Hola Gente hermosa de Fanfiction.

Aquí IvanRaider trayendo les esté nuevo One-Shot crossover entre Naruto y Castlevania.

Naruto y Castlevania no me pertenecen, todo va hacia sus respectivos creadores.

Yo solo creo contenido de Fans para Fans.

No olviden darle a la estrella y comenten.

Ahora si espero y lo disfruten.

PD: Hago streams en twitch.tv/elgodronin :3.

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Había muy pocas cosas de las cuales se arrepentía con todo su ser, al punto de incluso poder contarlas con los dedos de una sola mano. Cuando hacía algo, cualquier cosa, no tendría resentimientos; excepto en los momentos en el que su lado humano, aquel que creyó que había dejado atrás cientos de años desde que había sido transformada por su maestro en Vampiro.

Y ahora estaba en su trono, pudriéndose en su depresión, dejándole ahogarla como un profundo cuerpo de agua sin dejarla de respirar. Ella era una mujer deseosa de poder y no descatimaba en hacer cualquier cosa para obtener lo que más añoraba, nunca se arrepentía de sus acciones y aquí estaba...

Sentada en su trono dorado y limpio con amargura, incluso sus "hermanas" se habían empezado a preocupar por su bienestar. Algo que apreciaba bastante aquel gesto, pero nada podía alejarla de esos pensamientos tan deprimentes; todo referente a una persona que había conocido no hace mucho en toda su larga vida inmortal.

Un joven de pelo rubio y ojos azules qué la miraban con devoción, amor y locura en el tiempo que pasaban juntos. Un contraste enorme a como le miraba: como una simple herramienta que podía usar bajo su propia voluntad y que en el momento en que le dejara de servir podría desecharla como tal.

Que tan equivocada estaba en ese tiempo...

Aún recuerda con cariño y anhelo cada uno de los momentos que paso con ese humano que había logrado atravesar las defensas de su oscuro y frío corazón, al punto de haberla enamorado con unos simples gestos. Había intentado de todo para alejar aquel sentimiento de amor con tal de evitar hacerse daño, pero como la fruta prohibida, se había dejado llevar y le dio la mordida qué había sentenciado su felicidad.

Pensó que no sería demasiado tarde para remediar aquel horrible trato con el que había estado teniendo con ese rubio humano, pero cuando estaba dispuesta a cambiar por él... este de alguna manera había descubierto todo lo que tenia planeado para él al principio.

Sus ojos azules como el safiro qué había ignorado en tanto tiempo que se conocían y que la habían vuelto loca en un simple pestañeo; ahora la miraban con ira y odio. Su voz melodiosa qué antes se negaba escuchar y que ahora quería que le cantará le gritaba miles de maldiciones...

Aquel corazón que le bombeaba calor y amor se transformó en un horrible témpano de hielo al punto de quemarla en todo su ser.

Intento hablar, tratar de explicarle todo... pero su voz se negaba a salir.

Se había quedado quieta y quieta como una estatua, pero aún recordaba con frescura las lágrimas qué recorrían sus mejillas debido a la impotencia qué tuvo en ese momento. Había sido débil y cuando logró ganar algo de coraje para tratar de remediarlo todo... sus hermanas habían entrado a su habitación debido a los gritos.

Ellas no lo pensaron y se habían lanzado a atacar a su amado al punto de querer matarlo. Intento con todo su ser detener aquella contienda entre ellos, pero no pudo, de alguna manera no lo logro y eso la hacía odiarse así misma por ser tan débil.

Pero no podía echarse la culpa del todo; ya que estaba volviendo a experimentar esas emociones que había dejado atrás desde hace mucho tiempo. No podía maldecirlo por haberla vuelto a sentir todo eso, de hecho, quería volver a tenerlo en sus brazos para darle todo su amor y empezar de cero.

El enfrentamiento qué sus hermanas habían tenido con su amado había sido breve, ya que, era un humano contra tres vampirezas de gran poder; cada una con habilidades únicas que complementaban las carencias de la otra. Sabía que esa pelea no era justa y su querido Naruto también pensaba igual... así que huyó del sitio, abriéndose paso a través de su castillo con cientos de guardias y soldados bajo su mando, pero esta vez las ordenes de atacarle no venían de ella.

Su cuerpo por fin había accedido dejarla moverse y lo único que hizo fue gritarle a sus hermanas; diciéndoles que todo había sido un malentendido y que ella tenía el control, qué no debíeron de haber actuado sin su permiso. Claro que se disculparon con ella, pero de poco le servía... el daño ya estaba hecho, pero aún había un rayo de esperanza para poder remediarlo todo con el hombre que amaba.

Envío a cientos de sus secuaces con la única tarea de encontrarlo y traerlo ante ella. Ese rubio debía de ser su rey con el cual gobernarán el nuevo mundo una vez que Dracula estuviera fuera de la ecuación.

