Disclaimer: Algunos personajes de la historia no me pertenecen, son propiedad del Mundo de Harry Potter y su creadora, J.K. Rowling, los de más, son de mi creatividad, incluyendo la trama.
T/H, AU, y OoC
1.-
—Her ¿qué vas hacer en la tarde? —me preguntó Jhoana cuando salimos de Historia.
—Ir a que yo le meta mano en algún sitio —dijo Ronald, que nos seguía detrás. Yo rodé los ojos sin tomarle el más mínimo reparo—. Quizá y la ahorque.
—Para dartelas de muy varoncito, estás muy informado. —esta vez, quien se burló fue Jhoana.
—No me hables, fenómeno —Ronald lo volvió a insultar, aunque continuó dirigiéndose a él—. El que sepa de esas estupideces, no quiere decir que pierdo mi tiempo con ellas, solo basta estar medio segundo en las redes.
—¡Oh! —dijo Jhoana, deteniéndose un momento para girarse y enfrentar a Ronald. Yo también hice lo mismo—. Así será tu historial de búsqueda, que el algoritmo te muestra cosas de chicas —le guiñó el ojo—. Cuando quieras te muestro mi versión: esa cabecita tuya —señaló, mirando hacia abajo, hacia la entrepierna de Ronald—tiene pinta de necesitar una buena ahorcada. —Jhoana se relamió los labios y, después, ambas nos sorprendimos, riéndonos, cuando Ronald Jr comenzó a entusiarmarse con el comentario.
—¡Maldito! —dijo Ronald, entre dientes, retomando el andar a otra dirección que la inicial.
—Todos son así —dijo Jhoana, simulando estar secando sus uñas recién pintadas—. No quieren reconocer que, su actitud retrogada, es su superyó, haciendo señales de humo, un tributo a sus deseos ocultos.
—Estás loca. —le dije yo, apenas comprendiendo lo que me decía.
—Claro que no. Debes en cuando lee a papi Freud —yo alcé una ceja, en referencia—. No te ofendas, Hermione, no es que esté diciendo que no aprendas nada de las novelas que ambas leemos —hizo énfasis en esto para que yo no siguiera molestándome, aunque no lo estaba—. Pero al menos debes ser un poco más curiosa con las citas.
—¡Y lo soy!. —me defendí, dándome vuelta para seguir caminado hacia el salón de Matemáticas porque ya había pasado parte del receso y era en vano pasar los minutos que faltaban para que comenzaran las clases, en el patio.
—Sí, claro —ironizó Jhoana, siguiéndome, acalzándome para ir hombro con hombro, despues, continuó:—. Por eso fue que me preguntaste ayer cómo hacías para lanzar búsquedas, que no se guardaran en la IP, para que tu mamá no se enterara de las cosas muy sanas que lee la niña. —ironizó. Yo le di un empujón amistoso y ella soltó una carcajada.
—Luego te envío unos enlaces para que tengas referencias más gráficas.
—Por favor —le dije—. Pero que sea por chat privado.
—Por favor, niña, me ofendes.
Yo reí por su dramatismo y ambas entramos a la clase de mate.
