Serie: Naruto

Autor: Leah

Advertencias: Sexo explícito.


Memoria de Ella

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Cuando las personas perdían partes de sus cuerpos, era totalmente normal la sensación de dolor fantasma, ella lo sabía bien, como médico (especialmente uno shinobi); más de una vez le tocó ver el seguimiento de pacientes que sufrían aquel malestar mental que se tornaba físico.

Sin contar los problemas del día a día, no era lo mismo lidiar con las cosas teniendo ahora una pierna menos, o un brazo menos, en especial los ninjas, demasiado acostumbrados a utilizar cada parte de su cuerpo como un arma para poder desenvolverse y sobrevivir.

-A-ah-

Entonces como médico, estaba totalmente calificada para comprender, ayudar y orientarlo respecto a como lidiar con la falta de sus extremidades.

-S-Sas-Sasuke-Kun-

La cosa era que Sasuke era un prodigio.

El hombre se las había arreglado para viajar solo por el mundo sin un brazo, no lloriqueo, no titubeó, hasta donde ella supo antes de viajar con él, tampoco demostró algún malestar especifico o alguna dificultad en su viaje, aún si incluso mucho antes de que se encontrara Kakashi ya le había ofrecido la posibilidad de volver a la aldea periódicamente para que lo chequeara.

Ambos sabían bien que él no confiaría en ningún otro ninja para revisarlo, si acaso tal vez en Karin, pero como médico su predilección natural era el tratamiento que pudiera darle ella, su compañera.

-E-espera-

Pero Sasuke no lo había necesitado, se lo había demostrado desde el primer minuto en que viajaron juntos: aún si hoy en día cedía en cosas simples, como dejarla incluso remendar su capa, mucho antes de eso él era totalmente capaz de sobrevivir y se las había arreglado incluso para aprender a hacer sellos de manos con una mano y su katana.

Entonces, sí, totalmente, el hombre era uno prodigio, uno muy y demasiado hábil.

Porque, aunque ella no tenía un historial sexual a sus espaldas desde hace años, no tenía una fila de amantes, no era tonta, y estaba segura de que no cualquier hombre se las arreglaría para tenerla como él justo ahora la tenía: contra la pared de aquel lugar, abierta y cargada contra su pierna, cubierta por su cuerpo y con su única mano metida bajo la falda del vestido que portaba.

Condenado fuera él, podía perfectamente sentir sus dedos simulando penetrarla, abriéndose paso por su cuerpo, con su pulgar frotando su clítoris mientras sus nudillos rozaban constantemente sus pliegues a medida que él hacía más fuerte los empates.

Debería detenerlo, estaban en un lugar público, podía ver la sombra de las personas pululando en ese hostal de mala muerte con taberna en el que estaban.

Pero era difícil aguantarse cuando sentía como introducía otro dedo en su interior.

- (Pensar que al principio incluso costaba que ingresara solo un dedo…)-

Un gemido se le escapó, obligándose a cubrir la boca contra su hombro para ahogar el ruido, con la memoria de la primera vez que la había tocado, el cómo todo fue más lento para ayudarla: ahora no era necesario, Sasuke incluso podía tenerla húmeda y lista nada más con un beso.

Y claro, sabía que no era la única, no ignoraría su pene duro y caliente cubierto por la ropa rozando su pierna constantemente. - Más de una vez se había maravillado notando lo fácil que estaba duro y listo para ella, como si fuera algo demasiado natural.

Él era un hombre con tanto autocontrol sobre sí mismo que se sentía terriblemente poderosa cuando lo veía caer en sus instintos netamente por el deseo de estar juntos, por sus ganas de tocarla, besarla y tomarla, por ansiar correrse en ella.

- ¿Quieres que pare? Tu misma mueves la cadera-

Escuchó, en una burla, una que no pudo negar porque efectivamente para cuando se dio cuenta movía la cadera con desesperación contra su mano, esa mano tan bien entrenada, tan fuerte y capaz de jugar con su cuerpo como si una muñeca se tratara.

Un quejido mayor se le escapó cuando esa sensación rica y placentera le recorrió la espalda mientras la humedad aumentaba, y un "hmp", que sonó a total orgullo y ego, la hizo mirarlo feo.

Pero la mirada no le duro mucho, él no le dio tiempo, llevó su mano a sus labios, sintió perfectamente como su pulgar acariciaba su labio con una soltura que uno no podría atribuirle a alguien capaz de matarte con un kunai, pero él lo hizo, su dedo más grueso que los suyos recorrió su cara antes de introducir sus dedos en su boca.

Los mismos dedos que antes jugaban con su entrada aún chorreante.