Naruto... el nombre del único humano al cual amaba con locura, pero cada vez que enviaba a sus buscadores; estos llegaban con las manos vacías e incluso unos terminaban desaparecidos.

Era más que evidente sobre quien había participado en la desaparición de sus hombres y pensar en ello le provocaba qué su corazón se estrujara. Sabía que eso era un mensaje dirigido hacía ella y a todo aquel que siga yendo a por él...

Ignoro cada uno de esos y siguió con su búsqueda para volver a empezar otra vez, esta vez a su lado y vivir con felicidad su sueño al lado del hombre que la volvía loca...

Y habían sido años desde que empezó a enviar a sus hombres a buscarlo, cada día que pasaba la soledad la consumía lentamente. Pasaba noches enteras rogando por que volviera a su lado y así poder sentirse completa una vez más.

Incluso había contado cada mañana que despertaba sin verlo en su cama dándole una de esas bellas sonrisas. Cuarenta años habían pasado y aquí estaba en su trono con el mismo semblante qué ha estado cargando durante todo ese tiempo: una llena de tristeza.

Un enorme contraste de lo que fue anteriormente; una mujer decidida, arrogante y egolatra qué le encantaba regodearse con el dolor hacía ajeno, y más aún si ella lo había provocado. Atrás había quedado esa horrible versión de si misma y había dado paso a lo que era ahora, pero esto no hubiera pasado sí no le hubiera hecho daño a la única persona que realmente la amaba.

-"Hermana" -. La voz dulce y timida de una de sus hermanas la había sacado de sus pensamientos.

Con un pequeño pestañeo miro hacía enfrente y la miro; una de sus hermanas, la más joven de todas ellas. Una chica hermosa de aspecto dulce y tierna de piel pálida como todos los vampiros, pelo rojo como el jengibre y ojos rojos como el rubí más fino qué hay en su joyeria. Aquella apariencia no era más que una fachada; era igual de cruel, manipuladora y despiadada como las demás, pero con una gran diferencia que la caracterizaba...

Ella no dañaba a sus enemigos físicamente... los atacaba en el punto más cruel a sus enemigos; la mente.

-"Lenore" -. El nombre de su interrogadora de confianza y su más grande confidente.-"¿Sucede algo?" -. No era extraño verla, ya que a diferencia de sus otras hermanas, ella era la que realmente se preocupaba de su bienestar.

Ya que la veía como su mentora e incluso se atrevería a decir que era como su madre. Todo lo que esa niña sabía había sido obra suya, cosa que le dolía ya que al igual que ella: se había dejado influenciar por el poder al punto de corromperla.

Sin embargo... para ella aún no era muy tarde.

-"Sigues pensando en el humano" -. La conocía muy bien, para su desgracia.

-"Si" -. No pudo evitar dejar salir su respuesta de sus labios pintados de rojo carmesí y mirando a la única gran ventana qué había en sus aposentos.

Observó la gran tempestad helada qué azotaba a su reino la mayor parte del tiempo y no pudo evitar recordar al único hombre que ha estado en su mente estas últimas cuatro décadas. Cada vez que miraba aquella tormenta de hielo le regresaba el recuerdo de Naruto envolviéndola en su abrigo para darle calor, un gesto qué anteriormente pensaba como una estupidez y ahora...

-"Entonces te alegrará esta noticia" -. Eso había captado su atención y no perdió el tiempo en mirarla.

-"¿Que tipo de noticia?" -. Cuestionó con ligera curiosidad mientras observaba como su hermana buscaba algo en su abrigo.

-"Al parecer el conde Dracula nos ha citado a nosotros y a demás lores en su castillo" -. Al oir aquella información no pudo evitar bufar molesta.

-"Me importa un carajo cualquier cosa relacionado con ese viejo fósil" -. Ni siquiera hizo el esfuerzo de ocultar su enojo mirándola directamente a los ojos de su hermana.

Solo observó como tenia una ligera sonrisa en su rostro, pero lo curioso fue ver como sus brazos estaban extendidos hacía ella con un pergamino en sus manos. Movida por la curiosidad: se levantó de su trono para dirigirse hacía donde estaba su hermana y agarro aquel pedazo de papel.

-"¿Que es esto?" -. Pregunto dándole un vistazo rápido al pergamino sin abrirlo aún.

-"Al parecer el conde Dracula no esperaba un no como respuesta y nos mando un incentivo para ir a reunirnos" -. Lo dicho por su hermana la había tentado a lanzar aquel pergamino en sus manos por la ventana. - "Le di un vistazo rápido y al parecer contiene información sobre el paradero de Naruto"-.

