Saku Week.- Day 2
Prompt: Teammates
Sinopsis: Mirar hacia atrás es darse cuenta de que cada uno creció, de que ya no son niños, pero que al final del día fue cosa de aquellos lazos lo que les permitió volverse en quienes eran hoy en día.
Equipo 7
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A estas alturas salir como equipo era la cosa más extraña, y es que cada uno andaba en su mundo: Sai perfeccionándose como un ANBU directo para Kakashi-sensei (aquí, Hokage); Naruto preparándose para ser su sucesor en el futuro, Sasuke en su propio viaje de redención que lo mantenía lejos, y finalmente ella misma, metida en el hospital, preparándose para suplir a Tsunade-shishou una vez que sentenció que volvería a viajar por el mundo.
Así pues, que un día llegara Kakashi alertando sobre una misión donde tanto ella, como Naruto y Sai lo escoltarían hasta las tierras del país de la lluvia, donde precisamente Sasuke estaba y los encontraría, fue la cosa más surreal de su semana.
La fama pesaba de cierta manera, una podía llegar a creer que algo malo ocurriría si los ocupaban a todos, que quizá algún caos horrible de nuevo asolaba el mundo shinobi.
Más todo el viaje había sido teóricamente tranquilo, Kakashi no poseía apuro a pesar de las quejas de Naruto sobre regresar a casa con Hinata que le causaban risa, tampoco pareció importarle mucho que casi impactara a Sai contra un árbol por ir y decirle fea de nuevo.
Naruto la tuvo que agarrar de la cintura para que no lo ahorcara por ponerse a comparar su delantera con la de Ino.
Es más, estaba segura de que escuchó más de una vez la risita de Kakashi tras suyo.
Irónicamente se sentía bien, natural y normal, y ese sentimiento solo se pudo afianzar más cuando decidieron acampar en el país de la lluvia, en un punto donde pronto al atardecer Sasuke arribó.- el sonrojo que le cubrió la cara cuando la saludo con un ligero poke en la frente solo pudo quedar de lado cuando Sai abrió su bocota y debió regresarse a darle un escarmiento.
La escena se tornó surrealista para cuando se prepararon: ver a Naruto pescando con clones como cuando eran niños, ver a Sasuke armar la fogata, ella misma preparar todo, incluso notar como extra a Sai ayudando a Kakashi-sensei a armar las tiendas…
En un punto, sentados entorno al fuego cuando la noche empezaba a caer, fue difícil contener las lágrimas de alegría que le brotaban de los ojos: tantos años había extrañado esa cotidianidad, tanto tiempo añorando desear de nuevo tenerlos así, cerquita, cálidos y reconfortantes.
Ya no eran niños, claro, pero se seguían comportando como tal.
Al menos ese sentimiento tuvo para cuando Naruto le preguntó que ocurría y acabó discutiendo con Sasuke respecto a su poca atención hacia ella que andaba llorando (a pesar de que lo había notado, él la miraba, insistentemente, como si quisiera cerciorarse respecto a qué cosa la hacía llorar).-
Ambos se agarraron verbalmente, y no fue si no hasta que parecía que iban a pasar a los golpes reales, que se levantó, tirando los brazos a sus hombros y jalándolos para obligarlos a comportarse.- añadiendo un par de zapes extra en la cabeza de Naruto, y coronando todo con una mirada de muerte a Sai antes de que abriera innecesariamente la boca.
Se sentía en casa, se sentía completa, aún si habían algunos extras.
Como la única mano de Sasuke agarrando ligeramente su cintura.
Bueno, quizá no era tan extra, considerando el comentario que tiró Kakashi al aire. –"Como cuando eran niños, ¿Sabes Sai? Sasuke usaba cualquier excusa para tener su mano sobre Sakura más tiempo del necesario"- casi que le dolió sentir como él sacaba la mano rápido cual si quemara mientras Naruto reía escandalosamente dándole la razón.-
Por supuesto, el Uchiha no se iba a dejar intimidar, y ahí, sentada en medio de los dos, fue que lo escuchó preguntarle al rubio si acaso estaba celoso porque él nunca podía acercarse mucho más.
Una mueca en su cara, mientras Naruto negaba escandalosamente, alegando que no, que eso era vieja historia, que era feliz tocando a su Hinata-chan.
Y aunque estaba segura que el rubio era del todo sincero, casi que quizo golpearlo nada más porque había sonado tan mal lo dicho, que incluso Sai se lo hizo ver, alegando entonces si era un pervertido, si intentaba compensar la falta del tamaño de algo entre sus piernas.
Por un segundo olvidó que ya todos andaban en sus veintes, porque se sentía de nuevo como una mera adolescente, con flashes de niña, rodeada de los mismos chicos que aún con el tiempo y las circunstancias, parecían seguir teniendo la misma esencia con el pasar del tiempo.
Río, feliz, dichosa, interrumpiendo la discusión de los hombres que le miraron raro.
Y no fue si no hasta el otro día, cuando arribaron a una simple posada en el país de la lluvia, que comprendió realmente cual era la extraña misión de Kakashi.-
No supo si enojarse con él por alejarla del hospital en un inicio, pero bastó ver su expresión cálida mientras miraba a todos, para aceptar perdonarle aquello a su sensei por esta vez, de todas formas, abusar de su poder un par de veces para ver a los miembros del único equipo que había tenido, debía ser totalmente algo debatible.
…
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Al final del día, siempre serían un equipo, aun si los años pasaban, si las arrugas llegaban, si las guerras atacaban.