El hecho de notar como su sharingan se activa a medida que simulaba penetrarle suavemente en la boca la calentó tanto como la ruborizó, así que chupó, obedeciendo la orden implícita.

Entonces el ruido de una puerta abriéndose a la distancia los alertó, suficiente como para que la mano abandonara su boca y se fuera a su cadera, acomodando su falda mientras ella seguía medio idiota y medio aturdida por las circunstancias.

-Ah, Uchiha-san, ya hemos enviado todo lo necesario, he igualmente, Orochimaru-sama indicó que llegaría en unas cuantas horas-

Confirmó el hombre rechoncho que apareció por el portal, atrapado con su ropa cara que contrastaba con el sitio y la barba tupida que cubría sus labios, más su cabello no cubría sus ojos: la miró de arriba abajo unos momentos antes de sonreír con lascivia.

Tuvo que fingir tener una inocencia que no tenía, mirando al hombre tras sus pestañas, con el cabello negro cayendo en cascada tras su espalda.

-Pequeña Hikari, espero que estes entreteniendo a tu cliente, es necesario tener a Uchiha-sama feliz, ¿entendido? -

Asintió, siguiendo el papel que le correspondía, esa era la misión que les envío Kakashi después de todo: habían tenido que infiltrarse para romper la formación de un grupo de renegados antisistema que operaba dentro de aquel sitio que más que posada era un burdel.

Sasuke usaba sus conexiones de cuando trabajó con Orochimaru, ella tuvo que fingir ser otra persona que necesitaba trabajo. - Seducción, distracción; Se las había ingeniado para convencer al dueño de contratarla, y aunque había cosas que no podía evitar, al menos un genjutsu ayudaba en la parte de tener sexo con los que llegaban.

Era un poco gracioso que la experiencia agarrada con el Uchiha a su lado le ayudara a realizar ilusiones bastante convincentes.

Claro, luego Sasuke llegó y la contrató, pidiéndola de forma exclusiva en lo que seguían con su trabajo. - Pues no era mentira que a él después de un rato le habían cansado las miradas que le caían por el vestido que la obligaban a utilizar, y estaba segura de que, de no estar viajando por el mundo, hubiese ido expresamente a tirar a Kakashi a un rio por meterlos en esto.

Así pues, en su descaro, el hombre palmeó su trasero.

-Obedece, así que tranquilo -

Sentenció, con un tono serio y ronco que ella conocía bien, en especial cuando su condenada mano palmeó con algo más de fuerza.

El hombre sonrió, aparentemente complacido. -Me alegra, nunca lo vi interesado en ninguna cuando venía de más joven, es un alivio ver que ha descubierto lo hermoso del cuerpo femenino-

No tuvo tiempo de sentirse bien consigo misma respecto a que ella fuera la "culpable" de que Sasuke aparentemente demostrara que sentía cosas, básicamente porque esa mano serpenteó y se metió debajo de su falda, palmeando la humedad entre sus piernas. -Aha, ahora, me voy. -

Su mano la jaló, como si fuera cualquier juguete (porque eso se suponía que era) y la arrastró directamente a su habitación.

Notó con sus sentidos afilados la mirada del hombre en ambos para cuando Sasuke la tiro a la cama en medio de la estancia antes de cerrar la puerta, en una pantomima perfecta del shinobi demasiado distraído y entretenido como para interesarse en las cosas turbias del sitio.

Suspiró, dejando caer la cabeza hacia atrás en la cama.

-Bueno, debemos esperar a que llegue Orochimaru antes de empezar todo-

Comentó, mirando el techo, para después dar un respingón al sentir una mano en su tobillo que subía por su muslo. -Tenemos algunas horas- escuchó, causando que lo mirara de nuevo, solo para después morderse los labios al notar como él totalmente quería seguir.

Y de nuevo esa condenada mano bien entrenada.

Un jalón bastó para atraerla hacia él, otro para eliminar la ropa que la obligaban a usar, un tercero la puso en cuatro sobre la cama.

-Quita el jutsu-

Ordenó, ronco, mientras su mano acariciaba su espalda, y obediente a sabiendas de que tenían algo de tiempo, fue que el cabello negro largo volvió a ser el rosa corto que ella poseía.

Su mano se abrió paso en su entrada húmeda, pero a diferencia de antes, esta vez entró fuerte y rápido, cogiéndosela de una sola vez y sin mucha contemplación, tan mojada que no hubo problema, contrario, acabó retorciéndose y gimiendo con gusto, en especial cuando lo sintió inclinarse y sus dientes mordisquearon la carne suave de su trasero.

Uchiha posesivo.

-A-ah ahm-

El gimoteo aumentó a medida que lo sentía, se venía, cerca muy cerca, su cuerpo se inclino más, y eso solo causó que el siguiera moviendo con insistencia su mano para cuando subía las rodillas a la cama. -No ocultes el rostro- ordenó.