Naruto... fue lo único que necesito oir para abrir aquel pergamino para poder leerlo.

Su corazón muerto ahora palpitaba con mucha fuerza, su emoción había sido tanta qué al momento de extender el pergamino había puesto tanta fuerza que había desgarrado ligeramente el papel. Sus ojos pasaban de palabra a otra y fue ahí qué leyó lo que tanto necesitaba en todo este tiempo... la ubicación de su amado.

Sintió como las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos pero debido a la felicidad que estaba sintiendo en esos momentos no pudo contenerlo y fluyó como el agua en un río. Había esperado cuarenta años para por fin saber algo de Naruto y nunca se espero que fuera por parte del hombre que más odiaba.

-"Maldito seas Dracula" -. No sabía si eso lo dijo en voz alta, pero no podía evitarlo. - "Tu de todas las personas tuvo que ayudarme a encontrarlo... envíale un mensaje y dile que aceptaremos reunirnos, siempre y cuando sea verídica su información. También prepara mi carruaje y una gran escolta, debo partir cuanto antes" -. No pudo evitar ordenarle a Lenore como si fuera un subordinado más.

Pero no podía evitarlo en estos momentos, estaba realmente desesperada por volverse a reencontrar con su rubio y tratar de arreglar las cosas. Cuando se dio cuenta de su ligero error la miro y abrió su boca para poder disculparse con ella, pero solo observó como ella tenía una sonrisa llena de felicidad.

-"Por supuesto Carmilla" -. Miro como esta solo hizo una reverencia aún con esa sonrisa dulce plasmado en ese rostro pálido. - "Me alegra verte feliz una vez más. Será mejor que te pongas linda para tu reencuentro con Naruto" -.

Al oir eso último no pudo evitar sonreir, sin duda, estaba siendo muy optimista con su reencuentro con el hombre que la volvía loca. Y eso fue exactamente lo que hizo; fue directamente hacía su habitación sin mirar atrás, sin siquiera despedirse de su hermana.

Gracias a la información de ese infeliz de Dracula supo que el viaje sería corto, pero eso le abría una incógnita... ¿como pudo dar con su paradero ese viejo Vampiro?.

Algo no cuadraba aquí; sus hombres no lograron encontrarlo y si lo hacían no volvían. Entonces, ¿como es que Drácula de todas las personas pudo hallarlo y como es que sabía sobre su Naruto?.

Excluyendo a sus hermanas y algunos miembros de su ejército de más alto rango sabían sobre él. Nadie más y no dudaba de la lealtad qué le tenían hacía ella como para traicionarla con Drácula; más aún teniendo en cuenta su odio y rivalidad qué le tenía al Vampiro más antiguo de todos.

Con esos pensamientos en mente: continuo arreglandose para su reencuentro, pero esta vez iría preparada por si era una trampa de ese viejo fósil e incluso había llamado a una de sus doncellas para ayudar a preparar su escolta con su hermana. Cuando esta regreso le dijo sobre que Lenore la acompañaría en su viaje e incluso el resto de sus hermanas acudirán a su rescate por si las cosas salían mal...

Y ahora estaba completamente nerviosa, intento de todas las formas qué podía actualmente para relajarse al punto de incluso observar el paisaje natural que podía ver a través de la ventanilla de su carruaje lujoso. Pero en vez de ayudarle, lo único que hacía era aumentar su ansiedad, su hermana noto su estado y posó su mano fría en su pierna para tratar de reconfortarla al mismo tiempo que me decía que todo iba a salir bien...

Era fácil decirlo sin tomar en cuenta como terminaron las cosas con en el pasado. Estuvo a punto de responder a esos comentarios de su hermana, hasta que el carruaje se detuvo interrumpiendola en el momento.

-"¡¿Por qué nos detenemos?!" -. Pese a su estado lleno de nervios su voz está vez se mantuvo firme y la hizo recordar como era en el pasado.

-"Hemos llegado al lugar mi Lady" -. Cuando escucho esas palabras hizo qué se congelara en su lugar y los nervios que estaban antes atacaron con más fuerza.

-"Me extraña que no nos haya atacado aún" -. Tuvo que comentar su hermana con ese tono inocente que siempre usaba.

Realmente estaba tentada de ahora mismo asesinarla con sus propias manos, pero, como si de alguna manera esta leyera su mente la saco del carruaje con un simple empujón. Gracias a su estado como vampiresa su cuerpo pudo reaccionar de forma rápida para evitar caer en el fangoso lodo del lugar.

En el momento en que alzó la cabeza para gritarle a su hermana sus ojos captaron una cabaña solitaria en medio de un montón de árboles. Por la apariencia del lugar y el humo qué salía de la chimenea supo que aún estaba habitada y quien fuese su propietario se encontraba ahora mismo en casa.

