi y mordisqueó la piel.
—No vuelvas a disculparte luego del sexo.— le reprochó ella. —Me asustas.
Levi dejó de cubrirse y la tomó del rostro. Iba a decir que lo sentía, pero ella le dio una mirada de advertencia, así que solo la atrajo hacia sí y la besó suavemente, disfrutando algunos minutos así, cansados y satisfechos, dándose pequeñas caricias.
—Pues no lamento decirte que es hora de una ducha rápida.— finalmente pudo responder Levi.
Hanji reposó la barbilla en el pecho de Levi.
—No eres rápido en la ducha.— observó ella, levantándose lentamente sin cubrir su desnudez. Con Levi se sentía tan natural y desinhibida.
—Eres una tentación ambulante.— la acusó Levi mientras se levantaba y empezaba a recoger la ropa regada por el departamento.
Fue la primera vez que Levi se descuidó y sin pensarlo dejó que, después de tantos años, alguien viera su desnuda espalda.
Tonificada por ejercicio, amplia y dura.
Hanji se llevó una mano al corazón.
Tan dura como montones de cicatrices recorriéndola, no perceptibles al tacto pero fácilmente visibles en su pálida piel.
Continuará...
Notas: Y aquí empezamos con los dramas, gracias por los comentarios.