Lo miró tras las pestañas, tal que giró la cabeza, evitando que su boca fuera cubierta por las mantas. -Ahh... A-ah Sa-Sasuke-kun.

Lloró, a sabiendas de que escucharla decir su nombre lo excitaba, cosa clara al sentir la dureza de su pene rozando su pierna y su mano masturbándola y penetrándola más duro.

Después de eso el chorro mojado que salió por sus piernas vino acompañado de una sonora palmada y su vergüenza esfumándose totalmente, sin importarle mucho que la escucharan decir su nombre: era su cliente de todas formas. - Tal que, respirando rápido, solo fue capaz de notar como movía rápido su mano, y de un solo movimiento, su verga dura ya se abría paso en su interior.

La palma afirmó su trasero con fuerza una vez entró totalmente, y entonces los embates fueron demasiado fuertes y directos, desesperados.

La cama chirrió a medida que la cogía más y más, sus gritos empezaron a ahogarse a medida que él mismo la aplastaba con su cuerpo, en una posición que le permitía cubrirla por completo, con su único brazo haciendo soporte al costado de su rostro.

Mordió su boca y ella misma movió su cadera contra él para acompañar el embate, escucharlo gruñir su nombre de forma ronca contra su oído a medida que entraba más desesperado le dejo en claro que él igual la había necesitado los pocos días que estuvieron separados para cuando tuvo que infiltrarse en este sitio.

Su mano se perdió bajo su estómago, frotó su clítoris, y solo se pudo retorcer, sabiendo que Sasuke no estaría satisfecho hasta hacerla correrse un par de veces más; Para cuando logró su cometido, causando que sus piernas temblaran un poco, fue que de un solo movimiento los obligó a cambiar de posición, y para cuando se dio cuenta, estaba encima suyo, dándole la espalda y montándolo como si la vida se le fuera a ir en eso.

-Por favor-

Lloriqueó, apoyando las palmas en el estómago del hombre que movió su mano para masturbarla a medida que seguía montándolo. - ¿Por favor que? - gruñó, frotando con más fuerza.

-córrete, lléname, soy tuya-

Casi como si fuera un interruptor lo sintió, y gimió retorciéndose de gusto a medida que su pene palpitaba entre sus piernas, enviando chorros de aquel líquido espeso a su interior, eyaculando con ganas, llenándola, dejándola disfrutar de la sensación de su palma sujetando su cintura mientras seguía cogiéndosela a pesar de que acababa de venirse.

Duro, muy duro, seguía erecto.

La tomó del brazo y la recostó, obligó a sus piernas a mantenerse abierta con su única mano mientras se ubicaba a su costado.

No necesito una orden, viéndolo a su costado, con su pene erecto apuntando a sus labios, abrió la boca y lo dejó penetrar su cavidad en esa posición, mientras se inclinaba, ingeniándoselas para no aplastarla mientras su mano se aproximaba a su clítoris, masturbándola.

Estar llena por la boca mientras sus dedos jugueteaban con su entrada mojada por sus propios líquidos y los de su semilla le nublo el juicio, la mando a volar muy lejos, y la hizo retorcerse en su propia humedad a medida que volvía a correrse y el palpitaba entre sus labios.

Si, Sasuke era un prodigio cuando le agarraba el truco a algo.

..

.

No supo muy bien como tomar la mirada inquisitiva de Orochimaru cuando los encontró a las horas, con ella aún en su papel, llena de mordidas en el cuello, sirviéndoles el té y bocadillos en la oficina del dueño de ese sitio.

-Sasuke-kun, ¿Qué diría tu doctora si supiera que andas por ahí revolcándote con otra chica? -

Se burló, en un tonito que no supo cómo interpretar, tal que el Uchiha rodó los ojos y bufó, mirándolo con fastidio, aun si nada dijo, porque Sasuke nunca le daba realmente explicaciones a nadie, y fue entonces donde apareció una de esas sonrisas enigmáticas del sannin.

El hombre regordete dueño del sitio miró al Uchiha con una sonrisa, dejándole claro que él solo quería quedar bien -No se preocupe Uchiha-sama, lo que pasa aquí, se queda aquí. - Prometió, y en otras circunstancias hubiera rodado los ojos, pero ahora eso fue algo que no podía hacer.

Más lo que después no fue necesario ocultar, y no pudo hacerlo tampoco, fue el sonrojo en sus mejillas para cuando el suave susurro de la voz de Orochimaru llegó a sus oídos una vez paso por su lado cuando se retiraron de ahí.

-él decía tu nombre en sueños hace años, pequeña Sakura-chan-