Su garganta se seco sin despegar su mirada de aquel bonito lugar. Ahora recordó algo que siempre le decía Naruto cuando estaban solos...

-"El quería pasar el resto de su vida conmigo en la cabaña de su abuelo" -. Musito a duras penas aún mirando la hermosa cabaña.

-"Carmilla" -. Esa voz... con un ceño fruncido volteo a mirar hacía atrás y ahí lo vio.

-"¿Que haces aquí Dracula?" -. Ese infeliz como se atrevía a pisar este lugar y con ella presente.

-"Solo vine a visitar a un viejo amigo" -. Sus ojos se abrieron de par por aquellas palabras de su rival y sin perder el tiempo alzó su mano para agarrar con fuerza el brazo de ese infeliz.

-"¿Como lo conociste?" -. Su ira se hizo ligeramente presente al mismo tiempo que lo encaraba, solo para incrementar su enojo al ver como este no le respondía. - "¡Dime!" -. Apretó los dientes ejerciendo presión en su agarre.

-"Por qué él es el padre de mi amada esposa" -. Su mundo se hizo añicos cuando escucho aquello.

Eso era imposible... su amado no pudo haber iniciado una vida sin ella.

No.

Se negaba a eso... ¡el debía de serle fiel a ella y viscerversa!.

¡Ellos debieron de haber iniciado una vida solos y esa niña debía de ser suya!. ¡No de esa mujer extraña que conoció su amado!.

No supo en que momento había soltado el brazo de Dracula, pero en el momento en que lo hizo este simplemente se alejo hacía la cabaña. Dejándola sola junto con su hermana que había visto y oído todo; lo supo ya que al instante sus brazos la habían rodeado para tratar de confortarla.

Realmente no le importaba ese abrazo de su hermana, no, la ira la dominaba en estos momentos, pero... ¿realmente debería estarlo?.

Ella misma había provocado todo esto con las decisiones que tomó en el pasado; el motivo por la cual su amado huyó de ella fue por que pensaba usarlo como un arma para sus propios beneficios. Quizás y si debería dejarlo ir, ya le había provocado tanto daño antes no debía de hacerlo ahora.

-"Carmilla... Lenore" -. Y una vez más miro hacía el frente al oir una voz cansada por los años, era obvio quien era el que le había hablado.

-"N-Naruto" -. Solo atinó en decir su nombre mirando cada detalle del humano que la había enamorado.

Se veía viejo y cansado, pero aún así; de alguna manera se había mantenido en forma. Su pelo rubio qué tanto añoraba ver se había perdido para ser reemplazado con las canas de la vejez, debía de admitir que se veía bastante bien a pesar de los 61 años que tenía.

-"Ha pasado mucho tiempo" -. Su voz también había cambiado: sonaba más áspera, pero sensual a sus oídos. - "Por favor, pasen a la cabaña... realmente tenemos mucho de que hablar" -.

-"¿N-No vas a matarme?" -. No pudo evitar preguntarle por el trato amable qué estaba recibiendo tomando en cuenta como había terminado su relación.

-"¿Por qué debería?" -. Aquella respuesta de su parte no se la esperaba y al parecer su hermana tampoco. - "He vivido con rencor durante diez años y fue cuando conocí a mi esposa junto con el nacimiento de mi hija y hacerme viejo que me di cuenta que realmente no lo valía... solo me hacía más daño a mi mismo" -.

-"Entiendo" -. Fue lo único que dijo mientras le seguía a paso lento. - "En verdad lo siento, yo... realmente no quería que nuestra relación terminará de esa manera. No tienes idea de cuanto me arrepiento por lo que te hice en el pasado" -. Y por fin...

El peso que tenía encima durante todo este tiempo se había ido.

-"Disculpa aceptadas" -. Al oirle decir aquello; sus lágrimas amenazaban con salir. -"Vamos a dentro para ponernos al corriente... mi Dulce Carmesí" -.

Al parecer sus plegarias habían sido escuchadas.

Fin del One-Shot.

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Bueno gente hermosa, hasta aquí el One-Shot :3. Me he dado cuenta que en la mayoría de mis One-Shot's están cargados con un mensaje y eso que los hago con nada en mente XD

Espero y les haya gustado: Si es así voten y comenten que les pareció. Eso me ayudaría bastante chicos y chicas :D.

También no duden en seguirme para que no se pierdan más historias de este estilo :D. (por cierto, tengo un montón en mi perfil ;D).

También que hago directos a partir de las 6 de la tarde hora de México en mi canal de Twitch por si gustan pasarse a pasar el rato riendo y charlando conmigo (también jugar conmigo por supuesto :3). Me encuentran como twitch.tv/elgodronin.

Hasta aquí IvanRaider, y nos vemos en el siguiente Fanfic.

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